Mi Mejor Amiga
XIII
"Despertar"
—Vamos por tus cosas— la ayudó a bajarse del auto estacionado frente a su casa.
Aun era muy temprano, así que podía ser que Fye aun no saliera hacia la escuela.
Con la ayuda de Touya hizo un par de maletas con lo más esencial, pues ese mismo día se mudaría con Syaoran.
—¿Lista?
Sakura negó con una sonrisa triste.
—¿Estarás bien sin mí en casa? — lo miró a los ojos con tristeza y preocupación.
—Oh vamos— la atrajo hacia él en un brusco abrazo
Sakura también rio.
—Vámonos— lo apresuró ella. No quería toparse con su amigo.
Touya la ayudó con las maletas y rápido se dirigieron al auto. Él se subió y ya sólo faltaba ella, pero...
—¡Espera! Dejé mis llaves pegadas en la puerta— se bajó del auto.
—Y te preocupas por dejarme solo a mí— rio burlonamente.
La castaña estaba de regreso al auto, pero una voz conocida le habló.
—¡Sakura!— el rubio dejó su mochila en el piso para ir rápidamente hacia ella. La castaña se apresuró a subirse al auto, pero cuando ella estaba por cerrar la puerta del auto, Fye la detuvo con su mano.
—Espera por favor— la miró suplicantemente —necesito hablar contigo y saber cómo estas— pidió insistente, pues tenían días de no verse.
—Estoy bien— le sonrió forzosamente —pero ahora tengo algo de prisa, ya me voy al extranjero— intentó cerrar la puerta, pero él lo evitó.
El médico se mantenía al margen de la situación, esto es algo que sólo ellos pueden arreglar. Él sabía de los sentimientos de su amigo hacia su hermana y estaba seguro que no la pasaba nada bien.
—¿Por cuánto tiempo? —detuvo la puerta del auto con una mano, mirándola profundamente. Esa mirada la ponía muy nerviosa, pues quería mandar todo a la goma y decirle la verdad, pero no…
—Un año, volveré en un año.
—Esperaré, estaré aquí esperando por ti— dijo con mucha convicción —y cuando cumplas tu sueño de ir al extranjero y vuelvas… te diré la verdad, te confesaré lo que siento… que te amo…— pensó, escuchando cómo Touya encendía el auto.
—Se hace tarde— los apresuró, aunque más bien quería evitarle ese momento incomodo a su hermana —Nos vemos más tarde, Fye— se despidió.
El rubio miró a su vecino y asintió con un gesto de tristeza.
—Está bien…— cerró la puerta del auto, ella bajó el vidrio de la ventana.
—Adiós Fye— se despidió con un sentimiento de dolor en el rostro.
—Más bien: hasta pronto— corrigió el rubio, pues no era un adiós.
El auto comenzó a avanzar, pero al verlo alejarse el inglés se acordó de algo.
—¡La carta! — sacó de su mochila un sobre blanco y corrió detrás del auto, sin importarle su pierna.
—Hermano, espera— le pidió Sakura al ver a Fye correr detrás de ellos.
—¿Qué rayos hace? — se sorprendió Touya, deteniendo el auto por completo.
—¡Sakura! — respiró agitadamente —Olvidé darte esto— le extendió el sobre y ella lo aceptó dudosa —Hasta pronto…
—Gracias— sonrió levemente, estaba algo cansada —Muchas gracias— lo miró y el rubio pudo notar muchos sentimientos en esa mirada. ¡Cómo deseaba poder decirle que sus sentimientos eran correspondidos!
El auto volvió a arrancar, sin detenerse esta vez.
Se quedó en medio de la calle, mirando por donde se había ido el amor de su vida.
—¿Sigues firme en no decirle nada? — preguntó Touya seriamente, al ver cómo los ojos de ella se llenaban de lagrimas sin todavía abrir el sobre.
—Tengo que aguantar— se limpió las lagrimas —No quiero ser una carga para él, además ya tiene a Yuui en el hospital, no quiero que sufra más…
—Pero…— dudó en decirlo —Tu eres alguien muy importante para él y…
—Sí— lo interrumpió —Soy su mejor amiga, su amiga…— lo dijo casi molesta.
Touya se sorprendió. Si antes tenía sospechas de que ella estaba enamorada de su vecino, ahora con esto se lo confirmaba.
—Me mantendré firme hasta el final— dijo con convicción.
—Típico en ti, monstruo— sonrió orgulloso de su hermana.
Sakura ya no se molestó, sabía por qué lo decía.
Pronto llegaron al departamento de Syaoran, éste los esperaba en las puertas del edificio. Sonrió al verlos llegar.
Entre los dos subieron todas las cosas de la castaña.
Ella se sorprendió con lo amplio que era el lugar, pues Syaoran vivía en todo un piso del edificio.
—Tengo que irme, lo bueno es que este lugar está cerca del hospital— sonrió —Syaoran, muchas gracias. Espero que este monstruo no te de problemas, de todas formas ya tienes mi teléfono— sonrió del lado.
El aludido soltó una risa nada disimulada al ver la reacción de su alumna.
—¡Hermano! — se puso colorada —No soy una niña— negó con la cabeza, pero se mareó un poco, alarmando a los dos hombres presentes —Estoy bien— sonrió levemente, sintiendo cómo la sostenían cada uno de un brazo.
—Será mejor que descanses— sugirió Touya.
—Te llevaré a tu habitación, ya está lista. Sólo faltan tus cosas, pero si gustas puedo desempacar por ti— sugirió.
—Gracias Syaoran— sonrió aceptando su ayuda.
Los dos hombres la escoltaron hasta su nueva habitación, muy linda por cierto, con baño propio y una vista hermosa en la ventana.
—Tu departamento es muy hermoso— dijo sonriente, recostándose en la amplia y cómoda cama.
—Gracias, a tus ordenes— sonrió el profesor.
—Bien, ya me voy— dijo Touya viendo su teléfono celular con angustia.
—¿Qué sucede hermano? — preguntó al ver su gesto.
—Es sobre Yuui. Tengo que irme— le dio un beso rápido a su hermana en la frente.
—¡¿Yuui?!
—No te asustes, son cosas buenas, pero tengo que ir para confirmarlo— sonrió, esto la tranquilizó.
Cuando Touya se fue, Syaoran se quedó a platicar con Sakura en la habitación.
Ella le empezó a tener más confianza y se animó a platicarle de sus sentimientos hacia Fye y lo que había sucedido antes de salir de su casa.
Él pareció no sorprenderse.
—Ya lo sabía— dijo con un tono de resignación.
—¿Sí? — se sorprendió mucho.
—Sakura, eres una chica muy transparente— sonrió enternecido. Ella se sonrojó.
—Pero Fye parece no sentir lo mismo— se entristeció.
—Transparente y distraída—confirmó el castaño, pues estaba seguro de que él está loco por ella.
La conclusión a la que llegó Syaoran después de que Sakura le contara todo fue que Fye le dijo aquella gran mentira para que ella cumpliera sus sueños.
—¿Por qué lo dices?
—Por nada, olvídalo— prefirió no decirle nada —¿Quieres que empiece a desempacar tus cosas?— tomó la maleta más cercana.
—Pero...—le daba vergüenza que su profesor le ayudara.
