Mi Mejor Amiga

III

"Cercanos"


(POV Fye)

Aún no puedo creer lo que acaba de suceder. Me encontraba caminando en dirección a mi casa, pasaba por un barrio algo peligroso, pero después de éste se encontraban los famosos "suburbios" donde el ambiente era menos citadino y también donde se encuentra la casa que fue de mi padre.

No me gustaba pasar por ahí, pues había muchas personas conflictivas y también muchos pandilleros. Afortunadamente sé cómo defenderme en caso de un asalto, pero nunca me esperé lo que vendría a continuación.

Escuché un agudo grito, la voz se me hizo conocida, así que empecé a buscar de dónde provenía. Llegué a un oscuro callejón donde vi una mochila color lila tirada en el suelo.

¡Kinomoto! — pensé al reconocer su mochila. Traté de mirar más allá, pero el callejón era muy oscuro. Me adentré un poco hasta toparme con esa horrible escena de un hombre tratando de abusar de ella. Algo dentro de mí me impulsó a querer matarlo. Se lo quité de encima con todas mis fuerzas, recibí un golpe de parte de él, pero no me importó, se lo devolví y más fuerte aún hasta dejarlo inconsciente si no es que muerto, pues cayó sobre muchos restos de metales y vidrios.

Rápido fui en busca de Sakura, pero se encontraba en el suelo, casi desmayada y temblando con fuerza. Traté de levantarla, pero me rechazó, al parecer no me reconoció. Le dije que era yo y que estaba a salvo, la ayudé a sentarse en el suelo y le limpié las lágrimas con cuidado, sorprendiéndome a mí mismo por tal acto.

Ella me reconoció y se puso muy nerviosa, aunque no más que yo al notar su casi desnudez. Pronto se dio cuenta de ello, así que le di mi camisa, pero cayó inconsciente. Al parecer la pérdida de sangre y el susto la dejaron algo débil.

Revisé su herida, no era tan profunda como para llevarla al hospital, incluso yo mismo podría curarla con lo que aprendí de mi padre, así que la cubrí con mi camisa y luego la alcé en brazos, llevándola a mi casa, pues es lo más cercano, además que no sé su dirección ni su teléfono como para hablarle a sus padres.

Caminé, no, más bien corrí con ella en brazos hasta mi casa, la recosté en mi cama y fui en busca del botiquín.

Rápidamente desinfecté la herida en su vientre y le di un par de puntadas para asegurarme de que cerrara bien, puse una gasa esterilizada sobre la herida para evitar infecciones, luego me enfoqué en el golpe de su mejilla, la cual estaba muy roja e hinchada. Su delicado rostro había sido dañado por un maldito pervertido. Suspiré tratando de contenerme ¿Por qué me importaba tanto esta chica?

Luego de curar sus heridas fui en busca de una camiseta mía para ponérsela, sinceramente me avergonzaba mucho cada vez que la veía semi-desnuda.

Luego de un rato opté por llamar a Ashura para avisarle que hoy no podría ir a ver a Yuui.

—Luego te explico el motivo. Pero dime ¿Yuui está bien? — pregunté preocupado.

—Sí, él está bien, pero tú…

—No te preocupes, todo está bajo control. Mañana temprano iré con Yuui— se distrajo un poco al escuchar ruidos provenientes de su habitación.

—De acuerdo, nos vemos mañana, pero me vas a explicar todo lo que sucedió. No dudes en llamarme si necesitas algo ¿Si? — le pidió Ashura desde el otro lado del teléfono, preocupado.

—¿Ah? Ah sí, sí. Yo te llamo cualquier cosa, gracias Ashura. Adiós— y colgó sin decir nada más, pues estaba preocupado. Casi corrió hasta su habitación para ver lo que pasaba.

Sakura se removía y retorcía entre las sábanas. Parecía tener una pesadilla. El problema es que si sigue así, se abrirá las puntadas recién hechas. Tenía que despertarla.

—¡Hey! Tranquila. Despierta— la tomé de los hombros, impidiéndole retorcerse, pero moviéndola levemente para que despertara. No sé por qué, pero sentí una gran necesidad de protegerla al verla con los ojos llenos de lágrimas y esa expresión de miedo que causaba una gran preocupación en mí.

Sin saber por qué y dejándome llevar por mis impulsos… la abracé contra mi pecho, tratando de protegerla de sus pesadillas.

—¡no! No dejes que me toque, por favor no…—Temblaba fuertemente entre mis brazos.

—Tranquila, él ya no está aquí, no podrá hacerte daño nunca más— le susurré tranquilamente.

Estreché el abrazo y ella se aferró a mi camisa.

Estuvimos un rato así, hasta que ella se tranquilizó.

—¿Mejor? — deshicimos el abrazo. Miré su rostro sonrojado y lloroso.

—S-sí— se limpió las lagrimas y se separó un poco de mí al darse cuenta de lo cerca que estábamos —¿D-dónde estoy? — me preguntó muy nerviosa y sin mirarme a la cara, estaba muy sonrojada. En ningún momento dejó de abrazarse a sí misma. Esto me preocupaba.

—Lo siento— me disculpé avergonzado —Estabas herida y no sé dónde vives, así que te traje a mi casa. Ya es tarde y si no te incomoda preferiría que pasaras la noche aquí y mañana temprano te llevo a tu casa— le sugerí, pero vi que se puso algo tensa con la opción. No nos conocemos mucho, así que es normal que dude de mí.

—Está bien— aceptó aún más sonrojada.

No sé por qué, pero me causa una gran ternura.

—Si necesitas algo, sólo dime. Siéntete como en tu casa— le sonreí tratando de darle confianza.

Una media sonrisa curveada se formó en su níveo rostro.

—Gracias…— soltó un gran suspiro.

—¿Tienes hambre, sed, sueño? — pregunté tratando de ser atento.

Ella negó. Su mirada se encontraba perdida en algún punto lejano.

—Yo… me preguntaba si puedo tomar un baño— me miró con sus ojos tristes y aún con rastros de lágrimas.

—Por supuesto, pero… te conviene esperar a mañana. Tu herida a penas está cerrando y el jabón tal vez pueda picarte— la miré algo preocupado. Ella se sorprendió para luego poner una mano en su abdomen sobre la camiseta, la cual le quedaba tiernamente enorme.

—Es verdad…— bajó la mirada.

—¿Hay algo que pueda hacer por ti? — me sorprendí a mi mismo diciendo esto, pues al parecer estaba siendo muy atento con ella, cuando otras veces la ignoro por completo ¿Será por lo que estuvo a punto de sufrir? No lo sé…

Ella pensó un momento, tardando en responder.

—Flowrigth, tú podrías…

—¿Sí? — la animé a seguir.

La vi muy nerviosa.

—¿Podrías quedarte conmigo? No quiero estar sola— me miró con mucha vergüenza, yo sonreí de lado enternecido.

—Por supuesto— acerqué la silla de mi escritorio a la cama, al lado de ella.

