Mi Mejor Amiga
XVI
"¿Y si nos quedara poco tiempo?"
Unos días después…
—Entonces… ¿No se puede hacer nada? — preguntó mientras daba vueltas de un lado a otro como león enjaulado.
—El tipo de leucemia que padece es agudo, lo que significa que es muy riesgoso, su medula ya no produce las cantidades necesarias de células y tampoco podemos hacer un trasplante porque puede que no soporte la cirugía. La ventaja es que los síntomas tardan años en ir intensificando, pero la desventaja es que no tiene cura… lo más cercano a eso es el estado de remisión, en el cual se encontraba, hasta hoy…— le respondió Ashura.
—Maldición— siguió caminando desesperadamente de un lado a otro, dentro del consultorio de su "padre"
—Lo que nos queda hacer ahora es seguir con la quimioterapia, para lograr que entre de nuevo en remisión y… ¡Con un demonio Fye, siéntate ya! — se exasperó sobremanera el doctor Kinomoto.
—Es que no puedo soportar la idea de que su enfermedad no tenga cura ¿Qué se supone que haré? ¿Quedarme de brazos cruzados mientras muere lentamente? — alzó ambos brazos al aire a sus costados, en señal de desesperación. Su mirada estaba muy cristalina.
—Es mi hermana, no creas que para mí no es difícil— apretó sus puños.
—Lo siento— se calmó el rubio —Es que me asusté mucho al verla inconsciente y sangrando— cerró los ojos, como tratando de olvidar esa escena.
—Lo sé… no es fácil.
—Fye— le llamó Ashura —¿Por qué no me acompañas a verla? Seguro ya despertó y querrá verte.
—Sí— el aludido se puso de pie y salió detrás de su tutor.
Touya se quedó en su consultorio. Pensando hasta en ir a otro país en busca de soluciones para el cáncer.
De camino a la habitación de Sakura, Fye y Ashura se encontraron con Yuui. Él se había puesto extremadamente feliz cuando se enteró de que ya se habían hablado con la verdad y más feliz al saber todos los nuevos planes de la pareja. Pero lo que no pudo soportar fue regresar a la cruda realidad: el cáncer.
—Los dejaré solos con ella— mencionó Ashura para después retirarse discretamente.
—Fye…— sonrió Sakura, estaba semiconsciente —Lo siento… no quería preocuparte— se sintió mal por él, pues era la primera vez que el rubio experimentaba eso, aunque ella ya estaba acostumbrada a las recaídas.
—No digas eso— se acercó hasta ella, tomó su mano y le dio un corto beso en los labios.
Yuui se incomodó un poco.
—Ejem… creo que mejor saldré un momento— se disculpó.
—Gracias por venir, Yuui— le dijo Sakura con una sonrisa sincera.
—Lo que sea por mi mejor amiga— sonrió para luego salir.
Los futuros esposos se miraron mutuamente ante las palabras de Yuui.
—Por un momento me transporté… a cuando sólo éramos amigos— murmuró ella con una débil sonrisa.
—Yo también— acarició su cabello —Pero las cosas ahora son muy distintas— se acercó mucho a su rostro hasta que sus narices rozaron tiernamente —Te amo mi amor— susurró antes de besarla con mucho sentimiento.
—Me encanta cuando me llamas así— admitió muy sonrojada después del beso.
—Es que eso eres. Mi amor— acomodó un mechón de cabello detrás de su oreja, sin dejar de mirarla ni un segundo.
—Y tu eres mi vida… lo que me impulsa a seguir adelante— sonrió cansada.
—Te Amo— besó su frente —Sé que estás cansada, así que duerme, yo no me apartaré de tu lado en ningún momento.
—¿Seguro?
—Te lo prometo.
—Gracias…— cerró los ojos lentamente. Sus parpados le pesaban mucho.
—¿Cuándo empezarán con la quimioterapia? — preguntó Yuui a Ashura.
—Mañana temprano.
—¿Se quedará mucho tiempo en el hospital?
—Ahora nos importa que esté cómoda, así que se quedará en su casa y conociendo a tu hermano no se separará de ella en ningún momento— los miró por la ventana que divide el pasillo del cuarto —Les espera una larga batalla…
Un día después…
—Bienvenida a casa— dijo el rubio mientras la cargaba en brazos.
—Puedo caminar— dijo ella muy débilmente.
—¿Para qué caminar si me tienes a mí? — mencionó sonriente mientras subía las escaleras hacia el cuarto de ella.
—Gracias— recostó su cabeza suavemente sobre el hombro de él.
Fye la recostó con mucho cuidado sobre su cama, se veía sumamente cansada.
—¿Cómo te sientes mi amor? — la arropó.
Ella no respondió, sólo arrugó la nariz y cerró los ojos con fuerza.
—Nauseas.
Ella asintió.
—Fye…
—¿Si?
—Acuéstate conmigo…— pidió casi en un murmullo.
El rubio se sonrojó bastante.
—¿C-cómo?
—A mi lado…— lo miró con esos ojos verdes tan apagaditos que él no pudo resistirse.
—Si tu hermano nos ve…— se puso nervioso, pero ella negó.
—No pasará nada…
—De acuerdo— se metió a la cama, a un lado de ella.
Pero lo que Sakura no se esperaba era que él la abrazara, quedando ambos frente a frente.
Él posó su mano sobre la estrecha cintura femenina, atrayéndola hacia él mientras que ella puso su mano sobre uno de los hombros de él.
