Lo siento muchismo por haberme tardado, pero ya, ES EL FINAL. Disfrutenlo:)

Capítulo 6

Lo primero que sentí fue agua en mis pies. Abrí los ojos, un cielo azul y hermoso sin ninguna nube se encontraba arriba de mí. Volví a sentir agua en mis pies. Agudicé mis sentidos. Estaba acostada en el suelo, para ser más exactos en arena. La sentí con mis manos, mientras mis pies se volvían a mojar. Me levanté y ante mi había una playa y a lo lejos un mar interminable. Volteé hacia atrás, a una gran distancia se encontraba una jungla y no podía ver más de ella. Me levanté. Estaba descalza. La arena… podría jurar que está completamente blanca. Nunca había visto un lugar tan hermoso. Por primera vez en mucho tiempo sentí una calma y una tranquilidad tan grandes que sentí que no había gravedad.

Reí sin ninguna razón aparente, me sentía feliz y extasiada. Cuando paré de reír me eché a correr por la costa, me sentí libre en todos los aspectos. Me adentré en el agua hasta que cubrió mis rodillas, agarré un poco de esta entre mis manos, era tan cristalina. La lancé hacia arriba gozando de la sensación de las gotas en mí. Di vueltas, incluso bailé en el agua. No sé cuánto tiempo pasó, pero no parecía que fuera a oscurecer en algún momento. No me preocupe al no ver al sol en ninguna parte, sin embargo de alguna forma había luz, y era tan blanca y se sentía tibia en mi piel.

Entonces sentí que algo que observaba y me paralicé, miré hacia la jungla y vi algo moverse. Me acerqué, sin miedo, donde había divisado el movimiento. Vi algo alejándose, adentrándose a la jungla y lo seguí. Tiempo después me di cuenta que estaba perdida, ya no veía la playa por ninguna parte. Cuando iba a mover una rama para regresar por donde había venido un chao llegó a mí volando. Era lo que había seguido. Era tan bonito. Lo agarré en mis manos y lo empecé a acariciar mientras él hacía sonidos de felicidad.

Entonces el chao voló de nuevo afuera de mis manos y me hizo una seña que lo siguiera. Lo seguí por la jungla mientras parecía que cantaba en el camino. Parecía que íbamos a una colina, que por alguna razón no había visto antes. Dejé de caminar cuando la vi.

-¡Cream!-grité mientras corría hacia ella.

-¡Señorita Julie-su!-me dijo mientras llegaba para abrazarla. ¡Cream estaba bien! No había cambiado nada desde la última que la vi.

-Oh Cream, todos te hemos extrañado mucho-le dije todavía abrazándola.

-Lo sé, pero créame, siempre he estado con ustedes- me dijo cuándo nos separamos. Nos sonreímos y el chao voló alrededor de nosotras y Cream lo agarró con las manos.

-Señorita Julie-su, sígame- me dijo mientras caminaba hacia arriba de la colina.

-¿A dónde vamos?- le pregunté feliz, siguiéndola detrás.

-A un lugar donde conocerás a algunas personas- me respondió con una dulce sonrisa mientras el chao se iba conmigo.

Caminamos y me di cuenta que era demasiado alta para ser una colina. Nos acercábamos al mar otra vez.

Uno…

Volteé hacia atrás desconcertada, habría jurado que había escuchado una voz, pero era imposible. No había nadie. Seguí caminando hasta que llegamos a un risco, Cream se quedó parada mientras yo me acercaba y miré hacia abajo sin miedo, el mar golpeaba suavemente la pared de piedra debajo de mí. El chao empezó a hacer muchos sonidos y voló hacia detrás de mí y lo que vi me dejó sin habla.

-Ellos te han esperado mucho tiempo, señorita Julie-su- dijo Cream con una mano señalando a mis padres adoptivos y… ¡mis padres biológicos! No tengo memoria de ellos pero por fotos que había visto estaba segura que eran ellos.

Todos me sonrieron mientras yo todavía los miraba con la boca abierta. Cuando pude pensar adecuadamente de nuevo me fui corriendo hacia ellos mientras mi segunda madre, Floren-ca, abría los brazos para recibirme.

-¡Los he extrañado mucho a todos!-dije llorando en su abrazo.

-Nosotros también querida-me respondió mi segundo padre, Simon, mientras nos abrazaba a las dos.

Cuando nos separamos mi segunda madre me dijo con ternura

-Estás más hermosa que la última vez que nos vimos.

Por alguna razón me reí, podría haber cambiado pero no estaba más hermosa. Entonces sentí una mano en mi hombro, era mi padre, mi verdadero padre, Luger. Y mi madre, Mari-su, a su lado, me miraban con emoción y felicidad. ¡No lo puedo creer! Solo los había visto en fotos y ahora estaban ahí conmigo. Mi madre tenía los ojos húmedos. Los abracé y lloré de felicidad. Por fin los había conocido. Después de un tiempo nos separamos, mi madre se limpió las lágrimas al igual que yo.

-Estas tan hermosa como tu madre-me dijo Luger con los ojos brillándole de emoción, y me gustaría pensar que lo dijo con orgullo.

-Y eres tan fuerte como tu padre-dijo Mari-su abrazándolo por un lado.

-Floren-ca y Simon te criaron mejor de lo que nosotros pudimos haber hecho, te has convertido en una señorita digna de admiración y respeto. Una perfecta descendiente de la Casa de Dimitri-me dijo Luger poniéndome una mano en el hombro.

-No podríamos estar más orgullosos de ti- me dijo Mari-su.

Nunca me había sentido tan feliz en toda mi vida.

Mi sonrisa se desvaneció cuando finalmente me di cuenta de algo.

-Pero ustedes están muertos… ¿eso significa que yo también morí?-pregunté asustada, mientras todos me miraban con tristeza.

-Tu padre y yo lamentamos no haber estado para ti cuando creciste, si hubiéramos podido pasar más días contigo lo hubiéramos hecho a cualquier costo- me dijo Mari-su cabizbaja.

-Pero así debió de ser, solo tú podrías liderar la Dark Legion para encontrar finalmente la gloria que siempre ha buscado- dijo Luger.

-¡No es cierto! Les fallé a todos… Casi mueren todos por mi culpa-dije llena de culpa y casi llorando.

-Pero no lo hicieron-me dijo mi padre sosteniéndome la barbilla para que lo mirara- Tú los has protegido mejor que cualquier otro Grandmaster en toda la historia de la Legión- me dijo limpiándome una lágrima.

-Nunca ha habido una legionaria tan noble, valiente, audaz, inteligente, de buen corazón y fuerte como tú- dijo mi madre poniéndome su mano en mi otro hombro. Sentí las manos de Floren-ca y Simon en mi espalda, como si apoyaran lo que habían dicho mis padres.

-Todos estamos orgullosos de que seas nuestra hija- dijo Luger con una sonrisa.

Sonreí tristemente, me hubiera gustado haberlos tenido más en mi vida, o al menos poder acordarme más de ellos.

-Lo siento por interrumpir pero es hora de irnos- dijo Cream detrás de nosotros. Volteé, un puente de luz blanca había aparecido en el risco, se dirigía a hacia arriba, a lo más brillante del cielo.

Miré a mis padres nerviosa, los cuatro me dieron sonrisas que me confortaron y me quitaron el miedo. Floren-ca me dio un abrazo y Simon un beso en la mano, se agarraron de la mano y se adelantaron al puente. Mi madre me agarró de la mano mientras empezamos a caminar al puente.

Dos…

Volví a escuchar esa voz, y me pregunté si era la voz de algún ángel. Antes de empezar a subir por el puente mi madre me detuvo para darme un abrazo y un beso en la frente, al igual que mi padre. Caminamos una parte del puente cuando volví a escuchar algo.

Tres…

El puente debajo de nuestros pies empezó a romperse mientras yo gritaba asustada.

-Tu lugar no es con nosotros, my Little Juliet, tú perteneces a otro. Porfavor… siempre recuerda que te amamos con nuestros corazones y sin importar qué siempre estaremos contigo-me dijo mi madre con ternura y unas cuantas lágrimas le recorrían las mejillas mientras me agarraba del rostro con las dos manos.

Mi padre me dijo algo que no alcancé a entender, el puente finalmente se rompió y me fui hacia abajo gritando. Mis padres desde lo alto me decían "adiós" con sus manos. Miré hacia abajo, el mar que antes había estado tranquilo ahora estaba violento. Me zambullí y me fui hacia abajo a pesar que trataba de nadar hacia arriba.

Si arriba estaba el cielo y yo no pertenecía allí entonces… ¿a dónde iba?

Miré abajo y vi la tierra abriéndose en un obscuro agujero donde no podía ver nada. Grité (intenté) al llegar a una conclusión.

Estaba yendo al infierno.

Me adentré al agujero sin poder hacer nada al respecto.

viva?

Des…jen

Usemos…. Chaos…. Esmeralds….

Tarda…. sanar…

Knuckles….

Dark Legion…

Entoc… evivirá?

Est…. Bien…

Jules….

Ju… su

Julie-su….

¡Julie-su!

¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su!

¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su!

¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su! ¡Julie-su!

Me incorporé con mi corazón latiendo a mil. El dolor me dio la bienvenida, apenas pude ahogar un grito de dolor.

-¡Wow! Tranquila Julie-su, vuelve a acostarte, necesitas descansar- dijo Rouge, no la vi, pero la escuché a mi lado y le hice caso.

Incluso acostarme me dolía. Me tranquilicé en un momento, al igual que un sonido constante que había en la habitación.

-¿Dónde…?

-¿Estas? En Knothole, más específicamente en el hospital del doctor Quack.

-¿Qué…?

