Aquí un nuevo capitulo massssssssss *3* por fin luego de tanto tiempo

Y cuando debería estar estudiando para mi examen de Ficología u.u soy una vergüenza.

bueno ya que... este capitulo viene gracias a Kamira :D y a una amiga que estuvo a mi lado leyendo el capitulo mientras lo escribía *3*

Como siempre el link de la canción del capitulo se encuentra al final.

Diclaimer: KHR no me pertenece, si fuera mio saldría mas del pasado de ciertos personajes ¬¬*

Sin mas lean el capitulo :)


Capítulo 4:

Nadie se meterá en mi camino.

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Shizuka estaba cansada, jadeando tratando de respirar nuevamente con normalidad mientras se encontraba recostada el genkan de la casa de su kohai. Kamira, quien no se hallaba en mejores condiciones, además de estar cansada y aun asustada con lo sucedido con Hibari, se encontraba sufriendo por los golpes proporcionados anteriormente por Azuka y eso lo notó su sempai.

- ¿Quién fue? – interrogó la mayor mientras se apoyaba en sus antebrazos para poder ver el rostro de Kamira, su mirada café observaba con seriedad a la menor que había desviado la mirada hacia el lado contrario. Eso irritó a Shizuka mas no lo hizo notar como usualmente hacía. – Una vez más, ¡¿Quién demonios fue?! – preguntó una vez más y tampoco recibió respuesta, Kamira se mantenía silenciosa. – Dímelo idiota… - susurró Shizuka preocupada por el silencio de la otra, y como no estarlo cuando normalmente la menor era muy ruidosa. Iba a preguntarle nuevamente cuando percibió un sonido que se le hizo muy familiar, con rapidez se levantó y volteó a la menor para verle de frente confirmando sus sospechas. La muy idiota estaba dormida.

A Shizuka se le pusieron los ojos en blanco mientras veía a su tonta kohai dormir como si nada, estuvo preguntando como estúpida a alguien que ni siquiera estaba consciente. Una tenebrosa aura comenzó a emanar de ella cuando salió de su estupor.

- ¿Así que dormida? – preguntó al aire mientras sonreía levemente. – Tú sí que deseas que te asesine, ¿No es así, Kami-chan? – dice mientras levanta la mirada y en sus irises se distinguía claramente la furia que sentía. – Entonces, creo que complaceré tu deseo. – pronuncia levantando lista para golpearla. - ¡Despierta idiota! – grito acercando su puño con rapidez al rostro de una dormida Kamira pero no llegando a golpearla. – Eres una idiota. – dice con el puño a unos milímetros del rostro de la menor mientras soltaba un cansado suspiro. – Ojala te enfermes. – dijo mientras se adentraba más en la casa y colocaba en la sala sus maletas.

Que sueño tengo. Pensó la de cabellos azabaches mientras frotaba suavemente sus ojos. Se había cambiado la ropa a una más cómoda, para poder dormir, después de haber recorrido la casa rápidamente. Con lentitud caminó hacia el pasillo y observó a Kamira en la misma posición en la que la había dejado.

- Menuda ciudad a la que te viniste a vivir, Kamira. – musitó a la vez que se acercaba a la menor y la tomaba de los hombros, con poco tacto comenzó a arrastrarla a lo que creía era su cuarto. A Shizuka no le importaba que se golpease un poco Kamira al tirar de ella por las escaleras que daban al segundo piso de la residencia.

Una vez llegaron al dormitorio de la menor, Shizuka, como si no fuese nada lanzó a la castaña a su cama.

La escena era algo cómica de ver si sabias que la menor aún estaba con vida, pero si no estabas al tanto de este "pequeño" detalle creías que lo que había lanzado la mayor era más parecido a un cadáver que a alguien que estaba profundamente dormida.

Debes tener la cabeza más dura de lo que creí para no haberte despertado con tantos golpes que te diste en la escalera. Pensó la mayor algo sorprendida, aunque no se observase en su rostro, mientras salía del cuarto y daba un último vistazo a su kohai.

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La mañana era tranquila, suave y con unos ligeros rayos de sol colándose por las ventanas de los hogares. Se podía escuchar el suave cantó de las aves que comenzaban a buscar su alimento, o el sonido de personas madrugadoras dejando sus hogares para dirigirse a su centro de trabajo donde les esperaba otra larga jornada laboral.

Todo eso sentía, veía y escuchaba Shizuka mientras estaba apoyada en el alfeizar del ventanal del porche delantero bebiendo con tranquilidad una humeante taza de café. Se había levantado muy temprano debido a que no reconocía el lugar como su hogar lo que le hacía difícil seguir durmiendo hasta más allá de las 6 de la mañana.

