Capitulo 2
Harry por favor tienes que parar!
Hermione trataba de calmar a Harry, ella sabía que después de lo que Harry vio en el pensadero, luego de contar la historia y entregar las memorias al ministerio el tenia otra apreciación hacia Severus Snape, al igual que muchos y ella misma lo hace. Sabía que el proceso de curación de Severus era crítico, los tratamiento diarios eran dolorosos que en muchas ocasiones se escuchaban sus gritos hasta la sala, luego desaparecían, las ocasiones que se les permitió pasar a verlo siempre estaba dormido, por agotamiento, por los calmantes que lo inducían en un sueño tan profundo y pesado como la niebla, ella era consciente que las veces que lo escucho gritar era porque el dolor era tan fuerte que los calmantes perdían su efecto, pero luego de ello todo era igual.

-No puedo Hermione!.

Hermione estaba en total acuerdo con Harry, ella sabias que le debían mucho y en muchas ocasiones se encontró de la misma manera que Harry o peor, pero hoy era un día mucho mas pesado que los demás días, una noticia cambio muchas cosas en ellos, Harry por un lado se altero, ella tenía un nudo en la garganta pero ella sabía que no podía romper aquí, por Harry, Ron, McGonagall.

Ron estaba tranquilo pero sabía que en su mente muchas cosas pasaban, como la proyección de una película, es muy difícil tener la imagen de una persona y señalarla para luego darte cuenta que en muchas ocasiones te ha salvado el pellejo y que no conocías nada de él en realidad, pero aun mas se que se sentía atado de manos, pese parecer inmaduro Hermione sabía que existía la parte sensata y madura que salía en momentos como este.

Por otro lado McGonagall era la viva imagen de una madre preocupa y arrepentida de desconfiar de su hijo, ella no tuvo hijos pero siempre vio en Severus uno, el podría ser grosero, un poco insensible ante los demás en ocasiones anti social, pero Minerva lo conocía tanto o mas que el mismo, no era necesario que hablara para saber lo que pasaba sus ojos aunque oscuro como la noche siempre fueren tan claros ante ella. Esa noche en que se enfrentaron Severus se defendió de sus maleficios pero no se atrevió a atacarla por el contrario en sus ojos solo vio desesperación y es una mirada que nunca olvidara, después de saber la verdad sobre el entendió, ese día, ese hombre que ella vio crecer y que en muchas ocasiones escucho, con sus miradas decía a gritos que confiara en el o lo ayudara, pero la rabia no le permitió ver lo que en realidad reflejaban, ella que siempre conocía la verdad en sus miradas, ese día la tapo con nubes llenas de desprecio y decepción hacia quien ella consideraba un hijo.

Ahora aquí estaba tratando de procesar la noticia que le dio el Dr. Era muy feliz de saber que Severus estaba mejor y casi consiente, su felicidad duro poco, cuando le dijeron que a consecuencia del veneno se destruyo el sistema visual y que ahora el estaba completamente ciego, sabía que Severus siempre detesto sentirse limitado en sus actividades, eso sería algo muy duro para el no solo tendrá que luchar con gente señalándolo, sino también por quienes lo miren con lástima que era lo que el mas detestaba, un hombre intuitivo como él, con años de ser espía siempre fue fácil detectar el desprecio de las demás personas hacia el aun sin verlos.

Un doctor de cabello corto castaño se dirigía hacia ellos junto a una bella asistente de oscuro cabello y penetrante ojos azules.

-Familiares o amigos del Sr. Severus Snape, por favor!

Hermione salto de su asiento y llamo la atención de Harry, Ron Y McGonagall

-Si, somos nosotros. Respondió Minerva con la voz un poco ronca de tanto llorar.

-Buenas tardes señores, es el momento de pasar a verlo, está un poco alterado pero está bien. Harry miro a Hermione que tenía sus ojos vidriosos, como si estuviera a punto de llorar. Juntos hicieron su camino a la habitación de Severus su nerviosismo aumentaba conforme avanzaban sus pasos.

Hermione fue la primera en entrar, allí estaba él en una cama, con sus pies descalzos, pantalones de chándal, su torso desnudo que dejaban ver las múltiples cicatrices de sus años como espía encubierto, su rostro mas pálido de lo normal con una barba muy crecida y sus ojos, esos mismos ojos que en mas de una ocasión provoco su temor aumentara a mil, ellos ahora eran fijos a un solo lugar, con la mirada en blanco, su labio inferior temblaba, por lo que imagino que tenía ganas de llorar. Después de uno segundos se escucho los pasos e ingreso de los demás y fue testigo de primera mano como el rostro se Severus se volvió neutral sin rastro de dolor o sufrimiento.

-Severus?, hijo me alegra ver que estas despierto. Hablo Minerva muy cerca de él.

El rostro de Severus se contrajo en sorpresa y nuevamente vio como su labio empezó a temblar. Minerva, eres tú?... Si Hijo soy yo…Minerva no pudo contener las lágrimas por lo que respiraba entrecortado. -

Est…estoy cie….estoy ciego Minerva, no veo nada…yo…yo no sé que hacer con mi vida de aquí en adelante!. La desesperación de Severus en su voz, en su rostro, en su cuerpo, nunca fue vista por nadie a excepción de Minerva, Albus y el trió de oro cuando lo encontraron prácticamente agonizando. Hermione trato de pronunciar palabra pero no pudo, que podía decir en una situación como esta, a un hombre que toda una vida se negó a depender de alguien, solo podía pensar en querer cruzar esa corta distancia, abrazarlo y decirle todo está bien "pero que estoy pensando, el mi maestro, el es Snape!".

Minerva lo abrazo, lo mantuvo en sus brazos como queriendo protegerlo de algo, pero poco a poco los sedantes comenzaron hacer efecto y los ojos de Severus se hacían mas pesado, Minerva lo ayudo acostarse. -

Minerva, yo necesito…necesito…Alb. Los cuatros integrantes de la habitación se miraron entre sí, pero Minerva y Hermione presentían que el joven maestro de pociones sabe algo muy importante.