Hiker: No entiendo porque nadie deja sus opiniones en mis fics. ¡Ni siquiera para criticar! ¿Tan malos son?
Roy: ¡Pero eso no nos importa!
Hiker: La lala la!
Marth: Y sobre el comentario de la persona que menciono a una tal "Splendella" lamento informar que no se podrá hacer.
Hiker: Nota 2: Si hay alguna persona que sigue el fic pero no comenta o lo que sea: Tal vez rehaga el fic, editado y con mejoras. Ya saben.
Comencemos!
—Recuerdos—
—Presente y diálogos—
—Él está hablando—
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"Dos héroes desaparecidos y una despedida".
Corría como si de no hacerlo algo lo alcanzaría. Tenía miedo, estaba en un trance mental con aquel chico que hace mucho vio.
No paró su caminata, pero sus ojos se fueron cerrando poco a poco, su cabello rojo se movía a causa del gélido viento que le llegaba.
No se debe escapar de aquel sentimiento que crecía en su interior, no se podía, era algo imposible. Alejarse no era la solución, estaba huyendo como un cobarde. Pero comenzó a volverse negro todo, hasta que cayó de cara al suelo.
Splendid…
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No quería perderlo, no quería saber de la realidad. Lo iba a encontrar aunque fuera lo último que hiciera. Lo buscaría, no importa cuánto le tome.
Lo vería al menos una última vez.
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Handy y Fliqpy se miraron de frente a frente. El de cabello verde vio por el rabillo del ojo que nadie se acercó ¿Qué era esa sombre escondida? Le restó importancia.
El sargento suspiró e hizo ademán para que el constructor iniciará, cosa que no tomó mucho tiempo y volvió a suspirar esta vez con pesadez.
—Entonces ¿Qué opinas de esto? —Inquirió saber Fliqpy, posando sus ojos ámbar en los de Handy.
—No lo sé. Sospecho que alguien nos sacó de la ciudad ¿No lo recuerdas? —Fliqpy asintió entendiendo su punto.
Aquel momento en el que ellos estaban en la camioneta, Fliqpy se fue despertando notando como todos habían caído en el sueño sin remedio alguno y Fliqpy la vio. Lumpy no estaba conduciendo, él no fue quien los llevo a ese extraño bosque.
Tardó en recordarlo todo pero al final él ya sabía cómo todo término así.
Lumpy estaba en un asiento, completamente dormido, y conduciendo era una mujer… Coletas largas y rojizas con un traje negro, como si estuviera de luto.
Recordó esos ojos igual de ámbares que los suyos mirándole con una tristeza infinita.
—Alguien lo hizo. Eso es seguro. La pregunta es ¿Por qué? ¿Qué razones tenía para hacerlo? —Dijo sin esperar una respuesta. Handy se encogió de hombros y camino a su cabaña.
—Sólo podemos esperar que no sea algún motivo malvado. —Fue su última opinión antes de partir.
Fliqpy no paraba de pensar en aquello ¿Qué tenían que hacer para dar con la respuesta? ¿Qué podían lograr?
Pasados… Ahora que lo pensaba mejor, cada uno de los integrantes tenía un pasado digno de una historia de terror de bajo presupuesto o misterio… Tal vez estaba preocupándose de más y sólo los envió a un lugar mejor. Pero… la mirada de esa mujer le sigue persiguiendo…
Que importa, iría a fastidiar un poco a Flippy.
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—Te digo que no me vas a ganar, estoy utilizando a Link. —Chilló Lumpy con un control de Wii en su mano.
A su lado estaba Cuddles, quien no sabía ni que hacer.
— ¿Qué es esto? ¿Qué hago ahora? —Lumpy se resignó mirando a Cuddles. Desde en la mañana Splendid había desaparecido cuando todos se fueron a dormir y Lumpy estaba aburrido sin él.
¡Eran los beffuquis forever!
—Tranquilo, déjalo. Ahora vuelvo—El de cabello azul fue en busca de Russell por algo mejor que hacer.
Iba a abrir la puerta de la cabaña cuando escuchó la voz de la susodicha. La sangre se le subió a los pómulos y quedó inerte en su mismo lugar escuchando únicamente el latir rápido de su corazón.
