INVIERNO EN EL CORAZÓN

Por Ayumi / Yong Mi

TODOS LOS DERECHOS DE NARUTO SON DE MASASHI KISHIMOTO (por eso se fumó algo y pasó lo que todos sabemos)

CAPÍTULO 21

Una vez que dejó las indicaciones de las guardias de vigilancia para los prisioneros, Sasuke abandonó el edificio pero permaneció inmóvil en la calle, mirando la torre de la Hokage incapaz de dirigirse hacia allá. Su mente volvió hacia los prisioneros, tratando de controlar el impulso de regresar sobre sus pasos y moler a golpes a Shinta, como era su deseo.

Desde que lo vio por primera vez supo que debía tener cuidado. A diferencia de todos, incluyendo al propio Kakashi, jamás se permitió la esperanza de pensar que, por alguna extraña razón, él fuera en realidad Naruto. Se resistió con fuerza al pensamiento porque la idea de que él fuera realmente su viejo amigo lo llenaba de culpa.

No soportaba pensar que todos lo hubieran dado por muerto, abandonaran su búsqueda y siguieran con sus vidas...mientras él estaba vivo y necesitando su ayuda en algún lado. Que mientras Naruto estaba perdido, él había tomado su vida y su lugar en Konoha.

Lo llenaba de rabia haber tenido razón, que unos malditos se hubieran aprovechado del recuerdo de Naruto y de una vaga esperanza para hacerle daño a Sakura y a la aldea. Sin embargo albergaba una mayor rabia hacia Okuni por haberse atrevido a llamar su atención, por lograr que él la viera y que por algunos momentos llegara a pensar que ella...

A diferencia de Shinta, tenía la seguridad de que lo que pasó entre ambos no era parte del plan, pero sin duda lo hubiera ocupado si la situación lo ameritaba. La vulnerabilidad le parecía intolerable, sobre todo cuando se trataba de él. Por esa razón aún no decidía si se encargaría del interrogatorio de ella o terminaría destinándola a Morino Ibiki. Tendría un par de horas para decidirse.

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La oficina de la Hokage estaba sumida en la más absoluta oscuridad, situación que agradecía Sakura pues de esa manera podía intentar ordenar sus emociones de manera tranquila. Había paseado por las calles de Konoha de manera perdida, pero supo que el lugar al que debía dirigirse era aquel. Había puesto en juego demasiadas cosas y lo menos que podía hacer era dar la cara ante quien era su maestra, pero también líder de la aldea.

Sin embargo no la había encontrado en su oficina y decidió esperarla el tiempo que hiciera falta. Mientras el momento llegaba permanecía abrazada a sí misma con la su mirada en un punto indefinido, mientras su mente daba vueltas una y otra vez a todos los momentos vividos con Shinta, forzándose a verlos en un caris diferente al que le daba unas horas antes.

No estaba segura del tiempo transcurrido desde que Sasuke ingresó en su departamento y capturó a Shinta; bien podrían ser minutos u horas, pero lo cierto es que no le importaba. Lo único en lo que podía pensar era en la traición de la que había sido víctima, de que hubiera sido utilizada para dañar a la aldea. Eso no podía perdonárselo a sí misma, más de lo que no podía perdonar a Shinta.

El sonido de la puerta al abrirse la colocó de vuelta en el presente, volteó la cabeza y observó a su maestra que se encontraba en el quicio de la puerta. Se miraron la una a la otra por algunos segundos, entonces la Hokage indicó a sus acompañantes que esperaran afuera y entró a su oficina cerrando tras de sí la puerta.

La mente de Sakura era un bullicio de ideas, tenía tanto que decirle a su maestra…que no estaba segura de cómo empezar ni de cómo transcurriría la plática. Pero la vio sentarse en su silla, supo exactamente qué es lo que debía decir.

-Lo lamento Tsunade-sama

-¿Qué lamentas Sakura?-preguntó de manera firme, pero sin aparente enojo contra ella, lo cual la tranquilizó para continuar con su declaración.

