INVIERNO EN EL CORAZÓN
Por Ayumi
Los derechos sobre la obra "Naruto" son propiedad de Masashi Kishimoto
CAPÍTULO 18
" " Pensamientos
- - Diálogos
Por la luz que entraba filtrada entre las cortinas de la ventana, Okuni sabía que estaba atardeciendo. Suspiró con decepción al pensar en la gran cantidad de horas que llevaba en ese lugar. Su padre la había sacado de su cama casi de madrugada con la misión de ir a cuidar a un paciente, todo como una orden directa del Tsuchikage.
Al parecer necesitaban a una persona de confianza…y ella lo era. Aunque tras tantas horas de aburrimiento casi desearía no serlo. Aunque, si tanta confianza decía tenerle, por lo menos podía haberle dicho a quien estaba cuidando; por algunos rumores de las enfermeras se había enterado que se trataba de un ninja que había sido emboscado cerca de la frontera, pero fuera de eso no sabía nada.
Regresó de golpe a la realidad al escuchar unos inconfundibles gemidos de dolor que emitía la persona a quien cuidaba. Su cabeza se revolvía sobre al almohada mientras su cuerpo parecía vibrar a causa de los dolores que lo aquejaba. Regresar a la conciencia significaba enfrentarse al dolor de sus innumerables heridas.
Okuni se levantó de su asiento y se inclinó sobre él. Su primer impulso había sido colocarle las manos en los hombros, para ofrecerle un poco de confort, pero verlo tan herido la hizo reconsiderar su impulso y provocarle mas dolor.
-¿Te duele mucho?-que tonta era. ¿Cómo pudo haberle preguntado algo tan obvio?-Espera un segundo, iré a buscar al doctor.
Se giró para salir, pero una mano se cerró en torno a su muñeca, deteniéndola. Sorprendida por la sorprendente fuerza que poseía alguien tan herido, alzó la mirada y se encontró con los ojos azules más hermosos que había visto en su vida.
-No…no te vayas por favor. No…quiero estar…solo-su voz sonaba ronca y muy baja, pero cada palabra fue perfectamente clara. La miraba directamente a los ojos como si temiera enfrentarse a ello solo, como si fuera incapaz de resistir la soledad, por momentánea que fuera.
-Yo…no te preocupes. No me moveré de tu lado, lo prometo-la desconfianza en su mirada todavía era clara, así que Okuni se apresuró a asegurar-Te juro que jamás voy a abandonarte, siempre estaré a tu lado.
Su promesa logró el efecto deseado porque su desconfianza poco a poco empezó a desaparecer y comenzó a relajarse, hasta dejarse caer sobre la almohada y sumirse en la inconciencia.
A pesar de que ya podía librarse de su agarre y salir, Okuni permaneció inmóvil en su sitio. Sin fuerzas se dejó caer en la silla que estaba a su espalda. Le costó unos instantes despejar el shock en el que la había sumido los recientes acontecimientos; pero en cuanto logró despejarse puso su mano encima de la mano de él, que aún rodeaba su muñeca, y dijo en voz alta
-No tienes nada que temer. Nunca voy a abandonarte…
Entre sueños Okuni se acurrucó aún más al torso contra el que estaba apoyada. Su brazo recorrió con una caricia el pecho de su acompañante mientras sus labios se curvaban en una sonrisa somnolienta
-…Shinta-dijo entre sueños.
-Nombre equivocado.
Aquella conocida y odiosa voz logró sacarla al instante de su ensueño. Sus ojos se abrieron de golpe y de par en par, el temor de enfrentarse a lo que aquella voz significaba la dejó petrificada en su sitio, sin mover un solo músculo.
Poco a poco empezó a reunir el valor para enfrentar lo que se avecinaba, inhaló profundamente y se sentó en la cama, se giró y se encontró de frente con los ojos de Uchiha Sasuke.
Su vista permaneció clavada en ese lugar por un espacio de tiempo que no podía definir. Aún sin separar la mirada, fue consiente de la desnudez de ambos, señal inequívoca de lo que había pasado entre ellos; las esperanzas que había mantenido hasta ese momento se esfumaron de golpe
-Oh por dios-susurró para si mientras un dolor de cabeza atacó con fuerza su cabeza.
El shock desapareció de golpe, por lo que se levantó de la cama con rapidez; un feroz mareó la atacó y estuvo a punto de doblarla sobre si misma, pero lo ignoró mientras agarraba con fuerza una de las cobijas y se enredaba por completo en ella. Para su mala fortuna aquella era la única cobija de la cama, por lo que la imagen de Sasuke, completamente desnudo, apareció ante sus ojos.
Gimió horrorizada y se volteó, como si aquella imagen fuera demasiado para ella en aquellos momentos.
Mientras intentaba calmarse un poco se dedicó a observar la habitación en la que se encontraba. Era una recámara común y corriente, pero era obvio que no pertenecía a su residencia asignada y por ende debían estar en la casa de Sasuke…o de cualquier otro lugar al que la hubiera llevado.
