Mi Mejor Amiga
V
"Recaída"
—No tengo porqué molestarme, pero es que ese hombre tiene algo que no me gusta. Siento que oculta lo que siente en verdad, disfrazándolo de amistad para estar cerca de Sakura. Lo que me preocupa es que ella parece corresponderle en los sentimientos y así no puedo hacer nada— apretó la quijada. Ya había entrado al hospital y se dirigió a la habitación de su hermano.
Grande fue su espanto al ver la cama vacía y tendida.
—Enfermera— detuvo a una señorita —¿Dónde está el paciente de esta habitación?
—Déjeme investigar— lo revisó en sus apuntes —Fue trasladado a cuidados intensivos hace veinte minutos— respondió. Fye perdió el color.
—¿El Dr. Ashura?
—Se encuentra en ese mismo lugar.
Fye no dijo nada, sólo corrió hasta llegar a esa área. Su corazón latía a un ritmo diferente; tenía miedo, no podía ocultarlo.
—¡Ashura! — casi gritó al verlo.
—Fye, que bueno que llegaste. Yuui…
—¿Dónde está, qué pasó? — lo interrumpió, se veía muy alterado.
—Tranquilízate primero— lo tomó de los hombros hasta que la respiración del rubio se normalizó un poco —Ahora si…— se vio muy triste —Fye, siento mucho decirte esto, pero…— se notaba que a él le dolía igual que al rubio.
—¿¡Pero qué?! — se exaltó de nuevo.
—Yuui tuvo una recaída. Su coma es nuevamente de cuarto grado y al parecer está empeorando— le explicó con calma, pesar y dolor. Yuui era para él como un hijo y entendía a la perfección el sufrimiento de Fye.
—No…— murmuró con los ojos muy abiertos, apretó los puños de la impotencia.
—Con esto es posible que no despierte nunca, además, el tratamiento no ha funcionado. Los doctores lo dan como caso perdido y quieren…
—¡NO, de ninguna manera! ¡No van a desconectarlo! ¡No lo harán! — se alteró sobremanera —Quiero verlo— exigió.
—No puedes, no están dejando entrar a nadie— le negó la entrada —¿A dónde vas? — preguntó al verlo dar media vuelta e irse.
Fye no contestó sólo siguió caminando. No pensaba, sólo actuaba y eso no era bueno, su mente estaba hecha un caos. No sabía a dónde iba ni qué hacía, sólo quería huir, huir y no saber de nada.
Se subió a su auto y lo encendió, arrancando a una alta velocidad sin importarle nada, sólo aceleraba. Su mirada se nubló por completo.
—Maldición— bramó molesto, dándose cuenta de que sus lágrimas eran lo que le impedían ver.
Manejaba sin conciencia; aceleraba y se pasaba los altos. Ya estaba muy oscuro a pesar de que no era muy tarde.
—¿Ya intentaron el procedimiento que les indiqué en caso de esto? — preguntó molesto y alarmado por el teléfono —¿Pero cómo es posible? Si hace un par de horas se encontraba muy bien— gruñó —Voy de inmediato para allá— colgó el teléfono.
—¿Qué pasa hermano? — se preocupó.
—Yuui tuvo una recaída muy grave, parece ser que no lo logrará— se cambió de inmediato —No sé a qué hora volveré, cierra todo muy bien, Fye ha de estar aún allá, así que te quedarás sola un rato hasta que llegue Yukito. No salgas— y sin decir nada más se fue rápido al hospital.
Sakura se mortificó mucho. Quería hacer algo pero no podía moverse de ahí, esperaba visitas.
Por primera vez en su vida deseó que Yukito no fuera. Estaba preocupada por Fye y quería estar con él.
Touya conducía por las calles de Tokio para llegar cuanto antes al hospital, pero nunca se esperó ver aquello que le preocupó tanto. Fye había pasado en su auto a un lado de él, iba a una muy alta velocidad, incluso se pasó el semáforo en rojo.
—Sakura— le llamó por teléfono —acabo de ver a Fye en su auto, va para su casa. Búscalo en cuanto llegue, te necesitará— ella asintió y colgaron el teléfono.