-Haber…ignorado las advertencias que ustedes me hicieron, por mi tontería y mi ceguera he puesto en peligro a la aldea

Su sincera declaración fue seguida por un tenso silencio mientras era observada fijamente por su maestra, al cabo de unos segundos le sonrió comprensiva

-No te tortures con eso Sakura, créeme que lo último que quiero es que te sientas culpable por esta situación, sobre todo cuando sólo hablábamos en base a sospechas y presentimientos, nunca tuvimos una verdadera prueba. Además, según lo que dijo el shinobi que los delató, Shinta se especializa en seducir a potenciales víctimas mientras Okuni hace el trabajo de infiltrarse. Es muy bueno en eso

Se suponía que eso debía ser un consuelo, pero no lo era. Imaginarse que era sólo una más en la lista de estúpidas seducidas…no era nada benéfico para su confianza

-Escúchame bien Sakura. No pasa nada. Te equivocaste, pusiste tu confianza en alguien que no valía la pena y te traicionó. En nuestro mundo un error de eso puede ser muy caro, es cierto, pero eso ocurre cada día y no debe hacernos dudar de nuestra capacidad de juicio. Si acaso ser más precavidos

-Pero…he puesto en riesgo a la aldea.

-Eso aún no lo sabemos, lo único cierto es que Shinta y Okuni estaban en una misión de reconocimiento; sabremos más detalles en cuanto Sasuke inicie los interrogatorios pero confío que la situación no sea tan grave. Nunca hubo indicios de que tuvieran comunicación con la aldea, y si tenemos en cuenta que su fecha de partida estaba prevista para dentro de una semana, quizá no han entregado la información recabada.

-El problema es que varias veces lograron evadir la seguridad ANBU ¿cómo sabremos lo que lograron hacer en esos momentos? Tenían vigilancia para asegurarnos que no tuvieran comunicación con su aldea, pero así como lograron evadir a los escuadrones ANBU que los custodiaban ¿qué tal si consiguieron mandar información confidencial sin que fueran detectados?

Tsunade suspiró con pesar, pues era eso lo que la tenía intranquila desde que se enteró de la traición. En total el tiempo que permanecieron sin vigilancia no era demasiado pero…hasta el momento los pasos que siguieron resultaban un misterio.

Como si su preocupación lo atrajera, la puerta de su oficina se abrió para dar paso a Sasuke, con un gesto serio como era habitual en él, pero ahora era notable la preocupación en su mirada.

-Ya han sido mandados llamar todos los líderes de los clanes, ¿por qué lo pidió antes de los interrogatorios?

-Porque necesito hablar con ellos en cuanto tengas la información. Me temo que esto sólo puede significar una posible guerra. Esto va más allá de disputas territoriales, por alguna razón el Tsuchikage ha mandado espiarnos, ha colado a dos de sus mejores guerreros bajo nuestras narices y no creo que fuera con intenciones a la ligera.

-¿Una…una guerra?-susurró horrorizada Sakura. De pronto su error de juicio parecía tener implicaciones más grandes de las que se había atrevido a pensar. La Hokage pareció captar su impresión, pues suspiró con idéntico pesar y hundió los hombros.

-Me temo que no podemos descartar esa posibilidad. Por eso pedí la presencia de los líderes y del Consejo, el siguiente paso no puede tomarse a la ligera, también debemos avisar al Kazekage para que esté preparado

-Si todo es tan importante, no veo una razón para esperar al amanecer para iniciar los interrogatorios. Ciertamente no necesito descansar y debemos impedírselos a ellos-sugirió Sasuke dando un paso al frente y acercándose al escritorio, pero manteniendo la distancia con Sakura, detalle del que ambas mujeres fueron consientes.

-De acuerdo, me parece una buena idea. De todas formas son las cuatro de la mañana, el amanecer tampoco está tan lejano y no hay motivos para esperar. Los dejaré un par de minutos a solas mientras hablo con Shizune en la puerta y después iremos los tres a la torre de prisioneros.-sin darles tiempo a replicar, Tsunade salió de la oficina con paso seguro, dejando a los dos jóvenes sumidos en el silencio.

-Tenías razón-murmuró Sakura al cabo de unos segundos, sabiendo que esa charla había que tenerla rápido, pues cosas más importantes les esperaban-Siempre estuviste en lo correcto al desconfiar y yo…te puse en ridículo. –se disculpó refiriéndose a la cena del compromiso fallido, que tantas burlas le costó a Sasuke.

