Perdón que no actualice el Viernes como había dicho x3 Pero me he vuelto un poco floja y no he me puesto adaptar nada x3 Además de que un libro me tiene atrapada *-* Y he estado más pendiente del libro que otras cosas x3 Lo siento u.u
Pero más vale tarde que nunca no? Aquí les vengo con el segundo capítulo y agradecerles por sus reviews a:
majrob: Gracias por tu comentario y aquí está la conti ^^
Anniefrikycx: Cuantas veces te cambias el nombre? o.O Ya hasta me confundí Xd Gracias por comentar y también te AMODORO :*
BereLel: Gracias por comentar, aquí está el capitulo ^^
Kotsuki Kurosaki: Que bueno que te haya interesado ^^ Aquí está la conti, gracias por comentar ^^
misel-kuchiki: Se que es demasiado tiempo, pero a veces o no me da tiempo o me da flojera o como dije arriba estoy metida leyendo algún libro xD Pero bueno, si los hermanos Kurosaki tienen su misterio y su pasado :/ E Ichigo dejo atontada a Rukia con ese beso xDD Gracias por comentar, me esforzare al máximo ^^
En fin, los dejo con el capitulo y nos leemos abajo :3
DISCLAIMER: Ni Bleach, ni la historia de "Esperanzas Ocultas", me pertenecen, todos los personajes así como la historia original son propiedad de sus creadores, Heidi Rice y Tite Kubo. Yo solo los utilizo sin ánimo de lucro.
Capítulo Dos
Mientras volvía a casa en el tren, Rukia iba recordando, en detalle, su desastroso encuentro con Ichigo Kurosaki.
Y cuando salió de la estación de Tokio veinte minutos después para dirigirse a Karakura, por fin tuvo que admitir la verdad: Ichigo Kurosaki era un imbécil arrogante que hacía que Casanova pareciese un monje, pero él no era el único culpable. También ella había tenido algo que ver en aquella debacle.
A las dos y cuarto de un jueves, Karakura parecía un pueblo fantasma, las casetas cerradas deprimiéndola aún más. Un par de desconcertados turistas, que evidentemente, no habían leído bien la guía de Tokio, daban vueltas por allí, pero la calle del famoso mercadillo estaba desierta.
Rukia llegó a la tienda de Miyako, Funky Fashionista, de la que ella era gerente, y miró el escaparate que había estado colocando durante cuatro horas el día anterior, orgullosa de sí misma… y de repente sitió remordimientos de conciencia.
¿Cómo podía haber sido tan irresponsable?
Nerviosa, se pasó una mano por la cara, donde la barba de Ichigo Kurosaki las había rozado. Sabía muy bien por qué: en cuanto la besó, su sentido común se había ido por la ventana.
Besarlo había sido como entrar en un rayo de sol. ¿Pero por qué su cuerpo lo había elegido a él, precisamente a él, entre todos los demás hombres? Era increíble.
Olvídate del estúpido beso, se dijo a sí misma.
No era importante, no iba a dejar que lo fuera. El atractivo Ichigo Kurosaki volvería loca a cualquier mujer a doscientos metros de distancia y ella había estado mucho más cerca. Al fin y al cabo, era una estrella de cine, se dijo a sí misma. Su reacción había sido un… accidente. Un accidente de proporciones nucleares, sí, pero un accidente. No significaba nada porque no tenía intención de encontrarse con Kurosaki de nuevo.
Rukia suspiró cuando llegó al edificio de la señora Ukitake, que parecía el pariente pobre del precioso edificio georgiano en el que vivían Miyako y Kaien.
En aquel momento, lo único que deseaba era esconderse en su habitación y pasar el resto del día revisando los libros de la tienda y convenciéndose a sí misma de que no había pasado nada.
Pero no podía hacerlo porque seis años antes había prometido que siempre se enfrentaría de cara con las situaciones. Aquella mañana había metido la pata y había decepcionado a dos personas a las que quería mucho.
Fueran cuales fueran las circunstancias, tenía que contarle la verdad a Miyako y pedirle disculpas.
–Me alegro mucho de que hayas venido –Miyako la tomó del brazo mientras la llevaba por el pasillo–. La tela del vestido de novia ha llegado por fin desde Francia. Es maravillosa, ven a verla.
–Genial –murmuró Rukia, intentando mostrar entusiasmo mientras entraba en la soleada cocina–. ¿Dónde está Daichi?
–Durmiendo la siesta –Miyako suspiró mientras llenaba de agua la tetera–. ¿Quieres creer que nos ha despertado a las cuatro de la mañana? En fin, vamos a dejar a mi pequeño monstruo, tenemos que hablar de tu vestido de dama de honor –dijo luego, poniendo la tetera al fuego–. No pienso dejar que vayas a mi boda en vaqueros… ¿pero qué te ha pasado en la cara? ¿Es una erupción?