Las ropas de ambos estaban regadas por toda la habitación, un par de ellas se mezclaban en el suelo, y en ese grupo de prendas alcanzó a vislumbrar su ropa interior. Se apresuró hacia ella para poder ponérsela, pero para su competo horror descubrió que estaban desgarradas
Las soltó de inmediato, como si quemaran y se mesó sus cabellos con manos temblorosas. Aquella situación, combinada con los estragos de la resaca, la tenían verdaderamente confundida. No era capaz de recordar nada, a pesar de lo claro de la situación no podía recordar nada de lo que había ocurrido aquella noche. ¿Cómo pudo acabar en esa situación?
Empezó a sentirse inundada por la rabia. Estaba furiosa consigo misma, pero cuando volteó y vio a Sasuke, tendido en la cama mirándola fijamente pero completamente tranquilo, su rabia tuvo un nuevo destinatario.
-¿Cómo pudiste?-Okuni escupió aquella pregunta, con los ojos relampagueando de rabia
-¿Qué hice, según tú?
-¡Te aprovechaste de mi!
-¿Qué?-a pesar de que habló de manera calmada y controlada, la tensión en sus hombros indicaba que aquella pregunta había logrado afectarlo
-Obviamente pasamos la noche juntos ¡y me niego a pensar que cooperé de buena gana! ¡Me has violado!
Si la anterior acusación había logrado atravesar su tranquilidad, aquella provocó una reacción más visible pues se sentó en la cama y la miró fijamente, con el ceño fruncido por el enfado.
-No sabes lo que dices. Anoche participaste de muy buena gana. Y muy activamente
-¡Mientes! Quizá no usaras la violencia, pero definitivamente te aprovechaste de mi. Anoche estaba muy bebida, la única manera en que pude haberme acostado contigo es que no estuviera en mis sentidos. ¡Tuve que estar ahogada en alcohol para cometer una estupidez como esta!
-Cálmate-ordenó en tono bajo, mientras sentí que la rabia empezaba a inundarlo con fuerza-Usa la cabeza y recuerda quién fue la que inició todo, quien fue la que me besó.
Okuni se puso pálida y desvió la mirada, recordando que ella había hecho precisamente eso. Pero se recuperó de inmediato y se lanzó nuevamente al ataque
-Aún así. Si tú hubieras actuado de manera honorable, no te habrías atrevido a llegar más allá, sabiendo que no estaba conciente de mis actos-torció el gesto de manera irónica mientras le decía-¿Pero cómo te pido honor a ti? Ambos sabemos que careces de ello.
Sasuke le lanzó una mirada que acobardaría a cualquier persona, excepto a ella. Se levantó de la cama y caminó con paso firme hasta encararla de frente, ignorando por completo su desnudez
-No voy a permitirte que me insultes de esa manera, ni que descargues tus remordimientos sobre mi. Mejor deberías cuestionarte a ti misma. ¿Qué hace una kunoichi, supuestamente de elite, borracha en medio de una misión?
-Maldito-masculló entre dientes-Hubiera preferido que me clavaras un kunai, en lugar de lo que hiciste-lo vio torcer los labios en un claro gesto de burla que la enfureció y la hirió a partes iguales. Mientras ella se derrumbaba él se reía de su confusión. Quiso regresarle el golpe, machacarlo, hacerlo sentir tan miserable como se sentía ella en aquellos momentos, así que dijo-Quizá haya otra explicación a lo que pasó. Tal vez estaba tan borracha que te confundí con Shinta-lo vio apretar los puños para reprimir la rabia, y sonrió satisfecha consigo misma por poder herirlo-Pero debí estar tremendamente ebria para poder confundirlos, cuando es obvio lo hombre que es él comparado contigo.
-Más vale que retires esas palabras.
-No pienso hacerlo, porque no estoy diciendo mentiras. Te veo ahí, recostado en la cama, con una actitud que pareciera indicarme que debería sentirme agradecida por tener el dudoso placer de compartir tu cama, cuando lo que yo siento son nauseas. ¿Te duele que te compare con Shinta? Pues es un poco difícil hacer esa maldita comparación, porque es como comparar una piedra preciosa con una lata de basura. ¿No lo entiendes? La única oportunidad que tuviste conmigo es porque estaba tan perdida de alcohol que no era responsable de mis actos. No te des importancia porque pasó algo entre nosotros, estaba tan ebria que si no eras tú hubiera sido cualquiera. Cualquiera. Y aún así hubiera seguido siendo mejor que tú.
Si antes Sasuke estaba molesto, en aquellos momentos estaba furioso. Lo supo por la manera en que se levantó de la cama con todos los músculos en tensión, los puños firmemente cerrados a sus costados, una vena pulsando con claridad en la frente. Era cierto que sus encuentros habían sido escasos y breves, pero siempre lo veía controlado y tranquilo, no como en ahora.
-¿Crees que él es mejor que yo? ¿Dices que es como comparar una piedra preciosa con una lata? Me pregunto si esa misma comparación la hace entre tú y Sakura
Okuni perdió de golpe el poco color que le quedaba en el rostro mientras sentía aquellas palabras como una bofetada. De inmediato sintió que todo lo que había ganado en aquel enfrentamiento se esfumaba y la dejaba nuevamente en desventaja.
-¿Cómo te atreves?-preguntó con dificultad pues sentía que las palabras se le atragantaban a causa de la rabia
-Aunque estoy seguro de que él cree que el cambio fue para bien. Al menos Sakura no es una idiota como tú, que no tiene el menor reparo en humillarse por un poco de amor de alguien que obviamente te ha dejado de lado ¿No lo crees? ¿Esa es la única cara del amor que conoces? ¿La de vivir únicamente por una persona sin importarte que ésta te sacara de su vida?