—Discúlpame por darte tantas molestias— me miró culpable y pude notar que se entristeció más al ver el golpe en mi mejilla, parecido al de ella.

—No es ninguna molestia— la miré con serenidad.

—¿Tus padres no te dirán algo porque me quede? — me preguntó incómoda.

—Vivo solo.

Después de eso quedamos en silencio.

—Kinomoto— la llamé después de un rato, ella me miró nerviosa —¿No quieres llamar a tus padres? Tal vez se preocupen por ti.

—Vivo sola con mi hermano, él es médico y volverá del trabajo hasta mañana en la tarde.

Volvimos a quedar en silencio…

—No te lo dije antes pero… gracias por salvarme, si no hubieras llegado en ese momento, él…— vi cómo tembló levemente.

—Tranquila, no fue nada— le sonreí sinceramente, a lo que ella se sonrojó con fuerza —Venía del instituto y vi lo que sucedía.

—Gracias— me sonrió débilmente.

—Si tienes sueño sólo dime, para traerte algo de ropa cómoda para dormir.

—Estoy bien, gracias— me sonrió lindamente, ahora fui yo el que se sonrojó un poco —¿No te entretengo de algo que tengas que hacer? — me preguntó afligida.

—No— sonreí. Ella me miró sorprendida —¿Sucede algo? — ella negó con la cabeza.

—Es sólo que…— dudó en decirlo —…desde que te conocí siempre has sido muy serio y verte sonreír es extraño— rio un poco.

Yo reflexioné y la verdad es que tenía mucho de no sonreír…

—¿Sabes? Hoy en el salón de música…— recordé cuando ella me descubrió tocando el piano —…cuando tocabas esa canción transmitiste muchos sentimientos y emociones, hasta llegué a preguntarme si estabas pasando por algún momento difícil en tu vida, pues la melodía era realmente triste— me miró con atención. Yo quedé sorprendido por lo perspicaz que fue —Y desde ese momento me pregunté si habría algo que pudiera hacer por ti. No me lo tomes a mal, es sólo que eres nuevo en la escuela y tal vez no tengas a alguien con quien conversar. También sé que es algo precipitado que te diga esto, pues no nos conocemos y he pasado momentos vergonzosos ante ti desde el primer día de clases— se avergonzó y yo no pude evitar reír bajito al recordar cómo me miró aquel día —pero quiero que sepas que puedo escucharte si es que lo necesitas, tal vez no quieras ahora, pero esta oferta no tiene fecha de caducidad— me sonrió con ternura.

En ese momento olvidé quién era el afectado: ella que estuvo a punto de sufrir una violación o yo con mis problemas y soledad que cargo desde hace tres años y mi necesidad de una amistad o al menos alguien que me escuche, tal como lo ofrecía.

Estuve a punto de abrirme con ella, pero no. Era muy pronto como para decirle a alguien mi tipo de problemas, además que no soy la clase de persona que confía fácilmente en los demás.

—Gracias— le sonreí con tristeza —¿Entonces puede ser después? — la miré algo apenado. Ella asintió con la misma sonrisa.

—Flowrigth…

—puedes llamarme Fye— La interrumpí con una sonrisa. Ella se sorprendió, pero sonrió alegre.

—Fye ¿Cómo curaste mi herida? — me preguntó realmente interesada —Me refiero más bien a… ¿Cómo sabes suturar de esa manera?

—Mi padre era médico y hace un par de años me enseñó eso— me encogí de hombros, tratando de no entristecer.

—Entiendo…— vi que no preguntó más del tema, pues vio mi reacción.

Sinceramente agradecí su respeto.

—Fye— me llamó de nuevo, por alguna razón no me molestaba en lo absoluto hablar con ella, a pesar de que no soy un hombre de muchas palabras —Quiero pedirte una disculpa— me desconcerté ¿de qué tenía que disculparse? No me ha hecho nada.

—¿Por qué? — pregunté extrañado.

—Es que desde el primer día de clases he parecido una acosadora contigo.

—Eso pensé— solté accidentalmente, sin reparar en las consecuencias.

—¿¡Es en serio?! — me preguntó muy sonrojada y nerviosa —¡Lo siento! No era mi intención, la verdad es que el primer día llegué temprano de casualidad, después cuando chocamos ya iba tarde a mi casa, luego cuando escuché sobre tu almuerzo fue porque estábamos solos y hoy… también iba tarde, pero me detuve al escuchar la melodía que tocabas— suspiró —Ahora que lo pienso si parezco una acosadora— hizo una mueca chistosa.

—No te preocupes— reí bajito de nuevo —Ahora veo que no era tu intención— la miré comprensivamente.

—Lo que no quiero es que pienses que soy como las demás chicas de la escuela. Realmente han sido coincidencias— me miró avergonzada con ese lindo sonrojo en sus mejillas.

—¿Y cómo son las demás chicas? — pregunté con curiosidad. Ella se puso más nerviosa.

—Bueno… por lo que he escuchado de parte de ellas…— pensó un momento, recordando —Hablan mucho de ti. Los chicos dicen que vienes de otro país, que tienes un hermano mayor que te trata mal al igual que tus padres y que por esa razón eres tan reservado. En cambio las chicas dicen que eres un chico misterioso y atractivo con el que todas quieren salir e inventan estrategias para coincidir contigo o pedir tu ayuda cuando "se les caen" los libros— suspiró aburrida de eso —Y sinceramente yo no soy este tipo de mujer que busca a los hombres— bajó el rostro apenada —Prefiero esperar al indicado y por el momento no tengo cabeza para eso— volvió a suspirar.

Yo me quedé asombrado con todo lo que dicen de mí en la escuela ¿Tan buen tema de conversación soy? Sé que por alguna extraña razón no les caigo bien a los chicos, pero de ahí a que se pongan a inventar tales cosas de mí… eso ya es el colmo.

Después de pensar y procesar toda esa información, no pude evitar soltar una carcajada. No pude parar de reír durante unos momentos en los que Sakura reía levemente, contagiada de mi risa.

—¿En serio dicen todo eso? — pregunté al recuperarme de mi risa. Qué bien se sentía hacerlo, tenía años de no sentirme así.

Ella asintió algo apenada.

—Bueno, te diré la verdad— sonreí divertido —Si vengo de otro país, de Inglaterra. Tengo un hermano, pero no es mayor que yo y tampoco me trata mal. Y sobre mis padres… no los tengo, así que todo eso es una vil mentira. Además me comporto reservado porque todos tratan de inmiscuirse en mi vida como si fuera de ellos— terminé molestándome. A este paso Sakura pensará que soy bipolar.

—Lo siento…— vi cómo agachó la cabeza.

¡Torpe! Ahora ella pensará que le dije entrometida.

—¡No! Para nada, no me refiero a ti. Al contrario, tú te has comportado muy amable conmigo, en realidad veo que eres la primera persona que me ofrece su amistad desinteresadamente, sin motivos ocultos, sino una amistad de verdad y te lo agradezco mucho— tomé su mano, mirándola fijamente con una sonrisa, pues es la persona más amable que he conocido en Japón desde que llegué.

