-BESOS-

"Si con una mirada puedes decir tanto, imagínate lo que con un beso puedes llegar a expresar." Anónimo.

Sin saber muy bien porqué, Sora volvió a apuntarse en el equipo de fútbol. Desde que había visto a Tai y a Mimi besarse en los vestuarios no había podido quitarse la imagen de la cabeza y la única manera que había encontrado para sentirse mejor era volver a jugar. A pesar de que jugaba en el mismo equipo que el moreno, el estar en medio de un entrenamiento o de un partido impedía que Tai le pudiese dirigir la palabra y le evitaba a ella tener que enfrentarse a un momento sumamente doloroso. No quería escuchar que Mimi y él estaban juntos, no quería oírlo porque aquello la destrozaría por completo. Había dejado a Matt porque había descubierto lo fuertes que eran sus sentimientos por Tai pero todo se había torcido.

El pitido del árbitro que daba inicio del partido la sacó de sus pensamientos. Alzó la cabeza, girándola para mirar hacia la grada donde estaban sentados sus amigos entre ellos Matt, que últimamente se había mantenido bastante cerca de ella porque sabía que necesitaba apoyo. Y, también Mimi, con la que no había hablado mucho en los últimos días aunque la castaña había insistido en que le dijera qué le pasaba una y otra vez. Cerca de ellos también estaba sentada Kari cogida de la mano de T.K., Sora no pudo evitar sonreír al ver a la joven pareja de enamorados. Miró a un lado y a otro pero no vio a Yolei por ninguna parte, por lo visto todavía no había arreglado sus diferencias con Ken y había decidido no acudir al encuentro. Sacudió la cabeza y empezó a perseguir el esférico que había salido hacia la banda tras el primer choque del encuentro.

Consiguió atrapar el esférico y controlarlo con el empeine. Sin embargo, uno de los contrincantes le hizo una entrada que podía ser de todo menos limpia. Sora cayó al suelo pero se levantó de un salto, mirando con desconfianza a aquel chico que la había empujado de una manera tan descarada. A lo largo de la primera parte, se sucedieron una y otra vez ese tipo de entradas contra ella e incluso se escuchó algún que otro comentario peyorativo. La pelirroja intentó hacer caso omiso, no valía la pena seguirles la corriente. No iba a permitir que la menospreciaran por ser mujer, de eso nada. Tai no le quitaba ojo a la chica, él también se había percatado de las sucesivas entradas contra Sora, la había visto caer y levantarse sin quejarse ni decir nada contra ningún jugador. Quería mantenerse tranquilo pero a cada minuto que pasaba podía notar como la sangre le ardía en las venas. Por suerte, el pitido que marcaba el descanso entre la primera y la segunda parte detuvo un poco aquella situación en la que la tensión no hacía más que ir en aumento. El joven se acercó a Sora que había llegado ya al banquillo de su equipo, la tomó por el brazo y la llevó aparte.

─Sora, déjalo – susurró él antes de que ella pudiera siquiera decir nada. La chica alzó sus ojos rubíes y se encontró con la mirada oscura de Tai – Por favor, no juegues esta segunda parte. Estos idiotas no quieren hacerte ningún bien…

─No voy a permitir que se pasen conmigo, no te preocupes – ella hizo ademán de marcharse pero Tai la sujetó nuevamente por la muñeca – ¿Qué quieres, Tai?

─Por favor, Sora – susurró él nuevamente. Sora alzó la mirada que había bajado hasta el lugar en el que Tai estaba aferrando su antebrazo – No quiero que te hagan daño, no quiero que te pase nada – la joven enrojeció violentamente ante el comentario del muchacho y la intensa mirada que le estaba dedicando. Aquella mirada parecía que podía ver hasta el lugar más recóndito de su corazón.

─No tendrías que preocuparte por mí, tendrías que preocuparte de otra persona – el chico movió la cabeza con gesto interrogante.

─¿Qué quieres decir? – preguntó él, anonadado por el giro que había tomado la conversación.

─Me refiero…– Sora se mordió el labio inferior pero al final lo dijo – Me refiero a Mimi, Tai. Os vi besaros hace unos días, en los vestuarios…

─Sora, eso no…

─No, no necesito que me expliques nada, de verdad. En realidad, estoy feliz por vosotros. Lo digo de verdad – la chica se mordió el labio y volvió hacia donde estaban el resto de sus compañeros de equipo.

─¿Acaso tú no estás con Matt? ¿Crees que no te vi besarte con él ese mismo día? – dijo Tai con el ceño fruncido y la voz ronca. Sora se giró con rapidez y le tiró el botellín de agua con fuerza. Tai recibió el impacto de la botellita que le mojó la camiseta y la cara pero no dijo nada, simplemente recogió la botella y volvió con el resto del equipo. Cuando pasó junto a Sora la miró de la manera en que solo él sabía hacerlo e hizo que las lágrimas quisiesen desbordar los ojos de la pelirroja. La chica sintió su cuerpo vibrar de arriba abajo con aquella mirada.

