¡Hola a todos! Espero estén muy bien, quisiera disculparme por la repentina tardanza, es que las fiestas de navidad y otras reuniones que tuve no me dieron tiempo de escribir T3T, quien lo diría justamente en el capítulo final xD! Aún así es mejor tarde que nunca, espero les guste este final a mí me gustó mucho, hice lo mejor que pude nwn
Capítulo 18
La reina híbrida
—De verdad todo termino — Dije mientras observaba el cielo aclararse — ¿Ahora qué haré? — Fue mi pregunta inevitable. Había salvado el mundo de los demonios, mis padres a quienes no puedo recuperar descansarán en paz. Pero ¿y yo?
—¡Cathleen! — Escuché mi nombre siendo llamado por varios pero la más resaltante fue Hikari quien corría a más velocidad que los demás, la observé con una sonrisa ligera hasta que me sorprendió con un gran abrazo — Que bueno que estés bien — Dijo aliviada, correspondí a su abrazo y observé a los demás sonreír victoriosos.
—Sí, hemos ganado — Reafirmé con una sonrisa.
—¿Ahora qué haremos? — Preguntó Kanato con tranquilidad.
—Aunque hayamos ganado esta guerra hay muchas cosas que arreglar — Acotó Reiji acomodando sus lentes.
—Creo que deberíamos quedarnos un rato más para ayudar — Dijo Yuma con su gran voz.
—Que flojera… — Dijo Shu con su cara y voz adormilada, la mayoría se rieron incluyéndome.
Me levanté junto a Hikari y dirigí mi mirada hacia todos — Es mi deber poner todo en orden aquí, después de todo soy la princesa.
—Pues… no quiero dar malas riendas, pero ya es hora de que tomes el puesto de reina — Dijo Yuma dejándome un poco en trance, tenía razón. Mis padres habían muerto y yo era la única heredera al trono.
—No hablemos de eso ahorita, tenemos mucho que hacer aquí — Dijo el Rey vampiro con voz serena.
Y así fue, tomo su tiempo pero pudimos lograr organizar todo lo que Septimus había destruido en el reino, la población fue liberada de su esclavitud y juntos logramos reconstruir las casas y siembras. Cuando todo estaba más o menos terminado, empezaron a hablar sobre mi deber de ejercer el trono, algo que… aun no sabía si estaba segura de hacerlo.
El día en el que todo estaba bien en el mundo de los demonios se armó una gran celebración junto a un baile en el castillo el cual todos disfrutaban, yo en parte ya que no podía dejar de pensar en lo que pasaría conmigo como Reina en el mundo de los Demonios, no sabía si era realmente digna para ese puesto.
Suspiré pesadamente mientras me alejaba un poco de la multitud que se había distraído con un grupo musical que estaba tocando, caminaba por el jardín el cual extrañaba tanto, éste lugar en el que me sentía libre de poder pensar y relajarme de todo lo que pasaba.
—Hey escurridiza, la fiesta es adentro — Volteé a observar a Ayato con una sonrisa burlona.
Con una sonrisa le respondí: —Sólo vine a despejar un poco mi mente y relajarme.
—Uhm, se supone la fiesta es para eso — Me dijo mientras se paraba al lado mío.
—Quería mantenerme alejada un poco de la multitud, es decir, estar sola.
—Ah, entonces quieres que me vaya.
—No dije que tu presencia me molestara — Le dije mirándolo fijamente a lo que él hizo también, al sentir la profundidad de su mirada hacia mí me sentí un poco extraña y desvié mi mirada sonrojada. Él por su parte también desvió su mirada pero no sé cómo se habría sentido.
—¿Quieres bailar? — Me preguntó para mi sorpresa dejándome muda — Si no quieres está bien.
—¡N-no dije eso! Está bien, pero será aquí — Acepté con condición.
—Está bien, al menos se oye la música desde aquí — Dijo acercándose a mí y tomándome la cintura sin delicadeza alguna, pero así era él.
—No sabía que podías bailar — Dije con admiración, aunque los pasos para este tipo de música lenta siempre fueron sencillos.