—No puedes negarte. Ni se te ocurra hacerlo tú misma— le advirtió —aun te encuentras débil. Además, ten la confianza— sonrió, encogiéndose de hombros.
Empezó a abrir la maleta que tomó momentos antes, pero Sakura pareció reconocerla y palideció instantáneamente.
—¡No! ¡Esa no!
El joven profesor se detuvo súbitamente, mirándole asustado.
—Es que... Tengo ropa de... Amm...
—No te preocupes— cerró esa maleta algo apenado después de entender.
—Lo siento, creo que te asusté— se disculpó ella. Él rio.
—Qué bueno que me advertiste— volvió a reír. Sakura se sonrojó, pues en esa maleta hay ropa interior mero arriba.
Syaoran tomó otra maleta y la abrió. Lo primero que encontró fue una foto que borró por completo su sonrisa.
La foto de Fye y Sakura. La que ambos acostumbran tener siempre a un lado de su cama.
—Toma...— le extendió el marco con la foto.
Ella sonrió melancólicamente y la puso en la mesita de noche.
Cuando terminaron de desempacar, él se ofreció para cocinar el desayuno.
Sakura esperó en la sala, sentada y observando todo a su alrededor.
Cuando desayunaron ella se sorprendió.
—Es la primera vez que pruebo tu comida— dijo maravillada.
—¿Y...?— el famoso chef la miró nervioso por su opinión.
—¡Está delicioso!— exclamó, comiendo más. No tenía hambre, pero al ver la comida se abrió su apetito.
—Qué bueno que te gustó— sonrió satisfecho. Le importaba mucho su opinión.
Más tarde Sakura terminó de instalarse por completo, se sentía muy a gusto en ese departamento.
—¿Como lo encuentras?— preguntó Ashura con nerviosismo.
—Es increíble pero está reaccionando positivamente— diagnosticó Touya sin poder creerlo aún.
Ashura se encontraba igual de asombrado.
—Yuui— se acercó a él, llamándolo —Yuui, soy yo... Ashura— tomó su mano.
Touya se acercó, había posibilidades de que despertara.
—Yuui— lo volvió a llamar Ashura y el aludido que tenía tres años sin dar una buena señal de vida... Movió los párpados, apretándolos.
Al ver esto, el neurólogo se acercó de inmediato.
—Está reaccionando excelentemente. Si sigue así, despertará en poco tiempo— por primera vez en años sintió un peso más ligero sobre sus hombros. El caso de Yuui era muy importante para él y no lo dejaría hasta que despertara.
Aun le faltaban dos clases para terminar su día escolar, pero definitivamente no lograba concentrarse. Sus pensamientos estaban patrocinados por nadie más y nadie menos que Sakura.
Decidió escabullirse entre los pasillos hasta llegar a la terraza del edificio más alto, desde donde se veía toda la ciudad universitaria.
Le encantaba ese lugar. Siempre se sentaba en la orilla del techo de un pequeño cuartito que había en la terraza. Así podía sentir el fresco aire y relajante sonido de unos pajaritos que volaban al rededor.
—¿Ya habrás leído la carta?— se preguntaba, sintiendo el aire contra su rostro.
Aprovechó ese momento para reflexionar sobre sus sentimientos hacia ella. Sin duda la ama como a nadie más en el mundo.
—Vale la pena esperar por ti. Tú lo vales todo Sakura...— suspiró nostálgico y triste.
Pero luego llegó a su mente la imagen de ella. La notó sumamente diferente esa mañana. ¿Le habrá pasado algo?
Además estaba el hecho de que ¡ella se le había declarado! Y él como todo estúpido que es la rechazó… nunca ni en sus más retorcidos sueños sucedía eso. Pero lo hacía por ella, por ningún motivo dejaría que sus sueños se echaran a perder por culpa suya.
A pesar de todo eso… él ya no se aguantaba ni a sí mismo. La necesitaba.
Syaoran llegó hasta la noche a su departamento, pues no había podido cambiar su horario de clase aún. Ya había olvidado lo que es tener a alguien que espera tu regreso a casa… le agradaba aquella sensación.
Se enterneció por completo con lo primero que vio al entrar: Sakura dormía acurrucada en uno de los sofás de la sala.
Decidió quedarse unos momentos mirando cómo duerme, hasta que se dio cuenta de que podía no estar muy cómoda; así que la tomó en brazos y la llevó a su habitación, pero al recostarle ella despertó.
—Lo siento, no quería despertarte— se disculpó apenado, depositándola todavía en el mullido colchón.
—No…— dijo con la voz un poco ronca —al contrario, discúlpame por haberme dormido en la sala— sonrió apenada y Syaoran negó restándole importancia.
—¿No tienes hambre? — Preguntó, a lo que ella negó —¿Quieres descansar? — ella asintió un tanto débil —de acuerdo— sonrió y se acercó a ella hasta darle un beso en la cabeza —Descansa Sakura— se despidió y salió con una sonrisa de la habitación.
La castaña se recostó bocarriba, viendo el techo hasta que recordó algo muy importante y que no la dejaría dormir hasta que leyera su contenido. Había estado evitando leer la carta de Fye por miedo de lo que causaría en sus sentimientos, pero ya no aguantaba más y tenía que saber.
La sacó de su bolsillo, algo arrugada, pero con la inconfundible buena letra de su amigo en el remitente.
Abrió el sobre con algo de temblor para encontrarse primeramente con una linda fotografía de ambos. No recordaba haberla tomado, pero recordaba muy bien el momento. Ella estaba recargada en su hombro y él la miraba de reojo, parecía nervioso.
Sakura.
Te escribo esta carta puesto que no he podido hablar contigo en días, sólo espero que estés bien y emocionada por tu viaje. Me encuentro muy feliz de que vayas a empezar a cumplir el sueño de tu vida, te deseo lo mejor durante el tiempo que estés fuera. Sé que darás lo mejor de ti y no te rendirás, así cuando vuelvas me podrás decir que has vencido los retos y has conseguido tu objetivo. ¡Tú puedes lograrlo!
En cuanto a nuestra última conversación… sólo quiero decirte que no voy a renunciar a nuestra amistad, sinceramente eres lo mejor que me ha pasado en muchos años y no puedo perderte, no quiero… así que cuando vuelvas de tu viaje tendremos una larga e importante charla, pues tengo un par de cosas que decirte y creo que son muy importantes, pero mientras tanto esperaré paciente a tu regreso.
También tengo unas cuantas cosas que mostrarte, me llevó mucho tiempo hacerlas, pero las hice para ti y por ti.
Sólo me queda decirte que estoy muy orgulloso de ti, que eres una gran mujer y estoy seguro de que cumplirás todo lo que te propongas.
Sakura, te quiero mucho, más de lo que puedas imaginar o creer…
P.d. Te mando esta foto para que no me olvides durante viaje ¿Cómo la conseguí? Bueno, es algo que también te explicaré cuando vuelvas, sólo puedo decirte que es del parque de diversiones al que fuimos el verano pasado.
Con mucho amor. Fye…
Leyó nuevamente la despedida y una vez más, y otra… sus ojos se llenaron de lágrimas.