-¿Pasó? Casi mueres, bueno, lo estuviste por unos segundos, pero el Doctor Quack te trajo de vuelta con las esmeraldas, pero no hubiera servido de nada si Shadow no te hubiera llevado al hospital a tiempo.

Miré la habitación, era como cualquier cuarto de hospital que había visitado. Me dio un escalofrío. Odio los hospitales. Miré a Rouge, estaba sentada en una silla a lado de mi cama. Me miré a mi misma, estaba vistiendo una bata y tenía vendajes por la mayor parte del cuerpo. Parecía una momia.

Entonces… si morí, pero me revivieron, entonces mi encuentro con mis padres fue real. Sonreí feliz y solté unas lágrimas. Abrí los ojos como platos al escuchar en mi cabeza lo último que me dijo mi padre…

"Lidera a la Legión, llévalos a la gloria que siempre han anhelado y que haya paz entre todos los equidnas"

-¿Dónde está la Legión?- le pregunté a Rouge mientras checaba que podía mover cualquier parte de mi cuerpo, incluso los dedos de los pies.

-Ya no está en la ciudad, huyeron anoche, pero parece que volverán a atacar. Los Freedom Fighters, Chaotix, Shadow, Omega y soldados de Knothole se enfrentarán a ellos antes que lleguen aquí- me respondió mirándome con curiosidad. ¿Viendo cómo reaccionaba ante la información?

-¿Dónde está mi equipo?- le pregunté viendo que no había ninguna ventana para poder salir de allí. Y vi que mi ropa se encontraba en una silla en una de las esquinas de la habitación.

-No quiso irse con la Dark Legion, para quedarse contigo, sin embargo el Rey Elías no confía en ellos y los encerró en la cárcel, donde ahora es el nuevo hogar de Dr. Finitevus.

-Bien-dije ante lo que dijo de Dr. Finitevus encerrado.

-Y antes que preguntes, Dimitri llegó después de la batalla (se preocupó mucho por ti) y también lo encerraron en la cárcel-me dijo mirándose la mano. Si a ellos los encerraron ¿por qué a mí no? ¿por qué estaba herida?

Luego me volví a incorporar al mismo tiempo que la puerta se abría y el Dr. Quack entraba. Cuando me vio pareció sorprenderse.

-¿Qué haces? Debes descansar, no podrás caminar bien en al menos una semana- me regañó mientras caminó a mi lado, hacia unas máquinas, uno de ellas medía mis latidos.

-No me quedaré una semana-le dije casi en un gruñido.

-TENDRÁS que hacerlo, no puedes moverte, y sin medicina para quitarte la mayor de dolor terminarás inconsciente en menos de diez minutos-me dijo cambiando una bolsa vacía con un líquido adentro por otra nueva. Sonreí de manera desafiante.

-¿Quiere apostar?- le pregunté y antes que pudiera contestarme de un solo jalón me arranqué todos los cables que tenía en los brazos insertados. Dr. Quack apenas me iba a atrapar cuando me elevé con energía chaos para poder pararme (gracias a Aurora que todavía tenía mis poderes, había pensado que nunca los podría volver a usar). Al verme así salió corriendo de la habitación. Debo de admitir que fue gracioso verlo huyendo asustado. Acerqué mi ropa con más energía chaos, me quite la bata para ponerme mi ropa, cada movimiento me dolía como el infierno pero tenía que salir de allí. Con mi equipo y Dimitri.

-Por Aurora Julie-su, ¿qué vas a hacer?-me preguntó Rouge molesta ante mi pequeña rebelión.

-Sacaré a mi equipo, nos iremos a encontrarnos con la Legion y finalmente terminar esta guerra- le respondí mientras terminaba de cambiarme. Mi ropa ya no tenía sangre pero tenía los agujeros donde me había herido Mephiles. Abrí la puerta con energía chaos y salí al pasillo levitando. Todos los que se encontraban allí al verme huyeron por donde pudieron de mí. Me sentí algo decepcionada, después de haber arriesgado mi vida por el mundo esperaba que al menos no… me vieran como un monstruo. Me permití suspirar para después seguir el camino a la salida, mientras más gente corría lejos de mí. Salí afuera y me dirigí a la cárcel, Rouge me seguía por detrás. Lancé por los aires a todos los guardias que me encontraba en el camino, finalmente bajé unas escaleras y vi las celdas modernas donde se encontraban mis amigos. No sé si era ironía que mis amigos se encontrarán allí en vez de los Freedom Fighters, Chaotix y Team Dark como la última vez que estuve allí.

De repente Nicole apareció ante mí.

-Julie-su detente-me dijo evitando que caminara más.

-Nicole, mis amigos saldrán de aquí y puede suceder de dos maneras: tú los sacas y nos vamos pacíficamente… o yo los sacaré a la fuerza- le dije bastante seria. Debió de ver algo en mi mirada porque se abrieron las celdas donde se encontraban mis amigos y desapareció. Zele-ni vino corriendo hacia mí para abrazarme.

-¡Julie-su estas bien!- me dijo mientras Archie y Antonio se le unían para abrazarme también. Greno-ri y Falco-ner se quedaron detrás de ellos, Falco-ner con una gran sonrisa y Greno-ri una pequeña que trataba de disimular. Dimitri también me sonreía a lado de ellos.

-Sí, estoy bien… Chicos, todavía me duele el cuerpo- les dije aguantándome el dolor que sentía, los tres dejaron de abrazarme y se disculparon. Les sonreí a todos.

-No pasa nada, ¿ustedes están bien?

-Ahora lo estamos- me respondió Archie con sus ojos celestes brillando de la felicidad.

-Nos diste un buen susto a todos- me dijo Antonio enojado.

-¿Te sentirías mejor si te digo que yo también me asusté?- le pregunté con una sonrisa torcida.

-Mi niña, no debiste arriesgarte tanto- dijo Dimitri.

-Fue para salvar el mundo, y mantuve tu promesa, estoy viva y en una sola pieza- le dije agarrando unos de sus tentáculos/púas. Me volvió a sonreír.

-Tus padres deben de estar muy orgullosos, al igual que lo estoy yo- me dijo acariciándome la mejilla con una púa. Sonreí más al recordar a mis padres.

-Sé que lo están- le dije para luego ponerme seria- Dimitri, la Legión piensa volver a atacar Knothole, pero los van a interceptar antes que lleguen aquí.

-¿Qué haremos?- me preguntó, sentí la mirada de todos en mí.

-Haremos lo que ningún otro legionario ha hecho- le respondí- pero primero hay que salir de aquí. ¡Vamos!- les dije para empezar a ir a la salida. Cuando todos estábamos afuera soldados habían llegado y el rey Elías se encontraba al frente, mirándonos.

-Perdón Julie-su, pero no podemos dejarlos ir, después de todo… todavía estamos en guerra- me dijo con aire autoritario.

-Ya no estaremos en guerra si nos dejas ir, al igual que tú queremos terminar esto sin que ninguna otra persona salga herida- le dije mirándolo directamente a los ojos. Me miró unos momentos hasta que finalmente me respondió

-¿Cómo piensas hacerlo?

-De la manera más pacifica posible.

-Estas todavía muy herida.

-No está en mis planes luchar.

-Sin embargo mandaste a volar a mis guardias.

-Tenía prisa, mis amigos estaban encarcelados y ellos no parecían que iban a cooperar conmigo.

-¿Cómo puedes haber cambiado de ideales cuando hace unos días nos quería derrotar a cualquier costo?

-Soy la misma que cuando estaba con los Chaotix, pero ahora tengo un nuevo propósito y antes dejaba que el Grandmaster tomara las decisiones, grave error mío, no volverá a pasar.

-¿Esto significa que la Dark Legion estará en paz con Knothole?

-Sí, si ustedes nos dejan ir y mis planes salen como yo quiero.

Hicimos como una especie de duelo de miradas, que yo gané al final. Elías hizo un gesto para indicarles a sus soldados que bajaran sus armas.

-¿De pura casualidad se habrá quedado algún vehículo nuestro en la ciudad?- le pregunté.

-Hay un par en la estación área, si tienen suerte nadie las habrá desmantelado- me dijo señalando detrás de él. Asentí con la cabeza.

-Gracias-le dije sinceramente para después irme con los demás a la estación. Las naves estaban intactas. Rouge decidió acompañarnos. Dejé que Archie manejara después que este insistiera en hacerlo. Me dolía todo. Tal vez no haya sido buena idea salir así, pero debo detener esto, antes que alguien más salga herido. Esto lo debí haber hecho hace mucho tiempo… ¿Mejor tarde que nunca, no?

Nos fuimos en dos naves para no fuera tanto peso en una sola. Después de unos minutos llegamos a una barrera de soldados de Knothole, que al vernos empezaron a disparar mientras yo nos protegí con un escudo de energía. Hasta que Sonic les ordenó que pararan.

Nos estacionamos cerca de los Freedom Fighters, traté de bajarme sin mis poderes pero solo logré retorcerme de dolor. Respiré hondo cuando dos manos aparecieron para ayudarme a bajar de la nave. Me agarré de ellas, Archie y Antonio siempre han sido amables conmigo, desde que los conocí.

-Gracias chicos- les dije mientras Sonic se acercaba a nosotros.

-Hey Jules- me saludó- Deberías estar en el hospital, no te ves muy bien- agregó después. Knuckles se acercó también, con todos los demás detrás de él. Rouge fue a abrazarlo.

-Deberían estar las dos a salvo en Knothole-dijo Knuckles levantando una ceja. Ya me lo podía imaginar como un padre sobreprotector. Casi me sacó una sonrisa eso.

-Estamos bien y esto no podía esperar más. La guerra debe terminar ahora-le dije cruzando mis brazos y lamentándome por haber hecho esa acción, me dolió más.