Los dos estaban muy sonrojados, pero un fuerte malestar acabó con la atmosfera romántica.
—¿Qué sucede? — se alarmó él.
—Vete— dijo seriamente.
—Pero…
—Vete por favor— pidió con tal seriedad que le caló fuertemente al rubio, pero rápidamente adivinó lo que vendría y tomó un recipiente que ya tenían listo para situaciones así.
Puso ese balde frente a Sakura para que pudiera devolver su estomago. Tristemente ella no había comido nada.
—No me iré aunque me lo pidas— le advirtió —Tranquila, ya pasará, ya pasará— la reconfortaba frotando su espalda y deteniendo su cabello.
—Es asqueroso— dijo al terminar.
El rubio de inmediato le pasó una toalla y la ayudó a limpiarse.
—No para mí— limpió tiernamente su rostro, pero ella lo giró.
—¿Por qué no te fuiste?
—Porque te amo y prometí no abandonarte. Además, no creas que te desharás tan fácilmente de mí— le dijo juguetonamente, logrando una pequeñísima sonrisa en ella.
Fye lo disimulaba lo mejor posible, pues le era un poco difícil adaptarse a los cambios de ánimo que podía experimentar su novia. Aun así la comprendía casi en todo y la apoyaba.
—Toma mi amor— puso una goma de mascar en sus labios. Ella la aceptó gustosa, odiaba el sabor a ácidos estomacales.
—¿Cómo puedes seguir a mi lado? — preguntó lánguidamente mientras Fye la ayudaba a recostarse de nuevo.
—Porque eres el amor de mi vida, así de simple— respondió totalmente seguro.
Los ojos de ella se llenaron de lágrimas.
—¿Por qué lloras mi princesa? — limpió esas lágrimas.
—Gracias por permanecer a mi lado. Te amo…— le dijo con una sonrisa un poco desbaratada.
—Te Amo, nunca lo olvides— besó su frente y se volvió a recostar a su lado —Descansa— le susurró tratando de arrullarla con sus caricias.
Ella lo abrazó, acurrucándose en su pecho con mucho amor.
Ambos pasaron unos días muy difíciles, pues los daños en la salud de ella eran cada vez más graves, aunque hubo un par de días en los que se sintió mejorada y los aprovechó al máximo con su prometido.
Pusieron fecha para la boda, sería en un mes ¿Para qué esperar?
Juntos empezaron a organizar todo, claro, con la ayuda de Fye y de Syaoran, quien se encargaría del banquete.
Kaho se puso muy feliz y ayudó en todo lo posible a Sakura.
En menos de una semana eligieron la iglesia, el salón, la comida, las flores, el vestido, el traje, etc.
Sólo faltaban detalles mínimos.
Uno de esos días, faltando casi tres semanas para la boda, Fye la invita de nuevo a cenar a su casa. Ahora todo era informal y cómodo.
Preparó la comida preferida de su novia y se la pasaron platicando relajados durante un par de horas hasta que ambos se dirigieron a la sala para estar más cómodos.
Antes de sentarse, Sakura se dirigió a un gran estéreo que Fye tenía en la sala. Pudo ver una gran colección de música. De inmediato puso una canción al reconocerla.
El rubio la veía con curiosidad desde atrás.
—No puedo creer que te guste Chopin, pensé que estaba fuera de tus gustos en la música clásica— se giró y caminó hacia él, quien la recibió con los brazos abiertos.
—Nocturne, es una de mis favoritas— reconoció, meciéndose con la melodía sin soltarla.
—¿Qué haces? — rio un poco nerviosa.
—Bailo con mi prometida— respondió simple, pero sin quitar esa sonrisa de satisfacción de su rostro.
Ella se sonrojó mucho, pero siguió el pausado ritmo de la música. Se acercó mucho a él hasta recostar su cabeza sobre su hombro, escuchando sus latidos. Cómo amaba hacer eso.
El rubio la tomaba de una mano y con la otra la sostenía de la cintura.
—Siempre quise bailar contigo— le susurró al oído. Ella se sonrojó más y escondió su rosto.
—Yo también— aceptó.
La melodía terminó y ambos se separaron un poco para verse a los ojos. Sonrieron tiernamente, pues disfrutaban como nadie esos momentos juntos.
—Estás hermosa— acarició su mejilla con mucha delicadeza.
Ella se sonrojó por enésima vez. Cómo podía decir eso si se veía completamente informal, con unos jeans simples y una blusa ligera. No debería de vestirse tan fachosa para visitar a su novio, pero sinceramente no le quedaban energías para ello.
Ella en vez de contestarle algo, mejor pasó ambos brazos por la nuca de él, abrazándolo mientras se paraba de puntillas para alcanzar sus labios. Él se inclinó un poco para intensificar el contacto, amaba cuando ella tomaba esa iniciativa.
Sus labios disfrutaron de un juego de caricias tiernas e inocentes, pero aún así ambos terminaron un poco sonrojados. Al fin y al cabo son tal para cual.
El rubio la cargó juguetonamente y ella rio fuerte, le divertía mucho eso y más cuando daba vueltas y al final la dejaba acostada en el sillón. Era muy divertido.
—¿Qué te gustaría hacer? — preguntó casi recostado sobre ella en el sofá.
Sakura se puso muy nerviosa ante la cercanía y dijo lo primero que se le vino en mente.
