-10 besos-
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"¿Beso? Un truco encantado para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas." (Ingrid Bergman)
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Iluso. Aquel adjetivo era el que mejor lo describía. Iluso. Iluso. Le venía como anillo al dedo, había sido un iluso al siquiera pensar que Sora dejaría de lado un relación estable y duradera con Matt por un beso dado a escondidas en un campamento de verano. Qué tonto había sido pero es que desde aquel momento en que sus labios chocaron nació en su corazón una pequeña esperanza que brillaba trémulamente. Pensaba que Sora correspondía sus sentimientos, al menos, eso le había dicho cuando habían cruzado un par de palabras fuera de la cabaña. Sin embargo, parecía que se había equivocado al pensar eso y ahora sus ojos se lo habían confirmado. Para él, ver aquel beso entre Sora y Matt había sido como si le echaran por encima un cubo de agua fría, tan fría que lo había paralizado por completo y le había obligado a abandonar el entrenamiento de golpe. Ahora, allí en los vestuarios intentaba borrar aquella imagen de la retina, sin éxito. Tenía la cabeza apoyada contra una de las taquillas y golpeaba con los puños las puertas de metal de las que estaban al lado. Tal vez el dolor físico conseguiría aliviar la presión que sentía en el pecho.
Tonta. Tonta. Tonta. Era la única palabra que se le ocurría a Mimi en aquellos momentos. Había sido una tonta al enamorarse perdidamente de Matt, sabiendo que era el novio de su mejor amiga. Había sido una tonta y una niña caprichosa pero no había podido evitar caer en la trampa de sus grandes ojos azules. No había sabido evitar que su corazón empezara a latir con desenfreno cada vez que él pasaba por delante y ahora sus ilusiones le habían explotado en la cara. Se apartó el pelo que le caía sobre el rostro mientras avanzaba hacia los vestuarios, podía escuchar unos fuertes ruidos metálicos. Caminó con más rapidez y al entrar en el vestuario vio a Tai golpeando con rabia las taquillas.
Ella corrió hacia él y detuvo su mano antes de que volviera a impactar contra la taquilla. Mimi sostuvo la mano de él entre las suyas y Tai la miró de reojo mientras volvía a apoyar la cabeza contra la puerta de la taquilla. Ladeó la cabeza en cuanto se tranquilizó un poco y vio que Mimi tenía lágrimas en los ojos. No se atrevió a preguntarle por la razón de sus lágrimas, ya la sabía. El chico se giró hacia ella y la atrajo para rodearla con los brazos estrechándola contra su pecho. Mimi no pudo evitar refugiarse entre aquellos potentes brazos que regalaban calidez, cerró los ojos y dejó escapar un sollozo mientras sentía las manos de Tai enredándose en su pelo buscando ocultar el rostro entre su cabello castaño.
En aquel contacto, ambos buscaban lo mismo: cercanía, cariño pero sobre todo comprensión. Los dos sabían lo que era sufrir por un amor no correspondido así como los dos sabían lo que era ilusionarse con llegar a conseguir ese amor y ver como sus sueños jamás se iban a cumplir. Intentaron decirse algo, unas tristes palabras de consuelo que aligeraran el nudo que tenían en la garganta, pero todas las palabras que hubieran podido decir se hubieran tornado superfluas y carentes de significado.
Tai alzó un segundo la cabeza y miró a su amiga a los ojos. Los grandes ojos café del líder se mezclaron con los de color miel de la princesa del grupo, fundiéndose, buscando en el interior del otro ayuda para mantenerse a flote. Fue él el que la atrajo por la nuca buscando sus labios, anhelando un poco de cariño. Pero, fue ella la que aceptó y pegó los labios al del moreno para evitar empezar a decir palabras sin sentido, para evitar empezar a rememorar aquella imagen que habían visto hacía muy poco y que les había dolido tanto a los dos.
Mimi cerró los ojos para sentir los cálidos labios de Tai sobre los suyos, los cerró con fuerza intentando visualizar mentalmente a Matt junto a ella. El moreno rodeó el delgado cuerpo de su amiga con los brazos, intentando encontrar en ese gesto algo que le recordara a Sora y el beso que habían compartido.
El contacto terminó por romperse y Mimi apoyó las manos en el pecho de su amigo.
─ Ya verás como algún día lograrás estar con la persona a la que amas…
Tai esbozó una sonrisa triste, abrazó a su amiga de nuevo y susurró:
─Algún día, los dos lo conseguiremos, Mimi. Y si no siempre nos tendremos el uno al otro para apoyarnos en los momentos complicados.
La joven asintió, Tai se separó de ella, cogió la mochila que estaba dentro de la taquilla que había estado golpeando y salió de allí con la joven tras él. Ambos marcharon del campo de fútbol sin encontrarse de nuevo con Matt y Sora aunque lo que no sabían era que Sora sí les había visto a ambos hacía un rato, mientras se besaban.
Hasta aquí un nuevo capítulo, espero que haya gustado, ahora mismo responderé a los reviews por privado. Hasta la próxima!
Takari95