Si tan sólo supiera que realmente está ahí a unos minutos de su casa…que están a una sola llamada de poder verse de nuevo. Era el primer día y ya lo extrañaba a muerte, sin importar que haya rechazado sus sentimiento, le dolió, no puede negarlo, pero muy en el fondo sentía que había esperanza.
Al leer varias partes de la carta sintió como si él supiera la situación y estuviera dándole ánimos para seguir.
Ahora sin duda tenía que sanar, lo haría por él.
Apretó la carta y la foto contra su pecho, cerrando los ojos e imaginando que su amigo está ahí con ella.
20 días después…
Sakura se encontraba recibiendo su segunda terapia, pero ahora la recibía en un cómodo cubículo en la sala oncológica, separada por cortinas de los otros y sentada en un cómo sillón.
—¿Cuánto falta? — preguntó algo fastidiada a su hermano.
—Tranquila, Ashura dijo que en una media hora podrás ir a tu habitación— le respondió mientras revisaba que la quimioterapia se estuviera administrando bien.
Sakura suspiró cansada. No era común en ella tener mal humor, pero era muy molesto estar cuatro o seis horas sentada en un sillón de la sala oncológica mientras te administran un coctel de químicos y medicamentos que poco a poco irán consumiendo tu cuerpo.
—Touya— le habló después de un rato. Él se encontraba sentado a su lado, leyendo un libro y haciéndole compañía. Estaba ahí más como visitante que como médico.
—¿Si? — la miró por sobre sus anteojos de lectura, sin bajar el libro.
—¿Cómo está Yuui? ¿Crees que saliendo de aquí pueda verlo? — preguntó un tanto ida.
—A decir verdad está mucho mejor, ha presentado leves movimientos y… no te lo había dicho aún, pero… hay posibilidades de que despierte en poco tiempo— le dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
—¡¿Es en serio?! — se emocionó —Quiero ir a verlo.
—Sí, lo harás pero cundo termines tu tratamiento— la detuvo antes de que intentara levantarse. Ambos estaban muy felices.
Entró por la puerta, ayudada por una enfermera que la dejó a solas con él.
Inmediatamente sus verdes ojos se clavaron en la figura masculina que permanecía inmóvil sobre la cama de hospital. Su corazón dio un vuelco al ver esa piel clara, ese cabello rubio y lacio y esas facciones tan parecidas a él.
—Yuui—tomó su mano y la sintió más tibia que antes. Sonrió al ver que ya no necesitaba respirador.
Se acercó un poco más a la cama, pero le era difícil al estar en silla de ruedas. Ella insistió en no usarla, pero su hermano la obligó, para prevenir cualquier cosa.
—Sé que tengo mucho tiempo de no venir. Discúlpame Yuui, pero ya estoy aquí y te visitaré más seguido, lo prometo— sonrió —También tengo mucho de no platicar contigo…— suspiró —Las cosas han cambiado mucho desde la última vez hablamos. ¿recuerdas que te dije lo que siento por tu hermano? Bueno… se lo confesé hace tiempo, pero al parecer él no siente lo mismo por mi— se entristeció —Ahora él piensa que yo estoy en Francia, estudiando gastronomía, cuando la realidad es otra— suspiró pesadamente —¿Sabes? Me diagnosticaron Leucemia, pero no quise que Fye se enterara porque podría corresponder mis sentimientos sólo por lastima o también podría preocuparse más de lo que debe y no quiero añadirle preocupaciones a su vida… así que ahora estoy viviendo en el departamento de mi profesor de cocina internacional— rio un poco —Sé que suena extraño, pero él es muy respetuoso y amable. Tuve que hace eso para evitar toparme con Fye, sé que no está bien mentirle, pero creo que tú me entenderás…— recargó un codo sobre la cama —es extraño Yuui, pero siento como si te conociera desde hace mucho, como si fuéramos amigos desde siempre— rio —No sabes las ganas que tengo de que despiertes para poder platicar contigo y hacerte saber lo mucho que me has ayudado escuchándome…— suspiró —Aunque a veces tengo miedo de marearte— rio bajito y luego acomodó un par de cabellos del rubio —Creo que tu y yo seríamos muy buenos amigos…
Pasó un rato más, platicando a detalle todo lo sucedido a su amigo.
—No sé qué hacer Yuui…— entristeció —Si no me curo en un año… no podré presentarme ante Fye, pues se daría cuenta… y si no me curo nunca…— se le hizo un nudo en la garganta —No tienes idea de lo mucho que necesito a tu hermano, no me había dado cuenta de que era él quien me daba fuerzas de hace lo que creía imposible, pero ahora… ahora sólo me quedan una carta y una foto que él me regaló. No me había dado cuenta de lo mucho que… lo necesito— no pudo más y dejó brotar sus lagrimas, pero se detuvo súbitamente cuando sintió un apretón en la mano —Yuui— se limpió las lagrimas sorprendida —¡Yuui! — le llamó muy feliz, pues volvió a sentir el apretón. Rápido llamó a su hermano y éste lo revisó.
—Es increíble— dijo el médico —Está reaccionando perfectamente, cada vez muestra más señales— sonrió al ver llegar a Ashura totalmente sorprendido.
—Ya le llamé a Fye, no tarda en venir y así podremos darle la noticia de la mejoría de Yuui— informó Ashura al entrar, pero no se había dado cuenta de la presencia de Sakura.
—Será mejor que me vaya— entristeció un poco, disponiéndose a salir del cuarto.
—Pero Sakura…— se sintió culpable Ashura.
—No se preocupe— sonrió —De todas formas necesito irme, me siento un poco cansada.
—En ese caso permíteme llevarte a tu habitación, después de todo eres mi paciente estrella— la hizo sonreír y después la llevó hasta su cuarto, ayudándola a acostarse —¿Cómo te sientes? — preguntó mientras la cubría con las sabanas.
—Tengo un poco de nauseas.
—Le diré a la enfermera que te traiga algo de medicamento para eso— le guiñó un ojo, pues normalmente no les dan medicamento y dejan que los pacientes pasen ese momento incomodo de los síntomas secundarios, ya que si les dieran a todos no terminarían de abastecerlos.
—Muchas gracias— tomó la mano del médico y le sonrió levemente, apretando su mano —Por todo… gracias— sus ojos se humedecieron un poco.
El oncólogo la miró unos segundos, sonriéndole con ternura.
—Mi niña— le dijo con un infinito cariño paternal. Acto seguido, puso una mano sobre su cabeza y se inclinó para besar su frente —Sigue así de fuerte— susurró en su oído y luego le sonrió —Alguien te espera, no lo olvides— le guiñó un ojo y ella no pudo evitar sonrojarse, ¿Se habrá referido a Fye? ¿Cómo sabía de sus sentimientos hacia él?
Minutos después Fye llegó al cuarto de su gemelo.
Touya aun estaba ahí y se sorprendió. Si Sakura no hubiera salido unos minutos antes, se hubieran topado en pleno pasillo.
—¿Cómo está? — preguntó después de saludar a su amigo.
—Excelente, si sigue así…— lo miró a los ojos con una sonrisa —…despertará antes de lo que planeamos— se sintió recompensado con la expresión en el rostro del rubio.
—¡¿Es en serio?! Muchas gracias Touya— dijo emocionado y feliz, después se sentó a un lado de su hermano.
