Disclaimer: La historia y los personajes de Kuroshitsuji no me pertenecen, todos son propiedad de Yana Toboso, los apellidos de mi O.C no me pertenecen, legítimamente son de la Casa Imperial correspondiente
Advertencias: me base en anime así que no esperen leer una perfecta relación en cuanto a estos, además de contener lenguaje bastante grotesco.
-ya saben denle en favoritos y Review-
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Mi vida se supone era normal para una chica como yo, nacida como lo dije antes en una de las mejores familias de Alemania y de Rusia, mi madre era una de las Condesas descendientes de los zares de Rusia, bueno ex zares, mi padre el bisnieto del ultimo rey de Alemania, la vida hasta el punto de vista económico social me sonreía, pero que había detrás de esa riqueza, dolor, soledad, apatía, egoísmo, cosas que una persona normal no vive, o tal vez si, pero no en esa cantidad, recuerdo mis años de secundaria donde la mayoría de mis compañeros no se me acercaban gracias a mis dos hermosos guardaespaldas, los cuales eran mas altos que yo, con cuerpos trabajados y uniformes extraños, la preparatoria fue peor, de eso jamás hablare ya que odiaba esa escuela, creí ver la luz cuando entre a la universidad, mi vida cambiaría o al menos eso creí, puedo jurar que sigo ahí, sentada en aquella banca junto a la ventana, viendo las hojas de los arboles moverse al compas del viento, la primavera casi se asomaba, faltaba un mes y seriamos casi libres de la nieve, estaba lejos de casa, bueno si así se le puede llamar al casi castillo que tenemos por casa en Alemania, ahora estaba en Inglaterra, estudiando Filosofía y letras, vivía en un cómodo departamento en Addison Crescent, me había costado mucho trabajo convencer a mi tía Dihne de conservar ese departamento, bueno al menos yo le llamaba de esa manera, mi tía solía referirse a mi hermoso hogar como "pocilga", "hoyo de mala muerte", "choza" y varios adjetivos un poco vulgares para el vocabulario de mi casi madre, la felicidad me inundaba por fin me deshacía de mi aburrida abuela, mi tonta prima Elizabeth y el estúpido de su coronel Hamilton, por mencionar algunos, las cosas fueron cambiando desde que el profesor Paul personalmente me llevo al auditorio, todo se quedo en silencio, el hombre de por lo menos 50 años se impuso con solo pisar el auditorio, miro a todos por sus pequeñas gafas redondas, me miro de reojo y supe que tenia que seguirlo, mis tenis rechinaban en la madera del piso, todo el mundo me miro atento, a nadie se le trataba así a caso que fuese alguien muy rico, en ese caso el Decano me estaba presumiendo como su nueva adquisición, lo note por su sonrisa al comenzar a hablar - Buenos días jóvenes, siéntense por favor- espero a que todos se sentaran y guardaran compostura, note que unas chicas de la esquina superior derecha hablaban y me miraban como a un Alíen o algo por el estilo, - bien jóvenes, por favor denle la bienvenida a la Cond…- lo mire con suplica para que no dijera mi titulo, pero pareció importarle poco, - A la Condesa Bietka von Hohenzollern Stroganovs -dijo con un mal acento alemán y ruso - lo he dicho bien- me pregunto sonriendo, sus mejillas rosadas se le asomaban, solo asentí con la cabeza -bien, quiero que todos le den una bienvenida- aplaudió como si se tratase de una estrella, que asco, todo había empezado mal, muchos chicos aplaudieron algo irónicos, fui a sentarme en una de las ultimas filas, dos chicas de cabello casi perfecto se me acercaron -no tienes pinta de condesa sabes- observe sus bolsos de muy buena calidad para ser imitación -al igual que tu bolso tiene pinta de Louis Vuitton, pero no lo es- la mitad del auditorio comenzó a reírse, y unos mas cuchicheaban mi comportamiento -BASTA JOVENES- grito alguien desde el frente -siéntense, comenzamos con el capitulo 1 de Literatura Clásica, quiero que me digan que entendieron de este capitulo- los sonidos de las hojas eran desesperantes, todos querían absorber todo el conocimiento en las primeras líneas, estaba completamente absorta de la realidad, -Señorita Norman, quisiera decirme quien fue el pionero de la literatura clásica y cual era su nacionalidad- pregunto el profesor a la chica que anteriormente me había insultado, tomo un mechón de cabello y lo enredo en su dedo -no lo sé profesor Frederick- sonrió coquetamente al profesor el cual no se inmuto, - que decepción jóvenes, como es posible que no…- alce la mano como una niña asustada -dígame señorita…- me levante a pesar de que mis piernas temblaban mas que una gelatina -Literatura clásica, nació en Grecia con Homero y sus dos grandes obras la Ilíada y la Odisea- nadie dijo nada -muy bien, ahora seria usted tan amable de decirnos su nombre- se sentó sobre el escritorio y carraspeo un poco -soy Bietka- siguió con la clase, mi profesor de literatura clásica, el señor Frederick Zafransky, calcule su edad y esta oscilaba entre los 30 y 35, su piel era tan blanca que lastimaba, el cabello color miel perfectamente peinado hacia atrás y con la voz mas excitante jamás oída hasta ese momento, cualquier chica moría por el profesor, no quería incluirme en ellas, pero sí, caí lentamente en ese abismo que todos llamamos amor, podía matar por el profesor Frederick, hasta que habían pasado 2 meses y todo cambio, su risa burlona y mueca de disgusto llamo la atención de todos en la biblioteca, recuerdo que calificábamos los exámenes, yo era su favorita obviamente y en esos arranques de egocentrismo le confesé todo.
