Mi Mejor Amiga
IV
"Un momento vergonzoso"
Sakura se encontraba en su casa, con la cena lista y sola.
Touya había tenido que salir al hospital por una llamada de emergencia que recibió y hace poco llamó diciendo que no iría a cenar. Un paciente había mejorado bastante y debían aplicarle un tratamiento que estaba a prueba, así que debía quedarse tal vez toda la noche.
—Y yo que hice comida para tres…— suspiró sentada, viendo toda la comida.
Eran las exactamente las ocho de la noche y Yukito ya estaba tocando la puerta.
—Adelante Yukito— lo pasó con una gran sonrisa.
—Gracias— y le entregó un pequeño pero hermoso ramo de tulipanes rosas y blancos.
—¿Para mí? — preguntó extrañada y muy sorprendida.
—Sí, las vi y pensé en traértelas. Espero sean de tu agrado— se rascó la nuca algo avergonzado. Ella se sonrojó.
¡Yukito le había llevado flores!
—Muchas gracias Yukito— se emocionó mucho —Pero pasa, por favor toma asiento, iré a ponerlas en agua— aspiró el dulce aroma de las flores y fue en busca de un florero lindo mientras que el corazón le latía a mil por hora.
Se asomó al comedor desde la cocina, viendo a Yukito tranquilo y apacible como siempre.
—No sé si mi hermano te dijo algo, pero tuvo que regresar al hospital y no podrá acompañarnos— le avisó entrando al comedor con dos platos servidos de comida.
—Sí, me habló hace un par de horas y me avisó, pero me dijo que no había problema si venía de todas formas— sonrió.
—Aún así vino… entonces esto es por mi…— se sonrojó mucho al pensar aquello.
—¿Estás bien? — preguntó preocupado.
—Ah sí, es sólo que tengo hambre— se excusó.
—Bien, pues comamos— dijo muy contento —Ya que esta lasaña se ve muy deliciosa— estaba por dar el primer bocado cuando sonó el timbre de la casa.
—¿Quién podrá ser? — se preguntó extrañada, levantándose de su silla. Yukito esperó paciente a que fuera.
—Buenas noches Sakura— saludó.
—Buenas noches Fye— se sorprendió un poco por su visita, pero no le incomodaba en lo absoluto.
—Sólo vengo a ver cómo estás y cómo sigues— sonrió de lado, con sus manos en los bolsillos. Realmente no sabía por qué había ido a buscarla, tal vez necesitaba de su compañía.
—Gracias Fye— se enterneció algo avergonzada —¡Oh!, pero pasa por favor.
Fye la vio vestida como para salir.
—Lo siento ¿No soy de interrupción en algo? — preguntó un tanto incómodo.
—Un amigo y yo estamos a punto de cenar ¿Por qué no nos acompañas? Hice comida para tres, pero mi hermano tuvo que ir de emergencia al hospital— le ofreció sinceramente.
—¿Segura que no hay problema? — alzó una ceja no muy convencido.
—Sí, claro, sólo si tú no tienes algo que hacer esta noche.
—En realidad nada. Me encantaría cenar contigo— sonrió sincero, además quería conocer a ese tal amigo con el que cenaría.
—Buenas noches— saludó el rubio a Yukito. Ambos se miraron atentamente. Fye notó que era un hombre joven, pero mayor que Sakura.
—Buenas noches.
—Yukito, él es un amigo mío del instituto y mi vecino también: Fye Flowrigth. Fye, él es Yukito Tsukishiro, mejor amigo de mi hermano y amigo mío también— sonrió feliz.
—Mucho gusto— dijeron ambos con una sonrisa un tanto forzada. Sakura no notó nada.
La cena comenzó y la única que hablaba era ella.
Fye analizaba a Yukito y viceversa.
Por alguna extraña razón se sentía cierta rivalidad entre ambos al momento de conversar.
—¿Y esas flores? — preguntó Fye, temiendo algo.
—Me las regaló Yukito ¿Verdad que son lindas? — preguntó muy sonriente y algo sonrojada.
—ya veo…— si era lo que temía.
—Sakura, la cena estuvo deliciosa— la felicitó Yukito. Fye notó cómo ésta se sonrojaba fuertemente.
—Gracias. ¿Les queda espacio para el postre? Iré por él— se levantó de la mesa. Ambos jóvenes le sonrieron.
Cuando la chica se encontraba en la cocina…
—¿Qué eres de Sakura? — preguntó sin rodeos el rubio. Yukito no se sorprendió.
—Ella misma lo dijo: mejor amigo de su hermano y amigo de ella— contestó serio.
—Un simple amigo no regala flores de esta manera— lo miró con el ceño fruncido.
—Y un simple amigo no hace ese tipo de preguntas— contra atacó Yukito, pero sin ser agresivo ni grosero, sino
tranquilo —¿Acaso te gusta Sakura? — alzó una ceja.
Fye tragó en seco, no le gustaba Sakura, pero en ese momento entró la aludida al comedor, impidiendo que hablaran más del tema.
A partir de ahí ninguno de los dos habló, y si lo hacían se mostraban muy serios el uno con el otro, menos con Sakura, con ella eran muy amables.
—Muchas gracias por la cena, como siempre, estuvo deliciosa— dijo Yukito con una gran sonrisa.
—¿"Como siempre"? — preguntó Fye "inocentemente"
—Sí, es que seguido vengo a comer o cenar a su casa— se adelantó a contestar Yukito con una sonrisa retadora.
—Ya veo…— miró a Sakura, no se había dado cuenta de nada. Si que era distraída —Sakura, te quedó delicioso. Igual que el almuerzo que me diste— sonrió retador hacia Yukito. Éste se vio algo serio ante ello.
—Gracias a ambos— sonrió muy inocente, pues no había notado nada extraño.