-¿Cómo piensas hacer eso, freak?- preguntó Vector a lo lejos. Le dirigí una mirada de odio para ignorar su pregunta.

-Sonic, no los vayan a atacar, déjame intentar primero tratar con ellos-le dije, sabiendo que él tenía control sobre aquel ejército. Sonic pareció sorprendido pero luego me sonrío para darme su típica señal de aprobación (guiñando el ojo y levantando el pulgar).

-Claro que sí Jules, por ti lo que sea- me dijo. Me sentí culpable, después de todos estos años él todavía me tenía fe… mientras yo trataba de matarlo (y casi lo hice). Tal vez después de saber que nunca los quise traicionar hasta que me trataron como basura cambió su idea de mí. Nunca lo sabré, pero agradecí mucho la confianza en mi mente. Le sonreí como antes lo hacía y por un momento me sentí como en el pasado, cuando era una de los "chicos buenos".

-Tal vez deberíamos acompañarte, en caso que Lien-da les ordene atacarlos-dijo Espio haciendo que volviera al presente. ¿Estaba preocupado por mí? Sentí un pinchazo de felicidad, mi viejo amigo todavía me quería.

-Aprecio mucho la oferta, sin embargo creo que es mejor que la Legión nos vea solo a mí, Dimitri y a mi equipo. Ya saben, ustedes no les caen bien. No se preocupen, estaremos bien, mi equipo es fuerte también-le dije con una pequeña sonrisa. Milagrosamente me devolvió la sonrisa. Sentí una mirada familiar y me sorprendí al ver a Shadow mirándome directamente. Las palabras de Rouge sonaron en mi cabeza: "…pero no hubiera servido de nada si Shadow no te hubiera llevado al hospital a tiempo". ¿Él me salvó? ¿Por qué?

Antes que pudiera hacer mis propias conclusiones un soldado de Knothole llegó corriendo avisando que la Legión se acercaba. Miré a mi equipo, todos me dieron una mirada de determinación y les dije que abordarán las naves.

Fuimos a donde el soldado había dicho que los había visto y no tardamos en encontrarlos. Nos detuvimos a unos 100 metros de ellos para ir caminando a ellos, Archie me ayudaba a sostenerme mientras lo hacíamos. Lien-da salió entre los soldados, tan enojada estaba que parecía que en cualquier momento le iba a salir humo por la nariz.

-¡Es la traidora! ¡Ataquen!-gritó señalándome. No esperaba menos de ella.

Mi equipo se puso enfrente de mí con actitud defensiva pero sorprendentemente nadie atacó, ni siquiera nos apuntaron con sus armas. Lien-da los volteó a ver incrédula y más enojada.

-¡Eh dicho… ataquen!-gritó de nuevo.

-Ella no nos ha traicionado-dijo un soldado. Lien-da lo buscó enojada con la mirada.

-Ella tenía razón del Grandmaster Luger, era un impostor-dijo otro por otro lado.

-La vimos pelear contra él, sin ayuda de nadie más-dijo una soldado.

-Ni siquiera era un equidna- dijo otro soldado. Yo estaba con la boca abierta, no era normal que los soldados hablaran de esa manera tan abierta con sus líderes.

-Y por el aspecto de ella, fue muy difícil pelear con él-dijo un soldado con una metralleta.

-Lo fue, casi no sobrevive para contarlo-dijo Dimitri antes que yo pudiera decir algo.

-Sobreviví gracias a las atenciones médicas de Knothole y un poco de ayuda de Team Dark-agregué señalando atrás, donde se encontraba el ejército de ellos.

-Entonces, ¿ahora estas con ellos?-preguntó una soldado, a quien pude ver sus ojos a través de la capucha que usaba.

-No, y nunca lo estaré, sin embargo he venido a decirles algo- le contesté. Miré a Archie y me solté de él para empezar a caminar sola más cerca de la Legión.

-No me digan que va a monologar- escuché murmurar a Greno-ri detrás de mí. Me aguanté las ganas de sonreír porque él tenía razón, sonaba ridículo. Seguí caminando hasta que estaba rodeado por puros legionarios quienes me miraban con curiosidad. Traté de caminar lo más recta posible, a pesar que el dolor solo aumentaba con cada paso que daba. No quise usar mis poderes, quería que me vieran como uno de ellos, no una figura de poder.

-Hemos sacrificado mucho desde que comenzamos a ser una Legión, muchos legionarios han muerto a través de los años… ya no debe ser así, tenemos una opción de por fin encontrar la gloria que hemos querido todo este tiempo… y no es con la guerra-les dije haciendo ademanes con las manos y tratando de mirar a todos.

-¡¿Estás diciendo que nos rindamos?!- preguntó Lien-da furiosa.

-Rendirse es cuando alguien te ataca y te dejas derrotar, en este caso sería cambiar de planes de una forma inteligente-le dije sonriendo. Me volví a poner seria al volver a mirar a mis hermanos de la legión.

-¿Por qué estamos peleando? ¿Por Angel Island? Solo es un pedazo de tierra flotante, podemos hacer un nuevo lugar igual a Angel Island para nuestro linaje de equidnas. ¿Por poder? Nos sobra, y si no tuviéramos que preocuparnos por derrotar algún enemigo tendríamos más tiempo haciendo lo mejor hacemos: tecnología. Podemos darnos a todos un mejor estilo de vida… No somos como los equidnas de Albion, nunca lo seremos, somos mejores, pero a diferencia de ellos nosotros no hemos tenido libertad. Hemos estado amarrados con la guerra. ¿No es lo que quería la Dark Legion desde el principio? ¿Libertad? Por eso nos rebelamos contra los otros equidnas, porque no nos dieron la libertad de decidir de qué hacer con nuestra tecnología, por miedo. Y tenían razón para tenernos miedo, ¡si tuviéramos esa libertad podríamos hacer lo imposible en posible!-hice una pequeña pausa para observar las caras de los legionarios, para ver como procesaban mis palabras, después continué- ¡Ya no estamos amarrados a sus reglas o ideologías! ¡Podemos empezar de nuevo! ¡Hacer una sociedad con nuestras propias leyes! ¡Incluso podemos hacer una ciudad mejor de lo que fue Equidnapolis! Hemos extendido esta guerra por muchos años ¿de verdad vale la pena seguir luchando contra el mundo, cuando podemos tener lo que siempre quisimos? La Dark Legion tendrá la gloria que merece por medio de nuestro desarrollo como una nueva comunidad de equidnas.

Los soldados empezaron a murmurar entre ellos.

-¡Podemos ser mejores que esto! ¡Nuestras futuras generaciones podrían crecer en nuestra propia utopía!

-¡No tendremos libertad hasta que derrotemos Angel Island!- gritó Lien-da interrumpiéndome.

-Eso es lo que crees tú. Ellos solo quieren estar en paz, como el resto del mundo.

-¡No permitiré que arruines esto!

-¿Arruinarlo? ¡Quiero lo mejor para Dark Legion! En cambio tú solo quieres poder, ellos no son más que títeres para ti- le dije enojándome y apuntándola con un dedo. Los murmullos se empezaron a elevar.

-Daría mi vida por la Legión, sin pensarlo dos veces. Sin importar qué los protegeré a todos- agregué.

-¡Yo soy la Grandmaster! ¡Todos me deben obedecer!-gritó sacando su látigo.

-¿Debemos? ¿Por qué no dejas que ellos tomen la decisión de qué hacer con sus vidas?-le pregunté mientras me ponía en guardia.

-¡Ellos no saben lo que quieren!-me respondió dando un latigazo al suelo.

Escuché un disparo a lado mío, estaba tan metida en mi discusión con Lien-da que solo volteé a ver en vez de optar por una defensa. Observé un legionario con un arma apuntando al cielo.

-Yo…-empezó a decir mientras bajaba su arma y la tiraba al suelo. Se quitó la capucha revelando su rostro lleno de cicatrices.

-Quiero paz-dijo mirándome directamente a los ojos. Me sorprendí ante la intensidad de su mirada.

-Yo también quiero paz-dijo una legionaria haciendo lo mismo que el equidna anterior, tiró su arma y se quitó la capucha. Poco a poco todos siguieron el ejemplo. Lien-da los miró a todos frustrada. Me aguanté las ganas de sonreírle, sabía que era no era un buen momento para burlarme de mi medio hermana, pero después de todo lo que me había hecho era muy tentador.

-¡No! ¡No dejaré que me quites la Legión!-me dijo amenazándome con su látigo. Casi me reí ante su amenaza. ¿Enserio creía que me podría derrotar?

-No te estoy quitando nada… Tú solita te estás quitando la poca dignidad que te queda-le dije mirándola con lástima. Gruñó enojada y antes que pudiera atacarme Antonio la detuvo dándole un buen golpe que la dejo aturdida por un momento. Él le quito el látigo y lo lanzó lejos de ella.

-No te obligaremos a nada que no quieras Lien-da, si no estás de acuerdo con esto eres libre de irte- le dije haciéndole una seña con la mano a lado mío. Los equidnas que estaban allí se hicieron a un lado dejando un espacio abierto donde Lien-da podía marcharse.

Nunca me había mirado con tanto odio pero no me cohibí ni nada. Pasó a lado mío sin dejarme de mirarme hacia afuera de la multitud. Cuando volteé a ver a Dimitri para observar su reacción me alegré al ver que a pesar que le dolía la partida de Lien-da me apoyaba. Me extrañé al ver que su expresión cambiaba a uno de asustado mientras miraba detrás de mí. Miré atrás mientras Lien-da me apuntaba con una pistola (que seguramente tomó del suelo). Me protegí con un escudo de energía mientras me disparaba. Unos legionarios la desarmaron y ella volvió a gruñir mientras la sujetaban con fuerza.

