Escribí este capítulo con la mente muy dispersa pero creo que plasmé la idea que tenía. No le quedan tantos capítulos, increíblemente para lo planeado la siento más extensa de lo que pensé y mejor recibida que otras por las que puse mayor esfuerzo…!Gracias por leer y sus reviews!
Sentía pesadez en sus parpados y tenía pocos deseos de abrirlos pero realmente era necesario, estaba agotado más sentía esa necesidad de mantenerse despierto y de ver el lugar donde se encontraba. Tenía frió en las extremidades, un respirador cubriéndole los labios y figuras borrosas alrededor. Un ardor leve en el brazo izquierdo el cual estaba cubierto con vendajes "Quemadura…" fue su primer pensamiento. Sentía hasta que, en ese calor abrazador de aquella llamarada infernal en la que se vio envuelto, las pestañas y algunos cabellos se habían afectado más al menos no había quedado calvo ni nada así. Lo supo al tocarse la melena, curiosa primera preocupación, más con todo ese medicamento encima no podía pensar cuerdamente.
Parpadeó un poco y se relamió los labios secos para girar la vista y encontrarse a alguien sentado a su lado. Unos ojos azules claros, cabellos celestes, piel pálida. ¿Qué hacía ahí? ¿Por qué siempre Kuroko era quien estaba en sus amaneceres? ¿Por qué a pesar del daño y de las peleas seguía siendo tan incondicional? Verle con esa expresión de preocupación y su mano tomando la suya le hizo sentirse confuso, ajeno, todo menos feliz.
No correspondió el apretón de su mano aunque quiso hacerlo, por un instante, decirle que estaba bien. Después de todo no tenía corazón para preocuparle, le sonrió, Kuroko suspiró aliviado y tras una leve queja se dispuso a hablar.
—Parece que la lie un poco … —Kuroko no respondió ante eso, ahora los intereses de Kagami son muchos, más específicamente aquellos que llevaban la figura del castaño, temía herir su sensibilidad preguntándole inmediatamente sobre él.. — ¿Qué pasó?
—Parece que aspiraste humo de más… el doctor dice que te recuperarás…—contestó. Ahora tal vez era más prudente preguntar.
—¿Fui el único?...—Kuroko apretó los labios al saber que se refería a Makoto y asintió dándole cierta tranquilidad de saber que estaba a salvo.
—Himuro-kun está afuera junto con su amigo, el alto de cabello rosa… —susurró casi como si hiciera énfasis en el hecho de que Makoto no estaba ahí. Seguro estaba en clases o en la central, no estaba en claro cuánto tiempo había pasado, no creía que hubiese estado dormido más de un día, ya preguntaría.
—Gracias, Kuroko…—emitió suave, fue suficiente para el peliceleste, un pago por su tiempo y esfuerzo. A pesar de tanto ahora sentía que las cosas entre ambos estarían bien, al menos había dado un paso hacia Kagami.
Apenas un momento después Himuro entró al cuarto donde reposaba el pelirrojo. Kuroko se despidió acariciando su mano, en un silencio común en él y sin decir palabras decidió darle privacidad a los hermanos. Su trabajo estaba hecho al hacerle notar al chico que estaba a su lado, como siempre. Himuro sonrió a Kagami, aunque en esa sonrisa había cierta opresión, seña de que le reprendería por sus actos pero que al menos estaba bien, al menos no fue peor.
—Estás castigado una semana entera, Taiga —le regañó suave cruzándose de brazos y emitió un suspiro de alivio para después despeinarle los cabellos sentándose en el banquillo a lado de su cama.— ¿Cómo te sientes?
—Como si hubiera sido fumador toda mi vida— suspiró recargando la cabeza —¿Cuántos años han pasado? Siento como si hubiera estado inconsciente por años...
—Solo fue unas cuantas horas —Kagami sonrió y entrecerró los orbes.—Seguro Kuroko te ha dicho que lo dejes…
—Yo también pensé que lo pediría pero … supongo que está de más decirlo…sabe que no dejaría mi trabajo —lanzó una pequeña queja — ¿Cómo está Makoto? —hubo un silencio corto y después Himuro suspiró suave.