—Bueno… creo que ya va siendo hora de que me vaya— no se sentía cómodo —Muchas gracias por la cena, nos vemos el lunes en el instituto— se despidió Fye, se veía algo serio.
—Hasta luego Fye— lo acompañó a la puerta —¡Oh! Espera un momento— corrió a la cocina y volvió de inmediato con un sobre de comida especial para gato —Llévale a Tom— sonrió —lo vi hoy en el súper y pensé en él— se lo entregó.
—Se pondrá muy feliz— sonrió del lado —Gracias Sakura— se despidió de beso en la mejilla, un simple roce que logró poner algo sonrojados a ambos.
El rubio llegó a su casa y a penas cerró la puerta tras de sí, se recargó contra ella.
—¿Qué fue todo eso? — se preguntó, sin reconocerse a sí mismo, pues no acostumbraba ser celoso y mucho menos con una amiga. Pero algo había en Tsukishiro que no le gustaba.
Jamás imaginó hacer algo así, pero sin prender las luces de su casa, fue hasta la ventana más cercana y se asomó hacia la casa de su vecina.
Vio que Yukito ya se iba, estaba en la entrada de la casa con Sakura frente a él. Vio cómo se despedían, el joven le dio un beso en la mejilla, muy cerca de los labios y luego la abrazó.
¡La abrazó!
A Fye le entraron ganas de salir a separarlos. Lo más extraño es que Sakura no se opuso, tal vez ella así lo deseaba…
Suspiró cansado.
Luego se dio cuenta de que Tom lo miraba desde el suelo con la cabecita inclinada hacia un lado, mostrando cierta duda hacia su amo.
—Lo sé… ya ni tú me reconoces— sonrió chistoso —Mira lo que te trajo Sakura— acercó el sobre a su naricita. El gatito se emocionó mucho, comenzó a ronronear —Tranquilo amigo, ya te lo doy— fue en busca de su tazón de comida y se lo sirvió.
Mientras el gato comía, Fye lo acariciaba y el minino se dejaba querer.
—Sabes Tommy… Yuui mejoró— sonrió ampliamente —Quería decírselo a Sakura, pero ese hombre estaba en su casa— gruñó molesto, a lo que Tommy dejó de comer para verlo de manera y maullarle como si se estuviera burlando de él, o al menos así lo sintió.
—Sé que sólo es mi amiga y a penas ayer nos conocimos un poco mejor, pero no puedo evitar esa necesidad tan extraña de querer protegerla y para ser sincero no creo que ese hombre la haga feliz si es que tiene intenciones de llegar a algo más con ella— se sentó en el piso, al lado del siamés.
El lunes llegó y Fye se había levantado muy temprano para ir por Sakura. Había olvidado comentarle eso el sábado en la noche, pero ahora se daba cuenta de que no tenía su teléfono, ni siquiera su e-mail. Así que no le quedaba de otra, llegaría de sorpresa.
Sacó su auto y lo estacionó en frente de la casa de Sakura.
—Sakura ¿No puedes llegar una hora tarde? Hoy no puedo llevarte, necesito hacer unas cosas antes y se me complica mucho— le dijo su hermano, estaba serio y estresado, pues tenía una cirugía en un par de horas pero también tenía ciertos pendientes por cumplir.
—Ya te dije Touya, me puedo ir sola. No me pasará nada— insistió por décima vez.
—Sí, ajá. Tal como la última vez— dijo sarcástico.
—Sí, pero eso fue en la noche ¿Lo recuerdas? — puso ambas manos sobre sus caderas, molesta de que su hermano no le diera libertad.
—No quiero que te vayas sola, entiéndelo— le pidió cansado.
En ese momento alguien llamó a la puerta. Touya fue a abrir.
—¿Quién eres tú? — preguntó fastidiado y de mal humor. Miró al joven y se sorprendió —¿Flowrigth?
—¿Doctor? — se sorprendió igual.
—¿Vas a la misma escuela que mi hermana? — inquirió al ver el mismo uniforme.
—De hecho somos amigos— respondió el ojiazul.
—¿Y qué haces aquí?
—Debido a lo sucedido el viernes pasado, preferí pasar por Sakura, traigo mi auto— habló propiamente hacia el doctor, como siempre.
—A ver… ya no entiendo nada aquí— tocó su sien, calmando el creciente dolor de cabeza.
—Fye es quien me defendió y ayudó el viernes Touya. Además es nuestro vecino— entró Sakura a la conversación, tampoco entendiendo mucho.
—Pues qué casualidad— sonrió Fye —Tu hermano es quien se encarga ahora de Yuui en el hospital, debido a una mejora que tuvo— sonrió feliz al recordar aquello.
—¡¿Yuui mejoró?! — preguntó muy contenta —¿Por qué no me lo contaste el sábado?
Fye iba a contestar pero Touya interrumpió.
—¡Basta! Después hablan de sus cosas. Se está haciendo tarde y…
—¿Es verdad que viniste por mi? — preguntó Sakura, interrumpiendo a su hermano.
—Si no te molesta llegar conmigo.
Sakura negó.
—Para nada— rio —Hermano ¿Me puedo ir con él?
Touya suspiró cansado.
—No hay de otra, ya es tarde— rodó los ojos.
—¿Eso es un sí? — preguntó ella, él sólo asintió levemente.
—Cuídala bien— se dirigió a Fye, mirándolo seriamente.
—No tenga duda de eso— asintió el rubio igual de serio.
—¿Hoy irás al hospital? — preguntó serio, como de costumbre.
—Todos los días voy— sonrió de lado —¿Cómo va Yuui?
—Al parecer no ha rechazado el tratamiento. Llegando al hospital tengo una cirugía, pero luego de eso me pasaré
con tu hermano.