—Me retiro— se despidió Touya, pero Fye lo detuvo.
—¿Has tenido noticias de Sakura? — preguntó un tanto triste.
—Ella está bien, no te preocupes— salió sin dar cavidad a más preguntas.
—Yuui… despierta ya hermano— revolvió sus cabellos —Extraño nuestras charlas— suspiró —Y ahora más que nunca te necesito. Sakura se fue del país y no regresará en un año, la necesito más de lo que imaginé y no puedo estar sin ella… tú sabes cuánto la amo…— suspiró —Extraño tus consejos, hermano…
—Disculpe señorita— Syaoran le habló a la enfermera secretaria —¿En qué habitación se encuentra Kinomoto Sakura?
—Déjeme revisar…. En la 219.
—Gracias.
Comenzó a caminar en dirección al lugar, pero inesperadamente se topó con alguien.
—¿Syaoran? — arrugó el entrecejo —¿Qué haces aquí? — miró el ramo de tulipanes blancos que tenía en mano el castaño.
El aludido se sorprendió al encontrarse con el inglés, pero supo cómo actuar.
—Hola Fye, vine a visitar a una amiga ¿y tú?
—Yo a mi hermano— respondió ecuánime.
—Bien, nos vemos— se despidió apurado, cambiando de rumbo para que no se encontrara con Sakura.
Prefirió no comentarle sobre ese encuentro a su alumna.
—¿Cómo está mi alumna preferida? — preguntó alegre, entrando a la habitación. Vio cómo los ojos de Sakura se animaban al ver las flores.
—¡Que lindas! ¡Muchas gracias Syaoran! — las aceptó con mucho gusto, él sabía cuánto le animaba recibir flores.
Estuvieron charlando cómodamente durante mucho tiempo hasta que la hora de visitas se terminó.
Dos meses después…
Durante ese tiempo Sakura visitaba a Yuui siempre que estaba en su quimioterapia. Se alegraba mucho de que día con día estaba mejor.
Syaoran siempre estaba al pendiente de ella, cuidándola de todo y consintiéndola hasta más no poder. Touya estaba seguro de que su hermana se encontraba en buenas manos aunque no podía quitarse de encima ese sentimiento incómodo, pues extrañamente se sentiría más tranquilo si se tratase del británico quien cuidara de su hermana.
En cuanto a Fye… él seguía contando los días para encontrarse con el amor de su vida. Mientras tanto se esforzaba lo suficiente para terminar su carrera y pronto comenzar a trabajar como profesionista. Tenía grandes planes para cuando Sakura regresara.
La castaña ya había perdido la cuenta de sus quimioterapias. En este momento se recuperaba de una y las nauseas hacían su aparición continuamente. Antes la dejaban salir del hospital uno o dos días después, pero ahora debe quedarse al menos unos cuatro días para recuperarse. Esto la tenía fastidiada.
Tocaron a su puerta.
—Buenas tardes— se asomó Ashura a la habitación de Sakura —¿Cómo te encuentras?
—Un poco cansada de las nauseas…— admitió con cara de asco.
—Mmm… entonces me temo que tendré que despedir a tu nueva visita— se encogió de hombros, algo divertido.
—¿Nueva visita? — se interesó —Pero si Syaoran se fue hace rato.
—No es él ¿Quieres conocerlo? — preguntó con una sonrisa de oreja a oreja.
Ella asintió y Ashura abrió más la puerta dejando ver a un joven rubio y de ojos azules en una silla de ruedas y con bata de hospital.
—Hola Sakura— saludó con la voz un poco baja y ronca debido al tiempo que no la usó.
—No puede ser— se cubrió la boca con ambas manos, casi pensó que era un sueño.
—Sí, es él y quería conocerte— Ashura acercó la silla a un lado de la cama —Los dejaré un rato para que platiquen— les guiñó un ojo y salió.
—No puedo creerlo Yuui ¡Eres tú! — sus ojos se llenaron con lagrimas de felicidad.
—Sí, soy yo— rio bajito, su voz salía muy leve.
—Pero… ¿Cómo me conoces?
—Es algo difícil de explicar, pero te conozco por todas las veces que fuiste a visitarme. Estaba en coma, pero cierta parte de mi cerebro funcionaba bien, así podía escuchar en algunos momentos y tu voz se quedó muy grabada en mi mente— le sonrió muy feliz de conocerla físicamente.
—¿Fye ya sabe esto? — preguntó ella muy feliz.
Yuui negó con la cabeza, estaba algo serio.
—A penas desperté ayer…
-FLASH BACK-
—¡Ashura! — le llamó Touya al médico que tenía segundos de haber salido.
—¿Qué sucede? — entró de nuevo, pero nunca creyó que sucedería lo que ahora veían sus ojos…
—Ya despertó— le dio la buena nueva sin dejar de ver al rubio mientras abría sus ojos levemente.
—Yuui…— se le fue el aliento. Por su mente pasaron todas las noches en desvelo y todos los momentos trágicos que tuvieron que vivir para poder traerlo de vuelta —Gracias a Dios— fue directo hacia su "hijo" y lo abrazó muy fuerte.
—Ashura…— susurró el joven con una pequeñita sonrisa, aún muy débil después de seis años de inconsciencia.
El médico no lo soltaba. Su pequeño Yuui había vuelto.
—No te esfuerces— le pidió Touya —Necesitamos hacerte varios estudios para comprobar que todo está bien.
—Yo me siento muy bien— sonrió el extremadamente níveo de Yuui.
Touya sonrió igualmente, feliz por conocerlo y darse cuenta de que es fuerte.
—Así es— dijo el Dr. Kinomoto —Tu hermano se va a poner muy feliz cuando te vea— empezó a quitar el medicamento que antes se le aplicaba, pues ya no era necesario, ahora ocuparía otros para recuperarse.
—Sí— abrió un poco más los ojos —¿Cómo está Fye? ¿No le pasó nada? — preguntó pausadamente, pero preocupado.
—Yuui ¿Recuerdas lo que pasó? — le preguntó Ashura.
—Íbamos en el auto con mamá y papá, pero chocamos y…— sus ojos se llenaron de lágrimas, recordando lo que pasó, recordando lo que escuchó durante todo el tiempo que estuvo en coma.
Las voces de personas desconocidas, médicos, Fye y la voz de una chica resonaron en su memoria, trayéndole todas esas palabras con las que, aún inconsciente, supo lo que pasaba y su condición de salud.
—Lo sé todo…— dijo de repente —Tengo mucho tiempo en coma ¿Cierto? — miró a Ashura con tristeza, aguantando la frustración de haber perdido tantos años de su vida.
—Así es…
—Sé lo que les pasó a mis padres, Fye lo comentó una vez que vino a visitarme, lo recuerdo muy bien.
Ante estas palabras, Touya detuvo lo que hacía.
—Espera ¿qué dijiste? — se acercó a Yuui —¿Recuerdas lo que pasaba mientras estaban en coma?
—Sí, no sé cómo pero podía escuchar todo lo que decían…
Ashura y Touya se miraron muy sorprendidos.
—Así que no tienen que explicarme nada— sonrió de lado con algo de tristeza —Sólo quiero saber algo… hay una chica que viene muy seguido a platicarme cosas, su nombre es… ¿Sakura? — preguntó dudoso.