—Si Subaru puede, ¿por qué yo no? — Dijo él con su cara algo enojada.
—¿Qué tiene que ver Subaru? — Le pregunté al ver su gran cara enojada y algo roja.
—¡Bailaste con él en la fiesta de graduación, no tienes por qué preguntar! — Exclamó Ayato. Es decir ¿está celoso? Sí, eso era.
—No tienes por qué ponerte celoso, Subaru es como un hermano para mí — Le admití con una sonrisa burlona.
—¿Y Ruki que es para ti? — Deje de sonreír y mi mente se confundió, sabía todo lo que había pasado con él cuando no tenía mis recuerdos, sabía que él seguía sintiendo cosas por mí ¿pero yo? Cuando recuperé mis recuerdos varios sentimientos volvieron a mí y varios se fueron ¿Los de Ruki se habían ido de esa manera "amorosa"?
—Ruki es… una gran persona — Dije tomando la mano de Ayato un poco más fuerte sin saber muy bien que más decir — Recuerdo el apoyo que me dio y sé que como "Haruka" me enamoré muy rápido de él, esa en definitiva no soy yo en realidad — Dije con mi mirada hacia abajo, en ningún momento dejamos de bailar — Ayato, lo que sentía antes y ahora es muy distinto, "Haruka" es diferente a mí.
—¿Y qué es lo que sientes por mí? — Preguntó con seriedad deteniéndose la música y nuestros pasos bailando.
—Tú… — Su pregunta fue muy repentina — Eres un buen amigo y te quiero — Le dije sin saber que más decir, después de todo era un punto muy difícil de tratar conmigo. Pero sé que si él ha pregunta es porque… Sus palabras aquél día en el que perdí el control del demonio dentro de mí esas palabras no eran mentiras.
—Ya veo — Dijo él soltando mi mano, yo lo miré a la cara en donde sus ojos eran ocultos por sus cabellos rojos.
—Ayato de verdad no puedes saber que eso sea verdad si apenas estás conociendo a la verdadera Cathleen — Él levantó su mirada y me vio con una sonrisa.
—Idiota, no me importa si eres "Haruka" o "Cathleen" tu esencia es la misma, tu alma, la persona que apareció en nuestras vidas y no se detuvo por nada del mundo para arreglar conflictos que ni eran concernientes a ti, hay partes de "Haruka" que siguen en ti y eso me gusta. Tienes fortaleza y aunque te caigas varias veces te levantas, eso… eso era lo que yo necesitaba en esos momentos — Ayato bajó su mirada nuevamente mientras apretaba los puños.
En ese momento lo abracé como apoyo — No soy fuerte, varias veces tú me levantaste ¿lo recuerdas? Así como tú me has levantado quiero levantarte ahora mismo, porque tú también eres fuerte — Le dije consolando el dolor que sentía él en ese momento.
Él no respondió, sólo correspondió al abrazo.
En ese momento, no sabía identificar lo que verdaderamente sentía, pero estaba bien.
-AL DÍA SIGUIENTE-
—Hey — Fui llamada por Ruki a quien le presté mi atención — ¿Podemos dar un paseo?
—Claro — Fue mi respuesta automática, de alguna manera sabía que teníamos que hablar a solas.
Dimos un recorrido por las afueras del castillo hasta llegar a un lago donde podríamos estar solos sin interrupciones.
—Vi que bailaste con Ayato en la fiesta — Admitió para mi sorpresa.
—Qué curioso — Le dije con algo de burla, él me miró algo apenado algo que me dio algo de risa.
—No te diré más — Dijo provocándome aún más risa.
—¡Oh, vamos no te enojes! — Le dije aun riéndome y acercándome a él quien estaba sentado en el césped, él no me hablaba pero yo seguía insistiendo hasta caer ambos de tanto que lo movía para que me hablara, seguí riendo hasta darme cuenta de la cercanía que teníamos en ese momento, él también me miró algo sorprendido. Enseguida me separé de él y me senté derecha siendo seguida por él.
—¿Has tomado tu decisión? — Se atrevió a preguntarme.