Rukia se llevó una mano a la mejilla.
–Pues… no lo sé.
–Espera, voy a buscar una crema de aloe vera, es buenísima para las erupciones cutáneas.
–No, no hace falta, no me duele –dijo Rukia, tragando saliva–. Verás, Miyako, tengo que hablar contigo. He hecho algo muy irresponsable y…
–¿Tú, irresponsable? –la interrumpió su amiga–. No me lo creo. Eres la persona más juiciosa que conozco.
Sí, bueno, hasta ese día…
–He visto a Ichigo Kurosaki en el aeropuerto –empezó a decir Rukia– e intenté darle la invitación.
–¿Has visto a Ichigo, el hermano de Kaien?
–Fue una idea absurda intentar convencerlo para que fuese a la boda, pero yo sabía que les haría mucha ilusión y…
–Espera un momento –volvió a interrumpirla Miyako–. ¿Estás diciendo que has ido al Aeropuerto Internacional de Tokio esta mañana para buscar a Ichigo Kurosaki?
–Sí.
Su amiga soltó una carcajada.
–Pero eso es fantástico. Cuéntame todos los detalles, por insignificantes que te parezcan. ¿De verdad es tan guapo como en las películas?
Rukia se puso colorada.
–La verdad es que no he visto ninguna de sus películas, pero es tan guapo como en las revistas. Y tú no deberías decir esas cosas ahora que prácticamente eres una mujer casada.
¿Ninguna mujer era inmune a los encantos de Ichigo Kurosaki?, se preguntó, irritada.
–Puede que esté prácticamente casada, pero no estoy ciega –replico Miyako–. Además, es lógico que lo encuentre guapo porque Kaien y él se parecen muchísimo.
Rukia asintió con la cabeza. El rostro de Ichigo Kurosaki estaba grabado en su memoria para siempre.
Los dos hermanos se parecían mucho, era cierto. Las facciones de Ichigo Kurosaki eran menos duras que las de Kaien y el color de sus ojos más puro, de un color avellana, pero los dos eran altos, Kaien pelinegro e Ichigo pelinaranja y de clara ascendencia japonesa. Los altos pómulos, las bien definidas cejas, el físico atlético y ese aire de peligro... ¿cómo no se había dado cuenta hasta que Miyako lo mencionó?
Tal vez porque cuando miraba a Kaien su corazón no se aceleraba como le había pasado con su hermano.
–Da igual el aspecto que tenga, la cuestión es que se niega a ir a la boda. Incluso me dijo que él no tenía ningún hermano. Pero entonces perdí la paciencia con él… y quería pedirte disculpas porque ahora no hay ninguna posibilidad de que vaya a tu boda.
–¿Por qué tienes que pedirme disculpas? Ya sabíamos que no iba a ir. En realidad, yo había sido muy optimista al escribirle esa carta. Kaien era igual de cabezota cuando lo conocí, pero sabiendo lo que les pasó cuando eran niños, no es ninguna sorpresa que Ichigo reniegue de su familia –Miyako dejó escapar un largo suspiro.
¿Qué le había ocurrido a la familia de Ichigo Kurosaki?
Rukia estuvo a punto de preguntarlo, pero se contuvo. Tal vez había algo más de lo que ella había pensado. Pero Ichigo tenía razón sobre una cosa, no era asunto suyo y ya se había metido en suficientes problemas.
–Imagino que Ichigo necesita una familia tanto como Kaien –siguió Miyako–. Pero probablemente aún no se ha dado cuenta. Bueno, cuéntame, ¿qué te ha parecido?
–¿Qué más da eso?
Tal vez Ichigo Kurosaki no era un imbécil como había pensado, tal vez tenía razones para tratar a Kaien de esa manera. Pero daba igual lo que pensara de él porque no pensaba volver a verlo.
–La revista Blush lo nombró el hombre más sexy del planeta y, según dicen, ahora mismo no tiene novia –siguió Miyako–. Imagino que es un hombre al que ni siquiera tú eres inmune.
Rukia vio la trampa entonces. Desde que se enamoró de Kaien, su amiga había intentado, a veces sutilmente a veces no tanto, convencerla para que volviera a salir con alguien. Y había invitado a Ichigo a la boda para que lo conociese…
–¡Ha ocurrido algo! –exclamó Miyako entonces–. Lo sé, lo veo en tu cara.
–No ha pasado nada…
–¡Le has dado un beso!
Rukia la miró, perpleja. ¿Su amiga era vidente?
