INVIERNO EN EL CORAZÓN
Por Ayumi
TODOS LOS DERECHOS DE NARUTO PERTENECEN A MASASHI KISHIMOTO
CAPÍTULO 9
El combate había terminado, la guerra había acabado.
El atardecer había teñido las nubes con un tono rojizo, que de pronto podía parecer una analogía de la tierra ensangrentada, como resultado de los terribles combates que habían tenido lugar en los últimos días.
Shinta enterró con fuerza su ensangrentada katana en la tierra. Se encontraba cansado, pero al mismo tiempo se encontraba feliz ¿o no? Había contribuido enormemente en la victoria de aquella batalla. Ellos habían ganado.
A lo lejos podía escuchar claramente los gemidos de los heridos, algunos pronunciados con mayor pesar que otros, quizá provenían de los vencidos y tenían un mayor pesar emocional que físico. Giró la cabeza en diversas direcciones, pero a pesar de que podía escuchar claramente, y de manera cercana, los gemidos, no había nadie a su alrededor.
En lugar de cuerpos tendidos en el suelo, lo único que podía ver eran ruinas. Donde antes existían hermosas casas y algunos edificios, ahora no quedaban más que vestigios de explosiones e incendios.
Alzó sus manos hasta su rostro y las vio completamente ensangrentadas. Todas sus ropas también demostraban las huellas de un combate feroz, la sangre de innumerables enemigos contra los que había combatido estaba impregnada en su armadura, y sin embargo él no tenía una sola herida.
Había perdido la cuenta de a cuantos enemigos había derrotado en aquellos días de cruenta batalla, muchos de ellos eran jounins de alto nivel, pero habían caído fácilmente ante sus ataques.
Un impulso desconocido lo animó al alzar el rostro hacia la montaña de los Hokages, y clavar su mirada en el rostro tallado de Yondaime. Notó con un poco de sorpresa, como los combates también habían llegado hasta ese lugar, incluso un rastro de sangre surcaba la mejilla de la imagen de Yondaime.
Era irónico. ¿Aquello era un simbolismo? No estaba seguro.
Continuó mirando aquel rostro, por alguna extraña razón sentía como si no pudiera apartar su rostro. Había algo que tenía atrapada su atención
"Tu padre"
"Tu padre"
-Tu padre hizo lo que consideraba mejor, Shinta-kun
El lugar había cambiado drásticamente, y en lugar del joven en medio del campo de batalla, ahora era un pequeño de escasos 4 años, parado en la gran sala del Tsuchikag, frente al líder de su aldea, que le hablaba en tono pausado y suave. Apenas era un niño que se sentía muy asustado, y su madre había considerado que no podía existir alguien mejor que el Tsuchikage para calmarlo. Sin embargo ¿cómo estar calmado cuando estás cara a cara con tu líder? Quizá aquel sentimiento se veía incrementado debido a que el Tsuchikage se encontraba sentado en su trono, lo cual era intimidante para alguien tan pequeño, aún así prestó atención
-Sé que esto que te digo debe ser muy difícil para ti entenderlo, pero es la verdad. Tu padre estaba seguro de que era lo mejor para ti y para la aldea. Aún eres muy pequeño para comprender y asimilarlo todo, pero no debes tener miedo. Todos estamos convencidos de que esto no es algo a lo que no puedas enfrentarte, a pesar de tu corta edad es fácil ver en ti un gran valor y fuerza. No debes temer, algún día tú protegerás a la aldea, pero hasta entonces, y aún después de ello, la aldea te protegerá a ti. ¿Lo has entendido?
-Hai-respondió tímidamente el pequeño Shinta, después de unos segundos de silencio
Los temores habían disminuido un poco, muy poco, pero a pesar de su corta edad, entendía que a veces eran necesarios sacrificios a favor de la aldea, y aquel era uno de ellos. Seguía teniendo miedo del futuro, de ser diferente, de tantas cosas, pero no podía hacer nada para cambiarlas y hasta él entendía que lo mejor era adaptarse.
Desde su posición, el Tsuchikage le sonrió suavemente. Era un ninja curtido en los campos de batalla y sometidos a los entrenamientos más duros, nada dado a las demostraciones afectivas, sin embargo él consideraba importante dar una imagen agradable para los más pequeños, pues de esa manera podían sentirse mas unidos a su líder y, por ende, a su aldea. Pero aquella sonrisa, dedicada para calmar los temores de Shinta, le había salido mucho mas natural, quizá porque entendía el dilema por el que atravesaba el pequeño y deseaba transmitirle un poco de tranquilidad.
