HOLAS!

Ya sé que dije que lo tendría listo hace una semana, pero... bueno, a veces la vida es así, no? :D

Ya en serio, que lo siento mucho. Pero para compensarlo, este es un big-ass chapter, porque es largotote (bueno, no tanto, pero para mis estándares lo es). Y quién está listo para un poco de smut HaruMako? Pues obviamente yo no estaba, ya que me tomó la vida hacerlo.

Por cierto, también me demoré porque escribí un drabble (yo le digo drabol), lo que sea que eso signifique. Si se pasan por mi canal a verlo, sería muy genial, porque me gusta como salió y espero que a ustedes también :D

Bueno, y ahora mami Ana dejará un sensual disclaimer y se irá a salvar gatitos para tratar de liberar su alma del fuego eterno del averno. Byeee!

Disclaimer: Free! no es mío. Jamás lo será, buuu. Todo le pertenece a Kyoto Animations, KyoAni para abreviar, que aún no hace que nadie bese a nadie y eso me hace querer partir un edificio en dos, de forma pulcra y respetuosa al medio ambiente.


Capítulo 4: el del Amor o el Odio

Makoto rozó sus dedos sobre el orificio lentamente, de arriba a abajo y en círculos, sintiendo como el abusado anillo se contraía y se apretaba, ya húmedo de excitación, ansioso por abrirse y engullir lo que sea que el castaño quisiese ofrecerle. Algunas veces eran objetos externos. Cuando tenía tiempo y estaba calmado. Cosas como cuentas unidas por un mango, especiales, seguras para tales prácticas contranatura. Otras veces, cuando se despertaba así, desesperado, solo tomaba el lubricante y se metía cuanto dedo pudiese entrarle.

Como ahora, que se encontraba con la cara enterrada en su almohada y el trasero expuesto al techo, con su entrada goteando un camino por sus nalgas y muslos. Desnudo y jadeando como animal en celo, planeaba satisfacer la infamante lujuria que lo acechaba de manera muy, muy regular.

Quizá estuviese mal, pensaba.

Quizá no fuese natural para un chico, un hombre, masturbarse de aquella manera, penetrándose como lo haría una mujer. Que ... esa parte del cuerpo se usa para otras funciones, que no debería proporcionarle el placer que le proporciona al tocarlo.

Pero es que el castaño no sabe que más hacer.

Cada vez que se tocaba por el frente, sentía que no era suficiente, que hacía falta algo, y raras veces podía llegar sin frotar ... otras partes del cuerpo. Sus pezones, por ejemplo.

Y así, experimentando y experimentando, había llegado a descubrir y eventualmente, recurrir a esta clase de métodos.

Era vergonzoso. Y al mismo tiempo, tentador. Justo como ahora.

Pero pensar quizá no era tan conveniente cuando ya se tenían ambas manos abajo, entre las piernas, a punto de entrar en uno mismo.

Resignado, empujó los pensamientos de su mente al mismo tiempo que su dedo índice, y se dejó llevar.


●´¯`·.¸¸.°¤╰ ╮(◕‿◕✿)● Pétalos de rosa y de girasol y de ... de manzanilla, plumitas y rocío y chispitas de tiempo/ espacio ●´¯`·.¸¸.°¤╰ ◕‿‿◕ ●


Rei era un puto ZOMBIE, igualito que los de The Walking Dead, mientras caminaba (ehem se arrastraba ehem) por los pasillos de la escuela buscando a tientas su casillero, asustando indiscriminadamente a profesores y estudiantes, damas y caballeros, individuos de todas las edades.

Bueno, no estaba así taaan drástico el asunto, ya que gracias a su práctico sexto sentido, el de lo hermoso (please), al menos estaba bien vestido y lavadito, con los zapatos lustrados y cada cabello en su lugar. Perfectamente presentable de no ser por ese PAR DE LLANTAS que le colgaban debajo de los ojos y que ni sus lentes rojos podían ocultar, todo porque encima que no pudo dormir tranquilo por varias noches, en el tren sus pensamientos no lo habían dejado ni parpadear en paz.

'Anárquico y sensual subconsciente' – pensaba - 'te rebelas contra las órdenes de tu amo y señor al pensar más de lo que requiere el esfuerzo académico y cotidiano'.

