El capítulo final está cerca, muchachos

Legolas no podía creerse lo que estaba viendo, ¿Tauriel y su padre?; es por él que ella no se fijaba en su persona, ¿siempre fue él?. Legolas adoraba al elfo que le dio la vida pero en ese momento se llenó de cólera al verlos juntos. La pareja sintió la presencia del arquero y en seguida voltearon a su dirección encontrándose con la furia en la mirada de Hoja Verde

-Por eso me querías alejar de ella, Thranduil- al escuchar que lo llamó por su nombre; el rey elfo sintió una opresión en el pecho pues su hijo siempre lo ha tratado de Ada

-Legolas…

-No!, Tauriel…-estaba destrozado, se notaba y Thranduil como la elfa se lamentaban del hecho pero no podían negarse el amor que se sentían uno por el otro. Pero ese no era el mejor momento para ponerse a discutir sobre eso sino seguir peleando. Escucharon los murmullos de los orcos aproximarse y Legolas no quería estar con ellos luchando a su lado así que mejor optó por ir a otro lado donde lo necesitaran más; sabía lo buenos que ambos eran en batalla, estarían bien.

-Lo que sientes por él no es real, solo es admiración-sentenció Legolas al cruzar junto a Tauriel y a ella no le dio tiempo de responder, tampoco es que supiera que decirle para no herir mas sus sentimientos

Legolas se fue por otro lado mientras Tauriel y Thranduil seguían en el mismo punto al verse rodeado de nuevo por orcos, la batalla de abajo parecía ya tenerla ganada los enanos y elfos y también en Dale

Thorin se había desecho de Azog y Bolgo asesinado a manos de Elrond; los lideres caían pero eso no era todo pues aun quedaban enemigos esparcidos por el territorio

-Thranduil!-gritó la elfa al deshacerse de un trasgo, un huargo había llegado por detrás del rey tomándolo del hombro con fuerza y aventándolo a una roca. La pelirroja quería ayudarle pero de igual manera una de esas bestias se le había atravesado. Thranduil aun no estaba débil pero sentir el fuerte golpe de un hacha en su pecho le hizo irse hacía atrás. Había esquivado varios golpes pero no podía con dos huargos y orcos apaleándole. Los lobos lograron lastimarlo para que se debilitara y sus amos terminaran de matarlo pero no lo lograron porque de nuevo Legolas apareció en escena disparando flecha tras flecha a todo enemigo junto a su padre y en seguida acudió en auxilio a la elfa.

-Tu padre!-exclamó preocupada corriendo al rey, los jóvenes elfos se agacharon, uno a cada lado del elfo mayor. Las heridas eran muy profundas debido a los colmillos y garras de los lobos, los azotes de los orcos y una espada que le había atravesado la espalda de último momento.

-Ada, ada!-Legolas no sabía que hacer, los ojos se le llenaban de lagrimas y Thranduil apenas y podía respirar

-Perdón, perdón…

-Shhh, calla

-Fui egoísta…-tosió con un poco de sangre

-Padre…

-Se un buen rey, mejor de lo que yo pude ser-le dolía el cuerpo y sus quejidos lo decían

-Thranduil…-habló Tauriel pero el rey lo único que pudo hacer fue sonreírle antes de dar su último respiro

-Padre! , padre! Padre!-Legolas lo agarró de los hombros zarandeándolo pero nada lo haría reaccionar; el rey estaba muerto

Tauriel no podía hablar y solo se echó al pecho de su rey llorando a mares. Legolas cayó sentado con la mirada perdida en el piso sin aceptar lo que estaba viviendo

-No quiero sentir esto…duele demasiado, ¿Por qué?-su voz entrecortada y los ojos rojos de la mujer acabaron por destrozar al joven príncipe

-Porque fue…y es real-Legolas se había dado cuenta que la última frase que le dijo a Tauriel antes de alejarse de ellos era falsa, ahora al verla podía notar su sufrimiento; lo mismo que él estaba viviendo…ambos lo amaban pero jamás creyó que Tauriel lo quisiera de esa forma.

El cuerpo del rey fue llevado hasta Mirkwood donde Legolas se coronó como el nuevo monarca del reino; la tristeza y felicidad invadía a los elfos del bosque; por una parte lamentaban la pérdida de su rey pero les alegraba que el buen Legolas subiera al trono; era por ley pero si aun así no lo fuera; seguramente todos quisieran que fuera él quien ocupara el gran trono

-Aun no puedo asimilar esto

-No eres el único

-Tauriel…yo…es extraño para mi saber de tus verdaderos sentimientos

-No te he pedido disculpas por eso

-No tienes por que hacerlo

-Él lo hizo, yo también

-Aunque me negaras tu amor por alguien, sabía que esa era la razón de tu rechazo pero mi padre, nunca me pasó por la mente

-Es al único que he amado…

-Hace cuánto?

-Mucho tiempo en verdad-Legolas sintió como si se hubiera clavado su propia flecha en el corazón, y en los ojos de su amiga se notaba la sinceridad de sus palabras. Lo mejor sería aceptar que ella nunca le amo como quiso y que el amor de Tauriel fue correspondido. Quería escuchar mas de la historia de ellos dos pero mejor optó por no saberlo, le destrozaría más saber que su padre fue el único dueño del corazón de Tauriel. No, no odiaba a su progenitor por ello, solo que aun le costaba aceptar la realidad, aceptar su amor por ella, aceptar su muerte y sin saber que él no sería su única perdida puesto que Tauriel murió de tristeza en su propio lecho un mes después. Se fue desgastando poco a poco a pesar de los constantes ánimos del nuevo rey. Legolas pudo haberle pasado lo mismo pero aún tenía por quien vivir: todo un reino, su reino y su padre; él no hubiera deseado a otro elfo en su lugar que no fuera su propio hijo.

Lo último que Tauriel recordó antes de cerrar los ojos fue una frase que Thranduil le dijo una noche estrellada "Existen almas gemelas destinadas a encontrarse pero no todas están destinadas a permanecer juntas". Bueno, ahora lo estarían…