Cap 2
El pasado y el presente
No, él no podría verla de esa manera, él la crió….bueno, no es como si haya actuado como un padre tal y como Legolas pero básicamente la ha visto desde niña, cuando perdió a sus padres….no no no, jamás se fijaría en ella como ella se ha fijado en él, ¡y eso no está bien!, es el rey y tú una elfa Silvana más; ¿Cómo puedes tan siquiera pensarlo?, además él no es el que está enamorado de ti sino Legolas, ¡elfa tonta!. Si, la mente de Tauriel estaba algo liada y ni qué decir de sus sentimientos, ¿se lo diría alguna vez?
-Rey Thranduil
-Pasa… ¿Qué ocurre Turiel? …te noto nerviosa
-Si, tengo algo que decirle
-¿El nombre?-algo en el interior del rey no quería saber nada de eso
-Es el mejor rey que conozco-y su mirada se posó en el rostro ajeno. Thranduil volteó a verla y comprendió, fue como si ambos se entendieran y comunicaran a la perfección solo con mirarse
-¿Lo amas?
-Desde hace mucho, me pregunto si algún día él lo hará
-Él lo está haciendo, pero…él no puede romper el corazón de su hijo
La sonrisa en el rostro de Tauriel se desvaneció poco a poco, lo sabía, no podían estar juntos, era incorrecto y sobretodo lastimarían al príncipe
-Será mejor que te vayas-dijo Thranduil sin mirarla
-No-caminó hacia él mientras el elfo la veía con cierta sorpresa
-No debes desobedecer al rey
-Ni tampoco al corazón
-Tauriel, basta…-se giró para no verla porque podía perderse en esas estrellas que tenía por ojos la chica.
-¿Desde hace cuánto?, dímelo-y ahí se perdió el respeto al tutearlo pero a ninguno de los dos le importó
-No voy a hablar de eso ahora
-Si no es ahora, ¿Cuándo? … ¿de verdad crees que me gusta sentir esto? ¿ estar enamorada de alguien que no va a corresponderme jamás?
-No eres la única que lo siente, yo jamás podría estar contigo, no debido a él
-Legolas sabe que no lo amo
-Pero no a quien sí, si se llega a enterar...-el rey no pudo continuar, miles de cosas pasaban por su cabeza si Legolas lo supiera
-¿Entonces?
-Entonces todo seguirá normal…tu serás amiga de mi hijo y capitana de la guardia y yo seguiré siendo el rey, no hay cambios
Tauriel lo miró con desaprobación y sin decir nada dio media vuelta para marcharse, molesta con él, con ella misma, con el destino.
¿Pero cómo pasó todo?, Verán…
Era una fría mañana de invierno, Thranduil cabalgaba hacía Rivendel para hablar con Elrond ataviado en un hermoso traje blanco con capa incluida y una característica corona, su corcel era del mismo color y la joven Tauriel no pudo apartar su mirada de él, aun era una jovencita pero una muy madura que sabía lo que quería y Legolas era un joven también pero un poco mayor que ella sin exagerar. Y desde ahí tuvo un enamoramiento adolescente por el rey quien le lleva bastante edad pero no lo aparentan. ¿Pero y él? , fue cuando se volvió todo una mujer, cuando podía defenderse sola y proteger a otros, cuando se ponía al tu x tu con él a pesar de ser el gobernante del reino porque Tauriel no se calla nadie ni por el rey. Esa fortaleza y actuar lo conquistó pero lo malo es que a su hijo también, su hijo que desde pequeño no tenía ojos más que para ella y esta nunca los tuvo para él; no al menos como Lego quería.
Su relación se volvió mas estrecha al convertirla en capitana, si, antes ni se hablaban, no tenían porque aunque fuera la mejor amiga de Legolas, Thranduil no cruzaba palabras con ella porque él no fue quien la vio crecer como un padre, solo estaba a su lado si de verdad necesitaba ayuda; era como un apoyo para la huérfana pelirroja pero jamás lo vio como el reemplazo de su padre ni él como una hija; le bastaba con el que ya tenía pero prometió velar por Tauriel a los padres de está y lo cumpliría. Y supo que la amaba el día en que casi una serpiente del norte le quita la vida, supo que la amaba cuando se interpuso entre ambos, cuando dejó que el fuego tocara su piel antes que la de ella y no, no la amaba fraternalmente, jamás lo hizo. Y ella no notó la diferencia del amor, sabía que el rey se había encariñado con su persona pero no que la amara y menos de esa forma. Ella misma trato de curar aquella herida en la mejilla izquierda pero no lo logró, solo magia elfica pudo ayudarlo a cubrir aquella imperfección en su bello rostro pues causaba cierto temor verlo así, de por si imponía y con esa abertura lo hacía más. Pero Tauriel siguió viéndole con los mimos ojos de enamorada que siempre porque eso no cambiaría sus sentimientos.
Pero tenía que hablarlo con alguien, ya ambos se habían confesado lo que sentían pero en especial ella necesitaba que alguien la aconsejara y no encontró una mejor persona que la mujer que le alimentó y vistió, su nana. La mujer no estaba sorprendida porque siempre lo supo a pesar de que Tauriel escondía la verdad; al menos con ella no pudo usar el engaño y ella le aconsejó que mejor se olvidar del rey, que era un gran problema amar al padre y no al hijo.
