Ni Glee ni sus personajes me pertenece, solo los he tomado prestados para darle un giro distinto en una nueva historia


Pulpi.

¡Feliz cumpleaños!

Eran las dos pequeñas palabras cargadas de diversos sentimientos que precisamente se lograban apreciar escritas de color amarillo en un sobre rojo tamaño carta, el cual se encontraba pegado a una caja de madera pintada y decorada de verde limón. E iba dirigido a una persona en específico…

Quinn hija, ha llegado algo para ti.

¿Para mí? ─ Pregunto confundida ─ ¿Departe de quién?

No lo se, Natalia lo recibió.

Está bien, iré a revisarlo, Gracias papi

Quinn sin pensarlo dos veces salió rápidamente de la habitación evitando tropezar con los escalones mientras bajaba desesperada al gran salón de la casa, donde llegaban caminando pacíficamente dos mujeres rubias de ojos verdes y sonrisa encantadora; su madre y su abuela.

¡Hey mi Quinnie!, ¿A dónde con tanta prisa? ─ Pregunto tiernamente su abuelita, deteniendo su marcha a escasos centímetros de tocar el piso de la sala

¿Prisa? Qué va, así me gusta bajar las escaleras.

Muy bien, pero que animo mi amor ¿supongo ya te enteraste? ─ Pregunto alegre Judy

¿Enterarme? ¿De qué o qué?

Del paseo familiar─ Contestaron riendo las Pierce por la cara de confusión en la pequeña

Ah… eso─ Dijo nerviosa buscando una manera de salir lo mas rápido posible ─Bueno, tengo algo que hacer antes, las veo luego…─ Hablo lo más rápido que pudo y dirigió sus pasos a la cocina.

Que extraño…─ Dijo pensativa la rubia mayor

¿Qué cosa madre?

No, nada─ mintió ─ es mejor que nos alistemos para el paseo.

Tienes razón, iré a ver a Edward.

Adelántate cariño, necesito hacer algo.

Está bien madre, no tardes─ se despidió Judy colocando un beso en su mejilla antes de marcharse al patio trasero

Como todas las vacaciones de invierno, la familia Fabray y los Pierce se reunían a celebrar aquella época tan especial en la mansión F & P, llamada así por ser propietarios los abuelos tanto paternos como maternos de Quinn, que al parecer se llevaban mas que bien, y era ese el motivo de estar allí, en Paris, Francia, la ciudad del amor, elegida para pasar tan importantes vacaciones y sobre todo, como cada año, el cumpleaños de la pequeña Lucy.

Si, aquel 24 de diciembre la pequeña Lucy Quinn Fabray Pierce había llegado a este mundo, tan hermoso y anhelado nacimientos fue la felicidad completa por un tiempo de sus padres, sus abuelos, incluso sus propios tíos se sentían alegres por aquella noticia, y ahora lograrían celebrar el cumpleaños número 16 de aquella alegría familiar.

La señora Natalia era el ama de llaves de la mansión, una mujer de unos 60 años, alegre, amable, con una enorme sonrisa en su rostro que a la vez demostraba seriedad en sus acciones, era considerada un miembro más en la familia, y la pequeña Lucy la adoraba.

Se encontraba en la cocina preparando algo especial para su pequeña adoración, cuando de pronto logro escuchar que desde la sala alguien se acercaba a toda prisa.

Sonrió mientras negaba con la cabeza, sabia quien era.

Buenas tardes Natalia.

Buenas tardes Lucy.

Am… me han dicho que a llegado algo para mi─ Dijo sonriente mientras se acercaba a ella. Lo que provoco una pequeña carcajada en la señora.

Si Lucy, llego algo para ti.

¿Qué es? ¿Dónde está? ¿Quién lo envía?

Tranquilícese mi pequeña. Veo que la paciencia sigue siendo su debilidad─ Dijo alegre sin quitar su atención de lo que preparaba. ─Al parecer es un regalo, le dije a Michael que lo dejara donde los demás.

¡¿Qué?! ─ Pregunto histérica logrando sobresaltar de un susto a Natalia─ Ahora no podre verlo. Yo quiero verlo, ¿Puedo?

Pequeña Lucy, usted sabe hasta cuándo podrá abrirlos, es una tradición familiar. Sea paciente.

No, yo no quiero ser paciente, es solo un regalo…

Lo mismo digo, es solo un regalo. Podrá esperar.