—¿Yukito? — le habló por teléfono a su amigo —Surgió un problema y no podremos estar en casa Touya ni yo ¿Hay algún problema si posponemos la cena? — preguntó muy apenada a su amor platónico. Él muy amablemente aceptó y preguntó si podría ayudar en algo —No… no te preocupes, ambos estamos bien— Yukito entendió y algo triste aceptó posponer la cena.
Sakura a penas y colgó salió de su casa sin importarle el frío. Esperaría a su mejor amigo fuera de su casa, por lo que le dijo Touya, Fye se encontraba muy mal.
Se quedó fuera de la casa de su amigo, esperándolo.
Vio cómo a lo lejos venía un auto a alta velocidad. Era Fye. Pero extrañamente se estacionó en frente de la casa de ella y se bajó rápidamente, yendo hacia la puerta.
(POV Fye)
—¡Fye! — escuché que gritaban mi nombre a lo lejos, traté de enfocar mi vista, pero fue inútil, las lagrimas no paraban de salir, me sentía como un tonto.
—Sakura…— descubrí que era ella, me estaba esperando fuera de mi casa.
Vi que comenzó a caminar en dirección mía, hacía su propia casa.
Noté su cara de sorpresa y angustia cuando al fin estuvo frente a mí.
—Lo quieren desconectar— dije sin más. Las lagrimas seguían brotando de mí, tenía tanto de no sentirme tan solo y devastado como ahora.
Sakura no me dijo más, sólo me estrechó entre sus brazos con fuerza.
En ese momento lágrimas silenciosas salían de mis ojos como ríos, no podía evitarlo.
—Tranquilo— atrajo mi cabeza hacia su hombro. Yo escondí mi rostro en el hueco entre su hombro y cuello, aspirando su fragancia tan suave, esto ayudó a que me tranquilizara un poco.
—No pueden desconectarlo… no quiero perderlo Sakura…— mi voz salió extraña, muy baja y adolorida, además de que rebotaba con su delgado cuello.
—Vamos adentro— me dijo, abriendo la puerta de su casa y entrando conmigo tomado de su mano. Al entrar sentí el aroma a comida preparándose, lo que me recordó…
—Sakura… la cena con Yukito— ella se sentó conmigo en el sofá más amplio, sin soltar mi mano de la suya. Ella me sonrió levemente.
—En este momento me importas más tú— apretó mis manos entre las suyas.
—Pero…— me sorprendí.
—Lo llamé hace rato. Pospusimos la cena— aclaró —Ahora dime, ¿Qué sucedió? Hace unos momentos llamaron a mi hermano, pidiéndole que fuera al hospital porque Yuui había recaído…
—Sí… tuvo una recaída muy fuerte y los médicos, incluso Ashura, ven imposible que despierte— mi corazón se contrajo al recordarlo.
—No lo van a hacer—Me abrazó de nuevo, compartiéndome de su calor y tranquilidad —Mi hermano se asegurará de ello— siento como toma mi mejilla con su suave mano.
—Gracias…— susurré con más lágrimas amenazando por salir. Sakura lo notó y las limpió de una manera tan tierna que incluso yo me sorprendí con el acto.
—Todo va a estar bien— me aseguró con una dulce sonrisa —Y mientras eso ocurre yo estaré aquí para ti— vi sinceridad en su mirada —No estás solo— besó mi mejilla con inocencia y amor.
—Gracias— sonreí levemente por primera vez, luego sentí un pequeño mareo que me sacó de equilibrio.
—¿Qué sucede? — escucho que me pregunta, pues inevitablemente llevé una mano a mi cabeza.
—Nada, sólo un mareo, es todo.
—Debe ser por las emociones tan fuertes que estás manejando— vi su mirada preocupada —¿No quieres comer algo? La cena está lista— me sorprendí ante sus palabras, pues ya había terminado la cena y aún así pospuso su compromiso con el tal Yukito. Me dio mucha pena rechazar su comida, pero mi estómago estaba tan tenso que si comía algo, seguro lo vomitaría al instante.
—Gracias, pero… no me siento muy bien, temo que me pueda hacer daño comer ahora— vi cómo asintió preocupada —Lo siento…
—¿Por qué? — se extrañó.
