Invierno en el Corazón
Invierno en el Corazón
Por Ayumi
TODOS LOS DERECHOS DE NARUTO SON PROPIEDAD DE MASASHI KISHIMOTO
CAPÍTULO 10
A pesar de que el sol estaba en lo alto del cielo, la temperatura de Konoha era lo suficientemente baja para necesitar salir con abrigo y combatir satisfactoriamente el frío. Hinata Hyuga se dio el lujo de contemplar la forma en que los rayos de sol empezaban a caer sobre las copas de los árboles cubiertas de nieve, lo que le daba un ambiente maravilloso, aquel panorama la hacía sentir tranquila y maravillada. Le hubiera gustado seguir en aquel lugar por un rato más, pero tenía algo importante que hacer. De modo que cerró un poco más su abrigo y reinició su camino.
-Hinata
La joven aludida detuvo su caminata y volteó a su espalda, de donde había provenido el llamado. Con paso lento y un poco desganado, Kiba se acercaba a ella. Akamaru corrió hacia ella y se detuvo a sus pies, moviendo la cola en espera de la caricia, que ella le dio gustosamente detrás de las orejas.
-Kiba-kun…iba a buscarte-fue lo primero que dijo la joven cuando su novio y compañero llegó a su lado.
Kiba permaneció en silencio unos instantes, lo que añadió un poco de tensión al ambiente. Como si Akamaru percibiera la importancia de aquella reunión, se alejó de los jóvenes y se echó a los pies de un árbol cercano, para dejarlos a solas.
-Pues yo también iba a buscarte, estaba de camino a tu casa-dijo seriamente el Inuzuka
-Oh-dijo Hinata simplemente. Era obvio que aquella conversación iba a ocurrir, ambos tenían que hablar respecto a lo sucedido en la fiesta, pero aún así era un tema un poco incómodo y ella seguía siendo lo suficientemente tímida como para sacar el tema-Yo…-cualquier cosa que iba a decir, no importó porque fue interrumpida por Kiba
-Quiero hablar contigo sobre las cosas que te dije anoche. Primero que nada quiero decirte que lamento lo mal que me porté contigo, perdón por haberte hecho esa escena tan desagradable
-No tienes que disculparte, yo…
-Pero también quiero decirte que…si te atrae ese tal Shinta…yo lo entiendo. Sé que lo pasaste mal cuando murió Naruto porque te hubiera gustado confesarle tus sentimientos. Si te atrae Shinta y te gustaría…intentarlo, yo lo entendería. Solo te aconsejo que te des prisa, porque por las miradas que Sakura le lanza, pues quizá ella también vaya tras él.
Kiba sentía su corazón latir aceleradamente, había sido todo un reto decir aquellas palabras, pero lo había conseguido. Estaba enamorado de Hinata, pero si ella no lo amaba y la aparición de Shinta, tan parecido a Naruto, la tenía confundida y deseaba ir tras él…no le quedaba de otra mas que hacerse a un lado.
"¿Por qué se queda callada? ¡Que diga algo! ¡Lo que sea, pero que hable!" pensaba ansiosamente Kiba. Temía la respuesta, pero aborrecía esa incertidumbre.
-Hay algo que quiero explicarte, Kiba-kun-la voz calmada con la que Hinata habló lo desconcertó mucho, así que se quedó en silencio para ver que le decía.-Yo…no voy a negar que Naruto-kun me atraía. Había muchas cosas de él que me gustaban y yo lo admiraba porque nunca se daba por vencido.-sus mejillas se habían vuelto completamente rojas y comenzó a jugar con sus dedos, algo típico en ella, pero no por eso se detuvo-Me dolió mucho su muerte y si él hubiera sobrevivido…quizá hubiera vencido mi timidez y le hubiera confesado mis sentimientos…pero las cosas no fueron así. De todas maneras, visto a la distancia, sé que él me hubiera dicho que ya estaba enamorado de Sakura-san.