—Así es— sonrió Touya, sorprendido.
—Quisiera conocerla, digo, en vista, pues sólo conozco su voz— quiso reír, pero sólo salió un sonido ronco de su pecho.
—Así será, pero por lo pronto no te esfuerces— le pidió Ashura —Necesitas recuperarte.
Yuui asintió.
—Trata de mover tu brazo izquierdo— pidió Touya y Yuui lo hizo, con algo de dificultad, pero lo hizo.
—Está muy pesado— murmuró el joven con su entrecejo marcado.
—Es normal, el musculo ha querido atrofiarse, pero con un poco de rehabilitación volverás a la normalidad— le informó después de revisarlo por completo.
—Que bien…— suspiró con alivio, después notó que Ashura no dejaba de mirarlo. Lo vio a los ojos y le sonrió.
—Tal vez te preguntes por qué te veo tanto, pero… no tienes idea de lo mucho que anhelábamos tenerte de vuelta con nosotros.
Yuui sonrió.
—Yo también los extrañaba, podía escucharlos, pero sentí una gran impotencia al no poder hablarles. Ahora que lo pienso… quiero conocer a Sakura.
—Mañana te llevaremos con ella, has de saber que ella tiene terapias aquí en el hospital ¿Verdad? — Yuui asintió —Bien, entonces mañana por la tarde después de su tratamiento te llevaremos con ella.
—Gracias doctor Kinomoto.
—Puedes llamarme Touya, tu hermano lo hace— sonrió divertido.
-FIN FLASH BACK-
—Entonces recuerdas todo lo que te he platicado…
—Así es— la miró con algo de tristeza —Siempre quise preguntarte ¿Cómo te sientes? Pues supongo que no ha de ser fácil ocultarle algo así a la persona que amas— comento directamente —Si tan solo supieras que Fye te ama… pero eso no me corresponde decirlo— se aguantó las ganas, aunque si lo hiciera, ambos serían felices juntos.
La castaña se sonrojó por completo, él acababa de decir con mucha naturalidad que ella ama a Fye.
—No te puedo mentir Yuui. Es muy difícil…lo necesito más de lo que imaginé— aceptó triste.
—Él te extraña mucho— se arriesgó a contar algo de la verdad. Sakura lo miró sorprendido.
—¿Sí?
Yuui percibió un sentimiento de ansiedad en su mirada.
—Más de lo que crees, las últimas veces que me visitó no paró de hablarme de ti. También por eso siento que te conozco un poco más— sonrió —Por lo mucho que siempre habla de ti.
—¿Y qué te dice de mí? — preguntó con una sonrisa algo triste.
—Él…— se vio en un aprieto, pues no podía decirle que le platicaba sobre su gran amor hacia ella —…él siempre me hablaba de lo mucho que te quiere y también de lo mucho que cambió desde que te conoció— fue sincero.
—¿Cambió mucho? — recordó su conversación con Ashura sobre el tema.
Yuui asintió muy seguro, pero su mirada cambió a una de tristeza.
—Durante mucho tiempo él estuvo desesperado— suspiró —Perder a tu familia en un momento no es fácil y menos si tienes que cuidar de tu hermano en estado vegetal. Muchas veces deseé que me desconectaran para que Fye no sufriera tanto— se entristeció, a lo que Sakura puso una mano sobre su hombro, sonriéndole como sólo ella podía hacer.
—Ahora entiendo por qué Fye se enamoró de ella— pensó al sentirse mejor con sólo ver esa sonrisa.
—Nunca digas eso Yuui, tú vales mucho y estoy segura que para Fye valdrá la pena haber esperado tanto con tal de tenerte de nuevo a su lado— lo alentó.
—Gracias— le sonrió agradecido —Pero ahora mejor cuéntame de ti, me gustaría conocer a la chica que ama tanto a mi hermano o mejor dicho: a mi futura cuñada— agregó con una sonrisilla pícara.
—No lo creo…— entristeció y Yuui se arrepintió de haber dicho aquello —E-es muy lindo lo que dices— se sonrojó bastante al repasar las palabras del joven —Pero no creo que lleguemos a ser cuñados— lo miró a los ojos sonriéndole con fortaleza, pues le dolía pensar eso.
—Sakura…— tomó su mano con mucha dificultad —Lo siento— pidió apenado. Cuánto quisiera decirle que Fye se moría por ella… ambos estaban sufriendo porque querían.
—No te preocupes— tomó la mano de él entre las suyas y luego lo miró detenidamente. Observó sus ojos, su rostro, cabello, sus gestos.
—Me parezco mucho a él ¿No es así? — preguntó divertido.
Sakura se apenó al verse descubierta.
—Casi siento que estoy con él— dijo en voz baja, algo nostálgica.
—No ha de ser fácil para ti— comentó él, preocupado.
Sakura negó.
—Aún así, tú y él son muy distintos— sonrió.
—Antes si nos confundirías, pero ahora yo parezco un fideo— rio, pero le dolió hacerlo.
—No te esfuerces mucho— pidió realmente preocupada.
—Tranquila— recuperó un poco su voz —Estoy bien— rio muy bajito —pero no puedes negar que parezco un fideo— levantó con dificultad su brazo y mostró lo flácido que estaba —Necesitaré intensas sesiones de rehabilitación y después unos meses completos en el gimnasio.
Ambos rieron con ganas.
—Muero de ganas de verlo— admitió con emoción en su ronca y leve voz —Ya quiero que venga— sonrió.
—¿Por qué no vino desde ayer?
—Porque ya era muy noche y hoy quise hablar primero contigo, no sé porque, pero tenía muchas ganas de conocerte Sakura— fue sincero —De todas formas él vendrá más tarde, en la noche le daré la sorpresa.
Sakura guardó silencio un momento, pero pronto la charla volvió a nacer entre ambos.
—Yuui— le habló después de un rato de haber estado platicando.
—¿Sí?
—¿No te aburro con tanta charla? — se dio cuenta de que sólo ella hablaba después de un rato —Digo, hace tiempo me soportabas, pero aun así temía molestarte.
—En lo absoluto— la miró con ternura —Siempre disfruté de tus charlas, pues me hablabas como si estuviera despierto y eso te lo agradezco mucho. Además, me entretienes mucho con tus conversaciones— la miró fascinado, pues ella le hablaba de cómo pasó su carrera y que ahora sólo le faltaba un año para terminar.
—Está bien— se sonrojó un poquito —Pero ahora cuéntame algo sobre ti, quiero conocerte más— dijo con emoción, pero se podía notar cierto cansancio en su rostro. Yuui se veía igual.
—Con gusto, pero…— se acercó dificultosamente un poco más a ella, hasta poner su mano sobre su frente —…como lo supuse, tienes fiebre— dijo él, preocupado.
—Estoy bien— sonrió cansada. Llevaba sintiéndose algo débil y friolenta desde un par de horas atrás.
—¿Por qué no duermes un poco? Te prometo que te contaré todo de mí mañana. Vendré a verte ¿Te parece bien? — disimuló su preocupación, pues según lo poco que recordaba de la escuela, la leucemia era una enfermedad muy peligrosa y no era buena señal la fiebre.