Okuni estaba dispuesta a reconocer que QUIZÁ se merecía aquellos insultos luego de la manera en que se ensañó con él, pero tampoco significaba que pensaba ponerse para recibir más humillaciones o insultos.
-Mira imbécil, no entiendo en qué te basas para decir que me humillo por su amor. Su…rechazo ha sido doloroso para mí, pero he tratado de mantenerme al margen ¿o has visto algo que diga lo contrario? No lo he hecho más que por mí por él, porque es su decisión, sus sentimientos; y no me queda otra que respetarlos, aunque no entenderlos. ¿Pero qué te digo? Obviamente tú no puedes creer mis palabras o entenderme, porque a final de cuentas ¿qué sabes tú del amor? Del verdadero amor. Del que te pone sus sentimientos y felicidad por encima de la tuya, del compartir momentos amargos y dulces para apoyarse. Alguien tan creído y pegado de si mismo como tú, nunca sería capaz de entender lo que es poner a la persona amada por encima de uno mismo. Eres demasiado egoísta como para empezar a entenderlo ¿me equivoco?
Sus palabras parecieron afectarlo más de lo esperado, porque en lugar de replicarle permaneció en silencio, observándola por interminables momentos como si intentara encontrar en su rostro una respuesta que sus palabras no pudieran darle. Al final se giró para darle la espalda y se dejó caer en la cama, sin voltear a verla
Irónicamente aquel enfrentamiento consiguió calmarla lo suficiente como para poder vestirse a toda velocidad, sin importarle el orden o si la ropa estaba volteada por el lado correcto. Su único pensamiento era vestirse para combatir el frío y salir a toda velocidad de aquel lugar. Cuando finalmente lo logró, salió del departamento dando un sonoro portazo y dejando al moreno sumido en sus no muy agradables pensamientos.
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El agua caía con fuerza sobre la espalda de Okuni al mismo tiempo que frotaba con mayor fuerza su cuerpo con la esponja y abundante jabón. Sentía la imperiosa necesidad de borrar de su cuerpo cualquier marca o aroma, por ligero que fuera, que le recordara lo que había ocurrido la noche anterior. Y con quien.
Restregó con mayor ímpetu su brazo porque la imagen de Sasuke, completamente desnudo y tendido sobre la cama se coló en sus pensamientos. A pesar de que no era capaz de recordar, pequeños fragmentos empezaban a aclararse en su mente, atormentándola por la manera tan…entusiasta con la que había participado.
Arrojó violentamente la esponja al suelo y se recargó contra la pared de la ducha, cerró los ojos y trato de relajarse mientras sentía el agua recorrer su cuerpo. Le gustaría que el agua pudiera llevarse todas sus preocupaciones, problemas y recuerdos, pero no tenía tanta suerte.
No la tenía en ese estado únicamente el hecho de haberse acostado con alguien a quien aborrecía, sino el hecho de que hubiera sido alguien más que Shinta quien le hiciera el amor. Habían sido otras manos las que la habían acariciado y otros besos los que había disfrutado; todo eso la hacía sentir…sucia.
A pesar de la ruptura de su noviazgo, eso no cambiaba para nada el hecho de siguiera enamorada de él y probablemente lo estaría siempre. Acostarse con alguien a quien no la unía siquiera el cariño no solo no iba con ella, sino que la hacía sentir terriblemente mal.
Pero estaba otro problema extra.
Cuando salió huyendo del departamento de Sasuke, pudo identificar la presencia de numerosos ANBU rodeando el lugar. Evidentemente le habían asignado una mayor vigilancia debido a que logró eludir a sus anteriores guardias; aquello aunque la molestaba y era una complicación, lo entendía. Pero entender que ese nuevo grupo la había visto en el estado en que se encontraba la noche anterior, entrando en el departamento de Sasuke y salir a la mañana siguiente en sus condiciones, eso la ponía mal. No sería difícil para ellos deducir lo que había pasado la noche anterior tras las puertas del lugar.
¿Por qué tuvo que tener testigos de su desgracia?
Su momento de autocompasión fue interrumpido al escuchar unos insistentes golpes en la puerta de la entrada.
Envuelta en una gruesa bata y medianamente abrigada abrió la puerta. Estuvo a punto de cerrarla violentamente al ver quien era el recién llegado, pero éste fue mas rápido y entro en el lugar sin contemplaciones
-¿Qué demonios quieres? ¿Hurgar más en la herida?
-Mañana tenemos una misión-dijo con firmeza, atrayendo la atención de la joven
-¿En qué consiste?
-Hay reportes de que los intrusos están rodeando muy cerca de Konoha, así que iremos a comprobarlo
-Comprendo.
-Saldremos mañana al amanecer, espero que estés lista en la entrada de la aldea
-Así será
Sasuke pareció indeciso por unos segundos, pero rápidamente lo resolvió y salió del lugar sin decir una palabra más.
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Siguiendo los planes, partieron a la mañana siguiente a investigar en los perímetros cercanos a la aldea, pero no encontraron el menor rastro. Sasuke incluso empezaba a dudar de la palabra de los ninjas que reportaron haber visto movimientos por esas áreas.