-Eso no lo sabes, quizá él…-dijo Kiba, intentado darle un poco de ánimos, pero la sonrisa tranquila de Hinata lo convenció de guardar silencio y seguirla escuchando
-Si que lo sé. En aquella misión que tuvimos de búsqueda de Sasuke-san, me di cuenta de los sentimientos que guardaba hacia ella. No lo hice antes porque, a pesar de que lo había observado mucho tiempo a escondidas, nunca había visto algo firme a ese respecto…y supongo que tampoco me hubiera gustado verlo. A lo que quiero ir es que lo que yo sentía por Naruto-kun fue hace años. Él murió y aunque fue doloroso para todos nosotros, tuvimos que seguir con nuestras vidas, y yo lo hice. Es cierto que él me gustaba mucho y sentía un enamoramiento pero…es por ti por quien ahora tengo esos sentimientos, Kiba-kun-el corazón de Kiba se detuvo al escuchar aquella sencilla declaración de amor, pero su pulso se aceleró enormemente cuando Hinata colocó su mano encima de la suya y entrelazaron sus dedos. Se sentía desbordante de alegría cuando clavó sus ojos en los Hinata y notó la dulce mirada que le dirigía, así como el tierno sonrojo que cubría sus mejillas. Estaba adorablemente sonrojada.
-¿Lo dice en serio?-preguntó emocionado, a lo que la joven solo respondió asintiendo, pero fue suficiente para el Inuzuka y la abrazó con fuerza.
-Ki…Kiba-kun-dijo con el sonido amortiguado por la fuerza del abrazo
-Dime
-Nos pueden ver.
Kiba la soltó en el acto y pudo ver que, efectivamente, había personas en los alrededor que lanzaban miradas furtivas en su dirección. Su carácter abierto y extrovertido hacía que no le importara aquello, pero entendía que eso no era así con Hinata, de modo que la soltó y la observó completamente sonrojada, lo que le arrancó una sonrisa.
-¡No lo puedo creer! Nunca me había dicho que me querías.
-Bueno, es que yo…
Hinata se interrumpió apenada, evidentemente no sabía como justificarse, pero no había necesidad porque inmediatamente Kiba entendió el motivo. Había sido él quien dio el primer paso al pedirle una cita, dejando de lado las típicas de amigos, y después le había pedido ir un paso adelante y ser novios. Ella siempre le había dicho que si, pero nunca le había hablado de sus sentimientos, obviamente por su timidez. Lo cierto es que hasta aquel momento, se había sentido muy inseguro pensando que Hinata en realidad no sentía por él algo más que amistad, y que la única razón por la que estaba con él era por la lamentable ausencia de Naruto.
Kiba lanzó un alarido de felicidad al comprender que todos sus temores habían sido en vano. ¡Y pensar en lo inseguro que se había sentido al ver la atención que Hinata le había prestado a Shinta lo noche anterior!
De golpe y porrazo recordó el porque su inquietud y una duda salió a flote.
-Entonces… ¿por qué no le apartabas la vista de encima a Shinta?
-Oh…bueno, eso es muy simple. La razón era la curiosidad e incredulidad. Es algo…desconcertante estar frente a frente con alguien que idéntico a alguien que murió tiempo atrás. Naruto-kun murió hace algunos años y de pronto aparece Shinta-san que es idéntico físicamente, e incluso su tono de voz y otras cosas son ligeramente parecidas, no es algo normal y por eso tenía mi atención. No existe otra razón
-¿En verdad no te gusta?
-De verdad. Además, en toco caso, a mi me gustaba Naruto-kun. Shinta-san es otra persona, no una especie de extensión de Naruto-kun.
Kiba respingó ligeramente en su lugar por lo que había dicho Hinata. Así era como él había estado viendo a Shinta, y al darse se sintió un poco culpable. Cada persona era un individuo independiente, no un complemento o reserva de alguien más. Darse cuenta de la visión que Hinata tenía al respecto, la hizo quererla un poco más.
Demonios. Se moría de ganas de estar en un lugar privado y poder besarla.
