"Ni glee ni sus personajes me pertenece. Solo la historia"
La reunión.
─Esto es aburrido.
─Aún no ha comenzado.
─Eso no le quita lo aburrido.
─Quinn eres demasiado impaciente─ Rodo los ojos colocándose a su lado.
Rachel y Quinn se encontraban dentro del enorme salón de la mansión Fabray esperando a que diera inicio la reunión familiar a la que se les obligo asistir. Ambas habían llegado puntual y ya estaban sentadas al frente de la puerta principal con el ruido de sus familiares entrando rápidamente en busca de un lugar cómodo entre los sillones de terciopelo y vinil.
─Solo son 15 minutos de retraso, no armes un drama.
─15 minutos en una eternidad Rachel ─ Suspiro mirando de mala gana a su alrededor ─Me volveré vieja esperando.
─¡Dios dame paciencia!─Dijo Rachel riendo mientras alzaba sus brazos al techo y miraba con desaprobación a Quinn─Por favor no más Quinn desesperada.
─Esta bien, solo porque tú me lo pides─ Dijo sincera, embozando una cálida sonrisa entre todo el ruido que se generaba─¿De qué crees que hablaran los abuelos?
─No lose. De hecho no estaba enterada de que nuestras familias tuviesen algo en común─ Informo Rachel removiéndose en su asiento al mirar de reojo a sus padres sentados junto a los demás adultos ─Esto es extraño.
─¿Por qué lo dices?
─Me siento incomoda, no es algo normal que específicamente nuestros abuelos exigieran la presencia de sus adorados nietos.
─Tal vez, pero pronto lo sabremos. ─Dijo Quinn seria mirando hacia la entrada que por el momento no dejaba pasar a los anfitriones ─Eso si no llegan para cuando tenga unos 20 años.
─¿Ya vas a empezar de nuevo con eso?
─No, ya está bien, me calmo. ─Reía junto a Rachel ─No entiendo porque te quejas de mi comportamiento si tú eres peor que yo.
─¿Me estas reprochando algo?─ Pregunto alzando una de sus cejas mientras la miraba falsamente indignada ─Porque si estás hablando de la severa discusión que mantuvimos por tu impuntualidad y de cómo actué cuando después de dos horas esperándote me preguntaste descaradamente;"¿Tarde mucho?" .Estas perdiendo tu tiempo─ Dijo sonriente con un aire de seriedad ─Tenia mis motivos para comportarme de esa manera.
─Pero…
─Y te aconsejo que guardes silencio porque sabes mejor que nadie como soy cuando me desespero─ Interrumpió sutilmente Rachel ante la mirada de aceptación en Quinn─ Así te ves más hermosa.
─Gracias ─ Contesto frustrada mirándola de mala gana mientras Rachel sonreía triunfante.
El tiempo pasa y no avisa, a cada paso que damos iniciamos algo nuevo, un comienzo delante de un tropiezo. Pero así como pasa el tiempo, logro pasar para cada uno de los integrantes de todas estas familias.
Desde hace años el apellido Berry, Pierce, Fabray y López logro destacar entre otros por dos motivos importantes. Uno; las cuatro familias compartían la empresa más grande de todos los tiempos, la compañía tecnológica que innovaría al mundo con una sucursal en casi todos los países. Aquella empresa que presentaba productos de vanguardia para permitir el mejor funcionamiento tanto del mundo como de su propia franquicia logro todo lo que se propuso e incluso, creó un monopolio indestructible.
Dos; Las cuatro familias, de igual manera, se convirtieron en dueños de diversos departamentos, hoteles, mansiones y haciendas de lujo que se esparcían por todo el mundo con la clara intención de no detener su poderío en solo una compañía. Juntos lo habían logrado… pero todo tiene un fin, más bien, todos ellos decidieron tener hijos.
Él señor y la señora Berry fueron los primeros en ser padres cuando nació Hiram, pero años más tarde, a pesar de su necedad porque Hiram estudiara mercadotecnia, entendieron que su único hijo quería algo diferente a la compañía, algo que le apasionara. Por esa razón lo apoyaron cuando decidió ir a Oxford a estudiar leyes, pero, para su desgracia, cuando regreso del viejo continente Hiram era otro, alguien que se casó, tuvo hijos y antes de divorciarse los perdió a ellos y su interés en la empresa.