–Eso que tienes en la cara no es una erupción, es el roce de una barba… Ichigo debe de haber venido directamente de Los Ángeles, así que imagino que no tuvo tiempo de afeitarse –siguió Miyako, con aterradora puntería.
Ah, de modo que no sólo era capaz de leer sus pensamientos, también era Sherlock Holmes.
–Fue un error, no sé cómo ha pasado –empezó a decir Rukia–. Tenía que esconderse de un fotógrafo y entonces…
¿Entonces qué? ¿El beso había frito todas sus neuronas?
–No tuvo la menor importancia.
–Mentira –dijo Miyako–. Es el primer hombre al que besas desde Sosuke. Y eso significa que hay algo.
Rukia hizo una mueca al escuchar el nombre de Sosuke.
–Esto no tiene nada que ver con Sosuke. Me olvidé de él hace años.
–Sí, ya lo sé, pero llevas seis años haciendo penitencia por eso.
–No sé de qué estás hablando.
–Sí lo sabes –su amiga dejó escapar un suspiro–. ¿Cuándo fue la última vez que te pusiste un vestido?
–No me gustan los vestidos, no me quedan bien.
–Por favor… ¿cuándo fue la última vez que te pintaste los labios? ¿O que saliste de Karakura? ¿O que tonteaste con un chico? ¿Por qué te da vergüenza haber besado a Ichigo Kurosaki? Es el sueño de todas las mujeres… –Miyako inclinó a un lado la cabeza, como aguzando el oído–. Ah, Daichi se ha despertado. Pero no te vayas, en cuanto le dé el pecho seguiremos hablando de tu vestido de dama de honor. Y cuando por fin conozca a Ichigo voy a darle un abrazo por hacer que mi mejor amiga se sienta como una mujer otra vez.
Rukia soltó un bufido mientras Miyako salía de la cocina para atender a su hijo.
Por si el beso de Kurosaki no fuera suficiente, las palabras de su amiga la hacían sentir como si tuviera un problema psicológico.
Suspirando, enterró la cara entre las manos y cerró los ojos mientras escuchaba a Daichi llorando por el monitor. Rukia imaginó a su amiga sentada en la mecedora blanca mientras le daba el pecho y, de repente, sintió que se le encogía el corazón.
¿Qué le pasaba? ¿De dónde había salido ese ridículo anhelo, esa sensación de vacío?
¿Y si Miyako tenía razón? Había sobrevivido a lo que pasó seis años antes, ¿pero cómo podía decir que lo había superado si estaba escondiéndose desde entonces?
Por eso besar a Ichigo Kurosaki había sido tan espectacular. Después de seis años fingiendo que no sentía el menor interés por el sexo opuesto, con un solo beso había recordado lo que se estaba perdiendo. Y, al mismo tiempo, la había enfrentado con su propia vida. No sólo juiciosa, cauta y ordenada, sino terriblemente vacía y aburrida.
Rukia miró los restos del desayuno que Kaien y Miyako habían compartido en la mesa del patio, a la sombra de un sauce. Y, de nuevo, volvió a sentir una punzada de envidia.
Se había quedado a un lado durante el último año, viendo cómo Miyako encontraba al amor de su vida y tal vez era hora de dar un paso adelante y admitir que sobrevivir ya no era suficiente, que vestir como un chico y convertirse en monja había dejado de ser útil. ¿Tan terrible sería admitir que quería algo más?
Oyó entonces a Miyako cantándole una nana a su hijo y sintió un escalofrío de emoción.
Podía seguir siendo práctica y sensata, ¿pero por qué no iba a dejar que Miyako diseñara su vestido de dama de honor? Hasta entonces se había resistido porque temía que le hiciera algo exageradamente femenino… claro que dado la propensión de Miyako a los vestidos exagerados y su ilusión porque volviera a salir con algún chico, su precaución estaba perfectamente justificada.
Pero ya no había justificación posible. Tenía que dejar de ser una cobarde y empezar a vivir otra vez.
Y si podía besar a una estrella de Hollywood en el aeropuerto Internacional de Tokio y vivir para contarlo, también podía dejar que su mejor amiga le diseñase un vestido. Especialmente si le dejaba claro que quería uno sencillo y discreto.
En serio, ¿qué podía pasar?
Bueno, al parecer Rukia tiene su historia y del porque seis años sin salir con nadie. Y quien será el tal Sosuke? Que tiene que ver el en el pasado de Rukia? Bueno eso lo sabrán mas adelante xD
Espero que les haya gustado el capitulo, gracias por leerme y pásense por mi pagina en FB "Adaptaciones al Ichiruki" :3
Jane!