Con sus manos enfundadas en abrigadores guantes, Sakura limpió la nieve que se había acumulado en las bancas del parque, para poder sentarse tranquilamente. Había sido ella quien sugirió hablar en aquel lugar, para estar en un lugar tranquilo donde tener aquella importante conversación. Shinta se sentó a su lado, muy pegado a ella, para evitar esa cercanía tan perturbadora, discretamente se hizo a un lado.
Tenía emociones contradictorias por aquella conversación, por un lado estaba deseosa de compartir sus recuerdos de Naruto, pero por el otro también se sentía incómoda por hablar de él con Shinta, no dejaba de ser una situación desconcertante. Le hubiera gustado tomarse unos instantes para relajarse, pero Shinta se movió ligeramente a su lado, quizá para iniciar él la conversación, lo cual la hizo sentir un poco intranquila. Había decidido ser ella quien abriera la conversación y de esa manera poder guiarla mejor y mantenerse tranquila, de modo que inhaló para tomar fuerza y empezar a hablar.
-Naruto y yo…éramos compañeros de equipo. Nos conocimos en la Academia Ninja, pero no convivimos hasta que nos convertimos en genins y terminamos formando parte del mismo equipo. Sasuke-kun, Naruto y yo éramos el equipo 7. Éramos todo un caso-comentó con un deje de humor mientras se recargaba en el respaldo de la banca y sus ojos parecían fijar su atención en un punto mas lejano del cielo, en sus recuerdos-Sasuke-kun era el novato número uno de nuestra promoción, yo estaba loca por él y Naruto…Naruto era alguien con más ganas que talento, siendo sinceros. Soñaba con ser Hokage, esa era su meta, y estoy segura que las cosas hubieran sido diferentes, algún día habría cumplido su sueño.
-¿Hace cuánto tiempo murió?
-Seis años. Casi siete. ¡Cielos! A veces siento que no ha pasado mas que un día, o que lo veré aparecer en cualquier momento jugándome alguna de sus bromas
Una amarga sonrisa se dibujó en los labios de Sakura, haciendo sentir un poco culpable a Shinta por haberle pedido que le hablara de Naruto, pero no se arrepentía. Él necesitaba la mayor cantidad de información respecto al sujeto y las cosas que le estaba diciendo Sakura lo hacían….real.
- Konohamaru-kun dice que somos idénticos físicamente, pero ¿también nos parecemos en la personalidad? ¿Cómo era él?
-No, las personalidades de ambos son muy diferentes. Tú eres alguien serio, formal y respetas un protocolo, también eres amable pero mantienes las distancias. Naruto era todo lo opuesto. Él…era una persona escandalosa, siempre estaba lleno de energía y optimismo, nunca se daba por vencido y estaba convencido de que con esfuerzo podría lograr lo que se propusiera. Como él creció muy solo, siempre estaba haciendo escándalo para llamar la atención. ¡A veces me volvía loca! Pero ahora…daría lo que fuera por poder volver a verlo hacer alguna de sus travesuras.
-Dices…que creció de una manera solitaria pero ¿por qué? ¿Acaso no tenía familia? ¿Hermanos? ¿Primos? ¿Quiénes eran sus padres?
Sakura logró reprimir un gemido de contrariedad, las preguntas que Shinta le hacía, a pesar de ser lógicas, la metían en problemas para poder ocultar la verdad e inventar información convincente. Aceptar aquella plática había sido un error, pero ya no había vuelta atrás y no le quedaba de otra mas que inventarse algo.
-Sobre ese tema no puedo hablar mucho…porque no lo sé. Naruto era…huérfano, y el tema le hacía mucho daño, de modo que casi no hablaba al respecto. Ni siquiera sé con certeza si él sabía quienes eran sus padres
-Entonces… ¿no sabes nada?
¿Cómo responder aquello? Sakura sabía la respuesta, pero no podía decirla. No le quedaba otra opción mas que decir una enorme y descarada mentira:
-Alguna vez escuché a Hokage-sama decir que los padres de Naruto murieron cuando él era un recién nacido. Eso es todo lo que sé
-Ya…ya veo.-la decepción era tangible en la voz de Shinta.
