Disclamer: Todos los personajes de esta historia le pertenecen a J.K. Rowling.

Capítulo 23: ¿Encontrados?

En Hogwarts Ron se paseaba nervioso de un lado al otro en uno de los jardines del colegio, por fin había decidido invitar a salir a Luna Lovegood, aunque no sabía cómo hacerlo, ya que no quería que pensará que lo hacía por agradecimiento por lo de Hermione. Fue tanto su nerviosismo que se sentó en una de las fuentes del castillo, tratando de aclarar su mente, al hacerlo no pudo evitar que de él se adueñara un recuerdo de la chica que lo traía loco, específicamente del día en el cual ya no la veía como la "Lunática" Lovegood, sino como Luna… simplemente así.

Flash Back…

- Harry ¿podemos concentrarnos en esto? Sabes bien que si no terminamos tendremos problemas con Hermione.-comento impaciente el pelirrojo.

- Lo se Ron, no necesitas repetírmelo cada 5 segundos.-contesto Harry un tanto molesto por la insistencia de su amigo.

En ese momento, una chica de cabellera rubia se les acerco, era nada menos que Luna Loveegood.

- Hola chicos ¿Qué están haciendo?

- Un trabajo que nos encargó Snape…-Harry se detuvo y agrego sonriendo. Aunque en realidad parece que quien nos lo encargo fue Hermione porque nos amenazó que si no lo terminamos para cuando ella llegara, tendríamos problemas… por cierto, ya termine.-sonrió.

- ¿Qué? Pero ¿Cómo? Si empezamos igual.-se quejó el pelirrojo.

- Ya ves, el poder de Hermione pudo más conmigo que contigo.-bromeo.

- ¡Por favor Harry!

- ¿De qué es la tarea?-pregunto Luna curiosa.

- Es sobre Dragones… Snape quiere los ingredientes de una poción que pueda revertir la "viruela de Dragón", sin embargo, no sé cómo, porque es sabido que es mortal.-comento Ron molesto.

- ¿Si quieres yo te puedo ayudar?-se ofreció Luna amablemente.

- ¿De verdad?-sonrió el chico.

Ella asintió. En ese momento un viento, que no supieron de dónde provenía, tiro los pergaminos de Ron y Harry. El pelirrojo se agacho a recogerlos y por azares del destino Luna agarro el mismo pergamino que él, lo que provoco que sus manos se tocaran, al hacerlo experimento que algo raro recorrió su cuerpo… acaso era ¿electricidad? Se sintió nervioso, mucho más cuando sus miradas se cruzaron, logrando que el chico soltara el pergamino y el color rojo se adueñara de su rostro, la rubia solo sonrió al igual que Harry, quien observo completamente aquella escena.

Desde ese día, no supo cómo, ni porque, pero se enamoró, era tonto la forma en la cual sucedió, sin embargo, estaba convencido de que el amor en ocasiones es así, llega cuando menos lo esperas y de la persona que jamás imaginaste. Simplemente no podía olvidar esos ojos grises observándolo de manera tierna y picara.

Flash Back…

Sonrió al recordarlo.

- ¿De qué sonríes?-quiso saber una chica frente a él.

- Luna.-murmuro al momento en que se puso de pie.

- Así es, soy yo… ¿esperabas a alguien más?

- ¿Eh? No… es que… yo… eh…

De pronto se acercó a él y sin que lo esperase toco su frente, al sentir su mano se puso completamente rojo.

- ¿Qué… que hac… haces?

- Estas balbuceando mucho, a lo mejor tienes fiebre… al parecer no.-sonrió.

- Eh… Yo… Luna…-carraspeó. ¿Crees que tú y yo podamos…

De pronto escucharon un ruido proveniente del cielo, se trataba de una lechuza.

- ¡Es mi lechuza!-exclamo la rubia.

El ave dejo caer una carta y ella la tomo.

- Es de mi padre.-menciono, para después comenzar a leerla.

Ron la observo detenidamente, posiblemente se trataba de algo relacionado con Hermione.

- Buenas noticias.-sonrió. Mi padre menciona que mañana vendrá la persona que puede ayudarnos a encontrar a Hermione.

- ¿De verdad?-pregunto entusiasmado.

Ella asintió.