-¡Juro que te mataré! ¡Al igual que maté a tu madre te mataré a ti también!-me gritó.

Se me heló la sangre mientras sentía un gran mareo. ¿Había escuchado bien?

-¿Qué dijiste?-le pregunté acercándome a ella.

-Lo que escuchaste-me dijo escupiéndome. Mis manos temblaron de furia mientras se iluminaban con energía. Se supone que mi madre había muerto en un accidente, ¿acaso fue mentira? ¿Ella la había matado? Miré sus ojos y supe que era verdad.

Les hice una seña a los legionarios para que la soltaran. La agarré con energía chaos, la volví a mirar a los ojos con tanto odio, solo quería matarla ahí mismo. Quería hacerla pagar por todo. Debía matarla, después de todo había confesado su crimen (uno de los muchos que habrá hecho).

Grité enfurecida mientras la arrojé lejos de la multitud. Yo no iba a ser como ella.

-Te daré una oportunidad para irte, que es más de lo que mereces, pero si vuelves a hacer algo contra alguien de la Legión juro que no habrá lugar en Mobius donde te puedas esconder de nosotros- le dije con mis manos y ojos brillando de energía. No sé si lo imaginé, pero podría jurar que por un segundo la vi asustada, pero antes que pudiera confirmarlo se fue corriendo a una de las naves y se fue a gran velocidad del lugar. Los gritos de felicidad empezaron antes que Lien-da desapareciera en el horizonte. Finalmente sonreí, feliz que todo había acabado y era nuestro nuevo comienzo. Zele-ni me abrazó emocionada, yo apenas me acordé del dolor con toda la felicidad que sentía en ese momento. Archie puso su mano en mi hombro mientras Antonio brincaba y gritaba eufórico, Falco-ner y Greno-ri también celebraban.

No sé cómo, pero pude sentir una mirada diferente a la de los legionarios. Miré a los lejos para encontrarme con la mirada de Sonic quién se había acercado con su super velocidad para ver a la Legión. Seguramente checando cómo había salido todo. Contenta le hice su señal de aprobación favorita; guiño y pulgar arriba con una sonrisa. Él también me sonrió antes de irse en una ráfaga de luz azul. De repente me dieron náuseas y me arrodillé en el suelo, el dolor había vuelto en todo su esplendor. Dimitri preocupado por mí decidió que era buena idea regresar a la base para que recibiera atención médica.

Así que todos regresamos a la base en nuestras naves, como una gran nube negra en el cielo.

Nueve meses después

Es increíble que tan avanzada esta la ciudad en tan poco tiempo, bueno, no debería sorprenderme tanto, después de todo somos la Dark Legion. Acordamos que nuestra base era el lugar perfecto para la ubicación de nuestro nuevo hogar. Así que después de unas minuciosas planeaciones y diseños empezamos con la construcción que se llevaría a cabo alrededor de la base (que se convertirá en la base militar de la ciudad) y distribuimos las tareas que cada quién llevaría a cabo. Todos están ayudando, estamos creando un par de hospitales (que serán gratuitos), una sede de escuelas (decidimos que el plan de estudio seguiría siendo el mismo, solo que más breve) y la creación de una universidad general donde todos podrían estudiar la carrera u oficio que quisieran escoger (después de terminar la ciudad), también colonias donde todas las casas son iguales pero con las cosas esenciales que deben tener (ya después cada quién podrá mejorarla y rediseñarla a su gusto), edificios que serán para empresas, fábricas, tiendas, plazas, centros de trabajo, incluso había uno para la cámara de Senadores que el pueblo había escogido (hemos dejado el sistema del Grnadmaster), entre ellos Dimitri y yo, quienes están trabajando en las Leyes de la nueva ciudad (todavía estamos pensando en un nombre para ésta). Decidimos no seguir un sistema monetario (al menos por ahora, después lo decidiremos si es bueno para nosotros o no), si alguien quiere algo éste consigue el material y lo construye (no hay problema porque todos tenemos el suficiente conocimiento para construir desde un microondas hasta una bomba nuclear). Estamos reciclando mucho, de antiguas bases nuestras y de Eggman (que ahora están deshabitadas). Dejamos un espacio para un parque donde todos podrán pasear y los niños puedan jugar (quienes están en otra base de crianza pero vendrán cuando acabemos). También dejamos un espacio para la futura agricultura y ganadería para sustentarnos en alimentos que no sean creados en un laboratorio. No hemos gastado tiempo haciendo armas, tenemos demasiadas. Sin embargo se nos hizo excelente la idea de copiarnos de Knothole un poco así que estamos creando un campo de fuerza alrededor de la ciudad (dejando mucho espacio donde podremos seguir construyendo al paso de los años (previendo que vamos a crecer mucho). Incluso estamos creando un sistema de evacuación subterráneo y en un caso muy extremo ó puede que apocalíptico toda la ciudad podrá separarse y elevarse del suelo como Angel Island (nunca se puede ser demasiado paranoico).

Debo de admitir que todo se ve prometedor. Nunca me había sentido tan orgullosa de ser una legionaria.

Me aburre un poco el trabajo de oficina, donde con los demás Senadores estamos discutiendo desde pequeñas hasta importantes decisiones para la Legión. Me gusta más estar afuera ayudando, aunque técnicamente fuera un albañil. Además, afuera tengo la oportunidad de conocer las opiniones de los legionarios e incluso ideas que me comparten para después yo sugerirlas en la Cámara de Senadores. La vida nunca había sido tan perfecta en la Legión como en este presente.

En las noches miraba las estrellas, sabiendo que mis padres estaban conmigo en mi corazón. Eso me hacía sentirme más tranquila y dormía con una sonrisa.

Un día mientras estaba en la oficina general de los Senadores miré por la ventana mientras los escuchaba discutir una ley sobre la cantidad de armas que un ciudadano podría tener cuando vi que unas naves estaban siendo listas para ser abordadas y vi una figura conocida junto a ellas.

-Ahora regreso, debo de checar algo-anuncié después de levantar la mano, apenándome un poco por interrumpir la reunión. Cuando todos me dieron su aprobación salí con calma de la oficina, pero me eché a correr afuera en el pasillo hacia la salida, bajando varios pisos por unas escaleras. Cuando llegué a mi objetivo Archie me saludó, al parecer con pena.

-Hey, Julie-su.

-¿Vas a ir con ellos? ¿Por qué no me dijiste?-le pregunté, un poco decepcionada que no me dijera. Yo sabía porque estaban alistando esas naves, era para una búsqueda de recursos, no es que estemos escaseando tan pronto, pero es mejor prevenir que lamentar. Esta excursión iba a durar por lo menos un par de meses. Soldados ya estaban subiendo con sus mochilas a la nave que estaba a lado de nosotros.

-Sí, voy a ir con ellos- me contestó mirando al suelo.

-¿Cuándo me lo ibas a decir? ¿Cuándo estuvieras en pleno vuelo?-le pregunté cruzándome los brazos. Sonrojó, supongo que de la vergüenza. Es mi mejor amigo, me lo tenía que haber dicho.

-Es que no me gustan las despedidas-me dijo finalmente mirándome a los ojos. Sus ojos celestes parecían que querían decirme algo más. Suavicé mi mirada.

-A mí tampoco, pero esto no es una despedida, nos veremos otra vez. Solo… cuídate mucho Archie, te extrañaré- le dije sinceramente. Después sin pensarlo lo abracé mientras la nave empezaba a prender motores y alguien le gritaba a Archie que se apurara a subir. Él me devolvió el abrazo sujetándome contra él. Entonces cuando nos separamos me sujetó el rostro con sus dos manos y antes que pudiera preguntarme qué quería hacer me dio un beso, un poco torpe pero muy apasionado. Después sin decir nada más dio media vuelta, agarró su mochila del suelo y subió a la nave que cerró las puertas posteriormente y mientras despegaba escuché la risa de Antonio detrás de mí. Yo me había quedado allí como una completa boba.

-Al final si lo hizo, no me lo puedo creer, y yo que creí que no iba a tener las agallas para hacerlo-dijo Antonio poniéndose a mi lado, las naves ya se veían a lo lejos. Yo estaba confundida.

-¿Por qué lo hizo?-le pregunté a mi viejo amigo tocándome los labios con la punta de mis dedos.

-¿No es obvio? Te ama, siempre lo ha hecho, desde que regresaste a la Legión ha estado a tu lado como un cachorrito en busca de amor-me respondió juntando sus manos y haciendo una mueca con sus labios simulando un beso.

-¡No es cierto!-le respondí, seguramente sonrojada por tal suposición. Desde que regresé de la muerte mi memoria borrada ha ido regresando poco a poco, Archie ha sido mi mejor amigo desde hace muchísimos años.

-¿Por qué te mentiría? Le puedes preguntar a cualquiera lo mismo y te responderá igual que yo-me dijo sonriéndome engreídamente.

-Pe…pe…pero- tartamudeé- ¡Pero solo es mi amigo!-le dije bastante seria. Me miró un momento y luego puso una cara de lástima.

-Entonces no sientes lo mismo que él, no es una gran sorpresa, pero como quiera lo destrozará-me dijo. A mí me dio tristeza, lo último que quería hacer era lastimar a uno de mis amigos.

-No te preocupes, él lo superará con el tiempo… al igual que lo hice yo-me dijo. Me reí con lo último que dijo.

-Claro, "debió ser muy difícil para ti"-le dije con sarcasmo dándole un golpe en el brazo.

-Lo fue, "heriste mis tiernos sentimientos"-me dijo con sarcasmo frotándose la parte donde le di el golpe. Después los dos nos reímos, nunca iba a cambiar.