Evidentemente él quería obtener más información sobre el origen de Naruto, pero toda ella había sido clasificada como confidencial por órdenes de los Ancianos. Sakura decidió que si no podía revelarle muchas cosas, lo menos que podía hacer para compensarlo era contarle muchas cosas insignificantes, en cuestión de información demasiado reveladora, pero que le permitiría a Shinta tener una mayor idea de quien era Naruto.
Pasó cerca de una hora contándole diversas anécdotas, había sido algo divertido para ambos, y ella finalmente se había sentido libre de exteriorizar sus recuerdos de Naruto. Habían reído ante la mención de algunas travesuras de Naruto, e incluso Shinta había lanzado una carcajada, poco común en él, cuando le contó lo mucho que a Tsunade le molestaba la manera en que Naruto se refería a ella.
Sin embargo, el relajado ambiente se esfumó cuando Shinta dejó de reír e hizo una pregunta que llevaba quemándolo desde que se entero de la existencia de Naruto.
-¿Cómo murió?
Fue como un balde de agua fría dejar los hermosos y alegres recuerdos para enfrentarse a los acontecimientos que habían ocurrido aquel fatídico día.
Además aquella era una pregunta difícil de contestar. Había pensado cientos de posibles respuestas, pero había decidido que lo mejor era contar una verdad a medias y no entrar en detalles, a final de cuentas los Ancianos habían ordenado mantener en secreto muchos de los acontecimientos de aquella pelea.
Un puño helado rodeó su corazón mientras recordaba la desesperación que la había inundado aquel día al comprender que Naruto se estaba enfrentando, completamente solo, a Pein. La desesperación por llegar a tiempo y ayudarle, y al final…
Ya tenía una respuesta preparada pero lo primero que salió de sus labios fue un sonido inentendible, así que Sakura debió guardar silencio y carraspear un poco para lograr recuperar la voz.
-Estábamos en una misión, él…se separó del grupo y murió combatiendo al enemigo
Aquella frase hacía que todo sonara tan simple, tan vacío.
Pequeñas lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas y el viento helado parecía congelarlas instantáneamente antes de caer al suelo. Se abrazó a si misma en busca de calor, para el enorme frío que estaba sintiendo en aquellos momentos, y que nada tenía que ver con la calidez que había sentido mientras recordaba los buenos tiempos con Naruto.
-¿Murió…frente a tus ojos?
-No. Y te agradecería que dejáramos de lado el tema de su muerte, es algo muy doloroso para mi
"Me doy cuenta" pensó Shinta mientras veía el gesto desolado de la joven.
Tan solo momentos atrás el ambiente había sido tan relajado, que los primeros copos de nieve habían empezado a caer sin que ambos se dieran cuenta. Pero ahora, era como si la temperatura hubiera disminuido unos 10° desde que hiciera esa pregunta. Se sentía como un miserable por poner triste a Sakura, pero él necesitaba saber.
Reprimió el impulsó de acercarse a ella, pasarle el brazo por la espalda y abrazarla contra su pecho. Que impulso tan extraño. Él no era de los que consolaban, no es que le gustara ver sufrir a las personas, pero creía que cada quien debía lidiar con sus propias penas en privado y no depender de un consuelo ajeno.
No lograba entender como Sakura podía sufrir tanto con la muerte de un amigo. No negaba lo doloroso del asunto, pero eran ninjas y se convivía con la muerte a cada segundo. Un par de amigos suyos habían caído en misiones, y él nunca se había desmoronado por ello, sino que lo había visto como algo natural.
De pronto una idea se formó en su mente. Sabía que era correcta, pero aún así necesitaba una confirmación.
-Sakura-san, tú…lo amabas ¿verdad?
Sakura se estremeció al escuchar esa pregunta. El asombro la invadió y volteó a ver a su compañera, sin poder contestar.