Sea como fuese, ahora estaba enfrascado en su propia Odisea adolescente para obtener los libros y cuadernos correspondientes a las primeras clases del día, batallando fieramente contra su propio cuerpo para no caer fulminado en la loza del pasillo. Y al parecer estaba perdiendo la lucha, porque si bien sus piernas seguían vivas y manteniéndolo en movimiento, sus brazos habían cedido a la gravedad (Aquella infame! Al diablo con sus 9.82 metros por segundo al cuadrado terrestres) y colgaban inertes a sus costados, dándole un aspecto de gorila enojado y en plan no-te-me-acerques-que-te-mueres- y vaya que sus compañeros parecían tomárselo muy en serio. Le estaban dando todo el espacio que necesitase y más para desplazarse a su gusto, de modo que parecía que el pobre tuviese lepra o ébola o algo similar.

Sus párpados estaban a punto de ceder ante el implacable cansancio cuando por fin encontró la fila de lockers, pegados a la pared y apretujados unos contra otros, como mandan la moral y las buenas costumbres. Suspiró, cerró por fin los ojos y cedió su peso contra ellos, dejándose caer como un saco de papas. Y aunque no fuese algo muy digno (debía admitirlo), literalmente rodó parado por el largo de la fila, alternando entre frente-espalda-frente-espalda hasta que se detuvo en seco, y pues como Rei era el Rey del cálculo y la física y la estadística y todo eso, obviamente el locker en el que dio a parar era, pues, el suyo. Había dado las vueltas necesarias, lo supo sin siquiera abrir los ojos.

Fue por eso que cuando en vez de sentir el frío metálico en su frente pegada al casillero, se encontró sintiendo algo liso y suave y tibio, se extrañó. Frunció el ceño, abrió los ojos y se impulsó con sus brazos hacia atrás un poco para poder ver de que se trataba.

Un sobre.

Rosado.

Pegado con cinta a su casillero.

'¿Qué?'

Sorprendido (y también curioso), tomó el sobre entre sus dedos y lo desprendió con cuidado de la puerta de metal. Ya en sus manos, lo examinó. Era un sobre simple; rosa, sí, pero un rosa pálido bastante sobrio, incluso elegante, y no llevaba remitente. Solo su nombre, un simple "Rei" en letras púrpura, escrito en la parte trasera.

Su mente se hizo un ocho tratando de encontrarle una explicación al sobre. ¿Quién se lo habría dejado ahí?

Decidiendo que tendría una mejor idea general si abría el sobre de una buena vez, lo despegó y desdobló el papel que contenía, pasando sus ojos rápidamente por la hoja.

Ahí, en medio de aquella hoja en blanco, en letras pequeñas y escrito a mano, yacía solo una palabrita.

Hola! ^-^

Hola. Solo un hola. Y claro, el signo de exclamación y la carita, pero esencialmente era un hola.

Rei volteó y revolteó el papel, limpió sus lentes, se sobó los ojos, volvió a revisar el sobre, pero nada. No firma, no nombre, no nada. Solo. Un. Hola.

'Insisto, ¿QUÉ?'

¿Por qué alguien se tomaría la molestia de levantarse temprano para pegarle una notita como esa? No es como si fuera muy popular y tuviese filas de admiradores esperando para saludarlo y desgarrar su ropa a mano limpia o jalarle los pelos para guardarlos en un frasco o algo así. Entonces, si no era fanatismo demencial y enloquecido, la otra opción era... !OH MY KAMI, NO!

¿Acaso estaba siendo víctima de un elaborado y mafioso plan de acoso escolar premeditado, de bullying?

Los ojos se le abrieron como platos. Platos con un ancho borde negro.

'Piensa Rei, piensa!'- se habló solo- 'Recuerda todos los artículos y libros que te has pasado horas leyendo. A veeeer..'

Olvidando que se moría de sueño, se obligó a sí mismo a concentrarse y por fin el buscador interno de su cerebro dio con información extraída de un libro de psicología.

''El acoso escolar o bullying es la práctica del maltrato en instituciones...bla bla bla... puede ocasionar desórdenes como…..ráfaga de términos psicológicos términos médicos términos ciéntificos... mmm, qué más…... puede ser causada por el odio a la orientación sexual diferente de la víctima..."

Un momento.

'¿QUÉ? ¿La gente lo SABE? Pero pero pero pero, si no le he contado de los sueños a NADIE, solo a mi confiable diario con candadito de las princesas hadas mág-..., es decir, a mi muy masculina a-gen-da de cuero azul. !¿CÓMO ES POSIBLEEEE?!'

Rei estaba que se moría.

Para no tener que incomodar a más personas obligándolas a llamar una ambulancia que lo salve de un paro, trató de controlar su ahora irregular respiración, y cálmandose, siguió pensando.

'Y-ya a ver, qué más, qué más….'