—Por venir a molestarte y hacer que te preocupes tanto— la miré a los ojos con seriedad. Ahora que lo pienso… llegué inconscientemente a su casa, buscándola a ella sobre a todas las personas. ¿Tanto la necesito a mi lado? No tuve que pensarlo mucho, la respuesta fue un inmediato Sí…
—No tienes por qué disculparte— vi cómo su entrecejo se arrugaba delicadamente en gesto de angustia —Ya te dije, soy tu amiga y estaré siempre para ti, aunque no quieras— tomó mis mejillas y las estiró hasta formar una mueca chusca en mi rostro —Así está mejor. Te ves más guapo con una sonrisa en tu rostro— me dijo libremente, hasta después se percató de lo que dijo, pues tiernamente me soltó de inmediato y se sonrojó con fuerza.
—No hay duda, eres mi mejor amiga— le sonreí sincero, a lo que ella me miró fijo unos momentos, sin apartar la mirada, no entendí por qué
—¿Sakura? — pestañeó varias veces antes de reaccionar y responderme.
—Ah sí— me sonrió algo sonrojada.
No sé por qué, pero seguía teniendo ganas de llorar. Tal vez porque he tratado de contenerme en cada momento.
—Fye…— me llamó de repente, sacándome de mi ensimismamiento.
—¿Sí?
—Si tienes la necesidad de hacerlo, hazlo. No te detengas. Las lágrimas son una buena forma para desahogar el alma. Además, es bueno llorar cuando algo duele mucho— me miró tiernamente, inclinando un poco su rostro para verme, pues yo tenía mi cabeza agachada —¿Fye? — alzó mi rostro con su suave tacto sobre mi barbilla. Vi su cara enternecida cuando se dio cuenta de que ya fluían ríos de mis ojos —Ven acá— me atrajo hacia ella y yo no me negué, al contrario, la abracé con mucha fuerza sin dejar de llorar. No recuerdo cuánto tiempo teníamos así, pero no me quería apartar. Lloré hasta que mis lágrimas terminaron.
Perdí la noción del tiempo, sólo sentí como poco a poco íbamos resbalando hasta quedar recostados sobre el sillón, como si fuera cama. Yo debajo y Sakura sobre mí.
Después de unos momentos ella reaccionó y se dio cuenta de la posición en la que estábamos.
—Disculpa, seguro que te estoy incomodando— trató de levantarse.
—En lo absoluto— le sonreí —No te alejes, por favor— le pedí. Ella se sonrojó fuertemente, pero se volvió a acomodar sobre mi pecho. Yo la rodeé con mis brazos por la cintura, apoyando mi barbilla sobre su cabeza, aspirando la dulce fragancia de su cabello tan suave.
Me sorprendió mucho la manera tan perfecta en que encajan nuestros cuerpos, pareciese que fueron hechos el uno para el otro.
(POV Sakura)
No puedo creerlo, estoy recostada sobre el pecho de Fye y se siente… tan bien estar así. Nunca en mi vida me había sentido tan segura y protegida como ahora en sus brazos. Inevitablemente mi corazón comenzó a dar brincos muy fuertes.
No sé qué es, pero últimamente me inquieto mucho cuando Fye está cerca de mí, pero no para mal, si no que me pone nerviosa. Esta sensación es extraña, pero me gusta, es algo que sólo él ha logrado causar en mí y no encuentro explicación lógica para eso.
Me acurruco más sobre su pecho, hasta que detecto un sonido muy peculiar y acelerado.
Es su corazón que está latiendo tan fuerte como el mío. Sonreí ante esto, significa que está sintiendo lo mismo que yo. Lo abracé con fuerza, aspirando su aroma tan masculino y tan característico en él. Ese aroma idéntico, pero más intenso que la camisa que me regaló aquel día en el que nos conocimos mejor. No sé por qué, pero nunca quise lavarla, no quería que perdiera ese aroma tan delicioso a Fye, así que la guardé bajo mi almohada para disfrutar de su fragancia todas las noches.
