Ya habían pasado doce años desde aquel encuentro, Trunks y Pan habían tomado caminos diferentes. Desde ese torneo no se volvieron a ver más. Las familias Son y Brief tampoco hicieron contacto. Trunks estudió en la secundaria ''Estrella Naranja'' y ahora está en su segundo año en la Universidad de mismo nombre. Pan hizo su primaria y secundaria en la escuela ''Cosmos Dragon'', ubicada a unas cuantas calles de la escuela de artes marciales de su abuelo Gokú. Ella actualmente acabo la secundaria e ira a la universidad más prestigiada de las cuatro capitales, orden de su abuela Milk, quien quiere lo mejor para su única nieta. Goten se fue a estudiar a la capital del Norte y Bra se mudó con sus abuelos, a una casa de campo en la Capital del Sur.

En la mansión Brief, un joven de cabellos lilas y ojos azules empezaba a despertar. Trunks abrió lentamente los ojos, producto de los rayos de sol que se colaban a través de sus cortinas. Se sentó en la orilla de su cama, se desperezo y se levantó. Busco la ropa que se pondría ese día, se dio una ducha y después de vestirse, bajó a la cocina de su lujosa mansión con una resplandeciente sonrisa. En ella, su madre y su padre estaban sentados el uno frente al otro, desayunando tranquilamente.

-Hola papá, hola mamá. Buenos días.

-Hola.- dijo su padre indiferente.

-Hola hijo, buenos días ¿Se puede saber por qué estás tan feliz?- sonrió su madre, feliz de ver esa expresión en el rostro de su hijo.

-Jejejeje ¿Lo notaste, eh?- sonrió recordando el sueño que tuvo esa noche –Soñé con mi primer torneo de artes marciales.

-Vaya, vaya ¿Soñaste con la adorable niña que casi te vence?- la pregunta de su madre tomo por sorpresa al oji-azul.

-B-bueno… sí. Pero yo le gané ¿Recuerdas?... además… tampoco recuerdo su nombre.

-Bueno… ella se llama S-

-Ya déjalo mujer, no dejas comer en paz- se quejó Vegeta interrumpiendo a su esposa.

-¿¡Qué dijiste mono estúpido?! ¡Además tu hijo es el que quiere saber el nombre de la niña! ¿O es que no quieres escuchar ese apellido en esta casa?

-¡Cállate! Y sí, no quiero escuchar ese apellido en esta casa.

El hombre de pelo negro y elevado como flama, se levantó bruscamente de la mesa, llevando su plato al fregadero y retirándose hacia su máquina de gravedad, la cual se la construyo su esposa hace ya seis años para sus entrenamientos. Trunks también la usa de vez en cuando.

Bulma y Trunks se quedaron sentados en la mesa, Bulma se veía feliz por fastidiar a su marido con algo tan simple. Trunks, en cambio, se veía un tanto confuso por el comportamiento de su padre.

-Etto… ¿Qué fue lo que pasó, mamá?

-Jajaja, nada por lo que preocuparse, es solo que a tu padre no le agrada para nada ese apellido. Siempre que tiene delante de él a ese amigo suyo, terminan pasándoles cosas vergonzosas, jajaja.

A Trunks se le podía ver una pequeña gota de sudor deslizándose por su nuca. No comprendía que fue lo que pasaba con ese apellido, pero le daba curiosidad saber a qué se refería su madre.

-¿Y puedes decirme el apellido? ¿Esa niña tiene que ver con quien hace pasar vergüenzas a papá, no?

-Así es hijo, pero por el momento puedes esperar, tu padre puede enfurecerse si se entera que te lo dije. Por cierto ¿Dijiste que saldrías hoy, no?

-¿Eh?... Ah, sí. Saldré con Touka hoy, iremos al parque de diversiones, después de todo es último día de vacaciones, así que debo aprovechar lo que queda- sonrió levantándose de la mesa. Dejo su plato en el fregadero y se despidió de su madre con un beso en la mejilla –Nos vemos más tarde mamá, estaré aquí alrededor de las nueve de la noche.

-Está bien hijo. Cuídate.

Trunks salió de la mansión rumbo al parque de diversiones, para encontrarse con Touka Aihara, su mejor amiga.

En los montes Paoz, Pan, empezaba a despertar, sin demora alguna, salió de su cama y se fue al baño para lavarse lo más rápido posible. Se vio en el espejo, ese día cumplía dieciocho años de edad.

-Sí que cambié mucho… aunque, tal vez no tanto.

Su cabello le llegaba hasta media espalda, sus grandes ojos negros eran hermosos, aun con la vitalidad y carisma de una niña. Su cuerpo ya dejaba ver las curvas que se formaban con el paso de los años, ya era toda una mujer.