- Muchas gracias Luna… por todo.

- De nada.-sonrió ligeramente. Debes de estar contento ¿verdad? De que regrese Hermione.

- ¡Claro!-exclamo. La extraño mucho.

- Suele suceder eso cuando una persona te gusta.

- ¿Qué? No, yo… Hermione no me gusta… a mí me gusta otra chica.-comento tímidamente, mirándola.

- ¿Quién?-pregunto sin pensar.

- Eh… yo…

- Perdona, no tienes por qué decirme, somos amigos pero…

- ¡Eres tú!-gritó, sorprendiéndola.

- ¿Yo?

- Si… yo… tú eres la que me gusta Luna.-dijo completamente rojo mirando hacia otro lado, totalmente apenado.

Ella se acercó y tomo su mano, ese contacto hizo que la volteara a ver.

- Tú también me gustas Ron.-sonrió.

- ¿De verdad?-pregunto incrédulo.

- Si.-respondió.

- Creo que debemos de darle las buenas noticias a los chicos.-opinó el gryffindor sin soltar su mano.

Ella asintió.


Los rayos del sol provocaron que cierto chico de ojos grises comenzara a moverse dentro del refugio y abriera sus ojos, al hacerlo se topó con una espalda que conocía muy bien, sonrió al recordar los momentos de la noche anterior y sin pensarlo se acercó a ella para besarla. Tan pronto como sus labios sintieron la piel de aquella persona que estaba frente a él, percibieron cierto calor, le llamo la atención debido a que era una temperatura poco común en su cuerpo, y ese beso en ella genero cierto estremecimiento.

- Hermione ¿te sientes bien?-pregunto preocupado.

Pero no recibió ninguna respuesta. Así que decidió tomarla de los hombros y moverla un poco, movimiento que provoco ciertos quejidos, eso basto para que el rubio se levantara asustado y se colocara frente a la chica. Cuando por fin pudo verla de frente se dio cuenta que tenía sus ojos cerrados, se estremecía de vez en cuando y había sudor en su frente. Sin pensarlo la toco, dándose cuenta que tenía fiebre.

No podía entender porque Hermione estaba enferma, no se había mojado, no había estado expuesta al frio, de pronto un pensamiento se adueñó de su mente.

- "El accidente en el acantilado"-pensó.

Y su vista se dirigió a la cabeza de la castaña. Tenía que confirmar que todo estaba bien, así que con todo el cuidado que pudo, comenzó a abrir su cabello para ver la herida. En el momento en que lo hizo, se horrorizo al verla, se veía morada, tenía ligeras secreciones y pus, muy probablemente se había infectado pero ¿Cómo? Si la había estado limpiando con regularidad y tomando todas las medidas necesarias para ello, se sintió inquieto porque jamás había visto una herida así, ni siquiera cuando el jabalí lo ataco… ese color morado negroso no era una buena señal y él lo sabía.

- Hermione ¿me escuchas?-pregunto cerca de su oído.

Pero lo único que obtuvo de ella fue un ligero quejido, eso quería decir que al menos estaba consciente y eso era ganancia. Volvió a tocar su piel y ésta se estremeció al contacto, decidió que lo mejor era vestirla y taparla con su túnica, no sabía si el dejarla así podría traer consecuencias más adelante, aun así lo hizo. Sin perder tiempo se vistió él también, fue por agua y por un trapo para colocarlo en su frente, a ver si con esa acción lograba que la fiebre no subiera demasiado mientras pensaba que debía de hacer.

Al regresar lo coloco en la frente de la chica, quien al sentirlo volvió a estremecerse… lo siguió haciendo hasta que el agua se acabó. Se puso de pie pero fue detenido.

- Draco…-murmuró.

- ¿Si?

Se acercó a ella rápidamente.

- Perdóname…-escucho decir.

- ¿Por qué?-quiso saber.

- Por… no… decírtelo.-finalizó al momento en que se desmayaba nuevamente.

- Esperen ¿eso quería saber que ella sabía?-se preguntó a sí mismo. Pero…

Flash Back…

En ese instante Draco salió del refugio dándose cuenta.

- Hermione ¿estás bien? ¿Qué sucede? ¿Te duele algo?-quiso saber sin dejar su tono de angustia, tomándola de un abrazo y de la cintura.

