Ahora que recuerdo, no les había agradecido por poner mi historia en sus favoritos, ni por seguirla. Gracias y que pasen buen día, noche o tarde –w-
Jackce : La verdad no sé qué quieren que haga, de todos modos van a andar diciendo cosas que ni qué, pero buano, así siento que están bien los personajes, aunque trataré de hacer felices a todos.
Gigisu: No llores, ya está el nuevo capítulo! Aunque, perdón, había estado bastante ocupada .
En un rincón de la habitación, yacía el alemán agredido anteriormente por un italiano enfurecido.
-¡¿Qué demonios te sucede, mocoso del mal?! Le grito al agresor mientras se sobaba la mejilla en la que había sido golpeado.
-Pues tú, que andas tocándome con tus manos faperas en el cabello, pervertido de mierda. Le refunfuñó mientras se cruzaba de brazos y miraba mejor a la pared.
-Pero no tenías que golpearme tan fuerte, y yo no me toco tanto como tú. Con estas palabras, hizo voltear al mencionado
-Sí, si tenía, y yo no hago esas cosas tanto como tú. Además, es tu culpa por tocarme cuando te dije que no lo hicieras. Gruñó Roma viendo hacia otro lado y sonrojándose más de lo normal.
-Ay, pues ni que te hubiese tocado qué. Gil, se dio cuenta del sonrojo que creía en las mejillas del sureño –No me vengas con cosas de que te gusta que te toquen ahí a la hora de la hora- susurró esbozando una sonrisa. Lo cual sólo hizo que al otro le diesen escalofríos.
-¿¡De qué mierda estás hablando?!- gritó con nerviosismo y aún sonrojado -Que a ti te guste que te toquen, Dios sabrá dónde, en esos momentos no significa que a todos nos pase eso- Si, será mejor que lo encubra, ese imbécil no debería de saber nada sobre mi rulito. Pensó con inquietud y enojo, que un bastardo macho patatas supiera sobre esa zona y lo que le hacía sentir, le causaría que se suicidara.
-¿Ahora tú de qué mierda estás hablando?- el pobre albino no sabía qué estaba pasando, no como es que llegaron al tema de qué le gustaba a quién en la cama
-Pues tú, que seguramente te dejas crecer el bigote para que te lo laman, te gusta fapearte con tus pies, lamer gusanos, ver las porno que hace Japón o alguna asquerosidad por el estilo- el mencionado, respingó al pensar en alguien lamiendo el bigote que solía usar y dándole de comer lombrices con algo de pasto – con eso de que eres medio rarito, no me sorprendería que también fueses masoquista.- Sonriendo ampliamente, Romano en verdad comenzó a comportarse como zorro, distrayendo a su enemigo de su objetivo principal, mintiéndole y metiendo cizaña contra la misma víctima.
-¿¡De qué hablas?!- gritó el desventurado Alemán
-No, de nada, yo sólo digo lo que he escuchado- Dijo victoriosamente mientras se acercaba a la puerta
-¿Qué? ¿¡Quién dice esa clase de cosas sobre mi?!- chilló el ahora aterrorizado albino, ¿a quién se le ocurriría decir tales cosas sobre él? Sí le gustaban ciertas cosas a la hora sexy, pero, eran cosas completamente normales que a cualquier hombre le gustaban.
¡Cuando encuentre a quien está diciendo esas cosas, se las va a ver feas con Gilbert Bielschmit!
-Oh, pues ya sabes, la gente cree esas cosas sobre ti- Terminó de hablar con una sonrisa de oreja a oreja al haber logrado el cometido de asustar al pobre Gil y salió triunfante de la habitación, dejando confundido y temeroso al albino
-¿De verdad la gente piensa eso de mi?- Sollozó y abrazó fuertemente a su almohada
-Por cierto- dijo entrando de nuevo el sureño –debes llevarme a comprar algo de ropa. Vístete, nos vamos en 20 minutos. Y se fue de la misma manera en que llegó.
Pasados los veinte minutos, los alemanes e italianos estaban saliendo ya por la puerta principal.
-Bruder, por favor recuerda que se supone que lo protejas, no que lo asesines con tus propias manos- le pidió el alemán menor a su hermano, mientras caminaban al auto de Gil que les serviría de transporte
-Ay, ¿Cómo crees que el grandioso yo haría algo como eso?- le dijo con un tono de ofendido, mientras caminaba a la puerta del conductor
-Ah, es bueno escuchar eso. –Para él, era más que un alivio que su querido hermano no sintiera impulsos homicidas hacia su cuñado
-Ya lo sé. Obviamente usaría un arma, con mis propias manos me pueden identificar.