-Debo de admitir que me sorprendió ver que no lo golpeaste cuando te besó, así que tal vez yo deba intentar otra vez…

-¡Ni lo pienses!

Solo se volvió a reír pero después se volvió serio y puso una mano en mi hombro.

-Julie-su… Aunque no lo quieras admitir… hay una persona que es dueña de tu corazón, no seas tonta y no la pierdas, antes que sea tarde. Sin esa persona la vida pierde sentido-me dijo mirándome a los ojos. Sabía que él había perdido a un antiguo amor, supongo que eso lo cambió para siempre. Lo quería consolar pero sabía que era inútil, fue hace muchos años. Él hace que los demás piensen que para él solo es un juego el amor, sin embargo yo sé que tiene más sentimientos que muchas personas juntas. Antonio está roto al igual que yo, solo que yo todavía tenía solución, o al menos eso cree él.

-¡Señorita Julie-su!- llegó un soldado corriendo con nosotros. Antonio perdió su cara de seriedad y el engreído había vuelto.

-Parece que te necesitan, nos vemos después mi florecilla-me dijo sonriéndome y despidiéndose de mí dándome un beso en la mano. Solo pude levantar una ceja mientras lo miraba irse.

-¿Qué pasa?-le pregunté al soldado.

-Tiene una visita-me dijo el soldado.

-¿Una visita?- me volví a sorprender. El soldado asintió.

-La llevaré con ella-me dijo para empezar a caminar por donde vino. Lo seguí por un lado mientras me preguntaba si lo había escuchado bien, ¿una visita? Debía ser alguien que no fuera de la ciudad. ¿Pero quién me iba a visitar? Llegamos a la frontera de la ciudad, donde el campo de energía estaba siendo construido. Saludamos a unos legionarios y pasamos por un pequeño puente. Parte del mecanismo del campo de fuerza se encontrará debajo de la tierra, así que habían cavado un círculo en las fronteras y ahí abajo estaban trabajando. El principal mecanismo se está construyendo exactamente en el punto medio de la ciudad, en la torre más alta de nuestra antigua base. Donde estará su fuente de energía también y su manejo por medio de una gran computadora.

Me sorprendí al ver a Rouge parada sola, con una gran panza, usando un vestido sencillo y cargando una pequeña bolsa. Se me había olvidado que ella estaba esperando un bebe de Knuckles. Ella pareció de verdad estar contenta de verme. Me saludó con un abrazo que yo tardé en corresponder. Era extraño abrazarla, no solo por el enorme obstáculo entre nosotras sino por nuestra historia como rivales.

-Creo que tus soldados no me atacaron por estar embarazada, que considerados de su parte- me dijo después con una sonrisa.

-Son muy nobles y buenos, no son los malditos legionarios que tú piensas que son- le dije cruzándome los brazos.

-Vamos, no te pongas a la defensiva, estaba bromeando, teniéndote de ejemplo no me sorprende que sean así. Incluso uno de ellos me ofreció traerme un silla para poder sentarme, ¡es increíble!-me dijo sin quitar esa sonrisa suya. Esta vez me sentí halagada, pero después me dio miedo. Rouge no da cumplidos sin una razón detrás.

-¿Qué haces aquí?-le pregunté.

-Vine a saludarte, he querido comunicarme contigo pero no he encontrado la forma y Knuckles no me ha dejado salir mucho de la casa. Ha estado demasiado paranoico por lo del bebe ¿sabes? Así que me cansé, agarré un warp Ring y aquí estoy-me contestó.

-Ya veo… por cierto felicidades, por el bebe-le dije todavía sin entender porque estaba allí.

-Muchas gracias. Esperaba que me pudieras visitar uno de estos días, antes que nazca el bebe, me gustaría saber cómo te ha ido estos meses-me dijo sonriéndome más. Me quede mirándola por unos momentos tratando de pensar cuál era su verdadero propósito de todo esto.

-No lo sé, todavía tenemos mucho trabajo por hacer y me necesitan aquí, pero si llego a tener un tiempo libre iré a visitarte-le dije al final. Su sonrisa se amplió aún más.

-¿Cómo me podré comunicar contigo?-me preguntó.

-Préstame tu celular-le pedí amablemente mientras una vocecita en mi cabeza decía que era una mala idea. Después de conectar mi púa electrónica y moverle a unas cosas al celular se lo devolví.

-Ya está, cuando quieras llamarme busca mi contacto y te comunicarás directamente conmigo-le dije señalando mi púa que servía también de teléfono.

-Gracias Julie-su, espero que nos veamos pronto. Tengo que volver, antes que Knuckles se dé cuenta que salí. No escucharé el fin de su sermón si no llego antes que él-me dijo dándome un abrazo otra vez. Nop, todavía se me hacía MUY extraño.

-Ya me imagino, cuídate Rouge-le dije a modo de despedida. Abrió su anillo y desapareció dentro de éste. Regresé a la Cámara de Senadores para seguir trabajando, me sentí muy honrada al ver que se tomaban muy en serio mis opiniones y si yo me quedaba callada me preguntaban qué pensaba acerca de eso y lo otro. Antes de formar esta Cámara, la Legión quería que yo fuera la siguiente Grandmaster, pero los convencí de escoger un grupo de Senadores, con el argumento que no avanzaríamos como comunidad si solo una persona seguía teniendo las decisiones de todos en sus manos. Sin embargo, creo que algunos de ellos me ven como la Grandmaster. Me halaga y sé que mi padre quería que yo liderara la Legión, pero creo que lo mejor para la Legión es un grupo de personas que vean por el bien de todos, y no una persona por sus propios intereses. Claro que si yo fuera la Grandmaster no me dejaría cegar por el poder, y no permitiría que mi sucesor fuera como Lien-da o Kragok.

La palabra sucesor se quedó en mi mente por un largo tiempo.

¿Alguna vez voy a tener hijos?

Nunca había pensado en tener niños, sin embargo, por alguna razón me da tristeza imaginar que nunca tendré uno.

Traté de concentrarme lo que más pude el resto del día, que pasó muy lento. En la noche todos regresamos a la base, ahí dormimos hasta que las casas de todos estén listas. Nos acomodamos en los dormitorios compartidos (dos docenas de legionarios por dormitorio). Yo tenía un cuarto para mí pero no se me hacía justo para los demás, así que desalojé mi cuarto para dormir con mis hermanos y hermanas. Me fui a un dormitorio donde se encontraban mis amigos, mi equipo. Observé brevemente la cama vacía de Archie acordándome de lo que había sucedido entre nosotros. Me resistí de suspirar para después acostarme en mi cama.

Tal vez me había mentido todos estos años, me convencí a mí misma que no estaba enamorada, que el amor no era para mí.

No pude dormir esa noche pensando en él.

Al día siguiente desayunamos todos, era muy hermoso como todos se habían vuelto amigos en vez de solo compañeros. Todos platicaban y reían, todos listos para iniciar un nuevo día y seguir trabajando.

Después de despedirme de Zele-ni y Antonio me dirigí con Dimitri a la Cámara de Senadores. En el camino decidimos llevarles a todos una taza de café a todos, así que después de preparar los diez cafés llegamos a la oficina general. Cuando todos nos acomodamos en nuestras sillas y con nuestros cafés Dimitri resumió lo que habíamos hecho en la semana y cuáles eran las tareas y objetivos de hoy. Así empezamos a trabajar, un rato después las tazas estaban vacías y todos estábamos debatiendo sobre cómo funcionaría el sistema Judicial. Dudo que alguna vez un legionario llegue a cometer un crimen, todos somos muy unidos, pero si queremos hacer una ciudad hay que hacer todo al pie de la letra y eso incluía esto. Después llegaron Falco-ner y Greno-ri a darnos un reporte sobre cómo iban las construcciones.

Escuché a mis amigos atentamente, tomando lista de los lugares donde podría ayudar después, hasta que mi celular pegado a mi cabeza sonó. Todos me voltearon a ver. Que incómodo.

-Contesta-dijo mi abuelo con una pequeña sonrisa. Yo debía estar roja de la pena.

-Discúlpenme- les dije antes de contestar la llamada. Antes que pudiera preguntar quién era la voz de Rouge salió del audífono casi tronándome los tímpanos.

-¡AYUDAME! ¡SEMEROMPIÓLAFUENTE! ¡KNUCKLESNOESTAAQUÍ! ¡ESTOYMUYASUSTADA! ¡PORFAVORVEN!-gritó Rouge como si fuera el fin del mundo.

-¡Wow! Tranquilízate Rouge, no entiendo nada de lo que estás diciendo…-le dije exasperada de tanto grito suyo.

-¡Voy a tener el bebé! ¡Por favor ven!- me suplicó.

Miré a los demás Senadores, sin saber cómo reaccionar. Dimitri me sonrió y asintió con la cabeza. Una Senadora, Din-la, también me sonrió al mismo tiempo que con su mano me hacía un gesto que me fuera. Los demás hicieron gestos similares, sonreí mientras le respondía a Rouge

-Voy en camino- Colgué para levantarme y disculparme, me sorprendí mucho al ver que fueron muy comprensivos con la situación. No debería irme por todo el trabajo que teníamos, pero Rouge estaba desesperada.

-Tú no te preocupes, cuando regreses te pondremos al tanto de lo que hicimos y nos dices si estás de acuerdo. La pobrecita se escuchó desesperada y asustada, ella te necesita-dijo Din-la sonriendo.

-Muchas gracias-le dije sinceramente.

Cerré los ojos y visualicé un prado de Angel Island, donde había estado antes. Me acordaba muy bien de ese lugar, pasé muchas veces por allí para ir a la casa de Knuckles.

