Aquí traigo otro capitulo de este intenso fanfic que ustedes disfrutan tanto aunque tengan parejas muy extrañas. ¿Les gusta? Tendrá algunos capítulos más así que no se me asusten que aun hay fic para rato...a falta de Free y KnB -llora-


Un pequeño llanto despertó a los jóvenes que dormían en el sillón en una posición extraña, ambos se pusieron de pie de golpe al reconocer que este provenía de Hayato y a tropiezos fueron a ver qué pasaba. El pequeño estaba asustado pues no reconoció el lugar donde estaba como su cuarto al que estaba acostumbrado. Kisumi suspiró aliviado y abrazó al pequeño cargándolo.

—¿Pasa algo? —dijo Kagami saliendo de su cuarto ya listo para partir.

—Hayato se asustó, disculpen las molestias —dijo Kisumi avergonzado. Hayato suspiraba ya más tranquilo al ver ahí a su hermano mientras Himuro se sentía más en calma por ver que el pequeño estaba bien.

—Nada de eso…vamos a prepararles desayuno que Tigger y Makoto deben trabajar —Hayato a pesar de sentirse cohibido se sentó en una silla viendo a Himuro y su hermano trabajar en el desayuno, unos hotcakes que serían fáciles de cocinar y en el proceso le mostraba como hacerlos para futuras referencias. Ambos reían muy amistosos, hablaban con naturalidad y eso al pequeño le hacía feliz pues pasar de los gritos constantes a ese ambiente más familiar era necesario para él. La puerta sonó y Hayato se bajó de la silla para abrir pensando que era Makoto puesto que le dijeron que iría a desayunar pero al girar la chapa y abrir se trataba de otro chico.

—Buenos días…—dijo el peliceleste—¿Está Kagami-kun en casa? —el niño le miró y después vio a Kisumi y Himuro. Este último suspiró y le señaló hacia el cuarto de su hermano. Kuroko pasó haciendo una leve reverencia y sin decir más fue a la pieza del pelirrojo.

—El no-cuñado del mal a arribado —dijo Kisumi haciendo mohines graciosos que hicieron reír a Hayato y Himuro por igual. La puerta nuevamente sonó y en esa ocasión era Makoto para gusto del pequeño Hayato quien ya estaba listo para partir al trabajo —llegas justo a tiempo, el desayuno ya está casi listo.

—¿Y Taiga? —preguntó él sentándose junto a Hayato acariciándole el cabello con una sonrisa correspondida.

—En el cuarto charlando con un su no-novio —Makoto tuvo una sensación extraña entre preocupación y miedo al saber que se trataba de aquel peliceleste pero buscó no preocupar a nadie por los eventos ocurridos anteriormente empezando a desayunar los cuatro.

—Si Tigger no se apresura llegará tarde…—dijo Himuro viendo la puerta y casi como si le hubiera invocado salió Kagami hecho la furia seguido por Kuroko.

—¡Kagami-kun, escúchame!—dijo Kuroko alzando la voz hasta donde podía y aun así sonaba apacible. Los chicos se alertaron y Kisumi tomó a Hayato.

—Vayamos a terminar el desayuno en el cuarto de Himuro ¿Quieres? Comer en la cama como cuando pequeños—Hayato asintió algo conmocionado mientras Himuro tomaba los platos de los tres para ir detrás de ellos. No quería que el pequeño presenciara otra pelea como las que escuchaba en casa, no era lo que buscaba. Kagami se sintió mal al verles partir, solo podía hacer una cosa en vista que él no podría tranquilizarse tan fácilmente.

—Kuroko por favor, vete…—dijo señalándole la puerta.

—No, escúchame…—dijo bajando la mirada —no hagas esto, estoy preocupado por ti ¿Está mal eso? No quiero que arriesgues tu vida en un trabajo así.

—No querías esto y tampoco estuviste feliz cuando acepté entrar a la universidad donde me reclutaron…dime Kuroko ¿Qué es lo que quieres de mí? —el peliceleste se sintió sofocado ante la presión, estaba echo un mar de dudas y temores, no quería perder a Kagami ni lo que había logrado con él pero sentía que mientras más avanzaba otras cosas le detenían.

—Quiero estar contigo…—respondió. Makoto aún era espectador de la escena y vio como Kagami se desmoronaba negando con la cabeza — es verdad…quiero estar contigo…

—No me hagas esto… —susurró más en los ojos de Kagami no había lagrimas solo rabia. Rabia al recordar a Kuroko con Aomine aquella noche y al saber que por escuchar esas palabras había pausado sus pasos, se había detenido un par de veces por pensar en la felicidad del otro.