Para colmo de males entre él y Okuni no reinaba el mejor ambiente entre compañeros de equipo. Cada uno por su lado analizaba la zona, pero las palabras eran prácticamente nulas. Aquella situación provenía más de ella y probablemente antes le hubiera gustado esa actitud, concentrarse plenamente en la misión dejando de lado cualquier problema personal, pero sentía que aquello podría ser contraproducente.
Si ella ni siquiera se dignaba dirigirle la mirada, entonces él tenía que observarla disimuladamente para asegurarse de su seguridad. Por la manera en que ella mantenía las distancias era claro que si la emboscaban no se dignaría en pedir su ayuda.
Apenas habían pasado cuatro horas desde que salieron de la aldea, pero era imposible saber con exactitud el tiempo les llevaría recorrer todo el perímetro, eso no encontraban indicios que los obligaran a ampliar más la zona de búsqueda. Afortunadamente el clima estaba de su lado, gracias a que no había nevado los huellas que los enemigos hubieran dejado no estarían borradas y si la cosa continuaba, no tendrían que preocuparse por buscar un refugio
-Uchiha-la voz de Okuni atrajo su atención y se giró en su dirección-esta zona está limpia, lo mejor es que nos movamos a la siguiente
Su respuesta nunca llegó, porque ambos sintieron el peligro rodearlos y saltaron lejos de aquel lugar. Casi de inmediato una lluvia de kunais los atacó, lograron escabullirse sin problemas y se cubrieron tras los troncos de los árboles
"Maldición. Nunca los sentí, son condenadamente buenos" pensó Sasuke con frustración al tiempo que activaba el sharingan.
Logró identificar el lugar desde provino el ataque y así ahí se dirigió. Ante sus ojos apareció un ninja vestido completamente de negro, sus ojos eran la única parte del cuerpo visible. Fue más rápido que el enemigo al conectar una patada en el costado de éste, pero para su sorpresa su rival desapareció en medio de una nube de humo.
-Kage-bunshin
Sintió un movimiento a su espalda y logró esquivar a tiempo la patada que iba dirigida hacia él. Aprovechando la sorpresa de su rival por haber fallado un golpe que parecía seguro, le regresó una patada directa al rostro. El individuo salió volando varios metros hasta golpear con fuerza con un tronco de árbol y quedar desmadejado contra el; en aquella ocasión el enemigo no se desvaneció como el anterior, lo cual significaba que se trataba de alguien real.
Aquello desechaba la idea de que todos los enemigos eran clones, al menos entre ellos había un cuerpo real. El problema era averiguar si era el único.
Pudo ver por el rabillo que Okuni estaba rodeada por dos enemigos, pero los mantenía bajo control sin muchos problemas. Al menos no tendría que preocuparse de protegerla y podría enfocarse sin problemas en su rival.
Se disponía a acercarse al lugar donde estaba tendido el enemigo, cuando pudo captar de refilón un movimiento entre las ramas de los árboles. Había otro ninja oculto entre las sombras y se disponía a atacar a Okuni sin ella se hubiera dado cuenta.
Podía haberle gritado para advertirle. Podía incluso haber atacado directamente a ese ninja, aunque hubiera sido complicado y tal vez no llegara a tiempo. Pero en lugar de esas posibilidades corrió en dirección a su compañera de equipo y fue su cuerpo el que la protegió del arma que iba destinada para ella.
Si alguien le hubiera preguntado sus motivos para hacerlo, probablemente le hubiera respondido lo mismo que le dijo a Naruto años atrás, cuando se encontraban en la misma situación. 'Mi cuerpo se movió solo'. Porque así era, en lugar de hacer un movimiento ninja y meditar mínimamente su reacción, sus instintos actuaron por él y terminó con un kunai enterrado en su costado izquierdo.
-Uchiha-gritó Okuni al momento que conectaba un puñetazo en el rostro de uno de sus contrincantes, que al momento se esfumó.
Corrió hasta Sasuke y tomándolo por un brazo lo jaló con fuerza hasta alejarse un par de metros del otro ninja con el que se estuvo peleando.
-Joder-maldijo el Uchiha cuando vio que el tipo que lanzó aquel kunai saltaba desde la rama del árbol para caer al lado de su compañero. Una simple herida de kunai no debería significar ningún problema para él, pero para su mala suerte notaba los brazos muy pesados y la vista borrosa. Aquella no era una simple herida de kunai.
Los pensamientos de Okuni no estaban muy alejados de los del Uchiha. El rival que Sasuke había derribado, se encontraba al lado de sus compañeros, recuperado después de un golpe que no debió afectarlo mucho y para el que tuvo suficiente tiempo de recuperación.
Eran tres enemigos, pero al estar vestidos exactamente iguales era casi imposible deducir si los tres eran ninjas reales o sólo uno de ellos lo era…o si había más enemigos escondidos entre el follaje. Atacar a ciegas era un riesgo, pero debía correrlo ahora que su compañero de equipo estaba semiinconsciente sobre la nieve.
Los ojos de Sasuke permanecían abiertos, pero era claro que no le sería de mucha ayuda en la batalla y la supervivencia de ambos era una responsabilidad únicamente de ella.
Decidiendo que la mejor defensa era el ataque, elevó sus manos y comenzó una sucesión de sellos, disponiéndose a atacarlos con un jutsu, pero antes siquiera de que concluyera la formación de los mismos, los misterioso ninjas desaparecieron antes sus ojos.