—¿Qué te parece si me enseñas tus instrumentos? Por lo que escuché de Yuui, sé que tocas más de los que solías practicar en la preparatoria.
—Algo así— sonrió un poco avergonzado. Era muy modesto —Vamos— la tomó de la mano para ayudarle a levantarse y ambos fueron juntos al cuarto de música.
—Es increíble— dijo ella al ver ese cuarto lleno de instrumentos, partituras y todo dentro de un desorden organizado.
Sakura se acercó de inmediato al piano, le llamaba mucho la atención ese instrumento y nunca lo había visto de cerca más que en la preparatoria y de eso ya hace muchos años.
—¿Quieres intentar? — sugirió el rubio dejándola sentarse en el banquito frente al piano de cola.
—Pero…
—Vamos— la tomó de la mano y la sentó a su lado —Sólo haz lo mismo que yo— tocó la escala de do, simple y sencillo para cualquiera.
Poco a poco fueron subiendo de nivel.
—No es tan difícil— admitió Sakura, su novio se sorprendió.
—Sí lo es, pero tienes talento— mencionó sorprendido y feliz de que compartieran un talento más.
Ambos siguieron tocando hasta que Sakura logró memorizar algunos acordes. Casi pudo sacar una canción.
—Lo haces muy bien mi amor— besó su frente con poca delicadeza, causándole cosquillas. Ella rio, Fye lo disfrutó.
—¿Qué tal si ahora intentamos aquello? — señaló la hermosa batería color rojo intenso.
El rubio alzó una ceja.
—¿Segura que quieres intentar? — la retó.
—Sí— aceptó el reto —Pero primero toca tú— dijo en tono de niña pequeña.
Él rio enternecido.
—Está bien— aceptó y comenzó a tocar como todo un profesional.
—Wow… no creo poder hacer eso…— lo miró asombrada, pues su novio parecía tener muy buena coordinación y ritmo, pues usaba ambas manos y pies para tocar.
—Ven, yo te enseño— la animó y ella no pudo resistirse a esos ojos azules.
Intentó tocarla como su novio le decía, pero definitivamente no pudo.
—Esto no es lo mío— rio a carcajadas, pues ni siquiera lograba hacer un simple remate.
Fye también reía, pues hasta un niño de cinco años lograría imitar sus movimientos, pero al parecer Sakura tenía más facilidad con instrumentos melodiosos y no de ritmo.
Ambos la pasaban muy bien, a cada que podían se sorprendían con un dulce beso o una caricia.
Definitivamente no podían estar más felices.
Y así fueron intentando con cada instrumento que había en la habitación, de los cuales Sakura sólo pudo usar el piano, pues nada más le gustó.
—Tú eres todo prodigio musical— puso ambas manos sobre sus caderas, suspirando derrotada —La música es para ti y para mí sólo el piano— rio un poco, pero su risa fue callada por un beso —¿y eso? — preguntó cuando finalizaron ese beso tan apasionado y es que el rubio tuvo un recuerdo e inmediatamente le nacieron las ganas de darle un beso como aquella vez en el ascensor.
—Lo siento… fue un impulso— se avergonzó un poco —¿Te molestó?
—En lo absoluto— se giró dándole la espalda y tocando sus labios. Aun sentía como si el corazón se le fuese a salir —Pero… siento como si esto ya lo hubiera vivido antes. Lo mismo me sucedió cuando nos dimos nuestro primer beso— se giró hacia él para verlo a los ojos, pero lo notó muy nervioso —¿Qué sucede? ¿Tú también sientes lo mismo?
—Amor…— suspiró —Hay algo que tengo que mostrarte.
—¿Acaso es lo que me dijiste en la carta? — preguntó de inmediato, sorprendiéndolo.
—Aún se acuerda…— pensó asombrado —Sí, es sobre eso. Vamos— tomó cariñosamente su mano y salieron del cuarto de música para dirigirse al de enfrente.
—Vamos al cuarto donde tiene sus pinturas— pensó nerviosa.
—Lo que tengo que mostrarte está aquí— encendió la luz y en el cuarto se vieron varios caballetes con un cuadro cubierto por una manta cada uno.
—Wow… ¿también pintas? Definitivamente eres toda una caja de sorpresas mi amor— le dijo en serio.
—Bueno…— se rascó la nuca nervioso —Tampoco soy muy bueno…
—Enséñamelos— pidió con una sonrisa y un poco sonrojada al recordar el último cuadro que había visto hace varios años.
El rubio tragó en seco y comenzó a enseñarle varios cuadros uno de un paisaje de su país, otro de su familia, uno con Yuui, pero los siguientes la dejaron boquiabierta, pues no recordaba que tuvieran tantos detalles y acabados.
—Soy yo…— dijo muy sorprendida al ver el cuadro con su rostro plasmado perfectamente sobre el lienzo —Se ve tan real…— acarició la pintura —Es hermoso Fye…
—Mira este— destapó el siguiente, el cuadro donde estaban ambos muy abrazados —Es como la foto que nos tomamos hace mucho, pero un poco cambiada— se sonrojó mucho al igual que Sakura.
—Qué lindo— le dio un beso en la mejilla muy feliz.
—Este… espero que te guste, tiene una historia detrás de la imagen, pues no está modificado ni hay cosas ficticias en él. Fue algo que sucedió y creo que no recuerdas…— jaló la tela despacio, dejando ver una pintura de ellos dos, en un elevador, besándose con mucho amor, tal como lo habían hecho momentos antes.