—Kagami-kun…—se aproximó a él pero se detuvo al ver a ese castaño abrazando al pelirrojo, mirando a Kuroko con el ceño levemente fruncido, algo extraño en Makoto pero necesario en esos momentos. Notó la presión de Kagami, como es que el otro le pedía que no siguiera, que no cambiaría lo que estaba haciendo feliz a cambio de una falsa felicidad a su lado y nadie, aunque diga que lo ama, debe darle a elegir entre él y sus sueños.

—Creo que eso no es posible…—dijo el castaño —Taiga tiene muchas opciones en su vida y tú ya no serás una de ellas…— Kuroko se quedó estático, en shock ante la amenaza del otro sujeto al cual no conocía pero que abrazaba y le hablaba a Kagami con tanto apego. Retrocedió un poco ante la imagen y entonces recordó a Kise diciéndole "Si puedes estar con alguien más soporta el hecho de que Kagamicchi también puede" y entonces no lo creyó pero ahora lo entendía.

—Entiendo…—susurró bajando el brazo sonriendo ladino pero en esa sonrisa había tristeza —pero si ya no tengo oportunidad esperaré a que tú me lo digas cuando las cosas se hayan calmado —dijo caminando hacia la salida sin que nadie le detuviese cerrando la puerta detrás de él mientras Makoto seguía abrazando a Kagami quien temblaba. Entonces después de que Kuroko partiera, de sentirse más como si mismo le soltó y se tambaleó sosteniéndose de una silla.

—Oh, ya tenía mucho tiempo sin ponerme serio —dijo nervioso Makoto mientras Kagami giraba mirando como el chico se tallaba el cabello intentando tranquilizarse —me dio algo de pena decir peores cosas él se ve tan pequeño que….

—Gracias….—Makoto abrió los ojos sorprendido al ver a Kagami liberar un par de lágrimas que rodaban por sus mejillas —Gracias, Makoto.

—Eh…no, no tienes que agradecer…sé que tú lo harías por mi—Kagami sonrió más tranquilo como si se hubiera quitado un peso de encima mientras el pequeño Hayato salía de la habitación con el plato en mano.—Es tarde, no has desayunado.

—Vayan, nosotros les llevaremos algo más tarde —dijo Himuro saliendo del cuarto —tenemos que ir a comprar algo de comida y ropa para Hayato ¿Verdad? —el niño asintió con una risa muy emocionado.

Los dos ahora bomberos se miraron y fueron a la central inmediatamente, aun con la revuelta de todo lo ocurrido, el primer día de trabajo les esperaba. Los principiantes tenían labores simples como auxiliar a los vecinos o salvar mascotas pero aun los tenían a prueba, era como un entrenamiento, cualquier paso en falso y les despedían o peor aún podrían salir heridos. Apenas tuvieron un par de misiones en el día y al estar libres los veteranos les enseñaban algunas cosas. El descansó llegó pronto y Kagami se sentía morir de hambre totalmente exhausto.

—Espero que no tarden mucho —dijo Makoto preocupado al ver el estado de Kagami pero este negó para que no se preocupase, no era tan grave el asunto.

—Lo único que lamento es que ustedes fueran testigos de mis problemas, no llevamos mucho tiempo conviviendo y…

—Descuida, Taiga —dijo el castaño— todos tenemos problemas y ellos no van a esperar a que estés solo para atacarte. Suerte es que estuviéramos ahí. —comentó haciendo que el pelirrojo le mirara con cierta admiración y con una sensación en el pecho extraña que hacía tiempo que no sentía.

—¿Qué hay de ti?—preguntó intentando tranquilizarse.

—¿Uh?

—¿Tienes una historia con drama o la vida te trata bien?— Makoto sonrió en medio de un suspiro y miró a Kagami emanando esa aura tranquila de siempre.

—Alguna vez alguien me tuvo pero yo no le tenía a él. —se talló los cabellos pensando — por eso creo que te entiendo.

—¿Qué fue de él? —preguntó con cierto miedo y sintiéndose extraño de hablar de esos temas. Makoto alzó los hombros.

—Solo sé que estamos en buenos términos o al menos no estamos disgustados pero él está lejos y yo estoy aquí —su rostro cambió a uno más serio —es mejor que las cosas sean así.

Kagami admiró aún más el valor que tuvo Makoto para alejarse de la persona que le estaba lastimando a diferencia de él quien rechazó la oportunidad de volver a Estados Unidos por pensar en Kuroko. Hay que ser muy fuerte para soltar el pasado, dejar ir el 'tal vez', olvidarte del 'es posible' e ignorar esa voz que susurra 'que me ame'.

