Bueno, aquí está el tan esperado final. La verdad es que me ha encantado escribir este final, en mi opinión ha sido uno de los más bonitos que he escrito hasta ahora. Y me ha entristecido bastante el haber terminado con este fic tan bonito y he estado pensando que quizás escriba otro de esta pareja que no es canon pero que en mi opinión es muy muy tierna.

Bueno, os dejo leer ya tranquilos. Disfrutad.


El día de la fiesta

Lucy se giró de nuevo en la cama, suspiró y volvió a mirar el reloj. Las cinco de la mañana. No estaba durmiendo nada. Bueno, en verdad, no conseguía dormirse. Cada vez que cerraba los ojos, en su mente aparecía Gray besándola. Una y otra vez. Él siempre tenía aquella sonrisa preciosa y le miraba directamente a los ojos mientras la agarraba de la cintura para unir sus labios.

Lo peor llegaba cuando dejaba que el cansancio pudiese con ella y su mente soñaba. En aquel momento era cuando la perdición llegaba hasta ella y la llenaba de besos y te quieros. De susurros y sonrisas.

Lucy caminaba en círculos. Ni siquiera sabía que era lo que realmente quería. Adoraba a Gray y le parecía excepcional pero ¿le quería? Ella quería a Natsu. Ella había querido a Natsu. ¿Qué sintió cuando vió que besaba a Lissana?

No sentí rabia. No sentí celos. Sentí… Nostalgia. Nostalgia por lo que pudimos haber sido nosotros dos y que no llegamos a ser pero no llegué a sentir que me destrozaba, solo fue duro para mí. Fue impactante.

Lucy giró sobre su otro costado y se acurrucó más entre las sábanas. Miró el vestido envuelto en la funda que estaba colgado de una percha fuera del armario. Gray había insistido tanto en comprárselo que no pudo negarse. Ella dijo que no era justo, que debía pagarlo ella y Gray solo le sonrió y le dijo que le concediese el primer baile en la fiesta como compensación. ¿Por qué tenía que ser tan condenadamente atento con ella?

La imagen de Gray volvió a aparecer en su mente y Lucy se metió entre las sábanas con un gemido de desesperación. Te odio Gray Fullbuster.

-.-.-.-

Gray volvió a dar una vuelta por la habitación. ¿Por qué la había besado? Se notaba que había sido impactante para ella. Dios, si ni siquiera había sido capaz de despedirse adecuadamente de él cuando la había dejado frente a su casa. Lo había estropeado todo. Tenían una bonita relación de amistad. ¿Por qué se había arriesgado tanto? Tendría que haberse contenido mejor pero el haberla visto tan traumatizada por el beso de Natsu con Lissana, le había matado a él. Él solo había querido que lo olvidase. Él siempre había querido lo mejor para Lucy, solo lo mejor y si eso implicaba que se olvidase de las cadenas con las que intentaba refrenar lo que sentía hacia ella, lo haría. Y así lo hizo. Pero se ve que se había equivocado completamente con su decisión. Quién sabía lo que podría estar pensando Lucy en esos momentos...

Ah! Gray eres idiota. Idiota. Idiota. Gray se golpeaba una y otra vez la sien culpándose por dejarse llevar por sus impulsos. Suspiró mientras se apoyaba en la pared y se dejaba deslizar hasta acabar sentado en el suelo. Apoyó su cabeza en las rodillas y simplemente intentó no pensar en nada y, sobretodo, no pensar en Lucy. Te odio, Lucy Heartphilia.

-.-.-.-

Lucy pasó todo el domingo en cama alegando encontrarse indispuesta. Pero no pudo hacer lo mismo al día siguiente cuando su padre la despertó para ir a clases. ¿Cómo le haría frente a Gray? Ni siquiera lo sabía. Lo único que sabía era que ya estaba frente a la puerta del salón de clases y que tenía que entrar. Quisiese hacerlo o no.