Había mantenido la verdad de sus sentimientos por Naruto solo para ella, ninguno de sus amigos sabía con seguridad el enorme dolor que le había ocasionado su muerte. Todos asumían que únicamente había sentido amistad por Naruto, y ella nunca los había sacado de su error, por miedo a que hablar de ellos los hiciera mas reales y el dolor más profundo. Aún así, era desconcertante el hecho de que Shinta hubiera adivinado sus sentimientos con facilidad.
-¿Có…cómo lo sabes?-preguntó con voz temblorosa, pero él se limitó a encogerse ligeramente de hombros
-Entre otras cosas, porque cuando hablas de él se te ilumina la mirada de una forma que no ocurre cuando hablas de alguien más-guardó silencio unos instantes, lo que le permitió a Sakura asimilar sus palabras, pero al cabo de unos instantes preguntó con voz distante- ¿Eran pareja?
-No. Yo…no tuve el valor de hablarle de mis sentimientos. Él siempre andaba tras de mi cuando salimos de la Academia, pero después…pasaron cosas que provocaron que estuviéramos algunos años separados. Cuando él regresó me di cuenta que me había enamorado de él, pero él ya no me mencionaba sus sentimientos y yo llegué a pensar que las cosas habían cambiado. Después…murió y fue demasiado tarde.
Que fácil era decirlo y que simple sonaba. Pero no haberle podido revelar sus sentimientos a Naruto era algo que le pesaba enormemente, si lo hubiera hecho… ¿qué hubiera pasado? ¿Habrían cambiado las cosas?
Sakura sabía que los cuestionamientos de aquel tipo no llevaban a nada, pero en sus momentos más bajos, como ese, no podía evitar que ese tipo de preguntas inundaran su mente robándole la tranquilidad.
Shinta cerró con fuerza los puños. Sabía que era algo completamente ilógico, pero se sentía terriblemente celoso ante la confesión que Sakura le había hecho. Él no tenía ningún derecho a sentirse celoso por los sentimientos que ella hubiera tenido a Naruto, pero sin embargo lo estaba. Celoso y… ¿alegre? ¿Qué demonios estaba pasando con él?
Desgraciadamente la confusión que estaba experimentando, así como el enojo que lo inundaba, provocaron que cuando abriera la boca dijera algo terrible
-Si tanto amabas a Naruto… ¿por qué estás con Uchiha? ¿No era acaso su mejor amigo?
El jadeo de indignación de Sakura le hizo darse cuenta de lo que había dicho. Pensó en disculparse, pero Sakura se levantó de un salto de su asiento y lo miró de manera furibunda mientras apretaba los puños en su costado. Esperó un golpe que seguramente merecía, pero en lugar de eso recibió unas duras palabras, pronunciadas entre dientes y en las que se podía detectar una rabia a duras penas contenida.
-Lo que Sasuke-kun y yo tenemos es…diferente. Y no es asunto tuyo-acto seguido dio media vuelta y se alejó a paso firme del lugar, dejando a Shinta apenado y desconcertada mientras los copos de nieve seguían cayendo sobre su cabeza.
En opinión de Shinta, aquella noche tan tranquila era justo lo que necesitaba después del día tan atareado e intenso que había tenido. Estaba recostado en la cama, encima de las cobijas, contemplando distraídamente la nevada a través de la ventana, afortunadamente no era muy fuerte y no existía la posibilidad de cancelar la misión del día siguiente.
Al ver la nieve caer, recordó la visión de unos copos de nieve caer sobre el cabello de Sakura, a pesar de que había estado muy concentrada en la conversación, aquellos copos habían atrapado por momentos su mirada. Su mente se vio atrapada por el recuerdo de la mirada de Sakura, de sus hermosos ojos esmeralda. La manera en que estos brillaban llenos de alegría y diversión mientras le contaba anécdotas del difunto Naruto…hasta que él había metido la matada y esa expresión había desaparecido.
Mientras tanto era observado por Okuni desde la puerta de la recámara. Cuando Shinta había regresado aquella tarde, lo había notado cambiado y algo pensativo. Por las pocas palabras que había soltado se enteró que había estado con Sakura hablando sobre Naruto.