-Me alegro. Ahora ve con tu madre, lleva rato esperando por ti
-Hai-aquella respuesta salió mucho más animada y Shinta, tras hacer una corta reverencia al Tsuchikage, se dio la vuelta y corrió a la puerta donde lo esperaba su madre.
La mujer tomó la mano que ansiosamente le tendía su hijo, y se giró hacia el Tsuchikage para agradecerle con una inclinación de cabeza, la charla que había tenido con su hijo.
Shinta deseaba irse a comprar su helado, tal y como su madre le había prometido si iba a su encuentro con el Tsuchikage, de modo que sacudió ansiosamente la mano de madre para llamar su atención, pues se había quedado estática en su lugar.
Su madre se giró, pero el rostro amable y sonriente había desaparecido siendo reemplazado por una calavera y todo a su alrededor desaparecía y era inundado por una gran oscuridad.
Aterrado, Shinta lanzó un grito desgarrador.
Shinta se despertó golpe y se incorporó en el sillón donde había pasado sus horas de sueño. Su corazón latía acelerado y el sudor empapaba su frente y espalda, todo ello a cusa de aquel sueño que acababa de tener. ¿Por qué había tenido ese sueño tan extraño? Tampoco lograba entender porque había recordado aquella conversación sostenida con el Tsuchikage, muchos años atrás.
Aventó al suelo las cobijas que lo abrigaban, caminó con largas zancadas sobre el frío suelo hasta llegar a la ventana tras la cual podía verse la montaña de los Hokages, apoyó su cabeza contra el frío vidrio de la ventana, deseando poder relajarse y olvidar aquel sueño. Aún se sentía cansado y aunque la tentación de volver a dormir era muy fuerte, sabía que eso era imposible, tanto porque ese sueño le impediría relajarse, como por el hecho de que ya estaba amaneciendo.
Un ruido a su espalda atrajo su atención, haciéndolo voltear y descubrir a un somnoliento Konohamaru, que lo observaba desde la entrada de la sala.
El ser consiente de ello logró despejar la mente de Shinta lo suficiente para recordar el lugar donde estaba. La noche anterior, tras la pelea con Sakura, había estado vagando por las calles hasta que se había encontrado con Konohamaru. El chico le había hecho plática por horas, hasta que la madrugada y el cansancio de sus cuerpos los convenció de irse a descansar. Konohamaru le había ofrecido su casa para descansar y él había aceptado gustosamente, pues aún estaba molesto con Okuni y deseaba alejarse un poco de ella y una posible nueva ronda en la pelea.
-Bueno días, Konohamaru-kun-saludó cortésmente
-Shinta-niichan ¿has dormido bien?
-Si-respondió Shinta, a final de cuentas no tenía porque contarle los malos sueños que había tenido-te estoy muy agradecido por dejarme quedar aquí
-No hay problema. Me gustaría seguir platicando contigo pero…ya me tengo que preparar para salir
Lo cual significaba que él tendría que prepararse para irse, a pesar de que Shinta lo veía como algo obvio y natural, Konohamaru parecía un poco apenado ¿Por tener que pedirle que se apresurara a irse¿O porque, por alguna razón que no lograba a entender muy bien, Konohamaru parecía querer pasar mucho tiempo con él? Casi parecía tratarlo como un hermano mayor. Aún así, no quería que Konohamaru se sintiera culpable por pedirle que se fuera, de modo que se apresuró a tranquilizarlo.
-Descuida ¿vas a una cita?
-No exactamente. Kurenai-sensei saldrá de misión y me toca cuidar a su hija
-¿Tú por qué?-preguntó con curiosidad.
-Somos primos. El papá de Sayuri-chan era tío mío, desgraciadamente él murió antes de que naciera Sayuri. Por eso mismo Shikamaru y yo nos turnamos para cuidarla cuando su mamá no puede, y ahora me toca a mi
-Comprendo. ¿Podría darme un baño¿O ya vas muy retrasado?
-No hay problema, Shinta-niichan. Aún tengo suficiente tiempo. ¡Incluso podemos desayunar juntos en el Ichiraku!
-¿Lo dices en serio¡Será genial!-nada como un buen tazón de ramen para comenzar el día. No entendía como había sobrevivido tantos años sin probar algo tan delicioso como el ramen, por eso no iba a desperdiciar la oportunidad.-Entonces me daré un baño muy rápido.
