Aquí trayendo un nuevo capitulo de esta historia :D jajaja me nació escribir este capi mientras leía un manga muy cómico cuyo nombre me he olvidado en estos instante... menos mal lo tengo guardado en mi marcadores u.u ...
Kamira: Sempai es muy olvidadiza... verdad?
Shizuka: Algun problema con eso, Bakamira? *pregunta viéndola amenazantemente*
Kamira: Ojojo... solo era un comentario Shii-chan, no era para que te enojes... *dice mientras se oculta detrás del sillón*
Shizuka: Es inutil ocultarte idiota... has algo util y di el diclaimer... *dice agarrandola bruscamente y lanzandola por los aires*
Kamira: ¡Katekyo Hitman Reborn no le pertenece a sempai, solo el personaje de Ishiro Shizuka! *grita mientras se va volando*
Shizuka: Disfruten del capitulo :)
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Al final de capitulo saldrán los links e las canciones en la que me inspire el primer y segundo capitulo :D si desean escúchenlas...
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Capítulo 3:
Un ciudad peligrosa
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Veía los edificios que tan conocidos eran para mi alejarse rápidamente de mi vista y ser reemplazados por un hermoso paisaje pintado de verde. Me estaba alejando del que siempre creí fue mi hogar por tantos años y no era porque lo deseara, me había echado de este mi propia madre porque ya no era bienvenida a estar con ella y su nueva familia.
Un suspiró salió de mi labios mientras me apoyaba nuevamente en el mullido asiento y miraba con cansancio el techo del tren en el que me encontraba. Aun no procesaba del todo lo que me había pasado en cuestión de semanas, estaba la traición de Riko, que mi madre prácticamente me había dejado en claro que no me quería a su lado, que me diera cuenta que en Tokio no tenía ningún amigo a quien recurrir, todo se había juntado sin que me diese cuenta.
Tal vez lo único bueno de todos esos días fue cuando hablé con Kamira, aun recordaba esa llamada.
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Flash Back
- ¿Shizuka? – escuché decir a Kamira con incredulidad, tan extraña era una llamada mía. Al parecer si para la reacción que tuvo.
- Sí, soy yo. ¿Esperabas a alguien más? – dije sin poder evitarlo burlona, me nacía hablar de esa manera con ella, siempre fue entretenido molestarle. Escuche del otro lado una baja maldición en mi contra, ¿acaso no había madurado esa idiota? Tal parece que no.
- Mooo… sempai, usted siempre es tan mala conmigo. ¿Le divierte molestarme?
- Mentirte o decirte la verdad… - dije a propósito en voz alta para escucharla refunfuñar molesta. No pude evitar reír ante su actitud. Hacía tiempo que no reía sinceramente.
Por un momento nos quedamos calladas sin colgar ninguna la llamada, no sabíamos que decir. Oí al otro lado como Kamira carraspeaba fastidiada, ella no era de las que aguantaran mucho de ese tipo de silencios tensos.
- Sempai… tu… tu e… ¿Estas… bien? – preguntó dudosa y sonreí sin poderlo evitar, podía imaginármela nerviosa pensando que decir a continuación.
- Se podría decir que sí. – dije tranquilamente mientras me levantaba de mi cama y me acercaba a la puerta de mi dormitorio, trataba de escuchar algo del primer piso pues desde hacía un rato todo había estado silencioso en la casa. Tal vez mamá salió con Riko y Hanamiya-san a comer, pensé mientras suspiraba desanimada.
- No pareces estar bien sempai… - dijo mi kohai y no pude más que estar callada ante sus palabras. - ¿Riko te hizo algo?- preguntó y asentí con un leve movimiento de mi cabeza, sabía que no me veía pero igual lo hice. Luego pensé un poco en sus palabras, Kamira también había dicho algo así en su mensaje y quería saber el porqué.
- ¿Por qué piensas que fue Riko? – interrogué inmediatamente, parecía ser que Kamira sabia más de mi propia hermana de lo que yo creía conocer de ella. Solo tuve de respuesta su silencio. – Kamira… dim…
- No es algo para contarse por teléfono, ¿No lo cree Ishiro-sempai? – dijo cortando lo que quería decirle y estaba sorprendida e intrigada, Kamira solo usaba mi apellido cuando estaba seria. ¿Qué tanto sabes? No pude evitar preguntar dentro de mi mente.