—¡Entonces no es un sueño! — cubrió su boca con ambas manos debido a la sorpresa.
—No lo es— aclaró Fye —Esto sucedió el día en que nos reconciliamos. Estuvimos tantas horas encerrados que te sentiste mal y… sucedió esto— se sonrojó hasta las orejas al explicarlo. Sakura estaba igual o peor.
—¿Entonces… tu y yo…?— el rubio asintió —Que vergüenza, lo siento mucho— desvió la mirada, apenada.
Ante esto, el rubio reaccionó y sonrió divertidamente.
Agarró a Sakura por la cintura, acercándola a él.
—No hay razón para avergonzarnos, desde entonces nos amábamos, en secreto, pero lo hacíamos— le dijo con una sonrisa de esas que derriten.
No la dejó decir nada, pues atrapó sus labios en un dulce y apasionado beso.
—Soy feliz de que podamos hacerlo cuantas veces queramos— sonrió pícaramente —No sabes cuántas veces soñé con ese beso. Hasta tuve que pintarlo— rio un poco.
El rostro de ella se tornó totalmente rojo.
—Fye…— murmuró muy apenada y desviando la mirada.
—Dime mi amor— ante esas palabras, Sakura lo miró directo a los ojos.
—Soy muy feliz contigo— lo abrazó sin apartar la mirada de sus ojos azules —Tú me haces muy feliz y cambias mi mundo por completo— sonrió dulcemente —¿Sabes? — se puso un poco seria —Lo que sentí por Yukito fue muy diferente a lo que siento por ti.
El rubio se incomodó un poco, pero la dejó continuar.
—Con él fue la ilusión de mi primer amor y luego esa ilusión se apagó al descubrir sus intenciones conmigo, además de que realmente no lo amaba— se encogió de hombros —No me daba cuenta aun de lo que sentía por ti, pues siempre sentí algo distinto cuando estábamos juntos mas no sabía lo que era. Ahora puedo decir con certeza que era amor verdadero, pues no me imagino estar casada con nadie que no seas tú, mi vida— lo miró con una mirada y sonrisa muy sinceras y suaves.
—Sakura…— no supo que decir, esas palabras habían llenado su corazón por completo —Te Amo— susurró antes de besarla en los labios.
Al besarse se movieron inconscientemente a un lado, tropezando ambos con un caballete.
Sakura iba a caer directo al piso, pero Fye logró moverse de manera que ella cayera sobre él.
—¿Estás bien? — preguntó de inmediato, sin importarle el dolor en su espalda, la cual recibió todo el golpe.
—S-sí— dijo muy nerviosa por la posición en la que se encontraban —¿tú estás bien? —se mortificó un poco al ver su mueca de dolor.
—No te preocupes— con la ayuda de ella se sentó en el suelo. Ambos quedaron sentados.
—¿Seguro? — lo miró angustiada.
—Muy seguro— le sonrió, tomando su barbilla y acercándola para besarla.
Ninguno de los dos se cansaba de tanto beso.
Él acarició suavemente los labios de Sakura con los suyos. La unión y el ritmo eran perfectos hasta que éste fue aumentando un poco, robándoles el aliento y acelerándoles el corazón.
Ella rodeó con sus brazos el cuello de su prometido, mientras que él la abrazaba por la cintura, estrechándola hacia sí.
Sakura sintió que le faltaba el oxigeno, pero nunca había sido tan placentero. Rodeo el cuello de Fye con sus manos y lo atrajo más, él sonrió.
—Te Amo Sakura— susurró en sus labios para luego besarla de una manera muy profunda y apasionada, haciendo que algo en ellos se encendiera.
Descuidadamente el rubio descendió su mano hasta la pierna de ella, acariciándola muy pero muy levemente. Ella no pareció sobresaltarse mucho.
El rubio estaba a punto de pedirle algo, pero Sakura se le adelantó y sinceramente no pensó que fuera a hacerlo.
—Te Amo…— se sonrojó mucho al pensar en lo que estaba por decir —Vayamos a tu habitación— soltó en un murmullo, muy avergonzada.
El rubio la miró por unos segundos con una expresión asombrada.
—¿Lo dices en serio? — la tomó de ambas mejillas y alzó su rostro para verla mejor a los ojos.
Ella sólo pudo asentir, pues estaba muy avergonzada.
El corazón de ambos casi se podía escuchar en toda la habitación.
Fye sonrió tiernamente. Se levantó del suelo y antes de que ella lo hiciera, la tomó en brazos al estilo nupcial para llevarla a la habitación.
Él la sentó suavemente sobre el edredón y se inclinó sobre ella, apoyado con sus manos en la cama.
Se unieron en un tranquilo beso a pesar de que sus corazones se encontraban a punto de salírseles del pecho.
Pov's Sakura
No puedo creer lo que está sucediendo y ¡Menos que yo fuera la que sugiriera hacerlo!
Me siento muy distinta. Su caricias y besos son tan tranquilos y amorosos… muy distinto a Yukito.
Puedo sentir que realmente me ama.
Después de estar sentada al filo del colchón, con Fye inclinado sobre mí, ambos nos quitamos los zapatos para meternos bajo las sábanas.
Sinceramente no sabía qué hacer o cómo actuar.
—¿Aún estás segura de querer hacerlo? — me preguntó estando a un lado mío, aun estábamos vestidos.