"¿Por qué se fueron? No creo que temieran mi jutsu, a menos que…"
Sin mucho tacto acomodó a Sasuke sobre la nieve y analizó superficialmente la herida. No parecía ser muy profunda la herida, ni haber ocurrido cerca de algún órgano vital, pero el hecho de que el moreno hubiera caído inconsciente con una herida tan simple, sumado al extraño color que estaba tomando la sangre que manaba de la herida, no podía ser una buena señal.
De un solo movimiento sacó el kunai y lo acercó a sus ojos para analizarlo. No era una ninja médico, sus conocimientos de medicina se resumían a contener hemorragias y dar reanimación, pero aún así logró darse cuenta que la hoja del kunai mostraba rastros de una sustancia diferente a la sangre. Estaba envenenado.
"Por esa razón huyeron. Deben pensar que morirá sin remedio y no había necesidad de perder tiempo. Ha de ser un veneno muy poderoso para que estén tan confiados"
Desgarró por completo la ropa que rodeaba la herida, comprobando que la piel alrededor de aquella zona estaba cambiando de color a gran velocidad.
Se incorporó y desde su posición lo analizó a Sasuke. Estaba herido, a una distancia considerable de Konoha y de un antídoto, probablemente tardaría unas dos horas en llegar con él. No era ninja médico experta, mucho menos en venenos, pero suponía que sería lo suficientemente rápido para que lograran salvarlo. La cuestión era ¿ quería hacerlo?
Siendo sincera consigo misma, su muerte sería un hecho muy conveniente. No sólo estaría desquitándose por lo que pasó aquella noche, sino que estarían librándose de un rival muy peligroso.
Estaban solos en un paraje, sin testigos, podría culpar de la muerte al ataque y nadie tendría por qué sospechar. Nadie había sospechado de su versión respecto al ninja que tuvo que matar, ¿por qué habrían de sospechar ahora? Podía quedarse en ese lugar por horas, simplemente esperando que el veneno hiciera su trabajo y acabara con la vida del Uchiha. Siempre podía acercarse un par de kilómetros a la aldea para justificar que no llegara a tiempo para que lo atendieran. ¿Qué diablos? Incluso podía herirse a si misma para hacerlo todo mas convincente.
Aunque… lo mejor sería acabar con él definitivamente en lugar de confiarle aquel trabajo a un veneno.
Contempló con aire ausente el kunai envenenado que sostenía en sus manos. Un simple corte en la garganta y todo habría acabado.
El pulso le latía violentamente mientras se ponía en cuclillas a su lado. La mano le tembló ligeramente, pero al rodear el mango del kunai con fuerza, logró controlarlo.
Cuando sólo un par de centímetros la separaban de su objetivo, giró el kunai de en su y lo arrojó al suelo. Colocó su mano derecha encima de la herida, comprimió los dedos hasta que estos tomaron la forma de una garra y entonces encajó la mano alrededor de la herida. Al momento la sangre se detuvo mientras una luz verde penetraba en el cuerpo de Sasuke a través de los dedos enterrados en él.
-Más vale que esto sea suficiente. Mis conocimientos de medicina son mínimos, así que tendremos que contar con que lograra cortar la circulación del veneno y encapsularlo en esa zona-dijo en voz alta, a pesar de saber que Sasuke no la escuchaba.
Probablemente se arrepentiría más delante de lo que acababa de hacer, pero de alguna manera se sentía en deuda con él y ella siempre pagaba sus favores. Luego de sacar sus dedos, recogió el kunai del suelo y lo guardó en su estuche, confiando en que el hecho de llevarles una prueba del veneno, permitiera a los médicos de Konoha trabajar rápidamente en un antídoto.
Con gran habilidad levantó el pesado cuerpo de su compañero y lo cargó en su espalda. En cuanto estuvo de segura de que no se le resbalaría con facilidad, saltó en dirección a unos de los árboles e inició el camino hacia la aldea.
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Sakura se removió incómoda en la cama. Con las temperaturas tan bajas de aquellos días, era difícil para ella no sentir cuando su temperatura corporal se reducía aún mas, como en aquellos momentos.
De inmediato se arrebujó baja las cobijas mientras se acercaba inconscientemente al lugar de donde provenía aún un poco del calor que tan cómoda la mantuvo durante la noche. En lugar de aquel cálido cuerpo encontró sábanas tibias, desconcertada por aquella situación abrió los ojos y se encontró mirando una ancha espalda, tremendamente conocida.
Le pareció un pensamiento ridículo y hasta cursi, pero aquella espalda parecía ser capaz de cargar con todas las presiones del mundo sobre sus hombros sin grandes problemas. Casi sin darse cuenta su objeto de observación fue cubierto por una playera, aunque no antes de que ella pudiera ver unos cuantos arañones, cortesía suya.
Se movía con cautela mientras se vestía, probablemente porque pensaba que aún seguía dormida y no quería despertarla, pero ella no podía aguantar la curiosidad de saber a donde se dirigiría tan temprano.
-Buenos días-lo vio tensarse por la sorpresa, pero casi de inmediato se recuperó y la miró por encima del hombro
-Rayos. Quería que siguieras durmiendo
-¿Por qué?