- ¿Eh? Si… solo me dio una punzada.-mintió. Es… algo normal.-contesto tratando de sonreír.

Flash Back…

- Agrr ¡Hermione!-exclamo frustrado.

Estaba molesto con el mismo, porque de nuevo le había fallado a la castaña… no pudo darle la suficiente confianza para que le dijera que era lo que estaba pasando, tal vez si él hubiera sabido podría haber hecho algo… Sin pensarlo pasó una de sus manos por su cabello y después descendió hacia su rostro.

- ¿Qué hago? ¿Qué hago?-se preguntó.

El seguir tratando de que la fiebre no le subiera a la castaña no era una opción, era algo que tenía que hacer, sin embargo… ¿Qué más podía hacer para tratar de ayudarla?

- El helicóptero.-pensó.

¡Claro! ¡Eso debía de hacer! Debían de salir de la isla para que la atendieran de la manera correcta, sabía que esa herida no estaba nada bien porque durante su estancia en la isla no había visto algo igual… esa preocupación hizo que corriera hacia los lugares donde había colocado la acumulación de palmas, debido a que la tormenta de la noche anterior las había esparcido por el lugar y algunas de ellas estaban húmedas. Por tanto, comenzó a buscar aquellas que pudieran servirle, claro, sin descuidar a la gryffindor. Cuando regresaba con ella, se horrorizaba al notar que la fiebre no había bajado, al contrario, estaba subiendo cada vez más. Ni siquiera supo a qué horas anocheció, no había comido, no planeaba cenar ni tampoco dormir… debía mantener su atención en Hermione y en el cielo.


Mientras tanto en el mundo mágico Harry, Ginny, Ron y Luna se encontraban impacientes en el gran comedor por la llegada del hombre que podría encontrar a su amiga. El señor Lovegood confirmo su llegada para las 9:00 am y ellos desde las 8:00 ya estaban esperándolos. Pasaron algunos minutos cuando un chico de segundo año se acercó a ellos y les dijo que la profesora Mcgonagall los estaba buscando… conocían el motivo, es por eso que no perdieron tiempo y se dirigieron a su oficina. Tocaron a la puerta.

- Pasen.-escucharon decir.

Obedecieron, tenían curiosidad de conocer al hechicero que los ayudaría, al verlo se llevaron una tremenda sorpresa… específicamente por su vestimenta, que era muy extravagante, la verdad no les sorprendía que el papá de Luna lo conociera.

- Hola, mi nombre es Joshua Wilson.-se presentó.

Joshua era un hechicero de 36 años, estatura media, cabello negro, ojos de color azul y con algunas pecas en las mejillas. Llevaba puesto un traje naranja fosforescente con zapatos verdes y una capa café.

- Ho… Hola mucho gusto, soy Harry Potter.-contesto.

- ¡Vaya! ¡Harry Potter! ¡Un gusto muchacho!-exclamo entusiasmado. Eres justo como me contaron.

El moreno de anteojos no supo a qué se refirió con esto, así que solo se limitó a sonreír, no sabía si agradecerle o asustarse.

- Ron Weasley.-los interrumpió. Ella es Ginny Weasley, mi hermana y ella es...-dijo el pelirrojo.

- Luna Lovegood.-sonrió.

- Así es, mucho gusto.-correspondió su cortesía.

- El gusto es mío señorita… tu padre es un ser excepcional.

- Lo sé.-lo apoyo.

- Bueno ahora que ya nos conocemos, ¿me podrían llevar al lugar donde desaparecieron sus amigos?

- Amiga.-respondió de pronto Harry. La otra persona no nos interesa.

- Pero están juntos ¿no?

- Si.-contesto.

- Eso es lo que importa.-dijo él.

- Por favor lleven a Joshua al aula, en un momento los alcanzo.-comento Mcgonagall.

- Por supuesto profesora.-asintió Ginny.

Los cuatro amigos y el hechicero salieron de la oficina de Minerva con dirección al salón de pociones. Al llegar ahí, el hombre se detuvo.

- ¿Sucede algo?-pregunto el pelirrojo.

- Fue aquí donde desaparecieron ¿no es cierto?-quiso saber.