- Me lo tendrás que contar pequeña idiota. – susurré luego de otro tenso silencio que se formó entre ambas.
- Se lo contare sempai, ¡lo juro! – gritó de la nada al teléfono casi destruyéndome el tímpano.
- ¡¿Por qué gritas idiota?! – grité molesta. Como deseaba tenerla delante de mí para borrarle a golpes la sonrisa que aseguraba, por toda mi colección oculta de mangas, tenía ahora en su rostro infantil.
- No se enoje sempai, solo quería romper la tensión. – la escuché reír al otro lado de la línea y eso de alguna manera me tranquilizó.
- Ya cállate mocosa… deja de reír que tengo que pedirte un favor muy importante… - dije siendo seria de una vez.
- ¿Un favor? En que puede ayudarte esta humilde servidora Shii-chan.
- Pues…
Fin del Flash Back
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Y así comencé este viaje con destino a la ciudad de Namimori, de alguna manera tuve el valor de pedirle a Kamira si podía albergarme en su casa algunos días mientras encontraba un lugar donde vivir en aquella desconocida ciudad para mí. No le conté mas que mis planes a realizar una vez en esa nueva ciudad, lo de Riko lo hablaríamos una vez nos veamos en persona. Esa iba a ser una plática algo larga.
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Estaba emocionada, mucho a decir verdad. Yo, Shirokawa Kamira, me encontraba feliz porque ese día llegaba sempai a Namimori. Después de mucho tiempo volvería a ver a mi violenta, y algo pervertida aunque no pareciese, compañera de locuras.
Lo único que tenía que hacer ahora era esperar a que terminara la escuela e ir lo más rápido posible a la terminal de trenes para recibir a sempai. Todo estaba perfectamente calculado.
Nada podía salir mal ese día.
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Todo estaba mal, se suponía que esa idiota vendría a recogerme a la terminal de trenes hace una hora para llevarme a su casa. ¿Qué no podía ser un poquito más consciente? Ella lo sabía muy bien, conocía de mi pésimo sentido de orientación y aun así no venía, sí que tenía mucho valor para hacerme algo así.
Estas muerta Kamira. Pensé mientras veía a las personas alejarse cautelosamente de mí, que acaso nunca han visto a alguien molesta en su vida. Estúpidos.
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Lo que Shizuka no se había dado cuenta es que alrededor suyo una pesada y oscura aura sedienta de sangre se había formado, por eso era que la gente se alejaba de ella con tanto miedo. Ellos solo podían sentir compasión, mientras veían a la aterradora joven sentada en una de las bancas, por quien sufriera la ira de la menor de los Ishiro.
¿Y Kamira? Lo más seguro es que se pregunten porque ella no apareció.
Pues… sus planes se fueron al diablo.
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Se suponía que este iba a ser un gran día. Un día donde después de recoger a Shii-chan veríamos en mi casa películas y hablaríamos de todo lo que paso en este tiempo que estuve en Namimori, hablaríamos de Riko y yo le contaría lo que se de ella pero nada salió como planee.
- ¡Sáquenme de aquiiii!… - grite llorando por mi pésima suerte, llevaba más de seis horas atrapada dentro de aquel maldito almacén detrás de la escuela y nadie parecía querer venir. Matare cuando salga de aquí, recoja a sempai y logre sobrevivir a la golpiza que sé perfectamente me dará por dejarle plantada Shizuka, a ese par de desgraciadas que me encerraron. Se habían metido con la chica equivocada en el día equivocado.
- Alguien… hay alguien por allí… - susurré derrotada pensando que tal vez iba a quedarme hasta el día siguiente atrapada allí. No pude evitar llorar un poco, tenía miedo… sempai iba a matarme a golpes cuando me viera.
Kami, Buda, Ala, Dios… ¿Quién sea? ¿Por qué me quieren ver muerta?
Aun en ese momento me preguntaba que hice para merecer ser encerrada, yo no le hago nada malo a nadie. Aunque creo que una de ellas dijo algo de su novio… mmm…
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Flash Back
Iba caminando tranquilamente por los pasillos de la escuela, espera… eso no es verdad. Una vez más, iba prácticamente brincando de la alegría por los pasillos mientras tarareaba una pegajosa melodía que había oído en un comercial de la televisión. En mi cabeza estaba haciendo planes de todo lo que iba a hacer ese día y que podíamos comer esa noche Shizuka y yo.