—De acuerdo— aceptó recostándose de costado para dormir —¿Pero estas seguro de que vendrás? — por alguna extraña razón temía que todo fuera un sueño.
—Lo prometo— sonrió suavemente y la miró de la misma manera.
—Chicos— alguien se asomó a la puerta para después entrar por completo —Imagino que tienen mucho de qué hablar pero Sakura necesita descansar y tú, Yuui, no deberías estar tanto tiempo fuera de cama, acabas de salir de un coma y es increíble que puedas permanecer sentado, así que no nos confiemos— ordenó tranquilamente el director del hospital.
—Sí— le sonrió a su tutor —Ashura, creo que Sakura tiene fiebre.
Al escucharlo, el médico se inquietó y la revisó de inmediato.
—Son indicios de una infección— murmuró con el entrecejo arrugado después de revisarla.
—No me siento muy bien— admitió ella. Eso era algo extraño en Sakura, así que Ashura se preocupó aun más.
—Tendré que administrarte antibióticos— trató de parecer tranquilo, pero por dentro sentía una gran impotencia.
—No se preocupe— le sonrió algo débil al médico —estaré bien— cerró los ojos con cansancio.
Él se asombró con la fuerza de voluntad que ella posee. Realmente la admiraba y estaba seguro que si seguía con esa actitud, lograría vencer la enfermedad.
—Ya me tengo que ir Sakura, pero mañana temprano vendré a verte— Yuui tomó su mano y la apretó muy levemente, pues no tenía fuerza aún.
—Sí…— sonrió como una niña pequeña que está a punto de caer en un profundo sueño.
Ashura miró la escena y sintió algo extraño en su interior. Tenía que sanar a Sakura a como diera lugar.
Administró el medicamento y salió con Yuui del cuarto, dejándola descansar.
—Al parecer Sakura no es la única con sueño— comentó a espaldas de Yuui mientras lo llevaba entre los pasillos hacia su habitación.
El joven rubio no dejaba de bostezar, además de que aún estaba muy débil hasta para levantar un dedo.
—Estoy bien— sonrió cansado.
—Lo que necesitas es un buen descanso en cama.
Yuui suspiró.
—Lo que menos quiero es ir a la cama.
—Lo sé, lo sé. Pero por lo pronto debe ser así y cuando te recuperes por completo podrás hacer lo que quieras— sonrió divertido.
—Ashura.
Su tono serio le preocupó.
—¿si?
—¿Qué tan grave es el estado de Sakura? — preguntó con miedo, pues sabía que estaba enferma, pero no sabe ningún detalle.
—Ella…— suspiró.
—Dime— insistió al ver que Ashura se quedaba callado.
—Hemos intentado con muchos medicamentos, pero su enfermedad no desiste; cada día sale algo nuevo…
—Como hoy…— observó Yuui y Ashura se sorprendió por ese instinto médico que parecía seguir teniendo el rubio.
—Así es. El conteo de sus glóbulos blancos y plaquetas salió muy bajo y está propensa a cualquier infección. Me temo que si sigue así será necesario dejarla en una habitación esterilizada para evitar complicaciones…— sintió un nudo en el estomago al decir esto.
—Fye debería saberlo— dijo de repente —Tiene derecho.
—Lo sé Yuui, pero Sakura así lo deseó…— suspiró —Aún así yo tengo fe de que ella mejorará y sanará por completo.
—Así será— aseguró Yuui, con fe al igual que su tutor.
—Mira quien está ahí— dijo de pronto Ashura, apuntando hacia la habitación donde Yuui estuvo tanto tiempo.
—Fye…— se le fue el aliento al ver a su hermano entrando a su habitación. Se veía tan diferente a como lo recordaba… obviamente el debe verse igual, pero tanta fue su prisa por ver a Sakura que no tuvo oportunidad ni de verse en un espejo.
—Seguro se asustó— sospechó Ashura al ver que Fye salía con cara de espanto al no haber encontrado a su hermano en cama.
Silenciosamente se dirigieron hacia donde estaba. Se encontraban de espaldas a él. El pobre se veía algo desesperado.
—Hermano— le llamó Yuui con su voz aun algo distinta.
—¡Esa voz! — pensó el rubio.
Lentamente giró su cabeza hacia un lado, hasta encontrarse con su hermano en silla de ruedas y a Ashura empujándola desde atrás.
Fye sintió cómo su sangre caía hasta sus pies y dificultosamente volvía por sus venas. No lo podía creer ¡Yuui había despertado! Después de seis años… esto es un milagro.
El joven músico no dijo nada, pues nada podía salir de su boca debido a tan grande impresión, así que sólo fue directo hacia su gemelo y lo abrazó como si no hubiera mañana. Casi lo devuelve al coma debido a asfixia por tal abrazo.
—Yuui— dijo al fin, con su voz quebrada.
Pronto ambos estaban en un abrazo, llorando y sin decir nada, sólo abrazándose con mucho amor después de tantos años.
—No puedo creerlo ¿Cuándo? ¿Cómo? — estaba tan emocionado que las preguntas le salían incompletas.
—Vamos adentro y ahí platicamos— sugirió Ashura, llevándolos dentro del cuarto.
Ahí le explicaron todo a Fye, ambos hermanos estaban muy felices y en varias ocasiones soltaron lágrimas de felicidad y una que otra de tristeza al recordar a su familia, pero todo ese tiempo perdido se recuperaría ahora que estaban los tres juntos.
Al saber que Yuui escuchaba todo desde un principio, Fye quiso desahogar toda esa carga que llevaba sobre él desde que Sakura "se fue al extranjero" pero prefirió hacerlo luego, pues su hermano se veía realmente agotado y débil.
—No te preocupes— le dijo Ashura al ver la expresión en su rostro —Es normal esa condición después de tanto tiempo, aunque… a Touya y a mí nos sorprendió grandemente que no haya sufrido secuelas más graves después de tantos años— miró a Yuui y sonrió —Eres muy fuerte— le dijo a su "hijo"
—Ni tanto— hizo una mueca chistosa —me duele hasta mover un solo dedo— suspiró cansado —Además que casi no siento mis piernas y brazos— dijo algo frustrado.
—No te preocupes por eso, pronto empezarás con terapias de rehabilitación y eso te ayudará mucho— le comentó animado.
—¿Y cuando me podré ir a casa?— preguntó, pero en ese instante pareció reaccionar espontáneamente, como si hubieran encendido un foco —Esperen… esto no es Londres…— abrió los ojos de gran manera.
Fye y Ashura rieron. ¿A penas se daba cuenta?
—Vinimos a Japón para que probaras el tratamiento que te aplicó el Dr. Kinomoto— le informó Ashura.
—Cuando salgas de aquí vendrás conmigo a casa. Es la que papá compró hace muchos años, la cual por cierto está justo al lado de la casa de Touya— sonrió algo triste al recordar a su padre y a la hermana del médico.
—Me parece muy bien— aceptó emocionado para después acomodarse dificultosamente sobre la cama.
—Por lo pronto ya duérmete jovencito— le reprendió en broma.
—Sí, sí— respondió burlón.
Fye rio divertido. ¡Cuánto extrañaba esos momentos!
Yuui se acomodó de lado y cayó profundamente dormido. Como piedra, al grado que Fye temía que volviera a caer en coma.
