¡Hola! ¿Cómo están todos? Espero hayan pasado una linda semana y estén listos para el capítulo de hoy y el anuncio que daré, este será el penúltimo capítulo así que por ende sólo faltará un capítulo para despedirnos de este fic T_T, no quería que llegara este día, pero ya llegó la hora, agradezco a las personas que han llegado hasta aquí con este fic, espero este capítulo les guste le he puesto mucho esmero!
Capítulo 17
Batalla
Mientras los vampiros y licántropos batallaban en tierra, Cathleen estaba en el aire luchando contra Louis quien era un rival realmente fuerte.
Louis reía mientras esquivaba los ataques de Cathleen — No sabes lo mucho que he esperado por esto — Le dijo divertido — El momento en que te venceré.
—¡Cállate! — Le dijo Cathleen aumentando velocidad. La noticia de su madre la había descontrolado, olvidando por completo el plan de derrotar a Septimus. Sólo quería que Louis dejara de tomar a su madre como una broma.
En el calabozo dónde estuvo Aarón varios meses, estaban las brujas ayudándolo a recuperar todo el poder al Rey demonio.
—Ya está — Dijo la bruja peli roja.
—Bien hecho, Daphne — Le dijo Karl con una sonrisa.
—Sí, gracias a todas — Dijo Aarón con todo su poder recuperado — Ahora sí… Septimus la pagará — Dijo con seriedad y decisión.
Louis lanzó un fuerte ataque a Cathleen provocando que cayera, el rio ante eso mientras bajaba hacia ella.
—¿Eso es todo lo que puedes hacer? Como híbrida puedes lograr mucho más ¿no lo crees? — Dijo Louis mientras tronaba sus dedos — Esto es sólo un juego para mí.
—¡Cállate, cállate, cállate! — Repetía continuamente Cathleen.
—Tu madre se sentiría muy decepcionada de ti, de alguien tan débil que no sabe controlar su poder al máximo — Rio un poco mientras se iba acercando a ella.
—¡He dicho que te calles! — De Cathleen empezó a salir un gran poder el cual provocaba mucho viento descontrolado, su mirada se volvió más despiadada que antes, empezaron a salir unas grandes garras y dientes, Louis se sorprendió ante eso. Nunca había visto que Cathleen se transformara en algo tan monstruoso.
Louis sonrió complacido — Así que este es tu poder… — Cathleen no espero más, lo atacó y la verdadera lucha para Louis empezó.
Los vampiros y licántropos luchaban contra los demonios que parecían no acabarse.
—¡Son demasiados, joder! — Dijo Yuma quien atacaba con mucha fuerza a cada pequeño demonio que salía.
—Nosotros podemos — Dijo Azusa lanzando uno que otro cuchillo en los ojos de los demonios quienes al no poder ver no podían atacar siendo más vulnerables contra los ataques de los demás.
—¡Malditos todos! — Gritó Kanato mientras quemaba varios demonios.
—Así es, sigue así — Subaru con gran fuerza aprovechó que los demonios no podían moverse bien por las llamas y golpeó con fuerza una barricada la cual cayó encima de ellos.
—Espero a Katty-chan le esté yendo bien — Dijo Laito mientras esquivaba movimientos de un demonio muy rápido.
En ese momento Kou apareció y noqueó al demonio veloz — Eso espero yo también — Dijo el rubio.
—¡Muere! — Exclamó Daryl mientras mordía el cuello de un demonio en su forma de lobo.
Sonidos de lobos despezando demonios era lo que se oía en ese costado de la batalla que se armaba.
—¿¡Cuando dejaran de aparecer tantos!? — Exclamó Hikari mientras terminaba con un demonio.
—No lo sé — Respondió Yoru quien también terminaba con un demonio.
Mientras tanto Steve con su Oz se encargaba de exterminar varios demonios.
—¡Maldición, maldición, maldición! — Repetía varias veces Ayato mientras acababa con uno y otro demonio.