En ese momento sabía que debía decirle lo mismo que le dije a Ayato, lo que sentía "Haruka" es muy diferente a lo que siento ahora. Pero, había algo que Ayato mencionó a él realmente no le importaba si era "Haruka" o "Cathleen" ¿Ruki pensaría igual? ¿Realmente no importaba? No, si importaba. Lo que sentía ahora hacia Ruki no era nada más que… Algo que no podía responder en este momento.
—Ruki, no quiero ilusionarte con nada, prefiero solo decir que te veo como un amigo porque lo que siento ahora es totalmente diferente a lo que sentía cuando no tenía mis recuerdos y sólo quiero que siga siendo así ¿eso está bien? — Él me miró fijamente.
—Sí, está bien, después de todo tienes otras cosas en las que ocuparte — Dijo él acercándose y acariciando mi mejilla.
—Lo siento Ruki, sé que lo que pasamos fue apasionado y… — Fui callada por un beso de su parte, un beso que fue tanto sorpresivo como confuso, me sentía nerviosa. Pero no sentí ganas de golpearlo por el abuso, sólo comprendí la situación. Él se separó de mí y sonrió.
—Lo entiendo, aun así uno nunca sabe lo que pueda pasar en el futuro, a pesar de todo quiero que sepas que en este presente yo te amo — Me quedé callada ante eso, pero sentí que eso era suficiente para Ruki.
Al siguiente día, los vampiros y licántropos volvieron a aquél mundo donde yo caí y mi historia inició nuevamente con una nueva vida, donde no sabía de la existencia de mi poder, el mundo de los demonios y la guerra que llevaba, no sabía el dolor que realmente estaba pasando. Tuve tanto buenos como malos momentos, los vampiros atacándome y acosándome de diferentes maneras por mi sangre, cosa que fue cambiando a medida que "Haruka" se hacía amiga de ellos, pero ¿por qué decir "Haruka"? Yo, Cathleen Nic Doyle era amiga de esos vampiros. Y qué decir de mis amigos licántropos que siempre estuvieron allí para mí, especialmente Hikari a quien ahora consideraba mi mejor amiga. Yoru una persona que termino también considerándome su amiga. Daryl una persona tan animada como Hikari pero quizá más loco y atrevido. A pesar de mis amigos sobrenaturales también tuve amigos humanos, los gemelos Tanaka; Natsumi y Hiromi los cuales también fueron muy allegados a mí. A pesar de la repentina muerte de Natsumi, aun lo lamento por eso, me hubiera gustado verla en este momento. Muchas personas preciadas para mi habían muerto en esta batalla. Ahora debía de poner lo mejor de mí para que eso no fuera en vano.
Yo sería la reina del mundo de los demonios.
¿La reina "híbrida"? Sí, suena gracioso.
Faltaban dos días para mi coronación y estaba un poco nerviosa, aun realmente no sabía si formaría un buen liderazgo. En este momento, me gustaría que mis padres estuvieran aquí y me aconsejaran.
Rendida, me acosté en mi cama y me dormí.
— "Cathleen"
Oí mi nombre y vi hacia mí alrededor, nadie estaba allí.
—"Cathleen"
Nuevamente mencionaron mi nombre y buscaba quien era esa persona quien me llamaba, me fijé que a mí alrededor todo se sentía tranquilo, pues claro, no había nada. Todo era negro.
—¿Quién está allí? — Pregunté mientras empezaba a caminar hacia la nada cuando de repente veo una luz, me dirijo hacia allí y la luz cada vez se vuelve más molesta. Cierro mis ojos mientras sigo caminando y siento la brisa chocar conmigo y volar mis cabellos, escucho a los pájaros cantar y abro los ojos hacia un gran paisaje.
Vi a una persona de espaldas y pude reconocerla enseguida, volteó y me observo con una sonrisa, mi madre estaba allí.
—¡Madre! — Me acerqué a ella corriendo con gran alegría — ¡Madre, Madre, estás aquí! ¡Realmente lo estás! — Dije mientras la abrazaba.