Para entonces los Pierce dieron a conocer a su par de angelitos, a la pequeña Judy y el encantador Edward. Tan pronto como comenzaron a hablar sus padres les enseñaron lo que era manejar un hotel para que después de unos años, ambos cargaran con la herencia de los hoteles Pierce.
Los López, por su parte, siguieron el ejemplo de los Pierce con Shelby y Oscar, sus pequeños hijos con ascendencia latina, sonrisas perfectas y el encanto desprendiendo por sus poros llegaron a ser su más grande orgullo. Ambos padres intentaron enseñarle el manejo de la compañía, pero Oscar, él mayor, decidió estudiar medicina, mientras que su princesita Shelby se especializó en paleontología. Lo que demostró que ninguno de los dos quería el legado familiar.
Y, mientras ellos sufrían con la crianza de sus retoños, los Fabray intentaban dejar de tenerlos. El ser padres de cuatro hijos ocasionaba más de un problema: Con Leroy, el hijo mayor, no se preocuparon ya que él mismo se ofreció a trabajar en la compañía. Luego con Dante necesitaron imponer disciplina y entender que su hijo aspiraba a la política. Ambos pensaron que Leroy y Dante complementarían toda la familia, pero años después llego Russel con sus aspiraciones de profesor y sin previo aviso, Megan, la menor y única hija del matrimonio impuso su voluntad en la compañía.
─¿Así que tus padres fueron novios durante 5 años?
─Si, antes de casarse decidieron conocerse mejor ─Contesto Quinn sonriente ─Además aun eran universitarios, no planeaban tener hijos.
─Cierto…
─Pero bueno, ¿Y tus padres? Digo, ¿Te han hablado de como se enamoraron?─Le pregunto tiernamente Quinn a Rachel.
Mientras esperaban, para calmar la impaciencia de Quinn, Rachel comenzó a preguntar cosas, y entre eso llegaron al tema de sus padres.
─Si, en realidad mi madre fue quien me relato su historia─ Respondió sonriente ─Me ha dicho que mi padre era muy frio y tajante al principio. No quería nada con nadie.
─Entiendo… ya se había divorciado y prefería estar solo─ Completo Quinn
─Si… pero todo cambio cuando comenzaron a frecuentarse─ Explico Rachel ─ Al parecer mi madre acababa de terminar una relación por infidelidad, y ya sabes.
─Oh, entonces era la misma historia con tu madre.
─Jajaja si, pero cuando uno se enamora y tiene posibilidades con esa otra persona no hay nada que te detenga a intentarlo. ─Rachel la miro con un brillo en sus ojos ─Ellos se casaron tres años después cuando mi madre termino la universidad y, no hay más que contar, mis padres fueron aburridos.
─Jajaja lógicamente nos ocultan muchas cosas de aquel importante suceso.
─Es mejor así, ¿No te parece?
─Si ─Acepto riendo Quinn. Compartiendo una mirada cómplice cargada de alegría ─Oh mira─ Dijo sonriente llamando la atención de Rachel mientras tomaba su mano para que observara lo que ella veía.
Era un hombre bajo de estatura, con porte elegante, cabello castaño canoso y ojos marrones que entraba al salón acompañado de otras personas con una sonrisa que desprendía nostalgia.
─¿Quién es él? ─ Pregunto interesada Rachel. Sonriente por la alegría de Quinn
─Mi tío Leroy, él hermano mayor de papá. ─ Contesto sin apartar la vista del nombrado.
¡Leroy!
Y de repente la memoria de Rachel comenzó a trabajar recordándole así, el lugar y ocasión en el que había escuchado ese nombre.
─Se llama Leroy hija…
Lo único que podía sentir era sorpresa, confusión, asombro, pero ante todo mucha curiosidad. Y entonces su sonrisa se desvaneció pero en un rápido reflejo busco la manera de no ser tan obvia con Quinn.
─¿Leroy? ─Pregunto apenas con voz para hablar.
─Si, él es mi tío favorito, muy tierno y agradable, en ocasiones siento que se comporta algo afeminado pero así es él.
─Supongo que la señora que viene con él es su esposa. ─Comento intentando buscar respuestas que Quinn parecía estar deseosa en dar.
─La tía Carole, gran persona.
─¿Y ellos?─ Siguió preguntando esta vez dirigiendo su atención a dos chicos que caminaban serios tras de la pareja.