Shinta se disponía a ir al baño, cuando por la orilla del ojo alcanzó a captar una imagen que lo dejó anclado en su lugar. A pocos centímetros de distancia, sobre una mesita, se encontraba un portarretrato con una fotografía en la que aparecía Konohamaru, más pequeño, al lado de alguien idéntico a él.
Con manos temblorosas tomó la fotografía y la acercó a sus ojos para observarla atentamente, intentando encontrar alguna explicación a aquello, o que el parecido se desvaneciera en cuanto tuviera la fotografía de frente. Eso no pasó.
Era como verse en un espejo. Aunque quizá la mejor comparación era con una fotografía antigua, porque podía notar los años de diferencia entre él y quien aparecía en la foto. Pero sin embargo ambos tenían los mismos cabellos, en tono y tipo, los ojos azules. Incluso tenían una sonrisa similar. Era aterrador y desconcertante.
-Konohamaru-kun. ¿Quién es el?-odió el ligero temblor que invadió su voz al hacer aquella pregunta, pero no había podido evitarlo.
Por su parte Konohamaru se sentía inquieto y alegre a la vez. Alegre porque al fin tenía el pretexto de abordar el tema con Shinta, pero se sentía inquieto por toda la situación. No debía ser fácil para alguien descubrir que tenía un doble en algún lugar.
-Naruto-niichan-Konohamaru se lamentó por haber soltado una respuesta tan simple. Evidentemente Shinta requería detalles y una explicación-Era Uzumaki Naruto
"Naruto. Ese fue el nombre por el que Sakura me llamó" pensó Shinta, pero la impresión solo le permitió hacer una sencilla pregunta.
-¿Era?
-Si, él…murió hace algunos años-respondió Konohamaru con pesar, con el mismo pesar que lo invadía cada vez que recordaba la muerte de su querido amigo, casi un hermano.
-Ya veo. Somos…muy parecidos
-Mejor dicho idénticos. Cuando te vi por primera vez me sorprendí mucho, al mismo tiempo me alegré porque era como volver a ver a Naruto-niichan. Quizá la única diferencia física entre ustedes, son las marcas en las mejillas.
-Si…la única diferencia-concordó Shinta con aire ausente mientras recorría con la yema de los dedos su mejilla derecha.
Había un gran silencio en aquel lugar y aunque Konohamru entendía que Shinta necesitaba un poco de tiempo y espacio para asimilar aquello, algo de lo que estaba seguro al ver el enorme impacto que había sufrido el ninja de la Roca, él también deseaba expresarse y desahogarse un poco. En verdad lo necesitaba.
-Lo extraño mucho ¿sabes? Siempre estábamos haciendo travesuras, o comiendo ramen, o hablando de cualquier tontería. Cuando él murió…no lo podía creer. Mi abuelo y mi tío se habían muerto¿no debería haber cubierto ya mi cuota de personas queridas a las que enterrar? Pero yo he tratado de preservar mis recuerdos, si es verdad que una persona no muere verdaderamente sino la olvidamos, entonces jamás me permitiré el olvidarlo. Por eso incluso me vine a vivir a este lugar, este era su departamento. Aquí me siento cercano a él.
Shinta separó momentáneamente la vista de la fotografía y su mirada recorrió todo el departamento. Todo aquello estaba tomando un giro que le daba escalofríos. Pero él no era alguien que se quedara esperando sentado las respuestas. Todo aquello tenía una explicación, se jugaba la vida a ello. Y estaba seguro de saber quien le daría información.
Con una calma que no estaba seguro de sentir, colocó la fotografía en su lugar y se giró en dirección a Konohamaru, con una sonrisa amable en los labios.
-Konohamaru-kun, no podré ir a desayunar contigo. Acabo de recordar un asunto de suma importancia que tengo que arreglar urgentemente, espero que no te moleste
-¡No hay problema! Otro día será-aseguró en tono conciliador
-¿Aún puedo usar tu baño?
-Claro, es…-Konohamru iba a indicarle la ubicación, pero Shinta ni siquiera lo escuchó. Aún así llegó sin problema a la habitación correcta, en donde entró de prisa y cerró la puerta-De seguro se levantó en la noche-murmuró para si mismo.
Después de la ducha que acababa de tomar, Okuni se sentía muchísimo más relajada y fresca. El hecho de que Shinta no hubiera llegado a dormir aún era un asunto que la inquietaba, pero casi podía entender que seguramente seguía enojado con ella por su comportamiento en la fiesta.
Lo cierto era que ella también estaba molesta consigo misma ¿Por qué demonios se estaba comportando como una celosa compulsiva? Si otra chica se comportara como ella lo había hecho, seguramente la tildaría de loca.