—Él está bien, no le ha pasado nada pero…—miró a Kagami fijamente, el otro solo pudo sentir la tensión — no sé a ciencia cierta que sucedió más ahora él no está aquí…
—Tal vez fue a casa…—Himuro negó con seriedad.
—Salió con Kuroko un momento pero él volvió solo. Cuando le preguntamos sobre Makoto solo a dicho que había ido a dar la vuelta. —el pelirrojo frunció el ceño confuso ante lo dicho — y aunque Kisumi trató de contactarle no hubo respuesta…
—Tal vez alguien de la estación vino por él…—susurró Kagami con cierta desconfianza.
—Tal vez…—Kagami recargó la cabeza a la almohadilla mirando al techo, esperaba que no hubiera represarías contra Makoto quien solo le siguió para cuidar de él.
Mientras que en algún lugar de las oscuras calles de Tokio, cercano a un parque poco concurrido, Makoto estaba sentado pensando en aquellas palabras que le había dicho Kuroko durante esa conversación, verdades, cosas que duelen, situaciones por las cuales tenía esa empatía con Taiga, el dolor de amar a alguien quien no te corresponde igual y para colmo pareciese que no admitía su felicidad a lado de otra persona.
"Por favor… no permita que Kagami-kun salga de mi vida…" es lo que el peliceleste había implorado y en su expresión imperturbable había dolor genuino, una sensación triste "No deje que todos estos años sean nada…" suplicó y aun cuando en su actitud había egoísmo esa era la clase de relación que tenían ellos, le recordaba tanto a la propia con Haruka,
"!Haz lo que quieras!" fueron las palabras del azabache antes de que partiera a Tokio y tan pronto lo notó el otro se había ido corriendo dejándole atrás. Era la forma de Haruka de decir "Si te vas olvídate de mí" y aun cuando se había convencido de esa realidad la verdad es que no podía olvidarle… y las cosas eran más difíciles a sabiendas de que Haruka tampoco le había olvidado.
—También me duele pensar que estos años serán nada… supongo —susurró para sí mismo jugando con su móvil.
¿Por qué tenían que entregarse tanto él como Taiga a un romance tan complicado y doloso? Bueno, en el amor no se decide, si decidiera definitivamente se hubiera enamorado de alguien como Kagami quien quería a Kuroko incondicionalmente y no de Haruka quien pareció querer monopolizarle implícitamente. Miles de pensamientos arribaron a su mente esa noche oscura, memorias, recuerdos y el instante en que defendió a Kagami de Kuroko como si se hubiese defendido a sí mismo, como si se hubiese salvado de su propia situación.
Y la realidad era que si a pesar de tantas disputas, peleas y gritos Haruka estuviera por ahí diciendo "No dejes que salga de mi vida" en vez de decir "Haz lo que quieras" seguro las cosas ahora serían muy diferentes.
Entonces pensó no interferir en aquello que tenían esos dos, en que igual podían resolver las cosas, supuso que hacer de esa manera todo era la forma más clara de mostrar su amor. Por qué Kuroko era justo como Haruka, él también le hacía de lado por Rin a veces justo como Kuroko hacía con Aomine, él también dolía, él también amaba pero la diferencia es que al azabache el orgullo le quebraba y si no hubiese sido por ese orgullo se lo hubiera perdonado todo…
Si hubiera tenido el valor de decir las cosas como había hecho Kuroko no habría dejado todo a la suerte.
"Kagami-kun es la persona más importante en mi vida…" fue lo último dicho por el peliceleste que lo dejó sorprendido pues el titulo como tal era algo fuerte y le hizo recordar las palabras dichas por Nagisa en el teléfono días antes "Haruka está devastado… eres la persona más importante en su vida". Makoto se talló los cabellos buscando claridad, aquella llamada de parte de Nagisa era un grito de auxilio en nombre de Haru quien se había quedado en Iwatobi, quien había dejado de lado todo su potencial para hundirse en su amada libertad y que ahora en su pena apenas y veía la luz del sol, una depresión enorme, una soledad que ni siquiera Rei y Nagisa podían borrar.