Todo era perfecto, hasta mi instinto desarrollado para evitar al comité disciplinario estaba a su máxima potencia, ese día no me podía permitir cruzarme con ninguno de ellos ni de chiste.
Mas debí saber que nada podía ser tan perfecto.
Fue casi finalizando el almuerzo, me encontraba nuevamente como cada día en la parte trasera de la escuela, estaba a punto de regresar al salón de clases cuando esas dos aparecieron. No pude negar que comparadas a mí eran imponentes. ¿Acaso median 1.70? Más que temor sentí un ligero odio hacia ellas por su tamaño. ¡Malditas amazonas!
- Así que esta enana es Shirokawa Kamira, no es la gran cosa. - ¿Ah? Perdona amazona pero tú tampoco lo eres. Pensé mientras la observaba con enojo. La idiota con su horrible y mal teñido cabello rojo, lentes de contactos (porque era obvio que los tenía) y horrible gesto me viene a decir que no soy la gran cosa.
- No quiero oír eso de una yankee. – susurré cabreada mientras la veía enojada.
- ¡¿Cómo te atreviste a llamarme maldita enana?! – gritó la falsa pelirroja y se acercaba a mi lista para golpearme y lo hubiese hecho de no ser porque la otra chica le detuvo. – Kurumi, ¿Por qué diablo me detuviste? Ya iba a poner a esa poca cosa en su lugar.
- ¿Poca cosa? Se puede saber qué demonios tienes en contra mía yankee. – dije perdiendo mi usual sonrisa amable y mostrando una amenazante mirada.
- Mira que altanerita saliste chibi, así que esta eres en realidad. Sí que tienes a todo el mundo engañado con tu cara de mustia. – dijo la idiota esa cabreándome más. – No puedo ni pensar como lograste engañar a todos.
- Ni lo intentes querida, si piensas mucho talvez se te muera la única neurona que tienes. – dije sonriendo dulcemente mientras observaba deleitada como su rostro se ponía rojo de la ira.
- ¡Mira tu…!
- Azuka, basta. –dijo suavemente la chica castaña y de ojos verdes que estaba a su lado. Observé como la mal teñida la obedecía y eso me causó desconfianza hacia la tal Kurumi. – Solo queríamos hablar contigo y advertirte algo, chibi-tan. – dijo con una voz tan monocorde que me daba escalofríos de solo oírla.
- ¿Advertirme? – pregunté algo curiosa.
- Si, quiero que te alejes de mi novio y dejes de insinuártele como la zorra que sabemos que eres.
- ¿Ah? – no pude evitar parpadear sorprendida al oírla. Y solo hice lo que cualquiera haría en mi situación, reír. – Puff… jajajaja… Debes estar bromeando, ¿verdad? – pero cuando vi que su semblante monótono se había vuelto amenazante noté que no era ninguna broma.
- Pareces ser más estúpida de lo que creí chibi-tan. – dijo la tal Kurumi acercándoseme y deteniéndose frente a mí. Era obvio nuestra diferencia de estatura, gruñí ante eso. – Lo diré de nuevo… ¡Aléjate de mi novio! – dijo o más bien me ordenó la castaña.
- Tsk… ni siquiera sé quién es tu novio. – dije molesta. Al verle sonreír mis alarmas internas decían peligro.
- Oh… supongo que no quieres entender. – dijo como para sí misma mientras me observaba divertida. – Azuka, creo que debemos hacerle entender por las malas lo que sucede cuando alguien no entiende lo que digo.
- Ya era hora, esta será mi parte favorita del día. – dijo mientras se acercaba amenazantemente a la menor.
Lo siguiente que vino es que esa idiota trataba de golpearme. Solo logró asestarme un par de golpes pero fueron suficientes para dejarme aturdida. Maldición.
- ¿A donde fue a parar esa altanería enana? Acaso ya te acobardaste. – dijo y yo solo le escupí en la cara puesto que me tena levantada de uno de mis brazos. – Maldita idiota, ¡Ahora si lo pagaras! – dijo lanzándome con violencia contra el suelo. No negaría que la caída si me había lastimado.