¡Aaah! Pero yo quiero verlo─ Dijo en forma de súplica haciendo pucheros. ─ Por favor…

Lo lamento pequeña. Tendrá que esperar.

Pero… ¡Ahs! Esta bien, al menos dime quien lo envía.

Lo único que se es que lo envían con el sello de la familia López.

Rach…─ susurro tocándose los labios con las yemas de los dedos para evitar que Natalia notara su gran alegría ante aquella maravillosa noticia. ─Graci…

Buenas tardes Natalia. ─ Interrumpió tiernamente la señora Pierce ─ ¿Iras con nosotros al paseo?

No lo creo, tengo muchas cosas que terminar aquí.

Oh vamos Natalia, toda la familia ira, y tu eres parte de la familia, anda, ve a alistarte. ─ Ínsito señalando la salida con un gesto de su cabeza ─No querrás que me ponga triste.

Esta bien, no tardare mucho. ─ Dijo dejando de lado su labor para caminar a toda prisa hacia su habitación. Seguida de cerca por Quinn.

¿Y tú a donde crees que vas?

¿Yo?

Si, ¿acaso ves a alguien más por aquí?

No, bueno, yo iba a cambiarme para el paseo. ─ se apresuró a contestar intentando no tartamudear ante la seriedad de su abuela

Iras después de que hayas hablado conmigo.

Muy bien abuela, ¿Qué deseas hablar conmigo?

Alguien te envió un regalo desde Londres esta mañana─ Fue directa. Mientras se servía un vaso de limonada.

Si, ya estoy enterada, Natalia lo recibió. ¿Algún problema con ello?

De hecho si hay uno ─Dijo seria, mirando enojada a su nieta ─Tiene el sello de los López.

¿Eso te molesta?

No, claro que no─ Dio un sorbo a su bebida─ Lo extraño de todo es que Santana y Noah hace tres días enviaron sus regalos─ Contesto pensativa. ─ ¿Quién es Rachel?

U, u, una amiga ─Tartamudeo nerviosa sin poder entender el interés de su abuela─ ¿Cómo sabes de ella?

Su regalo esta en tu habitación, yo misma le pedí a Michael que lo llevara allí─ Informo de inmediato ausente a aquella pregunta─ Perdón si he invadido tu espacio personal ─Se disculpó tiernamente dedicándole una cálida sonrisa antes de marcharse.

Confundida.

Aturdida.

Quinn no entendía absolutamente nada de aquella conversación, su abuela en ocasiones era una mujer fría e impredecible, pero era su abuela…

Por lo que le restó importancia y se dirigió pensativa hacia su dormitorio. Quería relajarse, disfrutar de aquel día tan especial.

Después de salir de una corta y renovadora ducha, termino de alistarse para después buscar entre sus cosas aquella caja verde con un enorme sobre como presentación.

Tenía curiosidad. Sabía que no aguantaría más tiempo para abrirlo.

Tomo delicadamente entre sus manos el sobre, dejando al descubierto en aquella caja unas letras en cursiva que decían; Te quiero Quinn.

Sonrió.

Nadie más que Rachel sabia como hacerla sentir mejor.

Se recostó en la cama mientras abría el sobre y lograba ver una foto; pero no cualquier foto, sino una donde se encontraban ella y Rachel abrazadas sonriéndole a la cámara con aquel brillo de alegría en sus ojos que tanto fascinaba ver a Quinn.

De nuevo sonrió.

Recordó aquella primera vez en que asistieron juntas al cine y Rachel se negaba a ver una película de miedo, pero aun así la vieron, Quinn tenía grandes métodos de convencimientos a los que Rachel no pudo negarse, aunque esta durante un tiempo le estuvo reclamando por no poder dormir muy bien en esos días.

Tres.

Seis.

Nueve.

En realidad no se muy bien cuantos minutos paso observando con detenimiento aquella foto. No podía dejar de mirarla. La podría apreciar entre sus manos por mucho tiempo.

Pero en un momento sus brazos dolieron y no pudieron sostenerla por más tiempo, por lo que al soltarla de imprevistos pudo ver la parte trasera de esta. Con tinta negra escritas en cursiva hermosas letras con una caligrafía sorprendente.

Bien sabia de quien era.

Feliz cumpleaños dieciséis mi querida Quinnie.

Se que esta no es la mejor manera de felicitarte. Pero tendrás que comprender que las circunstancias lo ameritan, por lo que te prometo que en cuanto te vea lo are de nuevo, a como debe ser.

