Mi Mejor Amiga
XII
"LLA"
(Pov's narrador)
Unos días después, Sakura salió del hospital con reglas muy rigorosas a seguir. Durante esos días, Fye estuvo faltando a la universidad y al trabajo con tal de estar con ella y cuidarla.
Ella se lo agradeció mucho a pesar de que le insistió en que no era necesario. Realmente si lo era, lo necesitaba más que nunca a su lado.
—No me voy tranquilo.
—No pasa nada hermano, estaré bien.
—Pero te quedarás sola.
—No pasa nada, Fye vendrá más tarde cuando se desocupe de la universidad. Vete a trabajar, yo ya estoy bien— insistió y la verdad ya estaba mejor, pero constantemente sangraba de la nariz y sufría de desmayos repentinos.
—Está bien— aceptó resignado, ya estaba en la puerta con sus cosas a un lado, listo para salir.
Después hizo algo que Sakura no se esperaba:
Dio un par de pasos hasta acortar la distancia entre ambos, la rodeó con sus fuertes brazos tomándola de la cintura y de la cabeza, en un abrazo muy paternal.
—Ten mucho cuidado Sakura, por favor…— La apretó más contra él y puso su barbilla sobre el sedoso cabello castaño de su hermana.
—Sí, Touya— aceptó con una sonrisa, correspondiendo fuertemente al abrazo. Pocas veces su hermano hacía eso, pero nunca con tanto… ¿Miedo? No supo porqué, pero sintió que su hermano trataba de protegerla de algo.
A penas Touya se fue, Sakura empezó a aburrirse mucho. Sola en casa, sin permiso de cocinar ni hacer nada más que estar quieta.
Suspiró aburrida. Pero el sonido del timbre interrumpió su aburrimiento.
¿Quién podría ser a estas horas de la mañana?
—¿Syaoran? — se sorprendió al abrir la puerta y encontrarse con su maestro.
—Hola Sakura ¿Puedo pasar? — saludó sonriente, sólo ella veía esas sonrisas en él.
—Adelante— lo recibió gustosa.
—¿No deberías estar dando clases? — se sentó en un sillón doble, mientras que Syaoran hacía lo mismo a su lado, en el mismo sillón.
—Los maestros también nos fugamos— sonrió burlonamente. Sakura rio —Ya hablando en serio, vengo a ver cómo seguiste.
—Estoy mejor— trató de sonreír como siempre, pero aún así él notó su debilidad.
—Me alegro— sonrió —Nos preocupaste mucho el otro día— fue sincero.
—Lo siento— se avergonzó —Pero ya estoy mucho mejor— Sonrió.
—Que bueno porque vengo a darte una muy buena noticia— la miró con una felicidad misteriosa.
—¿Qué cosa?
—Es sobre el premio del concurso. Resulta que el primer premio es una beca completa para estudiar tu últimos año en la universidad de gastronomía que tu desees, claro, en otro país— le explicó muy entusiasmado —¿Qué te parece? — miró atentamente los gestos de ella.
—No lo puedo creer, ha sido mi sueño desde que entré a la universidad…— dijo en un susurro incrédulo, hasta que reaccionó y brincó del sillón, saltando muy feliz —¡Podré estudiar en Francia! ¡Sí! ¡Sí!
Syaoran la veía saltar de un lado a otro con una gran sonrisa. Sentía paz al verla feliz. Pero esa felicidad duró poco.
—¡Sakura! — de inmediato se paró y amortiguó la caída de ella con su propio cuerpo.
—L-lo siento Syaoran— se avergonzó mucho —De pronto me sentí algo mareada…
—Tranquila, no hay problema conmigo pero si me preocupas mucho, no debiste esforzarte tanto— le reprochó, aún en el suelo.
—Lo siento… es que estoy muy feliz— sonrió a pesar de su malestar.
La ayudó a incorporarse, pues una debilidad la invadió repentinamente.
—Tranquilo, estoy bien— calmó a su maestro, pues se veía algo preocupado y nervioso.
—¿No prefieres descansar en tu recámara? — se angustió.
—Estoy bien, la verdad no tengo ganas de estar acostada— hizo cara de fastidio.
—De acuerdo… pero al menos déjame cocinarte algo para que comas mas tarde y no tengas que esforzarte preparando algo— se ofreció muy amablemente.
—Syaoran…— se sorprendió, pero luego sonrió —No te preocupes, mi hermano me dejó comida como para dos semanas— rio —y de todas formas vendrá Fye a la hora de comida— sonrió al recordar a su amigo.
—Ya veo…— se puso serio ante la mención del rubio —En ese caso me retiro, debo volver a clase— rio un poco —Tristemente no puedo fugarme de todas las clases— se encogió de hombros resignado —Si necesitas algo no dudes en llamarme, vendré de inmediato ¿Sí? — miró a su alumna con ternura, pues eso era lo que le inspiraba cada que la miraba.
—Gracias Syaoran— le sonrió muy agradecida.
Pasaron las horas y ya no sabía qué hacer, estaba muy aburrida y ya había visto tres películas, ninguna le gustó. Con esto se dio cuenta de lo que realmente disfruta no es la película, sino la compañía de Fye y sus comentarios sarcásticos que siempre arruinan las buenas escenas.