—Yo…— dije. Procesé el resto de mi oración, pero me apenó mucho lo que estaba por salir de mis labios —Quiero ser tuya.
Pude ver la sorpresa en sus ojos y el infinito amor en su expresión.
—Eres increíble— susurró sobre mi cuello, yo me estremecí —Te Amo Sakura Kinomoto— acarició mi mejilla para después volver a besarme en los labios.
Yo estaba recostada bocarriba mientras él se encontraba de lado, apoyado en su codo y con una mano en mi mejilla.
Después de esto nos ayudamos a quitarnos la ropa lentamente.
Naturalmente me avergoncé mucho y hasta me puse algo tensa cuando él se encontraba sin camisa y yo sin mis jeans, pero ese temor se esfumó un poco cuando se dedicó a besarme con mucho amor y devoción. Yo recibí gustosa sus labios entreabiertos, acariciándolos con los míos.
—No tienes por qué avergonzarte, eres muy hermosa— me dijo, quitando mis brazos de mi cuerpo, pues inconscientemente yo me cubría por vergüenza a que me viera en ropa interior, pues apenas me había quitado los jeans y ya me moría de la pena.
Pero lo que realmente me abochornaba era otra cosa.
—Fye— puse ambas manos sobre su pecho, deteniéndolo abruptamente antes de que intentara quitarme la blusa.
—¿Qué sucede? ¿Estás bien? — me preguntó algo asustado, preocupado porque me fuera a ocurrir algo.
—No te preocupes, estoy bien, pero…— desvié mi mirada de sus profundos ojos azules, que por cierto brillan de una manera muy distinta, pero me gusta verlos así.
—¿Qué sucede? — se sentó a mi lado en la cama, yo me incorporé para quedar más o menos a su altura.
—No sé si te has dado cuenta pero mi cuerpo está lleno de hematomas y puede ser algo desagradable; además, peso la mitad de lo que pesaba cuando nos conocimos. Mi apariencia no es muy buena— bajé el rostro, definitivamente no me sentía cómoda desnudándome frente a él.
Fui una tonta al sugerir estar juntos.
Pronto sentí una mano sobre mi cara, en una caricia sumamente suave y agradable.
Me obligó a verlo a los ojos.
—Escúchame bien— dijo en tono maduro, sin apartar su mirada de la mía —Eres hermosa, más que cualquier otra mujer. Te amo tal cual eres y además…— vi que se sonrojó un poco, pero no apartó sus ojos de los míos —Te deseo como no tienes idea— soltó en un pesado suspiro.
Yo me asombré sobremanera ¿Realmente me desea?
—¿A pesar de que esté flacucha y llena de moretones? — pregunté en tono nervioso.
Desvié mi mirada, pues sus ojos se clavan en los míos de tal manera que me atrapan y me sonrojan aún más.
—Eres perfecta— acomodó un mechón suelto de mi cabello hacia atrás —No eres la única que se siente incómoda— veo sus mejillas levemente sonrosadas y su mirada incómoda.
En ese momento recordé algo importante. ¿Cómo pude olvidarlo?
—La cicatriz en mi pierna no es muy atractiva— frunció sus labios en una mueca inquieta.
En ese momento descubrí que no me importa eso.
—Eres muy atractivo, con o sin esa cicatriz— sonreí coqueta, olvidando por un momento mi vergüenza —Y sinceramente quiero que mi primera vez sea contigo— no pude más, al decir esto tuve que esconder mi rostro sonrojado sobre su pecho, lo cual sólo logró poner mi rostro casi morado al sentir su piel y no su camisa.
—Sakura— siento que me abraza muy fuerte. El tono en que dijo mi nombre fue extraño —Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, lo mejor…— me estrechó aún más y siento todo su amor en ese tacto.
Sonreí ampliamente para después separarme de él y besarlo profundamente en los labios en un cómodo ritmo que disfrutamos mucho.
Me sonrió pícaramente para después echarse sobre mí, quedando ambos recostados totalmente y bajo las sábanas.
Yo me detuve de nuevo, pero sólo unos segundos para apagar la luz del cuarto.
—¿Te molesta? — le pregunto un poco avergonzada, volviendo a sus brazos.
—No si tú estás más cómoda— se encogió de hombros.
La luz de la luna entraba intensamente por la ventana, esto nos permitía vernos muy bien a pesar de la oscuridad.
Pero algo extraño pasó. Fye se detuvo abruptamente, parecía dudar.
—Sakura…
Sé que él me respeta, de eso no tengo la menor duda.
—¿Dudas de mí? — pregunté un poco triste.
—Sakura, eres tan inocente— la miró con ternura —¿Estás segura de lo que estamos a punto de hacer?
Nos miramos fijamente por un par de segundos, sin decir nada. Procesé lo que me dijo y tuve miedo.
—Te estoy diciendo que quiero amarte esta noche, que me siento con el gran atrevimiento de pedirte que seas mía ahora, que estoy loco por ti y quiero hacerte el amor…— suspiró mordiéndose los labios, pero sin dejar de verme con su mirada tan penetrante.
Sus palabras y su expresión al decirme aquello quedaron tan grabados en mi mente.
Definitivamente quiero que pase, lo quiero.
—Fye…— me puse un poco nerviosa, pero estaba segura —…yo te amo y quiero que me ames— busqué sus labios y los besé suavemente, demostrándole todo mi amor, pero él se detuvo de nuevo.