Te extraño mucho.

Espero te diviertas en este día tan especial para ti.

Se que tal vez mi regalo sea uno entre cientos y cientos, pero tiene un gran significado.

Espero te guste.

Con cariño Rach

Rachel.

Te extraño.

Palabras que retumbaban en la mente de Quinn, quien no podía parar de leer una y otra vez aquel pequeño pero significativo mensaje de parte de su mejor y más grande amiga.

Guardo con sumo cuidado de nuevo la foto en el sobre intentando ocultarla en una de sus maletas de viaje; no quería que nadie más que ella lo pudiera ver.

Se apresuró a tomar entre sus manos la caja de madera y colocarla en su cama.

Nervios.

¿Por qué?

Era solo un regalo, pero… era de parte de alguien muy especial.

Poso sus manos delicadamente sobre la tapa, indecisa.

¡Dios!, cálmate Quinn─ Se regañó a si misma intentando apaciguar su alegría.

Con cuidado y lo más lento que pudo aparto la tapa de la caja dejando ver tan hermoso y especial regalo.

¿Un peluche?

Oh si, un peluche. Pero no cualquier peluche.

Un pulpo rojo.

Rachel la conocía demasiado bien, a pesar de llevar poco tiempo en su amistad las dos sabían a la perfección los gustos, pasatiempos, formas de pensar y sobre todo lo que les molestaba a cada una, aprendiendo de esta forma a tratarse, era una amistad demasiado valiosa, hermosa a decir verdad.

Hermoso─ Susurro eufórica mientras con cuidado sacaba al pequeño pulpo de la caja

Dos ojos, una mini sonrisa y un pequeño gorrito negro fue su primera impresión al poder tenerlo por completo entre sus manos.

Te llamare pulpi.

Se rio de si misma.

"Que nombre tan mas rebuscado Quinn" se dijo con sarcasmo sin poder controlar una pequeña carcajada al estar hablando con su subconsciente.

Lo abrazo.

Por alguna extraña razón quería dejar su olor impregnado en el, dejar claro que desde ese momento era solo de ella. Un regalo más que valioso.

¿Ya estas lista Quinnie?

Una rubia alta de ojos azules con encantadora sonrisa entraba a su habitación interrumpiendo todo pensamiento y distracción de una manera tan brusca pero a la vez tan tierna que incluso asusto a Quinn

¿Interrumpo algo prima?. ─ Pregunto preocupada al ver que Quinn no tenía intenciones de moverse ─ ¿Te encuentras bien?

Si…

Muy bonito pulpo.

Precioso.

¿Puedo verlo?

Am, si, claro. ─ Dijo Quinn entregándole el pequeño peluche en sus manos. ─Mientras iré a buscar un moño.

Brittany estuvo por unos segundos observando tiernamente al pequeño pulpo y sonrió ampliamente ─Rachel tiene buenos gustos.

¿Disculpa?

No, nada, ¿Cómo se llama?

Pulpi ─Sonrió ─ Es mejor que bajemos, no tardara mucho para que nuestros padres se desesperen.

Tienes razón. ─ Dijo dejando a pulpi en la cama para caminar junto a Quinn─ Estoy emocionada por el paseo.

Lo se, yo igual.

Se que ya te lo he dicho mas de cinco veces este día pero. Feliz cumpleaños dieciséis primita. ─Dijo una efusiva Brittany mientras abrazaba con todas sus fuerzas a Quinn.

Yo igual te quiero mucho Britt. ─ Susurro casi sin aire intentando corresponder el abrazo ─Pero no puedo respirar…

Lo siento. Me emocione demasiado─ Dijo sonriente deshaciendo el abrazo antes de caminar hacia las escaleras

¡Lucy, Britt! espérenme─ Grito la pequeña Frannie mientras corría hacia ellas antes de comenzar a bajar las escaleras. ─ Yo también quería un abrazo. ¿Porque no me avisaron?─ Pregunto haciendo un puchero

¡La pequeña Frannie! ─ Gritaron Quinn y Britt mientras la abrazaban fuertemente al mismo tiempo.

¡Para que hable!

Oh bueno, ¿Y para nosotros?

¿Finn? ─ Preguntaron alegres las tres antes de abalanzarse sobre él, que se encontraba a los pies de la escalera.

Yo también las extrañe mucho chicas─ Dijo sonriente el chico alto con cara de niño mientras correspondía fuertemente el abrazo ─No saben cuánto.