De pronto escuchó ruidos en la puerta, un rechinido de algo metálico y un chasquido.
Se asustó un poco pero se relajó al ver que se trataba del cartero que dejó la correspondencia por la rendija de la puerta.
Se acercó y recogió los sobres.
—Cuentas, cuentas, cuentas…— pasaba de adelante hacia atrás uno por uno —…Mi hermano tendrá mucho que pagar— rio bajito al ver el estado de cuenta del teléfono celular del mismo, hasta que un sobre llamó su atención —…Hospital central de Tokio— al parecer eran sus resultados.
No sabía que se los mandarían por correspondencia.
La curiosidad la invadió por completo. Abrió el sobre y comenzó a leer palabras extrañas con cifras y dígitos que no entendía. Se fue hasta la parte inferior de la hoja, donde aparecía el diagnostico… comenzó a temblar levemente, no podía creerlo…
—Positivo para LLA: Leucemia Linfocítica Aguda…— la hoja entre sus manos comenzó a temblar igual que ella.
Se quedó congelada durante unos minutos, pensando en qué pasaría ahora, pues conocía muy poco de la enfermedad pero sabía que es casi incurable ya que se trata de un tipo extraño de cáncer.
Una furia empezó a crecer dentro de ella.
¿Por qué a ella? ¿Por qué ahora que estaba por cumplir el sueño de su vida, o ahora que al fin tenía claros sus sentimientos hacia Fye? ¿Por qué…?
No lo pensó más y en un arranque de emociones encontradas, tomó sus llaves, su bolso y salió casi corriendo de su casa. ¿A dónde? Ni ella misma sabía. Lo único que tenía en mente era correr, correr sin importar que sus huesos dolieran, o que sus mareos se intensificaran al grado de que ya no corría, sino, caminaba lentamente, casi cayéndose.
Encontró un parque y se sentó en la primera banca que encontró. Descansando un poco de su malestar.
—Maldita enfermedad— masculló enojada como pocas veces en su vida.
Tenía ganas de gritar y desahogarse, sacar toda esa furia por su injusta vida.
No quiere morir. Ella quiere graduarse, cumplir sus sueños como profesionista, tener un restaurant gourmet, casarse con el hombre que ama, tener muchos hijos y conocer hasta a sus bisnietos para después morir de anciana en los brazos de su marido. Ese era el sueño de su vida, pero ahora… todo ese futuro soñado se partía en mil pedazos frente a ella, desmoronándose ante sus pies.
Sacó el sobre de su bolso y volvió a leer los resultados, como si haciéndolo fuesen a cambiar.
No supo cuánto tiempo estuvo sentada en aquella banca, llorando, ausente de este mundo y aislada en sus pensamientos.
Reaccionó cuando las luces del parque se encendieron, anunciando el anochecer.
—¿Tan tarde es? — se preguntó al ver que oscurecía muy rápido.
Se limpió las lágrimas que ya habían dejado un camino muy marcado en su rostro y buscó su teléfono móvil, pero no lo encontró.
—Lo olvidé en la sala…— recordó, pero poco le importó. Seguro estaban preocupados por ella, pero de todas formas llegaría a casa, tarde o temprano lo haría, así que le daba igual…
Se puso de pie y comenzó su camino de vuelta a casa. Había corrido tanto y sin rumbo fijo, que tardó en reconocer las calles y el rumbo por el que andaba.
—¿Me fui tan lejos? — pensó el tener una hora caminando sin poder llegar aún. Estaba ya muy agotada y sentía que en cualquier momento sus piernas se detendrían y caería rendida al suelo, pero un recuerdo fugaz llegó a su mente.
"Tú puedes hacerlo Sakura, yo sé que puedes"
La voz del rubio dándole ánimos llegó a su mente.
A partir de ese instante, un creciente deseo de vivir afloró de su corazón. Ella no se iría de este mundo sin que antes Fye supiera de sus sentimientos, al menos quería intentarlo y por él es que lucharía.
—Sí… lucharé contra esta enfermedad, lucharé para poder estar contigo, aunque tú sólo quieras mi amistad…— murmuraba agotada, caminando con lentitud hacia su casa.
—¡¿Dónde se habrá metido?! — Touya golpeó con su puño la mesa del comedor.
—Llamé a la policía y no tienen reportes de alguien como Sakura— le informó Fye, igual de molesto e impotente, pero controlándose y pensando fríamente para poder encontrarla.
El rubio tenía una paciencia envidiable, pero siempre que se trataba de Sakura, esta paciencia salía sobrando.
Ya había salido a buscarla a los alrededores cuando llegó al mediodía a casa y no encontró a nadie, pero él y Touya tenían ya todo el día buscándola y no aparecía.
Si seguía con esa incertidumbre se volvería loco. La mujer que ama está perdida y él no puede hacer nada para que vuelva a casa.
Pocas veces en su vida sintió tal frustración e impotencia.
—¿¡Por qué se fue?! — sin aguantar más su furia, dejó salir todo ese sentir que lo consumía por dentro. Golpeó con su puño la puerta de la casa, pero justo en ese instante se escucharon unas llaves.
Los ojos del rubio se abrieron más de lo normal. No lo pensó ni un segundo y abrió la puerta, encontrándose con una demacrada Sakura, con las llaves en sus manos a punto de abrir la puerta.
