¡Buenas a todos!:3 Aquí les traigo por fin el capítulo de esta semana! Como siempre, estoy muy agradecida por los comentarios que me han dejado, al igual que sus follow y favs! Y también a las personas que leen de este fic :3

~~Respuestas de reviews~~

TheTranslator001: Me alegra que aunque no seas fan de Ruki te haya gustado *w* al igual que todo lo demás! Jeje lo sé, creo que me pareció mas divertido e inesperado que sea Laito xD!

Daira-Sakamaki: Muchas gracias *u* me alegra que te guste mucho este fic! jeje en este capítulo si saldrán los Sakamaki *w*

Kaori Komori: *3* me encanta que te gustara, muchas gracias por tu comentario! Espero este capi también te guste antigua Gominolaa :3

Ailyn Sakamaki: Me alegra mucho que te gustara :3! Lo sentí muy romántico pero veo que quedó bien, gracias por comentar! *3*

Kaori Akabashi: Que bueno que te gustara *w* así es pobres niños pequeños jajaja xD ¡Espero te guste también este cap! *w*

Elinash1: Muchas gracias por comentar x3, espero este capi también sea de tu agrado!

ElizabethJaeger: Jajaja puede ser, quien sabe :3 ¡Espero te guste este cap! *3*

nicole-chan: No te preocupes, en este capi saldrá Ayato, espero te agrade :3

¡Sin más que decir, disfruten el capítulo!


Capítulo 3

Arreglando asuntos pendientes

Haruka POV

– ¡Qué difícil! – Exclamé mientras me recostaba de la silla muy cansada de tanto estudiar la materia en la que más dificultad tenía, matemática – Nunca podré aprender todo esto sin ayuda – Susurré en un tono muy desanimado para finalizar con un suspiro.

–Haces mucho ruido – La voz de cierto rubio Sakamaki captó mi atención, al girarme observé a Shu acostado sobre mi cama.

–Shu-san ¿por qué estás sobre mi cama? – Pregunté un poco sorprendida ya que llevaba tiempo sin hacer eso.

–Si lo piensas mejor, no es tu cama y estás en mi propiedad. Así que puedo acostarme aquí si quiero – Respondió el rubio con sus ojos cerrados y su voz agotadora. Yo sólo suspiré ante su respuesta.

–De acuerdo, tú ganas – Le dije resignada dejándolo acostado allí, nuevamente empecé a intentar estudiar matemática – Esto es imposible, no puedo aprender esto – Susurré – Un momento… – Me giré nuevamente para observar al rubio con sus ojos cerrados. Shu podría enseñarme, después de todo es mayor – Shu-san – Lo llamé.

– ¿Qué quieres? – Con tan sólo oír su tono de voz sabía la respuesta

– ¿Podrías enseñarme? – Le pregunté decidida, el abrió sus ojos y me observó por unos segundos.

– ¿Y por qué no le pides ayuda a tu novio o a Reiji? – Preguntó inesperadamente.

–Porque no quiero molestarlos más, siempre les pido ayuda y aunque estén ocupados dejan lo que tienen que hacer sólo por ayudarme, en cambio tú… – Guardé silencio por dos segundos y fije que esperaba a que terminara de hablar – No haces nada y eres mayor así que pensé que sabrías y podrías ayudarme – Eso último lo dije en un tono de voz bajo.

Shu guardó silencio por unos segundos, para luego suspirar – Que molesta – Mencionó él en un tono de fastidio – No me pienso mover así que ven tú con tu cuaderno – Me ordenó desviando su mirada, sonreí ante su inesperada ayuda.

– ¡Sí! – Obedecí y fui hacia él con el cuaderno.

Pasó el tiempo y Shu en poco tiempo me había enseñado varias cosas – Impresionante, Shu-san eres muy listo – Le admiré impresionada ya que él no mostraba esta parte de él ¿sería él más listo que Reiji y Ruki juntos? Había aprendido mucho más rápido con él que con los ya mencionados.

–No te acostumbres, esto no volverá a pasar – Dijo él cerrando el cuaderno con una voz de fastidio.

–Gracias – Le dije con una sonrisa sincera, él sólo desvió su mirada y sonrió.

– Si quieres agradecerme realmente, dame de beber tu sangre – Dijo observándome de nuevo sin dejar su sonrisa, abrí mis ojos como platos al escucharlo decir algo que tenía tiempo sin escuchar.