—Gracias.
—Sólo hago mi trabajo.
—De todas formas se lo agradezco— sonrió levemente. Touya hizo lo mismo. De alguna manera ese chico le caía bien sin siquiera conocerlo.
Los chicos salieron, dejando al médico solo en su casa.
—No sé por qué, pero ese tal Fye me inspira confianza, sólo espero no estar equivocado…— suspiró y recordó al hermano del rubio —… es admirable su determinación por sacar adelante a su hermano— recordó el expediente de Yuui. Decía que llevaba en coma tres años por un accidente automovilístico y había sido tratado por muchos neurólogos, además de su doctor de cabecera: Ashura, el cual es especialista en oncología.
—Muchas gracias por llevarme— sonrió algo apenada cuando Fye le abrió la puerta del coche con tanta naturalidad.
—No hay de qué, Somos amigos ¿no? — se encogió de hombros con una sonrisa en sus labios.
Pronto llegaron a la escuela. Cuando Fye situó el auto en el estacionamiento de maestros y alumnos, todos los que estaban cerca miraban embobados el auto de lujo, mayor fue la sorpresa cuando vieron que del auto se bajaba Fye con Sakura.
—¿Ya vieron? Kinomoto viene con Flowrigth en el mismo auto— comenzaron a murmurar los alumnos que estaban cerca. El rumor se corrió tan rápido que para cuando Sakura llegó a su aula, Tomoyo y Himawari se le echaron encima haciéndole miles de preguntas.
—¿Es verdad que llegaste con él? — Tomoyo señaló disimuladamente a Fye, quien por cierto venía al lado de Sakura, pero al verla con sus amigas se dirigió a su respectivo asiento.
—Sí, ¿Por qué?
—Es que… hay muchos rumores de que ustedes dos son algo más— le susurró Himawari.
—Fye y yo no somos nada— dijo algo molesta.
—No te preocupes amiga, trataremos de revertir ese rumor— le aseguró Himawari.
—Gracias…— suspiró cansada —Él me trajo porque resultamos ser vecinos— sonrió ampliamente.
—Pero… ¿cómo hiciste para venirte con él? Parece más callado que una roca— observó Kurogane.
—No es así— lo defendió Sakura. Todos se sorprendieron —Tuve la oportunidad de conocerlo y es todo lo contrario a lo que aparenta— la miraron como no creyéndole. Ya no insistieron en el tema, pues las clases dieron comienzo.
—¿Qué sucede? — le preguntó el rubio a su compañera de asiento, pues parecía desesperada buscando algo.
—Parece que olvidé mi lapicera— soltó un suspiro de resignación, hasta que un par de lápices y bolígrafos de distintos colores aparecieron frente a ella —¿Pero tú….
—tengo otros— le enseñó la cajita de donde los sacó y en efecto, tenía más —Tómalos— sonrió.
Los de la mesa de al lado observaron todo en silencio, sorprendiéndose por la amabilidad tan repentina del extranjero.
—Gracias Fye— sonrió.
Varias chicas que estaban cerca de su asiento escucharon todo a pesar de que la clase estaba transcurriendo.
—¿escuchaste cómo lo llamó? — preguntaban y murmuraban. La castaña no se percató de ello, pero si el ojiazul.
—Sin duda eres muy despistada— murmuró Fye con una sonrisa ladina.
—¿eh? — preguntó Sakura, dejando de escribir lo que estaba en el pizarrón.
—Nada— sonrió inocentemente.
—ponte a escribir— lo miró con el entrecejo fruncido en una mueca de autoridad chistosa —O no alcanzarás a apuntar todo— le reprochó.
—Aunque así fuera, tengo de quien copiarme— se encogió de hombros divertido.
Sakura lo miró "molesta" luego ambos se echaron a reír.
—¿Qué es tan divertido? Joven Flowrigth, Kinomoto-chan— los reprendió la maestra.
—Discúlpenos Yuuko-sensei, no volverá a ocurrir— se disculpó Fye por ambos. La maestra asintió seria para después seguir anotando en el pizarrón con una sonrisilla perspicaz, pues presentía lago con esos chicos.
Fye y Sakura se miraron a los ojos, aguantando la risa quien sabe de qué.
La mañana transcurrió rápido, dejando a todos completamente perplejos, pues al parecer Fye se comportaba amable sólo con Sakura. Varias chicas intentaron acercársele en un cambio de hora, pero Fye las rechazó como siempre. Incluso una aprovechó para declarársele, pero el rubio seguía negándose a una relación con esas chicas alborotadas hormonalmente.
Era la hora del almuerzo. Sakura se alejó un momento de sus amigos para ir con Fye. Éste se encontraba solo, recostado en el césped bajo la sombra de un frondoso árbol. Daba la apariencia de estar dormido, pero abría un poco sus párpados.
Antes de llegar a su lado, ella pudo ver que atrás de unos arbustos se escondían dos chicas acosadoras, viendo a Fye "dormir"
—Como que tienes muchas fans ¿No? — preguntó Sakura alzando una ceja.
Las chicas escucharon aquello y disimuladamente se alejaron al verse descubiertas.
Fye sólo abrió un ojo.
—Creo que sí, ya sabes, lo mismo de siempre— sonrió pícaramente.
Sakura rió.
—Sencillo y humilde el muchacho— comentó sarcásticamente.
—Tú me conoces— abrió ambos ojos y se sentó —Ya hablando en serio, gracias por espantarlas— rio —Ya me estaban molestando.
—Cuando quieras— se sentó a su lado —¿No traes almuerzo?
—No me alcanzó el tiempo— se encogió de hombros, luego su estomago rugió fuertemente al ver que Sakura traía un seguramente delicioso almuerzo dentro de su cajita.