''... Este, sin embargo, sólo es uno de los muchos motivos, los cuales pueden variar entre..."

Suspiró de alivio. Había esperanza.

"...Usted puede combatir el bullying de las siguientes formas..."

Ajajá!

"No demuestre miedo ante su agresor..."

Rei frució el ceño.

'Imposible, ni siquiera he visto a mi agresor... a ver, qué más...'

"...No se quede callado! ...discuta el asunto con un apoderado o un adulto responsable ..."

HA! Ahora ya sabía qué hacer.

Adulto reponsable, eh?

Uhm.

'Hay que decidir de manera fría, tomar el problema de manera responsable y sobre todo, discreta.'- asintió para sí mismo.

...

...

- !AMAKATA-SENSEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEI!- Rei se lanzó con desespero por los pasillos hacia sala de profesores agitando los brazos y gritando cual testigo de Jehová teniendo una revelación.

Ciertamente su forma no era hermosa, pero estaba decidido a acabar con este asunto YA. El primer período no empezaría hasta dentro de 15 minutos y ese era tiempo de sobra para aunque sea denunciar el problema ante una autoridad escolar. JAAAA, todo comienza con una notita inocente pegada en el locker, y luego, ¿qué más? ¿agresiones físicas al término de clases? ¿vandalismo? ¿bolsas de basura quemándose en la puerta de su propia casa?

'NOOOO BULLYING, NO ME ATRAPARÁS!'

Rei parecía el correcaminos perseguido por el coyote del bullying, virando en esquinas hacia su destino a diestra y siniestra.

Estaba corriendo tan concentrado para escapar de su destino...

'Dobla en esta esquina, en esta esquina es la sala.'

...que no se dió cuenta que los bonitos letreritos amarillos que botaba a su paso decían "Cuidado! Siguiente esquina, piso mojado. Pero bien, BIEN mojado. Parece que hubiese llovido dentro, así de mojado";los ignoró totalmente y qué desconsiderado de su parte, porque la gente los pone ahí por algo, eh, pero bueno, él no lo notó y siguió corriendo. Y la esquina llegó.

Él giró.

Y un gran y estrepitoso PUUM después, lo siguiente que supo fue que estaba retorciéndose en piso, empapado y con cientos y cientos (decenas, en realidad) de papeles volando a su alrededor, como palomas blancas, y en cámara lenta, parecía una vista casi hermosa.

Había chocado. Y su víctima estaba incorporándose, con papeles mojados que se caían a pedazos entre sus dedos y cara de que iba a cortar a alguien, cortarlo duro y profundo.

Se paró, se acomodó el largo y chorreante cabello rubio y volteó para encarar a su atacante.

- TÚ - gritó con una voz que no correspondía a su tamaño, caminando hacia donde yacía tirado el peliazul.

Rei abrió sus ojos bien grandes. Esa voz.

Él ya oyó esa voz.

'todos los días llama!'

'no quiero verlo otra vez y no entiende, pobre'

'ya se cree mi novio! es un ridículo'

Contuvo la respiración, dándose cuenta de quién era. Claro que la había oído. La chica del tren.

- ¿Sabes qué mierda acabas de hacer? –


Caliente.

Todo caliente.

El aire que lo rodea, el aire que exhala. Su piel, sus huesos. Todo arde y abrasa y quema, en el exterior y, y dentro. Especialmente dentro.

Literalmente dentro, piensa, ya que puede sentirlo perfectamente con los dos dedos que se hunden y hurgan en su interior, enrojeciendo y dilatando y mojando su entrada sensible con cada lento movimiento dentro-fuera, cada simulación de estocada.

Estocadas. ¿De quién?

Apretando los ojos y con todo su gran cuerpo temblando a más no poder, Makoto aspiró con fuerza el olor de la prenda que tenía en la otra mano, como si de una droga se tratara, y la restregó por todo su rostro mientras imaginaba una cama que no era suya, una mano que no era suya, unos dedos, penetrándolo hondo, fuerte y duro, dedos que no eran los suyos. Preparándolo para, bueno, un dedo que no era un dedo.

Mientras enterraba más profundo sus dedos en el apretado agujerito y le sentía pulsar y tensarse en respuesta, se lo imaginaba a él entrando por su puerta en ese mismo instante, de sorpresa. Entrar al cuarto de su mejor amigo, como hacía tantas veces...para encontrárselo desnudo, metiéndose los dedos y con uno de sus bañadores perdidos pegado a la nariz.

¿Cambiaría la expresión de su cara, siempre estoica, aburrida?

¿Mostraría asco, le odiaría, se marcharía para ya no volver?