Sabía que me atacaría pero al parecer fui salvada por la campana, literalmente hablando, la campanada de fin de receso había sonado y escuche a la yankee chistar molesta por la interrupción.
- Azuka, vámonos antes de que alguien del comité disciplinario nos atrape. – le escuché decir a Kurumi. – Pero antes… encerremos a chibi-tan en el almacén, unas horas allí tal vez la hagan recapacitar por su actitud.
- Buena idea Kurumi. – les escuchaba hablar y lo que sentí después fue como alguien me sujetaba con violencia y me arrastraba. No, ¡no! Ese día no podía pasarme esto. Trate violentamente de zafarme de su agarre pero fue inútil, me lanzó dentro del almacén y encerraron dentro de este colocando algo por fuera impidiéndome la salida.
Tuve que esperar un rato más para recuperarme del ataque de ese par y poder gritar inútilmente por ayuda.
Fin del Flash Back
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De solo acordarme la sangre me hervía del coraje. Suspiré molesta y grite una vez más por ayuda deseando con todas mis fuerza que alguien me escuchara pero nada. Me aleje de la puerta y me senté en el piso anhelando que ya fuese mañana, no debí haber dejado el celular en el maletín de la escuela.
Estaba con el rostro oculto entre mis rodillas y creí oí un ruido pero no podía ser, ya era muy tarde.
- La desesperación te está haciendo alucinar Kamira, bien decía Shizuka que el que comenzara hablar sola ya era señal de que comenzaba a enloquecer. – me decía a mí misma.
Seguí suspirando y estuve a punto de caer dormida en algún momento, más el sonido de la puerta del almacén abriéndose violentamente me sacó de mi somnolencia. Con rapidez vi a quien me había liberado de aquella improvisada prisión y creí ver un halo de luz divina alrededor suyo, contrario al aura oscura que en realidad le rodeaba.
- Hibari-san… - susurré por primera vez feliz de verle.
- Herbívora, ¿Qué dem…
No lo deje terminar por me lance sobre él y le abrace, si, como lo leyeron, lo abrace por unos cortos segundos antes de soltarle y emprender carrera hacia la estación de trenes.
- ¡Arigatou, Hibari-san! – grité antes de doblar la esquina y acelerar el paso, escuché como había comenzado a seguirme pero no tenía tiempo para pensar en eso en este momento, ni siquiera podía pensar en donde estarían mis cosas, solo tenía presente que Shizuka seguro estaba esperando en la estación.
Ya voy sempai. Pensé mientras aumentaba la velocidad de mi carrera.
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Esto era el colmo, cuanto más tendría que esperarla. Ya habían pasado más de dos horas y nada, ni a su celular contestaba. Suspiré fastidiada observando a las personas a mí alrededor. ¿Acaso le había pasado algo? Pensé preocupada. Me revolví los cabellos molesta por el rumbo que comenzaban a tomar.
Maldita enana. Gruñí en mi interior. Si se atreví a hacerme esperar un minuto más, juraba que…
- ¡SEMPAI! – escuché a alguien gritar con una voz terriblemente familiar.
Volteé hacia donde venía la voz y la vi, con moretones… como si le hubiesen atacado.
- ¡¿Quién demonios te ha golpeado?! – grité preocupada mientras observaba a Kamira venir despreocupadamente con una sonrisa. Hubiera corrido hacia ella si no fuera porque sentía que si me alejaba de mis maletas estas desaparecerían en un santiamén.
Solo me quede viendo cómo se detenía delante mío con esa sonrisa despreocupada que siempre tenía y sabía que en algunas ocasiones podía llegar a ser falsa, mas este no era el caso.
- Deja de sonreír como idiota y dime en este instante a quien tengo que enviar al hospital. – dije fría mientras sacaba un pañuelo de mi bolsillo y se lo estiraba para que se limpiara un poco el rostro. La escuché reír.
- No es nada sempai, no se preocupe por eso ahora. – dijo sonriendo suavemente la menor.
- Como no…
- Bienvenida sempai. – dijo cortando lo que deseaba expresar. Solo me digne a mirarla unos segundos más antes de colocar mi mano violentamente sobre su cabeza y apretar esta con un poco de fuerza.
- Du… Duele sempai… - dijo la menor tratando de liberarse de mi agarre.
- Eres una idiota. – dije tranquila y solo sonreías.