—Touya… Fye… al fin llegué— diciendo esto se dejó caer rendida sin importar que se estampara contra el duro suelo.
—¡Sakura! — Fye la tomó en brazos antes de que cayera.
—¡Con un demonio! ¿¡Dónde rayos te metiste?! — gritó el médico colérico, pero era muy tarde, su hermana ya estaba inconsciente.
De inmediato la llevaron a su recámara y la acostaron en su cama.
—Sakura…— sintió un alivio enorme al tenerla frente a él sin un rasguño. Sinceramente temían lo peor…
—No entiendo porqué pudo haberse ido— murmuró Touya, sentado en la silla del escritorio de su hermana —Caminó mucho. Se ve muy exhausta.
—Sí…— limpió con un paño húmedo las marcas de sus lágrimas —Estuvo llorando mucho también— se preocupó.
—No entiendo…— se frustró el galeno.
—Touya.
—¿Si?
—¿Puedo quedarme a su lado esta noche? Quiero asegurar que esté bien— pidió serio y angustiado. El médico asintió y después de unas horas de estar cuidándola se fue a descansar.
—¿Por qué huiste Sakura? ¿Qué te llenó de tanta tristeza? — preguntó en voz baja, con una mezcla de preocupación, enojo y tristeza.
Más tarde el rubio apagó la luz de la habitación y se sentó en el suelo, a un lado de la cama y sin soltar la mano de su amada en ningún momento. Quería que aunque sea dormida, sienta su apoyo. Lo mismo hacía con Yuui todos los días cuando iba a verlo.
Poco a poco se fue quedando dormido con su cabeza recostada a un lado de la mano de Sakura.
A la mitad de la madrugada ella despertó, sintiéndose verdaderamente mal, pero algo cálido en su mano la reconfortaba.
Bajó la mirada y se encontró con el hombre al que ama en secreto.
—Fye…— susurró con lágrimas queriendo salir. Tuvo que aguantar sus ganas de llorar para no despertarlo. Realmente no tenía ganas de explicar el motivo de su escapada.
Ya no pudo conciliar el sueño y se puso a pensar en lo que haría.
Deseaba luchar para vencer la enfermedad, pero a la vez no quería que él se enterara de eso, pues ya tiene suficiente con el coma de Yuui como para sumarle un cáncer a la lista.
Debía planear algo para curarse sin que él se enterara.
Después de pensar un rato tomó una decisión:
A la mañana siguiente hablaría sólo con Touya y le daría la noticia, le pediría guardar el secreto y buscar a Ashura uno de los mejores oncólogos para tratar su leucemia, pero también debía pedirle que guardara el secreto, eso sería difícil…
También estaba el asunto del lugar donde viviría, pues Fye se daría cuenta fácilmente si se quedaba en su casa.
Llegó a la conclusión de buscar algún otro lugar para vivir, pero le diría a que se fue de viaje debido al premio que ganó, así no sospechará nada…
—No… ya sé lo que haré…— pensó —Hablaré con él y le diré que lo amo… si él corresponde mis sentimientos me quedaré y no le esconderé nada; pero si no los corresponde y me deja ir… tendré que irme verdaderamente aunque no sea a Francia, sino a algún hospital…— pensó con mucha tristeza, admirando el rostro de su amor platónico. No pudo evitar las ganas de acariciar su mejilla.
(Pov's narrador)
Los rayos del sol comenzaron a colarse entre las cortinas, despertando a la ojiverde. Sus ojos estaban rojos e hinchados por tanto llorar.
Miró a su derecha y se encontró con su amigo, aún dormido y sin soltar su mano.
—Fye— susurró ella, apretando un poquito su mano para que despertara. Parecía no estar muy cómodo en el suelo.
El rubio fue despertando poco a poco. Ella vio cómo sus parpados se abrían y cerraban un par de veces, escondiendo unos hermosos ojos color zafiro.
—¡Sakura! — la llamó con voz ronca y adormilada —¿Estás bien? ¿Sucede algo? — se levantó alarmado. Ella sonrió levemente mientras negaba con la cabeza.
—No te preocupes, estoy bien— tomó la mano de su amigo —¿Me harías un gran favor? — sonrió conteniendo sus enormes ganas de llorar.
—Lo que tú me pidas— aún tenía marcas del colchón en su mejilla el pobre.
—¿Puedes llamar a Touya? Necesito hablar de algo importante con él…
—Sí, ahora vuelvo— se dirigió a la puerta, pero se devolvió un instante —¿Segura qué estás bien? — se agachó para verla mejor a los ojos, en su mirada se notaba la angustia.
Sakura sólo asintió tranquilamente.
—De acuerdo…— suspiró mortificado para después salir en busca de su hermano.
Momentos después ya se encontraban Sakura y Touya a solas. Fye aprovechó para ir a tomar un baño a su casa.
—No me tienes muy contento— tomó una silla y se sentó al lado de la cama —Te fuiste sin avisar y sin teléfono, volviendo hasta la noche como si no tuvieras familia— la miraba muy duramente. Sakura sentía puñaladas en su corazón. Su hermano nunca le había hablado tan duramente.
—Lo siento…
—Explícame en este momento por qué te fuiste ¿Qué te puso tan mal y porqué reaccionaste así? — se cruzó de brazos mirándola con enojo.