-Pues porque anoche no te di mucho tiempo para descansar ¿o me equivoco?-un ligero sonrojo coloreó sus mejillas, aunque tuvo que reconocer que ella no le importó demasiado perder horas de sueño
-Eso no importa, ¿a dónde vas?
-Con Konohamaru. Ayer le prometí que nos veríamos temprano, dice que tiene una misión y que quería hablar conmigo de un asunto importante antes de partir
-¿Un asunto importante?
-Si. De hecho lo llamó 'una charla de hombre a hombre', tengo curiosidad por saber lo que se trae entre manos.
Shinta regresó su vista al frente mientras se paraba, pero fue en ese momento donde la mente de Sakura pareció terminar de despejarse y captó por unos momentos algo que le congeló la respiración.
-Shinta, voltéate-ordenó, no pidió, con determinación.
Algo en su tono de voz le indicó al rubio de que algo raro estaba pasando. No era que Sakura deseara simplemente verlo antes de irse, era otra razón pero no estaba seguro de cuál era.
-¿Qué pasa?-preguntó sin hacerle caso, tratando de ganar un poco de tiempo y averiguar lo que le pasaba a la chica
-¡Date la vuelta! Hay algo que quiero ver
-¿Qué quieres ver?
-¡He dicho que te des la vuelta!
Sin esperar a que él la obedeciera, lo tomó con fuerza del hombro y dando un tirón lo obligó a girarse.
En cuanto lo tuvo frente a frente, sus ojos recorrieron con avidez la parte inferior de su rostro, pero al no encontrar lo que buscaba su gesto decidido se tornó en desánimo y confusión
-¿Qué demonios pasa, Sakura?-ahora era él quien exigía molesto una respuesta
-Es que yo…creí… ¡no lo entiendo! Estaba segura de haberlos visto…
-¿Qué? ¿Qué viste?
-Bigotes
Era una simple palabra, pero encerraba un gran significado.
-¿Bigotes?-repitió Shinta con los dientes apretados por la tensión porque entendía perfectamente lo que aquella palabra significaba. Sakura intentó tomarlo del hombro nuevamente, pero él le apartó su mano con violencia, como si no pudiera soportar su tacto en aquellos momentos-¿Quieres decir como los de Naruto? ¿Es eso? ¿Viste a Naruto en mi?
-Yo…
-¿Desde cuándo Sakura? ¿Desde cuándo en lugar de verme a mi lo ves a él? ¿Lo ves cuando hacemos el amor? ¿Piensas en él mientras estoy contigo, dentro de ti?-cada pregunta formulada acentuaba la rabia en sus facciones, sus labios eran una línea dura y sus ojos relampagueaban con rabia.
La joven se sintió inmediatamente culpable y asustada por aquella violencia que demostraba. Podía entender que no era nada agradable que lo…confundiera de aquel modo, pero no había sido su culpa. Cuando logró recuperarse de la sorpresa inicial exclamó
- ¡No! ¡No es así! Cuando estoy contigo sólo pienso en ti. ¡En ti! Es sólo que hace unos momentos yo… ¡hubiera jurado que vi esas marcas en tus mejillas! No lo entiendo
-¿No? Pues creo que yo lo entiendo perfectamente.
No dijo una palabra más, ni siquiera la miró mientras recogía del suelo la ropa restante, simplemente salió e la habitación, cerrando la puerta con un golpe que pudo sacarla de sus goznes.
La pelirosa se derrumbó sin fuerzas en la cama y enterraba el rostro en las manos para contener un enorme gemido de frustración.
"¿Qué demonios hice"
Del otro lado de la puerta Shinta terminaba de vestirse.
Aún se sentía completamente furioso, pero contrario a lo que se pudiera pensar, esa rabia estaba destinada contra él mismo.
-Maldición. Joder. ¿Cómo carajos pude ser tan descuidado?
Podía escuchar maldiciones y algunos sollozos ahogados provenientes de la recámara, pero logró controlar su impulso de regresar y consolarla. En lugar de eso terminó de vestirse y se apresuró a salir del departamento.
Necesitaba estar solo y alejarse de ese lugar lo más pronto posible.
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En cuesto escuchó abrirse la puerta principal, Sakura se pudo de pie de un salto. Llevaba esperando el regreso de Shinta desde hacía varias horas, cuando él se marchó muy molesto por aquella confusión de los bigotes. Realmente no podía explicar qué era lo que pasó, por qué se confundió, simplemente no lograba encontrar una explicación porque definitivamente no pensaba en Naruto cuando estaba con Shinta.
Cuando Shinta tardó tanto en regresar, llegó a temer que estuviera tan furioso con ella que la hubiera abandonado, aunque trataba de convencerse de que un simple error como aquel no podía arruinar algo por lo que ambos estaban luchando.
Lo encontró colocando su chamarra en el perchero al lado de la puerta, su espalda tensa y la mirada perdida le parecieron a Sakura señales inequívocas de que seguía molesta con ella. Pensó en darle un poco de espacio, pero al final decidió que lo mejor era afrontar el problema de inmediato así que se acercó a él
-Me alegra que estés de regreso, quiero que hablemos de…-sus palabras quedaron incompletas cuando el la miró fijamente y dijo con absoluta seriedad
-Tengo que hablar contigo de algo importante
Al principio pensó que él también deseaba hablar sobre el incidente, pero casi de inmediato se percató de que en realidad era otro asunto en torno al cual giraría aquella conversación.