Tomó una toalla y envolvió su cuerpo en ella. Frente al espejo se acomodó un poco el cabello húmedo mientras analizaba las ojeras que tenía como resultado de una pésima noche. Resignada a que no tendría un buen aspecto ese día, salió del baño lista para arreglarse. Pero un cuanto puso un pie en su recamara una mano se cerró con fuerza sobre su muñeca y con un tremendo jalón alguien la arrinconó contra la pared.
El miedo momentáneo que había experimentado desapareció en cuanto reconoció al responsable
-Shinta ¿Qué…pasa¿Por qué estás así?
-Lo sé todo
Okuni palideció significativamente al escuchar aquellas palabras. ¿Lo sabía todo¿Acaso él había…? Su mente trabaja a velocidades casi antinaturales, estaba a punto de abrir la boca y empezar a justificarse cuando su instinto la salvó.
Conocía a Shinta mejor que a si misma. Durante el tiempo que él había permanecido herido y hospitalizado, ella había memorizado cada movimiento corporal, cada inclinación, cada mirada, lo suficiente para reconocer cuando se echaba un farol…como en aquel momento. Algo había pasado. Él sabía ALGO, la cuestión era calmarse, averiguar qué sabía e intentar controlar los daños
-¿De qué estás hablando?
-Uzumaki Naruto-solo pronunció el nombre, pero fue suficiente para que el mundo de Okuni se sacudiera. Mordió con fuerza el interior de su mejilla para obligarse a controlar los nervios y actuar como si no supiera nada.
-¿Quién es él?
-No te hagas la tonta Okuni, porque no te queda. Estoy seguro que sabes de quien te estoy hablando, porque fuiste tú quien insinuó un parecido ¿Lo has olvidado? Cuando salí aquella primera vez con Sakura-san, tú estabas segura de que ella me diría que le recordaba a alguien. Intrigaste diciendo que ella se lo inventaría para coquetear conmigo ¡pero él existió! Y estoy seguro que tú lo sabes.
Por primera vez desde que se conocían, Okuni sintió miedo de Shinta. Él parecía tan furioso y descontrolado, que la sacudía violentamente y la presión en sus muñecas le estaba provocando dolor. Pero era fundamental permanecer tranquila y convencerlo de su inocencia, antes que todo se descubriera
-No sé nada, te lo juro
-¿Ah no? Entonces ¿cómo sabías del parecido entre ese individuo y yo¿Cómo?
-Alguien me lo mencionó en la calle. Uno de los primeros días en Konoha…alguien me interceptó en la calle y me preguntó por ti, dijo que te parecías mucho a alguien. Es…cierto que intrigué contra Sakura, pero eso lo hice porque estaba celosa, lancé una piedra al azar, nunca pensé atinarle
Shinta pareció calmarse un poco, aflojó ligeramente la presión que ejercía sobre sus muñecas y la observó fijamente por unos instantes. Pero aquella calma no duró mucho, Shinta volvió a presionar fuertemente sus muñecas y la jaló hasta casi chocar sus narices, cuando volvió a hablarle, su voz sonaba fría y dura como el acero, lo que le erizó los vellos de todo el cuerpo
-No te creo. Tú no eres alguien que tire al azar, eres alguien que actúa racionalmente en base a certezas. Sabías algo, y te aprovechaste de ello. ¿Es por esto que me eligieron para esta misión¿El Tsuchikage sabía del parecido?
-¡Claro que no! Además, quizá estás exagerando con aquello del parecido
-¿Me tomas por un imbécil?-preguntó entre dientes-¡Vi una fotografía¡Somos como dos gotas de agua! Konohamaru dijo que la única diferencia entre ambos son las marcas en las mejillas. Pero tú y yo sabemos que eso no es del todo cierto ¿verdad?
Para aquellos momentos, Shinta la presionaba con fuerza contra la pared. Aquello llegó al límite a Okuni, una cosa era fingir tranquilidad y otra muy diferente era dejarse maltratar. Haciendo uso de la fuerza, lo aventó violentamente, logrando liberarse de su violento agarre. A pesar de aquel movimiento, Shinta permaneció de pie frente a ella, observándola frotarse las adoloridas muñecas, y preguntó
-Tú siempre lo has sabido todo de mí, como si conocieras de memoria una vieja historia que leíste. Así que dime, ese sujeto, Naruto¿era mi hermano¿Mi padre tuvo una aventura¿O fue mi madre?