–S-Shu-san – Dije desviando mi mirada, ¿realmente bebería de mí? Dudé. Shu se veía con una sonrisa victoriosa.

– ¿Realmente crees que lo haré? – Preguntó él inesperadamente.

–Y-yo… – No supe que responder ante su pregunta desviando mi mirada hacia el suelo.

–Pensé que me conocerías más – Bufó él, lo miré de nuevo mientras este se levantaba de la cama y se acercaba a mí acorralándome a la pared y tomándome del mentón para no desviar mi mirada de él – Si quiero de tu sangre sólo la tomo y ya, no tengo porque pedírtela ni hacerte favores para eso – Me dijo él seriamente.

– ¿Entonces lo harás ahora? – Me atreví a preguntar, el empezó a reírse para mi sorpresa.

– ¿Sabes cuánto he esperado para beber de tu sangre? – Me preguntó sonriendo yo lo miré confundida – No, no lo sabes o quizá sí, pero no lo puedes ver por ti misma – Dijo regresando a su tono de fastidio – Quiero beber de tu sangre, pero no lo haré – Dijo él alejándose, dejándome libre y dirigiéndose a la salida.

–Shu-san – Lo llamé y se detuvo justo antes de salir – ¿Puedo saber la razón? – Su actitud me parecía extraña, debía saberlo – No tengo ganas de responder más preguntas fastidiosas – Dijo él saliendo de allí y cerrando la puerta dejándome sola, sólo pude mirar hacia el suelo por lo sucedido.

Todos se comportan de manera extraña.

–Ah – Mis pensamientos fueron interrumpidos por un pequeño dolor en mi cabeza, que se fue en un segundo, llevé mi mano hacia mi frente por la sorpresa – No debe ser nada grave – Susurré despreocupada y coloqué mis cuadernos sobre mi bolso para ir a la escuela.

-HORAS MÁS TARDE, ESCUELA-

Caminaba por los vacíos pasillos de la escuela mientras me dirigía hacia el salón mi cuerpo se sentía algo pesado pero no le tomé importancia – Disculpe señorita Ishida – desvié mi mirada hacia quien había hablado, no era nadie más que uno de los profesores, así es aún me llamaban por mi falso nombre ya estaban acostumbrados y realmente no me molestaba.

– Que se le ofrece sensei – Le dije amablemente.

– Ya que usted es familiar de los Sakamaki le encargo entregarle esto a Ayato – dijo él con una sonrisa mientras me entregaba una carpeta – Son sus notas, él ha faltado a varias clases últimamente y no he podido entregárselas – Explicó el sensei.

– ¿No ha entrado a clases? – Pregunté curiosa y sorprendida mientras tomaba la carpeta.

–Así es, pensé que estaría enterada – Mencionó él.

– Para nada – Respondí con un pequeño tono de voz ¿qué le ocurre a Ayato? Divagué en mi misma.

– Entonces se lo encargo ¿está bien? Y si puede hablar con él para que no pierda clases estaría muy agradecido también – Dijo él con una sonrisa.

– No se preocupe, lo haré – Le respondí también con una sonrisa.

Él sensei siguió su camino, mientras que yo seguí el mío hacia mi clase, después buscaría a Ayato, aunque sé que él no quiere hablar conmigo haré todo lo posible porque entre en razón.

Llegué al salón y me senté como siempre al lado de Subaru, quien extrañamente no me había esperado para entrar al salón, dejé la carpeta sobre la mesa y por curiosidad la abrí y me sorprendí al ver que sus notas eran horribles.

–Es de mala educación curiosear las cosas de los demás – Me dijo Subaru quien observó todo lo que hice tenía su rostro recostado sobre su mano cuyo brazo estaba sobre su mesa

– También es de mala educación curiosear a otra persona curioseando – Le respondí mientras me sonrojaba un poco por haberme descubierto, él sonrió divertido.

– ¿Piensas entregarle sus notas? – Preguntó él de la nada.

–Sí, debo hacerlo – Le respondí decidida

– Ese tipo es muy testarudo cuando quiere – Dijo Subaru en tono de fastidio mientras desviaba su mirada hacia la ventana – Hablando de "su majestad" – Dijo él captando más mi atención y haciéndome levantarme para mirar por la ventana.

– ¿Qué cosa? – Pregunté, pero al ver por la ventana mi respuesta fue respondida automáticamente, allí afuera estaba Ayato al parecer nuevamente no quería entrar a clases.

– Debo ir – Dije decidida.