—¿En serio?

—Sí— le sonreí con sinceridad —Sakura— vi que se sorprendió cuando la llamé por su nombre —¿Puedo llamarte así? — ella asintió con una gran sonrisa —Quería preguntarte… ¿a caso creíste todas esas cosas de mi?

Ella rio.

—No— volvió a reír —si creí que fueras extranjero, pero no todo lo demás. El ser reservado no quiere decir que exista maltrato. También puede tratarse de un suceso que marcó tu vida, como la pérdida de alguien importante o un cambio muy radical en la vida— se encogió de hombros —Ser reservado es algo mucho más complejo de lo que la gente piensa— se quedó callada unos momentos, como recordando algo.

En ese momento me di cuenta que ella describió perfectamente el motivo por el cual evito relacionarme con los demás, aún sin decirle nada lo supo y entendió a la perfección.

—¿Acaso tú has sido así en algún momento de tu vida? — le pregunté seriamente, pero con mucho interés. Ella me miró fijamente unos segundos.

—Si...— suspiró —No acostumbro hacer esto, pero algo hay en ti que me inspira confianza— me sentí contento de escuchar eso. Al parecer yo siento lo mismo hacia ella.

—Hace cinco años mis padres fallecieron en un accidente aéreo y me quede sola con mi hermano mayor. No me quejo, pues ha hecho su mejor esfuerzo por sacarme adelante y hacer de padre y madre. A veces me siento culpable de que no tenga novia, pero bueno, su profesión no le deja mucho tiempo para conocer personas. En fin, no me considero una chica triste, pues siempre trato de dar lo mejor de mí, pero aun así en ocasiones me siento sola inevitablemente— vi como suspiró pesadamente —¿sabes? Mi hermano solía interpretar mucho esa melodía, dewdrops, cuando mis padres murieron, pero dejó de hacerlo cuando conoció a su ahora mejor amigo— sonrió —lo siento, seguro estoy aburriéndote— se disculpó apenada.

—En lo absoluto. Agradezco la confianza que me tienes— me quedé pensativo un momento.

—¿Que sucede Fye?— me preguntó preocupada al verme tan serio.

—es sólo que el pasado de ambos es similar— sonreí tristemente.

—¿Por qué?

Yo suspiré, me arriesgaré a contarle mi pasado. Al igual que ella, yo siento una extraña confianza hacia su persona.

—Cuando tenía quince años, mis padres, mi hermano y yo, íbamos en nuestro automóvil. Llovía mucho en Londres durante esa época, así que mi padre no pudo ver que un camión se aproximaba de frente a nosotros. Chocamos. Mis padres murieron al instante, yo me rompí el fémur y sufrí algunas contusiones fuertes; y mi hermano… él quedó en coma. Hasta la fecha no ha despertado, esa es la razón por la que ahora estoy en Japón. El médico de Yuui se enteró de un nuevo tratamiento para las personas que se encuentran en el estado de mi hermano y sin pensarlo dos veces nos mudamos aquí. Ahora sólo queda esperar que de resultados positivos.

—Lo siento mucho…— me miró tristemente, yo asentí con la cabeza —¿Es tu hermano menor? — preguntó aún con tristeza.

—Es mi gemelo.

Pude ver cómo se sorprendió.

—¿¡Gemelos!? — yo asentí —es increíble— me miró asombrada, seguro trataba de imaginarse cómo sería mi hermano.

Nos quedamos callados un momento. Ella se veía muy pensativa.

—Sakura— la llamé. Ella dio un pequeño salto —¿Qué sucede?

—Nada, es sólo que me imagino a mí misma en tu situación y… haría lo mismo. Lo posible para que mi hermano despertara— la vi triste.

—¿Y cómo es tu hermano? Quiero decir… contigo.

Sonrió lindamente al recordarlo.

—Mi hermano es muy peculiar. Siempre se preocupa mucho por mí y está al pendiente de todo lo relacionado conmigo. Puedo decir con certeza que será un excelente padre…— suspiró —Siempre hemos sido muy unidos, pero la muerte de nuestros padres hizo un gran cambio en nuestras vidas. Él tuvo que olvidarse de su juventud para adoptar responsabilidades muy grandes, sin contar que yo iniciaba la adolescencia y no fue nada sencillo llevarnos bien durante un tiempo… aunque ya pasando esa racha, él y yo nos hicimos aún más unidos que antes —Sonrió —quiero mucho a mi hermano, a pesar de que siempre me molesta— frunció levemente el entrecejo.

No pude evitar alzar una ceja con diversión, pues Sakura demostraba muchos gestos en menos de un minuto.

De pronto se escuchó un ruido en la planta baja de mi casa. Sakura dio un fuerte salto de la cama, muy asustada.

—¿Qué fue eso? — preguntó en voz baja, pero muy nerviosa.

—Tranquila, iré a ver— me puse de pie, pero ella me detuvo con fuerza.

—¡No vayas! ¿Y si es un ladrón?

—Con mayor razón, iré a ver— ella aceptó y me soltó.

—Ten cuidado Fye.

Yo bajé las escaleras, no sin antes tomar un bate de beisbol. Me enojó mucho pensar que fuera un ladrón, pues ya tuve suficiente con el abusador.

Sin hacer ruido caminé hacia la cocina, de donde provino aquel sonido.

Vi una sombra a mi lado, sobre una repisa. Golpeé con todas mis fuerzas. Un fuerte ruido inundó toda la casa en el momento en el que mi bate tiró dos frascos de vidrio, llenos de especias y semillas.

—¡Miau!

—¿Tom? — me sorprendí al ver el gato siamés de mi hermano totalmente erizado y asustado a mis pies.

—Miau— volvió a maullar, mirándome asustado con sus característicos ojos azules.

—¡Dios! Me diste un gran susto— lo tomé en mis brazos, acariciando su suave pelaje color crema. Me giré sobre mis pies, para salir de ahí —Sakura, ¡¿Qué haces aquí?! — me sorprendió verla tomada del marco de la puerta de la cocina y con una mano sobre su abdomen, sintiendo dolor.

—Me asusté, pensé que algo te había pasado.

—¿Por eso bajaste? — pregunté asombrado, soltando al gato y yendo hacia ella para ayudarla —Ven, apóyate en mi— rodeé con su brazo mi cintura. Hubiera estado mejor que lo hiciera del cuello, pero ella era mucho más pequeña que yo, a penas sobrepasaba mi hombro.

—Gracias…— se sonrojó tiernamente, yo sonreí divertido.

Llegamos a mi cuarto, ella se acostó en mi cama con mi ayuda.

—¿Mejor? — pregunté cubriéndola con las sábanas.

—Sí… Fye ¿Este es tu cuarto? — me preguntó avergonzada.

—si ¿Por qué?

Vi que se sonrojó mucho.