Miró su móvil un momento, lo giró en su mano y decidió llamar. Tal vez es hora de desempolvar el pasado y estructurar un futuro, de tomar decisiones bajo su propio puño. Cuando había defendido a Kagami pensó en querer ser defendido así pero él mismo debía hacer las cosas, volver a enfrentarse a Haruka y saber si realmente era lo más importante de su vida, si de sus labios escucharía alguna vez algo como "No dejes que estos años sean en vano" aunque fuera egoísta, quería que Haruka le dijera esas cosas y entonces todo lo cambiaría.
—Haru…—todo cambiaría…
Al día siguiente Kagami dejó de lado el hospital y el respirador. Miraba su justificante médico para la escuela y se mofaba diciendo que apenas eran los primeros días de clases y ya estaría faltando más solo se ganó un pequeño pellizco por parte del peliceleste quien frunció un poco el ceño.
—Bien, bien…voy a descansar, es hora de ir a casa…—comentó siendo ayudado tanto por el bajito como por Himuro quienes habían ido a recogerle. Cuando menos esperó ya estaba tirándose en el sillón, poniéndose cómodo y suspirando sintiendo el aire fresco en sus pulmones.
—Prepararé algo de comida. —comentó Himuro y mientras tenía a Kuroko a su lado se sintió como en aquellos viejos tiempos donde el par de chicos de Iwatobi aún no entraban a su vida. Esos días en que Himuro y Kuroko eran los únicos con los que hablaba. Entrecerró los ojos, no supo nada de Makoto después del incidente, quería saber si todo estaba bien, si no había tenido problemas, algo.
La puerta sonó un par de veces. Himuro dejó de lado la cocina y fue a prisa a abrir. Entonces ahí de pie estaba Kisumi un tanto asustado, abrazó a Himuro hundiendo su rostro en el cuello del otro sin importar si los chicos le veían, si Hayato que estaba tras de él los observaba.
—¿Sucedió algo? —dijo correspondiendo el abrazo, Kagami alzó una ceja de sospecha, Kisumi solo asintió sin alzar el rostro y susurró algo.
—Makoto se fue… tomó sus cosas y volvió a Iwatobi…—Himuro se sorprendió, el pequeño Hayato tenía un puchero como si quisiera llorar aferrado a la camisa de su hermano mientras el otro parecía triste en exceso, era su amigo, su mejor amigo y ahora había vuelto por su cuenta a aquel lugar.
—¿Te dijo porque lo hizo? —Kagami se puso de pie para escuchar mejor, Kuroko solo se quedó en el sillón viendo toda la escena ¿Sería por lo que dijo? ¿No era algo extremista?
—Dijo que tenía que arreglar unas cosas y ¡No sé! …fue repentino, estoy preocupado, ha estado actuando raro…—se separó un poco de él.
—¿Tienes forma de contactarle? —preguntó Kagami. Kisumi le miró y asintió.
—Pero no contesta las llamadas desde anoche… no sé qué hacer… —emitió. Kagami suspiró un poco pensativo. ¿Acaso volvería por él?
Dirigió su vista a Kuroko por un instante, después entrecerró los ojos, se sentía en un punto cúspide de la decisión de su vida, seria cosa de elegir entre quedarse de brazos cruzados y esperar o buscarle con desesperación y decirle las cosas que había estado pensando, enterrar esos años con Kuroko confesándolo, dejar todo atrás por algo incierto. Debía estar acostumbrado, en cosas del amor para él todo era incierto ¿No?
Miró de nueva cuenta a Kisumi y dijo con total seguridad.
—Iremos a buscarle… después de todo él me siguió en el incendio y yo le seguiré a Iwatobi—comento para sorpresa de todos. No daría marcha atrás, no dejaría que Makoto saliera de su vida cuando había entrado a ponerla de cabeza.