(Pov's Fye)
¿Cómo puedo ser capaz de siquiera pensar en…?
¡No, definitivamente no!
¿Qué me está pasando? Si nunca había pensado en pedírselo antes de la boda…
Me siento como un miserable.
—Perdóname mi amor— murmuré muy apenado y más al recordar el asunto de su enfermedad y síntomas por la quimio. No quiero afectarla de alguna manera y mucho menos lastimarla. Acaricié su mejilla —Eres demasiado pura como para que te haga esto y no dudo de ti, no te ofendas amor, pero no quiero causarte algún daño— la miré con angustia.
Veo cómo sus ojos se abrieron mucho más de lo normal ante mis palabras. No supe cómo reaccionar.
(Pov's Sakura)
Tengo miedo, miedo de sus palabras, miedo de morir al día siguiente y haber perdido la oportunidad de ser suya. Temo mucho el perderlo y ¡no quiero!
—Sólo ámame— veo su expresión de sorpresa —Fye, tengo miedo. Sé que puedo morir cualquiera de estos días y no quiero dejar de existir sin antes haber estado contigo. Por favor no me dejes— le pedí al borde de las lagrimas —Sólo quiero estar contigo, es lo único que quiero antes de morir…— silencié, pues mi voz ya no salía debido al llanto.
Me abrazó con demasiada fuerza.
—No lo digas de nuevo— su voz rebotaba en mi cuello, se escuchaba amortiguada por mi piel —Te lo suplico, no lo digas… no quiero perderte.
Pude ver sus ojos llorosos al separarse de mi piel. Mi corazón se contrajo. Ambos ya estábamos llorando.
—Entonces aprovechemos este momento que se nos ha dado, ahora que podemos y tenemos vida— le dije serenamente, acariciando su rostro varonil.
Él pareció entender.
A partir de ese momento nada nos detuvo. Un juego de besos y caricias nos persiguió hasta dejarnos sin aliento.
Me desvistió poco a poco, acariciándome y haciéndome disfrutar lo mayormente posible.
Su figura masculina se hundió con mi figura frágil en un abrazo interminable mientras él parecía protestar en cierta prenda de mi cuerpo.
—¿Realmente quieres que esto pase? — me preguntó con suavidad por última vez, lo sentí en su voz, no volvería a preguntar así que debía estar muy segura de mi decisión.
—Sí, sí quiero— repliqué pasando mis brazos alrededor de su cuello, buscando sus labios. Ya había perdido la cuenta de los besos que llevábamos.
Cuando retiró mi sujetador no pude evitar cubrirme instintivamente, pero él quitó mis brazos para apegarme a su pecho y besarme en los labios.
A pesar de la oscuridad, pude ver claramente su rostro tan rojo como el mío.
Reparé en sus pantalones.
No me había atrevido a quitarle ni una prenda más. Tengo algo de miedo, pues todo esto es algo nuevo para mí y hasta cierto punto me siento algo torpe.
De pronto comenzó a besar mi cuello de una manera tortuosa hasta llegar a mi hombro. Al mismo tiempo sus manos me recorrían sin detenerse.
No pude evitar un par de suspiros que trataba de contener.
—Sólo déjate llevar— me susurró mirándome a los ojos. Pude ver un infinito amor y cuidado en ellos al verme. Esto me dio mucha tranquilidad y confianza.
Para este momento ya no tengo vergüenza. Sólo puedo pensar en lo hermoso que es sentir su contacto, sus manos acariciando mi piel.
Deseo que continúe.
De hecho más que eso, deseo desesperadamente tocarlo.
—Perdóname— susurra entre besos, yo no entendí la razón por la cual pedía perdón —Perdóname por no haber sabido guardarme para ofrecerte la misma inocencia que tú a mí. Pero te amo con todo mi ser y es ahora cuando verdaderamente amo, eso te lo juro…— continuó besándome sin parar.
Sus palabras me hicieron suspirar algo aturdida por las sensaciones, pero muy enternecida por sus palabras y la manera en que lo dijo, su expresión al verme fue única.
—Al menos uno de los dos sabe cómo se hace esto— no pude evitar decirlo con un tono de chiste y no es que no me disguste que Fye haya estado con otras mujeres antes de mi, pero estoy segura de su amor y cariño.
Me siento una total inexperta, pero trataré de seguirlo en todo, no quiero fallarle ni decepcionarlo.
Aunque realmente estoy aterrada. Sé que en un momento esto llegará doler, pero no me importa…
(Pov's Fye)
Puedo sentir el roce suave de sus manos sobre mi espalda, pero me doy cuenta de que aún no se anima a desvestirme por completo, así que me aparto un poco de ella.
Noto su desconcierto, pero es sustituido por un gran sonrojo al ver lo que hago. Yo sonrío de lado, pero no por eso menos apenado.
A ambos sólo nos cubre una prenda, y eso me pone algo inquieto. Veo el piso y graciosamente yace ahí toda nuestra ropa, tan pocamente necesaria ahora.
La lleno de nuevo con miles de besos y caricias mientras ella se atreve a acariciar más que antes.
Me detengo abruptamente al sentir que acaricia mi pierna. Me congelo. ¿Sentirá repugnancia?
Pero no fue así.
Miro atentamente su rostro y veo un infinito amor en él.
—Te dije que no me importaría— susurró sobre mis labios, sin dejar de acariciar mi cicatriz, yo la miro con algo de asombro—¿Duele? — me pregunta algo preocupada, yo niego con la cabeza.