-Chaos control- dije con calma. Al abrir los ojos me encontraba en el dichoso prado. Nunca pensé que volvería a estar en ese lugar. Corrí hacia la cueva donde se encuentra la residencia de Knuckles y Rouge (supongo que ella vive con él debido a su situación). Al llegar mi primer instinto era romper la puerta de una patada sin embargo me detuve, sería grosero. Abrí la puerta cómo cualquier persona lo haría y me alegré que estuviera sin llave.

-Pasa a la sala-escuché a Rouge en la dirección donde ella me dijo que se encontraba. Cerré la puerta detrás de mí y con pasos rápidos llegué a la sala. Rouge me sonrió cuando me acerqué, se encontraba parada en medio de la sala. De perfil su panza se veía más grande, demasiado grande. Paré de caminar al ver a Shadow enfrente de ella, parece estar enojado (más de lo normal).

-¡Hola Julie-su! Me alegro que hayas venido, por cierto, fue falsa alarma gracias a Aurora, solo fue una patadita-Rouge expresó para saludarme con un abrazo como lo hizo el día anterior. Me pareció igual de raro.

-¿Falsa alarma?-pregunté con cierta irritación, no tengo tiempo para juegos, hay trabajo que hacer en la Legión.

-Sí- respondió ella- Soy madre primeriza, no sé cómo se siente cuando es "la hora"-añadió poniéndose una mano en el pecho, como signo de inocencia.

-Ahora, ya que están aquí déjenme prepararles unas bebidas y bocadillos-dijo para irse a la cocina antes que pudiera reclamarle algo más, dejándome sola con Shadow.

Que incómodo.

El silencio hacía eco en las paredes de la sala, que por alguna extraña razón parecía hacerse más pequeña. Unas gotas de sudor recorrieron mi espalda.

¿Nerviosa yo? ¡Pfff! Sí claro, luego usaré un tutu rosa y bailaré la macarena…

Volteé a verlo, seguramente con un rubor en mis mejillas, para descubrir que estaba ignorando por completo mi existencia mirando una pared con los brazos cruzados. Por alguna razón me enfureció pero después me calmé, después de todo habíamos peleado en bandos diferentes por varios años, es normal que me quiera ignorar, supongo. Pero, ¿entonces por qué me salvó la vida?

Abrí la boca queriendo preguntarle porque me había salvado llevándome al hospital, sin embargo no me salió ninguna palabra. Suspiré, pensando en otra pregunta que se me vino a la mente.

-¿Ella también te llamó diciendo que iba a dar a luz?-le pregunté cruzándome de brazos.

Fue notable su sorpresa, supongo que él tampoco esperaba que yo le hablara.

Asintió con la cabeza, solamente.

Yo volví a suspirar para después sentarme en uno de los sillones. No me voy a ilusionar imaginándome que me volverá a hablar. Él me odia. Después de lo que me gritó en Angel Island no creo que me vuelva a hablar en lo que me queda de vida. Me avergoncé un poco al recordar cómo le había tirado al pecho el collar que me había regalado, en ese momento me parecía lo justo, estaba siendo muy rudo conmigo, pero simplemente me porté como una malcriada. No debí haberme quedado con el collar, solo me ataba al pasado, y Shadow sabe que lo conservé todo ese tiempo. Deseé que la tierra me tragara hasta que se sentó en un sillón cercano, junto a mí.

-¿Cómo te ha ido?-me preguntó.

No pude evitar levantar una ceja de interrogación. ¿De verdad quería saber cómo me ha ido o sólo está preguntando por cortesía? … No, Shadow no es de los que se preocupan por ese tipo de cosas, pero ¿de verdad quiere saber?

-Me ha ido bien, nuestra comunidad está a punto de estar lista para empezar un nuevo capítulo de nuestra historia y parece que todos están felices- le dije tratando de sonar normal, no quería que notara que el hecho que me hablará era casi un milagro para mí. Me di una cachetada mental porque lo que dije sonó muy dramático. Todo ese tiempo me estuvo mirando a los ojos.

-Me alegro- me dijo todavía sosteniéndome la mirada.

No pude evitar estar nerviosa, no me miraba feo sin embargo me estaba analizando cada milímetro de la cara, como si estuviera buscando algo.

Por orgullo me aguanté las ganas de sonrojar y sin pensarlo más le pregunté

-¿Por qué me salvaste?

Pude ver en su expresión que le sorprendió mi pregunta, al menos por un par de segundos hasta que su rostro se puso sereno de nuevo.

-Supongo que por la misma razón que tu guardaste el collar todo este tiempo.

Mis mejillas se sintieron coloradas con su comentario mientras mi corazón empezó a latir más rápido. No quería decirle la verdad.

-Ya te lo dije, fue para recordarme lo tonta que fui-le dije frunciendo el ceño mientras le gritaba mentalmente a Rouge un montón de groserías por haberme metido en esa situación. No tenía que decirle, es más, no tenía que estar ahí. Me paré con la determinación de irme pero Shadow me agarró de la muñeca.

-¿Tú pusiste aquella bomba?- me preguntó.

-¿Cuál bomba?- me atrapó desprevenida, tanto que por un momento no le había entendido.

-Una que estaba en una canasta, antes que todo esto empezara. Cuando todavía estabas con los Chaotix. Explotó en mi departamento.

Me detuve a pensar en sus palabras hasta que entendí que quería decirme. Se refería a la bomba que Mephiles había hablado en el castillo Acorn, cuando el me demostró su habilidad de cambiar su forma física.

-¿Por qué te iba a poner una bomba cuando éramos… digo, salíamos? Me acuerdo que te he atacado directamente, incluso te he espiado pero no he trabajado con ninguna bomba. Y eso solo fue cuando regresé a la Legión. Enserio no sé de qué me estás hablando- le dije sinceramente. No le quise explicar toda la historia. ¿Para qué? Primeramente no me iba a creer y no tenía ningún sentido decirle.

-Entonces tú no la pusiste…

Su expresión se relajó, pero no su agarre en mi muñeca.

-¿Creíste que te puse una bomba?

-Sí- me respondió tan tranquilamente que me… ofendió, indignó y decepcionó.

-Déjame ir- le pedí mientras lo miraba a los ojos. Se quedó un momento mirándome hasta que finalmente me dijo

-No.

Me enfurecí, ¿quién se cree él? Estúpido erizo narcisista.

-¿Qué quieres? ¿Interrogarme?

-No.

-¿Lastimarme? ¿Matarme?

-No.

-¡¿Entonces qué quieres?! ¡Siempre me quisiste para vigilarme!

-¿Qué?- de verdad parecía estar sorprendido.

-Eres una agente de G.U.N después de todo, "el trabajo es primero" ¿no? Por ser una ex legionaria siempre tuvieron dudas de mí, hasta que todas sus sospechas se volvieron realidad cuando Finitevus me convenció de regresar. Pero, ya sabes, después que ustedes me hubieran tratado como basura- le dije con desprecio.

-Nunca te vigilé…

-¿Entonces por qué estabas conmigo?

-¡Porque quería estar contigo!

Me quedé callada y él también, mis pensamientos llegaron a una conclusión.

Tanto yo como él fuimos manipulados para odiarnos, porque si había alguna razón para quedarme con los "chicos buenos" había sido él. Mephiles y Finitevus hicieron un buen trabajo separándonos. Me volví a enfurecer. ¡Ojalá pudiera matar otra vez Mephiles y que el Doctor Maniático se esté pudriendo en la cárcel de Knothole!

Mi mente se llenó con puros pensamientos donde torturaba a los dos equidnas de infinitas maneras hasta que una vocecita chiquita sonó en mi cabeza…

¿Ahora qué?

El sonido de un plato rompiéndose me asustó, venía de la cocina. Escuché más atentamente, Rouge parecía estar gimiendo de dolor. Me paré al mismo tiempo que Shadow.

-¿Todo bien, Rouge?-pregunté mientras me dirigía a la cocina con Shadow detrás de mí.

-¡Todo está perfecto!-me respondió mientras me acercaba a ella, estaba sosteniendo su panza con sus dos manos.

-¿Seguraaaaaaa?!-pregunté mientras me caía al piso de pompas. Toqué el piso, estaba mojado. Miré la parte baja del vestido de Rouge, estaba mojada.

-¡Se te rompió la fuente!-grité histérica señalando su vestido, no estaba enojada, no sabía que pensar, ¡no sabía que hacer!

-¡Oh Aurora! ¡¿Qué hago?!-Rouge también se puso histérica. Shadow fue el único que reaccionó tranquilamente.

-Hay que llevarte al hospital-respondió mientras me ayudaba a levantarme, yo todavía estaba en shock.

-¡Pero falta Knuckles! ¡No puedo hacerlo sin él!-nos dijo Rouge desesperada, sin embargo como quiera Shadow la agarró del brazo mientras ponía mi mano su hombro, iba a usar el chaos control para llevarnos allí.

-No hay tiempo- dijo Shadow mientras sacaba una esmeralda chaos. Sin pensar bien me agarré más fuerte de su hombro.

-Lo llamaremos cuando estemos ahí- le prometí a Rouge, tratando al mismo tiempo de tranquilizarme internamente. Sólo es un parto, ¿qué podría salir mal? Shadow nos tele-transportó con el chaos control al hospital del Doctor Quack (o al menos eso creía yo, no lo podía confirmar).

-Quédense aquí-Shadow nos dijo señalando unas sillas, en otras palabras "siéntense". Asentí con la cabeza. Mientras él se iba le ayudé a sentarse a Rouge y después lo hice yo.

-¿Traes tu celular contigo?-le pregunté a Rouge. Ella asintió con la cabeza, entonces con su mano sacó su celular… de su escote. Giu. Ella presionó unos botones antes de gemir de dolor.