—¿Dónde dormirás tu? No quiero quitarte la comodidad de dormir en tu cama.

—No te preocupes por eso, dormiré en otra habitación, es que no está bien acoplada.

—No, no hagas eso. Yo puedo dormir ahí, por favor.

Yo solté una risa divertida. Ya había perdido la cuenta de todas las veces que había reído en tan pocas horas.

—¿Pretendes dormir en una cama incómoda después de tales heridas? — la miré burlón —No te dejaré hacerlo, además mi cama es mucho más cómoda que la del otro cuarto.

Ella se sonrojó más fuertemente.

—Gracias Fye…— se puso nerviosa, dio un salto de susto al sentir algo sobre sus piernas de repente —¡Qué lindo gatito! — acarició la cabeza de Tom, éste restregó todo su cuerpo por debajo de la mano de ella.

—Sí, tan lindo que fue el causante del susto de hace rato. Ahí tienes al famoso ladrón— enarqué una ceja, viendo a "Tommy" como solía llamrlo mi hermano, muy campante sobre el regazo de Sakura. Ella sólo rio.

—¿Es tuyo?

—No, bueno, sí. En realidad es de mi hermano— lo miré perdidamente unos momentos —¿Sabes? Desde que Yuui quedó en coma, Tom no se había dejado acariciar por nadie. Eres la primera persona a la que le permite acariciarlo además de mí y Ashura— sonreí nostálgico. Mi hermano amaba a su gato.

—¿Ashura? — preguntó confundida.

—Oh si, él es el médico de Yuui— vi cómo levantó una ceja, no entendió que tenía que ver el médico de mi hermano. Reí internamente. Esa sería otra historia a platicar —¿Tienes sueño? — ella negó —Bien, entonces te platicaré…— me tomé la confianza de sentarme en la cama, quedando frente a frente con Sakura, a ella no pareció incomodarle —Ashura y mi padre se conocieron en la escuela de medicina de Tokio, ambos se volvieron inseparables desde entonces, pero un día después de terminar la carrera, Ashura tuvo que regresar a su país natal, a Inglaterra. Mi padre decidió seguirlo y comenzar una vida allá, pues aquí ya no tenía familia. Compró esta casa para cuando se casara, pero nunca la usó, pues al llegar a Londres ambos conocieron a Amber, mi madre, de quién mi padre se enamoró y a los dos meses se casaron— soltó una risita divertida al ver la sorpresa en el rostro de Sakura —Compraron casa allá y luego nacimos nosotros. A Ashura lo recuerdo en mi vida desde que tengo memoria, pues siempre fue el fiel amigo de la familia, aunque para Yuui y para mí siempre fue nuestro tío consentidor— sonrió con nostalgia —Ahora él es mucho más que eso para mí. Momentos después del accidente recuerdo muy bien lo que pasó… nunca olvidaré su expresión cuando nos recibió a toda la familia en el hospital. Mis padres habían muerto instantáneamente, Yuui tenía un traume cráneo-encefálico y yo tenía el fémur por fuera— cerró los ojos con fuerza. Esos recuerdos eran muy dolorosos. Los abrió al sentir una tibia mano sobre las suyas, Sakura lo miraba con comprensión. Esto lo ayudó a seguir —desde ese día él se convirtió en nuestro tutor, pues aún éramos menores y no teníamos más familia. Él se mudó a nuestra casa, para evitarme el cambio de ambiente. Se preocupaba mucho por mí, pues él mismo llevó a cabo mi cirugía y me acompañó durante los seis meses de recuperación y rehabilitación— suspiré pesadamente, poniendo una mano sobre mi pierna inconscientemente —Sé que no se puede sustituir a un padre, pero Ashura ha sabido muy bien cómo actuar y cómo cuidarme— reí recordando —a pesar de mi mal carácter y mi rebeldía— suspiré —Eso ha sido mi vida hasta la fecha— apoyé mi barbilla sobre la palma de mi mano y mi codo sobre mi rodilla, mirando la cara afligida de Sakura.

—Ahora entiendo lo que te sucedió hace unos meses— recordó pensativa —Pero… ¿por qué te lesionaste?

—Eso fue porque…— dudé en contarle, pero ahora que lo recuerdo… ella estaba ahí cuando me habló Ashura —me esforcé mucho al correr. Ese día Ashura me habló al celular, diciéndome que Yuui había tenido un paro respiratorio y que lo entubarían— suspiré recordando esa horrible experiencia —Me espanté y lo único que me importó fue llegar cuanto antes, sin importar que tenga prohibido hacer algún esfuerzo físico, de hecho por eso nunca asisto a la clase de salud física— no pude evitar reírme, pues todos deseaban evadirla.

—Que tramposo— escuché que dijo Sakura, yo sólo reí más.

—¿Cómo está tu hermano ahora? ¿Siempre vas a verlo verdad? — me preguntó con una tierna sonrisa. Yo asentí.

—Se encuentra estable, igual que ayer, antier… igual que siempre…— suspiré con frustración. Sentí de nuevo su mano sobre las mías.

—Ten fe, él despertará— me sonrió y me miró de una manera que no supe cómo explicar. Me llenó de confianza y seguridad al instante —¿Qué pasa? — me preguntó al notar que no dejaba de mirarla fijo. Yo reaccioné apenado.

—N-nada, es sólo que eres la primera persona a la que le platico esto con total confianza. No suelo ser amable con las personas, incluso las lastimo con mi comportamiento— confesé serio —De hecho tu me conoces de esa manera y…— fui interrumpido.

—Así te comportaste en un principio, pero siempre tuve la sospecha de que serías diferente. Siento que ahora me muestras tu verdadera personalidad ¿No es así? — me miró con ternura —Además… puedo entenderte de cierta forma— bajó la mirada —Comportándote de esa manera evitas que se acerquen las personas, evitas que conozcan tu situación y evitas que te tengan lástima. Lo sé porque yo fui igual durante mucho tiempo— suspiró triste, pero luego volvió a su ánimo —Sin embargo me alegro mucho de poder conocerte realmente como eres. Yo no creo que seas tan gruñón como te dices ser— sonrió —Más bien creo que detrás de esa máscara de frialdad hay un corazón sensible y tierno que sólo necesita comprensión— Me miró con tal intensidad y ternura combinados que mi rostro se puso de mil colores. Nunca me había pasado algo así con una chica.

Ambos nos quedamos callados un momento. Ella jugaba con Tom, mientras que mi mente estaba hecha un caos. Sakura había logrado cosas en mí que Ashura tardó años en conseguir…

Parece tan perfecta la manera en que me entiende y me describe… casi siento que puede ver más allá de mis sentimientos, como si fuera parte de mí.

—Gracias…

—¿Eh? — dejó de jugar con Tom y me miró con total atención.

—Gracias por escucharme y por comprender. Realmente me has ayudado y veo que lo que pensaba de ti es erróneo. Puedo decir que te conozco un poco más y eres muy diferente a como creí— le sonreí sinceramente —Mi concepto sobre ti estaba equivocado. Te pido una disculpa por mi comportamiento anterior— le sonreí apenado.