-Si papá me escuchara, seguro que me castiga.

Termino de vestirse y se fue rumbo a la cocina. Al llegar busco a sus padres pero no los vio por ninguna parte, así que decidida, se fue hacia la sala para ver si alguno estaba allí. Su sorpresa fue grande cuando la pillaron por sorpresa.

-¡Feliz cumpleaños hija!- gritaron al unísono.

-Papá… Mamá… ¡Gracias!- feliz, salto hacia sus padres, fundiéndose los tres en un gran abrazo.

-Te tenemos una sorpresa pequeña ¿Sabes que llega hoy a la Capital del Oeste?- su padre espero alguna respuesta por parte de ella.

-T-Te refieres a…

-Así es cariño ¡Hoy, la familia Son se va al parque de diversiones!- exclamó su madre feliz.

-¡Sí!

Pan y sus padres desayunaron algo especial en honor al cumpleaños dieciocho de la menor: Tocinos, huevos, una diversidad de jugos, frutas, mantequilla, mermelada, etc. Un desayuno para reyes estuvo presente en la mesa de los Son Satán.

Al terminar tan delicioso festín, se dirigieron a la casa de los abuelos de Pan, justo al lado de la de ellos. Después de que estos felicitaran a su nieta, se dirigieron al parque de diversiones. Ese prometía ser un gran día para Pan.

Al llegar y después de pagar las entradas, toda la familia Son se fue directo a la montaña rusa. Milk trato de quedarse porque tenía miedo de esas máquinas, pero termino siendo convencida por su esposo. Los vagones en los que estaban empezaron a subir la colina de rieles, para cuando llegaron a la punta de esta, podía verse el resto del parque. Milk grito cuando empezaron a descender a toda velocidad. Los gritos de emoción de los jóvenes no se hicieron esperar cuando la velocidad aumento, yendo por subidas y bajadas, curvas y espirales.

Cuando se bajaron, Milk corrió al baño para vomitar seguida de Videl. Gohan y Gokú se quedaron junto a Pan, siendo testigos de la felicidad que la menor expresaba en su rostro.

Trunks y Touka bajaron de la montaña rusa, y soltaron una pequeña risa al ver a dos señoras corriendo hacia el baño, claramente a vomitar, tener la cara verde no era cosa normal.

Luego se dirigieron hacia el ''Tiro al blanco''. Touka intentó varias veces atinar al centro del objetivo, pero fallaba varias veces.

-Vaya… no creí que tuvieras problemas con ello, digo, puedes arrojarle un libro a alguien a gran distancia y atinar, pero aquí… es otra historia.

-No molestes Trunks… no es mi culpa- dijo sonrojándose, y no precisamente por la vergüenza.

-Jejeje, está bien, pero vamos ¡tú puedes!

Touka, una hermosa chica de pelo corto de color violeta, tapándole su ojo izquierdo, ojos del mismo color de su cabello, del mismo tamaño de Pan y gafas de montura delgada. Al escuchar el apoyo de Trunks hizo su mejor esfuerzo y logro atinar su último tiro, justo al centro. Un tiro perfecto.

-¡Lo logre!- grito feliz.

-¡Bien hecho Touka! Ahora escoge tu premio, ya que le diste justo al centro, puedes escoger cualquiera de los premios.

-En ese caso… Señor ¡Quiero el peluche de koala gigante!

-Disculpe señorita, pero ese es un premio especial, solo varones pueden reclamarlo. Si se pregunta por qué, es porque solo pueden ganarlo para sus novias. Lo siento.

-…Descuide…

Y sin esperarlo más, Trunks tomo una de las pistolas, cargó, ajustó, apuntó y disparó. Dio en el blanco, justo al centro. Touka se sorprendió por el acto de su mejor amigo, no pensó que este intentara jugar, pero lo que le sorprendió más, fue lo que pasó poco después.

-Señor, deme por favor el koala gigante.

-Aquí tiene jovencito.

Trunks recibió al gran peluche para después voltearse hacia Touka, ella estaba nerviosa, con un ligero rubor tiñendo sus mejillas. Trunks se acercó a ella y le extendió el peluche.

-Aquí tienes, Touka. Espero que puedas disfrutarlo- le sonrió de forma tan natural, que Touka pensó que se desmayaría de la impresión.

Lentamente acerco sus manos temblorosas al peluche y lo recibió nerviosa. Trunks se enterneció al ver la reacción de la peli-violeta, pocas veces podía verla así.

-Etto… g-gracias T-Trunks.

-De nada, vamos, es hora de ir al cine, la película ya empezará.

Ambos pagaron lo que jugaron en la atracción y se fueron del parque para ir al cine. Una vez allí, vieron la cartelera y se decidieron por una de terror, llamada ''Carnicería Ancestral''. Compraron sus boletos y golosinas, y se fueron a la sala.