Harry frunció el entrecejo, Ginny lo miró raro, Ron se quedó pasmado y Luna asintió.

- Lo sabía… lo sentí.

Entro al salón seguido de Luna.

- Nosotros se lo dijimos.-susurro Ginny a su novio y a su hermano.

- La verdad no creo que pueda encontrar a Hermione.-murmuró Ron a Harry.

- Eso creo yo también.-asintió el moreno.

Los tres chicos caminaron detrás de Luna, al entrar se quedaron perplejos al ver a Joshua en posición de yoga y meditando.

- ¿No se supone que iba a examinar el lugar?-pregunto el pelirrojo.

- Eso creímos.-contesto Ginny.

- Pues no creo que lo esté examinando, más bien parece que se está relajando.-comento Harry.

- Eso lo hace para concentrase.-dijo de pronto Luna. Me lo acaba de decir hace unos momentos.

- ¡Ah!-exclamo Ron.

De pronto el hechicero se levantó, saco su varita, los tres amigos esperaban que dijera algún hechizo para encontrar a su amiga, pero cuando vieron lo que apareció se quedaron con la boca abierta. Joshua hizo aparecer unas velas, las coloco a su alrededor y empezó a hacer un baile muy extraño. Luna lo veía emocionada, en cambio Harry, Ron y Ginny se miraban entre sí extrañados por su conducta.

- La verdad no me sorprende que sea amigo del papá de Luna y mucho menos que Luna se sienta tan identificada con él.-comento el niño que sobrevivió.

- ¡Oye!-replico Ron. Recuerda que es mi novia… sé que es rara pero no hasta ese punto.-expreso mirando al hechicero frunciendo el entrecejo.

- Harry no quiso decir eso ¿verdad?-pregunto la pelirroja mirando a su novio.

- Por supuesto que no.

En ese instante la Profesora Mcgonagall entro con los padres de Hermione.

- ¿Cómo va…-se detuvo al ver el baile extraño de Joshua. ¿Qué está haciendo?-pregunto escéptica.

- No lo sabemos, de pronto empezó a hacer ese….-volteo a verla. Baile y no quisimos interrumpirlo.-contesto la pelirroja.

- Ya veo.-comento Mcgonagall mirándolo de arriba a abajo. Bueno… cada quien tiene sus métodos.-se limitó a agregar.

- Hola niños.-los saludo Jane Granger.

- Hola señora.-respondieron los tres al unísono.

- Harry, Ron, Ginny.-esta vez fue el señor Granger quien los saludo.

- Hola señor.-sonrieron.

En ese momento entró el Profesor Snape, quien se quedó pasmado viendo aquella escena, puso los ojos en blanco y se dirigió a Minerva.

- Profesora tenemos que hablar.

- Claro profesor, dígame.

Harry en cuanto lo vio entrar lo miro con odio, odio que Severus correspondió. El moreno se acercó lo más que pudo para tratar de escuchar lo que venía a decirle.

- El Señor Malfoy está aquí, quiere hablar con usted.-alcanzó a escuchar el chico.

- En un momento voy.-respondió la Profesora.

Snape volteó a ver a Harry, lo miro serio y después le sonrió, esa sonrisa no le dio buena espina al moreno.

- En un momento regreso, si necesita algo pregúntenle a los muchachos.-le grito Mcgonagall al hechicero, quien volteo a verla y asintió.

- Los padres de la Srita. Granger deberían venir también.-agrego Snape antes de irse.

- ¿Los Señores Granger? ¿Para qué?-quiso saber confundida.

- Porque es un asunto que tiene que ver con su hija.

Lo miro dudosa, ahora quien estaba nerviosa e impaciente era ella, el que Lucius Malfoy quisiera revisar algo con ella no era fuera de lo común, lo que sí lo era es que los Señores Granger tuvieran que asistir también… no le quedó más remedio que llamarlos.

- Señores Granger ¿me acompañan?

- Por supuesto Profesora.-contesto amablemente Joseph Granger.

Los profesores y los padres de Hermione salieron juntos del salón de pociones bajo la mirada de Harry.

- ¿Te pasa algo Harry?-pregunto Ginny al ver que este no dejaba de mirar hacia la puerta.

- Algo me dice que lo que se avecina no es nada bueno.-respondió serio.


