"Ni glee ni sus personajes me pertenecen"
Duele.
El ultimo año, el ultimo año de preparatoria para Rachel, Brody, Santana y Noah en lima, Ohio. Los cuatro ya tenían diecisiete años cumplidos he iban por los dieciocho, lo que significaba elegir una universidad a donde dirigirse después de su graduación. Era duro, al menos contando el hecho de que tendrían que separarse de las personas que realmente quieren.
Quinn…
Pero aun faltaba un año, tenían tiempo suficiente y Rachel prefería no pensar mucho en eso. Debía concentrarte en el hoy, si, en el inicio de clases. Además por ridículo que pareciera, llegaba junto a Brody tarde para su primera clase.
─No debiste decirle eso a Santana.
─¿Y qué iba a saber? Pensé que no iba a tomar tan enserio la broma.
─¿Qué? Hablaste de Britt. Santana toma todo lo que implique a su novia muy enserio.
─Esta bien. No lo vuelvo a hacer ─Prometió Brody entrando al salón.
Él y Rachel seguían igual de unidos a pesar del tiempo, Kurt y Frannie inseparables. Santana y Brittany ahora eran una de las parejas más populares del colegio. Noah, bueno, Noah seguía soltero. Y Quinn, Quinn y Rachel habían creado un extraño vinculo de amistad con cierto matiz de gritar al mundo entero algo que ninguna podía entender.
¿Tal vez estaban enamoradas? Nadie podría asegurarlo, era mejor callarlo, además en la preparatoria se consideraba por regla general que ambas se odiaban, si… se odiaban así como Kitty y Rachel en su momento. Pero ya no estaba Kitty, no, ella había quedado en el pasado y ahora era Quinn quien tenia el privilegio de "gobernar" a los populares.
─El hecho de que Kitty te haya dejado al mando no quiere decir que estés preparada para esto. Así que cuídate Fabray.
─Has lo que quieras Harmony ─Bufo molesta acariciándose la frente. ─Solo recuerda quien tiene el puesto en estos momentos.
─Maldita ─Murmuro con la mandíbula tensa cuando Quinn se marchaba. Pero aun así escucho.
─Cuida tus palabras Harmony.
Como detestaba a esas porristas huecas, eran tan vanidosas y materialistas que sus cerebros estaban hechos un maní. Que miseria... Al menos Santana y Brittany eran rescatables de aquel grupo.
─Bebé ─La llamo Mike, su novio.
Bueno, ella tampoco era la mejor de todas.
─Hola ─Intento sonreír.
Llevaba solo tres semanas con él, y la verdad, solo había aceptado para no romper el corazón del chico. Pero en momentos como esos, en los que buscaba a Rachel para conversas y desayunar juntas después de tanto tiempo de impedimentos en la escuela, estaba dispuesta a lastimar la integridad moral de Mike, no era por ser mala, pero quería la compañía de Rachel, no de él.
Rachel salió antes que cualquier otro del salón, ni siquiera espero a Brody.
Había quedado en almorzar con Quinn y ella siempre era puntual. Además, su cuerpo parecía hecho de gelatina con toda esa efusividad en su sistema; ¡Desayunaría junto a Quinn! Bueno, no en el comedor como todos los demás ya que acordaron llevarlo con calma, pero ahora no tendrían porque estar ocultándose todo el tiempo.
Así que en su marcha al casillero, con su carrera de emoción como parte de un reflejo alzo la mirada, y lo que vio, aunque tonto porque no debía sentirlo, partió su corazón.
Era Quinn… Quinn y su nuevo novio besándose frente a ella.
─Quinn
Abrió su casillero, tiro sus libros y lo cerro con tanto odio que escucho a alguien llamándola desde su espalda. La voz era de Quinn, su voz preocupada pero alterada por no poder ir tras de ella. Y en ese momento, aunque irónico, Rachel agradeció que Quinn estaba con Mike. No quería que la viera llorar, no… y menos por algo tan estúpido.
─No… Se regaño así misma sintiendo una lagrima hacer acto de presencia mientras caminaba (más bien corría) hacia su lugar secreto: el lugar donde ambas conversaron por primera vez.
─Idiota Volvió a regañarse antes de sentir la frente de alguien contra la suya.