Ella suspiró y se levantó un poco para tomar algo de su bolso.
—Este fue el motivo…— le entregó un sobre arrugado a su hermano.
Touya se sorprendió al verlo.
—Les ordené claramente que no lo mandaran por correspondencia— pensó enfadado.
Al comenzar a leer los resultados su rostro se fue poniendo cada vez más y más pálido. Hizo lo mismo que Sakura, arrugó el papel entre sus manos.
Ella nunca lo había visto reaccionar así, pues tenía su quijada muy apretada y casi podía jurar que sus dientes rechinaban.
—¿Sabes lo que significa? — preguntó él, decepcionado.
—Sí…
—Bien, empezaremos con tratamiento de inmediato, aun se puede hacer algo— hizo bola al papel entre su puño y lo tiró a algún lado de la habitación —No voy a dejar que te pase nada ni que te des por vencida tan pronto— espetó su hermano con mucha seriedad.
—No me rendiré hermano, ya lo he decidido. Lucharé contra el cáncer— había mucha decisión en sus verdes ojos.
—Me alegra oír eso— sonrió suavemente y puso su mano sobre la cabeza de ella, en un dulce gesto —Hablaré con Ashura hoy mismo, la oncología es su especialidad y estoy seguro que con su ayuda venceremos esto— tomó la mano de su hermana. Ella asintió.
—Sobre eso…— lo pensó un momento y luego dijo decidida —…Quiero pedirte que no le digas nada a Fye.
—Tarde o temprano se va a enterar.
—Lo sé, por eso he tomado una decisión y te suplico la respetes hermano, por favor— lo miró con mucha insistencia, a él no le quedó más que aceptar.
—¿Qué decisión tomaste? — preguntó cauteloso.
—El premio del concurso es una beca en el extranjero, así que usaré ese viaje de pretexto para que Fye crea que estaré un año estudiando fuera del país. Mientras tanto viviré en algún otro lugar, tal vez cerca del hospital. Y mi escuela… terminaré este semestre para que sólo me falte un año, ese lo repondré cuando esté sana— le explicó con seriedad y seguridad.
Touya se recargó en el respaldo de la silla y tomó aire, tratando de procesar todo aquello.
—Está bien— aceptó después de unos minutos de pensarlo —Así será, pero lo de vivir en otro lado no me parece. Estarás sola y eso es muy peligroso.
—Ya pensaré en algo, pero por lo pronto empecemos con el tratamiento. Hablaré con Fye mañana y le diré que me iré…— bajó la mirada —Aunque aún hay la posibilidad de que le diga toda la verdad, pero eso depende de él…— pensó.
—De acuerdo, pero hoy te quedarás en cama. Iré al hospital y en base a tus exámenes Ashura y yo veremos cómo será tu tratamiento— notó la mirada preocupada de ella —Y no te preocupes, lo convenceré de que no le diga nada a Fye.
—Gracias…
—Sakura— tomó su mano y la miró directo a los ojos —Saldremos de ésta juntos, te lo prometo.
—Touya…— ya no lo aguantó. Dejó salir todas sus lágrimas, le dolería más el pecho si seguía aguantando tanto.
Touya ya no dijo nada e hizo algo raro en él ya que pocas veces demostraba su afecto tan explícitamente.
Se subió a la cama, sentándose a un lado de su hermana y abrazándola muy fuertemente. Él tampoco pudo contener algunas lágrimas ante la terrible noticia.
—Tengo miedo…
No soportó el dolor que implicaban aquellas palabras y la rodeó con sus brazos, apretándola contra sí, secando sus mudas lágrimas con su camisa.
—Todo va a estar bien— frotaba su brazo con cariño, sin soltarla del abrazo. Ella seguía llorando con muchas ganas.
Cuando se volvió a quedar dormida, Touya salió, dejándola descansar.
A penas llegó a su habitación, lo primero que hizo fue asestar un puñetazo en la pared más cercana. Esto le causó fuertes heridas en su mano, pero su ira era más fuerte que el palpitante y creciente dolor en su miembro.
—¿Por qué a ella? — masculló iracundo y con lágrimas en los ojos —Primero en mi madre y ahora…— se tiró sentado en la cama, pensando…
Luego de calmarse se limpió la herida, arrepintiéndose de dar tal golpe, pues tuvo que vendar por completo su mano izquierda y la pared… bueno, tendría que repararla después del agujero que dejó en ella.
A penas terminó se fue directo al hospital, no sin antes dejarle el teléfono a un lado a su hermana por si necesitaba algo.
—¿Ya te vas? ¿cómo siguió Sakura? — preguntó el rubio saliendo de su casa y alcanzando al médico antes de que se subiera a su auto.
—Sí, tengo unos asuntos importantes en el hospital— escondió su mano vendada —Sakura ahora está dormida, está un poco mejor pero necesita mucho descanso. Puedes quedarte si quieres, no hay problema— se despidió con esto y se fue.
El rubio se quedó al cuidado de su amiga todo el día, incluso le preparó de comer, pero ella no despertó hasta el atardecer.
Mientras tanto, en el hospital. Touya habló con Ashura y después de un rato logró convencerlo de no comentar nada de esto a Fye. El pobre se encontraba igual de afectado al saber la noticia, no podía creerlo.