Si, que bien, como siempre olvidan al primito menor y casi invisible─ Una voz desde la espalda de Finn se hacía presente. Aparentemente enfadado cruzado de brazos y dando pequeños golpecitos en el suelo con su pie derecho. ─ ¿No me van a abrazar a mi también o tengo que hacer algún merito para que mis primas se dignen a darme cariño?

Blaine. ─ Susurraron todos alegres mientras rodaban los ojos

El pequeño Fabray. ─ Dijo Frannie posándose detrás de él con un rápido movimiento.

El Dramático de la familia─ Susurro Brittany colocándose de un saltito a su lado.

Mi hermanito menor. ─Siguió Finn repitiendo la acción de Brittany pero de su lado derecho

El adorablemente gruñón Blaine.─ Dijo Quinn para terminar de atraparlo por el frente. ─ ¿Qué aremos contigo?

No por favor. ─ Suplico el pequeño comprendiendo la situación y su atadura. Sabia mejor que nadie lo que significaba aquel gesto ─Ya hemos crecido, no hace falta que me demuestren cuanto me quieren. ─ Dijo intentando escapar de ellos─ Además traigo ropa más cara que un Audi. Entiendan…Por favor otra vez no…

Lo sentimos mucho por la ropa, tendrá que ser llevada a la tintorería. ─Sonrió malévolamente Quinn después de tomarlo por los hombros.

El pequeño mejor que nadie sabía lo que le esperaba.

Su rostro era todo un poema.

Como odiaba a sus primos.

Este año te toca a ti─ Dijo Brittany tiernamente tomándolo del brazo

Oh vamos… todos los años me toca a mi. ¿Que les parece si les prometo no escapar? Podremos llevar este año a Frannie─ Intento convencerlos mostrando su mejor sonrisa.

Pero tu eres el preferido Blaine, siéntete alagado─ Contesto Frannie repitiendo la acción de Brittany pero con su brazo derecho.

Oh bueno…─ suspiro resignado─ Acabemos con esto.

Así se habla hermanito. ─ Dijo Finn para después junto con Quinn tomarlo de las piernas.

"Como una vil comida para trogloditas". Pensó Blaine intentando seguir serio ante la situación

No se movió, no deseaba hacerlo, y además… estaba disfrutando del paseo por la sala.

¿De nuevo chicos? ─ Pregunto un hombre moreno, bajo de estatura y cabello castaño canoso que se encontraba leyendo en la sala─ ¿No se cansan de hacerlo todos los años?

Tradición familiar. ─ Contestaron todos encogiéndose de hombros.

Judy, Megan y Carole se enojaran.

Lo sabemos.

Muy bien. Continúen─ Dijo dándole poca importancia y regresando su atención al libro.

Como los amo…─ Susurro Blaine sarcástico

Lo sabemos.

Salieron de la casa rumbo al patio trasero.

AL final del patio había un pequeño granero como zoológico para los invitados.

Se acercaron al granero.

Y corrieron hacia el habitad de los cerdos.

¿Listos? ─Pregunto sonriente Quinn deteniéndose a centímetros del lodo.

Más que eso.

Uno─ Comenzó su contar meciendo entre sus manos a Blaine─ Dos…─ Continuaron meciendo aún más fuerte hasta que ─ Y tres..

Blaine dentro del lodo.

Todos dentro del lodo.

Risas y gruñidos de enfado se mezclaron entre los cerdos con sus ruidos mientras los pequeños niños retozaban en el lodo.

Mamá nos regañara. ─ Aviso divertida Frannie comenzando a reír

Lo se. ─ Dijo Quinn siguiendo con el juego

Un precio que habrá que pagar. ─ Interrumpió riendo Finn

Jajajaja ¡Un facial gratis! ─ Grito eufórico Blaine mientras hacia angelitos de lodo entre los cerdos.

Jajajajajajaja ─ Todos estallaron en risas mientras se lanzaban y más bien comían lodo.

El inicio de la celebración familiar.


Hola.

Lamento la tardanza. Prometo que no volverá a suceder.

Algunos que ya han leído la historia se darán cuenta de que esta ya tiene el doble de capítulos. Pero no es por eso, si no porque decidí recortar los capítulos ya que me parecen demasiado largos. Este si es nuevo. Espero les guste.

NOTA: La historia es totalmente Faberry. Bueno, hablando de romance si es totalmente Faberry.

Saludos