-¡No!-exclamó ante aquellas preguntas formuladas por un, brevemente, tranquilo Shinta
-¡Entonces explícamelo¿Cómo puede haber dos personas tan parecidas sin un lazo de sangre que los una?
-¡No lo sé! Pero sé con seguridad que tus padres fueron siempre fieles el uno al otro, nunca has tenido un hermano.
-¿Por qué estás tan segura¿Cómo lo sabes?
-¡Solo lo sé! Por favor, confía en mi. Ese parecido no significa nada, olvídalo por favor.
Okuni le dirigió una mirada suplicante mientras se acercaba a él y colocaba su mano en el hombro de su novio, pero él se movió inmediatamente, como si no pudiera soportar su contacto, lo que agregó mayor pesar a la chica. La mirada que le dirigió Shinta le llegó al alma, estaba cargada de decepción y cuando habló terminó por hundirse
-Siempre he confiado ciegamente en ti. He puesto mi vida en tus manos, infinidad de veces, sin dudarlo un solo segundo. Tu palabra era todo lo que yo necesitaba para creer algo, ahora eso se ha terminado. No te creo, y no sé si pueda volver a confiar en ti alguna vez.
Aquellas fueron sus últimas palabras antes de salir del lugar, dejando una Okuni derrumbada y con abundantes lágrimas recorriendo sus mejillas.
Cuando la puerta del consultorio se cerró tras la salida del paciente, Sakura suspiró de alivio. Ya casi terminaba de arreglar los asuntos que la habían obligado a ir a clínica y, por ende, en un rato más podría irse a su casa.
Estiró los brazos por encima de su cabeza, pero para su desgracia aquel movimiento le provocó una fuerte punzada en su cabeza. Aquella molestia era una de las consecuencias que tenía como consecuencia de haberse emborrachado la noche anterior.
Para colmo de males, no había podido quedarse en su casa y descansar porque habían necesitado su presencia en la clínica. Por esa razón deseaba ardientemente terminar pronto para poder irse a descansar, a final de cuentas al día siguiente tendría una misión. Un escalofrío la recorrió al pensar que tendría una misión en conjunto con Shinta, cuando lo que más deseaba era mantenerse alejada de él.
La noche anterior se había sentido tan humillada. Las cosas que Shinta le había dicho…la mirada que le dirigió, todo aquello la tenía muy incómoda ¿Qué le había pasado? Ella y Shinta prácticamente eran extraños, y sin embargo ella casi le rasgaba la ropa en su propia sala.
"Lo dicho, no volveré a beber nada más fuerte que el té" pensó mientras dejaba caer su cabeza contra el escritorio.
Un ligero golpeteó en la puerta la obligó e interrumpir su momento de autocompasión. Quizá era otro de los pacientes que le tocaban atender y lo peor que podía hacer era tenerlo esperando afuera mucho tiempo.
-Adelante-pidió con su tono profesional.
Esperaba encontrar en la entrada a algún ninja que acudiera a su última revisión antes de que le asignaran alguna misión, algún anciano ninja con malestares, incluso algún pequeño con un típico resfriado. Pero definitivamente no esperaba ver frente a ella a Shinta.
"¿Lo he invocado?" inmediatamente tachó esa idea de ridícula y la eliminó de su menta. Pero aún quedaba la duda de saber que hacía ahí.
-¿Qué pasa¿Aún te faltó algo por decirme a noche?-preguntó con tono mordaz
Sakura percibió el pequeño sobresaltó de Shinta, así como la sombra de culpabilidad que nublaba su mirada. Extrañada, lo observó atentamente y pudo notar que él no parecía tener un mejor aspecto que ella. Bueno, se alegraba, se lo tenía bien merecido.
-No, pero si es de anoche de lo que quiero hablar. Quiero pedirte una disculpa. Las cosas que dije, esas cosas tan terribles…no son ciertas. Sé que es una pobre excusa, pero lo cierto es que cuando me llamaste "Naruto"… perdí un poco la razón. Me habías decepcionado y quería herirte, algo que conseguí y de lo que me avergüenzo profundamente. Por eso es que te pido una disculpa por mi despreciable comportamiento.
Sakura estaba desconcertada. Lo último que hubiera esperado era una disculpa, pero eso era lo que estaba recibiendo. Aún así no dejaba de ser sospecho un cambio de opinión tan drástico y repentino, de modo que se decidió a averiguar sus motivos para disculparse.
-Y este arrepentimiento… ¿a qué se debe?