—Estará bien— lo tranquilizó Ashura —Por como lo veo, estoy seguro de que su recuperación será muy pronta.
Entrada la noche, Yuui tuvo muchas pesadillas, recordando el momento del accidente y momentos felices de su pasado en familia. Todo esto le trajo un cumulo de sentimientos que expresó con un montón de lágrimas, todas las que no pudo sacar mientras estuvo en coma.
Ashura se dio cuenta de esto, pues se quedó toda la noche para vigilar el estado de su "hijo", pero no quiso intervenir. Yuui debía sacar todo eso que traía acumulado.
A la mañana siguiente el joven rubio trató de levantarse para ir con Sakura, tal como prometió, pero su fatiga se lo impidió. Cada parte de su cuerpo le dolía intensamente y un sueño profundo lo perseguía.
Su tutor lo tranquilizó y le dijo que él le explicaría a la castaña lo que pasó. Yuui se tranquilizó y durmió casi todo el día.
La ojiverde lo esperó, pero nunca llegó. Hasta que Ashura fue y habló con ella.
Se preocupó grandemente por su amigo y a pesar de que Ashura se lo negaba, fue a verlo a escondidas y estuvo un rato viéndolo dormir y notando las similitudes entre él y Fye. Eran increíblemente iguales.
—Me da tanta felicidad que hayas despertado…— acarició suavemente la mejilla del chico. A pesar de que era físicamente igual a Fye, para ella este rubio era como un hermano más. Lo quería bastante a pesar de que se están conociendo apenas.
Un año después…
Durante este tiempo, Yuui estuvo en intensivas terapias de rehabilitación, las cuales funcionaron muy bien pues ya puede caminar con normalidad y sólo tiene uno que otro dolor muy leve al correr. Los médicos se habían sorprendido con su caso, pues no tuvo ninguna secuela grave, aunque si hubo ciertos detalles con su vista, pues al parecer no veía muy bien. Esto se arregló fácilmente con unos anteojos que tendría que usar de por vida, pues no era operable su defecto.
En cuanto a Sakura, ella tuvo altas y bajas, así que siguió con los tratamientos intensivos. Syaoran la acompañó en todo momento al igual que Yuui, ambos se llevaron muy bien desde que se conocieron, muy a diferencia de Fye, quien no podía ver al chef ni en pintura.
Ambos chicos la poyaban mucho, aunque para Syaoran era mucho más simple, pues ella vivía en su departamento y en cuanto a Yuui, él tenía que escabullirse cuando Fye trabajaba o estaba en la escuela, para poder ir a visitar a su "cuñada" al departamento.
Ella les agradecía mucho su apoyo, pues había sufrido una recaída y no fue fácil salir a delante. Aquella vez Yuui estuvo a punto de confesarle la verdad a su hermano pero se detuvo sólo porque Sakura se lo pidió.
El británico seguía esperando con ansias la llegada de Sakura e insistía constantemente en que Touya le pasara el teléfono de ella, pero éste se negaba diciendo que seguro estaría muy ocupada. Para el médico también era muy difícil ocultar la verdad.
—Estoy muy emocionado, Yuui— comentó el rubio a su gemelo mientras preparaba el desayuno y el aludido leía el periódico.
—¿Por qué? — preguntó, sin apartar la vista del periódico.
Ambos se acostumbraron pronto a su vida juntos como hermanos, el vacío en sus corazones se había llenado casi por completo y vivían muy felices.
—Mañana se cumple un año de que Sakura se fue y estoy seguro de que volverá— canturreó muy alegre y seguro.
Bajó el periódico lentamente, pensando en esas palabras.
—Hablaré con Touya para que me diga a qué hora llega su vuelo y así poder esperarla en el aeropuerto.
El de gafas estaba cada vez más pálido.
—¿Crees que estaría bien si le llevo un ramo de flores? Tal vez sea raro, pues en la última vez que hablamos ella se quedó con la idea de que sólo la quiero como amiga…— se sentó a la mesa con su hermano —¿Yuui? — pasó una mano frente a sus ojos, trayéndolo de vuelta al mundo.
—¿Eh?
—Estás muy pensativo ¿Qué ocurre?
—Nada, sólo pienso en tu amiga…— se refirió a Sakura, tenía que hacer como que no la conocía.
—¿Te parece bien que le lleve flores? — preguntó con una sonrisa, completamente enamorado y ansioso por volverla a ver.
—No lo sé…— se puso de pie sin tocar su desayuno.
—¿A dónde vas? — preguntó muy extrañado.
—Iré a la universidad para ver los tramites de inscripción — inventó de pretexto —¿Puedo tomar el auto?
—Adelante, pero… ¿Seguro que estás bien? — se preocupó.
—Sí— respondió ausentemente y salió directo al hospital, donde se encontraba Sakura recibiendo su milésima quimio.
Durante el trayecto pensó en muchas cosas y demasiadas preguntas agobiantes rondaban sus pensamientos.
¿Qué pasará si Sakura no regresa del "viaje"?
¿Qué sucederá si Fye descubre la mentira y se da cuenta de que hasta él mismo le mintió?
¿Y si se decepciona de todos y ya no quiere saber de nada?
Suspiró muy frustrado, mientras manejaba a una velocidad promedio por el carril de baja velocidad, pues no le tenían permitido ir más rápido debido a su reciente cambio de salud.
—Fye está muy ansioso por verla de nuevo, ha sabido esperar, pero… Sakura no podrá regresar o al menos no por ahora— suspiró con mucha tristeza, ya que su hermano se había preparado muy bien académicamente, pues terminó con honores su carrera y ahora comenzaría a trabajar en la más prestigiosa academia de música del país. Varias veces lo escuchó decir que necesitaba trabajar para lograr mantener una familia a futuro y eso le preocupaba, pues al parecer planeaba algo con Sakura.
—De todas maneras se dará cuenta de la gran mentira— bufó molesto —Debimos habérselo dicho desde un principio— murmuró mientras estacionaba su auto en el hospital.
Llegó rápidamente a la habitación 219, donde siempre se encontraba ella, pues le gustaba la vista que hay desde ahí.
Cerca de la habitación se encontró con el mejor amigo de sus padres.
—¿Cómo sigue? — le preguntó, un tanto angustiado.
—No se siente bien…— negó con la cabeza.
—¿Puedo verla?
—Adelante hijo.
Cuando entró se encontró con Touya tomando la mano de una Sakura semiconsciente.
—Tienes que ser fuerte— le susurraba sin notar la presencia de Yuui en la habitación.
Ella solo asintió muy levemente con una sonrisa tan pequeña que a penas y se notaba.
—¿Cómo está ella? — le preguntó Yuui.
—Muy débil, el medicamento le está haciendo mucho daño…
El rubio se sentó a un lado de Touya para estar más cerca de su amiga y casi hermana.
—No te rindas Sakura— le dijo suavemente.
—No lo haré— respondió débil —aún tengo que ver de nuevo a Fye— sonrió muy débilmente, pero se veía adolorida. Poco después se quedó dormida.
Touya y Yuui se miraron mutuamente.
—Insisto, debemos decirle la verdad— sugirió Yuui.
—Pero…
Fue interrumpido.