La segunda parte empezó y el juego por parte de los muchachos del equipo contrario siguió siendo bastante sucio sobre todo cuando Sora era la que llevaba el balón. El moreno cada vez estaba más nervioso porque al final con tanto empujón iban a conseguir lesionar a Sora y eso no podía permitirlo.

El balón estaba en aquel momento en los pies de Davis, el chico iba corriendo hacia el área y cuando vio que se le cerraba el paso envió el esférico hacia la otra banda por donde estaba corriendo Sora. No obstante, nuevamente un chico de los del equipo contrario atacó a Sora haciéndola caer de rodillas y, no solo eso, sino que preparó el codo para golpearla cuando estaba intentando levantarse del suelo y el balón había escapado lejos del control de ambos. Al ver lo que aquel muchacho iba a hacer, Sora intentó apartarse pero Tai fue más rápido y se interpuso entre ella y el otro jugador. Tai se tambaleó ante el golpe recibido mientras el labio inferior empezaba a sangrarle, Sora intentó detener al chico pero antes de que pudiese siquiera asimilar lo que había ocurrido, Tai ya había tumbado al otro jugador de un puñetazo.

─Vuelve a intentar tocarla y te juro que te mato – dijo él mientras se acercaba a él con intenciones de volver a golpearle. No obstante, los brazos de Sora en torno a su cintura lo detuvieron.

─Para, Tai. ¡Para! – la chica estaba temblando, Tai podía sentir su agitada respiración en la espalda. Sentía la sangre palpitarle con fuerza en las sienes, aquel idiota se había atrevido a intentar pegar a Sora… Tai dio un paso más pero Sora lo sostuvo con más fuerza – Por favor…

Aquella frase le salió a Sora en forma de sollozo, estaba asustada, nunca había visto a Tai tan furioso, tan violento. Él deshizo el nudo en torno a su cintura y se giró lentamente. En cuanto los ojos de él chocaron con los de ellas, su mirada se dulcificó y cualquier rastro de ira desapareció de sus ojos. El muchacho le acarició la mejilla con suavidad.

─¿Estás bien? – ella asintió mientras levantaba la mano para acariciar el labio sangrante del chico. En aquel momento, el árbitro los estaba llamando porque había decidido suspender el partido pero ninguno de ellos se dio cuenta de que lo estaba haciendo.

─¿Y tú? – murmuró ella. De improvisto, Tai la abrazó sin decir nada más – Tai…

–Tienes que prometerme que no volverás a jugar contra imbéciles como estos, prométemelo.

–Yo…

–De lo contrario, la próxima vez que les vea intentar hacerte daño… No responderé de mis actos…

–¿Por qué? – la chica sintió que Tai se apartaba de ella y antes de que pudiera darse cuenta, los labios de él ya se habían unido a los suyos en un suave beso con sabor a sangre. Los ojos de la pelirroja se llenaron a rebosar de lágrimas así que optó por cerrarlos y abandonarse al beso de Tai. No acababa de entender lo que ocurría entre él y Mimi, no comprendía bien lo que ocurría entre ellos pero en aquel momento ya le daba lo mismo si entendía las cosas o no porque Tai la estaba besando. El chico se separó de ella con un último roce y le dirigió a la muchacha una mirada de disculpa.

–Mimi y yo… no tenemos nada… La besé, nos besamos por desesperación… Yo pensaba que habías afianzado tu relación con Matt… Pensé que no te importaba, que no te importaban mis sentimientos, me ofusqué – El chico le cogió una mano y Sora se la estrechó suavemente.

–El beso que tú viste aquella tarde fue un beso de despedida, corté con Matt porque… lo que siento por ti…

–Te quiero – susurró el muchacho con una dulce sonrisa – Estoy harto de no decirlo claramente. Te quiero, Sora…

En el rostro de la chica fue dibujándose una sonrisa cada vez más amplia hasta que se lanzó a los brazos del chico buscando sus labios de nuevo. El resto de jugadores del equipo observaron la escena con una sonrisa, ver tan felices a Tai y a Sora era realmente gratificante.

–Te quiero, Tai – susurró la muchacha acercando sus rostros. Aquel había sido un partido de lo más extraño, un partido que había empezado con una intensa mirada y, finalmente, había acabado con un beso.


Hola a todos, sigo viva aunque no pase mucho por la página. Dejo un breve capítulo de este fic, espero poder escribir más pronto^^

Un abrazo a todos

Takari95