Ashura se puso a trabajar de inmediato en el caso y programó un tratamiento adecuado para su estado. Empezarían en dos días, en sábado para que no faltara más a clase.
—Buenos días, Sakura— se acercó al ver que despertaba.
—Buenos… ¿Días? — vio que ya estaba oscureciendo —¿Dormí tanto? — preguntó asombrada. El rubio asintió con una suave sonrisa.
—¿Cómo te sientes?
—Mucho mejor— se estiró en la cama perezosamente. Realmente se sentía mucho mejor, pues las molestias habían disminuido mucho.
—Me alegra— dijo realmente aliviado —Mira, te traje algo de comer— le mostró una bandeja con un rico caldo de pollo.
Sakura sonrió, pero no tenía mucha hambre. Aun así comió casi todo.
—Delicioso— admitió. Hasta un caldo de pollo le quedaba exquisito a su amigo.
—Qué bueno que te gustó— recogió la bandeja.
—Muchas gracias— sonrió feliz.
—Sakura…— la miró triste —¿Quieres hablar de lo que pasó ayer? — preguntó con preocupación reflejada en sus ojos.
—Yo…— bajó la mirada —… por ahora no quiero hablar de eso. Discúlpame Fye.
—No te preocupes— puso una mano en la cabeza de ella —Lo harás cuando te sientas lista— le sonrió tiernamente.
—Gracias por entender— sonrió leve —Fye, son las siete de la tarde ¿No tienes que ir a trabajar?
—Sí, pero si prefieres me puedo quedar aquí contigo— ofreció amablemente, pues aún le preocupaba mucho.
—Suena tentador— sonrió —Pero ya me siento mucho mejor y además no quiero hacerte perder otro día. Mejor ve.
—¿Segura?
—Sí.
—De acuerdo…—Suspiró. Se puso de pie, apoyó ambas manos sobre la cama, muy cerca de ella para dejar su rostro a centímetros del de ella —Cuídate mucho por favor— le dijo en voz baja y tranquila, mientras la miraba con un sentimiento muy especial. Sus ojos azules se veían más profundos de lo normal.
Besó su frente con mucho amor y se incorporó, dándose media vuelta para salir.
—Mañana en nuestra cafetería favorita a las cuatro de la tarde— dijo ella de repente, antes de que el rubio saliera.
—Sí— se giró a verla con una gran sonrisa en el rostro —paso por ti antes— le guiñó un ojo y se fue.
Sakura soltó un gran suspiro y se tiró de nuevo en su cama. Su corazón latía muy fuerte.
Touya llegó más tarde y le explicó el plan de tratamiento. Ella estuvo de acuerdo y le pidió permiso para salir con Fye a una cafetería. Él entendió el motivo y aceptó.
—Estás muy bella— le dijo el rubio cuando ella le abrió la puerta de su casa —¿Es acaso un día especial? — preguntó interesado y curioso.
—Algo así— se encogió de hombros un poco nerviosa, pues era el día en el que le confesaría sus sentimientos a su amigo.
—Por aquí mi bella dama— le extendió su brazo y ella sonrojada se abrazó de él y caminaron hasta el auto.
Durante el camino ella pensaba muchas cosas. La noche anterior no había podido dormir por haber estado pensando en cómo reaccionaría su amigo cuando se le confesase. Tenía miedo de que él pensara que era como las demás chicas, tenía miedo de que pensara que siempre estuvo enamorada de él y que sus verdaderas intenciones desde un principio fuesen mero interés, pero no era así… ella se fue enamorando poco a poco y día con día de Fye, de sus bromas, su carácter, sus detalles, su cariño, de su mirada y de su manera de tratarla…
Llegaron a la cafetería y se sentaron en una mesa con vista al jardín botánico que había en frente.
—Y bien ¿Cuál es el motivo de esta merienda? — preguntó ansioso.
Sakura pensó un poco para después contestar seria.
—Hay dos cosas de las que quiero hablarte…
—¿Es algo malo? — se precipitó, preocupado.
—Espero que no lo sea para ti— tomó aire.
—¿Qué sucede? — preguntó impaciente, pero se dio cuenta de que la estaba presionando, así que mejor guardó silencio y esperó a que ella hablara.
—Recuerdo los días de preparatoria, cuando las chicas se te declaraban por montones— sonrió, mirando por la ventana y evadiendo la mirada penetrante de su amigo.
El rubio no entendió a qué quería llegar con eso, así que mejor guardó silencio y la dejó hablar.
—Recuerdo también la manera en que las rechazabas, pues sabías que todas se acercaban a ti por interés de ser tu novia…— se armó de valor y lo miró a los ojos, notando la curiosidad en ellos —ahora las entiendo… y tengo miedo de ser rechazada por ti de la misma manera que ellas…— bajó la mirada, avergonzada.
La mente de Fye no ataba cabos. No entendía por qué decía todo aquello.
—Sakura— tomó su barbilla y la alzó para mirarla a los ojos —¿Por qué habría de rechazarte? Eres mi mejor amiga— le sonrió tiernamente.