Conforme puso un pie dentro, sintió la mirada de Gray en ella. Le miró durante los dos segundos que pasaron antes de que él desviase la mirada sonrojado al igual que ella. ¿Qué era aquello que sentían? Esa vergüenza…

Lucy se sentó lentamente en su sitio al lado de Gray y cuando éste le dio los buenos días, no tuvo valor para responderle con más que un susurro sin mirarle a la cara.

Fue extraño, Gray quería hablar con ella, comentar lo que pasó la última vez que se vieron y con ello, poder aclarar las cosas pero ella no le dejaba. No podía puesto que cada vez que intentaba sacar cualquier tema de conversación, ella o simplemente no le contestaba o lo hacía de forma tajante. Gray apretó sus puños sintiendo como la frustración se apoderaba de su cuerpo. Dejó que el día pasase y fue al lugar donde siempre se esperaban el uno al otro, desde aquella vez que la acompañó por primera vez, para ir a casa de ella juntos pero no estaba.

Le preguntó a Levy preocupado y ella le dijo que ya se había ido. Se había ido sin él.

Y eso pasó también el día siguiente y el de después de éste, todos los días lo mismo hasta que llegó el viernes. Si seguían así, no bailarían juntos en la fiesta y no podrían estar cómodamente hablando y disfrutando del ambiente como habían planeado los días anteriores al beso.

Y lo que más se temía pasó.

No dejaba de pensar en todo lo que estaba pasando mientras se ponía el traje. Lucy, no sé qué hacer. No sé qué hacer…

Quedaba menos de una hora para verla. Para verla con aquel hermoso vestido. No hacía ni unas horas que habían terminado las clases y ya la echaba de menos. Hacía tiempo que le ocurría aquello. Era como si cada segundo que pasaba lejos de ella, le debilitara y le hiciese sentir completamente solo. Suspiró mientras se anudaba la corbata. ¿Cómo había llegado a sentir aquello? Recordaba que cuando empezó a sentirlo, ella y Natsu estaban en uno de los momentos auges de su relación y que se había sentido miserable por haber sentido aquello hacia la casi novia de su mejor amiga pero, cuando llegó Lissana y le sentaron al lado de ella, sintió como el cielo se abría ante él, dándole la posibilidad de poder estar más cerca de esa sonrisa encantadora.

¿Por qué tenías que estar enamorada de él, Lucy? Si no le hubieses querido nunca, quizás podría haberte invitado a numerosas citas y haber intentado enamorarte desde el primer momento. Gray miró la rosa que había encima de la mesa y la cogió con delicadeza. Si tan solo me dejases explicártelo todo…Pensaba mientras la colocaba en la solapa de su chaqueta.

Gray llegó al lugar donde se organizaba la fiesta y preguntó por Lucy pero aún no había llegado. Vió a Natsu junto con Lissana, hablando mientras bailaban y se besaban. Apretó sus dientes mientras pensaba en cómo ese idiota había desperdiciado la oportunidad de estar con una chica tan dulce y hermosa como Lucy. Tsk, maldito imbécil. Metió las manos en sus bolsillos mientras esperaba impaciente que Lucy entrase por la puerta. Varias chicas se acercaron a él para decirle lo guapo que estaba con un clásico traje negro con camisa blanca y para conversar con él pero Gray perdió completamente el hilo de la conversación cuando vió como un ángel entraba.

¿Ese era el vestido que le había comprado? En el maniquí de la tienda no se veía ni de lejos tan bien como se veía cuando lo tenía ella puesto. El escote de palabra de honor en forma de corazón con un único tirante adornado con un dibujo blanco que bajaba hasta casi la altura del ombligo; justo donde empezaba el vuelo de la falda que llegaba hasta el suelo. Una falda abierta con vuelo y capas de colores rosa, blanco y azul cielo que se entremezclaban y daban la sensación de estar viendo a un hada mágica. Unas sandalias de tacón blanco. Su lindo pelo rubio hacía ondas y estaba echado hacia el lado contrario al tirante, llegándole hasta el escote.

Gray no podía dejar de mirarla ni un instante. ¿Cómo podía estar tan bella? La miraba y la miraba. Las chicas que habían estado hablando con él fueron conscientes de que él ya no les prestaba atención y desviaron la mirada en la misma dirección en la que él lo hacía.