─Sus hijos, el más alto con cara de bobo se llama Finn─ Lo menciono en una forma tierna y familiar que impidieron en Rachel formarse una mala imagen de ambos─ Y el más pequeño y adorable con ese Bowtie es Blaine.
─No los había visto antes.
─Ellos viven en Manhattan y solo nos vemos en vacaciones.─Dijo mostrando levemente la tristeza que le provocaba aquel inconveniente.
─Oh, lo siento ─ Rachel se disculpó intentando cambiar de tema para no afectarla. Desvió entonces su atención en un hombre fornido y serio que entraba a la gran sala de la mansión ─ ¿Y aquel señor de haya es…?
─¿El alto, de cabello canoso y ojos verdes?
─Am, si, ese.
─Él es el tío Dante, el segundo hermanos mayor de papá.
─¿Él es el papá de Kitty?─Pregunto pensativa
─Si, él es un político y creo que ahora se mudara junto con Kitty a los Ángeles.─Comento sin ser consciente de su cambio de humor.
─¿Papá consentidor?
─Algo así. Yo pienso que es por otras razones.─Dijo en un suspiro que de inmediato alerto a Rachel.
─¿Qué fue lo que paso?─Interrogo tiernamente entrelazando sus dedos con los de Quinn
─Su madre falleció cuando dio a luz, y creo que su padre la consiente para que no se sienta culpable.
─Siempre pensé que Kitty era arrogante porque así quería ser.─Susurro pero aun así Quinn logro escuchar
─En realidad es solo una persona frustrada.
─Si, pero el tratar a tantas personas mal no le iba a regresar lo que ella anhelaba.─Sonrió de lado intentando no sonar dura con sus palabras
─Cada quien busca solución a su problema, buena, mala, uno decide.
─Decidir…─Murmuro mirando tiernamente a la rubia─ Hablando de Kitty ¿Vendrá a la reunión?
─No… dentro de poco comenzaran sus clases en la universidad y prefirió adaptarse al lugar.
─Oh se perderá la reunión. ─ Creo que soné muy falsa, pensó Rachel.
─No mientas Rach─ Dijo divertida negando con la cabeza ─Las dos sabemos que te has quitado un peso de encima.
─No te puedo mentir, ya que eso es cierto.
─Me hubiese gustado que esto no terminara así.
─¿Terminara así?
─Si, tu sabes… la pésima relación con la que terminamos Kitty y yo. ─ Se miraron a los ojos con ternura, buscando el apoyo moral que solo Rachel depositaba en Quinn.
─Lo lamento mucho Quinn, pero no tienes la culpa, ella así lo quiso. ─ Le sonrió de lado acercándose un poco a ella
─Es una lástima que mi ejemplo a seguir se convirtiera en alguien detestablemente egoísta.
─Lo se Quinn… pero ahora será diferente, tal vez Kitty entienda el error que cometió durante sus años de preparatoria.─ Intento animarla acariciando con su mano el brazo de Quinn, quien no podía evitar sentir el cosquilleo que generaba aquel contacto en su piel ─Sinceramente pienso que su forma de actuar para con los demás fue algo inmadura, pero todos merecemos una segunda oportunidad…
─¿Tú crees? ─Pregunto esperanzada Quinn
─Claro que sí, estoy segura de que con los años ella entenderá.
─Eso espero.
Se sonrieron en silencio sin dejar de mirarse con la alegría que generaba el estar tan cómodamente por mucho tiempo. Ambas lo sabían, había algo único que solo ellas dos compartían… pero ¿Qué era?
─Aun así, creo que es hora de prepararnos para una nueva era en la escuela, un nuevo imperio. ─ Rompió el silencio Rachel divertida por la cara de confusión en Quinn
─Ajam ¿Un nuevo imperio? ─ Pregunto sin poder evitar reírse. Cosa que hizo temblar el suelo de Rachel
Su risa… era algo inigualable.
─Si Quinn─ Dijo dejando escapar una pequeña y tierna carcajada ─ Ahora tú eres la capitana de los Cherrios, eres la heredera al trono.
─Una cosa es ser capitana de un grupo de animadoras, algunas sin cerebro por cierto y otra muy diferente es ser la abeja reina del colegio…─Comenzaron a reírse por lo tonta que parecía la pirámide social de la escuela ─Debo admitir que me alaga ese título pero… yo no soy así Rach.
─Yo lo se Quinn─ Le sonrió alegre ─Por eso este año será muy diferente…. Debe ser diferente.