—Cariño, siempre que me necesites estaré contigo en tus sueños — Dijo mientras acariciaba mi cabeza. Cierto, esto era un sueño. Mi madre siempre tuvo la capacidad de comunicarse mediante los sueños, como había hecho con Hikari para decirle que yo estaría allí, como lo hacía conmigo ahora mismo aunque estuviese muerta.
—¿Cómo está papá? — Le pregunté sin dejar de abrazarla.
—Está bien, ambos estamos orgullosos de ti por lograr liberar al mundo de los demonios del gobierno de Septimus — Me dijo con su voz tranquila y dulce de siempre, me sentía feliz de que así fuese — Pero, sentí confusión dentro de ti y vine a rescatarte.
—Así es, siento que no estoy del todo capacitada para ser la líder que el mundo de los demonios necesita — Admití mientras dejaba de abrazarla y la miraba con necesidad.
—Yo no pienso que sea así, Cathleen, hija, tú eres fuerte y eres mi orgullo, siempre será así — Me dijo con sinceridad — Sabes muy bien que eres fuerte y serás una buena líder, los ciudadanos te han visto en batalla y no dudan de ello.
—Los ciudadanos… ¿de verdad después de tanto me he ganado su confianza? — Dije recordando lo sucedido hace años cuando era niña y hablaban mal por ser hija del Rey demonio que antes quiso gobernar de mala manera.
—Así es, les has demostrado que puedes proteger el mundo de los demonios.
—Si… yo puedo hacerlo… seré la Reina del mundo de los demonios, aceptaré mi cargo con orgullo y haré lo mejor que pueda para ejercer ese cargo de gran responsabilidad — Dije con decisión, mi madre me miró orgullosa — Gracias por ayudarme en mi confusión, mamá — Le dije con una sonrisa.
—Aún hay algo que debes de solucionar, hija — La miré confundida ante eso ¿había algo más?
—Tus sentimientos aun no están resueltos del todo — Dijo colocando su mano sobre mi pecho, donde estaba mi corazón — Y sé lo que se siente eso, no poder aceptar tales sentimientos.
—¿D-de qué hablas, madre? — Le pregunté parpadeando varias veces por la confusión. Ella sonrió divertida.
—Está bien, no hay apuros, yo también tardé mucho en darme cuenta que lo quería — Dijo mi madre mientras apartaba su mano.
—¿Hablas de papá? — Le pregunté.
—Oh, no me queda mucho tiempo — Cambió el tema mi madre — Y debo decirte algo importante.
—¿Algo importante?
—Así es, aun te queda algo por hacer en aquél mundo… — La miré con atención.
—¿A qué te refieres?
—Debes de cumplir una promesa que hice hace mucho tiempo, sé que sólo tú puedes cumplirla — Dijo ella confundiéndome aún más.
—¿Qué debo hacer? — Pregunté más directamente, ella se acercó a mi oído y susurró.
—Debes ir con Karl Heinz, él te dirá todo — Dijo para luego desaparecer.
Karl Heinz, el verdadero nombre del padre de los Sakamaki…
Cuando me levanté me arreglé para dirigirme hacia aquél mundo nuevamente, hacia mi encuentro con Karl Heinz. Un día antes de mi coronación, tenía que arreglar ese asunto ahora.
Al llegar allí, era de noche y estaba en la escuela donde había estado asistiendo por un año, eso me trajo algo de nostalgia, extrañaré las clases y las juntas que tenía con Hikari, Yoru y Daryl molestando a Subaru cuando le apetecía.
Mis pensamientos habían sido interrumpidos por una fuerte presencia, sin pensarlo dos veces me dirigí hacia ella. Llegué hacia la puerta de la enfermería de la escuela y la abrí encontrándome a Reinhart.
—Ya era hora — Dijo con una sonrisa mientras dejaba de mirar hacia la ventana y me observaba a mí.
—Así que siempre fuiste Tougo Sakamaki y Karl Heinz — Le dije con una sonrisa.
—Así es, ¿has venido a cumplir la promesa de Bianca?
—No pudo decirme exactamente cual era, pero lo haré — Le dije con seriedad.
—Quiero que me mates — Mis ojos se abrieron como platos al oír esas palabras.
