El ejército enemigo apareció y los enanos de Daín enseguida formaron filas unos tras otros con escudos en mano para protegerse de los ataques. Thorin desde las alturas quedó sin mover un solo dedo esperando el momento en que ambas armas chocaran pero las espadas de los elfos del bosque negro lo hicieron primero antes que la de los enanos pues las melenas blancas saltaron unos tras otros por encima de los enanos protegiendo a estos y cayendo de sorpresa sobre los orcos. Y ahí cada quien estuvo por su lado pero esta historia se concentra en los elfos principalmente, ¿cierto?
Thranduil parecía danzar a la hora de pelear, Legolas y Tauriel realizaban movimientos realmente sorprendentes y estéticos pero sin la fineza que el rey poseía pues hasta para eso tenía su sello propio y vaya que la elfa adoraba verlo entrenar, eso sí; muy rara vez y a solas, solo unas cuantas veces y una de esas tuvo la fortuna de ser ella. Fue un día cualquiera en que Thranduil se levantó antes que el sol saliera y Tauriel no durmió en toda la noche pues se había quedado acompañar a uno de los guardias quien era con el que mas se llevaba. El elfo le dijo que podía irse si quería, de hecho se lo había dicho desde mucho antes pero ella insistió en hacerle compañía hasta que decidió irse a tomar un baño porque dudaba dormir aunque sea un rato. Pasó por la sala de entrenamiento exclusiva para el rey pues él no practicaba con los demás sino a solas y con ciertos soldados. Escuchó el ruido proveniente de dentro y no dudo en abrir la puerta, nadie mas podía estar a tempranas horas que el rey aunque tampoco soliera hacerlo seguido. Asomó la cabeza y sus ojos se encontraron con movimientos elegantes y dos espadas en cada mano balanceándose de un lado a otro hasta que paró en seco pero dándole la espalda a la entrada
-¿Te vas a quedar a mirar?
La había sentido y Tauriel no quiso huir sino enfrentar lo que realmente estaba haciendo, deleitándose.
-No pude resistirlo, señor-cerró la puerta sin apartar la mirada de su rey
-Toma-le entregó una de las espadas y ella calló porque no sabía que decir
-Veamos que tan buena eres peleando conmigo-la retó con una sonrisa sínica que a Tauriel la derritió. Ella algo nerviosa se preparó y le hizo frente, realmente estaba bien entrenada pues llevaba el ritmo de Thranduil lo que sorprendió a este , para bien y para mal pues por una llamaba la atención de que alguien estuviera a su altura y no se rindiera fácil y por otra …lo mismo, ¿Qué acaso no todos están por debajo de él?; incluso su hijo…si hablamos estrictamente de la jerarquía.
El momento tan serio con el que dio inicio pareció convertirse en diversión pues Tauriel empezó a reír y aunque al principio a él le molestó; al final se contagió de ella y sin parar de atacarse uno al otro hasta que Thranduil "volvió en sí" y sus movimientos fueron mas duros y rápidos logrando así arrojar la espada de su capitana a un lado. Thran apuntó con la punta de su espada el cuello de la elfa y esta se detuvo bajando la mirada para ver el arma y subirla para observar el rostro contrario
-Nadie puede vencerme-sentenció el rey con placer bajando el arma
-Estuve a punto
-Te falta más, pero vas por buen camino
-Supongo que…gracias…Legolas me han entrenado bien
La mirada de Thranduil cambió a una mas dura
-Mi hijo es mejor con el arco al igual que tú
-Lo es
El elfo pasó por delante de ella sin decir nada y retirándose de la habitación y ella con la respiración acelerada sintiendo todavía la fría hoja de la espada en su piel, pasó la mano por su cuello.
Volviendo a la verdadera batalla….
Legolas y Tauriel siempre han solido pelear juntos y esa vez no era la excepción pero tuvieron que separarse, aun con los elfos de Rivendel; las fuerzas contrarias eran aun más. Legolas ayudó a los enanos y Tauriel a los demás elfos.
Thranduil por su parte tenía bastantes enemigos a su alrededor que no dejaban de llegar; no es que asesinando a los principales personajes de respectivos reinos la guerra la tuvieran ganada los orcos pero volvería vulnerable a cada uno de los ejércitos ¿Sin Thorin?,¿Sin Daín?,¿Sin Elrond? ¿Sin Thranduil? Y es lo que pretendían, sobretodo acabar con el rey bajo la montaña.
Thranduil lo tenían bien acorralado entre ocho orcos y una pared y aun así el rey no se iba a detener pero antes que él actuara; una flecha atravesó una de las horribles cabezas y ahí supo que era el mejor momento de atacar. La melena roja bajó de las escaleras con velocidad encargándose de trasgos, ambos tenían para entretenerse bastante. Justo donde ellos se encontraban estaba retirado y en alto, había pasadizos donde podían ocultarse y de donde llegaban más. Cada uno se metió por una entrada dando muerte a todo aquel que tuvieran enfrente y era tanto su enfoque con aquellos seres que al Tauriel girarse con la espada para matar a quien tuviera detrás se encontró con el sonido del choque con otra espada, era Thranduil. Ambos estaban agitados y con sus respectivas armas en alto tocándose una a la otra. Ella miró los labios ajenos y él la tomó de la cintura clavando los suyos en los de ella; su primer beso; el primero de Tauriel, el que tanto anhelaba. Enredó sus dedos en la melena blanca mientras él apretaba con fuerza la espalda de ella para sentirla junto a él, que sus cuerpos parecieran estar unidos. Todo parecía ir bien, habían acabado con los repugnantes seres de esa zona y no llegaba más pero hubiera sido mejor que fueran ellos quienes vieran a esos dos elfos besándose en un momento tan intenso y no el propio Legolas.