- Que agradable día. - susurró la mayor mientras sonreía suavemente ante lo tranquilo del día, pero eso no podía seguir siendo así. Algo que aprendió Shizuka con los años es que si Kamira estaba a su lado nada podía mantenerse en calma. Es decir:

Shizuka + Kamira + tranquilidad = Imposible

Suspiró ante el inevitable hecho de que cuando despertara la menor toda esa paz que sentía iba a ser destruida por la alegría e hiperactividad que podía tener en muchas ocasiones la Kamira. Lo mejor era disfrutar los minutos que quedaban.

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Comenzaba a despertar toda adolorida, sentía que había sido arrastrada por un campo de espinas (aunque eso no fuese del todo mentira). Kamira tenía uno de esos días en que odiaba las mañanas.

- Mucho sol… - dice la menor mientras se escondía entre las sabanas de los rayos de luz que se colaban por la ventana de su habitación. La castaña planeaba seguir durmiendo cuando se acordó de algo muy importante, ese dia era viernes.

Con rapidez trato de liberarse de las sabanas pero entre más luchaba contra estas más atrapada terminaba. Cuando ya no pudo más había caído hecha un bulto entre sabanas y la almohada al suelo.

- ¡Tasukete! – gimió la menor mientras seguía intentando liberarse sin importarle el dolor de su cuerpo. Entre tantos movimientos levanto la mirada y observó horrorizada la hora que marcaba su reloj. – Solo tengo 10 minutos. – pensó entre lamentos la menor mientras con una determinación renovada se liberaba al fin de aquellas "cadenas" y corría al baño sin fijarse en nada, ni siquiera en la ropa que tenía puesta.

Cuando llego el baño sin importarle nada estuvo a punto de desvestirse cuando logro verse en el espejo que había en la habitación. ¿Por qué estoy con el uniforme? Se preguntó confundida la menor más lo dejo de lado e igual se desvistió para darse una ducha rápida y despabilarse completamente. Siento que me estoy olvidando algo importante. Y no sabía cuánta razón tenía.

Terminó de ducharse y apresuradamente comenzó a alistarse, aún tenía 5 minutos. Eso era un milagro.

Se dirigió a su habitación buscando su maletín mas no lo encontró y eso la asustó.

- ¿Dónde está? – susurró desesperada la menor sin darse cuenta que alguien le estaba observando.

- Por favor dime que no olvidaste lo de ayer. – dijo la persona que estaba detrás suyo y como si fuese un película de terror Kamira volteo lentamente.

- ¿Sempai? – preguntó ahora si totalmente confundida, ¿Qué hacia Shizuka en su casa?

- Idiota. – dijo la mayor al darse cuenta que Kamira no se acordaba de nada. Literalmente de nada.

- Mooo… el que dice a alguien idiota es porque lo es. – dijo con un puchero la menor mientras balbuceaba improperios en contra de su sempai. Talvez todavía estoy dormida. Pensó la castaña mientras se acercaba a su sempai y le propinaba un fuerte golpe en el estómago que dejo a Shizuka sin aire. - Se sintió muy real. – dijo la menor observando su mano sin percatarse del aura negra que rodeaba a la mayor.

- ¡Muere, Idiota! – dijo la mayor pateando fuertemente a Kamira y mandándola a volar fuera de la casa aprovechando que la ventana de la habitación de Shirokawa se encontraba abierta.

- HIIIIIIIIIIIIIIIIII… - gritó la menor que termino cayendo sobre su rostro. Eso no pudo ser un sueño. Pensó antes de caer inconsciente.

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Se estaba despertando, una vez más, ese viernes. Kamira ya no sentía el cuerpo y notó que se encontraba en el jardín frente a la cocina. No entendía lo que sucedió hasta que observo a su sempai y fue ahí cuando por fin, algo que debió hacer desde un principio, recordó lo del día anterior.

Rápidamente la menor perdió el color de su rostro al recordar como atacó a su sempai creyendo que todo era un sueño.

- ¡No me mates! – giró Kamira ajeándose de Shizuka mientras esta le observaba aburrida.

- Tengo mejores cosas que hacer. – dijo la mayor. Si no moriste con la caída, no creo que mueras a golpes. Se dijo en su mente la peli azabache mientras veía hacia otro lado.

Kamira la observó extrañada porque la otra no le atacase pero aun así se sintió aliviada.

- No tenia que tirarme de la ventana, sempai. – dijo la castaña dirigiéndole un intento de mirada asesina, intento… porque mas parecía como si un conejo tratase de hacer una carita molesta. Algo inútil y tierno de alguna manera.

