Cap 1
Olvídala
-Padre, en verdad la amo…¿por qué no la aceptas?
-Ya te lo he dicho tantas veces…
-Esa no es razón suficiente
-Si lo es, no quiero a mi hijo a lado de una simple elfa Silvana
-¿Entonces para ti todos aquí son simples?, ¡¿Carecen de importancia según tú porque no son de la realeza sino tus siervos?!-en el último cuestionamiento, Legolas alzó la voz y el ceño fruncido del rey fue más que obvio para que se diera cuenta de lo molesto que estaba con su reacción-Perdón, padre…
-No quiero hablar mas del tema, tú y Tauriel no estarán juntos, olvídala-y eso fue todo, el elfo dio media vuelta dejando al príncipe con la palabra en la punta de la lengua, parece que ese tema siempre va a perturbar la tranquilidad del señor rey.
Legolas también estaba molesto porque nunca terminaban bien cuando hablaban de la elfa, al principio las conversaciones eran apacibles pero conforme el tiempo pasó ambos se desesperaban muy rápido, de tal palo tal astilla. Lo mejor que pudo hacer fue salir un rato a despejar la mente con arco en mano, entrenar lejos es lo que quería pero no pudo hacerlo porque la pelirroja lo siguió hasta el bosque
-¡Tauriel!, ¿qué haces aquí?
-Saliste molesto y apresurado, me preocupas-él sonrió
-¿En serio?
-Claro que sí, ¿Cómo no voy a estar preocupada?, eres el mejor amigo que tengo
-Claro, tú amigo-bajó la mirada
-Legolas, ya hemos hablado de esto…
-Es por mi padre, ¿cierto?-entonces Tauriel se alarmó aunque supo disimularlo bien
-¿Por tu padre? , ¿A qué te refieres?-tragó saliva
-Él no quiere que estemos juntos, supongo que ya habló contigo respecto a eso
-¡Ah si!, claro…lo hizo pero esa no es la razón
-Entonces es algo peor
-¿Por qué?
-Porque si no es por el impedimento de padre , entonces es que…tienes a alguien mas, estas enamorada y no es de mi
-¿Qué?...hahaha, muy gracioso, Lego
-Estoy hablando en serio
-Y yo también, no hay nadie en mi vida, es solo que no estoy para eso; para enamorarme…no es lo mío
-¿Entonces jamás tendré oportunidad?
-Legolas…por favor…
-Bien, ya no seguiré con eso
-Te lo agradecería, mejor vamos a practicar, traje el mío también-mostró su arco. Ambos eran muy parecidos, tan geniales con las flechas como combatiendo cuerpo a cuerpo y ni qué decir de las dagas que Tauriel usa. Se tardaron bastante allá afuera sin decirle nada a nadie y el rey estaba preocupado por ambos que mandó a buscarlos, si no los encontraban antes del anochecer; él iría personalmente
Entonces los jóvenes elfos aparecieron riendo agitadamente ante las caras serias de los demás miembros de la guardia
-No nos miren así, soy la capitana, no va a pasarme nada-solo lo dijo para que dejaran de verlos como si los estuvieran juzgando
-El rey quiere verlos, ahora-dijo uno. Podían imaginarse que les llamaría la atención como si fueran niños, ambos se miraron con complicidad y luego se rieron pero dejaron de hacerlo cuando vieron el rostro del rey
-Padre…
-Calla…-pausó-hoy día hay tantos peligros haya afuera y ustedes no dicen nada, saben que no pueden alejarse más de nuestros límites y sin embargo un paso más y lo hacían-exageró
-Mi rey…-quiso intervenir Tauriel
-He pedido silencio-respondió él
-Ya son adultos para que puedan cuidarse solos pero aun así estoy en el deber de protegerles, así que esta sea la última vez que lo hacen
-Ambos asintieron a regañadientes y saliendo apresuradamente luego
Un par de horas pasaron y el cielo brillaba con el manto de estrellas, Tauriel amaba verlas todas las noches antes de dormir y Thranduil lo sabía por lo que aquella vez la acompañó a observarlas. Ella podía verlas en donde estuviera y tendría el mismo efecto pero en esa ocasión estaba sentada bajó un árbol cerca de una cascada, uno de los lugares que los elfos usaban para bañarse mas no el rey pues él tenía su propio espacio en su alcoba.
-¿Te gustan demasiado, no es así?- La dama pegó un ligero brinco al escuchar la gruesa voz de su rey detrás de ella, no se esperaba compañía pues siempre las ha mirado sola
-Sí, son realmente bellas…-ella estaba un poco nerviosa, la imagen de Thranduil imponía bastante
-¿Qué tienes?
-Nada…es solo…nada
-Puedes decírmelo-ella miró a todos lados para cerciorarse que no hubiera nadie como si estuviera a punto de contar un secreto
-Estoy enamorada
-Legolas debe estar feliz aunque no del todo al yo no permitirlo
-No es él, así que no tiene por qué impedir nada
-¿Puedo saber el nombre?
-Preferiría no decirlo por el momento
-Cuando quieras entonces
-Claro, bueno, voy a dormir, déjeme acompañarlo
-No, estaré bien, me quedaré un rato
-De acuerdo, que descanse
Tauriel se acostó con un ligero rubor en sus mejillas, nunca había estado tan cerca de Thranduil a excepción de cosas relacionadas con la protección del reino pero tan informalmente como hace rato, para nada.