—Pero si te alcanzó el tiempo para ir por mi— sonrió de lado, alzando de nuevo una ceja. Fye sonrió avergonzado, pues tenía razón —Comamos de mi almuerzo— sacó su comida. Traía dos pares de palillos y un termo con té caliente y dos vasitos.
—Venías preparada ¿Eh? — se asombró por lo deliciosa que se veía la comida, se saboreó como nunca.
—¿Tienes mucha hambre? — rio divertida.
Él asintió algo apenado.
—¿pues qué esperas? — le entregó los palillos y ambos comenzaron a comer.
—¿Ya escuchaste los rumores? — probó la comida de su amiga y se enamoró del sazón.
—De que tu y yo…
—Ajam, esos mismos— siguió comiendo despreocupadamente.
—Sí… ¿qué piensas de ello? — lo miró preocupada.
Fye soltó una risilla.
—Es sólo un rumor más añadido a la lista— rio de nuevo, pero luego recordó que él no era el único involucrado —¿Tu qué piensas de ello? ¿Te molesta? — se preocupó un poco.
—Cómo me va a molestar que piensen que salgo con el chico más popular de la escuela— sonrió de broma.
Su sonrisa se amplió al ver el tierno sonrojo en las mejillas de su amigo. Ya lo iba conociendo mejor y se ha dado cuenta de que Fye es un chico modesto y sencillo a pesar de la posición económica que posee y la fría personalidad que aparenta tener.
—Ya hablando en serio… si me inquieta un poco, pues no deja de ser una gran mentira, pero tampoco es algo que me pueda robar el sueño— rio —Sinceramente me importa poco lo que la gente piense. Me conformo con que las personas que me importan sepan la verdad y ya— sonrió la ojiverde.
Fye la miró fijo unos momentos, dejando de comer.
—Pensamos igual en eso— sonrió y siguió comiendo.
La hora de comida terminó. Afortunadamente ambos habían estado enfrascados en su conversación, pues no se dieron cuenta de las miradas celosas de toda la población femenina de la preparatoria.
Antes de entrar de nuevo a clase habían quedado en verse a cierta hora en el salón de música, para ambos irse juntos.
Los dos acostumbraban quedarse una hora un poco más en la escuela. Fye en el piano de cola y Sakura en la amplia cocina del aula de gastronomía. No están muy retirados uno del otro, así que Sakura escuchaba a Fye mientras tocaba y Fye aspiraba el dulce aroma de los postres de ella.
Procuraron que no se hiciera muy tarde, así que ambos se vieron un poco más temprano, pero Sakura traía molestias en la herida ya sanada. Aún traía los puntos y esto le causaba dolor. Fye se ofreció a quitarlos y la castaña aceptó, pues su hermano llegaría tarde y no quería esperar tanto.
Ambos fueron a la enfermería, la cual estaba sola.
Los días y semanas transcurrieron tranquilamente. El rumor de que ambos salían seguía escuchándose por los pasillos y Fye seguía transportando a su amiga.
Touya había hablado con el rubio para agradecerle toda su ayuda aquel día y también la de todos los días, ambos se llevan muy bien, pues tienen un carácter un tanto similar.
Yuui iba mejorando. Lo hacía muy lentamente, pero el tratamiento parecía estar funcionando. Esto había puesto muy feliz a Fye.
La relación entre Sakura y el británico iba mejorando día tras día, cada vez se llevaban mejor y descubrían cosas del otro que no conocían. Las vacaciones de invierno comenzaron y durante los primeros días ambos se ponían de acuerdo para ver películas en la casa de cualquiera de los dos.
—Traje palomitas— dijo como saludo, mostrando los paquetes en sus delicadas manos congeladas.
—¿Pero que te sucede? Hace un frío infernal afuera y sólo traes ese abrigo tan delgado— la adentró de inmediato, pues hacía tanto frió afuera que todo se congelaba, aunque es lindo ver el jardín y las calles cubiertas de blanco.
—Estoy bien, sólo caminé un par de metros— rio y volvió a mostrar las palomitas.
—Mmm ¿De qué son? — checó los paquetes mientras Sakura se quitaba su abrigo y lo colgaba en un perchero.
—Caramelo, tal como te gustan— sonrió, parándose a su lado y leyendo las bolsitas.
—Genial, pongámoslas de una vez— fue a la cocina, mientras Sakura se sentaba en el gran y cómodo sillón frente a una pantalla LED de 45'
Fye puso las palomitas y luego fue en busca de algo.
—¿Eh? — sintió algo cálido sobre sus hombros —Oh, gracias Fye— sonrió un poquito sonrojada, aceptando las afelpadas mantas que puso sobre sus hombros.
—Iré por las palomitas— sonrió y se fue.
—¿Conseguiste la película? — preguntó ella desde el sillón.
—¿A walk to remember?
Sakura asintió con una gran sonrisa.
—Ya está en el reproductor— sirvió las palomitas para luego poner la película.
—¿Seguro que no te molesta ver esta película? Es que… es algo romántica y tal vez…
—No me molesta— se sentó al lado de ella, comiendo sus acarameladas palomitas.
Ambos comenzaron a ver la película. En el punto crítico de ésta, Sakura no pudo evitar soltar una lágrima, pues la chica tenía leucemia y su novio quería salvarla a toda costa, pero no pudo y ella murió poco después de haberse casado con su novio.
—¿estás llorando? — preguntó el rubio cuando la película había terminado.
—Es sólo que… no pensé que fuera a terminar así— se limpió varias lágrimas, pero fue inútil, ya que seguían saliendo.
—No llores, sólo es una película— le pidió con ternura, mientras la ayudaba a limpiar sus lágrimas.
—Lo sé, pero es muy triste. Si yo estuviera en la misma situación que ella, me alejaría del chico para no hacerlo sufrir cuando muera.
