La guarde, pequeña esfera llena de emociones, con recelo contra mi pecho. Goku rápidamente agarro el árbol arrojándolo lejos, me tomo de mis piernas que ya estaban heridas y me sujeto sobre el suelo, casi quince metros sobre el nivel de la tierra.
Con su otra mano y gruñendo fuertemente, me dio un leve golpe en el estómago que me hizo escupir saliva, me golpe débilmente varias veces el vientre. Su fuerza parecía medida en partes, como si en verdad no deseara hacerme esto. Hasta que me soltó. Caí fuertemente sobre mi espalda, ya que había intentado girar para evitar que mi cabeza fuera aplastada contra el suelo o que la esfera que mantenía en mis manos sea aplastada contra mi pecho.
Sentía una profunda pulsada de dolor en la columna, mi cuerpo anciano ya no podía soportar como antes. Era cuestión de tiempo para que todo esto acabara. ¿Qué sería de Goku y yo muero? Él es tan pequeño, tan… inocente.
Con toda la fuerza de voluntad que me quedaba, con la mano libre apreté la hierba del suelo hasta que el césped se cortó y comenzó a liberar su aroma fresco y amargo. Sentí mi cuerpo temblar, y una corriente de frío me invadió. Era una brisa producto del rió, o tal vez, mi alma intentaba ser libre.
[…]
Pero, antes de tan siquiera poder levantarse, la bestia se arrodillo en el suelo, giro varias veces su cabeza en señal de desconcierto y acerco su hocico para curiosear el ser que se había entrometido en su camino de devastación frenética. Con su mano lo tanteo despacio, tocándolo y adsorbiendo la información que las diferentes texturas le brindaban. Casi como caricias. Su dedo pulgar, fue posado delicadamente sobre las piernas del ser, la gran bestia estaba arrodillada sobre la tierra húmeda, dejo estático el dedo que estaba exactamente sobre la rodilla del hombre.
Y presiono.
El sonido de los huesos estallando y el grito del hombre fueron seguidos por un bufido y unas risitas que emitió la gran bestia. Dio un rugido y el hombre se encogió en su lugar. Con su otra mano aplasto el pie restante. El mostró mostró sus dientes en una sonrisa, y fue subiendo su mirada, hasta ver el pequeño objeto esférico.
Lo intento agarrar, pero el pequeño hombre ido un quejido e intento mantenerlo cerca de él. Se rehusaba completamente a alejarse del elemento color ámbar, lo aprisiono sobre su cuerpo. ¡Y cuanto empeño puso en su agarre! Sintió los hombros por dislocarse.
La fuerza de la bestia era superior, cansado del juego que llevaba, con una desgarro la esfera del dragón y, como resultado, arranco el hueso de los brazos, solo había roto las articulaciones.
Un grito cayó en odios sordos, haciendo agitar a las pocas aves que hay yacían asustadas.
El ser arrojo la esfera detrás de sí mismo. Con su mano atrajo el cuerpo del anciano hacia frente de su cuerpo, y continúo su diversión.
Con el anciano aun consiente, tomo sus piernas, que temblaba por el pavor. Y mientras el rezaba hacia Kami, agarro su pie y los estiro con fuerza.
Rompió ligamentos, arteria y articulaciones antes de lograr arrancar la pierna. Una fortuna hubiera sido si el hombre se hubiera desmayado o hubiese muerto, gracias a la profunda hemorragia.
Pero la fortuna no estuvo de su lado esta vez, y una vez con las dos piernas arrancadas, fue arrojado hacia la corriente del río que fluía violenta y bruta.
El agua trasparente se tornó de un profundo rojo oscuro, y mientras el cuerpo del hombre era llevado por el rápido caudal de agua, golpeaban su destrozado cuerpo contra las rocas. Trozos de carne completos se pegaban a las rocas por el roce fuerte de la corriente que los impactaba.
El río terminaba en una cascada, lo único que quedo sobre una rama cercana al precipicio donde el agua carmesí se escapa, no era nada más que una gorra sucia y un poco destruida.
Y el silencio.