—Por eso mismo—Giró el rostro, muy sonrojada —Porque tal vez lo que sientes hacia mí sólo es cariño de amigos, pero yo… yo no siento lo mismo— cayó un momento, sin atreverse a mirarlo —Si te digo que tengo miedo de ser rechazada es porque yo… yo…— le costaba decirlo —…ya no puedo, no quiero engañarte más…— lo miró a los ojos y notó confusión en los zafiros de su amigo.
—Pero… ¿a qué te refieres Sakura? — preguntó algo asustado.
—Ya no puedo ser tu amiga… porque la verdad es que siento mucho más…— expresó pausadamente, con miedo a su reacción.
El rubio la miraba con total atención, pero ante estas palabras no pudo más que quedarse boquiabierto.
—Sakura…
—Antes de que digas algo— lo interrumpió —Me enamoré de ti no cuando te conocí, sino con el tiempo, con tus detalles y atenciones— bajó la cabeza con mucha vergüenza —Yo no soy como las típicas chicas que se te declaran… aunque eso parezca— murmuró en voz baja lo último mientras arrugaba con sus manos la tela de su falda.
—Tú no eres una típica chica— aseguró él con una sonrisa y mirada suaves.
No sabía cómo expresarle que él está loco por ella casi desde que se conocieron. Su mente estaba hecha un caos y su corazón también. Pero era su oportunidad perfecta para decirle lo que tanto anhelaba.
—Hay otra cosa que quiero decirte— habló más seria —El premio del concurso es una beca en el extranjero…— lo miró a los ojos con decisión —Aún no me has respondido en cuanto a mis sentimientos… así que depende de tu respuesta para saber si me voy a Francia un año o si me olvido de eso y me quedo aquí… contigo…
El rubio se sorprendió a más no poder ¿Era verdad todo lo que estaba diciéndole?
—Está dispuesta a olvidar su sueño si yo le digo que la amo… no puedo, no puedo ser tan egoísta como para aceptar lo que siento con tal de que se quede y olvide su más grande sueño— apretó sus puños bajo la mesa, se encontraba en un gran dilema —No puedo decirle que la amo… no puedo…
—Así que… ¿Cuál es tu respuesta? — insistió Sakura con el rostro completamente colorado.
Fye guardó silencio unos momentos procesando si valía la pena o si se arriesgaría.
—No… no dejaré que sus sueños se vayan por el caño…— pensó decidido —Sakura— la miró a los ojos, los de ella temblaron de nervios —Lo siento mucho, pero no siento lo mismo— él mismo sintió como su corazón se apachurraba y era exprimido por el sentimiento de culpa.
Sakura guardó silencio, mirándolo casi ausentemente ante la respuesta.
—Viaja a Francia y aprende todo lo que puedas para que puedas cumplir tus sueños— desvió la mirada, no podía decírselo a los ojos o ella descubriría la gran mentira —No vale la pena que desperdicies esa oportunidad por mi— la miró y se arrepintió de ello, pues la pobre contenía sus lagrimas a duras penas. Era la primera vez que él la hacía llorar. Se maldijo a sí mismo.
Sakura se puso de pie, dispuesta a irse.
—Déjame llevarte— se levantó él.
Ella negó levemente.
—Asistiré a esta última semana de clases y después me iré— le informó muy seria, se giró y estaba casi por irse cuando se giró hacia él y lo miró con mucho amor —Fye… muchas gracias por darme tu amistad y apoyo tantos años— le dijo con una pequeña sonrisa y unos ojos sumergidos en lagrimas que no dejaba salir —Pero sobre eso… preferiría que no me busques más— pidió —Es muy difícil para mí verte después de esto…espero lo comprendas— bajó la mirada y se fue.
—Espera Sakura— quiso detenerla pero tenía que pagar la cuenta antes de irse. Cuando salió a la calle ya no la encontró.
Caminaba triste por las calles en dirección a su casa cuando su celular empezó a sonar insistentemente, una y otra vez.
—No Fye… ya no me busques— suplicaba, apagando su teléfono.
—¡Soy un estúpido! — se decía el rubio mientras conducía, buscándola —Si tan sólo pudiera decirle que la amo, que nunca he amado a alguien tanto como la amo a ella…
Tuvo que contenerse, era por el bien de su amiga.
Al siguiente día llegó temprano a su casa para llevarla a la escuela, pero se encontró con una casa vacía. Al parecer Touya la había llevado ahora.
La buscó en la escuela, pero Sakura se escondió de él. No quería verlo a la cara porque se echaría a llorar.
Al día siguiente, en sábado, tampoco la encontró por ningún lado y el auto de Touya no estaba.
—¿Dónde podrá estar? — se preguntaba muy preocupado. Necesitaba verla y saber que estaba bien aunque no le dijera la verdad.
Lo que él no sabía era que Sakura estaba experimentando su primera quimioterapia. Llevada a cabo por su "padre".
A la pobre le pegaron muy duro los efectos secundarios del tratamiento, tanto que tuvieron que dejarla en el hospital hasta el lunes.
Touya fue a hablar con Syaoran, el maestro tutor de la castaña para informarle sobre sus faltas.
—No se preocupe. Puede tomarse toda la semana si lo necesita. De todas formas ya pasó las materias con muy buen promedio y esta última semana es más que nada convivencia entre alumnos— le restó importancia.
—Gracias— dijo Touya, serio como siempre.