– Oh, Cathleen ahora es una chica mala que no entra a clases – Dijo él burlón.

– Volveré lo más rápido que pueda – Le dije tomando la carpeta de Ayato y yéndome hacia él.

Salí de la escuela mientras buscaba a Ayato por todo el alrededor pero no lo conseguía – ¿Dónde se habrá metido? – Me pregunté mientras veía todo el patio.

– ¿A quién buscas? – Una inesperada voz escuché detrás de mí y me di vuelta enseguida.

– ¡Ayato! – Exclamé su nombre, la verdad no pensé que me hablaría, pensé que al verme él simplemente se iría y me esquivaría ¿es buena señal?

– Si buscas a tu novio no está por aquí – Me dijo en un tono serio y frío coloqué una cara algo triste, pero no me dejaría callar esta vez le diría todo.

-Yo no buscaba a Ruki, te buscaba a ti, Ayato –. Le dije en un tono serio, él abrió sus ojos un poco debido a la sorpresa.

– ¿Por qué me buscarías? – Preguntó él desviando su mirada con molestia.

– Por varias cosas, entregarte tu carpeta con malas notas por ejemplo – Le dije acercándome a él y entregándosela, él la tomó rápidamente sin mirarme – ¿Por qué no has entrado más a clases? – Pregunté mirándolo a la cara, sus ojos eran tapados por sus cabellos rojos.

-¿Por eso también me buscabas? ¿Para sermonearme? – Preguntó él aun sin mirarme.

– Porque estoy preocupada por ti –. Le respondí sin más de una manera muy sincera, sin dejar la seriedad en mi tono de voz, él se sobresaltó un poco pero aun no me miraba – ¿Por qué no me miras? – Ahora fui yo quien pregunté.

– No puedo hacerlo, no puedo mirar esa maldita cara tuya después de todo – Por instinto llevé mi mano hacia su rostro sorprendiéndolo.

– Ayato, tú eres un amigo importante para mí y me duele que nos separemos de este modo por no cumplir con lo que me habías ordenado – Le empecé a admitir con algo de tristeza – Pero Ayato, no estoy arrepentida yo de verdad amo a Ruki y no quiero separarme de él – Él inesperadamente llevó su mano hacia la mía rozándola y sintiendo su frío.

–Pudiste haberlo evitado – Me dijo él con una voz temblorosa.

– Ayato, sé que fuiste tú quien mató a Yui – Le recordé sorprendiéndolo y provocando que me mirara – Sé que la amabas Ayato, pero porque no haya funcionado no significa que me quites a mí lo que quiero – Le dije seriamente apartando mi mano de su rostro – Quiero que volvamos a ser amigos y que regreses a tus clases, que vuelvas a ser el gran ore-sama que tanto exclamas ser – Le dije sonriendo.

Él me miró por varios segundos que parecieron eternos, esperaba su respuesta pero eso fue interrumpido por un fuerte dolor de cabeza el cual volvió para no irse, me caí de rodillas al césped y tomé mi cabeza con ambas manos, de un segundo a otro sentí mi cuerpo muy cansado.

– ¡Cathleen! ¿¡Qué sucede!? – Escuché a Ayato exclamar mi nombre mientras se acercaba a mí y me tomaba de los hombros, se veía preocupado pero, no pude pensar mucho en eso porque todo se tornó oscuro, lo último que pude ver fue la cara de Ayato.

Normal POV

Ayato había llevado a Cathleen a la enfermería de la escuela donde Reinhart la había atendido rápidamente.

–Tiene una muy alta fiebre, lo mejor será que se quede aquí a descansar con mi cuidado – Le dijo Reinhart mientras anotaba apuntes en su libreta sobre su escritorio, Ayato miraba a Cathleen como dormía con su cara roja por la fiebre, se notaba que le costaba respirar un poco, Reinhart lo miró y sonrió – Se mejorara pronto, es una chica fuerte – Ayato sin responder se veía más relajado – Que suerte tiene de tener un novio tan preocupado, que envidia la juventud – Mencionó Reinhart provocando que Ayato se sonrojara ante sus palabras.

– ¡Yo no soy su novio! – Exclamó el chico rápidamente negando todo.

– Ya veo – Respondió Reinhart sonriendo – Bueno, puedes regresar cuando terminen las clases estoy seguro que se sentirá mejor – Ayato observó por última vez a la chica dormida para luego irse, al salir y cerrar la puerta se dio cuenta de la presencia de uno de sus hermanos.