Cuando menos se dio cuenta un demonio apareció atrás de él, cuando el volteó ya era demasiado tarde, Ayato pensó que el golpe sería fuerte pero antes de que ese golpe llegara a él Ruki apareció y noqueó al demonio.
—¡Tú…! — Dijo Ayato sorprendido.
—Después me lo agradeces, Sakamaki — Dijo Ruki con seriedad — ahora tenemos trabajo que terminar.
—¡No pensaba agradecerte nada! — Le dijo con orgullo Ayato — ¿¡P-pero que es eso!? — Ayato vio hacia arriba y una gran luz había aparecido, Ruki volteó y vio la dirección de donde se dirigía.
—Puede que sea Cathleen, está muy cerca del castillo — Acotó Ruki.
—¿¡Y qué esperamos!? ¡Vamos! — Dio la orden Ayato empezando a correr, siendo seguido por Ruki.
Cathleen golpeaba sin control a Louis quien estaba aterrado por su forma.
—¡Para! ¡Me rindo! ¡Por favor! — Pedía Louis — ¡Esto ya no es un juego, por favor Cathleen! — Ella le dio un fuerte golpe provocando que cayera al suelo.
—C-Cahtleen… Esa no eres tú… La Cathleen que yo conozco… es otra… — Fue lo último que dijo antes de caer inconsciente.
Cuando iba a dar su último ataque para matar al chico, fue detenida por Ayato y Ruki quien la llamaron, ella volteó y simplemente no los reconoció. Ellos la miraron con los ojos como platos.
—Su parte demoniaca… se ha apoderado de ella — Dijo Ruki algo desconcertado.
—No puede ser… — Dijo Ayato — Ella había logrado controlar su poder, ¿cómo es posible?
—Algo debió llevarla a esto y puede que sea ese chico al cual dejó inconsciente — Analizó Ruki con seriedad.
—Cathleen, míranos, somos nosotros — Ella gruñía y colocaba su mano en su cabeza porque había empezado a doler.
—¡Ahora! — Ayato y Ruki se empezaron a acercar a ella la cual nuevamente se colocó en posición de defensa y los atacó, ambos se quejaron por el fuerte impacto que habían recibido, habían estado luchando con varios demonios durante bastante tiempo, pero no habían recibido un golpe tan fuerte como ese.
—¡Maldición, es demasiado fuerte! — Dijo Ayato.
—¡Joder…!
Cathleen atacaba a ambos con astucia y sin control alguno de sí misma. De alguna forma Ruki logró atacarla a ella y lograr que se echara para atrás, ambos lucían cansados.
—¡No! ¡No quiero atacarlos! — Por un momento la voz de Cathleen fue oída por ambos — Chicos… aléjense… no puedo controlarme… — Les suplicó entre lágrimas mientras los veía.
—¡No te dejaremos! — Exclamó Ayato.
—Por primera vez este Sakamaki tiene razón en algo, no te dejaremos — Le dijo Ruki con seriedad.
—Chicos… — Ella bajó su cabeza y miró al suelo, luego empezó a reír — ¿Y cómo piensan entonces no morir? — La voz de Cathleen se volvió más oscura, ella los volvió a mirar y su mirada había cambiado.
—Oh no… — Susurró Ayato.
—Su forma demoniaca nos habla — Susurró Ruki.
—Así es, este cuerpo solo debió ser de un demonio, con la sangre del Rey demonio y el poder del orbe juntos es más que suficiente — Dijo con una sonrisa malévola — Ahora, para que dejen de interrumpir mis planes… morirán — Les dijo con decisión acercándose a ellos y atacándolos.
—¡Cathleen escúchame, tienes que recuperar tu cuerpo! — Le dijo Ruki.
—Cállate, el demonio dentro de ella es más fuerte — Le dijo la chica demonio con una sonrisa.