- señor Frederick- le llame un tanto nerviosa
- dime Bietka, que es lo que sucede- no despego la mirada de su examen, fruncía el ceño al ver las respuestas
-para usted que significa amor- no me atreví a mirarlo, pues seguramente estaba mas roja que un tomate
-supongo que es un estado donde te idiotizas por completo- paso al siguiente examen
-bueno, yo quería decirle que…- me interrumpió mirándome penetrantemente con esas esmeraldas que me quitaban el sueño.
-que estas enamorada de mi, déjame decirte niña que es mejor que saques eso de tu cabeza- no dije nada, sentía que algo me partía por dentro, solo tome su cabeza y lo bese, nunca había besado a nadie, así que solo lo pegue contra mis labios, se zafó de mi explotando en risa -en serio a eso le llamas un beso- no contuvo su risa, salí corriendo, varios chicos comenzaron a burlarse de mi, solo corrí hasta que mis piernas se doblaron, había llegado a unas aulas casi vacías, el ala donde casi nadie iba, todo estaba mal, a nadie le importaba, solo quería morir, gritar, golpear, mis lagrimas de dolor se convertían en negras debido al poco delineador que me ponía, una llamada entro a mi celular haciéndome saltar.
-diga- conteste tratando de contener mi tono lloroso
-señorita algo muy malo paso- la voz de mi sirvienta sonaba muy tensa
-que sucede habla ya- las peores cosas pasaban por mi cabeza, mis historias de asesinatos cobraban vida cada vez que alguien moría o se accidentaba
-hubo un ataque terrorista en Turquía, su tía falleció-
definitivamente la vida conspiraba contra mi, la voz de mi sirvienta sonaba muy lejos, mis ojos llenos de lagrimas, mi pecho iba a explotar como una bomba, no de dolor, si no de odio, de venganza, sangre, como veneno recorría cada una de mis venas inundando mi corazón, mi mente y mis músculos, todo mi cuerpo se movía al compas de la venganza la cual era una diabólica melodía, tan hipnotizante.
- MALDITO SEAS - grite con todo lo que mis pulmones daban, necesitaba desahogarme, mitigar ese dolor que corrompía mis entrañas, -ahora sé que no existes, que solo la maldad rige la vida, los pecados corrompen a la sociedad haciendo de ella un ganado, siendo todos una basura, llegando al punto de matarse entre ellos, el poder, dinero y avaricia gobiernan a cada persona, muchos escondidos bajo la estúpida religión, ahora déjame verte, quiero ver a quien esta detrás de esto, quiero escupirte en la cara, donde estas si tu adversario no existe, tu tampoco- el polvo del salón se volvió una cortina de humo negro, bajo mis pies se sentían plumas, tome una de ellas y era tan negra que podía brillar por si sola -Eres una niña muy berrinchuda, aquí estoy que quieres, o al fin te diste cuenta que a él no le interesas, que no le importas, te diré algo, él es un niño con un juguete grande, no sabe que hacer con el, pero lo desgasta- la voz provenía de una esquina -ahora van a jugarme una broma, muy bien no me interesa- una risa bastante distorsionada y diabólica casi revienta mis tímpanos -niña, niña, ustedes suelen ser tan interesantes, dime que deseas, que deseo codicioso esconde tu puro corazón…BIETKA- un escalofrió recorrió mi cuerpo al escuchar mi nombre en aquella voz gutural -que deseo, no deberías ya saberlo tu, solo ayúdame a cumplirlo- de nuevo esa risa estúpida y perturbadora -muy bien, pero sabes que todo tiene un precio-guarde silencio y camine hacia la voz -piensas que me interesa el precio de tus servicios- un frio aliento recorrió mi cuello, sentía las plumas rozar mi cuerpo, estaba muerta de miedo, esto no era una broma, era real, había invocado a un demonio y había hecho un trato con eso -muy bien mi querida condesa, nuestro trato será sellado- una ardor inmenso se ubicaba en mi antebrazo, sentía que iba a deshacerse, trate de soportar el dolor que tenía, pero no pude, mi cuerpo reacciono en defensa, me desmayé, valla forma de defensa podrán pensar, pero es mi anatomía y no podía hacer nada con ella, así fue como mi pacto con un demonio quedo sellado, como una sentencia de muerte, como una sentencia de desgracias.
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Bueno tengo una afición por poner canciones para la fanfic, así que la recomendación para leer este capitulo es
Romance - Buck Tick :D ( watch?v=JdxNjCnsnIY&feature=player_embedded )