Poco a poco me fui quedando dormida, perdiendo la noción del tiempo y entrando a un profundo sueño, sintiéndome tan segura y protegida entre los brazos de mi mejor amigo…
(POV Fye)
Abrí mis ojos perezosamente, pero los volví a cerrar al sentir cómo la luz de la mañana se colaba entre mis pestañas. Me acostumbré a la luz y abrí bien mis ojos, apreciando todo a mi alrededor y reconociéndolo como la casa de Sakura.
En ese momento me percaté de un peso extra sobre mí. Sonreí ampliamente y hasta un poco sonrojado al descubrir a Sakura aún sobre mi pecho, acurrucada dulcemente entre mis brazos. Así como me encontraba pude apreciar todos y cada uno de los rasgos tan finos de mi amiga.
Empecé viendo sus cejas, tan delgadas y delineadas; luego sus ojos verdes tan profundo y hermosos que ahora se encontraban cerrados, dejando ver sólo sus largas y espesas pestañas; luego vi su pequeña y respingada nariz tan tierna; de ahí pasé a sus labios… no pude evitar perderme en aquellos finos y naturalmente rosados labios que presumían de tener una piel tan suave y cálida que invitaban a ser probados.
No pude resistirlo y aunque fuera con mis dedos tenía que tocarlos. Dirigí lentamente uno de mis dedos hacia aquellos labios y los acaricié con cuidado de no despertarla. Por Dios, eran tan suaves…
Devolví mi mano a su sitio, abrazándola firmemente, pero con delicadeza de no dañarla.
En ese instante mi rostro se puso de mil colores al fijar mi atención en cierta parte de su cuerpo que se presionaba con fuerza sobre mi estómago. Pude sentirlos firmemente presionados contra mí. Comencé a sentir un calor inundar mi rostro por completo. Decidí pensar en otra cosa, pues si seguía con mi corazón tan acelerado podría darle un susto a Sakura. Suspiré…
Mejor me dediqué a ver su rostro de nuevo. Sinceramente es una chica muy hermosa, incluso me he dado cuenta que en la escuela es de las mujeres más comentadas, no como las demás, sino por ser famosa al rechazar siempre a los chicos que se le declaran. No pude evitar sonreír, otra cosa que ambos tenemos en común. Me siento tranquilo con eso, así ningún chico se le acercará más de lo debido, aunque…cuando llegue la persona a quien ella ame…
No, no quiero pensar en eso. Lo importante es que ahora está conmigo y me ha ayudado mucho en el asunto de Yuui, realmente necesitaba su apoyo.
Admiré su rostro por un rato, hasta que comenzó a despertar.
(POV Sakura)
Abrí mis ojos lentamente, dándome cuenta de que ya había amanecido, pues la luz me calaba en los ojos.
Terminé por fin de abrirlos por completo y mi corazón se aceleró locamente.
Frente a mí, se encontraba un par de ojos azules tan profundos que casi pude sumergirme en ese mirar tan suave y dulce, pero a la vez tan intenso.
No pude evitar sonrojarme ante la mirada de Fye. Algo se encendió en mi corazón, haciéndolo latir aún con más fuerza (Como si fuera posible) al darme cuenta de que aún descansaba sobre el pecho fuerte de mi amigo.
—Buenos días— me saludó, besando mi frente— yo me sonrojé a más no poder —Gracias por todo— me dijo— yo me levanté y me senté en el sillón.
—No tienes nada qué agradecer— sonreí sincera y aun algo apenada.
—En realidad si, mira que dormir en una posición tan incómoda sólo por complacer a tu amigo— sonrió soltando una risita —Gracias…
—Bueno… no fue incómodo, al contrario, dormí muy bien— sonreí muy apenada y aún sintiendo mi rostro caliente —Y no fue sólo por complacerte— sonreí burlona —Yo también dormí muy a gusto.
De pronto sentí cómo Fye me atraía a sus brazos. Yo me sonrojé mucho.
—muchas gracias por tu apoyo. No sé por qué, pero anoche cuando me dieron la noticia sólo pude pensar en venir a desahogarme contigo, por eso llegue primero a tu casa pero... ¿Qué hacías fuera de mi casa?— me preguntó extrañado.