Sin ser consciente de lo que hacía, fue despacio hacia ella. Paso a paso se iba acercando a la luz que lo iluminaba todo. Sacó las manos de los bolsillos y cuando estaba frente a ella, se inclinó haciendo una reverencia. Cuando se alzó, se encontró con una Lucy que estaba completamente sonrojada. Le ofreció su mano, un simple gesto que la invitaba a bailar con él. Lucy acercó su mano a la de él y cuando estaban muy muy cerca, ella salió corriendo del lugar.

Gray se quedó allí, de pie. No entendía nada y no quería que Lucy bailase ni estuviese con nadie más que no fuese él. No lo soportaría. Ella era suya. Ella era su amor y quería estar a su lado cada minuto del resto de su vida.

- ¿Has visto lo guapa que iba Lucy?

- Sí, quizás hoy sea el día de intentar conquistarla.

Gray se giró al escuchar aquello y vió a dos muchachos de la clase de enfrente y sintió la vena de su sien hincharse.

No lo permitiré. Gray la buscó por todas partes, deseando dar con ella antes de que lo hiciese cualquier otro. Lucy, ¿dónde estás? Gray prácticamente corría hasta que la vió. Estaba en el jardín trasero, mirando a la nada. Lucy… Dejó de correr y se acercó lentamente a ella, hasta que se puso justo en frente.

- Lucy, tenemos que hablar.

- G-gray. ¿Q-que haces aquí? N-no tenemos que hablar de n-nada.

- Si. Si tenemos que hablar.

Lucy desvió la mirada e intentó escapar de allí pero Gray estaba ya demasiado cansado y la cogió de la mano fuerte pero no demasiado para no herirla y la llevó hasta la pared para apoyarla allí. Él se puso frente a ella y le cerró toda vía de escape con sus brazos.

- No puedo seguir así, Lucy.

- N-no sé de qué me hablas.

- ¡Para Lucy! Por favor… No hagas como si nada hubiese pasado.

- Gray…

- El otro día te besé. ¿Es o no es cierto?

Lucy enrojeció al escuchar como Gray hablaba tan fácilmente sobre su beso.

- Lo es.

- ¿Quieres saber por qué lo hice?

- Para que me olvidase del beso de Natsu y de Lissana.

- No. Bueno, en parte si pero no lo hice solo por eso. Lo hice porque quería hacerlo. Llevaba todo el día deseando besarte.

- ¿Q-qué?

Gray no sabía cómo explicarse. ¿Cómo decir todo lo que pasaba por su mente y por su corazón? ¿Cómo decirle lo mucho que la amaba sin que ella tuviese miedo? Él mismo estaba atemorizado por la intensidad de todo lo que sentía. Todo le abrumaba y sentía como el simple hecho de pensar en ella le dejaba sin respiración.

Apoyó todo el antebrazo en la pared, provocando así que su distancia con Lucy se acortase y empezó a reír levemente.

- Ni siquiera sé cómo decírtelo. Soy un desastre. Lo siento, Lucy

Lucy le miró y sintió como todo su cuerpo se enternecía ante la visión que tenía delante de ella. Levantó sus manos y acarició la cara de Gray. Éste la miró a los ojos y se quedaron así un buen rato, simplemente mirándose.

- Hace unos días te prometí que bailaría contigo en mi primer baile, ¿qué te parece si vuelves a pedírmelo como lo hiciste antes?

Gray se quedó sorprendido y encantado a la vez. Se separó de ella, volvió a inclinarse ante ella y cuando se alzó, le ofreció su mano de nuevo.

- ¿Me concedería el placer de bailar con usted en su primer baile, preciosa dama?

- El placer será mío.

Lucy unió su mano helada con la cálida mano de Gray. Siempre que tocaba a Gray le resultaba curioso, siempre le habían dicho que él era muy frío pero cada segundo que pasaba a su lado, era más y más consciente de lo cálido que era Gray. Mucho más que cualquier otra persona que había conocido. Gray siempre era mucho más que los demás y era por eso, por lo que sabía que deseaba que él le diese uno y un millón de besos más como el de la salida del cine.

