"Ni Glee, ni sus personajes me pertenece. Solo la historia"
Primera impresión.
─Perdón, no tienes porque disculparte, fui yo la que venía corriendo ─Dijo Quinn avergonzada por su comportamiento.
─Y yo venía leyendo, así que estamos a mano.
Intento ayudarla y mientras lo hacía tomo junto a Quinn la misma carpeta rosa que las obligo a mirarse.
Esos ojos.
Esos ojos que se conectaron y detuvieron el tiempo llenaron dos almas en un instante que pareció eternidad. La eternidad de un verde avellana y un café claro mezclándose con el color de la fascinación, excitación y la hermosura de ver no solo simples colores, si no su alma reflejada en los ojos de la otra.
Estaban hipnotizadas por el tacto y la piel erizada que les causaba aquella conexión. Ambas entreabrieron sus labios pero no había palabras coherentes que decirse, se escaparon en un silencio que Quinn reconoció al sonreírle, bajo la mirada y se levanto junto a ella.
─Si, creo que estamos a mano y muchas gracias por ayudarme a recoger mis cosas.
─No fue nada. ─Sonrió ─No te preocupes por eso…por cierto mi nombre es Rachel
─Mucho gusto Rachel, yo soy Quinn ─Se presentó mientras ambas se daban la mano.
─El gusto es mío ─Sus manos le sudaron y un extraño nerviosismo invadió su cuerpo ─Bueno…yo, no quisiera entrometerme pero ¿Me dejas acompañarte?
─¿Estas nerviosa? ─Le pregunto tiernamente Quinn a lo que Rachel negó con la cabeza ─No hay problema. Siempre es bueno conocer nuevas personas.
─Eso creo. Espero no molestarte con mi presencia.
─Claro que no. Tal vez podamos ser amigas ─Dijo Quinn segura.
Ambas caminaron hacia una puerta del otro lado del pasillo que Rachel no había visto antes. Claro, venias embobada con tu libro ─Se regaño así misma.
─Disculpa mi ignorancia pero ¿Adónde nos dirigimos?
─Al patio trasero de la escuela ─Contesto amablemente Quinn. Aunque algo confundida ─¿Eres nueva?
─Si. ─Susurro al cruzar la puerta
Miro a Quinn sentarse en una banca del jardín del colegio mientras ella la seguía de cerca.
─Creí que eras mayor.
─Eso no lo sabemos ─ Se sentó a lado de Quinn ─¿Cuántos años tienes?
─15 ¿Y tú?
─16 ─Se sonrieron mutuamente antes de que Quinn sacara un plástico con un emparedado dentro de su mochila. ─Al parecer si soy mayor.
─Eso parece ¿Acabas de mudarte? ─Pregunto confundida antes de invitarle un parte de su emparedado─¿Gustas?
─Yo… bueno, gracias─ Acepto el emparedado ─Acabo de mudarme de Nueva York.
─¿En serio? ¿Y por qué te has mudado? Digo, en Nueva York se encuentran mejores escuelas y también una mejor vida. ─Cuestiono curiosa chocando de inmediato con la mirada chocolate de Rachel.
Era como si hubiese un lazo de confianza a pesar de no conocerse, algo que ni siquiera se preguntaron.
─Si, lo sé ─Se acomodó en la banca para quedar sentada sobre una de sus piernas antes de darle una pequeña mordida al emparedado ─Mi padre ha decidido que esto es lo mejor. Y yo estoy de acuerdo, nunca es malo cambiar de ambiente, aunque extraño mi anterior vida.
─Es bueno que lo tomes positivamente ─Sonrió acomodándose de igual manera que Rachel
─Supongo─ Se encogió de hombres pensativamente, algo no cuadraba ─Se me hace extraño que conozcas este lugar ¿Este es tu primer año, no?
─Mi papá es maestro de aquí, y me ha enseño cada uno de los rincones de la escuela.
─Oh. ¿Siempre has vivido aquí?
─Si, aquí nací y eh vivido hasta ahora.
─¿Tienes hermanos? ─Pregunto alegre para seguir la conversación.
─Si, bueno, no. Tengo una hermana menor… ¿Y tú?
─Dos hermanos y tres medio hermanos.
─¿Y te llevas bien con tus medios hermanos? ─Curioso Quinn
─No. Es complicado.
