-10 besos-

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"En un beso, sabrás todo lo que he callado."

Pablo Neruda (1904-1973) Poeta chileno

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El sol brillaba con fuerza en lo alto, daba de lleno a todos los que estaban jugando al fútbol. Muchos caminaban lentamente, ya sin ganas. Sin embargo, había dos jugadores que parecían tener energía para dar y vender. Aquellos dos eran el dúo dinámico del fútbol, eran carne y uña en el terreno de juego aunque cuando salían de allí se mantenían a una cierta distancia. En la banda estaban sus amigos disfrutando de sus audaces jugadas, entre esos amigos estaba el novio de la chica que era también el mejor amigo del chico. El balón salió disparado y el partido se dio por terminado. Tai dirigió una cálida mirada a su amiga Sora que era la que había lanzado el balón bien lejos, provocando que uno de sus amigos tuviera que ir a recogerlo. La pelirroja percibió la mirada de su amigo y le sonrió como hacía tiempo que no lo hacía. Tai no supo si alegrarse o no de recibir aquella sonrisa porque en parte fue como un bálsamo para su atormentado corazón y en parte fue como una punzada de dolor que le recordaba que ella no era suya.

Sora se dio la vuelta y empezó a salir del campo en el que estaban jugando. Podía sentir su corazón palpitando con una fuerza inusitada, siempre le pasaba cuando miraba a Tai. Suspiró, aquella situación le dolía, le dolía más de lo que hubiese podido imaginar. Alzó la cabeza y sus ojos rubíes se encontraron con los azules de Matt. No obstante, ese contacto visual no hizo que se borrasen de su mente los ojos marrones de su mejor amigo.

Tai la vio marchar, siempre la veía marchar de su lado y nunca hacía nada para evitarlo. La vio entrelazar la mano con Matt y desaparecer de su vista caminando lentamente y sin mirar atrás. Se pasó una mano por el pelo y decidió que era hora de salir de allí él también. Aquello de ir todos juntos a un campamento no había sido la más maravillosa idea pero bueno ahora ya no podía dar marcha atrás. En realidad, cada vez con más frecuencia pensaba que era un poco masoquista y que le gustaba sufrir. De lo contrario, no se le habría ocurrido la estúpida idea de apuntarse a aquel campamento en el que podría ver a cada momento a Matt y Sora agarrados de la mano. Definitivamente, le agradaba padecer inútilmente. El resto de sus amigos que le estaban esperando lo miraron con pena y una sonrisa triste y él se esforzó por sonreír, odiaba ver a sus amigos preocupándose por su estado de ánimo a todas horas. Miró a los chicos y detuvo la mirada en su hermana. Kari aquellos días siempre estaba distraída, ausente, estaba siempre en las nubes. El joven frunció el ceño y escudriñó cuidadosamente el rostro de la menor. Sin embargo, solo consiguió que ella lo mirara con cierto reproche en la mirada por aquel exagerado examen. Él le quitó importancia al asunto y la dejó en paz. Ya se le pasaría.

Se fue hacia las duchas comunes y cuando salió se dirigió a la cabaña que compartía con los chicos. Allí se encontró con que todos estaban reunidos, esperándole. Mimi estaba hablando animadamente e intentaba convencer a todos de quedar aquella medianoche para jugar a no sé qué tonto juego. Yolei la secundó emocionada por tener que romper las reglas y los demás no contradijeron a la ilusionada castaña que seguía hablando sin parar. Sabían que si los pillaban se podían meter en problemas e incluso podrían expulsarlos del campamento pero a los monitores les iba a ser difícil, por no decir imposible, controlarlos a todos. Fueron a cenar todos juntos y después se separaron para ir a sus respectivas cabañas.

Tai decidió ir a dar una vuelta por el campamento, llegó nuevamente al campo de fútbol, fue hacia la portería y se sentó apoyando la espalda en el poste. Cerró los ojos y pensó en ella, en aquella pelirroja que corría como el viento, siempre a su lado, atenta a cada uno de sus movimientos, a cada una de sus jugadas. Una gran emoción lo embargó al rememorar la infinidad de partidos disputados a su lado, las sonrisas cuando ganaban y las lágrimas y la rabia cuando perdían. Todos aquellos momentos que ahora parecía que ella ya no recordaba o no quería recordar. Desde que salía con Matt se habían separado, ya no pasaban tiempo juntos y a pesar de que había intentado aceptarlo no lo había conseguido. Abrió los ojos, sintió que éstos le ardían y un nudo se le había formado en la garganta. Un nudo formado por todo aquello que tenía que haber confesado y que jamás dijo. Un nudo formado por aquellas palabras que fueron silenciadas, formado por todo lo que calló. Se quedó quieto, sumido en aquella nube de melancolía que lo rodeaba y cuando escuchó al monitor que avisaba por los altavoces para que se dirigieran a sus cabañas se levantó y volvió taciturno hasta donde le esperaban sus compañeros. Los chicos se acostaron al cabo de un rato, al fin y al cabo, iban a ser las chicas que eran menos las que se iban a desplazar hasta su cabaña cuando todos se hubiesen acostado.

Tai cerró los ojos y se hundió entre las sábanas pero algo en su interior le decía que le iba a ser imposible, absolutamente imposible, pegar ojo. La cara de Sora, su sonrisa, su ternura le venía a la cabeza cada dos por tres. Aquello era para volverse locos...