No supo en que momento sus ojos se cerraron, provocando que se quedara dormido de la manera en la cual estaba, sentado a su lado, fue hasta que su cabeza colgó demasiado que hizo que se despertara asustado, volteara hacia ambos lados y luego hacia donde estaba ella. Toco su frente pero nada, todo seguía igual, así que siguió cambiando su trapo, de pronto escucho un susurro.

- A… agua… tengo… tengo sed.-dijo sin abrir los ojos.

Era como si fuese lo que hubiera estado esperando durante todo el tiempo que había estado a su lado que sin chistar se incorporó, trajo agua y se la dio como pudo, lo hizo con tanto cuidado para no lastimarle la herida.

- ¿Por qué… porque no me dijiste que te habías lastimado?-pregunto.

Sabía que estaba fuera de lugar, que no era el momento pero… estaba más consciente que inconsciente.

- No… no quería… pre… preocuparte.-respondió dificultadamente, aún sin abrir sus ojos.

- Hermione...-se detuvo. Tengo que sacarte de aquí… tengo que sacarte de esta isla.

- ¿Có… cómo?-pregunto con las pocas fuerzas que le quedaban.

- Tú no te preocupes, solo…-se contuvo, no quería que su novia se diera cuenta de que la angustia lo estaba carcomiendo por dentro, trato de tranquilizarse. Pro… prométeme que vas a resistir.-dijo con los ojos cristalinos, los cuales notablemente no alcanzo a ver ella.

- Lo… lo… prom…-no alcanzó a finalizar ya que se volvió a desmayar.

El rubio se levantó, no podía eliminar de su mente aquellos pensamientos negativos que lo rodeaban desde ayer, quería eliminarlos, sin embargo, siempre volvían.

- No pienses eso Draco, por una vez en tu vida no pienses que sucederá algo malo, ella… ella se pondrá bien, confía.-se decía una y otra vez.

Se desesperó, ¿Qué tal si no alcanzaba a escuchar al helicóptero? ¿Qué mientras él estaba ahí, ese artefacto estaba sobre de ellos y él sin saber? Pánico, miedo, desesperanza y angustia lo invadieron, lo mejor que podía hacer era realizar una gran llamarada, lo bastante grande que pudiera ser vista por cualquiera. Lo más rápido que pudo junto 2 de los bultos de palmera que había hecho e hizo lo mismo con los demás, se le hicieron muy pequeños, asa que fue en busca de más palmeras. Durante momentos iba con Hermione a cambiar su trapo, no obstante, no veía alguna mejoría en ella y no solo eso, sino que había comenzado a quejarse.

- Aguanta Hermione, por favor.-le suplico al notar como el color de la chica iba desapareciendo y poniéndose cada vez más pálido.

En ese instante se empezó a escuchar un ruido. Salió rápidamente, volteo hacia el cielo y pudo verlo, se trataba del helicóptero que estaba esperando.

- ¡Ey! ¡Aquí!-empezó a gritar sin pensar, casi como un reflejo. ¡Estamos aquí! ¡Aquí! ¡Ey!

De pronto se acordó que no había prendido las palmeras así que corrió lo más rápido que pudo, incluso se tropezó, cayó en la arena y casi al instante se puso de pie, prendió la primera fogata y corrió a la segunda, las cuales comenzaron a consumirse y así sucesivamente. Sin embargo, para su mala suerte una de ellas comenzó a apagarse, así que de forma desesperada regreso a ella, trataba de mantenerla prendida como fuera, si tenía que incendiar la isla lo haría, pero Hermione no podía quedarse un día más ahí. Todo fue peor cuando escucho como el helicóptero comenzó a disminuir su velocidad, parecía que se estaba yendo.

- No… no… no… ¡Esperen! ¡Por favor! No… no se vayan ¡No se vayan! ¡Regresen! ¡Maldita sea regresen!-gritaba con todas las fuerzas que podía.

Pero el helicóptero parecía ajeno a todo aquello y empezó a alejarse. Él corrió por más palmeras, las tiro a la fogata que estaba haciendo y esta se incendió precipitadamente que provoco que una de sus manos se quemara, aunque eso no lo detuvo. No sentía dolor, lo único que tenía en su mente era sacar a la gryffindor de ahí. Volteo hacia el lugar donde se encontraba el helicóptero y lo vio más lejos…

- ¡Regresen! ¡No se vayan! ¡Regresen con un demonio malditos muggles!