—¡A pesar de tener un demonio, también tienes un ángel, no puedes dejarte llevar ni por uno ni por otro, tú eres tú! — Exclamó Ayato.
—¡He dicho que se callen! — Los golpeó a ambos provocando que cayeran al suelo muy lejos de allí.
—¿¡Ruki estás bien!? — Le preguntó Ayato viendo que el peli negro había recibido peores golpes.
—Sí… me recuperaré pronto… — Respondió Ruki con cansancio.
—En ese rato podría matarlos a ambos — Dijo sin vacilar la Cathleen demoniaca.
—¡No! ¡Tú no quieres hacer esto! — Le dijo Ayato levantándose.
—¿No? ¿Quieres probar? — Desafió Cathleen con una sonrisa.
—¡Tú no quieres hacer esto, Cathleen! — La voz de Ayato se oyó tan profunda que la misma demonio lo miró sorprendida — No quieres… porque el tiempo que pasaste con nosotros fue importante para ti — Dijo Ayato empezando a acercarse Ruki miraba con sorpresa la escena, Ayato estaba empezando a detener al demonio dentro de ella.
—¿De verdad crees que eso me detendrá? Eres sólo un juego para mí — Le dijo la chica demonio.
—Cállate, eres mi comida ¿recuerdas? No tienes derecho a decir esas cosas de tu ore-sama — Le dijo con una sonrisa forzada, de su boca salía un hilo de sangre y su cuerpo se veía mal herido.
—Ayato… — Por un momento la voz de Cathleen fue oída — Cállate, jamás seré comida de vampiro, soy más fuerte que tú — Le dijo su forma demoniaca — Ayato, aléjate… sino… te mataré… — Le pidió Cathleen.
—¡No dejaré a la persona que amo en ese estado! — Gritó Ayato, Ruki se sorprendió ante eso. Ayato se había acercado lo suficiente como para abrazarla.
Cathleen empezó a subir sus manos y correspondiendo el abrazo del chico, logrando controlar al demonio que tenía dentro.
—Gracias, Ayato — Le dijo Cathleen con sus ojos cerrados.
Ruki con una sonrisa y ya recuperado empezó a levantarse — Veo que te pasaste de romántico — Le dijo Ruki a Ayato quien se sonrojó dejando de abrazar a la chica.
—¡Y-yo solo…! — Empezó a decir con nervios, Cathleen solo rio ante la expresión de Ayato y burla de Ruki.
—Ya… no tenemos tiempo para eso, debo ir con Septimus — En ese momento Louis empezó a recuperarse y abriendo sus ojos con un quejido — Louis — Ella se acercó a él — Lo siento, creo que me pasé con mis golpes.
—Nunca podré vencerte — Susurró él aun adolorido.
—No, no podrás — Le dio la razón mientras acariciaba su mejilla — Pero puedes dejar ese lado y venir conmigo. Te divertirás — Afirmó ella.
—Idiota — Dijo con una sonrisa quedando inconsciente de nuevo. Cathleen sonrió, sabía que Louis era un chico caprichoso que decía la más mínima cosa para que Cathleen se enojara, perdiera la cordura y peleara con él. Pero muy dentro de él siempre fue un buen chico.
—Por favor, cuiden de él — Pidió Cathleen — Debo ir con Septimus.
Aarón salió del calabozo y empezó a dirigirse en donde él sabía que estaría Septimus, el trono del Rey. Y efectivamente ahí estaba él, con las piernas cruzadas y su cara sobre su mano volteó a verlo con sus ojos amarillos y sonrió.
—Aarón, bienvenido — Le dijo con una sonrisa — Pensé que la primera en llegar sería mi sobrina — Admitió — Pero, no está mal que mi hermano sea el primero, así entonces el cambio de plan sería que Cathleen viera como te destruyo.
—¡Cállate! ¡Te haré pagar por todo lo que has hecho! — Exclamó Aarón con decisión.