La familia Son, después de subir a las tazas locas y a los autos chocones se fueron al cine, pedido de Pan. Llegaron y se decidieron por ''Carnicería Ancestral''. Al entrar a la sala pudieron ver a un koala gigante sentado frente a ellos, a cada uno se le cayó una gotita de sudor por la nuca.

Se sentaron y la película empezó. A unos cuantos minutos desde que comenzó, toda la sala estaba repleta de gritos, nadie pensó que la película fuera tan aterradora. Todo consistía en demonios antiguos que invadieron la Tierra y mataban a todo aquel que se cruce en su camino, la censura era nula, podían verse los cerebros, intestinos, globos oculares y miembros de las victimas regadas por todos lados. Milk y Videl estaban que se aguantaban las ganas de desmayarse y vomitar, a sus esposos pareciera que les gustara la película, pero en realidad morían de miedo por dentro. La única que prestaba verdadera atención a ella, era Pan, sus ojos brillaban de la emoción, pero en la sala no era la única, cierto chico de pelos lilas estaba igual que ella.

Cuando la película acabó, Videl y Milk salieron con la ayuda de sus esposos, el miedo que tuvieron fue mucha. Pan salió gritando a los cuatro vientos que fue la mejor película que haya visto, pudo escuchar a alguien cerca de ella opinar lo mismo.

-Gracias mamá, papá, abuelito, abuelita ¡Fue el mejor día de mi vida!

-De nada pequeña, cuando quieras lo repetimos- dijo su padre cargando a Videl en sus hombros, ya que ella se había desmayado junto a Milk.

-Para mí, este día también estuvo entretenido. Hace mucho tiempo que no pasamos tiempo en familia- dijo Gokú sonriendo como siempre, con una inconsciente Milk en sus hombros.

Y así, la familia Son se fue a su casa en los montes Paoz. Pan se separó de sus abuelos al llegar, al entrar a su casa se fue directo a tomar una ducha, alistarse para el día siguiente y estar al cien por ciento de su desempeño.

-Mañana será un gran día, mi primer día en la universidad ¡No puedo esperar más!

Con esos pensamientos, Pan se acostó y durmió profundamente con una sonrisa en sus labios, esperando que el día de mañana sea igual que siempre, afortunado. En su mano, aferrada a ella como cada noche, se encontraba el pañuelo naranja que le dio aquel niño con el que se enfrentó en las finales de su primer torneo, aun desconocía el nombre de aquel muchacho, pero le tenía mucho cariño a ese presente suyo. En los bordes podían verse las iniciales ''T.B. ''

Trunks y Touka, junto al gran koala, salieron del cine. Touka aún estaba muy asustada por la forma tan brutal en la que mataban en aquella película de terror. Touka estaba aferrada a él casi toda la película, razón por la cual, la peli-violeta estaba muy ruborizada. Trunks por su parte, disfruto mucho la película, era un gran amante del terror.

-No puedo creer que te gusten esas películas, Trunks. Esta vez, si fue muy violenta, no sé cómo me convenciste de verla.

-Perdón Touka, estuve esperando por esa película todas las vacaciones y justo hoy era el estreno. De verdad lo siento. –llevándose una mano a la nuca, pidió disculpas a su amiga.

-Descuida…

-Ya es tarde, vamos, te acompañare hasta tu casa.

El joven Brief sacó una capsula y la arrojó sacando una moto de color azul con negro, último modelo de la Corporación Capsula. Trunks se montó en ella y le ofreció un casco a su acompañante.

-Vamos, sube.

-S-sí.

Touka colgó los brazos de su peluche en sus hombros y se subió detrás de Trunks, se abrazó fuerte a él y emprendieron el camino rumbo a la casa de la peli-violeta en la Capital del Oeste. Pasó alrededor de media hora cuando llegaron. Trunks se detuvo y ayudo a Touka con su peluche.

-G-gracias por el peluche, Trunks. En verdad me gusta mucho.

-Descuida, cuando quieras lo repetimos.

Touka se acercó a él y le dio un beso en la mejilla a modo de despedida.

-N-nos vemos mañana.

-Sí, duerme bien Touka, vengo por ti a las 7:30. No vayas a atrasarte.

-¡Claro!

Trunks dejó la casa de su amiga y se fue a la suya. Pasó otra media hora en llegar. Después de saludar y desearles las buenas noches a sus padres, se fue a alistar todo para el día siguiente. Una vez hecho eso, se acostó y se durmió. Una sonrisa empezó a dibujarse en su rostro, cuando el recuerdo de su primer torneo se manifestó como sueño en él.

El día lunes dos de febrero del 796, el destino y la construcción del mismo, daría inicio.

CONTINUARA…