—Doctor Kinomoto— lo detuvo antes de que se fuera —¿Cómo está Sakura? últimamente he notado que tiene problemas de salud, pero… ¿es algo grave? — preguntó con verdadero interés.
—Hace un par de días descubrimos que tiene cáncer…— vio cómo los ojos del maestro se abrían más de lo normal —Un tipo extraño de leucemia— explicó.
—Ya veo…— bajó la mirada, sin poder creerlo. Algo en su interior se encendió, como una alarma de alerta y un creciente sentimiento de angustia —¿Le molestará si voy a visitarla?
—En absoluto. Hasta luego— se despidió cortésmente.
Se encontraba recostada en su habitación de hospital, observando el atardecer por la gran ventana del cuarto hasta que alguien llamó a su puerta.
—Buenas tardes— una voz amable y conocida por ella.
—Syaoran…— sonrió levemente al verlo ahí —¿Cómo supiste que estoy aquí? — se sorprendió.
—Tu hermano fue a la universidad para justificar tus faltas, pero le dije que no se preocupara, tu ya tienes todas tus materias pasadas— le guiñó un ojo—te fue muy bien por cierto— la felicitó, entregándole un lindo ramo de lisianthus blancos con rosa.
—Son hermosas— sus ojos brillaron al verlas —Muchas gracias— las tomó y aspiró su aroma dulce —No tenías porqué molestarte
—No es ninguna molestia— se sentó en una silla muy cerca de la cama —Tu hermano me explicó la situación— al decir esto, ella lo miró algo sorprendida —¿cómo te sientes? ¿aparecieron muchos efectos secundarios?
Sakura suspiró.
—Los primeros dos días fueron terribles, pero ya me siento un poco mejor— sonrió de lado —Gracias por venir, realmente me sentía sola…— suspiró.
—¿Y tu amigo Fye?
Ella se tensó notablemente al escuchar eso.
—Él… no sabe que estoy aquí— dijo muy triste.
—¿Por qué no le dices? Estoy seguro que vendrá de inmediato a verte. De hecho recuerdo haberlo visto en la universidad, imaginé que te estaría buscando— recordó.
La ojiverde se entristeció mucho.
—Syaoran. Te has convertido en mi amigo y has ganado mi confianza, por eso voy a contarte toda la verdad…
—Puedes contar conmigo— le dijo con una sonrisa sincera, esperando a que ella se abriera.
Sakura abrió su corazón a él. Le dijo todo lo sucedido y cómo se ha sentido con eso, le explicó sus planes y la única falla que había en ellos, pues no sabía a dónde ir cuando saliera del hospital.
Ante todo eso se quedó muy sorprendido. Eran muchas noticias a la vez y todas ellas lo afectaban a él de cierta manera. Primero, Sakura se enferma de algo casi incurable; segundo, le confesó a Fye que lo amaba; y tercero, ella estaba destrozada, platicándole todo aquello y él no soportaba verla así.
—Me quedo sin palabras…— admitió.
—¿Podrías no decirle nada a Fye? Por favor— pidió con tristeza, Syaoran sonrió y tomó su mano.
—Si ese es tu deseo, la haré— sonrió sincero y suavemente.
—Gracias…
—Y sobre tu viaje…— murmuró Syaoran, pensativo —Buscaré la manera para que te guarden el premio y lo puedas utilizar cuando quieras, hasta que te recuperes por completo— le sonrió, animándola.
—¿En serio puedes hacer eso?
—Lo intentaré.
—¡Gracias! — se contentó mucho.
—También puedo ayudarte con algo más, pero…— se cruzó de brazos —No sé si aceptarías y tampoco si tu hermano estuviera dispuesto, pero podrías quedarte en mi apartamento mientras te recuperas. Vivo muy cerca de este hospital y puedo acomodar mi horario para sólo dar clase en la mañana y estar contigo en la tarde— sugirió como si nada, como si ellos se conociesen de toda la vida.
—Espera— no terminaba de procesar toda aquella información —¿Estás diciendo que viva contigo? — se asombró mucho.
—¿Por qué no? A mí no me molestaría en lo absoluto cuidar de ti— dijo sincero, sin dudas.
Sakura quedó sin palabras.
Quien sólo era su maestro hace un par de años, ahora era más que eso, era su amigo verdadero.
—Sakura— tomó su mano —Si te ofrezco esto es porque quiero ayudarte de alguna manera, por favor acéptalo. Yo me encargaré de hablar con tu hermano y le explicaré la situación, pero por lo pronto puedes estar tranquila, mi departamento es tuyo también— le guiñó un ojo cómplicemente —Dime que aceptarás— sonrió.
—Está bien Syaoran, acepto. Pero con una condición: me dejarás pagar los gastos de mi estancia en tu casa.
—Pero qué dices— negó con la cabeza —No te preocupes por eso, serás mi invitada ¿Sí? — apretó su mano.
—Gracias…— sonrió con los ojos llorosos.
—Ya está anocheciendo, así que mejor te dejo descansar— se puso de pie y besó la mejilla de la chica —Hasta mañana— le dijo a una Sakura muy sonrojada.
—Hasta mañana y gracias por las flores— le dijo antes de que saliera. Él le sonrió por última vez y se fue.
Se quedó sola, suspirando y pensando en un rubio de ojos azules que le robaba el sueño.