─Lo lamento ─Pensó haberla incomodado. Y de repente se fijo en el libro que tenia en sus piernas─Así que te gusta leer.
─Ah… si─ Reacciono mirando su libro cuando Quinn sacaba uno de entre sus cosas─ ¿A ti también te gusta leer?
─Si, es una manera de viajar con tu imaginación.
─Claro.
Rachel la miro sorprendida, por lo general las chicas rubias del colegio donde estudiaba eran egocéntricas y poco inteligentes.
─¿Y ya decidiste a que club entraras? Porqué aquí es necesario entrar a uno.
─Si, lo sé. Pero aún no he pensado en ello ¿Y tú?
─La verdad es que me gusta mucho cantar, pero ese club no es "popular" ─Dijo haciendo comillas en la última palabra.
─¿Y eso qué tiene de malo?
Quinn entre abrió sus labios para contestarle pero el timbre sonó y con eso su siguiente clase empezaba.
─Disculpa, pero mi siguiente clase es biología y él maestro es demasiado estricto ─Se despidió mientras tomaba su mochila y salía corriendo ─Hasta luego Rachel.
─Hasta pronto Quinn ─Susurro divertida mientras seguía los pasos de la rubia.
Rachel camino hasta su casillero y metió el libro que no logro leer. Tan concentrada estaba en sus pensamientos que no se percató de alguien más.
─¿Y esa gran sonrisa? ─Pregunto Brody en su odio ─¿Por qué tan contenta?
Rachel se estremeció al sentir la respiración de su hermano en el cuello y después de un escalofrió decidió caminar al salón.
─¿De qué hablas Brody?
─¿Por qué tan feliz? ¿A quién conociste? ─Interrogo pícaramente mientras alzaba y subía sus cejas.
─A nadie Brody ¿Qué te hace pensar eso?
Ambos entraron al salón y se sentaron juntos en la misma mesa. Donde Brody se acomodo para mirarla directamente a ella.
─Digamos que tienes una sonrisa de boba feliz ¿Quién es? ¿Cómo se llama?
─No es nadie Brody ─Bufo cansada ─Mejor dime ¿Qué descubriste hoy con tu curiosidad?
─Nada de eso. No intentes cambiar de tema mi querida hermana. ─Hizo un puchero que le dio gracia a Rachel ─Anda, dime…¿Cómo se llama? ¿Cómo es?
Rachel rodo los ojos ─Se llama Quinn, ahora déjame en paz.
Justo en ese momento entro el profesor. Y evito que su mellizo siguiera de enfadoso.
─Así que Quinn ─Susurro acariciando su barbilla
Quinn entro junto a una rubia de ojos azules a su siguiente clase, se sentaron en una de las mesas principales y esperaron pacientes.
─¿Por qué no fuiste a la cafetería Quinnie? Mira que Kitty se molestó porque no estabas ahí.
─No siempre voy a hacer lo que se le venga en gana a Kitty, solo fui a tomar un poco de aire ─Dijo molesta.
Pero en un instante, recordó a la castaña que se tropezó con ella y no pudo evitar soltar un suspiro, que por supuesto, Brittany no pasó desapercibido.
─¿Qué tienes Q? ¿Pasa algo?
─No es nada Britt
─¿Nada? Sonríes como boba ¿Hay algo que me quieras contar?
─Tienes razón ¿Cómo mentirte a ti? ─Se preguntó divertida ─Conocí a alguien, se llama Rachel.
─¿Rachel? ¡Oh ya veo!, la chica te gusto ¿Cuándo me la presentaras? ─Interrogo Britt inocentemente
─¿Qué? ─Se sorprendió ─Claro que no Britt, a mí no me gustan las chicas, además no sé cuándo la volveré a ver.
─Está bien, lo que tú digas prima, espero la próxima vez tener el gusto de conocerla.
Terminaron las clases y los mellizos Berry eran los últimos en salir del salón. Caminaron por los pasillos desolados antes de escuchar detrás de ellos una voz familiar.
─¡Hey Berry´s!
─¿López? ─Preguntaron incrédulos al girarse y verla por completo
Su prima Santana López, con un uniforme de porrista y su mochila de lado caminaba hacia ellos.
─No ¿Cómo creen? La reina Isabel.