Yo le expliqué que Touya me había hablado.
—Ya veo...
—Lo que me recuerda. ¿¡Por qué manejabas como loco?! Me preocupaste bastante— lo miré molesta.
—Disculpa por preocuparte, pero... Solo quería llegar cuanto antes...— suspiró, lo mismo hice yo.
—Está bien, ya pasó— sonreí —¿Qué te parece si vamos con Yuui?— me arriesgué a sugerir. Pensé que le incomodaría, pero pareció alegrarle el hecho de que yo también quisiese ir.
—¿De verdad quieres ir?— se extrañó un poco, pero sonreía incrédulo.
—¡Por supuesto que sí! Es tu hermano y sinceramente llevo mucho tiempo queriendo conocerlo. Después de todo es el hermano de mi mejor amigo— sonreí —¿Vamos entonces?
—Vamos— asintió sonriente.
Pronto ambos nos encontrábamos en el hospital.
Nos encontramos con Touya en el pasillo fuera del cuarto. Se veía cansado y ojeroso.
—¿Cómo se encuentra Yuui?— preguntó de inmediato mi amigo.
Touya lo miró unos segundos con total seriedad.
—No ha reaccionado a los medicamentos y no muestra mejoría— respondió con seriedad, pero yo sé que fue difícil para él darle esa noticia.
Veo cómo Fye aprieta la quijada, se ve molesto e impotente.
—¿Podemos verlo? — pregunté. No se sorprendió al verme ahí.
—pasen— nos dejó entrar pero él se quedó a hablar con otro médico, éste parece extranjero. Su cabello es negro y corto, sus ojos son de un café muy llamativo y lindo. Es un doctor joven y guapo, pero traía la misma cara de preocupación que Fye.
Entramos al cuarto y me sorprendió bastante ver a la persona en la cama. Si no supiera, podría decir que es Fye quien está ahí. Sentí una opresión en el pecho al verlo conectado a varios aparatos y cables, de los cuales dependía su vida.
Hace tiempo leí un artículo donde decía que las personas en coma escuchaban y entendían todo a su alrededor a pesar de no estar conscientes.
—Yuui— me senté en la silla al lado de la cama y tomé su mano con cuidado. Estaba muy frío —Sé que me escuchas, así que pon atención a lo que voy a decir— apreté su mano —no puedes darte por vencido. Tu hermano te necesita más de lo que imaginas, no puedes dejarlo sólo Yuui. No nos conocemos, pero puedo decirte que tu hermano es un chico muy especial y muy bueno, no dejes que eso cambie, pues... si te rindes, Fye no aguantará ese golpe tan duro, así que continua esforzándote. Tú puedes Yuui— apreté su mano con cariño —Tienes que despertar para que podamos conocernos mejor— no me había dado cuenta hasta ahora que mis lágrimas caían por mis mejillas. Sentí una mano en mi hombro y levanté la mirada hasta encontrarme con los ojos llorosos de Fye, quien me dedicó una sonrisa y mirada de agradecimiento.
—Todo va a estar bien— le sonreí.
—Gracias—acarició mi espalda.
(POV narrador)
Luego de ese momento, los días transcurrieron muy lentamente para ambos, pues la preocupación por Yuui iba en aumento.
Sin que se dieran cuenta, navidad llegó y con ella el sentimiento de soledad tanto en Fye como en los Kinomoto.
Sería otra navidad sin familia…
Aunque todo puede ocurrir, en especial ahora.
Continuará…
Hola a todos, espero de verdad que les esté gustando mi fic. Si es así agradecería en gran manera que me lo hicieran saber a través de un inbox, review o incluso mi Facebook: Tsuki No Hana :) ahí también podrán encontrar mi página "More than Words" donde publico imágenes de los fics que he publicado. Por lo pronto sólo tengo una de este fic, pero hay bastantes de "Amor Inesperado" mi otro fic que está po terminar.
En fin, no los entretengo más. De nuevo muchas gracias por leer y ¡Por favor! anímense a dejar un review; ya sea comentario, crítica o incluso sugerencia par ala historia (puedo hacer modificaciones)
¡Saludos! y hasta al rato.