Shinta bajó ligeramente la mirad y se mantuvo con aquella actitud unos instantes, hasta que finalmente se decidió a hablar.
-Lo he visto
-¿A quién?
-A él. A Uzumaki Naruto-Sakura se sorprendió enormemente al escuchar aquello, la impresión la dejó sin palabras y Shinta supo que no podía dejarlo ahí-Vi una fotografía de él en casa de Konohamaru-kun y cuando me di cuenta del enorme parecido que hay entre ambos…lo entendí todo.
-Ya…yo también lo entiendo todo. Si no hubieras visto esa fotografía y hubieras comprendido mi reacción…jamás te hubieras disculpado ¿verdad? Solo así cambiaste de opinión respecto a mí.
El silencio de Shinta a aquella pregunta fue suficiente respuesta para Sakura, quien no sabía porqué se sentía decepcionada al respecto, pero lo estaba. La opinión que Shinta tuviera de ella no tendría que importarle, pero las cosas que le había gritado la noche anterior la habían lastimado, y para colmo él mismo reconocía que de no haber conocido la existencia de Naruto seguiría pensando lo mismo…aquello la hacía sentir mal. Estaba a punto de pedirle que se retirara y la dejara sola, cuando él volvió a hablar y dijo
-Es cierto que el hecho de haber visto esta foto y entender lo que pasó anoche me hizo venir lo más rápido posible a disculparme. Pero la realidad es que la foto no hizo otra cosa que acelerar los acontecimientos. En estos días tenemos una misión por realizar, y con el tiempo que estaremos juntos seguramente me hubiera dado cuenta del error de mi juicio. Yo habría terminado por darme cuenta que tú personalidad no encaja con la idea errónea que yo me hice anoche.
-¿Lo dices en serio?-preguntó Sakura, sintiéndose aliviada que las cosas se hubieran aclarado
-Claro. A decir verdad muchas cosas que dije anoche…no las pensaba en serio, pero quería herirte porque sentía que me habías decepcionado. Quizá suene a excusa tonta, pero cuando me llamaste Naruto me sentí muy…desconcertado. Si me hubieras llamado "Sasuke" lo hubiera entendido, habría sido incómodo y eso, pero lo hubiera entendido. Pero el que me llamaras por otro nombre…no me lo esperaba
-Si…lo imagino
-Por eso es que te pido una disculpa. Yo…
-Te perdono-dijo Sakura, interrumpiendo las largas disculpas que Shinta había planeado. Aquel perdón tan rápido, desconcertó a Shinta quien pensó haber oído mal.
-¿Lo dices en serio?
-Si. Tú ya te diste cuenta del error y has venido a disculparte. Además no le veo sentido a estar peleados todo este tiempo por algo en lo que…ya pasó.
-Nunca pensé conseguir tu perdón tan rápido
Sakura se encogió de hombros, queriendo restarle importancia al asunto, aunque en realidad si la tenía. Era cierto que había entendido su razón por la forma en que se había comportado con ella, de hecho lo había entendido desde la noche anterior, pero lo que verdaderamente la motivaba a perdonarlo era su necesidad de dejar ese tema en el pasado. Si no lo perdonaba en ese momento, seguramente seguiría sacando el tema a colación para ofrecerle una disculpa, pero ella quería enterrarlo en lo profundo de su mente y olvidar lo que ella estuvo a punto de hacer. ¡Estaba a punto de casarse! Decidió que era mejor aclarar que quería dejar el asunto zanjado, y así lo dijo
-Ya no tiene importancia todo este asunto, lo mejor es dejarlo pasar y no volver a hablar de ello
A Shinta no le pasó por alto lo que escondía aquella frase, una petición para olvidar todo lo que había estado a punto de suceder. Bueno, no le hacía daño dejar el tema de momento. Pero si Sakura creía que lo iba a dejar así como así, estaba muy equivocada. Sin embargo lo mejor era no forzar más la situación y mostrarse de acuerdo
-Tienes razón, Sakura-san. Dejemos todo esto de lado-el suspiro de alivio emitido por Sakura fue una confirmación para Shinta de que había sido lo mejor, de momento. De pronto su mente sacó a flote el otro asunto importante que quería tratar con Sakura, y decidió abordarlo en aquel momento-Otra cosa, Sakura-san. Sé que, después de la forma en que me porté contigo, no lo merezco, pero aún así quiero pedirte un favor
-¿Cuál?
-Que por favor me hables de él, de Naruo.
Sakura se sobresaltó ligeramente, aquello era lo último que esperaba que le pidiera, y evidentemente iba a negarse.