—¿Realmente quieres morir? ¿Por qué?
—Durante mucho tiempo he querido morir pero nadie ha sido tan fuerte como para lograrlo, cuando conocí a Bianca sentí que ella podía hacerlo, pero no era suficiente, el Rey demonio había perdido gran parte de su poder en este mundo así que tampoco era capaz. Cuando Bianca quedó embarazada se sentía un gran poder dentro de su vientre, ahí lo supimos, tú eras capaz de hacerlo. Le pedí a Bianca el permiso de que tú fueras quien me matara. Nunca dejaría que alguien débil lo hiciera, tiene que ser alguien con quien no pueda realmente afirmar mi victoria y esa persona eres tú, Cathleen.
—Eso no responde mi pregunta ¿por qué quieres morir?
—Porque he tenido suficiente diversión en estos más de 1000 años — Respondió con una sonrisa, aunque esa respuesta tampoco me convencía.
—Si es algo que deseas y es algo que prometió mi madre, lo haré — Dije cerrando mis ojos, cuando los abrí lo miré de nuevo con su verdadera forma, sonreí ante eso ya que nunca había visto su verdadera forma — ¿Quieres morir de una forma dolorosa o reconfortante?
—Reconfortante, quisiera pedirte otro favor mientras lo haces — Parpadeé con confusión y me acerqué a él para que me dijese, tomé su mano y empecé a consumir sus fuerzas con el poder de Ángel que tenía de mi madre.
—¿Cuál es el otro favor? — Le pregunté mientras trabajaba.
—Me gustaría que cantaras para mí, quiero escuchar por última vez esa canción con la que conocí a tu madre "Oh, silvestre flor…" — Enseguida supe a qué canción se refería, una de las que más me gustaba que mi madre cantara.
—De acuerdo — Sin más que decir, empecé a cantar.
Oh silvestre flor,
Ah…por favor podrías decirme
¿Por qué la gente se hiere entre sí
y luchan entre sí?
Oh noble flor,
¿Qué puedes ver desde ahí?
¿Y por qué la gente no puede
perdonarse entre sí?
En un verano con mucha lluvia
Azul fue sustituido.
Volviéndose uno,
vaciló levemente
frente a mí
Sin decir una palabra.
¿Qué sientes
hacia un amigo muriendo?
¿Cuánto amor pueden esas hojas mudas
transmitir?
El sol de verano se nubló,
el viento fue balanceado por ello.
Uniéndome junto a ellos,
Cantaré
la prueba de la vida
Por aquellos seres sin nombre.
—Tu madre fue la única persona quien deseé que realmente amé — Admitió cuando dejé de cantar y lo miré sorprendida mientras aun tomaba de su poder — Cuando la miré su belleza era de admirar, su voz era placentera para mis oídos, no dudé en hablarle esa vez. Supe de su poder desde el principio pero preferí conocerla primero y que ella me conociera a mí. Cuando la conocí yo ya tenía a mis 6 hijos aun pequeños, al principio realmente solo pensaba en un nuevo entretenimiento para mí, pero empecé a sentir más por ella… Pero ella nunca sintió lo mismo por mí eso me hacía sentir frustrado — Sonrió ante eso —Si me hubiese escogido a mí… no quisiera morir en este momento, pero, no fue así y ya he tenido suficiente. Septimus ha muerto como lo merecía y Bianca descansa en paz, es mi turno.
—Tú y mis padres tienen muchas historias juntas en este mundo.
—Así como tú también con mis hijos, los Mukami y licántropos — Sonreí ante eso.
—Así es.
—¿Has aclarado tus sentimientos? — En ese momento lo miré algo confundida, mi madre también me dijo eso pero ¿por qué lo decían tanto? — Bueno, no hay apuros, Bianca también fue lenta, pero tomó bien su decisión y supo que era lo que realmente sentía. Eso está bien para mí — En ese momento el empezó a desaparecer.
—¿Pero a qué te refieres? — Él no respondió sólo siguió sonriendo hasta desaparecer por completo dejando sólo un brillo que fue desvaneciéndose. En ese momento la puerta se abrió.
