-Cuéntame-le pidió Arelea

-¿Qué quieres saber?

-Como es él…

-Ammm…

-¿Qué te hizo enamorarte del rey?

-Antes teníamos muchas discusiones, mas bien por tomar decisiones aunque él siempre tenía…tiene la última palabra, es el rey … pero lo he cuestionado muchas veces hasta la fecha porque por mucho que lo ame hay cosas que de verdad no me parecen y estoy en desacuerdo lo que provoca discusiones entre ambos. El día que él me salvó de la furia del dragón lo supe…solo que no quería aceptarlo pero yo me enamoré antes , mucho antes y fue su manera de ser; si, se que ese es justo el problema entre ambos…nuestras personalidades pero a pesar de eso la de él me conquisto, creo que me gusta una relación donde cierta tensión y no todo es sonrisas y lleno de flores. Se que jamás seré como Ireth…

-Tranquila, mi amor… no tienes que ser nadie más que solo tú misma

-Si tan solo Legolas no me amara, las cosas serían mas fáciles

-Thranduil jamás lastimaría a su hijo

-Lo se, le quiere aunque no lo demuestre, ambos se aman… creo que lo mejor será irme, lejos, a otra tierras

-No, tu hogar está aquí

-Temo que algo malo pase si sigo en este lugar

-No debería darte estos consejos pero si ya ambos estan de acuerdo que las cosas seguirán como siempre pues…hazlo, olvídate de él, aunque parezca imposible, deja de amarlo

-No es tan sencillo

-Lo se, pero es culpa tuya de poner los ojos en lo prohibido

-Ey!

-Lo siento, es la verdad, bueno ya…te dejo, hazme el favor de descansar

-Hasta mañana

-Hasta mañana

-Tauriel, necesito que los entrenes…ahora

-¿Sucede algo?

-Solo haz lo que te digo-sin más Thranduil se dio la media vuelta dejando a Tauriel preocupada y disgustada

Tauriel obedeció y se encaminó con los demás elfos para hacer lo que el rey quería pero ella no solo se limitó a repetir la orden de Thranduil sino a cooperar pues igual preparó su parafernalia para practicar con el arco. El Rey salió a observar que sus leal ejército estuviera aprovechando el tiempo y así fue pero sus ojos se tuvieron que quedar pegados en la melena roja que se ondeaba sutilmente.

-Padre-la voz de Legolas le hizo desviar la mirada de la elfa

-Dime

-Algo está pasando, ¿cierto?

-Los enanos han regresado a su montaña…Smaug ha sido asesinado

-¿Y?

-Debemos ir por lo que nos pertenece

-¿Y que planeas?, ¿Hacer una guerra por un puñado de oro?

-No es por ello; hay algo mas…Orcos de Gundabad-tragó saliva pues le recordó horribles momentos del pasado y Legolas lo comprendía, ahí perdió a su madre y desde ese entonces Thranduil cambió en comportamiento-no solo de ahí, sino de otras partes, tenemos que hacerlo

-Me sorprende, siempre has dicho que no te importa lo que pase en otro lugar que no sea este bosque o ¿acaso vale tanto el oro de Erebor?

-La mitad de ambos, tengo claro que no puedo quedarme sentado sin hacer nada y que hay joyas en esa montaña que realmente anhelo tenerlas de nuevo conmigo y no solo para mí, será para todo el reino

-Bueno, al menos no todo es por la riqueza

-Así es-y nuevamente miró a Tauriel, tanto ella como su hijo habían sido pieza clave para entender que no podía seguir protegiendo su reino cuando las fuerzas oscuras estuvieran ya en el reino sino que tenía que actuar antes y para eso debía salir de su zona de confort.

-¿Cuándo partimos?

-Hoy en la noche, debemos llegar antes

-¿Harás las paces con escudo de roble?

-Luego de salvarle el pellejo, espero-resopló

-¿Será suficiente?

-No, los elfos de Rivendel también irán y supongo que Thorin habrá avisado a su primo-hizo una mueca

-Estaremos listos en la noche

-Es lo que espero

Antes de partir; Tauriel y Thranduil volvieron a encontrarse en los aposentos del rey

-¿Qué haces aquí?, deberías ya estar preparándote-comentó Thran colocándose la armadura

-Tengo un mal presentimiento

-No me importan tus presentimientos

-¿Por qué te comportas tan frío?, mas de lo que ya lo eres

-Así soy y nada me hará cambiar, ahora …¿podrías retirarte?-la miró molesto

-Si, mi rey-dijo con cierta molestia, nunca la había tratado amigablemente pero era normal; ahora es como si quisiera alejarla y siempre estuviera molesto con ella. En fin, no iba a tener cabeza para sentimentalismos con lo que se avecinaba.

No descansaron hasta llegar a la montaña solitaria y ya el ejército de Daín estaba presente, lo que tiene que soportar el rey elfo…no se llevaba bien con el señor enano y viceversa pero tenían que trabajar en equipo si querían derrocar a un enemigo que siempre han compartido.

A Tauriel le dio gracia ver las caras que su rey ponía pero no dijo nada, se rio con Legolas de aquello

-¿Listo , duende del bosque? Hahaha-las carcajadas de Daín pie de hierro animaron a los demás a hacer lo mismo y Thranduil solo rodó los ojos. No les dieron mas tiempo de divertirse con los orejas puntiagudas pues en seguida aparecieron los orcos encabezados por Azog el profanador y su hijo, Bolgo; orcos de las montañas nubladas.

Todos estaban listos y en posición. Todos tenían un propósito; Daín ayudar a Thorin, Rivendel acabar de una vez con los enemigos y Mirwood también pero igual ser recompensado con riquezas o al menos eso es lo que su rey pensaba.