─¡Auch! ─Se rió entre dolida y divertida la chica que había caído al suelo junto a ella por la velocidad del impacto.
─Lo… lo lamento ─Intento disculparse aun con la voz entre cortada sin poder mirarla a la cara.
─¡Hey! No hay problema. ─Sonrió sobándose la frente antes de levantarse y darle la mano a Rachel para hacer lo mismo ─Vamos, toma mi mano. No te hare daño.
Rachel desvió su mirada a un lado y no muy convencida le dio la mano a la chica. Necesitaba ahogar su llanto antes de que una desconocida se diera cuenta.
─Gracias ─Susurro después de levantarse y como si nada hubiese ocurrido quiso retomar su camino.
─Espera ─Inesperadamente la chica la detuvo tomándola del brazo ─Soy nueva aquí, por favor no te vallas. Todos a los que he intentado hablar me ignoran y parece ser una manía en esta escuela. Necesito ayuda…
Entonces Rachel la miro. De pies a cabeza, sin miedo o timidez, y al menos así no pareció tan vulnerable. La chica tenia probablemente su edad, o tal vez un año menos; sus ojos eran celestes, su cabello castaño y sus dientes tan blancos que deslumbraban con una sonrisa.
─Disculpa ─Sonrió de lado plantándose frente a ella sin necesidad de mantener el agarre ─Soy Rachel.
─Un gusto Rachel, yo soy Marley. Gracias por no salir huyendo ─Se rió junto a Rachel y esta vez, no pudo evitar mirarla de nuevo.
Para Marley fue un cosquilleo en el estomago. Había sentido segundos antes el dolor que desprendía Rachel y aun cuando no la conocía, le pareció lo más hermoso de su vida ver como sonreía con el dolor latente en su corazón.
Rachel parecía ser fuerte al dolor, parecía ser inteligente al actuar, parecía tener todo lo que Marley buscaba.
─Gracias de nuevo Rachel ─Dijo Marley frente a su casillero cerrado, lista para comenzar la siguiente clase ─Sin tu ayuda estaría perdida.
─De nada. Después de todo iba a huir sin haberte compensado el golpe
Ambas rieron. Rachel acaricio la parte trasera de su cuello e iba a preguntarle algo cuando escucho el grito ahogado de Marley y sintió las gotas de aquella mezcla de hielo y saborizante asqueroso.
Marley estaba completamente empapada con un granizado de cereza. Eso era el colmo.
Entonces una pequeña pisca de ira y molestia combinaron su animo para que sin pensárselo dos veces, se fuera en contra de Mike, quien junto a otros jugadores, había sido el responsable.
─¡Idiota! ─Grito sosteniendo a Mike de su chamarra de los titanes contra uno de los casilleros ─¡¿Qué demonios te pasa?!
─R-ra-chel ─Tartamudeo asustado. Sabia que ella era intocable, incluso Kitty había respetado ese tratado. ¡Maldición! ─Y-yo solo seguí ordenes.
─¿Ordenes? ¡¿De quién?!
─No puedo decírtelo.
─Entonces atente a las consecuencias.
─Por favor… ─Cerro los ojos con miedo ─Ella se enojara si te lo digo.
─¿Ella? Oh, te juro que no se enojara tanto como lo estoy yo ahora.
─Esta bien, esta bien… fue Quinn ─Susurro sintiendo el agarre con más fuerza ─Prometo que no volverá a suceder… yo, yo solo…
─Cállate Mike ─Tenso la mandíbula soltándolo de improviso ─Ahora vete. Vete antes de que me arrepienta.
Y él junto a sus compañeros de campo caminaron fuera de la mirada curiosa de los demás estudiantes. Era demasiada dignidad perdida. Además los alumnos aun veían curiosos a Rachel, que antes de armar un alboroto sintió el miedo que provocaba Santana con su llegada.
─Lárguense ─Dijo en un tono severo que hizo huir a los curiosos ─¿Qué demonios paso aquí Berry?
─Ahora no San ─Bufo cansada Rachel sacando de su estado catatónico a Marley para llevarla al baño junto a Santana ─En serio lamento lo que acaba de suceder. Yo sé que…
─Gracias ─Susurro Marley limpiando su cara con el agua del lavabo ─Por defenderme. Esto era muy común en mi anterior escuela.