-¿Qué pasa?
Shinta lucía inseguro de cómo sacar el tema, pero finalmente dijo de golpe
-Uchiha y Okuni estaban en una misión de reconocimiento, a las afueras de Konoha, cuando fueron emboscados por los mismos ninjas a los que nos hemos enfrentado
Sakura palideció al instante mientras el temor de que algo terrible le hubiera pasado a su amigo estaba muy presente en el aire. Juntó sus manos y empezó a moverlas de manera nerviosa, mientras reunía el valor para hacer la pregunta que más tenía
-¿Él está…?
-No, ambos está bien. Okuni solo tiene unos rasguños, la peor parte se la llevó Uchiha con una herida en el costado; al parecer es un simple raspón pero el arma estaba envenenada
-¿Necesitan que vaya a preparar un antídoto?
-No, según escuché la Hokage se ha encargado personalmente de atenderlo
-Entonces… ¿está bien?
-Se recuperará
Sakura exhaló un suspiro de alivio y le sonrió a Shinta mientras caminaba hacia él
-Me alegro. ¿Qué te parece si salimos a desayunar? Aunque por la hora mas bien sería el almuerzo, pero me muero de hambre y no me siento con ganas de preparar algo, ni siquiera un tazón de ramen instantáneo-puntualizó mientras fruncía el ceño, fingiéndose molesta.
Shinta estuvo a punto de quedarse boquiabierto por la manera tan veloz en que Sakura había cerrado el tema de Sasuke y sacaba un tema completamente opuesto.
-Sakura…creo deberías ir a verlo-la joven se quedó momentáneamente paralizada, pero cuando recuperó el habla para protestar, Shinta la interrumpió diciendo-Ustedes dos son amigos, no importa las diferencias que haya entre ustedes, aunque yo soy su única diferencia, los une una amistad que deberías intentar salvar
-¿Lo…dices en serio?
-Claro. No digo que me agrade mucho la idea de que vayas a verlo, pero si creo que es lo mejor para ustedes. Además, aunque está fuera de peligro, si las cosas cambiaran de repente y…ustedes no se hubieran reconciliado, no te lo perdonarías nunca
Abrumada por aquel tema, se dejó caer en una silla cerca y se encorvó mientras contemplaba sus manos con aire ausente. Al verla, Shinta se acercó a ella y colocó su mano en su hombro, a lo que Sakura correspondió frotando suavemente su mejilla con la mano
-Me sorprende que estés tratando de convencerme que lo visite; otro en tu lugar ni siquiera me hubiera avisado de que estaba hospitalizado, ya no digamos animarme a que lo vea
-No soy tan bueno, es simplemente que ya fui a visitar a Okuni y me parecería muy hipócrita de mi parte estar en contra de algo que yo ya hice.
-¿Qué? ¿Fuiste a verla?-su tono amenazante, así como la relampagueante mirada que le lanzó, fue suficiente para hacerlo retroceder e intentar justificarse
-Si, me preocupé por ella en cuanto me enteré del accidente-casi de inmediato se recuperó del temor que le había inspirado Sakura y reinició exposición-Tú y yo tenemos el mismo problema con ellos. Fueron nuestras parejas y al mismo tiempo nuestros amigos, ahora estamos separados y disgustados entre nosotros, pero nada de eso cambia lo que sentimos por ellos. Aunque ya no sintamos amor por ellos, o nunca como en tu caso, paro nosotros siguen siendo nuestros amigos, no importa lo enojados que estén con nosotros ¿Me equivoco?-Sakura negó con la cabeza, pero no hizo amago de decir algo mas, así que él se le acercó nuevamente y se puso en cuclillas para mirarla directamente a los ojos-Solo creo que…te sentirás mucho mejor cuando lo veas y te asegures que está bien, aunque no lo quieras aceptar.
-Realmente, lo que en verdad deseo, es que dejemos el tema de lado ¿de acuerdo?
-¿Crees que a mi me agrada esto? Uchiha me odia y espera que recuperas la razón y me abandones ¿crees que me agrada darle un motivo para verte e intente convencerte? Pues no. Me encantaría que jamás volvieras a verlo y así alejarte de la influencia que seguramente tiene sobre ti, pero eso sería un gran acto de egoísmo e inseguridad de mi parte; y te puedo asegurar que no soy inseguro.
Sakura sonrió irónicamente al notar que Shinta no negó ser egoísta. Ella no recordaba nunca haberlo visto en un acto de egoísmo, pero como aquella no era la cuestión prefirió dejar de lado el tema.
-Tampoco voy a insistir de mas porque a final de cuentas es tu decisión, pero creo que he cumplido con mi parte al decirte lo que pienso. Si decides ir a verlo tienes mi apoyo, creo que es lo único que debe quedar claro entre nosotros. Así que si quieres ir a almorzar…-dejó la frase en el aire, esperando que ella dijera algo al respecto, entonces Sakura lo miró directamente a los ojos y dijo
-En realidad preferiría que me acompañaras a otra parte
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Casi media hora después ambos se detenían frente a las puertas de la clínica. Vivían cerca de ella, pero perdieron un poco el tiempo al vestirse apropiadamente y caminar despacio. De manera contradictoria, Sakura no quiso detenerse a comer algo para no perder tiempo.