—Veo que aun estás enojado por lo de Bianca — Sonrió Septimus. Aarón lo miró con sumo odio.
—Que soberbio eres, Septimus — Dijo Karl quien apareció sorprendiendo a Septimus.
—Te conozco, tú eres…
—Karl Heinz, Rey vampiro. Fui esposo de Cordelia, suegro — Le dijo con una sonrisa — Y hoy en el día que me has conocido por fin, morirás — Septimus empezó a reír.
—Mi hija Cordelia se casó con el Rey vampiro, quien lo diría — Dijo Septimus aun riendo — ¿Y acaso ella también vino a matarme?
—Te equivocas, ella está muerta — Septimus se mostró sorprendido ante eso, Aarón igualmente — Tus nietos los cuales están aquí, la mataron, nuestra familia se ha querido demasiado ¿no lo creen? — Preguntó Karl enfermizamente. Septimus sólo rio ante eso.
—Con que mis nietos — Mencionó Septimus — Bien, después de matarlos a los dos iré a por los demás — Decidido empezó a atacar a Aarón y Karl, quienes no se dejaron tocar por él. Esquivaron varios de sus ataques, pero no todos ya que Septimus había obtenido mucha fuerza.
—Jajajja ¿eso es todo lo que tienen? — Preguntó Septimus con burla.
En ese momento empezó a sentir un gran peso encima, eran las brujas quienes lanzaban un hechizo contra él — Maldición…. — En ese momento Aarón aprovecho para atacar a Septimus fuertemente.
—Con que quieren jugar así… ¡Brujas vengan! — En ese momento aparecieron 3 brujas tapadas por capuchas quienes detuvieron a las otras brujas y empezaron a luchar con magia — ¿Así de débil eres que además de a Karl necesitas a las brujas? Así no podrás matarme.
—¡Cállate! — En ese momento Karl lo atacó con su espada dándole a Septimus.
—Oh, veo que te ha puesto delicado — Dijo Septimus — Pues, lástima, no eres rival para mí — Septimus lo noqueó y lo dejó en el suelo, sacó la espalda de su estómago y miró a Aarón — Creo que quiero tener una lucha con espadas — Le dijo.
Aarón sacó su espada y con decisión dijo — Acabemos con esto.
Una gran lucha empezó entre ellos empezó por tierra pero luego con sus alas de demonio empezaron a volar y a tener una batalla aérea. Terminaron por salir del castillo y teniendo más espacio para luchar.
—¿Por qué no te rindes? Sabes que no puedes conmigo, estuviste mucho tiempo en ese calabozo, no todo tu poder ha sido recuperado por esas brujas — Le dijo con una sonrisa Septimus.
—¡Cállate, jamás me detendré hasta vengar a Bianca! — Le dijo Aarón mientras seguía atacándolo.
—Siempre tu peor error fue enamorarte de ella — Le dijo Septimus con rabia — ¡esa maldita merecía morir! — Aarón no quería escuchar más, sólo quería destruirlo ahora mismo — Pero… aun puedes recuperar tu antigua forma, hermano… tú puedes gobernar… te daré mi lugar pero… debes volver a ser como antes — Le dijo Septimus con una sonrisa.
—Jamás regresaré a ser esa persona — Septimus abrió sus ojos como platos ¿era tan fuerte su amor por Bianca y Cathleen? En esa pequeña distracción fue impactado por la espada de Aarón. Septimus sonrió.
—¿No? Entonces muere — Septimus clavó su espada en el pecho de su hermanastro Aarón y lo dejó caer, su impacto había sido muy bien hecho. Septimus bajó hacia él con seriedad.
Aarón se quejaba de dolor, pero la hemorragia no cesaba, empezando a escupir sangre — Te lo has buscado, pudiste regresar a este lado, pero no quisiste.
—¡Deja a mi padre! — En ese momento Cathleen apareció y le dio un fuerte golpe a Septimus logrando que cayera lejos de allí — ¡Papá… papá! — Cathleen se acercó a su padre y lo tomó con sus brazos con lágrimas en sus ojos.