-Por mucho que te cueste, no le hagas daño. Además, ¿por qué dices esa clase de cosas con tanto orgullo? Pensó para sí con clara preocupación hacia la seguridad del hermano de su novio, casi esposo.
-Está bien. Pero, para cuando aparezca un cuerpo con su nombre, no me busques.
¿De verdad está bien dejar al hermano de Italia a cargo de él? Pensó inquieto el pobre Lud
Detrás de ellos, mientras hablaban del asesinato de Italia, los mencionados, también hablaban
-¿Por lo menos sabe conducir?- le rezongó con pesadez, el ahora meno, a su hermano
-Alemania dice que lo hace bien, me parece que hasta mejor que él
-¿Hablas en serio?
-Sí, sus palabras fueron "Quizá es un tonto, pero cuando se trata de tener una responsabilidad, es como cualquier otro alemán, o incluso mejor"
-¡Hum! ¿Quién lo diría?- Dijo curioso Lovi mirando al aludido
-Por cierto, Fratello
-¿Un?
-Hace mucho tiempo que no te veía con esa ropa. ¿De qué año es?
-Ah, posiblemente del siglo XVI. Era lo único que me quedaba, así que…
-Wow, ¿en serio?
-Eh, si
-Que buena calidad la de entonces, me sorprende que haya podido soportar un ciclo en la lavadora. Expresó mientras tocaba la ropa y se embelesaba con la calidad de ésta
-Si, supongo. Ahora que lo pienso, esto si era calidad y no tonterías como las de ahora.
-Fratello, ya casi son las 11. Recordó el italiano menor al señalar su reloj de muñequera.
-Si ya quieres que me vaya, dímelo directamente. Expuso de broma pero al mismo tiempo con seriedad, mientras bajaba los escalones de piedra que formaban una pequeña escalera en la entrada.
-No lo decía por eso, sé que no te gusta mucho la impuntualidad. Trató de excusarse el pobre Feliciano
-¡Como digas!- Le vociferó mientras llegaba al auto. Alemania se hizo a un lado y le recordó por última vez a su hermano que no hiciera nada impulsivo, el sermoneado se limitó a sonreírle y entrar al coche.
-Muy bien, ponte el cinturón y para las orejas que te diré algunas reglas que hay dentro del auto- Le dijo entusiasmado el albino al ojiverde, mientras los dos se ponían el cinturón de seguridad, el pobre italiano al escuchar eso, miró a la ventana y vio como su hermano y el alemán estaban abrazados y despidiendo el auto desde la entrada
-Será un viaje largo. Fue lo único que pudo decir, se recargó en el asiento y cerró los ojos.
Alemania e Italia se quedaron en la casa y vieron como desaparecía el auto de la propiedad, el alemán miro a su pareja, por unos segundos, con algo de preocupación y devolvió la mirada a la dirección en la que se habían ido sus hermanos
-¿Crees que estarán bien? Preguntó en voz alta con un claro tono de ansiedad, Feliciano le dirigió la mirada y lo abrazó con más fuerte
-Creo que con un poco de suerte hablarán más y se caerán mejor. Alemania le devolvió el abrazó y lo miró con una ceja levantada
-Tan solo espero que alguno de ellos empiece la conversación y que esta no conlleve a algo violento.
-¡No te preocupes, estoy seguro de que terminarán llevándose bien! Afirmó con una sonrisa de confianza y mirando los ojos del rubio. -Además, ahora tenemos la casa sola. Cambió su mirada por una de seducción y se acercó a besarle
-¿Qué tienes en mente? El germano le devolvió la mirada pícara
-Pues, podemos jugar a que no quiero, sé que ese juego te gusta
-Si, me parece que esa es una buena idea. Dicho esto, el italiano entró primero, con el alemán detrás de él, quien lo agarraba de la mano.
Lovino veía como se alejaban de la casa, le dio una última mirada a la feliz pareja, la cual él cataloga como una pareja de imbéciles, uno que finge ser sadista pero en realidad es masoquista, y un sadista que quiere que piensen que es masoquista. Como sea, a los dos les gusta la mala vida, pero extrañamente se llevan bien. Aún así, los odiaba a ambos, bueno, quizá no a tales extremos, pero si los detestaba.
-Muy bien, ponte el cinturón y para las orejas que te diré algunas reglas que hay dentro del auto- escuchó que le decía el albino, mientras ejecutaban dicha acción
-Será un viaje largo- rezongó y se recargó con los ojos cerrados en el asiento. El auto comenzó su trayecto cuando terminó esa frase.
El nuevo capítulo ya está en proceso
Pliz don't hurt me ; ;