Unos nudillos golpearon la puerta de la cabaña y fue Izzy el que se levantó a abrir, Matt se incorporó en su cama y Tai hizo lo mismo en el extremo opuesto de la habitación. T.K. se movió en su cama y finalmente también se incorporó al igual que Davis y Ken. Las chicas entraron en fila india. La comitiva estaba encabezada por Mimi, seguida de Yolei, Kari y por último Sora. Tai la miró en cuanto ella cruzó el umbral de la puerta. La pelirroja sintió la mirada del moreno y esbozó una sonrisa un tanto triste. El haber jugado con é aquella mañana había despertado en ella sentimientos que creía enterrados tras dos años de noviazgo con Matt. Suspiró y se dirigió hacia el rubio.

Mimi parloteaba sin cesar en el centro de la habitación, se sentó y sacó una baraja de cartas. Todos se reunieron con ella para jugar a ese juego de cartas. Tai no acertó ni una de las manos que jugó, estaba distraído y su mirada iba y venía por la piel morena del muslo de Sora. Si la hubiese mirado a los ojos se hubiese dado cuenta de que ella lo estaba observando con atención, mordiéndose el labio inferior al ver el rostro ensombrecido del muchacho.

Llevaban un buen rato jugando cuando escucharon unos pasos que se dirigían hacia su caseta. Un gran revuelo se montó en un segundo en la habitación. Todos echaron a correr de un lado a otro de la habitación y algunas de las chicas se metieron debajo de las camas. Sin embargo, una de ellas, Sora, se quedó paralizada en medio de la habitación sin saber qué hacer. Tai al ver que iban a cogerla in fraganti se levantó de la cama de un salto, la cogió del brazo y de un tirón la arrastró con él hacia la cama, estiró la sábana y los cubrió a ambos hasta la cabeza. Ambos se miraron a los ojos en la penumbra de la habitación, estaban tan juntos que podían sentir el latir desenfrenado del corazón del otro, Sora llevó una mano al pecho desnudo de Tai, notó la piel caliente y suave al tacto. El moreno se estremeció de pies a cabeza y miró a la pelirroja, alzó la mano y le apartó un mechón de pelo que le caía sobre los ojos, dejó resbalar la mano por la mejilla de ella hasta llegar al cuello.

Sora...─ El nombre de ella salió de sus labios en forma se susurro. Ella se mordió el labio inferior intentando controlar los sentimientos que provocaba su mejor amigo en ella.

Tai...

Tal vez no había nada más que decir entre ellos, tal vez no había palabras para describir lo que sentían pero lo cierto es que en un inesperado movimiento, Tai ladeó la cabeza y unió sus labios con los de Sora. Ambos sintieron una fuerte explosión en su pecho que los dejó atontados. La pelirroja se apretó más a su mejor amigo en un impulso por profundizar el beso, Tai le rodeó la delgada cintura con los brazos y movió los labios sobre los de ella. Besarse fue como una liberación, fue como otorgar una vía de escape a todo un cúmulo de sentimientos que llevaban mucho tiempo encerrados en lo más profundo de su corazón. El joven se separó de ella al escuchar la puerta abrirse, no se atrevió a sacar la cabeza fuera de la sábana pero sabía perfectamente que si lo hubiese hecho se hubiera encontrado con uno de los monitores escudriñando el cuarto desde la puerta. Pero no lo hizo, más bien abrazó a su mejor amiga con mucha fuerza y la volvió a besar una vez más en los labios mientras la puerta de la cabaña se cerraba con un chasquido. Cuando pudieron escuchar los pasos del monitor ya lejos de allí fue cuando escucharon a los demás levantarse poco a poco. Sora miró a Tai a los ojos, en los ojos de ambos podía verse todo el amor que se profesaban. Ese beso no solo había sido una liberación para ambos si no que ellos mismos habían dictado su condena.

Poco después y por insistencia de Sora, las chicas se marcharon de allí.No obstante, Tai salió a toda prisa tras las chicas y alcanzó a tomar a Sora del brazo cuando ya se largaba. La pelirroja tenía los ojos llenos de lágrimas, el moreno le secó las lágrimas con los pulgares.

En ese beso te he dicho todo lo que callé en su día...

Lo sé, yo también te he dicho lo que no dije en su momento, Tai. ─Ella esbozó una sonrisa y volvió a besar a Tai en los labios antes de marcharse de su lado hacia su habitación. El moreno se quedó allí de pie con una sonrisa tonta en el rostro y una única certeza: su gran amor correspondía a su sentimientos pero eso solo iba a traerle problemas con Matt...


Bueno, muchas gracias a todos por los reviews :)

-Arisa Bennet: Gracias por tu review y ya verás como en próximos capítulos salen las parejas que más te gustan :) A mí también me suena raro el Yamakari pero me dio por ahí y salió eso jaaja ¡Qué vueltas da la vida!

-Ivymon: Muchas gracias por tu review me alegro de que te gustara el beso robado^^

-Kuroda. Kumiko. Miss: Dicen que son los mejores besos y yo creo que es verdad jaja :) Gracias por seguirme!

-Hikari Blossom:Gracias por tu comentario y como ya te dije es muy probable que sí haya Takimi.

-Genee: Gracias por tu comentario, preciosa! :) Ya verás las parejas que me invento y creo que este capítulo te gustará sabes que el Taiora se está convirtiendo en una de mis parejas predilectas. Por cierto, me pareció muy curiosa la historia de tu primer beso xD

Espero que haya gustado el nuevo capítulo! Un saludo a todos!

Takari95