Entonces ella abrió la puerta.
—Lumpy… —Claramente con la cabecita de Flaky, Petunia y Giggles acechándolos.
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Flippy estaba leyendo plácidamente su libro de "¿Cómo soportar a tú gemelo sádico?" junto a Sniffles que hacía lo mismo con un Nutty dormido a su lado. Todo era tranquilo…
—Mira, dudo que ese libro te sirva para soportarme. —Hasta que escuchó la voz del de ojos ámbar. —What do you do?
Los dos que leían se le quedaron viendo.
— ¿Tienes tendencias gringas ahora? —El mayor sonrió altanero.
—Y españolas, portuguesas y maybe un poco de italiano.
—Te recomiendo el capítulo XXV entonces "Tácticas contra sus complejos". —Alcanzó a oír al de cabello azul a su lado y miró el título de su libro.
"¿Qué hacer cuando estas en un bosque con al menos 20 idiotas?"
Flippy tuvo la mejor cara de Poker en aquel instante. Vaya que Sniffles les quería ¡Cómo no!
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Mientras todos estaban en diversos lugares dentro del lugar con grandes árboles y arbustos con mucha vegetación y uno que otro animal se encontraba The Mole, sentado en una roca.
— ¿Nos pudimos ahorrar esto? —Menciono a la completa nada con los ojos cerrados.
—Claro que no. Ahora me encuentro atrapado en una capsula. —
— ¿Capsula? —Quiso saber ante la poca información dada.
—Si… No podrás escapar. Pero déjame como máximo 4 días. —The Mole escuchó esa conocida e irritante voz que hace mucho no oía.
—Mira a la invitada especial. —
—Ayudarte tampoco es un placer mío ¿Sabes? Pero te odio, no se te olvide nunca. —La mujer de largas coletas le miró al de cabello morado con una sonrisa.
—Yo mucho menos quisiera trabajar contigo… —Luego mostró una mirada confusa. — ¿Cómo dijiste que te llamabas?—Cuestiono a lo que la otra bufó molesta.
—Ren. Kirsoba Ren[*]. Nunca se te olvide. —Exclamo con dos manos en la cintura.
— ¿Y qué quieres de paga? Dudo que esto sea gratis. —
Ren sonrió nostálgica. Y negó con la cabeza.
—No merezco nada luego de haberles hecho tanto daño. —Susurro siendo escuchada por The Mole.
— ¿Quién sigue? —
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Su respiración estaba por irse, lo sabía, que tonto había sido ¡Enfrentar a aquellos hombres! ¡Que locura!
Le ganaban en número y puede que hasta en fuerza. Por una estupidez mírenlo ahí, tendido en el pasto de algún lugar manchándolo de su sangre y con el cuerpo destrozado ¿Dos huesos rotos? Tal vez.
Preparado para un fatal destino que él nunca busco, porque de niño… Siempre fue utilizado.
¿Lo recuerdas? Era un niño de 5 años cuando se enteró que sólo era un juguete que cualquiera podía desechar cuando quisieran. No lo necesitaban, tampoco le querían…
Splendont era el que creo la discordia en su nueva familia.
Sonrió. Le gustaría ver esos ojos azules que lo enamoraron desde años atrás.
— ¡Splendont!
Mira, hasta su mente le mentía con las cosas a tal grado que escuchaba la voz de Splendid.
— ¡Splendont! ¿Me escuchas? ¡Splendont! —No, wei, no. ¿Ese era Splendid?
Espera… Ese ES Splendid… ¿Qué….?
Se olvidó por completo de sus heridas y se sentó rápidamente, lo miró allí, con lágrimas en los ojos y muy cerca de su cara.
— ¡Oh, Splendont! ¡Estás bien! —Sollozaba el infantil chico en su pecho.
Todo estaría bonito y cursi de no ser porque Splendont le miró extrañado.
—Yo pensé que iba a tener una muerte de película ¡Pero vienes tú! ¡Y… y…! —Y Splendont se hecha a llorar cual bebé recién nacido estrujando al de cabello azul con sus brazos –quien ya había dejado de llorar unos segundos atrás-.