—Sólo piénsalo, si Fye supiera esto podría apoyarla. Ella lo necesita y él a ella. Ambos sufrirían menos si se hablara todo con la verdad.
—Yo pienso lo mismo Yuui— se desesperó un poco —Pero Sakura así lo desea y no quiero contradecirla…— la miró con tristeza.
La pobre ahora siempre se veía pálida, ojerosa, débil y extremadamente delgada. Afortunadamente no se le cayó el cabello, pero éste había perdido su brillo natural.
—¿Cómo está tu hermano?
—Muy bien— ironizó —está contento porque Sakura va a "regresar" — hizo comillas en el aire, diciéndolo con una monotonía y falta de emoción total.
—Maldición— gruñó Touya.
—¿Qué vamos a hacer? Tendremos que inventarle algo y…— fue interrumpido.
—Díganle… que tardaré un tiempo indefinido en regresar…— comentó muy pausadamente.
Ambos hombres se sorprendieron, pues pensaban que estaba dormida.
—Sakura…— Yuui la miró con tristeza.
—Deberíamos terminar con esta mentira y…— fue interrumpido.
—No...
—¿Por qué Sakura? — preguntó el rubio con impaciencia.
—Porque no quiero que Fye corresponda mis sentimientos sólo por lástima…
Ambos suspiraron. Si tan solo supiera que Fye la amó primero.
Estuvieron un rato más con ella hasta que Syaoran llegó y permaneció a su lado hasta la noche.
—Ya llegué— mencionó Fye al llegar a su casa. Pasaban de las nueve de la noche.
—Bienvenido a casa hermano— le dijo desde la sala, mientras leía un libro.
Tal como pensaba. Fye llego muy deprimido a casa, pero debía hacer como que no sabía nada.
—¿Que sucede Fye? — lo vio dejar sus cosas con mucha pesadez sobre uno de los sillones.
—Sakura no vendrá hoy, ni en mucho tiempo...
—¿Por qué? — ya sabía la razón, pero debía disimular.
—Touya me lo dijo. Ella volverá en 3, 4 o 5 meses o hasta un año... Ni siquiera supo decirme, ni siquiera me dejo hablar con Sakura... — estaba muy cabizbajo.
—No te preocupes, ha de estar muy ocupada estudiando— sintió un cargo de consciencia al mentirle así.
—Espero que sea eso... No sé porque, pero tengo un mal presentimiento. Estoy más preocupado por ella que de costumbre. Tal vez sea porque tengo más de un año de no saber nada de ella…
—No te preocupes... — trató de sonreír pero estaba muy preocupado, si tan solo su hermano supiera la verdad.
—Ya quiero que la conozcas— sonrió, aún dentro de su tristeza y decepción, recordando que su gemelo sólo la conoce por oído.
—Si...
—¿Que sucede Yuui? Te noto muy extraño ¿Ocurrió algo con las inscripciones a la universidad? — se sentó a un lado de él en el sofá.
—No, no es eso— cambió de tema —Hoy fui a informarme y me revalidaron la preparatoria por el examen que me pusieron.
—Y cómo no, si sacaste una calificación perfecta, ningún error— lo felicitó con una palmada en la espalda —¿Entonces ya quedaste inscrito en la universidad de medicina?
—Sí— sonrió levemente de lado.
No es que el hecho no agradase, pero lo que pasa es que no puede sacarse de la mente la imagen de su amiga postrada en una cama de hospital, con la vida pendiendo de un hilo.
—¿No tienes hambre Yuui?
—No
—Yo tampoco— se puso de pie y se estiró un poco, se le veía decaído, pero trataba de disimularlo.
Yuui vio cómo empezó a subir las escaleras hacia el segundo piso y estaba seguro de que no iba a su recámara.
—¿Vas a terminarlo? — preguntó con una sonrisa cómplice.
Fye se encogió de hombros con una sonrisa de lado.
—Si no la tengo a mi lado al menos quiero verla en una pintura. Tal vez sea algo atrevido lo que estoy pintando, pero espero que le guste cuando se lo dé— se sonrojó.
Yuui no pudo evitar reírse un poco, ver a su hermano sonrojado era difícil, sólo se ponía así cuando se trataba de Sakura.
—Estoy seguro de que le encantará— le aseguró.
El otro asintió y siguió su rumbo, mientras que el rubio de gafas se quedaba sentado sobre el sofá.
Soltó un pesado suspiro y se dejó caer de espaldas, acostado con el libro sobre su pecho, mirando el techo y meditando la situación.
Ciertamente Sakura se había convertido en alguien muy especial para él, casi la sentía como una hermana y anhelaba fuertemente que ella y Fye consumaran su amor, pero lo veía tan lejano y difícil…
Su "hermana" se encontraba ahora postrada en una cama de hospital, con la vida pendiendo de un hilo.
Por un momento apretó la mandíbula.
Inevitablemente unos minutos después varias lágrimas surcaban su rostro…
—Si yo estoy sufriendo así por ella… no quiero imaginar cómo se sentirá mi hermano…
Continuará…
¿Cómo ven? Ya pasó un año y la pobre de Sakura va de mal en peor…y nuestro querido rubio terminará destrozado al ver que no regresa : (
¡La parte buena de este capítulo es que alguien despertó! Y llegó con todo, pues apoya a Sakura como si fuera su hermana. No sé pero se me hace súper tierno el cariño que hay entre ambos.
En fin… ¿Qué creen que suceda ahora? Puede que Sakura regrese, pero puede que no. Todo depende de una cosa: su salud.
Espero que les haya gustado y ¡anímense a dejar un review! Me harían muy feliz :3
¡REVIEWS!
Angie The Killer: seguiré enumerando los comentarios para no revolver cosas jajaja. Ahí va:
*Jajaja sí, Fye fue un bobo (me mató de risa lo de fufurufo JAJA) y sí, en algún momento pensé hacer que Sakura traicionara al rubio con el chef, pero… amm no sé, no me gustó esa idea porque el amor de ella por el rubio es muy puro y hermoso :3
*Lo sé! Es un estúpido, bonito y súper sensual rubio haha pero a la vez es alguien que se preocupa más por el bien de Sakura que por el propio :3 y no quiso que ella echara a perder sus sueños por culpa de él, pues aceptó ser paciente y esperar (Claro, no sabiendo la verdad y que Sakura no tiene todo el tiempo del mundo).
*Sería un divertido drama si Sakura muere, Syaoran llora y Fye se suicida jjaj ¡Vaya que tienes buenas ideas! Jeje
*Sobre amor inesperado! Ya estoy a muy poco de publicar el capi, ha sido un poco difícil, pues quiero incluir a TODOS los personajes en él y además agregué un lemon un poco (muy) explicito hahaha, pero éste sólo lo mandaré por correo jeje, pero sí, ya estoy muy cerca de acabar aunque aun no me decido si escribir por lo menos dos capis más.
*Awww gracias por tus palabras, en serio jiji y de hecho tengo un fic en progreso de SCC pero es sobre la pareja Yue/Sakura es algo trágico y emocionante jeje empezaré a publicarlo cuando termine amor inesperado y este fic (que por cierto le quedan como unos diez capis) jejeeje o menos xD
* ¡No, no castres al rubio sensual! Jajjaa
Angie The Killer Saludos! Un fuerte beso y abrazo!
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