─Marley ─Se sorprendió Rachel compadeciéndose de ella.
La nombrada le resto importancia y sonrió sacándose la blusa que llevaba puesta. Mientras tanto Santana miraba todo desde una esquina, lo más alejada posible.
Rachel estaba decepcionada y con la cabeza agachada, ni siquiera el hecho de tener frente a ella a Marley en sujetador le molesto.
─¿Podrías traerme la blusa extra que está en mi casillero? Esta aun abierto, así que…
─Iré yo ─Interrumpió Santana sonrojando un poco a Marley ─¿El 268?
─Si ─Asintió agradecida por su amabilidad.
Tanto Santana como Rachel esperaron a que terminara de limpiarse aunque eso implicara perderse la mitad de su segunda clase. La ayudaron con sus cosas y dejaron en el salón donde recibiría sus clases; el de literatura, para los de onceavo grado, al perecer era un año menor que ellas.
─¿Fue Quinn? ─Pregunto Santana cansada del silencio.
Habían decidido saltarse la clase, después de todo era el primer día… y no tenían otra opción asique mientras tanto esperarían en las gradas.
─Si… ─Susurro decepcionada
─¿Ahora que paso? ¿El granizado era para ti?
─No lo sé San ─Respondió en un tono neutral, no a como solía hablar ─No sé que pensar.
─Habla con ella.
─Lo hare, pero siento que si lo hago me derrumbare.
─No es así, tu eres fuerte, yo se que podr…
─No Santana ─La interrumpió sin cambiar su tono de voz. Suspiro y dejo caer su cabeza para mirar sus temblorosas manos ─Nada es igual… ya nada es igual.
─¿A qué te refieres?
─Me enamore de ella.
Y Santana no logro decir nada. Su sorpresa callo en asombro y de asombro a miedo por ver lo lastimada que estaba Rachel. Sabía que esto pasaría… sabía que no podía evitarlo.
Pero le dolía lo que pasaba. Rachel era su prima, casi su hermana, la quería más de lo que aparentaba y esto a ella también le partía el corazón. Le dolía saber que las personas que tanto quería se hacían daño mutuamente: ¡Qué par de idiotas!
─Enana ─Llamo tiernamente Santana acariciándole suavemente la espalda ─Elegiste ser su amiga. Ella eligió ser la tuya. No la decepciones… amala, pero amala libre.
Se levanto, camino unos cuantos pasos, regreso su mirada a Rachel antes de irse y con una leve sonrisa, se marcho.
Quinn caminaba hacia su ultima clase, con Mike sosteniendo su mochila y las ganas de encerrarse para siempre en un lugar apartado de la sociedad. Donde no lidiara con "novios" insoportables y chicas castañas de ojos celestes que quieren quitarle a Rachel… muy bien, fantástico, no estaba celosa, no, claro que no, solo un poco molesta… o tal vez idiota, si, esa era la palabra correcta para describir como se sentía Quinn en ese instante.
Instante donde Rachel apareció frente a ellos con un dejo de molestia y decisión para evidentemente, hablar con uno de los dos.
─R-ra-chel ─De nuevo tartamudeo Mike con miedo por lo que pasaría a continuación ─Si quieres una disculpa, yo la daré, pero…
─No vengo a hablar contigo. ─Corto de inmediato a Mike. Él chico no era malo, pero le daba una terrible jaqueca hablar con él. ─El problema es con Quinn.
Ambas se miraron de frente. Mike quedaba en segundo plano
─Y-yo n-no pienso dejar sola a mi…
─Déjanos solas Mike, no hay problema.
─¿Segura? ─Pregunto desconfiado mirando a Quinn (a pesar de que esta ni siquiera lo tomo en cuenta), él como muchos otros, sabia de la rivalidad latente entre ambos grupos: Populares VS inadaptados─ Yo…
─Puedo cuidarme sola ─Respondió tajante tomando su mochila con sus propias manos ─Gracias.
Antes de que lo terminaran corriendo a patadas, Mike prefirió irse por voluntad propia. Ambas lo observaron alejarse y regresaron su mirada la una a la otra.
