Hola, gente que no tiene nada que hacer, así como yo.
Perdón por no haber escrito este rato, la verdad, me estaba haciendo pato y hubo unas situaciones horribles en mi casa y cuando tenía tiempo, no lo aprovechaba . Pero, ya no me haré pato, y todo está mejorando c:
Antes que nada, quisiera agradecer a todos los que siguen mi fanfic y avisarles que tendré que cambiar cuenta, ya que he tenido algunos problemas con esta :c después les daré el nombre de la nueva, ok? :D

mabel1998, si, Prusia juega Assassians xD

La cena, por fin estaba comenzando, Vene y Roma salían de la concina con está. Los germanos terminaban de acomodar los vasos en la mesa y se veían bastantea alegres por el aspecto de la comida y, por supuesto, de Lovi, quien cargaba una botella de vino y que se veía bastante pesada para él.

-Déjame ayudarte- le dijo el albino mientras se acercaba "¡ahora West podrá ver lo responsable que puedo llegar a ser y me comprará los nuevos éxitos del año!" pensaba para sí con una sonrisa poco confiable en su cara. Lovino, al darse cuenta de esta mueca, se hizo hacia atrás con desconfianza
-Preferiría que no, yo puedo sólo. Así que, aleja tú horrible existencia de mi. Le dijo mientras huía de él y llegaba hasta la mesa como podía. Apenas pudo poner la botella en una de las esquinas de la mesa, esta iba a caer, pero Gil la detuvo
-Woah, y decías que no necesitabas ayuda. Le decía con un tono soberbio de "te lo dije". Roma, por su parte, sólo se limito a hacer un bufido, ignorar al germano y sentarse en su silla. El pobre Gil, al ver la forma en que lo hacían a un lado, se molestó y quiso no pensar en lo que pasaría durante el tiempo en el que cuidaría de ese niño.
Al notar el silencio incómodo, Ludwing vio a Vene con cara de "haz algo, por favor." Y, afortunadamente, comprendió el mensaje y se acercó rápidamente a la mesa
-Ah, bueno, ¿quién quiere comer un poco de pasta? – Menciono mientras ponía la olla al centro de la mesa y Gil se sentaba, melancólico, en una silla que, casualmente, estaba en frente de la de Lovi.
-¡Tachán! – Exclamaba Vene mientras que destapaba la olla y dejaba a la pasta respirar y que le saliera el vapor. Mientras que Gil miraba fijamente al sureño, quien, al sentir la mirada del albino sobre él, un escalofrío escaló desde su columna y gateó por todo su cuerpo. Volteó y vio que Gil aún no observaba, con esos ojos carmesí que siempre le habían intrigado.
-¿Qué estás viendo, zoquete? ¿Qué te gusto o qué?- Le preguntó con tono de, deja de verme o te sacaré los ojos
-No, mucho. Suscitó. Estaba pensando en el cómo alguien tan lindo podía ser tan hijo de puta. Masculló cambiando por completo la forma en la que miraba al italiano, esta vez, haciéndolo con bastante enojo
-¡Hey! – Lo regresó a la tierra su hermano, como si fuera su padre y lo estuviera reprendiendo de molestar a la hija del vecino. El pobre Gil sólo se volteó con cara de "pero yo no…" – ¡él empezó!- le exclamó por el regaño innecesario y apuntando al sureño con su dedo.
-Este… - Vene trató de terminar la discusión, pero
-No, a mi no me vengas con mamadas, tu empezaste con tus comentarios soberbios. Menciono Roma mientras se subía en su silla y recargaba sus manos en la mesa
-¡Yo sólo trataba de ayudarte! Voy a ser tu niñera por no sé cuánto tiempo y tú te pones de princeso. Gritó al momento de levantarse de la mesa y asumir la misma posición que el otro.
-Yo no necesito niñera, yo puedo cuidarme solo
-Ay, ajá. Repítelo hasta que te lo creas y entonces veremos qué tal, campeón
-Tú, hijo de la-
-¡Ya basta, parecen niños comportándose así!- Gritó Ludwing, haciendo que los otros 3 lo vieran, con extrañeza por parte de Vene, al no haber parado la pelea antes. Con molestia por parte del sureño, por no dejarlo decirle sus cosas a Gilbert. Y con enojo por parte de su hermano mayor, quien era el que se debía de comportar más maduro de entre todos los presentes, y actuaba completamente diferente. –Solamente quería tener una cena, normal y tranquila con Italia y ustedes la están arruinando- Bufó molesto haciendo que todos cambiaran sus expresiones a una de sorpresa.
-Ludwing no creo que deberías de…- Trató de hablar el italiano menor, creando una excusa para que detuviera el regaño que estaba creando para los otros dos pero, fue interrumpido por su hermano
-¿No, sabes qué? Tienes toda la razón del mundo, será mejor que me vaya, atásquense de pasta- Masculló molesto, bajándose de su silla y lanzando con furia su servilleta a la mesa, mientras se encaminaba a su habitación con pesadez.
-No, mi intención no era…- trató de excusarse el germano
-Déjalo, yo iré. Le interrumpió el albino con calma y, esta vez, actuando de forma madura. Y comenzando a caminar en la dirección del sureño.
-Gracias, Gil. Le dijo con modestia el italiano menor y mirando la mesa, perdiéndose en ella y tratando de no pensar en lo sucedido.
-Veneciano, sabes que no era mi intención hacer esto. Tratando de explicarse y agarrar la mano del italiano
-Ya sé que no era tú intención. Dijo acercándose más y tomándole la mano entre las suyas. Es sólo que, Lovino, bueno, le han sucedido muchas cosas hoy, así que…
-Lo sé, y me disculparé como es debido. El germano, tomó las manos de Vene y las besó dulcemente.
-Yo sé que lo harás. Susurró Italia, acercándose para besarse con su amante.