-Sí bueno…fue incómodo. Pero ya nadie se ha atrevido a burlarse en mi cara, descuida-su comentario fue acompañado de un amago de sonrisa, tratando de lucir menos intimidante con su amiga, que tan malos momentos estaba pasando- Mira…le prometí a Naruto que cuidaría de ti, por eso estaba tan en contra de todo esto. Pero no te culpo a ti, sino a esos malditos que se aprovecharon de su parecido con el dobe para causarnos problemas.

-Aun así, debí escucharte.

Si en algo no era bueno Sasuke, pocas cosas en su opinión, era en expresar sus emociones. Realmente no culpaba a Sakura, pero no sabía cómo expresarle que debía superar el asunto y concentrarse en lo verdaderamente importante. Si no cortaba el tema su amiga seguiría nadando en la culpa y la autocompasión, por mucho que él le dijera que parara, así que decidió hacer un esfuerzo para demostrarle que la entendía.

-Sé cómo es no escuchar a la gente, ¿recuerdas cuando dejé la aldea para irme con Orochimaru?-la sola mención de esa época enterneció a Sakura. Desde su regreso a la aldea Sasuke procuraba actuar como si ese suceso nunca hubiera ocurrido, ni siquiera lo mencionaba, pero estaba tratando de usarlo para que ella dejara de flagelarse- Mejor piensa que me encargaré de interrogarlo, tengo pensado ser creativo con la tortura. Si quieres estar presente puedes mirar…

-¡No!- exclamó automáticamente. Era consciente de la traición, pero desgraciadamente eso no mataba automáticamente sus sentimientos y no sentía deseo alguno de ver a Shinta siendo torturado. Okuni…bueno, con ella podía considerarlo. Sasuke sonrió levemente, como si supiera lo que pensaba.

-Hay que salir, Tsunade-sama ha de estarnos esperando y es mejor empezar el interrogatorio cuanto antes.

Con esa indicación estaba dando por terminada la conversación y zanjando el tema, aunque realmente Sakura no tenía ganas de continuar. La culpa se mantenía, pero había muchas más cosas en juego que sus sentimientos. Ambos salieron al pasillo donde se encontraron a Tsunade acompañada de Shizune, extrañada por la ausencia de Kakashi, que debería haber sido llamado para informarlo, preguntó por él.

-No está. Pidió permiso para investigar una cosa y se fue con Yamato-fue la corta respuesta de la Hokage

-Kakashi tenía dudas sobre la muerte de Naruto, pensaba que si regresaba al lugar de la explosión, quizá encontrara nueva información-completó Sasuke exhibiendo una mueca para recalcar lo equivocado que resultó su antiguo maestro. Sakura lamentó enseguida que la estrategia de Shinta desatara esperanzas vanas en más personas que ella misma.

-Olvidémonos de eso, les he mandado un mensaje para que regresen inmediatamente, así que espero tenerlos a tiempo cuando decidamos el siguiente paso.

Apenas terminó de decir eso Tsunade cuando comenzaron a sentirse vibraciones en el edificio y el ruido lejano de explosiones llegó a sus oídos. Alarmados por lo que estaba sucediendo los cuatro corrieron escaleras abajo para llegar a la calle, en el camino se toparon con un par de ANBU's que iban al encuentro de su líder

-Hokage-sama estamos bajo ataque. Ninjas con emblemas de la Aldea la Roca están atacando en las calles

-¿Qué? ¿Cómo entraron?-preguntó alarmada la rubia-No sonó la alarma de la barrera.

-Están emergiendo de la tierra

Tsunade golpeó con fuerza la pared que se encontraba a su costado, mientras los demás se miraban alarmados por la situación

-Maldición. Ya entendí lo que estuvieron haciendo Shinta y Okuni

-¿De qué habla Tsunade-sama?-preguntó Shizune, expresando en voz alta la duda de todos

-Estuvieron colocando sellos especiales para facilitar el ingreso subterráneo de sus escuadrones. Se trata de una vieja técnica de esa aldea, sirve para marcar el camino con un pequeño rastro de chakra, el cual sólo quien conoce la técnica puede rastrear. Deben haber colocado esos sellos en zonas alejadas para facilitar la invasión. Es una vieja técnica de la época de la guerra, sólo vi que la usaran en una ocasión, por eso no recordaba su existencia.

-¿Qué haremos Hokage-sama?-al escuchar la pregunta plateada por uno de los ANBU la obligó a salir de su estupor. Lo importante en aquel momento era organizar a todos para contener el daño.