—Disculpa aceptada— me sonrió alegre, pero muy sonrojada. Yo no pude evitar enternecerme.

—Cuéntame sobre ti— le dije mirándola con una sonrisa, mientras aceptaba que Tom se acostara ahora sobre mi regazo.

—Bueno…— pensó —Mis padres murieron cuando yo tenía doce y ha sido lo más difícil de superar en mi vida… Touya y yo no tenemos más familia, así que nos quedamos solos en el mundo. Mis padres tenían grandes ahorros, con los cuales sobrellevamos nuestros gastos hasta que Touya comenzó a trabajar en su profesión de médico. Afortunadamente nunca sufrimos de carencias, pero si fue muy difícil para mi hermano vivir con una adolescente— vi cómo se sonrojaba fuertemente —Aún recuerdo cuando tuve mi primer periodo y mi hermano tuvo que explicarme paso a paso la razón de ello y cómo cuidarme durante esos días— se cubrió la cara avergonzada, yo contuve una risilla —Fue algo tan vergonzoso para mí, que no imagino cuánto lo habrá sido para mi hermano— rio —Desde entonces no volvimos a tocar el tema de eso— soltó otra risa en la cual la acompañé —Después de eso creo que le hice la vida imposible…— se entristeció un poco.

—¿Tú? — la miré incrédulo.

—Sí, me volví una chica muy depresiva y reservada. No quería hablar con nadie ni convivir con otras personas. Mi vida era así hasta que Touya conoció a Yukito, su mejor amigo. Él me ayudó grandemente a superar mis problemas y hasta la fecha sigue siendo muy atento y amable conmigo. También con mi hermano, pues trabajan juntos y seguido nos visita a cenar. Él es un chico muy lindo y amable— vi cómo se sonrojó y se puso algo nerviosa al hablar de él ¿A caso le gustará?

—Entiendo…

—En cuanto a mis padres… ellos se conocieron cuando mi madre iba en universidad. Mi padre era su profesor de historia— rio al ver mi cara de sorpresa —Al igual que tus padres, los míos se casaron dos meses después de conocerse, tuvieron a mi hermano un año después y luego a mí. Siempre fuimos una familia muy unida, fue un fuerte impacto el no tenerlos de repente conmigo, pero he aprendido a sobrellevar eso a través de los días…— suspiró, luego se quejó un poco.

—¿Qué sucede? — le pregunté un tanto alarmado.

—Nada— trató de no preocuparme.

—Es la herida ¿Cierto? — ella asintió con malestar —Déjame revisarla— me acerqué a ella, quitando las sábanas sin repara en su sonrojo tan fuerte cuando yo estaba a punto de levantar la camisa que traía —¡Oh! Lo siento— me cubrí el rostro con una mano —Perdón, no lo hice con mala intención, realmente sólo quería revisarte cuanto antes, no me gustaría que tuvieras algo grave, eso sólo eso— giré mi rostro hacia otro lado, muy avergonzado. Miré a Sakura de reojo y la noté muy sorprendida ¿Será por mi cara? Luego escuché una risita nerviosa.

—Lo siento yo también, no quise ponerte tan nervioso— se disculpó —¿Puedes revisarme? — pidió ya con seriedad y madurez. Yo asentí de la misma manera y la revisé.

Efectivamente tenía enrojecido alrededor de la herida: indicios de infección.

—Emm… Sakura— le llamé, dudando en que aceptara lo que estaba por decirle.

—Necesito darte antibiótico, pero sólo tengo en ampolleta ¿no te molesta que te inyecte? — alcé la mirada hacia ella, esperando respuesta negativa pero…

—Está bien— aceptó sin reproches. Yo fui por la aguja y el medicamento.

Se lo inyecté en el brazo y ella ni se inmutó, pero antes yo la había notado nerviosa.

—¿Eso fue todo? Ni siquiera lo sentí— se asombró, yo sonreí.

—¿Te dan miedo las agujas verdad? — pregunté divertido. Ella me miró unos segundos, para luego soltar un suspiro.

—Sí… pero eres muy bueno, no sentí nada— yo sonreí complacido —Me dijiste que tu padre era médico y te enseñó muchas cosas… dime, ¿Irás para la universidad de medicina? — me preguntó con verdadero interés en el tema.

—No lo sé…— desvié la mirada —Aún no lo sé…— al ver mi seriedad, ella decidió cambiar de tema.

—Fye ¿En cuántos días me podré quitar esto? — preguntó señalando su lindo abdomen, que sería más lindo si no tuviera ese pedazo de gasa en un costado. Yo reaccioné y me percaté de mis pensamientos. Reí internamente.

—Amm, no. Tendremos que vernos de nuevo para que te retire los puntos, no es gran cosa, así que podría ser en un par de días ¿Qué te parece…— Sakura me interrumpió despacio, algo avergonzada.

—Disculpa, Fye. Mi hermano es médico así que él…

—Oh sí, es verdad, lo había olvidado— sonreí, aunque por alguna extraña razón me decepcioné —Él lo hará entonces. En lo que concierne a la gasa… cámbiala cada día, tu herida no es muy grave pero es mejor prevenir— ella asintió obediente.

Después recordé algo importante.

—Sakura. Tal vez sea incómodo para ti recordarlo, pero… ¿el hombre que te atacó sabe dónde vives, o tus rumbos, o a qué escuela asistes? — vi cómo palideció.

—Ahora que lo mencionas… sí— se abrazó a sí misma, recordando el evento —Dijo que me veía pasar todos los días por esa calle, pero sólo eso…

—Maldición— me enojé —Debí haber avisado a la policía— gruñí molesto hasta que vi a Sakura mirándome fijamente.

—¿Por qué te preocupa tanto? Digo…— pensó unos segundos —…no me lo tomes a mal, pero antes de hoy no me tratabas muy bien— me miró con algo de tristeza. Yo me sentí realmente arrepentido.

—Te pido me disculpes por el comportamiento que tuve hacia ti todo este tiempo— la miré sincero —Pero todo eso fue antes de conocernos un poco mejor— le sonreí también con mucha sinceridad. Ella sonrió de la misma manera para luego bostezar con fuerza.

—Lo siento— dijo apenada. Yo sonreí, esta chica me causaba una gran ternura.

—¿Tienes sueño? — ella asintió. Yo me paré de la cama y fui hasta mis cajones del armario, de donde saqué una de mis pijamas favoritas. Sakura trae mi camiseta y la falda del uniforme, pero… no creo que duerma muy cómoda, así que mejor le prestaré ésta pijama de pantalón de algodón, igual que la playera. La extendí frente a mí y vi que era realmente largo para ella. Busqué más opciones, pero todo medía igual.

—Fye, puedo dormir así, no te preocupes— me dijo sonrojada. Yo negué, ya traía la ropa.