—Pero aún sabiendo la situación de ella, él quiso estar a su lado sin importar el costo. Quería hacerla feliz lo que le restaba de vida— opinó —Yo haría lo mismo que él si estuviera en su situación— admitió.
—Eres masoquista— negó con la cabeza al decir esto.
—¿A caso tú no harías lo mismo? — alzó una ceja.
—Ahora que lo mencionas… sí, haría lo mismo que él— aceptó por fin, después de pensarlo un poco.
—¿Qué te parece si ponemos una película más animada? Para quitar este ambiente de tristeza— le guiño un ojo a su amiga.
—Pon una de comedia— sonrió ella.
—Iré por más palomitas— dijo después de poner la primera película que encontró de comedia.
—¿De caramelo? — preguntó divertida.
—¡De Caramelo! — respondió cantarinamente desde la cocina. Sakura soltó una risa con ganas. Fye podía ser muy cómico cuando se lo proponía.
Fye sonrió para sí mismo. No le gustaba ver a Sakura seria o triste.
Regresó a la sala, pero desde detrás del sofá pudo ver que ella aún se limpiaba un par de lágrimas escondidas.
El rubio dejó las palomitas en una mesa cercana, para luego ir silenciosamente hacia Sakura y abrazarla por los hombros desde atrás. Ella se sorprendió.
—Ya no estés triste— le pidió con la voz suave y tranquila, sin dejar de abrazarla —O me veré obligado a…— no continuó, pues comenzó a hacerle cosquillas en el estómago y en los costados.
—¡Ya! ¡detente Fye! — le pedía entre carcajadas, pero el rubio no se detuvo, sino que las intensificó —¡Fye! — seguía riendo a carcajadas, retorciéndose hasta que optó por acostarse en el sofá, impidiendo que el rubio siguiera, pero lo que no se esperó fue que él se brincara el sofá de un salto hasta quedar sobre ella, sin dejar de hacerle cosquillas.
—¿Te rindes? — preguntó divertido, sin parar. Se encontraba sobre Sakura, casi sentado sobre su abdomen, pues tenía cada pierna a los costados de ella.
—¡Sí! ¡Sí me rindo! — seguía riendo a carcajadas hasta que Fye tuvo piedad de ella y detuvo las cosquillas, pero no se le quitó de encima.
Ambos se miraron intensamente durante unos segundos, sin moverse. Fye no supo por qué ni cómo, pero empezó a acercarse a su rostro, levemente sus labios a los de ella… hasta que reaccionó un poco y los desvió hacia su frente.
—La película comenzó— usó de pretexto para quitarse de encima de ella cuanto antes y enderezarse.
Ambos comenzaron a ver la película como si nada hubiese pasado, pero sus corazones latían fuertemente, no ponían atención a la pantalla, sino a sus corazones acelerados y a sus pensamientos.
—¿Qué fue eso? — se preguntaban ambos. Fye porque estuvo a punto de besarla y Sakura porque se percató de ello aunque tenía sus dudas.
La película no resultó muy cómica que digamos, estaba tan aburrida que Sakura comenzó a cabecear, quedándose dormida.
Fye lo notó y soltó una risilla, pues la chica estaba más dormida que despierta.
—ven aquí— susurró, atrayendo la cabeza de ella hacia su hombro. Ella cayó profundamente dormida.
El rubio utilizó el control remoto para entrar a internet a través de su pantalla y así buscar otra película. Puso una de misterio y detectives, sus favoritas.
Disfrutaba mucho teniendo a Sakura cerca de él, además que su amiga siempre desprendía una fragancia tan suave y deliciosa que le encantaba y le tranquilizaba mucho respirarla.
Tristemente la película llegó a una escena en la que disparaban muchas veces y el estruendo hizo que la ojiverde despertara de un salto.
La noche llegó y Touya con ella.
Sakura y Fye se despidieron después de haber pasado una linda tarde de películas. El rubio se quedó algo preocupado, pues la vio algo pálida.
Al día siguiente Touya se preparaba para ir a trabajar muy temprano, pero antes de irse pasó por la habitación de su hermana. No era muy común que se levantara tarde a menos de que estuviera enferma.
—¿Sakura? — la despertó —¿Estás bien? — la miró preocupado y más aún al ver que ella negaba con los ojos entrecerrados.
—No me siento bien…— cerró los ojos.
—Parece ser que pescaste un resfriado. Tienes fiebre— suspiró.
Touya fue a buscar algunos medicamentos y se los dio cuanto antes, pero ahora tenía que ir a trabajar y no quería dejarla sola en su estado. Llamó a alguien de su confianza.
— ¿Diga? — se escuchó una voz masculina al otro lado del teléfono.
—Fye, habla Touya. Disculpa que te moleste tan temprano.
—No se preocupe, no hay problema— en realidad ya tenía rato despierto.
—¿Te puedo pedir un gran favor?
—Sí, dígame— se extrañó.
—Tal vez sea mucha molestia, pero lo que pasa es que Sakura cayó en cama debido a un resfriado y yo tengo que ir a trabajar ¿Podrías estar al pendiente de ella? — no le gustaba pedir favores, pero se trataba de su hermana. Además Fye siempre había sido muy amable.
—No es ninguna molestia. Ahora mismo voy para allá.
—Gracias Fye.
Colgaron y en un par de minutos Fye ya estaba en la casa de su vecina. Touya notó que se veía muy despierto y recién bañado.
—Muchas gracias Fye, de verdad. Me evitas una preocupación al cuidar de Sakura— fue sincero. Ya estaba listo para irse.
—¿Está tomando algún medicamento?
—Sí. Acaba de tomárselos, pero lo tocan cada seis horas. El resfriado es algo fuerte, pues también tiene fiebre.