POV ROMANO
El italiano mayor, después de cruzar los inmensos pasillos de su hogar, llegó a su añorada habitación y azotó la puerta tras de sí, con toda la fuerza que pudo. La cerró con llave, se recargó en ella y comenzó a bajar hasta llegar al piso y sin dejar la puerta, acercó sus piernas hacia su torso y las abrazó. Por un momento, comenzó a recordar cosas que quería olvidar, que quería borrar de su ser, para poder comenzar de nuevo, a pesar de que supiese más que nadie que eso era imposible, que todos recordarían quien es, que es. Esa idea, le aterrorizaba, le molestaba, lo enfurecía, pero, por sobre todo, lo entristecía. El hecho de que nunca podría olvidar todo por lo que ha pasado, intentó cerrarse lo más que pudo, sin mucho éxito, peor, el sentir su propio calor era algo. Sintió las lágrimas rodando en sus mejillas y cayendo en sus brazos. Odiaba llorar, era lo que más le molestaba en el mundo, más que las papas, que los alemanes, que las tonterías de todo el mundo. Trató en vano de secarse esas gotas de agua salada de los ojos, pero, sólo hacía que salieran más.
-¿Por qué siguen saliendo? De entre todos los momentos, tenía que ser cuando estuvieran esos idiotas en la casa, por supuesto, mi día no podía ir mejor que esto. Mencionó molesto para sí mismo, secándose con las mangas de su playera.

POV PRUSIA

El germano mayor, yacía fuera de los aposentos del itálico, no estaba seguro de qué debería de hacer, ese niño podría tanto golpearlo o lanzarle cosas a diestra y siniestra, como podría dejarlo pasar y hablar tranquilamente con él. Tenía miedo de tocar la puerta, bastante más dura y ancha de lo que aparentaba, acercó su puño a esta y tocó, tres veces, ni más ni menos. Y a pesar de haber tomado toda la valentía que tenía para esos golpes en su puerta, ya no estaba seguro de que su decisión de ir a verlo había sido la correcta. No es como si le tuviera miedo a ese niño o algo por el estilo, es sólo que él es… Inesperado, así de fácil. Qué extraño, no responde. Decidió tocar de nuevo, seguro está tan enojado que ni siquiera notó que toqué.

POV ROMANO

Estaba sentado, más tranquilo, pero con todavía lágrimas saliendo, cuando escuchó que alguien tocaba a su puerta y, sinceramente, quería que todos los que estaban en su casa se fueran a la mierda, creyó que si no atendía, se irían, grave error, sólo hizo que volvieran a tocar con más insistencia
-¿Qué quieres? Gritó molesto al sentir que su territorio era invadido, ya ni llorar en paz le dejaban.
-Ah, soy yo, Gilbert. Dijo un poco nervioso
-¿Y qué chingados quieres o qué?
-Bueno, sólo quería saber que estabas bien y que, amm… Pues, sólo eso.- A pesar de sus diferencias, Gil pensaba que ellos no eran tan diferentes como mucha gente creía, y que podían llevarse bien y quién sabe, hasta ser amigos tal vez.
-Si, estoy bien. Nadie me violo de camino a mi cuarto ni nada por el estilo, así que lárgate.- Dijo encrespado mientras se levantaba e iba al baño que tenía en su habitación a lavarse la cara un poco, para que no se denotase sus lágrimas previas.
-¿Estás seguro? Es que, no te oyes muy bien…- Al escuchar que el germano sospechaba, Romano abrió la puerta de golpe y lo miró a los ojos
-¡Que sí, estoy bien, carajo! ¿Cuál es tu problema y como por qué te interesa el cómo este?-
-Bueno, es que, como estaré cerca de ti por un rato, pensé que…-
-¿Qué? ¿Qué íbamos a ser mejores amigos? Pues, lamento bajarte de tu nube, pero, no sucederá. Y déjame solo, no tengo ganas de ver a nadie, en especial a una papa estúpida como tú- Estaba a punto de cerrarle la puerta en las narices, pero, Gil puso su mano sobre la puerta y su pie dentro de la habitación, evitando así su propósito
-Muy bien, escuche, Su Alteza. Estas comenzando a comportarte como si fueras el amo y señor de todo lo que ves, y no, no lo eres, así que ten algo de humildad y déjate ayudar en lo que sea necesario. Al decir eso, metió todo su cuerpo dentro de la penumbra del cuarto, haciendo que Lovino retrocediera, adentrándose en la oscuridad. Estaba confundido, era raro que a alguien le importara lo que le sucedía y que le prestaran más atención que a su hermano y lo trataran como si fuera una persona, pero debía admitirlo, le gustaba ese sentir

Buano, aquí le dejo, me tardé solo un par de horas en hacerlo, yay!
Espero les guste, y no, no abandonaré este fic :3