—No creo que duermas muy a gusto, si no te molesta puedes usar esto— le entregué la ropa, luego me avergoncé un poco —Es mía y me temo que te quedará algo grande.

—No hay problema— sonrió —¿Dónde puedo cambiarme?

—En el baño— señalé una puerta dentro de mi habitación.

Ella fue a cambiarse. Me sentía algo extraño teniendo una chica bajo mi techo, pero mis pensamientos se esfumaron en el momento de ver a Sakura saliendo del baño. No pude evitar reírme un poco, y tampoco sonrojarme, aunque esto no entendí porqué.

—Creo… que me queda algo grande— rio mientras movía sus brazos chistosamente.

El pantalón lo pisaba de lo largo que era y la playera de manga larga sobrepasaba sus manos, haciéndola ver extremadamente tierna.

—Te ves muy linda— solté sorprendiéndome a mí mismo de una manera increíble —y chistosa— agregué al ver su sonrojo, aunque esto sólo la sonrojó más.

—¿Seguro no hay problema en que la use? — me preguntó sonrojada.

—Si estás cómoda, no— sonreí.

—Entonces la usaré— sonrió.

Conversamos un rato más, hasta que vimos en el reloj de mi mesa de noche la hora. ¡1:30 de la mañana! Llevábamos hablando horas.

—Será mejor que te deje dormir. Descansa— le sonreí mientras me levantaba de la cama —No te preocupes si despiertas tarde, cuando estés descansada te llevaré a tu casa ¿Te parece? — le sonreí, ella asintió nerviosa —Si necesitas algo sólo háblame— ella asintió y yo me acerqué a la puerta.

—Gracias por todo— me dijo antes de que saliera.

—Es un placer— noté cómo se sonrojó, así que salí, para dejarla dormir.

Comencé a caminar por el pasillo hacia las escaleras hasta que me percaté que faltaba Tom.

—Convenenciero— dije burlonamente al recordar que se durmió a un lado de Sakura.

No pude evitar soltar un pesado suspiro al terminar de acomodar la cama del otro cuarto. No es queja por dormir aquí, sino por lo extraño que me he sentido desde que ella está cerca. En Londres tuve algunas novias, pero nunca algo serio o que durara lo suficiente como para significar algo. No sé porqué pero siempre que veía que se volvía algo más serio, yo cortaba con eso, como si tuviera miedo y bueno… tampoco he amado de verdad.

Sinceramente lo que Sakura me provoca es muy distinto a esas chicas. Con ella me siento cómodo, entro en confianza y soy yo mismo. Puedo bajar esa máscara que me aleja de todos.

Suspiré pesadamente, ya acostado y sin poder dormir.

Sospecho que Sakura y yo seremos buenos amigos…

(POV Sakura)

No puedo dormir por estar dándole vueltas a mi día, al giro de 180° que dio mi relación con Fye. Se puede decir que ahora somos algo más que sólo conocidos de saludo.

Suspiré.

Realmente me sorprendí al conocer este lado de Fye. Es tan distinto a como se hacer ver a sí mismo. Antes de hoy yo creía que era serio, gruñón, amargado y muchas cosas negativas más. Pero ahora veo que no es así, sino todo lo contrario. Es dulce, amable, atento y hasta algo tierno cuando se sonroja. Llevé mis manos a mis mejillas sintiendo el calor que emanaban al sonrojarse y es que no podía evitarlo, este Fye es tan… me sorprendí ante mis pensamientos. No, Fye no podría ser algo más para mí, el se acaba de convertir en mi amigo y soy muy feliz por eso.

Tom se acercó a mí, buscando calor entre mis brazos. Yo lo acepté, pues siempre he amado a los gatos. Lo que me recuerda…¡Incluso tiene un gato! Quién se iba a imaginar que un chico cómo él cuidara del gato de su hermano. Sonreí divertida ante el pensamiento.

Seguía pensando, sin poder dormir a pesar de que la noche era tranquila y que la cama de Fye es realmente cómoda, ni qué decir de su pijama. Por cierto… de ésta desprende un olor muy agradable, es un aroma penetrante, pero suave y tranquilizador.

Acaricié a Tom un par de veces, éste se restregó en mí, aceptando las caricias.

¿Extrañará a su dueño? Bueno, Fye ha de ser idéntico a Yuui, pero aún así…

No imagino lo duro que debe ser tener a tu hermano en coma tantos años y además con la incertidumbre de que vaya a despertar o no.


(POV Narrador)

La mañana llegó y a pesar de estar desvelado, Fye se levantó para tomar una ducha y luego preparar todo para hacer el desayuno. Tenía mucho de no cocinarlos, pero haría hot cakes, la comida preferida de Yuui.

Para cuando terminaba de arreglar la mesa escuchó la puerta de su habitación abrirse.

—¿Sakura?

—acabo de despertar— sonrió apenada al inicio de las escaleras desde el segundo piso. Fye sonrió al verla aún con su pijama.

—¿Tienes hambre? — preguntó mientras la observaba unos segundos. Se ve linda recién levantada.

—Sí, pero…

—El desayuno está listo— sonrió al ver la sorpresa en el rostro de ella —Te ayudo a bajar— se ofreció, subiendo hasta donde estaba ella.

—Pero estoy aún con tu pijama y…— se detuvo al escuchar la risita de Fye.

—No te apenes por eso, ten la confianza— le guiñó un ojo inocentemente. Ella asintió algo sonrojada.

—No te preocupes, en realidad ya estoy mucho mejor— aún así aceptó la mano de su amigo para bajar.

Fye lo comprobó, pues pudo bajar sin ningún problema.

—Oh, se ve delicioso ¿Todo esto lo preparaste tú? — preguntó sorprendida al ver la mesa lista para dos personas, con sus respectivos platos de hot cakes con miel y mantequilla; fruta en otro plato, tazas de té y vasos de jugo de naranja. Típico desayuno inglés.

—Espero que te guste, en realidad tengo mucho de no cocinar esto, así que espero me haya salido bien— sonrió nervioso, rascándose la nuca.

Comenzaron a comer. Sakura quedó fascinada con lo delicioso de la comida.

—Esto me recuerda… al almuerzo que me hiciste aquella vez— comió su ultimo bocado de hot cakes.

—¿En realidad te gustó? — preguntó el rubio mientras bebía su jugo.

—Sí, estaba delicioso.

—Bueno, el almuerzo que tú me preparaste estaba aún más delicioso— se encogió de hombros como si nada —te gusta la cocina ¿cierto?

—Sí, ¿cómo lo sabes? —preguntó sorprendida y extrañada.

—Así como tu llegaste al salón de música por la melodía…— tomó de su jugo —…Yo he llegado al salón de gastronomía por el olor— confesó simplemente, sin vergüenza ni rodeos.

Sakura se sonrojó, pues ella era la única que se quedaba hasta tarde para cocinar.

—¿E-es en serio?

—Sí— admitió con una sonrisa —¿No te dabas cuenta de que estaba afuera? Pensé que ya lo habías notado— soltó una risa.