La rabia, el enojo y la angustia se fusionaron, agitaba sus manos… claro, como si pudieran verlo, si no podían ver las llamas de las palmeras mucho menos a él. Al ver que el helicóptero en lugar de acercarse se alejaba, la desesperanza lo invadió, esa era la única manera de sacar a Hermione de ahí, si ese artefacto se iba ella podría… detuvo su pensamiento en ese instante.

- Re… regresen… por favor… regresen… No se vayan… Hermione…-se detuvo porque se le formo un nudo en la garganta, aunque de pronto comenzó a gritar de nuevo acercándose a la orilla y olvidándose de las fogatas. ¡Regresen! ¡Vuelvan! ¡Estamos aquí! ¡Esta… esta… estamos aquí!-exclamo casi sin voz, sin embargo, nada sucedió.

Pudo ver como el helicóptero casi ya no se alcanzaba a divisar.

- ¡Por… por favor!-se dejó caer de rodillas en la arena, la golpeo frustrado con todas las fuerzas que aún quedaban en él.

Sin poder aguantar, unas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.

-No… se vayan… por favor… Hermione… ella… necesita ayuda… por favor… es… lo único que tengo… por favor... necesito… necesito ayuda…-decía una y otra vez mientras su frente tocaba la arena.

De pronto una ráfaga de viento hizo que levantara la vista hacia el mar.


Después del baile que realizo, Joshua se volvió a sentar a meditar, así estuvo por varias horas hasta que de pronto se puso de pie. Los cuatro amigos lo miraron.

- Su amiga Hermione estaba aquí.-señalo, empezó a caminar. Draco estaba acá.-levanto su varita. Ostendo.-pronunció.

De pronto apareció un holograma de la castaña y el rubio discutiendo, la gryffindor saco su varita y pronunció el hechizo, el slytherin se protegió y el hechizo fue a dar al espejo, el cual choco y les dio a los dos para después desaparecer.

- ¡No puedo creerlo!-exclamo Harry sorprendido con la boca ligeramente abierta. ¿Cómo… como pudo hacer eso?

- A base de mucha práctica.-sonrió. Bueno ya sabemos lo en realidad paso ese día. Su amiga uso el hechizo de desaparecius, entonces deben de estar.-se quedó pensando un momento, se acercó al espejo y lo examino, de pronto volteo a ver a los cuatro amigos. ¿Quién de ustedes va a ir conmigo?

- Yo.-contesto el niño que sobrevivió sin dudarlo.

- Y yo.-se le unió Ron.

- Esta bien chicos, colóquense detrás de mi.-les dijo a los dos.

- ¿No es mejor avisarle a la Profesora?-opinó Ginny.

- No hay tiempo, tenemos que rescatar a Hermione.-respondió Harry.

- Si es así, entonces vámonos. ¡Desaparecius!-pronunció el hechicero.

Casi al instante sintieron como su mundo cambio y por inercia cerraron sus ojos. El primero en abrirlos fue Harry, al hacerlo vio palmeras, arena y sol.

- ¿Dónde estamos?-pregunto Ron sorprendido al ver también aquel paisaje.

- En una isla.-respondió Joshua.

CONTINUARA…

AGRADECIMIENTOS:

[Sakura Gremory]

[anguiiMalfoydark]

[SallyElizabethHR]

[Effy Malfoy Reck]

[Chiaki Suzuki]

[MioKathx Malfoy Granger]

[Mariyael]

NOTAS DE LA AUTORA:

Hola! Actualice lo más pronto que pude así que por eso lo hice entresemana! ¿Qué dicen? ¿Les gusto el capítulo? Espero que en verdad si ^_^ ya se acerca del final :O no puedo creerlo! Dije que lo terminaría antes de este año así que eso es lo que hare ^_^ Incluso estoy actualizando cuando se supone que debería de estar estudiando porque mañana tengo mi examen de maestría D: estoy muy nerviosa pero bueno xD deséenme suerte en su review :p

Como saben comentarios, quejas, sugerencias a través de sus reviews :D

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