Los mellizos rieron y rodaron los ojos para después abrazar y dar un beso a la pelo negro.
─Pero mira nada más, que sexy prima San ─Dijo Brody mirando a la morena de arriba abajo.
─Agradezco que mis primos no se queden atrás ─Alago mientras retomaban el camino a la salida ─¿Y qué les pareció la escuela?
─Me parece que algunos tienen un serio complejo con los nuevos, pero también hay algunas personas que tiene la decencia de ser amables─Contesto inocentemente Rachel
─Está bien─Rieron levemente Brody y Santana
Rachel rodo los ojos y camino un poco rápido ─Si claro, ríanse en mi cara
─Perdón hermanita ─Intento disculparse pero comenzó a reírse de nuevo ─Es que Quinn te trae por las nubes.
─Ah, cállate Brody─ Lo regaño sonrojándose
─Ay, está bien ─Brody dejo de reír
─Quinn ─Susurro Santana sorprendida ─¿Hablas de Quinn Fabray?
Rachel alzo una de sus cejas confundida pero antes de contestar o preguntarle algo a Santana Kurt llego hasta ellos.
─Chiquitín Berry.
Kurt abrió enormemente los ojos mirando sorprendido a Santana
─¡Cuántas veces te eh dicho que no me llames así!
─Perdón ─Rodo los ojos divertida ─Pero es que no los hemos visto desde la ultima reunión familiar.
─Si… Hiram no nos dejó asistir.
─Eso ya no importa. Ahora viven aquí─ Sonrió divertida mientras se despedía con un beso en la mejilla de cada uno ─Bien y ahora yo tengo que marcharme. Salúdenme a mi tía Shelby
─Claro.
Los tres se marcharon a su nuevo "hogar" que exactamente quedaba a 10 minutos del colegio, en realidad era una zona privada. Por lo que sabían era la anterior casa de sus abuelos Berry, ahora de su padre y con vecinos exclusivos de la compañía familiar.
Llegaron a la mansión y sus padres ya los esperaban para comer juntos. Era un milagro, ya que por lo regular su padre no se encontraba en casa, pero también era un momento de incomodidad, Hiram era, como decirlo, demasiado arrogante…
─Niña Rach ─La llamo una mujer rubia mucho mayor, algo robusta y con una gran sonrisa.
─Si nana ¿Pasa algo?
─Llama la señorita López, desea hablar con usted.
─Si, gracias nana ─Tomo la llamada ─¿Qué pasa San?
─¿No se supone que primero se saluda? Que descortés eres frodo ─La regaño conteniendo la risa.
─Perdona, hola Satán ─Tomo un tono dulce que de inmediato se transformo ─Ahora ya ¿Contenta?
─La verdad que no, hay algo que no me convence.
─¿Acaso solo me llamaste para molestar? ─Bufo cansada ─Porque si es así ya lo hiciste.
─Ay bueno. Disculpa ─Se rio ─Está bien. Solo te llame para que me cuentes sobre tu Quinn.
─Como odio a Brody, ahora tú también me molestaras con eso─ Contesto frustrada ─Olvídenlo.
─Pero Rach, no estoy jugando. Yo si quiero saber quien es esa Quinn
─Por favor. ¿Por qué les interesa tanto?
─No es eso ─Suspiro pesadamente ─Cuando Brody menciono su nombre tus ojos se iluminaron y eso solo quiere decir…
─Si, si ya se "Enamoramiento tonto" ─Se rio divertida ─Oh vamos. ¿Estás hablando enserio? ¿Desde cuándo te crees los cuento del abuelo López?. ─Suspiro ─Espera un momento ¿Tu eres la perra Santana que yo conozco? No me asustes.
─¡Búrlate lo que quieras! ─Grito divertida ─No estoy imaginando cosas. Además las historias del abuelo son tan reales como enigmáticas.
─Lo que digas San ─Dijo tomándose el puente de la nariz ─Ya me tengo que ir, comeremos con mi padre.
─Esta bien ¿Vienes a mi casa mañana después de la escuela?
─Si, no te preocupes, hasta luego.
─Hasta luego.
La familia Berry se dedico a comer a gusto y en silencio. Pero Hiram siempre tenia que hablar.
─¿Quién era hija?
─Santana.