Ella me sonríe muy tiernamente para después rodear mi cuello con sus brazos y atraerme en un beso tan profundo que me sorprendió.
Amo cómo enreda sus dedos en mi cabello. Es algo que nadie antes había hecho.
Me sorprende de nuevo cuando siento que quiere quitar lo que se interpone entre ambos. Esa tela incomoda tan innecesaria en estos momentos.
Dejo que lo haga y le ayudo un poco. Cuando termina yo hago lo mismo con ella.
La atrapo en un fuerte abrazo, sintiendo su corazón palpitar fuertemente en mi pecho.
Veo sus ojos y están llenos de amor y pasión.
—Te Amo mi Sakura— la aprieto más contra mí, no dejando ni un milímetro de espacio.
Mi pequeña se sonroja al sentir la desnudez de amos. Al parecer yo también, pues siento cómo arde mi rostro al sentir su piel completamente expuesta a mí.
Ella se aferra a mi cuello y me besa debajo de una oreja, esto me vuelve loco, no sabía que fuera tan sensible en esa área. Ella parece notarlo y no se detiene.
Siempre delicada e inocente. Mi dulce y hermosa Sakura.
Acaricia mi espalda, bajando suavemente por mi cuerpo. Tuve que luchar por contenerme y no hacerla mía en este momento.
Devolví sus atenciones, acariciándola íntimamente y escuchando su respiración haciéndose más agitada con cada movimiento suyo.
Sonrío y la miro.
Se retorcía en éxtasis debajo de mi cuerpo. En ese instante sentí un súbito latido, nuestros corazones latían al mismo ritmo y lo que yo siento en este momento por ella va más allá que simple deseo o pasión. Estoy con el amor de mi vida…
Comencé a acomodarme y a amoldarla a mi cuerpo, preparándola.
Se tensó un poco.
—¿Confías en mi? — le susurré mientras la acariciaba con mucho amor.
—Plenamente— sonrió suavemente, aferrándose a mi espalda al sentirme cerca de su interior.
La aprieto lentamente contra mí en un fuerte abrazo, moviéndome hacia delante y sellando nuestra unión en un profundo beso húmedo y lleno de amor.
Sus labios se abrieron un poco en un lamento silencioso de dolor, mientras que sus manos me soltaron y se aferraron fuertemente al edredón de mi cama al sentir que entraba en ella, llevándome delicada y evidentemente su virginidad e inocencia.
Pero el dolor se hizo más presente. Noté con impotencia cómo su mirada verde se llenó de lágrimas cristalinas y silenciosas.
—Perdóname amor, te prometo que el dolor pasará…— le susurré rodeándola con mis brazos hasta que la sentí relajarse lentamente —Confía en mí, yo nunca te lastimaría mi vida. Nunca.
Procuré no moverme hasta que la situación mejorara y su dolor se fuera.
El momento llegó pronto, pues me miró y sonrió como antes, buscando mis labios con gran anhelo.
Le hice el amor con todo mi amor. Como nunca antes lo había hecho.
De ahora en adelante ella será la única en mi vida. No necesito de nadie más teniéndola a ella a mi lado.
Nos abrazamos fuertemente, sin dejar de besarnos, y si lo hacíamos era solo para mirarnos y perdernos en la mirada del otro.
Lo que me provocaba Sakura me hacia subir y bajar al cielo repetidas veces, pues sus caricias torpes en un principio, se volvieron expertas en poco tiempo.
Inevitablemente suspiro su nombre un par de veces. Ella hace lo mismo. Aferrándose con fuerza a mi espalda y elevando sus caderas. Esto sólo intensifico las sensaciones.
Ambos suspiramos a la par.
Estando cerca del fin, acomodo mi rostro en su cuello, sintiendo cómo ella besa el mío y enreda sus dedos en mi cabello.
—Fye…
—Sakura…
Musitamos los dos, pues una oleada de éxtasis nos inundó a ambos por completo.
Ella se aferra fuertemente a mi espalda, respirando muy agitadamente, al igual que yo.
Nuestros corazones parecen un par de caballos galopando a toda velocidad que no quiere disminuir.
Caigo rendido sobre su pecho, tratando de recuperar la respiración. Nunca había terminado tan cansado.
La abrazo suavemente, posando mi cabeza sobre su pecho mientras ella pasa sus dedos sobre mi cabello, relajándome y recuperándose también.
—Te Amo— me incorporo un poco y la miro intensamente a los ojos mientras acaricio su cabello.
—Fue hermoso— me susurra aún agitada, sin poder quitar el sonrojo de sus mejillas.
—Disculpa si te lastimé— besé su frente pausada y húmedamente.
Me tumbé a un lado de ella para poder atraerla a mi pecho.
Ella se acomodó fácilmente y así la pude rodear con mi brazo por la cintura.
Aun seguíamos recuperándonos.
—No me lastimaste— alzó la mirada y me sonrió pícaramente —Me gustó.
Yo suspiré aliviado, pues procuré ser lo mayormente cuidadoso, no quería hacerle algún daño
—Yo también lo disfruté mucho— rocé mi nariz con la de ella para después unirnos en un beso muy tranquilo y pausado.
—Fye…— murmuró en un tono extraño, parecía no sentirse muy bien.
—¿Qué sucede amor? — me preocupé.
—Creo que… no aguantaré mucho tiempo más…— sonreí tiernamente.