—Entiendo… No se preocupe, cuidaré de ella— sonrió sincero.
—Muchas gracias. Recuerda, siéntete como en casa. Puedes tomar lo que quieras de la cocina, está la PC y si tienes sueño hay un cuarto de huéspedes listo. Yo llegaré en la noche, pero no es necesario que te quedes todo el día, no quiero interrumpir tus planes.
—No se preocupe, no tenía ninguno— respondió sincero, pues en el hospital Yuui iba igual y Ashura estaba al pendiente de él; en su trabajo le dieron vacaciones un par de semanas, así que no tenía nada que hacer.
—Algo se me olvida…— caminaba de un lado a otro —¡Las llaves! — cogió las llaves de su auto —y.. ¡Ah! Si. Deja de hablarme de "usted" no nos llevamos tanto, así que tutéame ¿Si? — sonrió como si fueran amigos de toda la vida.
—Está bien. Gracias Touya— ambos sonrieron.
Cuando el médico se fue, Fye subió de inmediato a ver a Sakura. La pobre estaba acostada debajo de un montón de cobertores. Tenía las mejillas muy rojas a causa de la fiebre y respiraba pesadamente.
El rubio se acercó a ella hasta sentarse en una orilla de la cama. Miró su rostro y cayó en la cuenta por primera vez que Sakura era una chica muy hermosa, aún enferma se veía muy linda. Acarició su mejilla y se sorprendió con lo suave que era su piel. Se lamentó de tocarla, pues comenzó a despertar.
—¿Fye? — preguntó débilmente, algo sorprendida.
—Hola— saludó con una sonrisilla.
—¿Qué haces aquí? — preguntó suavemente, pero luego se cubrió casi por completo con las sabanas, muy apenada.
—¿Qué sucede? — rio el rubio, tratando de bajar las cobijas y verle el rostro.
—Estoy en pijama y completamente desarreglada— murmuró debajo de las sabanas.
—Sakura…— rio —te he visto en ropa interior, así que no tienes por qué avergonzarte— rio de nuevo, lo que no supo es que causó un fuerte sonrojo en su amiga —Además, tu siempre estas bella, incluso recién levantada y toda despeinada— rio más fuerte. Escuchó cómo Sakura suspiraba y asomaba su rostro.
—Está bien— aceptó muy sonrojada.
Se sentó en la cama y Fye pudo ver mejor su pijama, era beige con gatitos blancos por todos lados.
—Que tierna— sonrió. Sakura sólo se sonrojó más —Ah, es verdad, tu hermano fue el que me llamó para que cuidara de ti, así que hoy seré tu niñera—mencionó en un tono muy serio, ante lo cual Sakura no pudo evitar soltar una carcajada por cómo lo dijo él.
Calmó un poco su risa y se cruzó de brazos, "Molesta"
—No me gustan las niñeras— hizo puchero, Fye rio.
—¿Y los niñeros?
—No.
—¿Y los niñeros que preparan un delicioso caldo de pollo con verduras? — alzó una ceja repetidas veces, divertido ante las expresiones de ella.
—bueno… esos me encantan— rio algo fuerte, pero le dolió la cabeza.
—No te esfuerces mucho— tocó su frente con la mano, ella se sonrojó y se tensó un poco —La fiebre sigue— se preocupó —¿Ese es tu baño? — preguntó señalando una puerta dentro del cuarto. Ella asintió —¿Puedo entrar y tomar una toalla? — ella asintió extrañada.
Después de unos momentos, Fye regresó con una pequeña toallita remojada en agua fresca.
—Recuéstate para ponerlo en tu frente— le pidió y ella obedeció. Sintió mejora después de un rato.
—Gracias Fye— sonrió apenada —Al parecer vuelves a cuidar de mí, lo siento, debo ser una molestia— bajó la mirada.
—En lo absoluto. Es un placer cuidar de alguien tan linda como tú— le sonrió de una manera que nunca había visto, no pudo evitar sonrojarse y sentir que su corazón se aceleraba.
El rubio bajó a la cocina para prepara la comida, mientras Sakura reposaba en su cama hasta que tuvo ganas de ir al baño, se levantó sintiéndose algo mareada.
—Oh no, ¿Por qué ahora? — se frustró al ver sangre en su ropa interior.
Buscó toallas femeninas, pero recordó que no había ido a comprar más desde el mes pasado. Suspiró con frustración ¿Ahora qué haría?
Es en estos momentos cuando deseaba tener una hermana.
Ella escuchó que Fye entraba a su cuarto y la llamaba.
—¿Dónde estás? — insistió él y ella con toda la pena del mundo le dijo que estaba en el baño —¿Está todo bien?
—S-sí, ahorita bajo.
—Bien, entonces iré sirviendo la comida— salió del cuarto y Sakura suspiró aliviada, ¿Pero ahora qué haría?
El rubio volvió a subir después de un rato, pues ella no bajaba y ya le había preocupado.
—Sakura ¿sigues en el baño? — se preocupó pues ella respondió que sí.
—¿Qué sucede?
—Nada.
—Dime, por favor. ¿Puedo ayudarte en algo?
—No.
Fye no entendía porque estaba tan cortante. Se preocupó aún más.
De pronto la puerta se abrió y salió ella.
—Tengo que salir un momento— buscó su abrigo grueso y empezó a ponerse los zapatos.
—¿A dónde? — la miró incrédulo y algo serio.
—Voy a comprar algo.
—Dime qué es y yo voy por él, no puedes salir en este estado— le dijo serio.
—tengo que ir yo— insistió. Estaba por ponerse el segundo zapato cuando Fye se agachó y lo tomó en sus manos —Dámelo, por favor— pidió nerviosa.
—No. No vas a salir así— ordenó seriamente.