—Cathleen… no llores… — Le dijo intentando formar una sonrisa — Sabes que… tú tienes el poder para vencerlo… no te dejes vencer por mí… tu madre y yo… te amamos… no importa dónde nos encontremos o dónde estés… siempre… te… — Aarón empezó a cerrar sus ojos y no habló más, sabiendo Cathleen que ya no estaba allí con ella.
—¡NO! — Gritó ella sucesivamente.
Septimus rio mientras se levantaba — Al menos tú has sufrido viendo a tu propio padre morir — Le dijo Septimus — ¿Qué se siente tener a tus amados padres muertos? — Cathleen lo miró con odio. Con decisión se levantó y empezó a dirigirse a él.
La gran batalla entre tío y sobrina había iniciado. Cathleen era realmente fuerte, pero se necesitaba mucho más para poder derrotar a su tío el cual había acumulado mucho poder, así que ambos luchaban en una misma sincronía, ambos se hacían daño y ambos empezaban a cansarse después de mucho tiempo peleando.
—¿¡Qué sucede!? ¿La híbrida no puede vencer a su tío? ¿La muerte de tus padres no es suficiente para que te descontroles y termines de matarme? — Dijo Septimus casi sin poder moverse. Cathleen pensó en que si Ayato no hubiera controlado a su demonio en ese momento, estaba segura que podría derrotar a Septimus con tan solo unos golpes y sin ella recibir daños, pero sabía que nada más bueno saldría de eso.
—No es necesario que esa parte de mí salga, yo soy yo y acabaré contigo de esa manera — Le dijo ella con seriedad. En ese momento Septimus se rio porque pensó que lo que decía Cathleen era realmente absurdo cuando empezó a ver que ella empezó a brilla y de su mano empezó a aparecer algo.
—Esa espada… — Él observó la forma de la espada, el poder que sentía que provenía de ella… era…. — Esa espada tiene el poder del orbe ¿pero cómo…? — Cathleen lo miró y empezó a acercarse a él — ¡Maldición! ¡Te destruiré y ese poder será mío! — Septimus se levantó rápidamente y empezó a atacarla Cathleen lo esquivaba ya que el poder del orbe había recuperado todo su poder. Ella lo pateó haciendo que cayera al suelo, cuando la miró a ella tenía una mirada llena de valor, con su espada dirigiéndose hacia él, por un momento mientras ella hacía su movimiento para clavar su espada, vio a Aarón y Bianca detrás de ella dándole aún más poder — No puede ser… — Pensó él mientras Cathleen impactaba en él su espada, saliendo mucha sangre de él terminó muriendo con los ojos abiertos.
Todos los demonios sintieron la muerte de Septimus… era un hecho… habían perdido, los demonios empezaron a huir mientras los vampiros y licántropos se sorprendían por eso. Enseguida sintieron un gran poder y ver una gran luz desde el cielo dirigirse a un lugar.
Lo mismo vieron Ayato, Ruki y Louis quien estaba siendo ayudado por Ruki a caminar.
—Q-qué es eso… — Preguntó Louis con uno de sus ojos cerrados.
—Es Cathleen — Dijo Ayato.
Esa luz que se dirigía a Cathleen la iluminaba por completo
—Se terminó… — Susurró ella — Papá… mamá — Dijo mientras lloraba y sentía como sus padres la abrazaban.
—No te rindas — Le dijeron ambos — Siempre estaremos contigo — Al sentir sus palabras, ella sonrió.
¡Fin del capítulo! Espero les haya gustado, cosas malas han pasado pero también buenas al poder derrotarlo! *3* ¿Qué más puedo decir? Me siento satisfecha con todo lo que he logrado hasta ahora en este fic, estamos casi despidiéndonos de esta historia!
Sin más que decir, nos leemos en el siguiente y último capítulo!