Uzumaki Naruto. Aquel nombre estaba provocando estragos entre Shinta y ella, aunque por diferentes motivos. Él quería investigarlo todo lo que pudiera…y a ella le gustaría enterrar definitivamente todo lo relacionado con el mismo. Si la misión se cancelara y se les ordenara regresar, ella no podría ser más feliz. Estaba muy inquieta por lo que estaba pasando y lo que podría pasar si Shinta proseguía con su inquietud. Para colmo de males estaba la misión de la que él tenía que encargarse.
Se recargó contra la pared, echó la cabeza para atrás y se quedó mirando el techo de la habitación como si fuera el techo más interesante que había visto en su vida. Reconoció el doloroso sentimiento de inquietud y ansiedad que apoderó de ella en aquel momento, era el mismo sentimiento que había experimentado cuando Shinta le había dicho que tenía una cita con Sakura. Entonces había sentido la necesidad de hacer algo para que la recordara, para que la tuviera presente…lo mismo que estaba sintiendo en aquel instante.
Caminó hasta la cama y se recostó al lado de Shinta, sin que ello, al parecer, lograra atraer su atención. Se sintió ligeramente tímida e insegura, pero desterró aquellos sentimientos y se dispuso a iniciar la seducción.
Suavemente pasó sus labios por el cuello de Shinta, lentamente fue subiendo hasta besar su barbilla mientras su mano izquierda ascendía a través de su muslo, en dirección a su cadera, hasta adentrarse dentro del pantalón de la pijama.
-Basta Okuni, hoy no estoy de humor-aseguró Sjinta de manera molesta.
En un primer momento aquel comentario la desanimó, pero también la picó en el orgullo la necesidad de quitarle aquella pasividad y poder seducirlo por completo. Tomó su lóbulo de la oreja entre sus dientes y lo jaló suavemente mientras su mano izquierda rodeaba por completo la base del pene. Lo sintió vibrar y sonrió complacida consigo misma, pero el placer no le duró mucho pues Shinta se separó bruscamente de ella y le dijo en tono duro
-Te dije que me dejaras. Aún estoy molesto contigo y no tengo ganas de acostarme contigo. ¿Crees que basta con un acostón para que se me quite el coraje que tengo hacia ti? No te lo creas tanto.
Okuni reaccionó como si la hubiera golpeado, a toda prisa se levantó y salió atropelladamente de la habitación. En cuanto se dio cuenta de lo que había ocasionado, Shinta se maldijo mentalmente, se sentía como un monstruo al pensar que la había lastimado.
-Mierda-masculló entre dientes mientras se levantaba de la cama. Descalzo como estaba, salió de la habitación y caminó hasta la sala, donde se encontraba Okini sentada en el sillón, con el rostro escondido entre sus rodillas.
En cuanto escuchó los suaves sollozos que Okuni emitía, se sintió como la peor basura del mundo. Era cierto que estaba enojado con ella, pero ese no era motivo para hacerle daño, le debía tantas cosas ¿y así le pagaba? No existían suficientes insultos en el mundo para decírselos a si mismo y sentirse un poco mejor. ¿Qué le estaba pasando? En solo dos días había lastimado a las dos chicas importantes en su vida.
Se permitió unos instantes para idear una disculpa adecuada. ¿En qué clase de persona lo convertía el hecho de pedir disculpas dos veces el mismo día, y en ambos había sido provocado por su enorme bocota? Sin mencionar que tan solo unas horas atrás, después de haberle pedido perdón, había vuelto a insultar a Sakura.
Con decisión se sentó en el sillón, tomándola por la espalda mientras enterraba su rostro en el hueco del cuello de Okuni. La joven se puso rígida al sentir el contacto, pero poco a poco se relajó contra el pecho de Shinta
-Perdón. Es cierto que estoy molesto contigo, me siento un poco decepcionado de ti… pero ese no es pretexto para haberte hecho ese comentario tan hiriente.
-¿En verdad lo sientes? ¿O solo lo dices porque mañana tenemos una misión?-el dolor con el que estaban cargadas aquellas palabras, golpeó aún mas en la conciencia del joven.