-Evacúen a todos los civiles al refugio y organicen los escuadrones. Debemos contener la invasión de inmediato, no sabemos el número de shinobis que han sido enviados-los ANBU realizaron la reverencia de rigor y desaparecieron en una nube de humo-Shizune, ve con el escuadrón médico y coordina la atención

-Hai-exclamó la castaña antes de echarse a correr

-Sakura, Sasuke, ustedes vengan conmigo.

Recorrieron apresuradamente la distancia restante hasta la puerta, encontrándose de frente con un escenario de caos absoluto, donde los intrusos sostenían combates con los defensores de la aldea en medio de sonoras explosiones y derrumbes en las inmediaciones. Apenas estaban haciéndose a la idea de lo que estaba pasando cuando la tierra frente a ellos se cuarteó y emergieron del agujero cuatro ninjas, siendo posteriormente seguidos de un hombre alto e intimidante, protegido por una armadura con el emblema de la Aldea Oculta de la Roca grabado en el peto.

-Tsuchikage-sama-susurró la rubia al tiempo que Sakura y Sasuke se colocaban al frente para protegerla.

-Es un gusto encontrarnos Hokage-sama-respondió el individuo mientras se ponía en posición de ataque y sonreía de manera socarrona-Espero que no te moleste que te estemos haciendo una visita, también debo agradecerte la bienvenida que le diste a mis enviados, supe que los atendiste bien. Como recompensa, verás a Konoha caer.

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La pared en la que se encontraba apoyado se sacudió de nueva cuenta, aunque aquella vez fue de mayor intensidad, señal de que las explosiones ya estaban ocurriendo cerca de la cárcel. Los ataques llevaban ya varios minutos de realizarse, a aquellas alturas el factor sorpresa debió haber remitido y sólo quedaba esperar que el daño que hubieran conseguido asestar a Konoha fuera significativo.

No pudo evitar pensar cuántos de sus compañeros habrían caído a estas alturas, en cualquier otro momento se habría consolado pensando que serían menos sus muertos que los de la aldea rival, pero eso no era un consuelo para él. De hecho no dejaba de pensar en Sakura, que estaría luchando contra la invasión y podría resultar herida. Le inquietaba pensar que lo último que vio de ella fue su mirada de decepción cuando su tapadera saltó por los aires.

La explosión proveniente de la celda de Okuni no fue sorpresa alguna para él, si lo fue en cambio la sensación de pesar que lo invadió. Con toda Konoha tratando de contener la invasión, la vigilancia sobre ambos se habría reducido y llegaba el momento del ataque final.

La puerta de su celda explotó por obra de su compañera, quien lo esperaba impaciente para que se reuniera con ella. Asintió con desgana y se levantó para dirigirse a la salida de la celda.

-Vámonos. Tenemos que ir al techo, ha llegado el momento de entrar en acción.

Tal y como lo planeó el Tsuchikage, el estado de crisis que se vivía en la aldea permitió que la guardia que se encontraban a su paso era mínima, sin grandes esfuerzo se deshicieron de aquellos cuantos hombres y llegaron al techo en poco tiempo. Shinta se dirigió al centro de la azotea mientras Okuni colocaba sobre la puerta unos cuantos sellos explosivos que les arrebató a sus custodios.

-Eso nos dará tiempo si es que quieren interrumpirnos.-sonaba satisfecha de que las cosas estaban resultando según los planes, pero la falta de entusiasmo por parte de su compañero empezaba a inquietarla.

Por su parte Shinta sólo podía escuchar los gritos de combate y de agonía que llegaban hasta ellos desde las calles y tejados cercanos. Ahora que no estaba amortiguado por el espesor de las paredes de su celda, el sonido de los combates le parecía anormalmente atronador, tanto que empezaba a sentirse aturdido por el ruido, hasta el punto que la cabeza empezaba a dolerle.

Sacudió su cabeza tratando de despejarse, procedió a morderse ambos dedos pulgares y con la sangre que brotó se marcó la parte interna de de los brazos. Cerró los ojos para concentrarse pero su mente se llenó de imágenes inconexas hasta volverse una masa de colores que giraban sin fin, haciendo imposible su concentración.