─Ya no tendremos que ocultarnos.
─Es lo que más anhelo.
Y de pronto, la reunión daba comienzo.
Los abuelos hicieron su entrada triunfal con todas las familias reunidas en un solo lugar, con tantas personas que no se hablaban desde un gran tiempo y otras que si lo hacían, con personas que compartían lazos de sangre y posesión, ahora reunidas para escuchar a sus padres. Aquellos que un día fueron niños que jugaban sin ser conscientes de nada, ahora eran hombres y mujeres que formaron su propia familia. Preparados para lo que sea que dirían sus padres.
─Bueno─ Tosió él viejo Fabray aclarándose la voz─ Creo que todos tiene una idea de lo que trata esta reunión.
─Casi todos─ Corrigió su esposa acercándose a él mientras miraba a los jóvenes de la familia─ Nosotros, los seis, hemos determinado que a nuestra edad, manejar la empresa se vuelve complicado.
─Ya no somos jóvenes─ Le siguió la señora Pierce al frente de los presentes─ Y llego el momento de heredar nuestro trabajo a alguien más.
─Aunque, por desgracia, la mayoría de nuestros hijos decidieron su propio camino. ─ Dijo la señora López ─ Sabemos que, no todo está perdido.
─Así que llegamos a la conclusión de qué, será mejor heredarle todo a nuestros nietos. ─Hablo de nuevo el señor Fabray provocando un prolongado silencio.
─Pero padre… algunos de nosotros hemos dado todo por la empresa. ─ Rompió el silencio Megan, la hija menor de los Fabray.
─¿Qué hay de nosotros? ─ Preguntaron al unísono Judy y Edward Pierce mirando confundidos a sus padres
─Me parece irracional que actúen de esa manera─ Refuto Leroy Fabray junto a los demás
─Por favor, es nuestra decisión. Sus hijos tendrán por completo los porcentajes que nos corresponden a cada uno al igual que las propiedades. Pero solo hasta que los seis dejemos de existir en este mundo. ─Les contesto el viejo Fabray indispuesto a dar marcha atrás ─Lo que ustedes están trabajando de todos modos es para ellos. Y viendo que muchos de ustedes ni siquiera se tomaron la molestia de seguir nuestros pasos, decidimos por ultimo que los chicos están actos para esto.
─Ya no hay marcha atrás. Es nuestra decisión y deben aceptarla. ─Finalizo la señora Pierce
─Creo que podremos vivir con ello─ Se encogió de hombros Judy ─Es lo justo, pero, ¿Está bien que ustedes decidan por ellos? Me parece que es obligarlos a seguir sueños que no son los suyos.
─Técnicamente solo les pasamos bienes, y es una forma de consentirlos teniendo su futuro asegurado. Si no quieren el porcentaje que les toca fácilmente se los pasan de unos a otros. ─Respondió sin esfuerzo la señora López
Todos sus hijos aceptaron el "trato" con un silencio, algunos enfadados, otros comprensivos y la mayoría escépticos porque sinceramente no les importaba la empresa.
─¡Excelente! ─Exclamo él presidente Fabray sacando documentos de un escritorio que rondaba por allí para colocarse sus lentes y leerlo en silencio─ Nos harían él honor de pasar los jóvenes Brody, Rachel y Kurt Berry.
─¿Nosotros?─ Preguntaron los hermanos Berry.
Rachel miro a Quinn, quien le regalo una sonrisa tranquilizadora y una caricia en la mano antes de que se levantara junto a sus hermanos y pasara por todas las miradas de los presentes.
─¿Ustedes tres son los hijos de Hiram y Shelby?
─Si─ Le contestaron al viejo y alto señor Fabray.
"Ya sé de donde saco Quinn esa mirada de superioridad" -pensó Rachel intimidada junto a Brody y Kurt que no entendían lo que pasaba, hasta que su abuela se digno a explicarle la situación.
─Mis niños─ Sonrió tiernamente─ Saben que aparte de ser nuestros nietos por Shelby, son hijos de Hiram y, bueno, los padres de Hiram hace varios años que fallecieron. Lo que implica que cada propiedad, cada porcentaje que tenían sus abuelos los Berry pasa a ser de ustedes.
Antes de que contestaran algo, Hiram se levantó de improviso y se posiciono frente al escritorio con su mirada seria y firmo aquel documento que anteriormente había leído el abuelo de Quinn.