—Pero…
—Dime qué es y yo voy.
—Dame mi zapato— brincó un poco, tratando de alcanzarlo, pues Fye lo alzó más allá de su altura. Después de varios saltitos se encogió de dolor—rayos, los cólicos comienzan— pensó molesta mientras ponía ambas manos sobre su vientre algo inflamado. Fye notó esto y supo de qué se trataba.
—¿Tu periodo comenzó y no estabas preparada? — preguntó directamente, sin vergüenza y alzando una ceja con sorpresa.
El enorme sonrojo en la cara de ella se lo confirmó.
—No te avergüences por eso— se encogió de hombros —Iré a comprarlos por ti— sonrió de lado, algo divertido por las muecas avergonzadas de ella.
—Pero… ¿No sería raro?
—Un poco— rio —Pero no me molesta. Entonces… ¿Cuáles son? No sé mucho sobre eso así que necesito saber exactamente cuales— rio, ahora si algo apenado.
Sakura, totalmente roja, fue en busca de un empaque vació y se lo mostro.
—Bien, no tardo— salió rápidamente.
Sakura se quedó sentada en su cama aún muy sonrojada.
El rubio llegó a la primera farmacia que encontró y compró.
El cajero lo miró algo extraño.
—¿Es… todo? — lo miró raro. Fye sólo asintió sin avergonzarse —¿Son para tu novia? — preguntó dudando.
—No, son para mí— respondió el rubio sin ninguna expresión en su rostro.
—¡No seas idiota! ¡Obvio que son para su novia! — lo golpeó en la cabeza otra trabajadora de la farmacia —Son para ella ¿Cierto? — preguntó sonriente.
—Sí, son para mi novia— sonrió el rubio amablemente.
—¡Ay pero que lindo! Eres un chico muy especial. Si eres capaz de hacer algo tan vergonzoso por ella seguro debes amarla mucho— se emocionó la chica.
El rubio sólo asintió. Reflexionando las palabras de ella.
—Amarla mucho…— reflexionaba ya en su coche en camino a la casa —Pues… es mi mejor amiga, hago lo que sea por ella— sonrió seguro de sus palabras, sólo una amiga…
—Gracias…— dijo apenada cuando Fye le entregó la bolsa con el encargo.
—De nada— respondió muy sonriente —Iré a calentar la comida, baja cuando termines— le guiñó un ojo y se fue. Sakura estaba roja como un tomate.
Bajó al comedor y Fye ya tenía la mesa lista.
Comieron y como siempre, lo que él preparaba estaba delicioso.
Más tarde se sentaron en la sala a ver televisión, aunque no había nada bueno qué ver.
(POV Fye)
Me enternecí mucho al ver la vergüenza de Sakura en la mañana cuando sucedió aquello.
A mí me avergonzó un poco, pero no me incomodó haber hecho eso por ella, tal vez si hubiera sido para alguien más si me hubiera avergonzado.
Lo que me preocupa un poco es cómo está. A parte del fuerte resfriado parece tener un dolor en el vientre. Precisamente ahora la estoy viendo desde la cocina, la pobre está hecha bolita sobre el sillón doble, con su barbilla sobre sus rodillas, tiene mueca de malestar.
Si no mal recuerdo, mi madre solía prepararse un té de manzanilla en esos casos, espero no estar equivocado.
Le preparé uno sin decirle nada y se lo llevé de sorpresa.
—Gracias Fye— se sorprendió, pero aceptó la infusión con gusto.
—Espero te ayude con el dolor— ella pareció algo sorprendida, luego sonrió tiernamente.
—¿Sabes? Eres muy lindo— vi sinceridad en sus ojos cuando me lo dijo.
—Tomaré eso como agradecimiento— sonreí y me senté a su lado hasta que terminó la bebida.
Sakura volvió a hacerse bolita, me preocupó ver eso.
Lo siguiente que hice no lo pensé, sólo busqué una manera de mejorar su malestar y resultó en esto: La atraje hacia mí, pegando su espalda sobre mi pecho y abrazándola desde atrás para poner mis manos sobre su adolorido vientre. Sé que es algo atrevido y hasta extraño cuando sólo somos amigos, pero somos unos amigos extraños, así que…¿Qué más da?
—Así te daré algo de calor y el dolor disminuirá, te lo aseguro— sonreí complacido y feliz de tenerla cerca.
Ella aceptó con el rostro a mil colores. Y al parecer después de unos segundos sintió la gran diferencia, pues se relajó. Yo hago leve presión en su vientre, haciéndola sentir mejor y más calientita, así el dolor disminuyó un poco.
—Fye…— murmuró medio adormilada. Ambos vemos la televisión.
—¿Si?
—Eres increíble…— habló bajito, se estaba quedando dormida entre mis brazos —…cualquier chica estaría muy feliz siendo tu novia— bostezó —¿Sabes? Tus brazos son muy cálidos, podría estar aquí por siempre— murmuró, casi balbuceó. La sangre subió a mis mejillas.
—¿Sakura? — giré un poco su rostro y noté que ya tenía los ojos cerrados. Solté una risita aún sonrojado —Pareces ser muy sincera cuando estas enferma y cansada— suspiré… no sabía por qué mi corazón latía tan fuerte. Tardé mucho en calmarlo.
La estreché más entre mis brazos, sintiendo el calor que emanaba de su delgado cuerpo, también aspiré su dulce fragancia. Recargué su cabeza sobre mi pecho para que descansara mejor.
Ya me había cansado de estar en la misma posición por tanto tiempo, pero por alguna razón no quise moverme, tal vez porque la incomodaría y despertaría. No… más bien es porque no quiero separarme de ella.
Más tarde tuve que despertarla, pues tenía que tomar su medicamento.