Ambos permanecieron en silencio y sin moverse de sus lugares. Aunque había sido él quien la animó para acudir a la clínica y visitar a su amigo y ex prometido, estaba claro que a Shinta le estaba afectando su acto desinteresado.
-¿Vas a entrar conmigo?-preguntó Sakura sin apartar la vista de la puerta de la clínica
-No, te espero aquí afuera
-¿Por qué no quieres entrar conmigo?
-En parte porque esta es una visita que sólo te involucra a ti, además que no tengo el mínimo interés de ver a ese idiota.
Sakura sonrió al escucharlo. No se lo confesaría nunca, pero aquellas palabras conjuraron en su mente recuerdos del comportamiento de Naruto y Sasuke. Sabía que era soñar demasiado, pero nada le gustaría más que al final ambos lograran forjar una amistad.
-¿Entonces…me esperarás en la casa?
-No, te espero aquí en la puerta
Volteó a verlo y pudo notar que no estaba tan relajado como le gustaría, por el contrario su espalda se notaba tensa y tenía los puños apretados; no estaba al borde de un ataque de rabia, pero estaba muy lejos de la tranquilidad. Le pareció entender cuál era el problema, así que preguntó
-¿Temes que no regrese?
-¿Uh?
-Que si temes que cuando lo vea me de cuenta que mi lugar es con él
-Creo que te dije algo por el estilo hace rato-le respondió en tono cortante que a ella no le gustó nadita, pero decidió dejarlo pasar
-Pues no tienes de que preocuparte. Entraré, hablaré con él y saldré antes de que te des cuenta. Sólo te quiero a ti y no tengo ninguna duda de ello
-¿Entonces por qué no has entrado? ¿No estarás dudando en verdad?
-No. Yo solo…estoy un poco nerviosa por el encuentro, pero me acabo de dar cuenta que lo mejor es terminar esto cuanto antes, así que espero que cumplas tu palabra y me esperes hasta que salga
-Claro-respondió una sonrisa no muy segura, pero al menos la tensión parecía haber disminuido.
A Sakura le hubiera encantado tomar la mano de Shinta para darse apoyo, pero en ese momento un grupo de personas salía de la clínica, por lo que desistió de su impulso. En lugar de ello le lanzó la que esperaba fuera su sonrisa mas deslumbrante y se dispuso a entrar en el lugar, dejando a Shinta tras ella.
En cuanto la perdió de vista, Shinta caminó hasta la pared de la clínica y se recargó contra ella mientras observaba las nubes.
La conversación Konohamaru se había extendido más de lo esperado, aunado a la visita que le hizo a Okuni y después su reunión con Sakura le habían impedido comer algo por lo que en aquel momento se encontraba verdaderamente hambriento. Confiaba en que Sakura no tardara mucho con el Uchiha para poder irse a comer un buen tazón de ramen.
Casi cinco horas después Shinta estaba que se subía por las paredes.
No solamente era que se estuviera muriendo de hambre, aunque para aquellos momentos su estómago ya no era su principal preocupación, sino que lo que lo torturaba era el hecho de que Sakura aún no regresara. ¿No le aseguró que no se tardaría?
Quería borrar la preocupación de su mente, pero la idea de sus peores temores se hubieran hecho realidad eran como una punzada que no le permitían ni un segundo de tranquilidad.
¡Cinco horas!
La primera hora fue una pesadilla pero entendibles, la segunda fue más dura pero se consoló pensando que quizá no pudo reunirse de inmediato con Sasuke, pero a partir de la tercera…
Por un momento consideró la posibilidad de entrar en la clínica, buscarla y sacarla del lugar aunque fuera a rastras, pero al final desistió de su impulso. Él no iba a suplicarle que regresara con él si la chica había cambiado de opinión. Tenía demasiado orgullo para eso.
Se enderezó de golpe e inicio su recorrido para el departamento.
No pensaba esperarla ni un segundo más. Si ella había tomado una decisión…tendría que buscarlo para explicarse.
CONTINUARÁ
Hola a todos. Después de un ENORME tiempo de espera, finalmente está aquí el nuevo capítulo. Me costó muchísimo trabajo terminarlo y no sólo por inspiración o tiempo, sino porque estuve sin luz eléctrica por más de un mes, de hecho probablemente aún lo estaría de no ser porque me colgué de un cableado, el caso es que el capítulo estuvo secuestrado en mi compu sin que pudiera hacer nada para liberarlo. Pero bueno, finalmente está aquí.
El siguiente capítulo espero traerlo muy pronto, está casi terminado y sólo tengo que editarlo un poco, pero quizá estaré un poco falto de tiempo en estos días porque se me juntan unos compromisos, pero espero que no pase de la otra semana.
Si se preguntan por la continuación de 'Dulce venganza', les informo que espero publicarla a mediados de la otra semana, dependiendo si debo llevar mi compu a reparación.
Muchas gracias a quienes me han dejado sus reviews: akane-chan, Uchiha Katze, Loquin, Acoatl, Leonardo, Nakasu Malakiel, Sakurass Rokudaime Naruto, Dairen Ryuu Hino. Pero espero que no sean los únicos y más personas se animen a dejarme sus comentarios.
Saludos
2009-01-24