Shinta contuvo un suspiro de fastidio. A pesar de todo el tiempo que tenían de conocerse, jamás habían pasado una situación como la actual. Guardó silencio unos instantes para poder ordenar sus ideas y expresarse correctamente, a pesar de que quería disculparse, también había otras cosas que deseaba dejar claras.
-En verdad lamento eso que te dije. Pero quiero que me entiendas bien, Okuni. Todo lo que dije sobre la confianza que sentía por ti…sigue siendo verdad.
-¡Ya te dije que yo no sé nada! ¿Por qué no puedes creerme?-exclamó la joven, separándose del abrazo y poniéndose de pie frente a él con los brazos en jarras-¿Qué motivos tendría yo para ocultarte algo como eso?
-¡No lo sé! Mi sentido lógico te da toda la razón a ti, pero mi instinto me dice que, al menos en este tema, debo desconfiar de ti. Vi tu cara cuando te dije que lo sabía todo, estabas aterrada. Alguien que no sabe nada, como tú aseguras, no tendría que ponerse así a menos que exista algo que en verdad la preocupe
-¡Pues estás equivocado, maldita sea!
Shinta se obligó a si mismo a guardar silencio. Quería seguir con aquella discusión, con la esperanza de alterarla lo suficiente y se le escapara algún detalle, pero sabía que aquello podía ser contraproducente. Con actitud resignada se levantó del sillón y caminó de regreso a su habitación, se detuvo al lado de Okuni y dijo
-Sé que estoy en lo correcto al dudar de ti, pero todo esto no nos va a llevar a nada y es mejor dejarlo por la paz "al menos de momento". Lo importante es la misión de mañana, todo debe salir de acuerdo a lo planeado y para ello nuestro trabajo en equipo no debe verse comprometido. Con tu permiso, me voy a dormir.-aquellas fueron sus últimas palabras antes de entrar a la recámara y dejar tras de si a una joven tremendamente preocupada.
Los primeros rayos de sol alumbraban Konoha cuando dos ninjas caminaban en dirección a la puerta principal. A sus espaldas llevaban sus mochilas con el equipamiento necesario para una misión, entre ellas sus armas. Cuando pudieron divisar a sus compañeros de misión esperándolos en el lugar de reunión, Shinta preguntó en voz baja, para evitar que pudiera ser escuchado a pesar de la distancia.
-¿Está todo preparado?
-Si, ya me encargué de ello
-De acuerdo. Apeguémonos al plan y todo saldrá bien.
En cuanto llegaron al lado de Sasuke y Sakura, intercambiaron los saludos de rigor y salieron de la aldea.
CONTINUARÁ
Primero que nada una disculpa por mi enorme tardanza. El tiempo me empezó a pasar casi sin que me diera cuenta, además de que estoy inundada de tarea que ocupa mi tiempo. Pero gracias a que me obligué a mi misma a escribir, es que ya tienen este capítulo.
No me gustó mucho el resultado, pero lo cierto es que casi nunca estoy satisfecha con el resultado XDDDDDD
Se podría decir que este capítulo marca el fin de una etapa en la trama, porque a partir del próximo capítulo, y la misión que nuestros protagonistas enfrentarán, las cosas empezarán a tomar otro giro. Ahora no quiero prometer fechas, pero si que haré todo lo posible para que la tardanza sea mínima.
Les diré de que va el próximo capítulo: la misión. XDDDDD No, ya en serio, habrá un giro en la relación Sakura/Shinta. No diré si para bien o para mal, pero un cambio si ocurrirá.
Muchas gracias quienes me han hecho el favor de dejar su reivew: Mikapunzel, Srah-chan, lunaleen, mAdEsiTa, rokudaime naruto, Darwin, Loquin, HikariBuffy, AnNa LiZbEtHe, leremychan, Sae-Uchiha. Y a quienes no lo han hecho ¿qué esperan? Acepto teorías, sugerencias, comentarios.
2008-04-16