Makoto sabía que sí. Y entonces su vida terminaría.

Pero le gustaba fantasear que no, que al verlo un brillo de lujuria se encendería en sus pupilas como una chispa, que cerraría la puerta, que se quedaría.

Que se desnudaría como si estuviera en presencia de la más grande piscina, pero esta vez, hasta el bañador iría a parar al suelo de su cuarto.

- Mmnh….!ngh!...- Makoto subía el ritmo del movimiento de su muñeca al imaginar al pelinegro reptando hacia su cama, hacia él. Pasando lentamente sus manos sobre su cuerpo, sus hombros, su espalda, sus caderas... hasta llegar a sus nalgas.

El castaño soltó un momento el bañador que sostenía junto a su cara y su mano, ahora libre, se deslizó a lo largo de su anatomía, posándose por fin en el inicio de su trasero. Frotándolo en círculos, se imaginaba lo que él le diría mientras le acariciaba.

'Makoto, Makoto, te creía tan inocente, Makoto. Pero mira cómo estás ahora, tan necesitado.'

El vello en el cuerpo se le erizaba, seguía frotando, seguía alucinando.

'Pero no te preocupes más. Después de todo, los amigos se ayudan, no? Ya llegué yo para ayudarte, así que, permíteme...'

Imaginando a Haru sacar sus dedos para insertar de una estocada hasta el fondo los propios, Makoto maullaba descaradamente, gemía en su mente, gemía en su almohada.

'Solo pídelo, Makoto. Dime, ¿qué necesitas?'

Sus dedos arremeterían con fuerza, rápido, hasta el fondo. No podía articular palabra, solo sonidos, el placer era demasiado y estaba por doquier, quemaba todo, consumía culpas.

'Sino me dices, no sabré qué más hacer, Makoto'.

Sonaría impaciente.

- ...Haru...Ha...ru….mnh…. - Makoto articulaba contra su almohada con los ojos cerrados.

'Sí, Makoto?'

- Har...u... ngh... por- por favor...Haru….ahh…

''Por favor qué, Makoto?

Su nombre siempre sonaba mejor entre sus labios.

- Haru!...AHH! HARU! HARU! - su voz empezó a subir de nivel mientras sus dos dedos tijereaban su interior, simulando ser los del contrario.

No pudiendo aguantar más, inclinado y en cuatro como estaba, separó bien las rodillas y enterró más el torso en la cama, dejando a la vista su palpitante y ahumada hendidura, ofreciendo su cuerpo a Haru, ofreciéndose al Haru en su mente.

- Haru - su voz se calmó, en su mente y en la realidad. Sus dedos dejaron de moverse y un tercer dedo rozó su dilatada entrada.

- Haru - repitió, saboreando cada letra, relámiendose los labios - quiero...quiero...mnnh….

' Dilo, Makoto.'

- Quiero...quiero... nghh... quiero que ...me la met-!

Bzz-Bzz, Bzz- Bzz, Bzz-Bzz

Un zumbido sordo lo sacó de sus ilusiones como si le hubieran dado un puñetazo, haciéndolo abrir los ojos y por tanto, anulando al Haru imaginario, su posibilidad de un orgasmo y el placer que había acumulado, todo de un zap.

- NO! - protestó, inmensamente frustrado, dejándose caer de largo su cama.- No, no, NO, por qué? -

Tan cerca, había estado tan cerca de tenerlo dentro.

'¿Quién podría llamar a esta hora?'

Bueno, quienquiera que fuese, no tenía ninguna culpa de que él fuese un pervertido y esté haciendo cosas hentai tan temprano en la mañana, recordó. Makoto era un buena persona.

Así que se resignó, estiró su brazo para alcanzar su celular y contestó sin ver el nombre en la pantalla.

- Moshi-moshi?

- Makoto.

Un sudor frío recorrió su cuerpo desnudo, como un baldazo. Era él.

- ...

-...

Oh no.

'OHNOOHNOOHNOOHNOOHNOOHNO no puede ser, ya ahora qué hago, qué digo?' - Makoto se estaba desesperando a niveles astrónomicos, y estaba a punto de lanzar el celular por la ventana y luego decir algo así como que le habían enviado un video de terror, cuando entonces se activó la parte racional de su cerebro, y se dió cuenta que por muy antisocial que fuese Haru y todo el tiempo que pasara aspirando el cloro de las piscinas, era muy improbable que eso le hiciera desarrollar poderes de telepatía por celular, así que no había forma que supiese que el ojiverde estaba echado en su cama, completamente desnudo, con lubricante y otros fluidos escurriéndole por los muslos y usando su bañador de rayitas moradas como almohada.