—N-no me había dado cuenta ¿Y por qué no entrabas? — alzó una ceja.

—Mmm… ¿Cómo decirlo…?

—Te caía mal, dilo, no me importa— se encogió de hombros.

Fye se sonrojó hasta las orejas.

—Emm, bueno, realmente lo que quería era evitar relacionarme con cualquier persona, no sólo tú— admitió.

Al terminar de desayunar, Sakura se cambió de nuevo a su falda del uniforme y se quedó con la playera de Fye.

—Te la llevaré el lunes a la escuela— sonrió, acomodándose la playera antes de salir hacia el garaje. Ya traía su mochila sobre su hombro.

—No te preocupes, quédatela— sonrió —¿Me permites? — le quitó la mochila del hombro para después abrirle la puerta del auto.

—¿Es tuyo? — preguntó asombrada al ver el Audi color gris oxford.

—Sí, no me gusta salir mucho en él por lo mismo de que llama mucho la atención y me he dado cuenta que es un buen tema de conversación en la escuela— suspiró con cansancio.

—Sólo no les hagas caso— soltó una risilla —¿Y por qué no lo usabas desde el principio? Digo, es mucho mejor ir en coche ¿no?

—Es verdad pero…— suspiró —Me gusta más ir a pie.

—¿y por qué lo usas tanto ahora? — preguntó extrañada.

—Es debido a una lesión que tuve.

—¡Es verdad! — recordó —¿Qué te pasó aquel día cuando llegaste cojeando a la escuela? — se preocupó.

—¿Recuerdas mi fémur fracturado en el accidente que te conté? — Sakura asintió, recordando.

—Pero… eso fue hace tres años ¿No? — Fye asintió.

—Nadie sabe por qué me sigue causando molestias— Se encogió de hombros y encendió el auto. Luego presionó un botón para que la cortina del garaje se abriera para poder salir.

Cuando el auto salió por completo a la calle, Sakura se llevó la sorpresa de su vida.

—¡Espera! — dijo ella de repente, asustando al rubio.

—¿Qué sucede? — detuvo el auto tan solo a un par de metros de su casa, frente a la casa vecina.

—Ya llegamos— dijo sin creerlo aún.

—¿Vives en esta casa? — señaló la que tenían en frente, justa al lado de la de él.

—Sí— se miraron sorprendidos sin decir nada, luego echaron a reír.

—Quien iba a decir que somos vecinos— rio el rubio. Ambos aún no lo creían. Era mucha casualidad para ser cierto.

Fye se estacionó bien par a luego bajar del auto y abrirle la puerta a Sakura, como todo un caballero. No lo hizo por quedar bien, pues él acostumbraba hacer eso.

—Entonces ya sabes dónde encontrarme por si necesitas algo— rio al igual que ella.

Ambos se despidieron. Sakura esperaría a que su hermano llegara para contarle lo sucedido y Fye tenía que ir al hospital.

Touya llegó y le platicó todo.

—Sakura… ¿estás consciente de la situación? — preguntó muy serio y ojeroso por la guardia tan pesada que montó.

—Sí, lo sé hermano…

—Definitivamente te llevaré todos los días al instituto, el problema es pasar por ti…— suspiró frustrado —Cambiaré mi turno y…

—No te preocupes por eso. Puedo venirme con mis amigas o incluso con Fye— Touya se molestó al escuchar el nombre de él.

—Que quede claro. No me gustó que ese hombre te tuviera en su casa toda la noche— la miró molesto.

—¡ya te lo dije Touya! No sabía que su casa estaba al lado nuestro. Además, él me ayudó bastante curando mis heridas y cuidándome toda la noche. Hasta durmió en otro por dejarme su cama libre. También me preparó el desayuno y estaba dispuesto a llevarme a mi casa— cruzó los brazos molesta.

—La cual está a un lado de la suya— se burló con humor negro.

Ambos se miraron enojados. Touya siempre había sido muy celoso y nunca cambiaría.

—Bueno, tengo que aceptar que te ayudó mucho e incluso suturó muy bien a pesar de no ser médico— recordó cuando revisó a su hermana —En fin… iremos a reportar a ese desgraciado a las autoridades para que lo busquen y así ya no te moleste— Sakura asintió.

—Touya ¿Por qué no vas a descansar? tienes mucho tiempo haciendo guardias nocturnas— se preocupó —Ve a dormir, yo preparo la comida— Touya sonrió ante la tierna preocupación de su hermanita.

—No te preocupes— bostezó —Estoy bien, sólo con algo de sueño, además comí en el hospital con Yukito. No tengo hambre.

—Está bien, entonces ve a descansar— le sonrió, pero se sorprendió cuando Touya la abrazó.

—Ten más cuidado por favor, no soportaría la idea de perderte, ya suficiente tengo con nuestros padres— murmuró cansado.

—Touya…— él se separó.

—Creo que el sueño ya me está afectando— rio con los ojos entrecerrados, tallándoselos como si fuera un niño —Es increíble que el sueño me haga abrazar monstruos— hizo cara de asco.

Sakura gruño molesta, iba tan bien y tuvo que arruinarlo.

—Me iré a dormir— despeinó el cabello recién lavado y peinado de Sakura.

—¡Hermano!

Sakura prendió su laptop y se sentó en la sala. Revisó sus mensajes instantáneos. Tenía varios de Tomoyo, otros de Himawari. Un mensaje le llegó en ese instante.

—¡Yukito! — se emocionó al verlo, lo abrió inmediatamente.

Yukito: ¡Hola Sakura! ¿Cómo estás?

Sakura: bien ¿y tú?

Yukito: un poco cansado por la guardia, pero decidí comer algo y ver mis mensajes. ¿Qué están haciendo por allá?

Sakura: Mi hermano duerme y yo reviso mis mensajes.

Yukito: Sakura…

Sakura: ¿Si?

Yukito:¿Crees que pueda ir a tu casa esta noche? No sé… tenemos tiempo de no vernos ¿No crees?

Sakura se sonrojó fuertemente y su corazón comenzó a latir más rápido. Desde que su hermano y Yukito se conocieron, ella empezó a sentir cierta atracción por él hasta llegar a convertirse en su amor platónico.

Sakura: ¡Por supuesto! Sabes que eres bienvenido.

Yukito: Muchas gracias Sakura. Esperaré con ansias esta noche. Por lo pronto me retiro, iré a descansar un rato para tener energías cuando vaya a verte. ¡Hasta luego! J

Sakura se emocionó mucho. ¿desde cuándo Yukito iba a visitarla a ella? Porque eso fue lo que escribió: "Cuando vaya a verte"

No pudo evitar soltar un gritillo de felicidad.

— ¿Qué sucede monstruo? — bajó su hermano, asustado y todo despeinado. Sakura rio.

—Lo siento hermano. Es que Yukito me acaba de mandar un mensaje. Hoy viene a cenar— le dijo muy contenta.