-Yo lo llamo- le dije quitándole el celular con suavidad, ella no parecía oponerse. Shadow llegó con una enfermera gata, la cual traía una silla de ruedas.

-Por favor señora Rouge venga conmigo-le pidió amablemente. Me sorprendió ver que alguien tan joven anduviera de enfermera, lo más seguro es que era una practicante, pero era mejor no decírselo a Rouge. Ya andaba muy nerviosa.

-Señorita- le corrigió Rouge mientras se volvía a parar y se acomodaba en la silla de ruedas. Busqué entre los contactos del celular de Rouge el nombre de Knuckles mientras la seguía por detrás a lo largo de un pasillo hasta llegar a un elevador. Ahí entramos los cuatro, Shadow también, él llenaba algo que parecía ser un registro. Sonreí de alivio al encontrar el contacto de Knuckles, pero antes que pudiera presionar el botón de marcar la pantalla se puso negra. Puse los ojos como platos mientras trataba de encenderlo otra vez con desesperación, Rouge lo notó así que me quitó el celular. Intentó también prenderlo hasta que lo lanzó contra la puerta del elevador que seguía cerrado mientras gritaba "Estúpida batería de m# %&!". En cualquier otra ocasión me hubiera dado risa la reacción de la enfermera al ver a Rouge enojada, sin embargo yo estaba demasiado nerviosa como para poder apreciarlo, al mismo tiempo que me compadecía de ella. Después de esto tal vez volvería a reconsiderar ella si ser enfermera era buena idea.

Finalmente las puertas del elevador se abrieron y la enfermera se apuró por salir mientras Rouge gritaba "¡Necesito a Knuckles! ¡Shadow llámalo tú!", lo que atrajo las miradas de todos los que estaban en el pasillo. Una enfermera panda le indicó que hiciera silencio con un dedo, mientras Rouge le respondía también con un dedo "Jódete". Shadow me pasó el registro y sacó su celular mientras todavía caminábamos. Llegamos a un cuarto con una cama, la enfermera pasó a Rouge al baño, seguramente para cambiarse. Vi como Shadow le gruñía al celular mientras lo guardaba.

-¿Qué pasa?- le pregunté.

-No tiene saldo-me respondió, para después agregar- lo iré a buscar a Angel Island, debe de estar con la Esmeralda Madre.

-¡Espera!-casi le grité mientras lo agarraba del brazo.

-No me vuelvas a dejar- le dije, y me sonrojé al darme cuenta lo que quise decir con esas palabras. Shadow me miró con sorpresa para después mirarme con una intensidad que solo él tenía. Una intensidad que hacía que mi corazón latiera con mucha más fuerza. Extendió su mano para tocarme una de mis mejillas, mientras acercaba su rostro al mío. Tocó mi frente con la suya, estábamos a un par de centímetros de tocar nuestros labios.

-Nunca lo volveré a hacer- me dijo mientras me miraba a los ojos. Mi corazón parecía saltar de alegría con esas palabras, mientras que mi ser se llenaba con alivio.

-Pero ahora mismo debo buscar al guardián para que Rouge este tranquila, es capaz de hacer esperar más al bebe solo para que el cabezota este aquí con ella-me dijo sosteniéndome el rostro con ambas manos. Asentí con la cabeza, lo entendía. Me sonrió, ¡hace años que no lo veía sonreír! Se veía tan hermoso…

-No me tardaré- me prometió mientras me soltaba y sacaba su esmeralda. Para cuando Rouge estaba abriendo la puerta del baño Shadow se había ido.

-¿Y Shadow?

-Fue a buscar a Knuckles, no tardará en regresar-le respondí a Rouge, ahora solo traía una bata de hospital. La ayudamos para que se pusiera en la cama mientras se hacían los preparativos, entonces llegó el Doctor Quack, no pareció estar contento de verme, pero como quiera le di una gran sonrisa mientras lo saludaba con una mano.

-Me alegro ver que siga viva señorita Julie-su, batallé mucho para salvarla-me dijo mientras se ponía a lado opuesto de Rouge.

-Estaré eternamente agradecida con usted Doctor- le dije sinceramente, se dio cuenta que hablaba enserio y finalmente me dio una pequeña sonrisa. Le empezó a hacer una serie de preguntas a Rouge, a las cuales no les puse ninguna atención porque estaba con la mente en otra parte, bueno, con alguien más.

-Mobius llamando a Julie-su, deja de fantasear con Shadow-escuché a Rouge. Me puse roja de la pena, ¿nos había escuchado?

-No sé de qué estás hablando…- le empecé a decir para que ella me interrumpiera diciendo

-Por favor Julie-su, los dejamos solos un minuto y cuando salimos estabas sonriendo enamorada como una colegiala.

¿Estaba sonriendo como una colegiala? Que pena… Rouge solo se rió de mí antes que volviera a gemir.

-Rouge, es hora, necesito que respires hondo…

-¡No nacerá hasta que llegué Knuckles!-interrumpió Rouge al Doctor Quack enojada, pero volvió a gemir de dolor.

-No hay tiempo de esperarlo, tiene que nacer ahora- le ordenó el Doctor mientras le abría las piernas. Los nervios regresaron a mí como una avalancha, empecé a sentir mareo en la cabeza, creo que me voy a desmayar…

-Julie-su, sujeta mi mano- me pidió Rouge con una voz nunca le había escuchado. Ella enserio estaba asustada. Me acerqué a ella con determinación y le cubrí su mano con las mías.

-Vamos a pasar por esto juntas, tú puedes hacerlo, puedes hacer hasta lo imposible y salirte con la tuya porque eres Rouge the Bat- le dije mirándola a los ojos. Me alegré al ver que mi pequeño discurso le diera más valor y me dijo con una sonrisa

-Es hora que nazca este bebe.

Los siguientes minutos pasaron rápidamente, Rouge empujaba y respiraba como si estuviera haciendo deporte, mientras yo le gritaba ánimos como si fuera una especie de entrenadora. Parecíamos más un partido de futbol que un parto.

Entonces Rouge empujó una vez y el Doctor dijo feliz "¡Aquí esta!", yo no alcanzaba a verlo desde donde estaba. Miré a Rouge con una sonrisa y ella también. Se veía muy cansada, tenía la frente sudada y parecía que todavía respiraba rápido, volví a ver el Doctor, ahora con una manta en los brazos, cubriendo al bebé.

-Es un niño saludable, e igual a su padre- nos dijo mientras nos enseñaba la carita de este. Justo en ese momento Knuckles abrió la puerta con Shadow detrás de él. Lo vi a los ojos mientras los dos nos envolvíamos una vez más en aquella oscuridad familiar de los dos.

Nos encontrábamos frente a frente, a lado de la Esmeralda Madre. Me pregunté que hacíamos allí cuando vi que la cadena que nos unía, el Soultouch, se rompía. Knuckles estaba tan confundido como yo. Agarré unos pedazos en mis manos, se hicieron polvo con mi contacto. De repente sentí que algo me estaba atrayendo atrás, no podía mover mis pies para tratar de quedarme. Knuckles extendió su mano hacia mí asustado, traté de agarrarlo pero no alcancé a hacerlo a tiempo. Observé como me fui alejando de ese lugar, Knuckles con la mano extendida a mí, quedándose con la Esmeralda Madre, hasta que todo se volvió pura oscuridad.

-Cariño que bueno que llegaste-la voz de Rouge me trajo a la realidad. Estaba confundida por lo que había visto, sentía una profunda tristeza sin saber el porqué.

-Lamento haber llegado tarde-dijo Knuckles después de sacudir la cabeza, mientras se acercaba a Rouge. Seguramente estaba pensando también en eso.

-No te preocupes, Julie-su me acompañó todo el tiempo, no lo hubiera podido hacer sin ella-dijo Rouge sonriéndome. Knuckles me miró sorprendido, pero después sonrió.

-Muchas gracias Julie-su-me agradeció.

-¿Quieren ver a su bebe?- preguntó el Doctor Quack. Knuckles abrió los ojos al ver su bebe, era cierto, era igual que él. Mi antiguo amor cargó a su bebe en sus brazos con un brillo en su mirada que solo irradiaba amor.

-Los dejaré a solas-les dije sonriendo mientras me iba a la puerta, pasé a lado de Shadow y seguí caminando por el pasillo hasta que encontré unas sillas donde podía sentarme. Me tiré en una de ellas y cerré los ojos. ¿Qué había sido eso? ¿Realmente ya no había Soultouch? Me limpié una lágrima antes que saliera. Esta tristeza debe ser por eso. Tal vez porque yo pude haber estado en el lugar de Rouge, y el bebe que Knuckles hubiera sostenido habría sido el mío. Respiré hondo, debía tranquilizarme, esos ya no eran mis sentimientos, no debería importarme.

Ya no hay Soultouch que me amarre. Sonreí ante la idea pero después me di cuenta de algo.

Si no hay Soultouch entonces, ¿no tengo mis poderes?

Abrí una mano y me concentré como siempre lo hacía para que saliera energía verde.

No salió nada. Lo volví a intentar con más ganas.

Tampoco salió nada. Rendida suspiré de tristeza.

-¿Pasa algo?- casi brinqué de la sorpresa con la pregunta de Shadow. Debió haberme seguido.

-No, bueno, sí-le respondí. Él se sentó junto a mí y me miró con cara de "Continua".

-Parece que el Soultouch, la conexión que tenía con Knuckles, desapareció y con ella mis poderes… Ahora soy una persona normal otra vez-le dije mirando al suelo.

-Julie-su, nunca has sido normal.

Me reí con su comentario, tenía razón.

-Me refiero a que seré tan débil como lo era antes-le dije en voz baja. Me sorprendió al sentir su mano sobre la mía, miré para confirmar y después a sus ojos. Me estaba sonriendo de nuevo.

