"El diario de Itachi Uchiha"
Capítulo 2: Lo siento Sasuke será en otra ocasión.
"La melancolía es el placer de estar triste"
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Mi lugar en el Clan era estar de intermediario entre la Aldea y los Uchiha. El motivo era sencillo, mis discursos y mi forma de pensar simpatizaban con el Tercer Hokage. En cambio con mi padre –Fugaku Uchiha- siempre había asperezas que al final nunca se limaban.
-Entonces- Sarutobi fruncía el ceño- ¿estás dispuesto a aceptar el puesto en ANBU?
Mi mirada estaba fija en él. Tengo trece años, pero todos me dicen que mi edad mental parece de una persona adulta. Me consideran el genio de la generación, de esos que aparecen una vez cada cierto tiempo, una persona comprometida con la Aldea que desde los cuatro años era testigo de las injusticias del mundo shinobi. Sí, esa persona soy yo.
-Ya has dominado el Sharingan- agregó el Tercero- te graduaste de la generación a los siete años, pasaste los exámenes a chunnin a los diez y ahora tienes esta oportunidad.
Nadie podía entender del todo cómo me sentía acerca del mundo y mis pensamientos quedaban ahogados. Mi padre decía que todo lo que hacía estaba bien, siempre y cuando sintiera que tomaba la decisión correcta. Mi madre parecía ser la más preocupada, cada día la veía cerca del Santuario Nakano. Sin duda era una madre abnegada con su familia. Y por último se encontraba mi hermano menor. Quizá él sería el más perjudicado en un futuro –no muy lejano- me daba tanta tristeza tener que decirle "quizá otro día Sasuke" cuando me suplicaba entrenar. Todos los chicos de mi edad salen con sus amigos. Pero debo especificar el término "salir", esto significa que salían en conjunto para una misión. En cambio yo iba cada día a una misión con el corazón destrozado. Porque nadie podría entender cómo se siente. Ni siquiera mi padre puede ayudarme.
-Si- contesté finalmente después de meditar, seré ANBU y solamente de este modo protegeré a mi familia.
-Quiero confesar que tenía dudas- el Hokage encendió su pipa de cigarro- desde la muerte de Minato las cosas entre los Uchiha y la Aldea no están del todo bien. Conozco esa mirada Itachi, tú... tú podrías ser un Hokage.
-Si eso es todo, me retiro- dije en un apagado tono de voz- notificaré a Fugaku Uchiha acerca de mi asenso y mi traslado a ANBU.
El Tercero asintió.
-Itachi, gracias.
El camino de regreso a casa fue el más pesado que haya recordado en años. Mis pies querían detenerse y mi cuerpo exigía un descanso. El Barrio Uchiha estaba del otro lado de la ciudad, después del ataque del Kyubi la gente miraba de mala fe a toda persona que tuviera en sus ojos el Sharingan. El rumor acerca de que algún miembro Uchiha ocasionó aquél ataque surgía y se expandía con más fuerza a pesar de haber pasado ocho años desde el incidente.
Y casualmente el día del ataque de kyubi nadie de los superiores Uchiha estaban en la aldea, quizá fue mera coincidencia. Una incómoda casualidad que al final ocasionó que el rumor tuviera más fuerza. La calle que dirige a mi hogar tiene muchos árboles. Algunos niños siguen jugando en los patios de las casas y se avientan shurikens de papel. ¿Su edad? Quizá no pasaban de los diez años.
Volteé a todas direcciones para saber si había alguien observándome. No tenía ganas de ver a alguien, prefería estar solo meditando como cambiaría mi vida después de aceptar ser un ANBU. Lentamente y sintiéndome infiltrado en mi propio hogar, subí las escaleras para dirigirme a mi habitación, pero la voz de mi padre me llamaba desde el piso de abajo.
Una sensación de malestar recorrió mi cuerpo, no era la primera vez que la sentía. Una debilidad inmensa y unas ganas de dormir que no me dejaban. Quizá es el estrés.
-¡Niisan!- Sasuke corría desde la puerta principal, observé sus pequeñas facciones perfectamente inocentes. Mi hermano no había sufrido de una guerra, ni había pagado el precio. Por suerte su Sharingan no despertaba y eso era algo que internamente me orgullecía.
-Sasuke- mis labios se abrieron de a poco, mis piernas amenazaban con derrumbarse.
-¿Entrenamos?
-Lo siento- le hice una seña para que se acercara y así lo hizo- será en otra ocasión.
Le di un pequeño golpe en su frente. Sus mejillas parecieron sonrojarse.
Mi padre volvió a llamarme por segunda vez. Me sostuve de la pared para no caer desmayado, mi visión se hacía borrosa.
-¿Estás bien?- Sasuke agarró mi brazo.
-Ah, sí- contesté- ¿por qué no entrenas un poco?
Él asintió, pero su mirada me demostraba que no le había convencido del todo mi contestación. Caminé hacia el despacho de mi padre, una gran habitación en donde había dos espadas cruzadas en una de las paredes.
-Itachi- mi padre estaba sentado en el piso- los rumores corren rápido.
-Si es sobre ANBU...
-Es sobre eso.
-Hoy el Hokage me ascendió.
-Debo ir con él para enlistarte y dar el visto bueno, felicidades- esbozó una gran sonrisa- eres digno de ser un Uchiha.
Solté un murmullo inaudible.
-Mañana es la ceremonia de inscripción de Sasuke- recordé.
-Ah, sobre eso. Lo había olvidado.
En muchas ocasiones queremos obtener la atención de nuestros padres, ser reconocidos aunque sea un poco. Aunque en mi caso todo era distinto. Deseaba de todo corazón que dejaran de mirarme como la persona prodigio de un clan. Quería que miraran a Sasuke, mi hermano menor quién tenía un gran potencial. Lo he visto entrenar hasta tarde, es el mejor de su clase y también debería ser tratado con igualdad. Sin embargo mi padre ve en mí el futuro de la familia y durante el proceso ha olvidado a mi hermano.
Los días posteriores no fueron gratos, pasaba más tiempo en mi habitación que entrenando. Shisui se dio cuenta de eso.
-Te ves pálido- dijo con una expresión preocupada. Nos dirigíamos hacia la Torre Hokage- sé que estoy en la policía de Konohoa pero no he quitado mis ojos de ti, te he visto. Has adelgazado Itachi, tu semblante se ve terrible. ¿Qué sucede?
Cabizbajo seguí caminando.
-Ya todos lo saben, estoy en ANBU.
-Sí, lo sé. El asunto aquí es que algo te está ocurriendo. Ya no te veo entrenar con Sasuke.
-No tengo tiempo.
-Hay una kunoichi médico bastante capacitada. Deberías de ir.
-Ni hablar- rodé mis ojos.
Shisui Uchiha era hijo de Kagami Uchiha, quién a su vez fue compañero de equipo del Segundo y Tercer Hokage. Un prodigio en el genjutsu. Y más que eso mi mejor amigo.
-Estaré bien- mi voz no me convencía- quizá vaya a donde esta esa kunoichi.
-Su nombre es Tsunade Senju- alzó sus cejas- nieta del primer Hokage.
-Los he llamado para una misión simple- una vez que llegamos el Hokage frunció su ceño- deben matar a un jabalí que últimamente ha dado problemas.
-¿Jabalí?- Shisui alzó sus hombros- ¿para cuándo?
-Hoy mismo- dijo el Tercero.
-Sarutobi-sama lo siento mucho, hoy mismo hay una junta en la Policía de Konohoa- se excusó Shisui.
-Yo puedo- sonreí de lado- no creo me lleve mucho.