– ¿Cómo se encuentra? – Preguntó Laito mientras Ayato se giraba a verlo sin sorpresa alguna.

– Se mejorara pronto, me pidieron regresar después de clases – Le respondió Ayato con seriedad mientras llevaba sus manos a los bolsillos de su pantalón.

– Me alivia – Dijo el del sombrero con una sonrisa.

-¿Sí? Bien, ya puedes irte – Le dijo Ayato con frialdad.

– Ayato-kun, no seas tan antipático también he venido a verte a ti – Respondió Laito sin dejar de sonreír.

– ¿Tú también quieres sermonearme? – Bufó Ayato.

– ¿Todo lo que haces es debido a Katty-chan, no? – Preguntó Laito acercándose un poco a él.

– No es de tu incumbencia – Le dijo Ayato siguiendo su camino.

– Oh, pero vaya que lo es, no sería divertido pelear por Katty-chan sin que mi querido hermano Ayato-kun también lo haga – Esas palabras hicieron que Ayato se detuviera y lo observara.

– ¿Pelear? – Preguntó con interés y curiosidad.

–Así es, tú quieres a Katty-chan ¿no es así? – La pregunta de Laito hizo que Ayato abriera sus ojos como platos por la sorpresa ¿Querer nuevamente a alguien era posible para él?

– No sé de que me hablas – Respondió Ayato desviando su mirada.

– No tienes por qué ocultarlo, no pudimos evitar ser seducidos por la inocente Katty-chan, ninguno de nosotros pudo – Le dijo Laito sonriendo, Ayato sabía muy dentro de él que tenía razón, pero no podía aceptarlo abiertamente al mundo así como así, nunca había querido a alguien y justo cuando lo había hecho fue destruido todo por ¿él mismo?

– No quiero que pase de nuevo, no con ella – Respondió Ayato con melancolía.

– ¿De verdad crees que pasará con ella? Ayato-kun, eres realmente tonto nfufu – El comentario de Laito provocó que Ayato se enojara.

– ¿¡Y qué se supone que haga, eh!? – Exclamó el pelirrojo perdiendo la paciencia.

Laito se acercó a él en un segundo quedando a pocos centímetros de su rostro – Tú sabes la respuesta, sólo que no lo quieres aceptar – Le respondió su hermano mayor con una sonrisa que podría desesperar a cualquiera en las peores situaciones, Ayato no le respondió sólo se le quedó mirando fijamente, frunció el ceño y se fue dejando a su hermano solo quien no dejó de sonreír mientras su hermano menor se iba de allí.

Las clases terminaron y Ayato volvió a la enfermería en busca de Cathleen quien aún seguía dormida pero la fiebre se había bajado por completo. La puerta de la enfermería fue abierta rápidamente provocando que Ayato y Reinhart voltearan enseguida.

– ¿¡Cómo se encuentra!? – Hikari entró muy alarmada junto con Yoru, Daryl y Hiromi, sorprendentemente Subaru también estaba con ellos, debido a que estaba en la misma clase que los licántropos después de clases salieron hacia la enfermería. Todos vieron a Cathleen aun dormida.

– No se preocupen, la fiebre le ha bajado – Les avisó Reinhart haciendo que Hikari y Daryl suspiraran aliviados.

– ¿Qué le ocurrió exactamente? – Preguntó Hiromi mientras veía a Cathleen dormida.

– Quizá fueron reacciones del estrés, debe estar muy ocupada o gastando mucha energía, tal vez tenga algunos problemas que la llevaron a sentirse débil – Explicó Reinhart, Ayato prestaba mucha atención a lo que decía ¿Y sí fue por él que terminó así? ¿La causa de su estrés y su problema quizá fue él?

La puerta nuevamente fue abierta pero esta vez por alguien quien no esperaba Ayato, pero aun así sabía que vendría, aquél pelinegro de ojos claros que le había arrebatado a la primera chica a la cual quería y por si no fuera poco, se repetía la misma historia pero al contrario de aquí Ayato no había aceptado nada sobre sus sentimientos hacia la chica.

Ruki se fijó en la mirada asesina del pelirrojo, ignorando eso se acercó a Cathleen quien era el propósito de su visita a la enfermería, miró su hermoso rostro como dormía plácidamente, sonrió ante eso.

– ¿Ya se encuentra mejor? – Le preguntó el pelinegro al doctor con seriedad.