-No…no creo que pueda. Pero seguramente Konohamaru se sentirá feliz de hablar contigo al respecto.
-Lo sé. Sé que si se lo pidiera a Konohamaru-kun, él aceptaría gustoso contarme todo lo que sepa. Pero quiero que seas tú quien me hable de él
-¿Por qué precisamente yo?
-Porque estoy seguro que nadie me podrá decir lo que quiero saber, mejor que tú.
Sakura sabía que no debía ceder. Para empezar había muchas cosas referentes a Naruto que los ancianos habían considerado información clasificada y habían prohibido hablar de ella, además que no estaba segura de querer hablar de Naruto con alguien que se lo recordaba tanto. Pero por otro lado…la idea de hablar de Naruto la tentaba mucho.
Desde que él había muerto, y a ella le había costado tanto superarlo, Naruto se había convertido en un tema semi tabú. Todo mundo pensaba que ella no se tomaría muy bien una larga charla al respecto y solo hablaban de él superficialmente. Pero ella ya se había cansado de ello, quería compartir sus recuerdos de Naruto y hablar de él, por duro que fuera quería mantener vivos aquellos recuerdos.
Además, era entendible que Shinta se sintiera muy desconcertado por todo aquello y quisiera tener la mayor cantidad de información al respecto para intentar encontrar una respuesta. Visto todo aquello, solo había una posible respuesta.
-Está bien. Pero no puedo ahorita, espérame un par de horas y cuando salga te lo contaré
Una gran sonrisa iluminó el rostro de Shinta, luego hizo una inclinación como agradecimiento y dio las gracias antes de darse la vuelta y salir de la habitación
La tranquilidad inundaba aquel prado por la mañana, sin embargo el silencio era roto por completo debido al sonido de golpes contra un árbol, y exclamaciones provenientes de cierta joven que desquitaba su frustración con un poco de entrenamiento. Su respiración pesada y la capa de sudor que la cubría delataban la intensidad con la que se entrenaba.
Por un momento el cansancio pudo con ella y Okuni se vio en la necesidad de parar. Inhaló profundamente, queriendo que sus pulmones recibieran un poco más de aire, en cambio le dolió el pecho por el ejercicio y la enorme cantidad de aire que había entrado. Avanzó hacia el árbol y recargó su frente contra el tronco.
Se sentía completamente exhausta, no solo por la manera en que había estado gastando sus energía, casi castigándose, sino porque su noche de insomnio provocada por la fiesta y lo que había provocado, como el hecho de que Shinta no había llegado a dormir. Para colmo de males, todo se complicado dramáticamente a causa de que Shinta se había enterado de su parecido con Uzumaki Naruto.
Había temido y esperado ese momento a partes iguales, insegura por lo que ocurriría cuando ello pasara. El Tsuchikage había estado muy confiado en no pasaría gran cosa, pero ella…Por mucho que le doliera aceptarlo, el Tsuchikage tenía razón al decir que cuando se trataba de Shinta, ella perdía el control de la situación.
La molestia consigo misma regresó, acompañada por la necesidad de desquitarse con alguien…o algo, de modo que se retiró del árbol y reinició sus certeras patadas, logrando sacudir completamente el árbol hasta su copa
Una patada tras otra caían sin descanso sobre el tronco del árbol, seguramente si seguía con ese ritmo no necesitaría mas que unos cuantos golpes y terminaría por derribarlo. Sin embargo una voz a sus espaldas atrajo su atención, obligándola a detenerse.
-Si sigues así acabaras con el árbol…y con tus piernas en el proceso
El disgusto recorrió a Okuni al reconocer la insoportable voz de Uchiha Sasuke. Se concedió a si misma unos instantes para recuperar el control y voltear a ver al recién llegado
-Eso a ti ¿qué te importa¿Acaso golpear un árbol es una especie de señal inconsciente de que deseo atacar a Konoha?-preguntó retadoramente
-¿Y si lo fuera?-Okuni maldijo mentalmente el tono frío que Sasuke había usado ¡como odiaba ese tono de voz tan creído!
-Entonces tú y yo tendríamos que pelear ¿cierto?-Okuni dio un paso al frente, en actitud firme y retadora. Su pie pisó una hoja del árbol que se encontraba en el camino, en cuanto se dio percató de lo que había hecho aplicó mas fuerza la hoja, quebrándola por completo.
Sasuke observó fijamente su acción, posteriormente alzó la mirada y permanecieron mirándose por algunos segundos, hasta que el moreno rompió el silencio y dijo
-No estoy de humor para estas cosas. He venido para hablarte acerca de tu noviecito
-¿Qué quieres con él?