-¿Qué demonios me pasa?-susurró con desesperación. Una reacción así la podía esperar de un novato frente a su primera batalla, no de alguien como él.

Llevaba años preparándose para ese momento, los mejores maestros de su aldea pasaron años moldeándolo y preparando la técnica para que la ejecutara correctamente. Incluso había brindado con sus amigos, antes de partir, sabedor que a su vuelta sería un héroe, porque él sería el principal ejecutor en la caída de la poderosa Konoha. ¿Por qué de pronto la idea de atacar a esa aldea lo ponía físicamente enfermo? ¿Por qué no dejaban de aparecer en su mente imágenes de todos los aldeanos con quienes se había cruzado en esas semanas?

Veía a Tsunade-sama, la desconfianza que siempre estuvo presente en ella cuando estaban juntos, en aquellos momentos debía estar combatiendo, porque el deber de ella era proteger a todos los shinobis a su cargo, aquella labor que el Tsuchikage definía como la más importante de un Kage.

Por su mente cruzaban imágenes de Ino recibiéndolo en su fiesta, de Kakashi-sensei compartiendo su extraño libro con él, de Konohamaru mirándolo como a un ansiado hermano. Incluso veía el reto de Sasuke, ese que él ansiaba tomar cuando el momento de la invasión llegara y se pudieran enfrentar a muerte.

Pero sobre todo recordaba a Sakura mirándolo con una total confianza y entrega, recordaba sus suaves palabras de amor mientras entraba en ella; aunque lo que más dolía era recordar la mirada que le dirigió cuando Sasuke lo desenmascaró como un traidor. Desde que se le asignó la misión de seducir a la alumna de la Hokage supo que ese instante llegaría, pero lograr traicionarla de manera tan efectiva le dejó un gusto muy amargo por su éxito. Hacerla sufrir le provoca el mismo sufrimiento. Y la sola idea de que ella pudiera resultar herida, o peor…era una idea demasiado insoportable como para ahondar en ella.

-¡Shinta!

El grito de Okuni lo sacó de su retraimiento de manera efectiva e inmediata. Por unos segundos se sintió desorientado y su mirada vagó de un lado a otro tratando de ubicarse, terminando sus ojos sobre la montaña de los Hokages. Cuando la invasión terminara sería destruida para moldear en su lugar el rostro del Tsuchikage, como una señal del fin de la grandeza de Konoha. Sin embargo el rostro de Yondaime retuvo su mirada sin que pudiera alejarla, ejerciendo sobre él un incomprensible control.

La vista se le nubló y en su mente apareció nuevamente la sucesión de imágenes que no podía entender ni ver claramente, era como si se le mostraran a través de un cristal pañoso que le impidiera verlas de manera nítida.

Finalmente suspiró sabiendo que nada de todo eso tenía sentido, quizá nunca lo tuviera. Pero una idea lejana empezó a cobrar fuerza, empezó a hacerse más clara y sonora. Y cuando dejó de luchar contra ella y la aceptó, todos sus malestares desaparecieron.

-No puedo-explicó de manera clara, sintiéndose un poco libre en cuanto pronunció esas palabras-No puedo atacar a Konoha.

-¿Qué? ¿Qué te pasa…Shinta?-cuestionó espantada la kunoichi de la Roca, acercándose a él de un sólo salto-¿No puedes hacer el justu?

-No, es decir sí.-sacudió su cabeza nuevamente para ordenar sus ideas, sabiendo que no se estaba explicando correctamente-Soy físicamente capaz de hacerlo, pero no quiero. No me preguntes una razón porque no la tengo, no hay nada lógico en mi decisión, sólo el sentimiento de que no debo atacar a Konoha.

La firmeza con la que se explicó golpeó a Okuni como su de una patada se tratara, dando un tambaleante paso atrás con el terror grabado en su rostro.

Estaba a punto de traicionar a sus compañeros, a los ninjas con quienes compartió misiones, con quienes bebió animadamente y formaron parte de su vida. Iba a traicionarlos para pelear al lado de otros hombres a quienes no conocía hasta hace unas cuantas semanas. Era una total locura, pero su instinto le decía que también era lo correcto.

Corrió hacia la orilla del edificio y se encaramó en la cornisa para saltar hacia la calle, pero una poderosa mano rodeó su muñeca, obligándolo a girar el rostro para observar el angustiado rostro de quien, por seis años, fue su amiga, compañera de luchas y con quien en algún momento habría terminado formando una familia.