-Nunca lo has sido tampoco- me dijo. Debí sonrojarme porque su sonrisa se amplió.

-Rouge los quiere ver- nos dijo Doctor Quack sorprendiéndome para después irse por el pasillo, seguramente a atender a otro paciente. Regresamos al cuarto donde se encontraba la pareja feliz, Rouge cargando al pequeño equidna y Knuckles a su lado.

-Muchas felicidades-les dije cuando nos acercamos.

-Salió idéntico a Knuckles-dijo Rouge mirando a su bebe.

-Lamentablemente-dijo Knuckles.

-No digas eso cariño, cuando crezca se convertirá en todo un galán como tú-le dijo Rouge con una sonrisa. Después me miró y sonrió más.

-¿Quieres cargarlo?-me preguntó. Miré a Knuckles para ver si era una broma, no lo era.

-Yo… nunca he cargado un bebe, me da…-

-¡Vamos! Aquí va- me dijo para después con cuidado pasarme su bebe. Estaba nerviosa, me dije mentalmente que por nada del mundo se me caería. Lo observé mejor.

-Es hermoso-les dije, mientras ellos me sonreían con orgullo.

-Quiero que tú y Shadow sean sus padrinos-dijo Rouge. Knuckles nos miró confundido. Seguramente pensaba que todavía nos odiábamos.

-¿De qué me he perdido?- preguntó. La risa de Rouge sonó por toda la habitación.

-De todo cariño, todo.

7 años después

Parecía que todo estaba listo, el departamento, la comida, los aparatos, yo en sí ya estaba lista. Solo faltaba ella. Me fui a su habitación, estaba cerrada.

-Cariño, ya van a llegar los demás necesito que salgas de allí-le dije mientras acomodaba mi blusa negra y me peinaba con los dedos el fleco. No me contestó.

-¿Todo bien?-pregunté. Tardó un poco en responderme.

-No me gusta- me dijo.

-Sé que no te gusta pero a Zele-ni le alegrará mucho verte usándolo.

-Es ridículo.

-No te ves tan mal, y solo es esta tarde, después te puedes poner lo que quieras.

Hubo otro silencio y la puerta se abrió. Nos agarramos de la mano para dirigirnos a la sala.

Shadow dejó a un lado su comunicador de G.U.N para vernos, al verla a ella se le escapó una pequeña risa.

-¡¿Ves?! ¡Me veo ridícula!- dijo María enojada después de soltar mi mano, antes que ella pudiera dar un paso él ya la tenía en su brazos, cargándola en el aire.

-Discúlpame querida, es que no estoy acostumbrado a verte así, te ves encantadora- le dijo para después darle un beso en la frente. No pude evitar sonreír. Era cierto, rara vez podía hacer que se vistiera así. El vestido rosa que le llegaba un poco debajo de sus rodillas, lleno de corazoncitos de distintos tonos de rojos, y los zapatos que hacían juego era algo inusual en mi pequeña equidna. Normalmente ella vestía unas botas, blusa o sudaderas cómodas y shorts holgados. Su poco interés en la moda lo había sacado de mí. De Shadow había sacado su piel negra y un fleco con puntas rojas. Sus ojos eran como los míos, rosas.

-Te ves muy linda María-le dije abrazándolos a los dos.

Se escucharon un par de golpes en la puerta principal, al otro lado de la entrada se escuchó una voz masculina.

-¡Ya llegó el tío más asombroso de todos los tiempos!

-¡Tío Antonio!-gritó María saltando al suelo para correr a la entrada. Ella abrió la puerta para ser abrazada por mi viejo amigo.

-¡Feliz cumpleaños María! ¡Adivina qué!- le dijo después de soltarla. Él se había arrodillado para estar a su altura.

-¡¿Me trajiste un regalo?!-preguntó María con emoción.

-No… ¡Te traje varios regalos!- dijo para después hacerse a un lado dejando a la vista un montón de regalos envueltos en distintos colores. María dio un gritillo de alegría para después volver abrazar a Antonio.

-¡Muchas gracias!- exclamó contenta.

-Todo para mi pequeña María.

-Ya no soy pequeña.

-¿Ah no?-exclamó con fingida sorpresa Antonio.

-Ya tengo 6 años- dijo María orgullosamente con la barbilla en alto.

-Ya veo.

-Por favor pasa adentro Antonio- le dije sonriendo.

-¿Dónde puedo dejar los regalos?- preguntó él después de cruzar la puerta. Antes que yo pudiera responderle María le contestó

-Yo los dejaré en mi cuarto- y extendió los brazos a los regalos. Antonio nos miró, y yo le asentí con la cabeza.

-¿Segura que puedes con todos?

-Claro que sí- le respondió. Antonio le pasó con cuidado la pila de regalos que le sacaban dos cabezas de altura a María, sin embargo ella solo inclinó su cabeza a un lado para ver por donde caminar y se dirigió a su cuarto con pasos pequeños. Cuando ya había desaparecido por un pasillo Antonio nos dijo

-Se nota que es tu hija Julie-su, si ya es así a los 6 años no me la quiero imaginar a los 16…

Le di un abrazo sonriendo ante su comentario. Después de todo era la hija de la equidna que había salvado el planeta y ayudado a fundar la gran ciudad en la que vivimos, y del mejor agente de G.U.N y la forma de vida más poderosa del mundo.

-Muchas gracias por los regalos, no debiste molestarte…-le empecé a decir.

-La vas a malcriar con tantos regalos- dijo Shadow con los brazos cruzados. Antonio se rió. Mi esposo no lo dijo en voz alta, pero con su comentario se podía concluir que estaba celoso del afecto que le tenía María.

-Perdónenme, no lo pude evitar, me encanta verla feliz. Y no te preocupes Shadow, tal vez yo sea el tío asombroso, pero tú eres su héroe, y más importante, su querido papá- le dijo Antonio extendiéndole una mano para saludarlo. Shadow sonrío ante el elogio y le dio su mano para hacer un firme saludo.

-¿Y Zele-ni?-le pregunté.

-Me dijo que no tardaba en llegar. Oye, no le vayas a decir nada, pienso proponerle matrimonio la siguiente semana- me dijo. Ahora fue mi turno de soltar un gritillo.

-¡Eso es maravilloso! ¡Ella estará tan contenta!- le dije. Antonio sonrió más ampliamente.

-No tanto como lo estaré yo.

Poco tiempo después llegaron los demás invitados a celebrar el cumpleaños de María. Era muy raro que nos juntáramos todos. Todos estaban allí, a excepción de Archie. Quién siempre estaba ocupado con su trabajo, se había vuelto el Comandante en Jefe de la fuerza policiaca de la ciudad. A veces me preocupaba por él, se había vuelto muy serio en los últimos años…

-¿En qué estás pensando?-me preguntó Dimitri sacándome de mis pensamientos. María estaba haciendo unas trenzas con sus púas a mi lado en el sofá.

-Solo en cómo ha cambiado todo-le dije. Él me sonrió.

-Todo gracias a ti- me dijo y se acercó a mí para acariciar mi mejilla contra la suya (sus púas estaban ocupadas siendo trenzas para mi hija), lo abracé por un lado. María me miró con orgullo. En la escuela le enseñaron la historia de la fundación de la ciudad, como la Dark Legion se había vuelto una comunidad, y pues, mi nombre salía muchas veces en su libro nuevo de Historia. Ella sabía todo. Bueno, casi todo.

Me sorprendió escuchar unos golpes en la puerta principal. Según yo ya estaban todos. Me dirigí a ella y cuando llegué eché un vistazo por la mirilla. Sonreí con lo que vi y abrí la puerta sin más dudas.

-Knuckles, pensaba que no iban a poder venir-les dije sonriendo. Muy pocas veces los veía, casi siempre estaban ocupados.

-Nosotros también, pero al final pudimos venir, tarde pero venimos-me dijo Rouge pasando con una bolsa enorme, seguramente con los pañales de sus gemelas. Knuckles estaba cargando a sus dos pequeñas murciélagos, eran tan bonitas como su madre. Si me acordaba bien, tenían como unos tres años.

-María, ven, quiero que conozcas a unos amigos-llamé a María. Ella todavía no los conocía oficialmente, ellos la habían visto cuando nació y a ella le había platicado de ellos. María, con pena, se acercó a nosotros y se agarró de mi pierna.

-María, ellos son Rouge y Knuckles-le indiqué.

-Mucho gusto en conocerlos-les dijo ella todavía medio escondida en mi pierna.

-Igualmente María, eres tan bonita como tu mamá-le dijo Rouge, dándole un poco más de confianza a ella para acercarse un poco más.

-María, ellas son Lara-le y Jani-ca-le dijo Knuckles, refiriéndose a las gemelas. María les sonrió y ellas le hicieron lo mismo. Tenían los ojos de su padre.

-Y este es…, hijo, ven acá, no seas tímido-dijo Rouge. Un pequeño equidna se encontraba detrás de Knuckles escondido, cuando este escuchó la orden de su madre se acercó. Su carita no se podía ver porque estaba sosteniendo un regalo. Se lo dio a María.

-Es para ti-le dijo.

-Muchas gracias, me llamo María-le dijo, tímida, mirando el regalo.

-Me llamo Locke-le dijo él. Entonces fue cuando se miraron finalmente cara a cara. Él estaba idéntico a su padre, a excepción de los ojos, eran de su madre. Entonces me di cuenta de algo, se quedaron mirándose de una forma… familiar, miré a Knuckles, pareció notar lo mismo. Un escalofrío recorrió mi espalda. Soultouch.

Esto debe ser mala broma pensé, mientras Knuckles se reía a todo pulmón.