Quien no te está amando hoy que puede es porque su amor no es más grande que las circunstancias y tal vez Makoto se dio cuenta que bajo cierta presión, factores y problemas su amor por Haruka estaba opacado, sin razón de seguir viviendo. Aquellas causas que mataron ese cariño fue aceptar los caprichos del otro y dejar que pasara por encima de sus propios deseos para hacerlo feliz pero ya no pudo más, quiso ser egoísta, Haruka se molestó por ello pero cuando él era el egoísta Makoto sonreía y le seguía incondicional.

Incluso cuando en sus rabietas muy internas Haru quería estar solo, Makoto estaba a su lado. A veces podía rayar en lo enfermizo, era cierto, pero le mantenía ahí la esperanza de que el otro le aceptara y, cuando todo eso no fue suficiente, explotó ante él. Se puede decir que después de esa primer pelea en que Makoto le dijo lo que pensaba muy por encima de los deseos de Haruka las cosas se arreglaron pero, como si rompieras un papel, aunque lo pegues con el perdón y las disculpas nunca queda como solía estar, así era Makoto, un papel roto.

Ese día que se fue de Iwatobi perdonó las heridas y el daño pero se juró a si mismo jamás volver a caer ante otro como él, como bien dicen 'jamás encontrarás a alguien como él' y ese era el objetivo. Aunque buscar amor no era su plan en Tokio si este llegaba no se negaría como lo hizo anteriormente, como lo hizo con Kisumi. Pensar que ahora la vida les llevaría a vivir juntos pero, a pesar de eso, entre ellos no había nada. Inclusive lo escuchó de sus labios 'No significa que aun tenga ese interés en ti pero te quiero, eres un amigo fenomenal'. Entonces Makoto supo que al igual que él Kisumi era otro papel roto que merecía felicidad, no a su lado, pero si a donde fuese.

Les vieron llegar. Himuro y Kisumi venían tomando de cada mano a Hayato quien daba saltos entre ambos mientras las bolsas las sujetaban con las otras. Quien viera vería en ellos una curiosa familia feliz. Entonces nació la duda en Makoto y se preguntó si entre ellos había ocurrido algo a diferencia del despistado de Kagami que solamente esperaba a ver la comida.

—Traje algunas hamburguesas —y eso fue música para los oídos de Kagami quien revisó la bolsa gustoso y tomó una pasándole otra a Makoto.

—¿Cómo les fue con las compras?—preguntó el castaño.

—Bien, Hayato ya tiene ropa suficiente y mañana iremos a ver lo de la escuela —el niño se veía muy feliz a diferencia del día que llegó, seguro estar con su hermano e Himuro le había calmado mucho.

—Sensei, mire —le dijo a Makoto sacando de su bolsa una camisa que tenía una orca dibujada —me gustan las orcas.

—¿En serio? A mí también —dijo Makoto sonriendo y despeinando al pequeño quien reía divertido. Comieron en más calma. El ingreso a clases era tan próximo y al menos para los chicos las cosas parecían mejorar, fuera de sus peleas con Kuroko el haber tenido en su cabeza al fin una alerta que decía "Basta ya" era un gran paso para Kagami y esperaba seguir contando con Makoto y los demás cuando las cosas se volvieran a desmoronar.

Esa noche Kagami estaba en el balcón de su departamento viendo la oscura ciudad y pensando en todos esos años en los que vivió aferrado a una meta que se disipaba, no todos los sueños se hacían realidad pero romperlos daba entrada a nuevos sueños por cumplir. En el balcón de a lado se mostró Makoto quien, frotando un poco sus manos, salió a sentir un poco el aire fresco.

—Es curioso ¿No? Por las tardes hace calor pero por las noches arrecia el frio. —dijo el castaño. Kagami asintió con esa sensación nuevamente invadiéndole, ahogándole un poco.

—¿El pequeño duerme bien? —Makoto asintió con una sonrisa.

—Caminar todo el día lo ha dejado exhausto, no creo que vuelva en si hasta mañana —hubo un hueco, un silencio entre ambos que no era incómodo, solo se trataba de ver a la ciudad nocturna. Kagami recargó las manos en el barandal y pensaba en decir algo pero las palabras no surgían, estaba confuso y debía aclarar su mente después de tantos destrozos en la misma — Taiga… todo va a estar bien.

—…lo sé —dijo después de un rato. Makoto sonrió y emitió una frase que él jamás olvidaría.

—Si yo pude superarlo tú también podrás…solo ten confianza en ti…

El desamor, romper algo que ni siquiera estaba bien formado, decidir deslindarse de ese lazo que te unía a quien amas es un proceso doloroso que deja vulnerable a quien sea y, tal vez Makoto no lo hacía intencional, pero a través de esa grieta emocional de Kagami estaba colándose lentamente un sentimiento nuevo naciente de sus palabras, sonrisas y actos.

Kagami se sentía perdido.