Hola minna-san ya tenía un buen que no me pasaba a actualizar este fic u.u Lamento mucho eso, pero como dije la última vez, al ver que pocas personas comentaban el fic, me desilusiono un poco y pues me decepcione y no quería continuarlo u.u Y bueno, luego me pego la flojera y en fin xDD Pero esta vez, si pienso en terminarlo (o eso creo ._.)
Muchas gracias a las personas que dejaron su review en el último capítulo son muy amables ^^
Esta historia va dedicada a mi "Fiel neko lectora":Annie3. Espero te esté gustando :3
Ahora sí:
DISCLAIMER: Ni Bleach, ni la historia de "Esperanzas Ocultas", me pertenecen, todos los personajes así como la historia original son propiedad de sus creadores, Heidi Rice y Tite Kubo. Yo solo los utilizo sin ánimo de lucro.
Espero disfruten de la lectura
oOo
Capítulo Seis
Rukia estaba prácticamente tumbada sobre él, su espalda contra el torso masculino. Podía sentir la erección rozando su trasero mientras acariciaba lánguidamente sus pechos con una mano.
–¿Estás lista para que te dé nota? –bromeó Ichigo.
Rukia sonrió.
Debería sentirse avergonzada, pero se sentía letárgica, saciada, tan contenta consigo misma que era imposible sentir algo más. Lo había hecho. Por fin, había descubierto por qué todo el mundo hablaba tanto del sexo… y había sido glorioso.
–Si no es por lo menos un nueve, no quiero saberlo –respondió, siguiendo la broma.
–Pero vamos a tener que esforzarnos un poco más, cariño. Esto me ha sabido a poco.
Había sido fabuloso, mucho más de lo que ella esperaba. Tal vez ella no había sido el mejor revolcón de Ichigo, pero al menos no lo había decepcionado.
Usando una de las típicas analogías de Miyako, había vuelto a subirse a la bicicleta de la que se bajó seis años antes. Y, como predijo su amiga, había sido un viaje espectacular.
Pero cuando intentó moverse hizo una mueca al sentir un escozor entre las piernas.
–¿Te duele? –le preguntó él.
–No, no es nada. Es que ha pasado mucho tiempo.
–¿Cuánto tiempo?
Ella se apartó un poco, sintiéndose un poco avergonzada.
–Algún tiempo, no importa.
Ichigo pasó los dedos por la curva de su cuello.
–No tienes por qué sentirte avergonzada. Eres una mujer preciosa y apasionada, cariño. Sólo lo pregunto por curiosidad. ¿Cuánto tiempo ha pasado?
Rukia dejó escapar un suspiro. Podría mentirle, pero no serviría de nada.
–Seis años.
–¿Seis…? ¿Seis años? –repitió él, atónito–. Pero entonces eras una cría.
–No era una cría –replicó ella, molesta–. Sabía muy bien lo que estaba haciendo.
No estaba preparada para las consecuencias, pero eso ya no importaba.
–¿Qué pasó? –le preguntó Ichigo, acariciando su hombro.
Rukia negó con la cabeza. No podía hacer eso, no podía tener tal intimidad con aquel hombre. Lo que habían hecho no significaba nada para él. Al fin y al cabo, era una estrella de Hollywood y, además, sabía muy bien que no debía confundir el sexo con el amor.
–Fue hace mucho tiempo… de verdad, no tiene importancia.
Cuando iba a levantarse, Ichigo la sujetó tomándola por la cintura.
–No te vayas, quédate a dormir. No te haré más preguntas, lo prometo.
Debería irse, pero la tentación era tan fuerte…
–No creo que deba.
–Vamos, cariño. Los dos necesitamos dormir un rato y es muy tarde. No será fácil encontrar taxi a estas horas.
–No sé…
–Vuelve a la cama. Mañana, yo mismo te llevaré donde tengas que ir.
Rukia bostezó y luego soltó una risita.
–El sexo es agotador, ¿verdad? –bromeó Ichigo, tirando de ella.
–No puedo quedarme mucho rato –murmuró Rukia, intentando disimular otro bostezo.
No podía quedarse toda la noche, pero no había nada malo en quedarse un ratito más, pensó.
Y era tan agradable que la abrazase de ese modo…
Casi sin darse cuenta, cerró los ojos y se dio permiso para disfrutar de aquello. Al menos, por un ratito.
oOo
Debería haberla dejado ir. ¿Por qué le había pedido que se quedara?
La pregunta atormentaba a Ichigo mientras notaba el ligero peso de Rukia sobre su torso. Había apagado la luz de la lámpara y un rayo de luna hacía que su pelo pareciese aún más hermoso…
¿No había evitado siempre precisamente aquello, el típico abrazo después de hacer el amor? Compartir cama con una mujer lo hacía sentir claustrofobia.
¿Por qué no sentía claustrofobia en ese momento? ¿Por qué le gustaba tanto sentir los latidos de su corazón, notar el suave roce de su pelo?
Algo le había pasado a Rukia seis años antes; algo desagradable, estaba claro. ¿Por qué si no llevaría seis años sin hacer el amor?
¿Y por qué se sentía absurdamente responsable?
Había sido paciente con ella, aunque tuvo que hacer un gran esfuerzo. Pero, por alguna razón, necesitaba abrazarla esa noche, retenerla a su lado, comprobar que estaba bien.
Ichigo cerró los ojos, una serie de imágenes de aquel día dando vueltas en su cabeza: Miyako y Kaien en la iglesia, el niño dormido en los brazos de su hermano, la expresión asustada de Rukia cuando lo vio desnudo.
Era lógico que estuviera comportándose de manera irracional, aquel día estaba siendo como una montaña rusa.
Ir a la boda de Kaien había sido un error. Lo sabía desde el principio, pero había dejado que la atracción que sentía por Rukia lo guiase y, en el proceso, había reabierto viejas heridas. Se había aprovechado de una chica que era prácticamente virgen, usando esa atracción para que las heridas permanecieran cerradas y tendría que pagar un precio por ello.
Tenía remordimiento de conciencia. El típico remordimiento de un chico educado en la religión católica, eso era. No se sentía responsable de ella, se sentía culpable por cómo la había utilizado. Especialmente después de saber lo inocente que era.
Ichigo esbozó una sonrisa mientras respiraba el aroma de su champú.
¿Por qué estaba enfadado consigo mismo? Lo habían pasado bien, más que bien. Estaba seguro de que Rukia había tenido su primer orgasmo… e incluso le había dado las gracias. A pesar de todo, había disfrutado y eso era lo importante, ¿no?
Ichigo se excitó de nuevo al recordar cuánto habían disfrutado los dos. Pero repetirlo no sería buena idea porque al día siguiente tendrían que despedirse.
Tenía que volver a su vida en Laguna Beach y al trabajo que tanto lo entusiasmaba y debía olvidar a Kaien, a su familia y a la chica que tenía entre los brazos.
Pero cuando cerró los ojos, notó que Rukia temblaba y, de manera instintiva, la abrazó con fuerza.
oOo
Bueno, seré yo o Ichigo está empezando a sentir cosas por Rukia? Mmm quien sabe xD Ni modo, tendrán que esperar por un nuevo capítulo que creo que será a más tardar mañana ya que estos capítulos son cortos.
Supongo que estaré adaptando dos o tres días a la semana, dependiendo el tiempo que tenga, soy una persona ocupada x3 pero en fin, nos estamos leyendo ^^
Por cierto, si son tan amables de pasarse por mi nueva adaptación "También es mi hijo" se los agradeceré mucho x3 Jane!