Touya percibió su emoción y nerviosismo, pero sólo sonrió a pesar de saber todo lo que había detrás de esa emoción. Estaba consciente de que su hermana tenía a Yukito como su amor platónico desde hace mucho tiempo y le preocupaba que se afanara con él, pero al parecer no es la única, pues Yukito ha mostrado ciertas actitudes que dejan pensativo a Touya.

—Prepara algo decente— dijo para luego subir de nuevo a dormir.


—¿Y bien? ¿No me vas a contar lo que sucedió ayer? — preguntó Ashura un tanto molesto, pues Fye prácticamente le había cortado la llamada la noche anterior.

Ambos se encontraban en la habitación con Yuui.

Ante la pregunta de su "Padre" Fye se sonrojó un poco, esto dejó perplejo al médico, pues rara vez veía esa reacción en él.

—¿Qué sucedió? — preguntó ahora con interés y curiosidad.

—Anoche una compañera del salón se quedó en mi casa, bueno, ya somos amigos— sonrió inocentemente, aunque a Ashura casi le da un infarto.

—¡¿Cómo que se quedó en tu casa?! — se molestó. Fye reaccionó y reflexionó sus palabras, sonrojándose a más no poder.

—¡No! ¡¿Cómo crees eso!? — puso una mano sobre su corazón, tratando de tranquilizarse, igual que Ashura. Ambos habían pensado en doble sentido.

El rubio le narró todo lo sucedió, a lo cual Ashura se sorprendió mucho.

—¿y cómo te sientes ahora? — preguntó Ashura.

—¿A qué te refieres?

—Pues es la primera persona con la que te abres tan fácilmente, ni siquiera con migo lo hiciste tan pronto— se extrañó —Con todo eso llego a sospechar que tal vez a ti te guste ella o…

—No— lo interrumpió —Ella es una chica muy linda, pero no puedo verla como algo más, sólo somos amigos y soy feliz con eso— se negó rotundamente

Ashura suspiró.

—Bueno, al menos me alegra que hayas tenido la disponibilidad de tener una amiga.

—Es que ella es muy distinta a las demás chicas— sonrió mientras miraba un punto perdido en la pared —No me ha buscado por interés, sino por amistad, además… ella me comprende mejor que nadie— entristeció un poco —No lo tomes a mal, tu también lo haces y me apoyas, pero ella… — pensó un momento sus palabras —… no lo sé con exactitud, pero siento que nos complementamos muy bien, pues ella ha sufrido algo similar a mí.

Ashura lo miró con expresión misteriosa.

—¿Qué sucede? — preguntó el rubio.

—Nada. Tú solo te irás dando cuenta de la verdad— sonrió misterioso.

—¿A qué te refieres? — no entendía.

—Olvídalo, no quiero arruinarlo— rio —ya te darás cuenta tu mismo— volvió a reír al ver la mueca de Fye —Si tan sólo te dieras cuenta… eso que describes es el más puro amor…— suspiró sonriente —¿y bien? ¿Qué vas a hacer para ayudarla? — preguntó sonriente ante el sonrojo leve de él.

—Estuve pensando mucho y decidí llevarla y traerla de la escuela todos los días, al cabo somos vecinos— se encogió de hombros —¿Qué te causa tanta gracia? — preguntó incómodo al ver que Ashura se reía.

—Ay Fye, aunque no fueran vecinos tú irías por ella todos los días ¿o no? — alzó una ceja.

—Si no mal entiendo… ¿crees que me gusta? Insistes con ello— farfulló molesto. Ashura sonrió, asintiendo.

En ese momento un movimiento proveniente de la cama los distrajo.

Ashura y Fye miraron a Yuui fijamente, de pronto hubo otro movimiento, muy leve, pero ahí estaba. Su mano había dado un leve brinco.

—Yuui— se paró de su silla y corrió a su lado. Ashura ya lo estaba revisando —¡Se movió! ¡Ashura, Yuui se movió! — dijo muy engentado y casi brincando.

Ashura no dijo nada, temía que fuera falsa alarma. Sacó su pequeña lámpara y revisó las pupilas, éstas reaccionaron muy lento ¡Pero reaccionaron!

—Fye…

—¡¿Qué?! ¡¿Qué pasó? ¿Va a despertar?! — tomaba la mano de su hermano, apretándola con fuerza. Ashura negó y Fye se desilusionó un poco, pero guardó esperanza al ver a Ashura tan sonriente.

—Hay mejora en su estado. Su coma ya no es de cuarto grado. Sus pupilas reaccionaron un poco y eso quiere decir que…

—Entró al tercer grado…— lo interrumpió Fye, sin creerlo aún.

—¡Es más fácil que despierte. Desde hace dos años que no veíamos una mejora así! — se emocionó bastante el médico—Sólo espero que no decaiga. Llamaré al neurólogo del hospital para que confirme mi diagnostico y autorice la iniciación del tratamiento.

Una hora después…

—No desistas Yuui, no lo hagas…— apretó su mano.

Un médico veía la escena desde afuera, temiendo interrumpir.

—Pase por favor— dijo Ashura en tono amable hacia el joven doctor.

—Disculpen, no quería interrumpir algo— se disculpó.

—Para nada. En realidad te debo una disculpa. Me informaron que tenías poco de haberte ido a descansar después de tu guardia— lo miró apenado.

—No se preocupe, es mi trabajo— sonrió de lado a pesar de tener cara de sueño. Había tardado un poco en bañarse y arreglarse para ir al menos un poco presentable al hospital.

El médico revisó a Yuui y lo comprobó.

—Es verdad. Estando en tercer grado es apto para el tratamiento— sonrió de lado, confirmando el diagnóstico de Ashura.

—¿cree que funcione? — preguntó el rubio.

El médico le puso atención por primera vez, dándose cuenta y llevándose la sorpresa de que el paciente y el joven eran gemelos.

—No lo sé con certeza, pues es un tratamiento que aún está a prueba. Pero esperemos que así sea— sonrió amablemente —Veo que le tienes verdadero cariño a… ¿tu hermano? — Fye asintió con una sonrisa —No te preocupes, haré lo que esté en mis manos— le sonrió sincero para luego salir de la habitación y autorizar el tratamiento.

Continuará...

Espero que este fanfic sea de su agrado, me ha costado mucho tiempo hacerlo y sinceramente pienso que aún le faltan mejoras en cuanto a la ortografía y la manera de narrar, así también como el orden de los sucesos.

Quiero agradecer el review que me dejaron y los comentarios por inbox que he recibido, me alientan a seguir publicando, porque, como ya mencioné con anterioridad, este fic ya ha sido terminado y sólo falta pulir detalles antes de publicar.

Sólo les pido de favor una cosa :) Si ha sido de su agrado esta historia, mándenme un mensaje o un review para saberlo ya que, aunque no lo crean, eso anima bastante al escritor y tambien porsupuesto se aceptan comentarios, críticas y sugerencias.

Gracias de nuevo por leer y nos vemos pronto en el siguiente capítulo.

¡Les mando un abrazo psicológico!