Eso le calmó, un poquito.

- ..Makoto, ¿estás bien? Makoto…¡contesta!

Ups, se había alvidado de que lo tenía en la línea.

- Etto.. sí, Haru, aquí estoy - 'qué digo, diablos, qué digo!' - ehm... ¿sucede algo? ¿por qué la llamada?

- ...

-...

-... no pasaste por mí.

De pronto lo recordó. Nagisa. Su plan. Las luces. Rayos.

- Cierto, lo de Nagisa! Lo siento, Haru. Debí...uhm, debí olvidarlo.

- Estás algo distraído, Makoto. ¿En qué estabas pensando?

En ti, Haru. Siempre. Solo en ti.

- Y también te has demorado en contestar, ¿qué estabas haciendo?

Las neuronas de Makoto se hicieron un lío.

ALERTA ROJA ALERTA ROJA PÁNICO PÁNICO PÁNICO WUIIII UUUUUU WUIIII UUUU PELIGRO PELIGRO PARO CEREBRAAAAAAAAALLLLLLLL

!Piensa, Makoto, piensa!

- ETTOOOOO... preparaba...ca... caballa para llevarte?

-...

-...

-... de verdad?

Había infinita esperanza en su voz, Makoto estaba segurísimo que sus ojos azules estaban brillando, azulmente.

- S-sísísí, claro, Haru, mucha, mucha caballa! AHORA TE TENGO QUE COLGAR PORQUE SE QUEMA Y QUIÉN QUIERE CABALLA QUEMADA NO OK TE VERÉ EN 10 MINUTOS ADIÓS.

Y presionó la tecla roja con la fuerza de mil soles.

Realmente, realmente esperaba que le creyese. No era muy bueno mintiendo, después de todo.

Soltó un bufido y se tomó algo de tiempo para calmar los latidos de su corazón, que se habían disparado por todo el revuelto de emociones que le había provocado la mañana. Echado en su cama, húmedo, desnudo y cansado, empezó a pensar.

Ama a Haru por ser tan secretamente apasionado, porque pocas cosas le causan emoción. Odia a Haru por prestarle más atención a una piscina que a él.

Ama su fuego interno. Odia su frialdad externa.

Ama el amor puro, el cariño ingenuo, la amistad inquebrantable que su presencia produce en él. Odia la lujuria desesperante, la lascivia infamante, los actos degradantes que su presencia le provoca hacer.

Lo odia. Lo ama. Con locura.

Levantándose perezosamente de su lecho, decide que debe aclarar sus emociones. Tanta contradicción, y tan cierta, no puede hacerle bien a ninguna persona.

Debe definir sus emociones.

Y eso es exactamente lo que hará. Justo después de quemar un poco de caballa.


Y ahí está. Espero haber honrado a la pareja del Harumako, porque aunque yo no los shippeo con la fuerza de mil y un toros como me sucede con el Reigisa, son lindos y canon as well :D La idea de lo del bañador me la dio una amiga muy linda, que respira HaruMako.

Aunque creo que Mako me salió bien, bien uke. O está bien que sea así y lo dejo queriendo más? Mmmm, pillinas.

Ya saben, si quieren leer más de la historia y recibir notificaciones, click al follow o dejen un comentario con sus parafilias digo recomendaciones y para nada pornosas ideas y veré que puedo hacer.

EL OTRO CAPÍTULO ESTÁ EN PROCESO LO JURO. Pero hasta entonces, quizá publique drabols. con O.

Siempre es un gusto escribir por y para ustedes. Gracias por el apoyo al fic.

ESPEREN OLVIDO ALGO MUY MUY IMPORTANTE. ALGUIEN YA LEYÓ EL MOOK? ES COMO UNA REVISTITA OFICIAL DE LOS PERSONAJES DE FREE! QUE PUBLICAN EN JAPÓN Y QUE YA TRADUJERON AL INGLÉS EL MOOK REIGISA. ES MUY IMPORTANTE QUE LO LEAN, LLORARÁN, SE REVOLCARÁN, DESEARÁN SER JAPONESES PARA IR Y COMPRARSE UNO, CON PULSERA Y TODO. Si no lo han leído, háganlo, está en tumblr, traducido por la bella (el bello?) brumalbreeze. Háganlo. HÁGANLO. Lo único que diré es que Rei tiene un sueño sobre el futuro y, bueno, hay Reigisa por todos lados. Incluiré algo de eso en los próximos capítulos.

Ana