Un par de horas después…
— ¿Dónde estoy? —Splendont se levantó del pasto –aún manchado con su sangre- tocándose la nuca. —Joder… Me duele bastante… —Eso era porque horas atrás Splendid le había dado un golpe certero en la cabeza para poder escapar de su muerte por quedarse sin aire en el abrazo.
—Ehm… Sobre eso…—El pelirrojo lo volteó a ver.
—¡AY JESUCRISTO! ¡Estoy vivo!
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Lumpy se encontraba siendo agarrado de la camisas por nada más ni nada menos que Handy, quien miraba la expresión fría del más alto.
— ¿Dónde está Splendid? —La pregunta sólo hizo que el otro entrecerrara los ojos más.
Todos se fueron reuniendo alrededor. Se estarán preguntando ¿Qué paso? Bueno…
Cuando posiblemente Russell estaba por declararse como colegiala con Lumpy, fue en ese entonces donde ambos estaban frente a frente en la cabaña, llegó Handy enloquecido gritando por Splendid y Lumpy se dirigió a él para avisarle que no se encontraba pero grande fue su sorpresa cuando Handy lo tomo de la camisa y le pregunto de nuevo ahora más amenazante y luego Lumpy intento calmarlo pero simplemente Handy no escuchaba y llegamos a este punto.
—No entro ayer.
Handy en seguida fue agarrado por Fliqpy quien lo dejó sentado en el suelo con el militar sádico en frente de él amenazándolo con un cuchillo de caza.
— ¿Por qué tanta insistencia? —Handy bajo la mirada a lo que Fliqpy se agacho hasta quedar a su altura dejando el arma en su cuello haciendo que Handy reaccionará subiendo la mirada de nuevo.
Flippy en seguida llegó, tomándolo de los hombros y alejándolo del otro.
—No es necesario llegar tan lejos. —Dijo Flippy, Fliqpy volvió a guardar el objeto. El gemelo del sádico ahora miró al de cabello naranja. —La pregunta sigue aún.
— ¿No se han dado cuenta?
Todos le miraron confusos.
—En la primera carta que nos llegó decía que por cada verdad una pista para salir será dada.
—La estructura del mapa.
Handy miró a Sniffles.
—Exacto. ¿Hemos visto alguna de esas pistas? —Todos se miraron entre sí y negaron.
— ¿Pero por qué piensas que Splendid tiene que ver en esto? ¿Estas diciendo que él las ha estado robando? —Pregunto Flaky que se había mantenido callada hasta el momento.
Handy volvió a bajar la mirada.
— ¡Responde! —Al oír el grito de la pelirroja todos se sorprendieron. ¿Flaky estaba gritando? ¿La misma que ellos conocían?
Lumpy entonces comprendió.
—Iré a buscar a Splendid. Él no es un mal chico… No pudo hacer tal cosa. —Dicho esto el salió en busca de su mejor amigo.
—Yo tampoco puedo creer que desconfíen de él de esta manera. Son unos idiotas que no conocen a Splendid… —Flaky corrió junto a Lumpy.
Russell bajo la mirada y corrió a otro lugar ante la mirada atónita de todos.
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Russell vagaba por los bosques mirando cómo estaba por anochecer. No iba a volver, eso estaba claro ¡La llenarían de preguntas!
Pero entonces vio a ¿The Mole? ¿Qué hacía allí? ¿Por qué?
— ¿The Mole?
El nombrado se giró, encarándola.
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Todos los que quedaron seguían en su lugar ahora con la mirada baja. ¿De quién desconfiar? ¿De quién no hacerlo? Lo anterior mencionado por Handy los puso en dudas…
—Toothy…
Ahora las miradas eran para Giggles, estaba señalando al de cabello morado –quien no paraba de temblar-.
—Toothy tú lo sabes… —La furia en su voz la así irreconocible.
—N-No soy yo…
— ¿P-por qué Toothy? ¡Él no pudo haber sido! —Salió a su defensa Cuddles interponiéndose entre el acusado y todos.
—No me sorprendería. No confíes en los que guardan silencio. —Reclamo Sniffles sin querer meterse mucho en el asunto.