Ambos caminaron hasta el centro de la pista. Gray puso una de sus manos en la cintura de ella y la otra unida a la de ella. Lucy por su parte apoyó dulcemente su pequeña mano en el hombro de él. Se quedaron así, quietos mientras esperaban que la música sonase.

Gray inspiró y espiró fuerte mientras intentaba liberar todos los nervios que sentía. El DJ (que era Gajeel) les miró mientras sonreía. Levy, quien estaba a su lado, le susurró al oído qué canción debía poner.

Everytime we touch de Cascada en versión balada comenzó a sonar y con los primeros acordes, Gray dio el primer paso. Danzaron durante los tres minutos que duraba la canción. Gray jamás había pensado que se le diese tan bien bailar, pero entre el conocimiento básico de él y lo buena bailarina que era ella, parecían volar. Lucy giraba y después ambos lo hacían. Ella cerraba los ojos y él la observaba sonreír mientras sentía como su corazón latía al par de la música de la bella danza que hacían los dos.

'Cause every time we touch
I get this feeling,
And every time we kiss
I swear I can fly,
Can't you feel my heart beat fast
I want this to last
Need you by my side
'Cause every time we touch
I feel the static,
And every time we kiss
I reach for the sky,
Can't you hear my heart beat slow
I can't let you go
Want you in my life

El estribillo final sonaba y con él, Gray sentía como sus sentimientos se aclaraban y todo era mucho más sencillo. Como todo era más fácil. En esta ocasión fue él el que sonrió al sentirse aliviado consigo mismo. En cuanto Casada dejase de cantar, se lo diría todo. Le diría que la amaba. Y podría respirar tranquilo aquella noche, aún si le rechazaba y le partía el corazón en mil pedazos.

La canción terminó y dejaron de bailar. Gray tomó la mano de Lucy y se la llevó fuera de la pista. Miró a Lucy a los ojos durante un buen rato. Era demasiado para él y su corazón volvía a latir acelerado. Mierda, había conseguido relajarme y ahora estoy otra vez nervioso… Gray tranquilízate.

- Lucy, hay algo que debería haberte dicho hace mucho pero nunca he tenido la oportunidad. No, más bien, nunca he tenido el valor de hacerlo pero sé que ahora es el momento.

Gray respiró hondo. Desvió su mirada hacia abajo intentando encontrar todo el valor posible y vió la rosa que se había puesto antes. La descolgó de la solapa y la puso justo debajo de su rostro. Vamos Gray, hazlo. Hazlo. ¡Hazlo!

- Estoy enamorado de ti. Llevo enamorado de ti tanto tiempo que ya he perdido la cuenta de las noches en las que me acostaba con tu sonrisa en mi mente y de las mañanas en las que me levantaba ansioso por ir a clase y poder verte otra vez. Te juro que cada vez que hablo contigo siento un millón de cosas y no puedo dejar de pensar en ti ni un solo segundo. Que ahora mismo tengo el corazón tan acelerado que creo que me va a dar un infarto y que te amo tanto que a veces hasta duele pero que sería capaz de dejarte ir si ello conllevase tu felicidad. Y estoy soltando muchísimas cosas cuando lo único que de verdad importa y que quiero que tengas bien claro, es que te amo. Te amo, Lucy.

Gray terminó de decirlo todo y contuvo el aliento, esperando. Al no recibir respuesta, cerró los ojos pero sintió el contacto de la delicada mano de Lucy rozando la suya al coger la rosa. Abrió los ojos y vió como ella miraba extasiada la rosa y susurraba sonrojada:

- Yo también estoy enamorada de ti, Gray. Al fin y al cabo, tú eres el único para mí. El único capaz de llenarme y hacer que me sienta completa, el único que consigue que todo en mí sea perfecto. Eres el único con el que deseo estar por y para siempre.

Gray creyó que moriría. Le correspondía. Comenzó a reír extasiado por la felicidad y cogió la mano de ella que tenía la rosa y la atrajo hacia él, uniendo sus labios. La otra mano la colocó en el cuello de ella para poder así profundizar más el beso y cuándo ella separó un poco sus labios, él aprovechó para poder jugar con su lengua.

