"El diario de Itachi Uchiha"

Capítulo 3: Capturando a Inoshishi.

"Antes de encargarme de un jabalí, primero tenemos que encargarnos de esa serpiente"

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Mi madre trató de convencerme de que debía desayunar bien ya que últimamente tenía una cara de espanto. Le di un beso en su mejilla. No sin antes amarrar minuciosamente las agujetas de mis zapatos en el umbral de la puerta.

-¡Me voy!

La abrí con cuidado y mis ojos se abrieron un poco.

-¿Tú?- pregunté mientras lo observaba.

-Tienes que cazar un jabalí, ¿verdad hermano?

Sasuke usaba la ropa que yo solía portar en ANBU. Un chaleco plateado, además de que tenía una pequeña bolsa donde guardaba todas las flechas de su preciado arco.

Bajé la mirada, a veces me sorprende que Sasuke sea tan ingenioso. Apenas ayer el Hokage me encomendó la misión, es probable que Sasuke haya escuchado cuando Shisui me deseó suerte en la misión, la cual es bastante simple.

Sasuke seguía estático, me miraba con inocencia. Sus ojos negros brillaban llenos de vida. Me acerqué lentamente a él pero para su sorpresa me giré al lado izquierdo para tomar la ruta correspondiente. El Barrio Uchiha era grande, tenía grandes árboles y el pavimento tenía pequeños grabados de rocas. Sin duda era un lugar muy hermoso.

-Además- Sasuke ignoraba el hecho de que yo lo estaba evadiendo- dicen que es enorme y parece un monstruo, ¿no?

Su voz retumbaba a mis espaldas.

-Es un animal malo que está arrasando las granjas, por eso aceptaste la misión de ir a cazarlo- añadió. Por mi parte yo lo escuchaba mientras caminaba. Hasta cierto punto Sasuke tenía razón, aunque inicialmente la misión sería entre Shisui y yo.

-Pero- Sasuke seguía caminando detrás de mí- irás solo, ¿verdad?- no me inmuté en contestarle o pararme en seco. Seguí mi camino- ¡No te preocupes porque yo estaré contigo! Además ya sabes lo hábil que soy usando el arco.

Yo no estaba especializado en su uso, sin embargo, mi madre el año pasado le compró un arco color rojo. Desde ese día, Sasuke se aferró a la idea de que sería el mejor en su generación con el uso del arco y que quizá un día esa arma le salvaría la vida al mundo. Mi padre en aquella ocasión frunció el ceño, y mi madre le dijo que él sería sin duda un gran shinobi. Yo pienso que Sasuke ya es un gran ninja sin importar que tan bueno o malo sea usando el arco.

-Ya hemos ido juntos muchas veces a cazar presas- Sasuke seguía siguiéndome. Poco a poco nos alejábamos del Barrio Uchiha.

De repente, paré en seco. Pude escuchar un "¿qué?" de parte de mi hermano. Giré mi cuerpo levemente y lo observé. Con mi mano derecha le hice una seña de que se acercara.

-¿Uh?- Sasuke caminó con pasos firmes hacía mí. No titubeó en ningún momento.

Mis dedos índice y medio se unieron y le di un pequeño golpe en su frente. Sasuke retrocedió varios pasos.

-Lo siento, Sasuke. Será en otra ocasión- dije con mi monótona voz.

-¿Ah?- me miró perplejo. Pero para antes de ver su reacción yo ya me había esfumado a una velocidad increíble - ¿Eh? ¡Hermano!

Además de correr, me trepé a una casa color naranja para acortar el camino. Mi actual yo puede hacer eso y muchas cosas más. Brinqué por los tejabanes y por doquier. Incluso pude oír los gritos de Sasuke al verme partir de una manera poco formal.

Sasuke inmediatamente corrió por todo el camino. En su mano derecha llevaba el arco y con la otra mano se impulsaba para acelerar todavía más sus piernas. Muy en el fondo yo sabía que mi hermano era persistente y que no se daría por vencido. Él me seguiría hasta el fin del mundo sin que yo se lo pidiera.

Una vez que llegué a mi destino. Me quedé arriba de una cazona contruida a base de paja y madera. Materiales muy frágiles. Observé con tranquilidad al animal que estaba casi a mis pies, y digo a mis pies porque yo estaba en el techo de esa cazona.

El animal destruyó algunos barriles que se encontraban en el jardín de aquella vivienda. Seguí en mi posición de cuclillas. Mis piernas estaban ligeramente flexionadas como si me sentara sobre aquél tejaban pero no me apoyaba en este, sino en mis talones. Giré a mi izquierda al escuchar una respiración agitada.

Sasuke se inclinó un poco y jadeaba en busca de aire. Debió correr a una gran velocidad y una gran distancia desde el Barrio Uchiha hasta las afueras de Konohoa. Por mi parte, yo me dediqué a saltar sobre las construcciones y aumenté mi velocidad sin esfuerzo. Frutos de un gran entrenamiento.