─¿Santy? ─Interrogo Shelby emocionada.
─Si madre, por cierto te manda saludos.
─¿Y cómo están ellos?
─Bien, mejor que nunca. ─Sonrió ─Por cierto, quería saber si me dan permiso de ir mañana a su casa.
Shelby sonrió alegre, pero Hiram frunció el ceño molesto.
─No iras
─¿Por qué no? ─Preguntaron Rachel y Shelby
─Ella no es buena compañía para ti Rach.
─Hiram ─Refuto Shelby ─Es mi familia.
─Eso es lo de menos Shelby. Santana es solo una zorra lesbiana ─Soltó con arrogancia.
─¡Estoy cansada Hiram! Tú no te seguirás mofando de mi familia ─Dijo molesta─ Además, se supone que nosotros apoyamos cualquier tipo de relación. El amor no es de etiquetas.
─Eso es diferente Shelby, no metas al amor en esto.
─¿Por qué no? Si ella decide enamorarse de una mujer, está bien en cuanto la ame.
─Santana es una maldita perra que busca a cualquier chica para meterla en su cama. Yo no quiero eso para Rachel. Ya está dicho Shelby ¡No me contradigas!.
─No Hiram, siempre es lo que tú dices… pero esta vez no dejare que insultes a mi familia ─Hablo Shelby molesta al levantarse de su asiento bruscamente.
─Estoy diciendo la verdad. Aunque te incomode es la verdad ─Hiram se levantó molesto junto a su esposa.
─¡Basta! ─Grito Rachel interrumpiendo aquella discusión mientras se levantaba de su silla provocando el silencio de sus padres ─Me decepcionas padre.
─Es la verdad Rachel.
─Pero eso no te da el derecho de meterte en la vida de los demás─ Negó con la cabeza ─No contradigas tus palabras. Y menos de esta manera
Hiram bajo la cabeza y Shelby no quiso hablar, el silencio inundaba la habitación, ante un Kurt sorprendido por la valentía de su hermana y un Brody molesto por la actitud de su padre.
─Me voy a mi habitación, ya no tengo apetito.
Rachel corrió a su habitación seguida de Shleby, Hiram volvió a tomar asiento y termino de comer junto a sus hijos.
─Rach ─Llamo dulcemente dando débiles golpes a la puerta ─Hija.
─Ahora no madre
─Déjame pasar por favor.
Rachel entre abrió la puerta seguida de su madre y con paso pesado tomo asiento en la cama.
─¿Por qué te casaste con mi padre?
─Porque lo amaba.
─¿A ese hombre tajante y descortés? ─ Su madre se sentó a su lado ─ ¿Por qué sigues con él si ya no lo amas?
─Por ustedes ─Sonrió de lado acariciándole el cabello
─¿Por nosotros?
─Si me llegara a separar de tu padre, sé que el haría todo lo posible por alejarme de ustedes.
─Él no puede hacer eso madre, no creo que sea tan cruel.
─Tampoco yo lo creía cariño ─La miro dulcemente ─Pero tu padre no es quien yo creí
─¿Cómo era antes?
─Era un hombre amable, preocupado y pendiente de los demás. Algo tímido, caballeroso y atento. Siempre me demostró lo que sentía ─Recordó con un brillo en sus ojos ─Pero cambio cuando comenzó a marcar territorio en la política. Se mantenía lejos y ausente, el poder lo cegó.
─O tal vez nunca cambio madre ─Tenia los ojos cristalizados ─Simplemente descubrió su forma de ser.
─No lo sé ─Abrazo a su hija y dejo caer un par de lagrimas
─Te amo mami ─Susurro entre los brazos de su madre ─Por nuestra culpa vives con alguien a quien ya no amas.
─No es su culpa Rach, no lo es.
Se quedaron en silencio. Rachel salió del abrazo y sonrió.
─Mami
─Si hija.
─¿Cómo sabes cuando estás enamorada?
─El amor es complicado. Pero cuando encuentras a esa persona especial tu mundo se moverá. Solo tu lo sabrás cariño.
─Eso espero ─Le sonrió a su madre
─¿Te dejo descansar?.
Rachel asintió y Shelby salió de la habitación, hacía mucho tiempo que su hija no la llamaba mami y eso esponjo su corazón. Sonrió y se alejo de su pequeña