─¿Y nuestros hermanos? ─ Pregunto Rachel.
Sus medios hermanos, aquellos que los odiaban por tener lo que Hiram les negó, merecían parte de los bienes, es decir, también eran nietos de los señores Berry.
─Ustedes son mis únicos hijos Rachel─ Hiram sonó frio y algo tajante─ Ahora sería correcto que firmaran, ¿No les parece?
Los tres incapaces de contradecir a su padre obedecieron al mandato y sin decir o mencionar algo más, se sentaron. El documento era legalmente factible y por lo que alcanzo a leer Rachel, solo los incluida a ellos como únicos herederos de la familia Berry.
─Cuando sean mayor de edad podrán disponer de todo.
Y con eso se dio por terminada la reunión. Hiram obligo a sus hijos a sentarse junto a él y Shelby como una familia modelo, mientras Quinn y Rachel se disculpaban mutuamente con la mirada, al parecer todos se disponían a presumir a sus familias.
─Hiram, Shelby─ Saludo el hijo mayor de los Fabray, teniendo por completo la atención de la familia Berry, especialmente de Rachel e Hiram─ Un gusto poder verlos de nuevo.
La esposa y los hijos de Leroy Fabray llegaban tras de él con media sonrisa y la vista fija observando todo lo que podían. Para la mayoría eran nuevas caras, más bien para algunos de sus hijos.
─Leroy, Carole. Lo mismo digo, desde que éramos unos simples adolescentes─ Dijo Shelby, la única que en verdad parecía alegre─¿Ellos son sus hijos?
─Si, él es Blaine nuestro hijo menor─ Presento Carole posicionando de frente al chicoantes de hacer lo mismo con su otro hijo, mucho más alto que ella─ Y él es Finn.
─Mucho gusto muchachos─ Shelby les sonreía sintiendo a su esposo tenso y como siempre, sin expresión alguna, "¿Es que este hombre ya no tiene sentimientos?" pensó─ Ellos son nuestros hijos, los mellizos Rachel y Brody─ Presento señalándolos mientras estos los saludaban con un apretón de manos, más relajados que los Fabray ─Y él pequeño Kurt.
─Un placer conocerlos─ Dijo Kurt teniendo la atención de los jóvenes, que lo miraron extraño por su voz, aun era demasiado aguda.
─Él placer es nuestro─ le sonrió Leroy antes de tirarle una mirada asesina a Hiram─ Pero no planeamos entretenerlos más tiempo.
Las presentaciones terminaron y los besos en la mejilla se esfumaron al retirarse los Fabray. Rachel le sonrió a Quinn que la miro desde el otro extremo del salón mientras hablaba con sus primas Brittany y Santana. Hizo un movimiento de cabeza para que salieran al jardín y la castaña se disculpó con sus padres antes de que se marcharan de la mansión Fabray.
─¿Estas bien Rach?─ Pregunto Quinn apenas sintió su presencia
No era necesario mirarse, el aroma de ambas siempre se mezclaba cuando estaban juntas.
─Si ¿Por qué lo preguntas?
─Porque te vi incomoda cuando tu padre contesto de aquella manera. ¿Siempre es así de tajante?
─A veces─ Se encogió de hombros─ Pero con el tiempo te acostumbras.
─¿Me dirás que pasa?
─Claro─ Suspiro regalándole una sonrisa ─Mi padre descubrió que su anterior esposa siempre lo engaño, y que sus primeros hijos, en realidad no eran suyos.
Quinn la observo mientras esta mantenía su mirada en la nada, al frente del jardín donde soplaba el viento y dejaba solamente el silencio de su confusión. Le tomo la mano, y acaricio su brazo.
─¿Duele mucho?
Negó con la cabeza ─Ellos nos odian siendo o no sus hermanos.
─¿Cómo alguien puede odiarte Rachel? ─Rachel la miro de pronto─ No le tomes importancia.
─Gracias.
La castaña sonrió y dejo caer una lagrima que Quinn detuvo antes de abrazarla.
─Eres mi amiga, para eso estoy.
Y eso dolió aun más… su corazón se quebró y ella dejo escapar otras lagrimas, pero ahora por Quinn.
Hola, seguiré la historia y continuare actualizando para los que gusten leer. Así mismo corregiré los anteriores capítulos. Espero les agrade.
Nos leemos. Saludos.