Me dio gusto que fue mejorando cada vez más.
(POV Narrador)
De ese día pasaron unas cuantas semanas, ya casi era navidad. Las vacaciones en el trabajo del rubio terminaron y tuvo que volver. Sakura se llevó una gran sorpresa al saber que tocaba piano en un restaurant muy elegante.
La confianza entre ambos crecía gradualmente con los días, pero aún así Sakura no se animaba a decirle que tenía deseos de conocer a Yuui, pues temía incomodarlo.
Desde hace ya mucho tiempo, ambos se habían dado cuenta de que la ventana de la habitación de ambos quedaba justo en frente una de la otra, pues sólo los separaban dos metros de distancia. Hubo un día en el cual el clima estuvo tan horrible, que ninguno de los dos salió de su casa, sino que chatearon sentados en la orilla de sus ventanas. Chateaban y se veían por la ventana mientras escribían en sus respectivas laptops. Parecía algo que haría una pareja de enamorados, pero ellos siempre lo negaban siempre, diciendo que se querían mucho, pero sólo como amigos; incluso Touya había hablado una vez con Sakura, preguntándoles sobre su relación con el rubio, pero ella le explicó que no había nada de romance. Touya quedó satisfecho con ello, pues era muy celoso. Sakura nunca entendió por qué su hermano se llevaba tan bien con el rubio. Jamás en su vida se había llevado bien algún amigo de ella con Touya. Tal vez porque Fye es un chico realmente maduro.
—Gracias por las galletas, estaban deliciosas— se levantó de la mesa el rubio. Sakura y Touya lo habían invitado a comer unas galletas con chocolate caliente.
—¿tienes que ir al trabajo aún con este frío? — preguntó mortificada Sakura.
—Sí, trabajo es trabajo— se puso su chaqueta.
—Así se habla— sonrió Touya —No importa qué tipo de trabajo sea, este siempre conlleva una gran responsabilidad— comentó con media sonrisa al ver que Fye se tomaba muy en serio su trabajo.
—Así es— asintió el rubio con una sonrisa —voy a cambiarme y luego me iré. Volveré tarde, así que nos vemos mañana— se despidió.
—Mándame un mensaje de texto cuando vuelvas, para saber que llegaste con bien ¿Si? — pidió la castaña.
—Pero… ¿Y si estás dormida?
—No importa, así dormiré mejor— sonrió. Touya miraba la situación con atención.
—Bien— sonrió contento —Hasta luego— se despidió para luego salir.
—Te preocupa mucho ¿No crees? — alzó una ceja.
—Obvio, es mi mejor amigo— se encogió de hombros.
Touya la miró con burla, pues parecía no darse cuenta de sus propios sentimientos.
Sakura fue directo a su habitación para revisar su e-mail. Tenía la laptop en el espacio junto a la ventana. La cortina estaba un poco abierta, así que se acercó para cerrarla, pero se congeló cuando fijó su mirada en la ventana de su amigo, a dos metros de la suya. Fye se estaba desvistiendo en ese momento, sin percatarse de que su cortina estaba medio abierta.
Quiso cerrar su cortina cuanto antes para no verlo, pero simplemente no pudo. Vio cómo su amigo se quitaba las playeras que traía, una por una hasta llegar a la última. Sakura tragó en seco, su corazón estaba muy acelerado. Finalmente vio que el rubio se despojaba de la última playera que cubría su torso. Sakura se sonrojó fuertemente al ver sus músculos, nunca se había fijado en ellos, no eran muy llamativos, pero si lo suficientemente marcados como para notarlos desde otra casa.
—Se ve tan…— se mordió el labio inferior —Oh no, se va a quitar el pantalón— abrió los ojos muy grandemente, sus mejillas ardían —¡Oh por Dios! ¡Soy una pervertida! — cerró la cortina antes de que pudiera ver algo más.
Faltando una semana para navidad…
Sakura y Touya se encontraban en su casa. El médico tenía turno en la noche así que descansaba un poco, viendo películas con su hermana.
Fye llegó inesperadamente, sólo para dejarle a Sakura un gorro que había olvidado en su casa. Realmente era pretexto para verla aunque fueran unos momentos, pues iba en camino a ver a Yuui.
—Pero pasa, por favor— le pidió ella, muy sonriente y feliz de verlo.
—Estamos viendo películas ¿No quieres quedarte? — ofreció Touya desde la sala, sin pararse del sofá.
—Muchas gracias, pero ahora mismo voy en camino al hospital a ver a Yuui— se disculpó.
—No te preocupes, lo podemos dejar para otro día— se desanimó un poco, pues tenía ganas de pasar tiempo con su amigo.
—Ah, Sakura. Olvidé decirte algo— se acercó Touya —Yukito vendrá a cenar esta noche, posiblemente yo los alcance, pero no es muy seguro ¿Podrías preparar la cena? — preguntó algo perezoso.
—¿En serio? — sonrió emocionada, sentimiento que no pasó desapercibido por el rubio.
—¿tanto le emociona verlo? — pensó molesto. Touya lo notó, aprovechándose de la situación para molestarlo un poco, pues al parecer su amigo se puso serio al escuchar el nombre de Yukito.
—Sí, le dije que tal vez no podría llegar muy temprano, pero dijo que no había problema si estabas tú— se encogió de hombros —tiene ganas de verte— sonrió maléficamente, viendo la reacción de Fye.
—Bueno, me retiro. Hasta luego— se dio media vuelta y salió sin despedirse como acostumbraba de Sakura.
—Adiós…— dijo a la puerta cerrada frente a ella —¿Qué le pasó? ¿Por qué se fue así?
Touya no dijo nada, solo sonrió y se tiró de nuevo en el sofá sin hacerle caso a la insistente pregunta de su hermana.
Continuará…
