-10 besos-

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"El más difícil no es el primer beso sino el último."

Paul Géraldy (1885-1983) Poeta y dramaturgo francés.

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Quedaron aquella tarde porque no tenían otra cosa que hacer, cuando se encontraron apenas compartieron un leve roce de labios. Sora aferraba con fuerza su pequeño bolso entre las manos mientras caminaba al lado del rubio sin rumbo fijo por las ruidosas calles de la ciudad, que con su estruendo rellenaban el tenso silencio que reinaba entre ellos. Él no la miró en todo el trayecto, ella tampoco a él. A decir verdad, parecían dos extraños que se hubieran encontrado en la calle por casualidad y que hubieran decidido tomar la misma dirección. Sin embargo, si alguno de sus amigos los hubiera visto, enseguida hubieran adivinado lo que les ocurría a los dos.

Al cabo de un rato, se dieron cuenta de que habían llegado al instituto. Decidieron entrar para ver si había alguien por allí, al ser un jueves por la tarde no sería raro que hubiera alguien entrenando en algún club de deporte. Se asomaron al pabellón y vieron como T.K. estaba jugando al baloncesto con su equipo. También pasaron cerca de las canchas de tenis donde las compañeras de Sora estaban dándolo todo y preparándose para el campeonato al que se presentarían en poco tiempo. Sora suspiró, tendría que haber ido a entrenar pero desde que habían vuelto del campamento de verano había pasado poco tiempo con Matt y necesitaba hablar con él. Preguntarle si todavía sentía algo por ella… Estaba segura de que el chico no había visto el beso que ella había compartido con Tai aquella noche en el campamento bajo las sábanas pero, aún así, quería aclarar el tema con él, para bien o para mal.

Luego, llegaron al campo de fútbol. Tai estaba entrenando con su equipo. Los ojos rubíes de Sora se perdieron en el campo, siguiendo con la mirada al moreno. Cuando éste marcó un gol no pudo evitar sonreír. Sintió que Matt se sentaba en el suelo y ella se acomodó a su lado en el mullido césped.

Sora…

Dime, Matt –Dijo ella en un susurro apenas audible.

Esto… No sé cómo decirlo pero…

Te escucho – Murmuró ella mientras le tomaba la mano, animándole con aquel gesto a seguir hablando.

Quiero que lo nuestro acabe…

Sora se quedó muda, esperaba aquella afirmación, de verdad que la esperaba. Pero, ahora que la había escuchado de los labios de Matt… Ella le apretó la mano entre las suyas, sentía que le escocían los ojos, tenía ganas de llorar. Y, sin embargo, sabía que romper con aquello era lo correcto porque lo que pudiese haber existido entre ellos se había apagado y para eso ya no había vuelta atrás.

¿Lo quieres de verdad? – Preguntó la joven con un nudo en la garganta.

Sé que tú también lo quieres, Sora. ¿Crees que no me he dado cuenta de la manera con que miras a Tai?

¿Cómo miro a Tai?

Como nunca me miraste a mí – Él esbozó una triste sonrisa. Le había costado muchísimo tiempo darse cuenta de que su mejor amigo siempre había estado enamorado de Sora. Le había costado verlo y aún más aceptarlo pero estaba claro que Sora no le pertenecía porque jamás lo miraría a él como miraba a Tai. El corazón de Sora había sido siempre de Tai aunque la joven hubiese intentado evitarlo. No obstante, en la vida hay cosas que son inevitables y que surgiera el amor entre ellos dos es una de esas cosas.

El rubio le acarició el cabello a la joven y guio su rostro hasta su hombro. Ella ahogó un sollozo.

Lo siento mucho, Matt.

Yo también lo siento

En cuanto dijo aquella frase el chico se sintió mucho más libre, bastante más libre. No podía decirle a Sora que había decidido terminar con su relación porque su corazón también estaba dividido en dos. Entre ella y Mimi. Pero, al menos podía decirle que lo sentía.

Si esto es el final…

No te preocupes, no creo que las cosas cambien mucho entre nosotros. Al menos no por mi parte – Dijo Matt con una triste sonrisa –. Solo quiero pedirte una última cosa.

¿Qué?

Mimi llegaba en ese momento hacia el campo de fútbol y vio a los dos jóvenes sentados en la hierba. Al mismo tiempo, Tai alzó la cabeza y vio a Sora sentada junto a Matt.

Un último beso, Sora.

La joven asintió y juntó sus labios con los de él. Los dos sintieron una punzada de dolor en el pecho, una fuerte nostalgia los invadió pero sabían que ya no había vuelta atrás. Ese último beso fue el que más les costó de dar. Ese beso estaba marcando el fin de una etapa y el comienzo de otra en la que ya no estarían juntos. El roce de labios fue suave y hecho con cariño y por un momento ambos se sintieron a gusto con el otro. Sin embargo, rompieron el contacto y se abrazaron.

Mimi se quedó clavada en el sitio y empezó a caminar hacia detrás. No quería ver aquello, dolía demasiado. Paseó la mirada por el campo y vio a Tai que mostraba una expresión similar a la suya. Aquel beso se les había clavado en el corazón y se lo había destrozado a los dos. El moreno salió disparado del campo hacia los vestuarios y Mimi lo siguió, sabía cómo se sentiría Tai en esos momentos y necesitaría a una amiga a su lado. Cuando Sora alzó la cabeza tras soltarse del abrazo con Matt ya no vio a Tai por ningún sitio y eso la dejó muy preocupada.


Hola, lamento la espera pero las obligaciones son las obligaciones, a partir de ahora subiré más seguido!

Un saludo

Takari95