— ¡Sniffles, si serás cabrón! ¡Toothy no pudo ser! —El silencio se hizo presente.
—Nunca dije que fuera Toothy. Él ha estado muy callado últimamente… Él lo sabe. Sabe quién fue. —Giggles… Esa no era Giggles. Cuddles miró a su amada princesa con esos ojos tan… fríos, calculadores… —Giggles…
— ¡N-no te hagas! ¡T-Tú también sabes quién fue! —Esta vez fue Toothy quien grito sin remordimiento, enfrentándose a la adolescente.
Shifty y Lifty, quienes miraban desde la sombra de un árbol, sintieron que el alma se les partía ante tanto caos.
Ellos no se meterían en aquello que parecía quién le echaba la culpa a quién. Ni siquiera ellos habían tomado aquellos papeles, lo que sería más creíble.
—Alguien está acabando con nosotros. —Murmuro Shifty, ajustándose el sombrero.
—Bueno, querido hermano, es hora de ponerse a trabajar. —Le devolvió el murmuro Lifty, acomodándose la bufanda.
—Mira que un ratero convirtiéndose en Sherlock Holmes… Vaya giros inesperados.
Ambos partieron ante la mirada de Petunia.
Petunia sonrió maliciosa y los siguió viéndolos en todos sus pasos, pero luego paro su recorrido y se resigno. Ojala que la pudieran perdonar... Tomó un bolígrafo y una hoja y comenzó a escribir lo que sería su despedida.
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Habían pasado al menos dos días cuando los vieron volver. Lumpy y Flaky no llegaron con ninguna pista del héroe ganándose miradas despectivas de Fliqpy y –por mucho que no quisieran creer- de Giggles.
Shifty y Lifty salían cada noche en busca de algo y actuaban normalmente aunque muy dentro sabían que había una herida muy profunda dentro del grupo.
Todos se mantenían en sus actividades sin darse cuenta de la falta de Pickels y Lammy.
—Señorita… ¡Ya le dije que esto es estúpido! —Decía Pickels mirando a Lammy en la cima de un árbol con binoculares.
—Mira Pickels, esto es como los simulacros de detectives que siempre veo ¿Recuerdas ese programa? Este… ¡Dr. House! —Pickels le miró sin saber que decir.
—Ese era acerca de enfermedades…
— ¡Pickels! ¡Usa tu imaginación e incoherencia!
—Eso me dice pero…—Susurro inaudiblemente suspirando con resignación.
— ¿Dijiste algo?
—No, Señorita…
Sólo un momento se puso a pensar de todo lo que le hacía pasar al pobre Pickels. Tomo aire y espero que su acompañante la escuchara.
—Perdón…
Pasaron unos minutos y el otro no contesto así que se extrañó.
Lammy se quitó los binoculares y miró a Pickels, sentado debajo de ese árbol donde ella estaba. Protegiéndola y a su lado.
Sonrió con ternura y bajo cuidadosamente hasta llegar a su mayordomo. Con que estaba dormido, menudo tramposo.
Vio cada facción de él. Su cara, donde se hallaban esos ojos verdes y profundos ahora protegidos por sus parpados con esas pestañas largas y rizadas de manera perfecta, su nariz, su perfil, su cabello verde y algo largo amarrado en una coleta baja con un lazo rojo; y ese sombrero de copa que lo tapaba.
Su boca… Aquella que tanto había deseado besar, sus labios carnosos y un poco abiertos completamente rojos. Se inclinó un poco hasta quedar frente a estos. No había vuelta atrás cuando a un centímetro de posar los suyos sobre los de él se decidió.
Claro que no soy gente buena mis lectores. Pickels se despertó en seguida y le miró neutramente mientras Lammy quería que la tierra la tragase.
— ¿Qué está haciendo, Señorita?
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Hiker: Oh. No. Es lo único que puedo decir con este episodio ¡Mira nada más como los deje a todos! XD ¡Dios mío! Tanto salseo para un solo capítulo.
Roy: Completamente de acuerdo. Están en la tira floja…
Marth: El capítulo siguiente sigue en proceso de borrador así que no haremos avances.
Flik-Mattane!