Ambos tenían los ojos cerrados, dejando que el sabor del amor les llenase. Era como estar en el cielo y tocar las nubes. Lucy agarraba la chaqueta de él, aferrándose como si no quisiese despertar de ese sueño nunca. Él rompió el contacto pero no se alejó prácticamente nada. Sus labios aún se rozaban.

- Te amo, mi ángel.

- Te amo, mi caballero andante.

Gray volvió a besarla una y otra vez mientras se susurraban que se amaban.

Cuando las campanadas de las doce dieron, Lucy salió corriendo y volvió con un pequeño trozo de chocolate en forma de corazón. Gray lo miró como si fuese el regalo más preciado que le podrían haber hecho y después de darle un bocado, lo rozó con los labios de ella para que se tomase la otra mitad.

Después de que todo el mundo hubiese dado sus chocolates, ellos dos bailaron durante toda la noche y gran parte de la madrugada. Cuando los pies de Lucy no podían soportar ni un minuto más de pie, Gray la cogió en brazos como una princesa y se fueron de la fiesta. Gray se quitó la chaqueta y se la puso a ella antes de volver a cogerla.

Lucy protestó un poco pero Gray le dijo que la tendría en brazos hasta que llegase el taxi, porque era su princesa. Éste llegó y ambos se subieron, estuvieron todo el camino cogidos de la mano y cuando llegaron a casa de ella, Gray le pidió al conductor que esperase un momento.

Nada más salir, él volvió a ponerle su chaqueta.

- Espero que mañana cuando despiertes no olvides que te amo, Lucy.

- No creo que pueda olvidarlo. Ni eso, ni esta magnífica noche. Ni tus besos…

- ¿Puedo darte el beso de buenas noches?

- Puedes.

Gray sonrió al escuchar como ella le daba permiso, sabía que no tendría por qué habérselo preguntado pero quería asegurarse. Se acercó a ella y la cogió de las solapas de su propia chaqueta y la acercó a él para unir sus labios una vez más. Se separaron y volvieron a besarse varias veces.

- C-creo que debería irme a dormir y tú a tu casa, Gray.

- ¿Mañana podré verte?

- Claro. Ahora somos novios y puedes venir a verme o yo ir a verte todos los días, ¿no?

Gray sintió demasiada ternura hacia ella cuando escuchó aquello y no pudo contenerse. Acabaron besándose de nuevo.

- Creo que te amo demasiado…

- Pues espero que nunca dejes de amarme más y más, Gray.

- Siempre será más que ayer pero menos que mañana.

- Te amo.

- Te amo.

Lucy le devolvió su chaqueta junto con un leve y rápido beso en los labios. Gray esperó a que ella entrase en la casa para irse a su propia casa. Lucy se fue a la cama directamente tras ponerse su pijama y dejó que Morfeo se apoderase de ella.

Gray, gracias por todo…Por ser mi caballero andante, por quererme, por hacerme sonreír y por ser ahora mi novio. Mi novio… Te amo, Gray Fullbuster.

Gray sabía que aquella noche dormiría mejor de lo que lo había hecho nunca pues la chica de sus sueños era ahora su novia.

Es tu novia. Tu novia. Que bien suena eso… Quizás mañana podría llevarla a un parque de atracciones… Podría llevar a mi novia a un parque de atracciones. No puedo dejar de decirlo… Gracias Lucy, por aceptarme y quererme tal como soy. Gray suspiró feliz. Te amo, Lucy Heartphilia.


Bueno, aquí lo tenéis. Espero que os haya encantado tanto como a mi me ha gustado escribirlo. Espero vuestros reviews sobre lo que opináis del final de este fic y de la historia en general.

Loooos (o más bien el, sois malos y no me dejáis reviews T.T) revieeews!

Hikari Sumire: Aquí tienes el final. Gray es lindo y kawaii hasta el final. Espero que hayas disfrutado de tu historia regalo :')

NOS LEEMOS GENTECILLA. OS QUIERO!