Normal POV
Él lo sentía, sentía esa presencia tan reconocida por él. Que suerte tenía, esa noche él quiso dar un pequeño paseo por la ciudad quedando sin darse cuenta en la escuela. Sin pensarlo dos veces se empezó a dirigir hacia esa presencia que sentía, entró a la escuela, subió las escaleras hasta llegar a la enfermería y abrir la puerta automáticamente, ahí la vio.
—Ayato — Nombró sorprendida — No pensé que encontraría a alguno de ustedes hoy… — Él no esperó, sólo la abrazó provocando un leve sonrojo en la chica.
—¿Cómo qué no? ¿Eres idiota? ¿Vienes de visita y ni avisas? — Dijo él dejando de abrazarla.
—Sólo vine a… cumplir algo que había prometido mi madre años atrás — Dijo sin saber realmente si decirle o no que acababa de "matar" a su padre.
—Antes de llegar sentí también la presencia de mi padre, ya no está ¿Lo has matado?
Asentí — Él siempre quiso…
—Lo sé, Laito lo mencionó cuando se lo dijo Cordelia — Le cortó él.
—Si… yo solo vine a eso, debo regresar porque mañana en el mundo de los demonios será mi coronación.
—¿Estás preparada?
—Sí — Le dijo con firmeza, él sonrió.
—Esa es mi Cathleen — Él se acercó a ella.
—No soy tu… — Él terminó por acercarse a ella y besarla por sorpresa de la chica quien no lo esperaba, la noqueó por completo, no sabía si tenía ganas de golpearlo o de corresponderle.
Cuando se separó de ella Ayato lo sonrió victorioso por al menos robarle el beso — ¿Creías que te irías sin algún castigo por no avisar?
—Idiota — Le dijo con una sonrisa — Nos volveremos a ver ¿verdad? — Le preguntó sin dejar su sonrisa de un lado.
—Así es, sólo espero no llegues con un gran golpe que no te permita recordarnos — Se burló a lo que yo me reí como respuesta.
—¡No pasará!
Cathleen POV
Él día había llegado, y yo estaba preparando mi vestimenta, un vestido dorado y un peinado que recogía mi cabello. Suspiré mientras esperaba a que la hora llegara, ya que cada minuto parecía una hora.
—Señorita Cathleen, es hora — Thomas me dijo detrás de la puerta, le respondí que ya iba y me levanté para salir.
—Se ve hermosa — Me dijo Edward al mirarme por completo.
—Gracias — Le dije con una sonrisa.
Llegó el momento de mi entrada en el cual caminaba lentamente hacia el trono, todos miraban con detenimiento, escuchaba como algunos lloraban de felicidad, y ahí estaba Steve entre esos que lloraban. Y ahí, para mi sorpresa, estaban los vampiros y licántropos observándome, me sentí feliz ante eso. Me senté en el trono y esperé a que mi coronación concluyese.
—Y así proclamamos a Cathleen Nic Doyle la reina del mundo de los demonios — Finalizó colocando la corona sobre mi cabeza, todos aplaudieron y yo me levanté dando posición a mi nuevo lugar en el mundo de los Demonios.
Daré lo mejor de mí para ser una buena líder, Reina del mundo de los demonios.
¡Fin! ¡Se acabó! Estoy tan feliz y a la vez tan triste, éste ha sido el fic más largo que he hecho, muchas gracias a todos los que me han apoyado desde el principio hasta el final, aquéllos seguidores, lectores, personas que lo han colocado en favoritos, gracias por llegar hasta aquí y por sus lindos comentarios los cuales me daban muchos ánimos de seguir! :D, ¡Espero hayan pasado una feliz navidad! Les deseo un feliz prospero año nuevo a todos! Espero un día hacer otra historia de DL y puedan leerla nwn, ¡Se les agradece todos! ¡Hasta la próxima! Y así mismo se despide Cathleen, Hikari, Yoru, Daryl, Hiromi, Natsumi, Edward, Thomas, Steve, los demás OC que cree xDD y los demás vampiros de ustedes :D ¡Nos leemos luego!