-Mantenlo alejado de Sakura. No sé lo que planean ustedes, pero evidentemente tiene algo que ver con Sakura
-¿Cómo sabes eso?
-Porque te pasas la mayor parte del tiempo actuando como una loca celosa solo porque Ogawara volteara en dirección a Sakura, pero muchos afirman que ayer en la fiesta tú lo animaste a que fuera con Sakura y lo acompañara a su casa, lo cual es muy extraño viniendo de alguien que se mostraba celosa de cualquiera cosa que llevara falda
Aquel comentario alteró un poco más a Okuni. Que ella se criticara por ser celosa era algo natural, que Shinta le dijera también lo entendía ¡Pero que ese imbécil alzado se metiera con ella no tenía perdón! Aún así usó todas sus fuerzas para controlarse y no hacer algo tan estúpido como pelearse con él. Su voz salió estrangulada y fingidamente calmada cuando volvió a hablar
-¿Por qué es extraño? Quizá Shinta y yo somos una pareja muy moderna que se permite muchas cosas
Sasuke frunció aún más el ceño al captar lo que el tono maliciosa de Okuni había insinuado. Sin embargo su tono de voz calmado y frío continúo, aunque con la amenaza latente bajo todo ello
-Lo que ustedes hagan con su relación no puede importarme menos. Pero asegúrate de mantener alejado a Ogawara de Sakura, a menos que no te importe que yo me haga cargo de ello y él resulte lastimado
-¿Estás seguro que el herido será él? Yo no lo creo
El ambiente estaba cargado de una gran tensión, casi hasta podía cortarse con un cuchillo. Así permanecieron ambos, analizándose, evaluándose, hasta que Sasuke retiró la mirada y se dio la vuelta. Pero no se alejó inmediatamente, sino que dijo
-Recuerda que mañana temprano saldremos de Konoha en misión de búsqueda de los invasores. Más les vale estar a tiempo
-Descuida, ahí estaremos.
CONTINUARÁ
Hola a todos. Primero que nada quiero pedirles una disculpa por mi enorme tardanza. Lo que ocurrió es que no había tenido acceso a la compu de mi trabajo, que es donde escribo el 90 de los capítulos, y cada vez que llegaba a mi casa y me proponía escribir…ya era noche y estaba muy cansada.
De hecho el capítulo abarcaba otras dos o tres escenas, pero decidí que era mejor cortarlo o nunca lo terminaría. Pero prometo tratar de que el próximo capítulo esté listo muy pronto. Y para compensarlos por la larga espera, les diré que pasará en el próximo capítulo, aunque de seguro ya lo adivinan: Sakura le hablará a Shinta de Naruto
Pero bueno ¿qué les pareció¿Les gustó lo que leyeron? Lo cierto es que este capítulo tiene pistas sobre lo que pasará en los siguientes episodios. Espero ansiosamente sus opiniones.
Les agradezco mucho a quienes me han dejado review ¡Apenas puedo creer que ya tengo 51!
Karurosu pues Sakura lo abofeteó porque, aunque tenía razón al sentirse así Shinta, debe ser terrible que te digan esas cosas y no puedas ni defenderte
Lunaleen: pero descuida, no le haré lo que me gustaría hacerle (Ayumi se imagina cocinando a fuego lento a Sasuke OO)
Darwin ya veremos, ya veremos
Mikapunzel: muchísimas gracias por tu comentario
Loquin: sé que quedó corto, espero que este no me haya quedado tannnnn corto
AnNa LiZbEtHe: lo bueno es que Shinta se ha disculpado por cu comportamiento. ¿Shinta y Sakura? Habrá algo de eso en los próximos episodios
Anónimo ¡Caray! Me alegra que te esté gustando, sobre tu sueño…no sé que decir. Quizá solo espero que si vuelves a soñar algo relacionado, sea uno mas feliz
MeLiNnA001 Pues de momento ellos se odian a muerte, quien sabe que pase mas adelante
Rukia89: gracias por tu comentario
natsumy blackcomo ves, Shinta se ha disculpado. Espero ya no tardarme
Srah-chan: Gracias por tu comentario
Drager: muchísimas gracias por tus halagos, y espero que la espera no te haya dejado sin uñas
S4ku-N4ru es que la pobre tenía que seguir con su vida XDDD
Sae-Uchiha: me alegra que te esté gustando, y trataré de no volver a tardar tanto.
2008-03-09