– Sí, ya pueden llevársela a casa – Contestó Reinhart seriamente.

– De acuerdo, iré con ustedes para llevarla a casa – Le avisó Ruki a Ayato y Subaru, quienes lo miraron con desprecio.

– No tienes por qué venir – Bufó Ayato – Nosotros podremos llevarla sin tu ayuda – Le dijo mirándolo fijamente.

– Te recuerdo que estamos hablando de mi novia – Le respondió Ruki seriamente, Ayato no aguantó más y se acercó a Ruki tomándolo de la camisa con el objetivo de golpearlo o peor aún.

– ¡Ayato, detente! – Exclamó Hikari – ¡Subaru haz algo! – El peliblanco parecía no prestar atención a las palabras de Hikari.

– ¡No hay razón para comportarse de esa manera, Ayato-san! – Exclamó Hiromi.

–Oh, sí que lo hay – Ayato miró con odio a Ruki.

–No sé qué problema tengan pero están en una zona educativa agradecería que no pelearan o resolvieran sus problemas en otro lugar – Advirtió Reinhart. El pelirrojo miraba con rabia al pelinegro sin soltarlo de la manga de la camisa.

-um… R-Ruki – La voz de Cathleen fue oída por todos, ella aun dormida pero sólo logró decir eso, eso fue suficiente como para que el pelinegro le sonriera victorioso a Ayato y este se enojara más.

–Ayato – La voz de Reiji resonó por la habitación Ayato sin soltar a Ruki giró a ver a su hermano mayor – No hay necesidad de hacer tanto escándalo – Dijo intentando guardar la calma – No lo pediré dos veces, suéltalo – Ordenó Reiji con voz autoritaria, Ayato obedeció y con enojo soltó a Ruki – Ahora: ¿cómo se encuentra? – Preguntó Reiji a Reinhart.

– Muy bien, la fiebre ha bajado así que ya pueden llevársela – Repitió nuevamente Reinhart.

– De acuerdo, Ayato, Subaru llevémosla a la mansión, y Ruki Mukami puede acompañarnos también, pero sólo usted – Le dijo a Ruki quien sonrío victorioso, Ayato por el contrario se veía muy enojado, Subaru hizo una mueca de fastidio.

–Caray, se nota la tensión en ellos – Dijo Daryl sorprendido.

–Jeje, creo que es inevitable – Susurró Hikari.

Ruki cargó a Cathleen con delicadeza empezando a seguir a Reiji hacia la limusina, Ayato los siguió un poco atrás sin querer mirar al Mukami ni mucho menos a su hermano quien había aceptado que viniera. En el auto estaban esperando todos los Sakamaki, Subaru tenía la misma expresión que Ayato de enojada.

–Teddy, hay una presencia muy despreciable por aquí – Susurró Kanato a su oso mientras lo acercaba más hacia él. Ruki lo ignoró y se sentó junto con Cathleen en sus brazos.

Laito veía con una sonrisa al pelinegro mientras que Shu, sólo fingía dormir. Tanto Reiji como Ayato se adentraron a la limusina y sin más, se dirigieron hacia la mansión.

Llegaron a la mansión, Ayato y Laito dirigieron a Ruki hacia la habitación de Cathleen para poder recostarla allí, él al dejarla acostada la observó dormir tan pacíficamente que le sacó una sonrisa, esa chica simplemente le provocaba eso al mirarla.

–Muy bien, ya puedes irte – Bufó Ayato.

– Sí, ya me iré – Aceptó Ruki empezando a caminar hacia la salida – Les agradecería que estén pendiente de ella – Les dijo a ambos Sakamaki.

– Como si no lo estuviéramos siempre – Susurró Ayato.

– Puedes estar tranquilo, está a salvo con nosotros – Le dijo Laito con una sonrisa, Ruki los observó con desconfianza pero según las cosas que le contaba Cathleen de ellos, no eran "tan" malos.

– Ok – Terminó de aceptar y se fue de allí.

–Por fin – Dijo Ayato sintiéndose más aliviado – Maldito Reiji, me las pagará – Dijo apretando sus puños.

–No entiendo porque odias a Ruki-kun, si no te quitó nada lo cual quisieras de verdad – Se atrevió a decir Laito.

–Ella era de mi propiedad – Respondió él vagamente.

– Ambos sabemos que eso no es cierto – Se atrevió a responderle su hermano mayor – Pero, al rendirte y dejarle de hablar estás evitando que tal vez pueda ser tuya – Las palabras de Laito llamaron la atención del menor – Sólo debes aceptarlo – Dijo Laito recostándose de la pared.

