Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es mía.
Capítulo beteado por Carla Liñán [MaeCllnWay], Beta FFAD
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Capítulo 7
Clases de Manejo
Cuando llegamos, Jake me dijo que esperara mientras él iba a sacar la motocicleta.
— ¿Te gusta, Bells? Porque si no, igual la puedo…
—Jake, está perfecta —lo interrumpí—. Además, ya te estás tomando muchas molestias como para que todavía me ponga exigente.
— ¡Qué bueno que te guste, Bells! Bueno, ¿te parece si empezamos? —preguntó, satisfecho por mi respuesta positiva.
—Sí, claro, como tú digas —respondí, bastante entusiasmada.
Jake me enseñó a arrancar el motor y, después de unas cuantas indicaciones más, me sentí bastante segura como para hacerlo por mi cuenta. Sin embargo, al parecer todavía me faltaba aprender a concentrarme en lo que hacía, pues me distraje por un momento y perdí el control de la moto, enviándome hacia los arbustos que había en la carretera. Por supuesto, Jake llegó de inmediato hasta donde estaba.
— ¿Bella, estás bien? —preguntó, ayudándome a incorporarme.
—Sí, Jake, estoy bien. No te preocupes.
—Espera, estás llena de ramas por todas partes —dijo, quitándome una ramita del pelo y empezó a reír quedito.
—Gracias, Jake… —respondí con sarcasmo—. Bueno, ¿lo intentamos de nuevo?
—Claro que no, loca. Te has lastimado. ¿Acaso no lo sientes?
—Basta, Jake —le di un manotazo para quitármelo de encima—. Quiero intentarlo de nuevo. Solo me distraje un poco, ¿de acuerdo? —le hice un puchero.
—Está bien, Bells —suspiró—. Contigo nadie se niega. Lo haremos de nuevo, pero fíjate bien, por favor. No quiero otro accidente.
—De acuerdo, Jake… —le sonreí.
Pasamos un par de horas más practicando. Mi dominio en la moto estaba mejor y ahora podía manejar varios kilómetros más sin perder el control. Jake dijo que con dos días más de lecciones después de clases ya estaba lista para hacerlo por mi cuenta, sin necesidad de que él tuviera que ir detrás de mí. Para su sorpresa, yo aprendía rápido.
.::.
Para cuando Jake me fue a dejar a mi casa, ya pasaban de las siete de la noche, así que no podíamos quedarnos charlando hasta mucho tarde, sobre todo porque era día de escuela.
— ¿Bells, qué te parece si me das uno de tus cambios de ropa para tenerlo en mi casa? Así, cuando salgamos de clases, ya no tendrás que venir hasta acá para cambiarte.
—Me parece una buena idea. Ven, pasa y te la traigo —abrí la puerta y le indiqué que entrara conmigo.
Cuando cerré la puerta, escuché el ruido de la televisión en la sala y me di cuenta de que mi papá estaba en el sillón, viendo un partido.
—Hola, hija. Jacob, ¿cómo estás, muchacho? —caminó hacia Jake y le dio un abrazo.
—Hola, Charlie. A mí también me alegra verte. —Ellos se llevaban muy bien. Para Charlie, Jake era como el hijo que nunca tuvo.
— ¡Ah, Jacob! —sonrió ampliamente—. Siempre tan educado y respetuoso. ¿Cómo no? Si tu padre siempre te inculcó valores y te hizo un hombre de bien.
—Gracias, Charlie —le sonrió de vuelta.
—Papá, estaré en la habitación con Jake. Tenemos mucho de qué hablar.
—Está bien, vayan. Sabes que confió en que Jacob nunca te faltaría el respeto.
—Gracias, Charlie. Valoro mucho tu confianza.
—Bueno, vamos —apresuré a Jake, jalándole el brazo para ir a mi cuarto.
Pasé un buen rato, sacando una prenda tras otra, hasta que por fin encontré algo bueno para que se llevara a su casa.
— ¿Te parece que esta ropa bien o debo buscar otra? —pregunté, todavía dudosa por mi elección.
—Sí, claro. Déjame guardarla —metió las cosas en su mochila.
—Gracias, de nuevo.
— ¿Quieres hablar de algo más? —inquirió.
— ¿Sobre qué quieres hablar?
—No sé —se encogió de hombros—. De lo que tú quieras.
Empezamos a platicar de nuestro día en la escuela y de las cosas que estaban en nuestra mente en ese momento. Hablamos por varias horas, sin darnos cuenta del transcurso del tiempo, hasta que Jake vio el reloj de su teléfono y se puso de pie.
—Bells, ya es un poco tarde. Falta poco para las diez de la noche, así que es mejor que me vaya. Mañana tengo clase temprano —dijo triste.
—Está bien, te acompaño a la salida —hice el intento de pararme, pero Jake me detuvo, sosteniéndome de los hombros para mantenerme en mi lugar.
—No, claro que no —me empujó ligeramente hasta que quedé acostada por completo—. La señorita ya hizo mucho por hoy y debe reponer energías. Pasaré por ti en la mañana —sonrió, dándome un beso en la mejilla y marchándose.
No tenía intenciones de discutir con él, pues de verdad me sentía cansada. Cerré los ojos y fui quedando dormida poco a poco.
Muchas gracias a ustedes:
PEQUE CULLEN WHITLOCK, MD PATT LUZ, yolabertay, mafferpatts, SusanjimenesCullen
Hasta el próximo Capítulo.