- Sempai… ¿Kamira es una buena niña? – dijiste y en tu mirada había algo que no supe identificar.
- La mejor de todas. – dije soltando mi agarre y frotando te cabeza suavemente con mi mano como si fueses un cachorrito.
Era un ambiente ameno y lo hubiese seguido siendo si ese desconocido no hubiese aparecido intempestivamente en la parada del tren, era fácil saber que no era una persona muy deseada y querida por lo demás por cómo esta huían de él mientras se acercaba amenazadoramente hacia donde nos encontrábamos Kamira y yo.
- ¿Se te perdió algo? – pregunté molesta al azabache mientras lo analizaba rápidamente, no me daba buena espina.
- Herbívora… - ¿Herbívora? Acaso me veo como un animal. Pensé mientras le veía cabreada.
- Hi… Hibari-san… - le escuché decir con temor a Kamira. ¿Acaso él? Gruñí molesta y sé que esa idiota se dio cuenta porque me sujeto del brazo con firmeza.
- Él no fue. – susurraste y te creí, no eras del tipo que defendería a quien no lo merece. Estaba metida en mis pensamientos cuando le oí hablar nuevamente.
- Shirokawa Kamira, por haber estado en los territorios de la escuela fuera de las horas de clases te morderé hasta la muerte. – sentí como la castaña se tensaba al oírle y volteaba a verle temerosa, yo… solo creí haber escuchado mal.
- ¿Morder hasta la muerte? ¿Qué clase de enfermo usa ese tipo da frases? – dije en voz alta mientras lo observaba burlona.
- Es… espera sempai, Hibari-san es…
- Me importa un carajo quien sea. Un pervertido es un pervertido. – la callé mientras ella me veía sorprendida por mis palabras. Había bajado la guardia ante alguien a quien no debía tomar a juego.
Con rapidez tome del brazo a Kamira y le aleje de aquella tonfa que había ido hacia nuestra dirección con toda la intención de al menor rompernos un brazo.
- ¿Qué demonios? – susurré molesta.
- Wao… pudiste esquivar eso. Tal vez no eres solo palabras herbívora. – le escuché decir a la persona delante mío. Su postura amenazante y mirada fría y cargada de sed de lucha solo provocaban que estuviera que me pusiera más y más alerta.
- Tsk… me trato de alejar de un lugar lleno de problemas para venir a una ciudad con un pervertido que resulta ser un psicópata además. – dije cabreada. – En menudo lugar te viniste a vivir Kamira.
- Si no lo recuerda sempai, fue mi madre quien me arrastro aquí. – dijiste mientras sonreías idiotamente de nuevo aunque tus ojos se mantenían alerta de los movimientos del tal Hibari.
- Lo que sea. – dije molesta, teníamos que salir de allí.
- No lograras huir herbívora si eso es lo que piensas. – dijo Hibari con una sonrisa aterradora.
- Puedo creer que tu asegurabas no podría escapar del ataque de tu tonfa pero no fue así, tengo el beneficio de la duda. – dije sonriente solo por ver como su sonrisa desaparecía y me mirabas con rabia, que persona tan divertida de molestar.
Vino otro ataque y esta vez fue Kamira quien me jalo lejos de la arremetida. Sin esperar a que recuperara la postura me solté de su agarre y le tiré una patada al estómago al idiota ese para darnos el tiempo suficiente para huir. Previno mis movimiento y esquivo el ataque, la castaña lo golpeo aprovechando su pequeño tamaño y que su atención estaba centrada en mí. Sin darle tiempo de recuperarse cogimos mis cosas y emprendimos la huida.
Namimori definitivamente es una ciudad peligrosa. Pensé mientras corríamos por las concurridas calles en este jueves cualquiera tratando de estar lo más lejos posible de aquella peligrosa persona que sabía estaba persiguiéndonos.
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No lo mencione arriba creo pero igual les dejare el link :D ojojojo
capi 3 = / watch ? v = sKjkpoN7y78
Creo que comenzare a publicar los lunes y si no puedo esos días lo haré sábados :3 así que a cierta persona que esta leyendo esto, no acosos ¬¬
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si tienen criticas, opiniones u otras cosas me las pueden hacer saber :D
Esta demostrado que dejar un review no mata y hace que la autora tenga mejores ideas :D
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REVIEWS? :D
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