-Felicidades por alcanzarme- le dije desde "las alturas".

-¡Pude hacerlo gracias al entrenamiento!- la voz de Sasuke era animada. Poco a poco su semblante volvió a ser el mismo y dejó de estar tan agitado.

-Sube- indiqué. Para mí no pasó de desapercibida aquella sonrisa que se pintó en su joven rostro.

-¡Sí!- contestó con alegría.

El jabalí era una criatura extremadamente grande. Quizá pesaba unos trescientos kilogramos. Tenía dos colmillos un tanto curvados al frente y un hocico con dos grandes hoyos. Estaba en posición de ataque, ya que sus patas delanteras estaban ligeramente separadas.

Sasuke y yo lo mirábamos desde el tejaban. Yo no usaba ningún arco, sin embargo el seguía portándolo en su mano derecha.

-¿Es ese?- preguntó con cierto asombro. No lo culpo, la criatura es bastante grande.

-No lo mates.

Volteó a verme con confusión.

-¿Eh?

-Si lo herimos, volverá a la montaña.

Y en efecto, no había necesidad de matar al jabalí, bastaba con que este volviera a las montañas. A donde pertenecía, de ese modo ya no volvería a atacar a las pequeñas granjas ubicadas a las afueras de Konohoa.

Sasuke pareció entender el punto y asintió con la mirada.

-Evita los órganos vitales- indiqué.

-De acuerdo- en un movimiento rápido sacó de una bolsa una flecha y la colocó en el arco.

Observé por un efímero tiempo esa acción y brinqué. Él tensó el arco ya con la flecha puesta sobre este. El objetivo era la cola del jabalí. Mientras Sasuke preparaba su ataque, lancé cuatro shurikens contra el jabalí. Los cuales además de ser armas tenían pequeños sellos explosivos que al hacer contacto sin duda deberían detonar.

Los shuriken hicieron acorralar al jabalí. Una pequeña nube de polvo se alzó, causando la molestia del animal, el cual ya comenzaba a bufar.

-¡Ahora!- gritó para sí mismo Sasuke. Lanzó la flecha a una gran velocidad, sin embargo esta no impactó en la cola. La cual era el principal objetivo de mi hermano, sino que se desvió, por ende no dio en el objetivo.

La nube de polvo poco a poco se esfumó. El cuerpo de mi hermano seguía tenso al ver como el animal comenzaba a mover sus patas traseras y a bufar con más enojo. El jabalí movió una de sus patas delanteras e hizo un movimiento se asemejaba a rascar la tierra del piso. Mostró sus afilados dientes y empezó a moverse a una velocidad impresionante.

Sentí un ligero temblor, al mismo tiempo que observé como mi hermano salía disparado por los aires. Consecuencia del enfado del jabalí y del hecho de que este había destruido la débil choza en la que anteriormente yo estaba parado.

Sasuke se quedó inmóvil, logró ponerse de pie. El jabalí se acercaba hacía él. Quería probar su resistencia. Mi hermano en un intento desesperado sacó un flecha mientras su rostro se comprimía de la adrenalina de ser atacado, aunado el miedo. Cerró sus ojos.

Pero lo que Sasuke y el jabalí olvidaron es que yo seguía atento a todos los movimientos, aproveché ese momento y me abalancé sobre él y clave un shuriken cerca de su cuepro. No le causé una herida letal. Al final terminé parado sobre el cuerpo del jabalí, el cual ahora yacía acostado de lado sobre el pasto y la tierra.

-¡Hermano!- Sasuke me miró incrédulo.

-Has fallado por mucho.

-Lo siento, hermano- escuché decir con un tono de tristeza.

-Todavía te falta mucho entrenamiento.

Sasuke había inclinado su cuerpo, cerró sus ojos. Pude notar la decepción en ese semblante.

-Regresaremos a casa, Sasuke- cuando dije eso, sus ojos se abrieron de par en par y regresaron a la vida- cuando lleguemos, entrenaremos.

Sabía que había sido duro con él. Pero mi hermano era una persona que podía aceptar cualquier comentario y en vez de que eso le afectara se fortalecía. Es una de las cosas que admiro de él.

Él me regaló una sonrisa y se hicieron evidentes sus dos hoyuelos en su rostro. Sus ojos comenzaron a brillar.

-¡Sí!- gritó con entusiasmo.

Ambos nos quedamos un momento a observar el cuerpo del jabalí.


-En ese momento juré que Sasuke algún día lograría detener a cualquier jabalí cuando fuera grande. Y mis predicciones se hicieron verdad cuando... tiempo... mucho tiempo después nos enfrentamos a una serpiente. Claro que las circunstancias cambiaron e incluso...

Sarada me miró con esos ojos negros que me recuerdan a los de mi hermano.

-¿Una serpiente?

-Sí- contesté- pero esa es una historia que pasa muchos años después.