Ego

A Mikasa no le gustaba llamar la atención. Trataba de pasar siempre lo más desapercibida posible, y es por eso que jamás se miraba al espejo para otra cosa que no fuera arreglar su antiquísima bufanda roja.

Como a Mikasa no le gustaba llamar la atención, se dedicaba a pasearse tras Eren y Armin como una silenciosa sombra, casi no hablaba si no era estrictamente necesario y siempre ocultando su rostro tras su cabello y su bufanda.

A veces sucedía que Eren se hacía demasiado notar y optaba por ocultarse tras Armin, que siendo tan pequeño y de bajo perfil, la hacían pasar desapercibida mientras vigilaba que Eren no se metiera en problemas.

Esto comenzó cuando, a los nueve años, su casa fue profanada por nos secuestradores, matando a sus padres, entonces deseó ser invisible y que esos malnacidos no la vieran. Eso no sucedió; sus rasgos eran demasiado llamativos y para ser una niña, tenía una belleza considerable, por lo que se la llevaron para venderla a quién sabe qué asqueroso cerdo.

Luego Eren llegó y la hizo parte de su familia. Entonces ella deseó con toda su alma ser tan normal como lo eran Eren y su familia. Su familia. Que sus rasgos y su cabello no resaltaran tanto. Y por un tiempo así lo creyó ella. Hasta que se enlistó en el ejército.

Una vez en el campo de entrenamiento de reclutas, se dio cuenta que no pasaba desapercibida ni para los reclutas ni para los soldados, ya que un tal Jean, un chico alto con cara de caballo le hizo un comentario sobre su cabello, y además lo sorprendía mirando en su dirección de vez en cuando. Ella prefería pensar que miraba a su hermano, ya que ya habían tenido un par de encontrones con anterioridad.

El instructor también se había fijado en ella en cuanto en lo que respectaba a su ejecución y habilidad. Lo sabía porque ya se lo había mencionado un par de veces. Había decidido no contárselo a Eren –podría molestarse, y lo que ella menos quería era que su hermano se molestara con ella-.

Sin embargo, llegó el día que le hirvió la sangre y apretó sus dientes con todas sus fuerzas, al notar que pasaba desapercibida sin importar qué hiciera para evitarlo. Y eso sucedió cuando conoció a Annie Leonhart. Ella. No podía soportarlo.

Si, peleaba bien. También tenía buena técnica y era de rasgos normales, como cualquier chica. Pero no era nada que Mikasa no pusiese hacer igual que ella, e incluso, superar.

No. No importaba lo que hiciera, Eren –e incluso a veces Armin- no paraban de seguirle la cola como un par de sucias garrapatas.

¿Qué tenía ella? Había oído hablar a los chicos sobre ella. Es asombrosa, me derribó en un instante -Oía a Reiner y Berthold en el comedor - Pero sigo prefiriendo a Khrista ¡Ogh, hombres! Replicaba ella ante estos comentarios. Armin y Eren solían repetir una y otra vez lo buena que era luchando, mientras que veía a Connie, Marco y Jean, murmurando cosas entre miradas furtivas que se intercalaban entre ella y Annie.

Apretaba los nudillos y enrojecía de cólera al sorprenderse pensando en esa pequeña intrusa. No es que tuviera un gran ego, pero no soportaba la idea de ser ignorada por sus amigos mientras que ella los atraía como a las moscas por la mierda.

-Peleemos, Annie-le retó un día- veamos qué es lo que puedes hacer-desafiante. Ya le había visto vencer a Eren y Reiner, pero ella era un rival distinto.

-¿Cuál es tu problema, Mikasa?- le dijo ella desde abajo, poniendo las manos en jarra-¿Acaso invado tu territorio?-mordaz.

Mikasa hizo una mueca evidentemente molesta. La gente comenzó a reunirse a su alrededor. No le gustaba sentirse observada. Sumado a que a un lado, Eren veía la situación con el ceño fruncido. ¿Qué pensaría al respecto?

Annie se puso en posición de combate. Mikasa también. La pelea comenzó de manera ágil, las dos eran buenas en el cuerpo a cuerpo, ya que mientras Annie demostraba una gran fuerza y técnica en su modo de pelea, Mikasa era flexible, resistente y fuerte. Ninguna de las dos dio su brazo a torcer hasta que la rubia recibió un golpe que la lanzó hacia atrás, sin el menor daño, pero sí dando por terminado su encuentro.

Mikasa se irguió, cansada y muy satisfecha. Sus compañeros soltaron una exclamación y uno que otro aplauso por el espectáculo. Pero ella solo esperaba la aprobación de Eren con la mirada. Nunca la halló. Divisó la mirada contrariada de Armin y la muy decepcionada de su hermano a su lado. El alma se le cayó a los pies.

-¿Qué pretendías, Mikasa, cuál es tu problema?-le exigió saber Eren más tarde, cuando se dirigían nuevamente a las cabañas luego del entrenamiento.

La había tomado del brazo y la detuvo en su retirada hacia las duchas.

-No sé de qué hablas-intentó evitar su mirada reprobatoria sobre ella.

-Eren, yo no creo que…-intentó calmar al chico, Armin, sin resultados.

-¡Pelear con Annie!-le increpó-¿Qué pasa por tu cabeza? ¿Y si te hubiese pasado algo? Ella es…

-¿Demasiado para mí, acaso?-le interrumpió-¿Es lo que intentabas decirme, Eren? ¿¡Que soy demasiado débil en comparación a ella?!-Reventó Mikasa, furibunda.

De sus ojos comenzaron a salir pequeñas lágrimas que no fue capaz de reprimir sus ganas de llorar y los músculos de los brazos por su pelea con Annie. La frustración y la vergüenza la hacían querer desplomarse y largarse a llorar como una cría.

-Mikasa-le habló despacio Eren, poniendo las manos sobre sus hombros-Annie me venció a mí y a Reiner casi sin esfuerzo. Ella es muy fuerte… ¿Sabes lo que habría pasado si te…?-le temblaba la voz-yo sé que eres muy fuerte, Mikasa, pero no eres tú cuando te enojad…no piensas con claridad. Imagínate si…si te lastiman, Mikasa, yo… ¡Diablos!

Se detuvo, no pudo seguir la frase por vergüenza o quizás por algo más. Entonces Mikasa se arrojó sobre su pecho y lloró. Lloró largamente como pocas veces lo había hecho antes, bajo la mirada nerviosa de Eren y ahora más tranquila de Armin.

A ella no le gustaba llamar la atención, menos si era porque estaba llorando. Pero si eso significaba llamar la atención de Eren y que él se preocupara por ella, podría vivir con eso.


Este me gustó bastante hacerlo, puede que no sea lo mejor que he hecho, pero me gusta mucho pensar acerca de qué es lo que siente Mikasa cuando Eren pasa tanto tiempo contemplando a Annie.

Guest: Gracias por tu comentario, me hace feliz que te guste lo que escribo, son pequeños delirios que tengo mientras estudio para mis exámenes de final de año.