Trató de dormir, pues ya era algo tarde, pero no pudo. El sueño se le escapó y estuvo dando vueltas en la cama hasta altas horas de la noche.
—¿Quién es? — susurró al escuchar que alguien entraba a su habitación.
—¿Aún no puedes dormir?
—Ah, eres tu hermano…
—¿Pues a quién esperabas?
—A nadie…— por un breve instante imaginó que sería Fye. Desilusionada se volvió a acomodar en la cama.
Touya hizo un chequeo de rutina.
—¿Cómo te has sentido? — puso una mano en su cabeza, con cariño.
—Mejor, los efectos son menores. Lo único malo es que no puedo dormir…— suspiró fastidiada.
—Te daré un tranquilizante para que puedas descansar ya que mañana serás dada de alta y vendrá Syaoran por ti— dijo muy serio, como si le costara mencionar aquello.
—¿Qué? — parpadeó sin creerlo aún.
—Tardó mucho en convencerme, pero no veo una opción mejor que esa— suspiró con fastidio —De todas formas seguirás viniendo cada veinte días para una nueva sesión de quimioterapia— le dijo con pesar.
La primera sesión no fue tan difícil, pero temía que su hermana no resistiera el tratamiento completo.
Touya sacó un medicamento de su bata y con una jeringa lo aplicó al suero intravenoso de Sakura.
—¿Ya venías preparado? —preguntó ella, pues no era normal que su hermano cargara con un tranquilizante en la bata.
—Es común el insomnio en estos casos y supuse que lo tendrías, pero ya con esto dormirás mejor— le sonrió de lado.
Y así fue, el medicamento cobró efecto muy rápido.
—Descansa hermanita— besó su frente antes de dejarla descansar. Se atrevió a hacer esto sólo porque ya estaba dormida.
Cierto médico los observó desde afuera, con una sonrisa tierna.
—¿Cómo se encuentra? — preguntó Ashura, recargado en la pared del pasillo fuera del cuarto.
—La veo tranquila, pero aun así se que no está bien…— admitió. Ambos comenzaron a caminar por el pasillo para ir a ver a Yuui.
—Necesita a Fye ¿No es así? — preguntó el director del hospital.
—Supongo que sí— tuvo que aceptar —Lo mismo digo de él, pues estuvo insistiendo mucho en verla, tuve que inventarle que se quedó a dormir en la casa de una amiga para que ya no insistiera.
Ashura se quedó callado, no le gustaba la idea de mentirle así a su "hijo" pero era necesario.
—No es posible— exclamó un asombrado Touya al entrar a la habitación de Yuui.
—Su cerebro…
—Está reaccionando— completó el neurólogo del rubio.
—Buenos días— entró Ashura alegre a la habitación de la castaña —¿Cómo amanecimos hoy? — preguntó abriendo las cortinas.
—Bien— contestó ella con una sonrisa, pero algo débil.
La quimio repercutió fuertemente en ella, pues la pobre estaba más pálida que el algodón y ni qué decir de esas profundas ojeras y los moretones en su cuerpo.
—¿Lista para ser dada de alta? — trató de animarla, ella asintió levemente con una sonrisa.
—Ya me quiero ir— admitió.
Ashura sonrió tristemente.
Continuará…
Lo sé : ( es triste que le haya dado cáncer a Sakura, pero ya verán cómo se dan las cosas ; )
Ahora han de entender por qué puse ese nombre al capi "LLA" también sé que han de estar preocupadas por nuestro rubio consentido, el pobre no se ha enterado de la verdad y puede llegar a sentir que Sakura lo hizo a un lado definitivamente.
¿Alguien que quiera consolarlo?
¡Yo sí!
Haha
¡Reviews!
Angie The Killer : A ver… pondré en orden mis respuestas jajaja (me encantan tus reviews)
que muera, puede que no. todo puede suceder.
2.¡¿En serio fue uno de los primeros que leiste?! Aww jaja y yo también me enamoré de la pareja en ese OVA :3 y de hecho, si hago un fanfic de saku y syao, sería de scc; no sé, pero no me convence cómo se ven en tsubasa haha
, sí debí haberla deschongado!
! algo así, los demás saldrán en un evento, aunque no necesariamente un evento de celebración :(
difícil que Fye y Syaoran sean amigos, pues los dos poseen un carácter muy fuerte en mi fic y el sentimiento que tienen por Sakura los hace rivales a muerte! Aunque no he negado la posibilidad de que Sakura y Syaoran tengan algo que ver wuju!
6. De hecho me has animado bastante a escribir el final de Amor inesperado, pues me faltaba inspiración haha, pero ya llevo al menos unas 12,000 palaabras Yei! Pronto lo subiré, lo prometo juju. Por cierto, sólo me falta un review para llegar a los 100! Jaja bueno, ya me calmo jaja
Bueno chicas, espero que les haya gustado el capítulo y espero seguir recibiendo sus reviews.
Aprovecho la oportunidad para invitar a todos aquellos lectores fantasma, anímense a comentar porque sus opiniones nutren al escritor y son importantes para nosotros.
¡Gracias!
No Olviden pasar por mi face: Tsuki No Hana (tengo una imagen de sakura y Fye juntos) ;)
¡Saludos!