—Entonces descansa— puse mi mano sobre su cabeza, atrayéndola hacia mi pecho.
Nos tape a ambos con las mantas y nos dedicamos a descansar.
Ciertamente terminé exhausto y al parecer ella también.
Estábamos por quedarnos completamente dormidos cuando…
—¿Fye, estás dormido? — la voz de Yuui desde el pasillo.
Sakura y yo nos sobresaltamos. Habíamos olvidado ponerle seguro a la puerta.
De inmediato puse un dedo sobre los labios de mi amor, evitando que hablara algo.
Tal como lo esperaba, Yuui se fue.
A penas escuché que cerraba la puerta de su cuarto, me levanté de la cama envolviéndome en una sábana y corrí a la puerta a ponerle seguro.
Sakura se vio muy nerviosa.
—Tranquila amor— me metí de nuevo a la cama, acostándome a su lado y quedando frente a frente. Ambos de costado.
—Estuvo a punto de descubrirnos— dijo nerviosa.
—De todas formas no hubiera pasado nada— me encogí de hombros.
—Pero… si se llega a enterar Ashura o mi hermano…
Se me heló la sangre ante la mención de éste último.
—No lo harán, no te preocupes— le aseguré, pues esto no lo diría nadie y además Touya no regresaría a su casa hasta dentro de un par de días debido a una convención de médicos en otro distrito del país.
Sakura se acomodó mejor entre las sabanas hasta recargar su frente contra mi pecho en un acto muy tierno.
Sonreí suavemente y la abracé, acariciando su cabello para relajarla.
—Descansa mi amor… duerme…— susurré para después caer rendido al igual que mi novia.
Continuará…
Sé que el capítulo ha estado algo corto, pero no he andado muy bien de salud :( antier me hospitalizaron y he estado recuperandome. Gracias a Dios ya estoy casi repuesta :)
Y bueno... Sobre este capi... jaja creo que les ha de haber gustado el lemon, o eso espero. A pesar de todo es algo triste ¿no? ¿Que tal si es la ultima oportunidad de ambos para estar juntos? :(
Por cierto, les recomiendo las canciones de Chopin, es musica clásica muy linda, en lo personal me gusta mucho Nocturne.
y bueno... más tarde subo otro capi. Porfa! manden sus reviews! me alientan a seguir!
Gracias!
¡REVIEWS!
Angie The Killer: Jajaja que bueno que te gustó!
Oh! no he visto esa película! pero tengo que hacerlo haha suena triste :(
jajaja lo sé! dije que unos diez más, pero a la mera hora fueron menos y es que todos los capítulos son de al menos 9 mil palabras! jeje si los hiciera más cortos, tal vez hubieran salido mas :( pero en fin, de todas formas ya esta legando a su final y puedo decirte que el epílogo será el capítulo más largo de todos. Pensé en dividirlo en dos partes, pero ñaa! mejor completo! además tengo la idea de hacer algunas historias adicionales que no agregué al fic. Les llaman "Sidestories"
Waa en serio volverás a leer todo completo? que linda!
Y lo sé! Arruinaron mi infancia cuando me enteré de que Touya y Yukito no se querían como amigos, sinceramente yo siempre creí que eran los mejores amigos, hasta que crecí y entendí que todo era Yaoi .-. odié eso :'(
Y pues ahora me desquito escribiendo "A thousand moons" muajajaja ahí El sexy de Yue no tiene nada pero NADA de gay jajaja y amm te voy a dar un pequeño adelanto (muy pequeño) pues la historia es secreto hasta que la publique jojojo
Va algo así: pasan ocho años en los que sakura y yue no volvieron a verse, pues yukito tenía que hacer su vida y su profesión le impedía permanecer en Tomoeda. Sus vidas continuaron normales hasta que... una noche sakura es atacada por un hombre misterioso que busca venganza. Yue lo presiente a pesar de estar a miles de Kilometros y va en su auxilio. Ahi es cuando se da cuenta de que su ama ha cambiado mucho, pues ya no es una niña, sino una hermosa mujer muy atractiva, incluso para él... esto lo pone en un aprieto, pues se ha dado cuenta de que cada vez es más sensible (cosa extraña en él, pues es un frío hielo) pero alguien le explica algo que el mago Clow tramó desde un principio y además que es normal esos sentimientos que se van haciendo más fuertes con cada luna nueva. Pero algo sumamente importante ocurrirá en la luna llena numero mil en la vida del guardián (De ahi viene el nombre del fic) esa noche el tendrá que tomar una decisión que cambiará su vida y la de la persona que ama.
Bueno, esto sólo es una pequeña explicación del fic, falta agregar que sakura es secuestrada y sufre mucho junto con Yue, quien la ama con locura, pero no sabe cómo expresarlo y tampoco se atreve a mostrárselo a los demás.
Eso si, en esta historia hay muchas escenas de violencia explicita y tal ves una que otra muerte de algun personaje, incluso escenas fuertes de lemon, pero eso sí... es un fic lleno de sentimientos y aun más triste que "Mi mejor amiga"
jajaj y sobre eso del hijo de sakura y yue... que lindo! :3 yo tambien siempre les pongo hijos jajaj
Y sí... Kuropon se enamora de Sakura, pero... ammm es algo dificil de explicar, será mejor que lo leas :)
jiji
Un fuerte abrazo y muchos besos!
Saludos y hasta la proóima!