– ¿Aceptar qué? – Preguntó ignorantemente Ayato.

–Que la amas.

Esas palabras fueron las que hicieron abrir a Ayato sus ojos como platos, ¿realmente era cierto? ¿Amaba a la chica que había llegado a la mansión sin sus recuerdos? ¿Para él era posible sentir eso de nuevo? Si lo era para Laito, que era pues, Laito ¿Por qué Ayato no? Claro que podía. Todos esos pensamientos surgían mientras veía a la chica dormida, miró hacia el suelo y empezó a reír.

–Jajaja, nunca había esperado que fueras tan listo, hermano – Dijo Ayato levantándose su mirada hacia Laito – Tienes razón, la amo – Aceptó él con una sonrisa, se veía bien como si por fin se sacó un gran peso de encima, había sacado a la luz sus verdaderos sentimientos, Laito sonrió satisfecho.

–Por fin lo aceptaste – Dijo él separándose de la pared – Ahora quiero que sepas que yo lucharé por ella esté o no con Ruki-kun – Le dijo con un tono de voz serio, al principio Ayato se sorprendió pero en pocos segundos volvió su sonrisa.

– No creas que te lo dejaré tan fácil – Le dijo Ayato confiado – Me hiciste ver, que hay otras soluciones a los problemas, te lo agradezco hermano. Ya no me rendiré más, porque soy el mejor – Le dijo con una sonrisa victoriosa.

– ¡Ayato-kun, me harás llorar! – Dijo Laito burlón y con un tono dramático.

– Cállate idiota – Le dijo Ayato golpeándole el brazo. Cathleen empezó a emitir sonidos de despertar y ambos hermanos se acercaron a ella, más Ayato.

Cathleen POV

Abrí mis ojos y observé a Ayato y más atrás a Laito – Chicos – Dije en un débil tono de voz – ¿Qué pasó? – Pregunté confundida.

– Te desmayaste, te dio un ataque de fiebre y dolor de cabeza – Respondió Ayato – Pero según Reinhart ya te encuentras bien – Explicó este.

–Ya veo – Dije acomodándome sobre la cama – uhm, pensé que Ruki estaría aquí – Dije dudosa ya que mientras dormía sentía que estaba a mi lado, Ayato frunció el ceño y se limitó a responder.

– Estuvo aquí, nos acompañó a traerte pero ya se ha ido – Respondió Laito con una sonrisa.

– Ya veo, está bien. Gracias por cuidarme – Les dije con una sonrisa.

–Siempre para servirte, Katty-chan – Me dijo Laito con una sonrisa – Pues bien, los dejo a ambos hablar – Nos guiñó el ojo y se fue dejándome sola con Ayato ¿hablar? Sí, hablar de nuestro problema. Miré a Ayato quien miraba hacia abajo.

– Ayato, yo…

–Lo siento – Él me interrumpió inesperadamente diciendo esas palabras – Por tratarte así, lo siento de verdad – Dijo mirándome ahora a los ojos – Quiero que volvamos a ser amigos – Eso último me sacó una gran sonrisa vi cómo iba a seguir hablando, pero lo detuve con un abrazo.

– Estoy feliz – Le dije haciendo sobresaltar a Ayato un poco pero aceptó mi abrazo.

– ¿Sabes? Yo realmente la amaba… A Yui – Eso último me hizo intentar separarme de él pero no me dejó tal vez no quería que lo mirara – Pero mis malas decisiones tomaron ese mal final y eso es algo que no pasará contigo – Me sorprendí ante sus palabras provocando que no supiera que decir.

Él se separó de mí y me miró con una sonrisa, esa sonrisa que había dejado de ver desde hace mucho tiempo, la extrañaba. Él acarició mi rostro – Descansa, Cathleen – Él desapareció dejándome sola.


¡Fin del capítulo 3! Friendzone... friendzone para todos (?) okno xD! Tenía que decirlo, es que al escribir este capítulo solo pensaba en eso jskasjk xD!

¡Espero les haya gustado este capi! A mi me gustó bastante... que sea Laito el señor de la razón me parece divertido, me gusta mucho :3 Y Ayato por fin lo acepto ewe Este puede que sea uno de mis capítulos favoritos los cuales me gustó más escribir :P

¡Sin más que decir, nos leemos en el próximo capítulo!