-¿Qué estás haciendo Shinta? ¿Eres consciente de lo que estás a punto de hacer? ¡Estás a punto de desertar de la Aldea!

No sabía cómo responderle. Sabía que sus actos no estaban guiados por la reflexión, sino por el puro instinto, pero aún así estaba consciente de lo que estaba a punto de hacer y del camino al que se enfrentaba.

-Sí. Así de idiota como suena. Estoy traicionando a mis compañeros para apoyar una Aldea a la que vine a destruir.

-¿Por qué? ¿Por Sakura?-la pregunta salió con un deje de histeria, de desesperación e incredulidad al ver que sus peores temores estaban a punto de realizarse.

-No. Esto va mucho más allá de ella. Desgraciadamente no puedo darte la respuesta que me pides porque no la tengo. Lo único que te puedo asegurar es que lucharé junto a los shinobis de Konoha para proteger esta aldea. Sé que esto es una condena para mí, seré un traidor y cualquiera de ustedes tendrá el deber de matarme. Lo sé y lo aceptó.-ese hecho tiñó de pesar su voz, pero no mermó su decisión, si acaso la reforzó al saber que no había vuelta atrás.- A partir de este momento Okuni, tú y yo estamos en bandos opuestos, somos enemigos. Pero quiero que sepas que no te atacaré, no levantaré mis puños contra ti. Puedes hacer con esa información lo que creas oportuno.

Le acarició el rostro por última vez, queriendo grabar en su mente aquel amado rostro. Quizá ya no hubiera amor de pareja, pero los seis años a su lado estaban grabados a fuego en su corazón y nada podría borrarlos.

Una sonrisa triste adornó sus labios mientras retiraba su mano, se giró en su lugar y saltó hacia la calle listo para entrar a la batalla.

CONTINUARÁ

Aquí estoy de nueva cuenta. Estoy tratando de aprovechar mi inspiración para escribir, aunque esté retrasando un poco mi trabajo. Estoy atravesando una etapa de rebeldía y negación con el final de Naruto, así que trataré de aprovechar esta situación para concluir mis fics. No sé cuándo llegará un nuevo capítulo, porque al ser de luchas pues me costará un poco más de trabajo, pero quizá logre apurarme…o revivir 'Pecados Olvidados'.

Ya no les puedo decir que chequen adelantos en mi blog porque no he tenido tiempo de actualizarlo, pero pueden preguntarme en mi twitter si gustan, el perfil está la cuenta ;)

Diablovampiro: mi fiebre por Naruto también había decrecido en los últimos años, empezando por la saga de la guerra que me pareció tan lenta que me leía juntos varios capítulos en lugar de semanalmente. Pero mi problema es la forma tan pobre en que Kishimoto cerró el tema de las parejas, si hubiera tenido un mínimo desarrollo coherente otra cosa hubiera sido. Pero bueno, las cosas como fueron y ni modo.

Yojeveka: tienes razón, las otras parejas necesitan de una película para dotarlas de sentido, mientras que nosotros tuvimos 700 capítulos de manga. Lástima que Kishimoto se fumara algo y todo se fuera al diablo. En fin, aquí seguiré escribiendo fics, mientras el tiempo me lo permita.

Guest: Gracias. Eso pienso hacer, mínimo para animarnos entre nosotros los NaruSaku

Acoatl: la verdad sí me siento oxidada, sí he seguido escribiendo este tiempo, pero nada que ver con fics. Me he limitado a notas periodísticas, siento que mi imaginación llevaba tiempo sin ser aterrizada, pero ahí vamos. Mi plan es terminarlo, sólo que quizá los próximos capítulos me tomen un poco de tiempo porque son más de peleas, eso puede favorecer que reviva 'Pecados Olvidados' muy pronto (o cuando el tiempo libre me acompañe).

GenesisSakuritax: prometo acabarlo…sólo no me atrevo dar una fecha. Pero ten por seguro que no volverá a estar indefinidamente sin publicación.

Eliannar: son tiempos oscuros para nosotros, por eso me anime a retomar el fic. El interrogatorio que te intrigaba nunca iba a tener lugar , pero espero que los hechos que se desataron compense la ausencia.

2014-11-17