- Es tu culpa por no cerrar la ventana de tu cuarto, acaso no piensas que algún pervertido puede espiarte mientras te cambias. – regañó la mayor mientras veía a su kohai quejarse de que le dolía el cuerpo. Con pasos suaves se acercó a ella y colocó su mano sobre su cabeza para presionar con fuerza esta.

- D-Duele… se-sempai… - lloriqueaba la menor hasta que observó la oscura y seria mirada que poseía Shizuka.

- Es hora de hablar aclarar algunas cosas, Shirokawa Kamira. – dijo Shizuka con frialdad. La estudiante de Nami-chuu solo pudo sentir un escalofrió al oírle.

Cuando Shizuka actúa de esa manera siento que estoy con Hibari-san. Pensó asustada mientras asentía a lo que dijo la otra mas ya era hora de ponerse seria. La expresión siempre sonriente, despreocupada y algunas veces hasta burlona de la Kamira desapareció por completo.

Era hora de que Shizuka supiera quién era en verdad Ishiro Riko.

- No solo me dirás lo de Riko, también quiero saber quién te atacó ayer. – dijo la mayor leyendo los pensamientos sus pensamientos, Kamira solo asintió y ambas se dirigieron a la sala para estar mas cómodas.

Iba a ser una plática muy larga.

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En Tokio las cosas habían cambiado mucho en el hogar Ishiro. Si bien las cosas parecían ir a la perfección algo se escondía detrás de toda esa fachada de alegría y dulzura de la mayor de las hermanas Ishiro. Riko poco antes de que su hermana se marchase de la casa había comenzado a tener conversaciones secretas por teléfono con un hombre, parecía ser algo serio por la expresión que siempre cargaba la joya de la familia. Ira, preocupación y algo más que no se podía leer era lo que podía notarse en esas irises azules.

- Como que no puedes retrasar la cosas. – quería gritar aquella hermosa mujer mientras su mirada estaba cargada de ira. – No te estoy pidiendo un favor maldito inútil. ¡Es una orden! – exclamó quedamente la mujer mientras vigilaba que su madre aun estuviese en la cocina. – Más te vale seguir al pie de la letra mis órdenes, porque si no… te aseguró que tu cabeza terminara rodando. – amenazó la mujer al hombre con el que hablaba antes de colgar. – Tsk, todos son unos inútiles. – dijo mientras comenzaba a pensar en lo que estaba ocurriendo.

Ni se te ocurra regresar Shizuka. Pensó molesta la azabache mayor al imaginarse esa posibilidad.

- No permitiré que destruyas mis planes. – susurró mientras oía a su madre llamarle para almorzar. - Nada puede salir mal… si pude manipular todo a mi favor con lo de Ryu, también iba a poderlo hacerlo con "aquello". - Se dijo a si misma mientras se dirigía al comedor.

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En algún lugar de la ciudad de Namimori, específicamente Namimori-chuu se encontraba un bebe observando a su dame-alumno con una sonrisa que no auguraba nada bueno.

El día anterior había tenido que encargarse de algunos asuntos pero cuando iba de regreso a la residencia Sawada observó como un multitud de personas salía despavorida de la estación de trenes. No iba a negar que tuvo el presentimiento de que lo que pasase iba a servirle de futuro entretenimiento, por lo mismo que se dirigió allí y entró al lugar sin ser notado por ninguno de los protagonistas de aquella curiosa escena. Sin duda ver a Hibari Kyoya ser atacado por una mocosa mucho más pequeña de él y que esta pudiera salirse con la suya mientras huía con su amiga era algo de no ver a diario.

Con eso en mente se dirigió a la oficina del comité disciplinario donde encontró a Hibari revisando unos papeles. Rápidamente el carnívoro detecto al ex arcobaleno y se puso en posición de ataque.

- ¿A qué se debe tu visita, bebe? ¿Acaso vienes a pelear? – dijo el prefecto dirigiéndole al infante una mirada cargada de sed de sangre.

- Temo que no es eso Hibari. – dijo el bebe mientras observaba divertido como el adolescente bajaba sus tonfas y bufaba con fastidio. - ¿Quiénes son era esas chicas que se burlaron de ti anoche? – preguntó con sorna el de curiosas patillas al adolescente azabache mientras este lo fulminaba con la mirada.

- ¿Para que necesitas saber bebe?

- ¿Quién sabe? – dijo el Reborn mientras ocultaba la mirada tras la sombra de su fedora y una para nada confiable sonrisa surcaba su rostro.

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¿Qué tramabas, ex arcobaleno del sol?

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Y eso es todo por hoy :D espero que les haya gustado

capitulo 4: / watch ? v = zvfiZ5lcCOQ

Si tienen criticas, opiniones u otras cosas me las pueden hacer saber :D

Esta demostrado que dejar un review no mata y hace que la autora tenga mejores ideas :D

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REVIEWS? :D

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