─Es un idiota.
─Es un idiota bueno ─Sonrió Quinn sin contradecirla. Pero sabia que Rachel ya estaba enterada… así que no tendría porque preguntarle la razón de su visible molestia ─Sé que vienes por lo del granizado.
─¿Entonces me dirás por qué razón lo hiciste? ─Pregunto manteniendo la distancia entre ambas. Quería saber la razón, quería una verdadera explicación. Y la persona frente a ella parecía pensárselo demasiado ─Lo espere de muchos otros ─Corto el silencio ─Pero de ti Quinn… de ti esperaba más que esa cobardía.
─Yo… el granizado no era para ti ─Confeso sin querer mentir, no podría hacerlo con Rachel ─Yo fui quien mando a Mike. Y es cierto lo que dices ─Bajo su mirada al suelo, empuño la tela de la mochila y dejo escapar una lagrima ─Soy peor que Kitty. Soy, lo que un día deteste.
─Tienes razón. Tú no eres Quinn ─Susurro con los ojos cristalizados y la rabia desprendiendo de ellos ─Tu no eres más que la sombra de Kitty. No eres mi Quinn…
─Mi Quinn… Los ojos de Quinn se conectaron con los de Rachel en ese instante, la palabra "mi" habían hecho que la rubia estuviese a punto de abrazarla y pedirle perdón. Pero no sabia como explicar el porqué de aquel acto estúpido, se sentía impotente, impotente ante sus propios sentimientos.
─Yo soy tu Quinn, Rachel…
─No la que yo conozco.
─P-perd-dón ─Balbuceo Quinn con las letras atropelladas y la voz entre cortada ─Perdón…
─Perdóname a mi ─Dijo Rachel desviando su mirada ─Perdóname por creerte diferente.
Dio media vuelta y camino a pesar de los llamados que Quinn gritaba, los cuales ella dejo de escuchar cuando sus lagrimas nublaron la fortaleza de sus ojos y el dolor sello sus oídos.
No sabía como tomar aquellas palabras, no sabía que hacer a partir de ese momento. Lo único que sabia era que alguien dentro de ella quería irse a casa, irse a su habitación y encerrarse hasta que sus lagrimas se secaran.
─Rach ─La llamo Brody desde su espalda.
Pero ella lo ignoro. Necesitaba seguir caminando hacia el estacionamiento de la escuela.
─¡Espera!
─Ahora no Brody ─Dijo con la voz entre cortada cuando su hermano llego aun lado de ella.
Él no debía verla llorar, sinceramente no quería darle explicaciones.
─Rach ─Hablo preocupado. Se había plantado frente a ella para detenerla y en ese instante logro ver sus ojos cristalizados ─¿Qué ha pasado pequeña?
─Quinn… Quinn a pasado. Ahora déjame ir
─Pero… ¿Le confesaste lo que sientes? ¿Ella te rechazo?
─No Brody.
─Pequeña ─Intento acariciarle la mejilla y ella se movió para evitar el contacto ─Yo… ─Su corazón se destrozó, era su hermana y no podía hacer nada por ella ─Ve con cuidado.
Brody se resignó. No podría hacer nada por ella si ella no quería. Debía entenderlo, asique la dejo marcharse, ya le inventaría algo al profesor.
Regresaba temprano de clases, decepcionada de todo. Decepcionada de si misma por creerle a Quinn aquellas mentiras de un cambio que en realidad nunca se daría, y no solo eso, lo peor de todo, no era su decepción por ser tan crédula, sino porque se había enamorado de aquella persona que la lastimaba, alguien inalcanzable que no podría tener.
Y le dolía. Dolía tanto que lo único que sentía en ese instante era el fuerte palpitar de una grieta enorme en su corazón, nunca imagino esto, pero para su horrorosa suerte, lamentaba mucho tener que odiar al amor. Odiarlo hasta que la oscuridad se quedara con los recuerdos y el nuevo día la devolviera a la vida.
Una vida donde esta enamorada y al mismo tiempo destruida.
─Maldito amor ─Murmuro abriendo con cuidado la puerta principal de su casa.
Cerro suavemente para evitar hacer ruido y con paso lento camino hasta llegar a las escaleras.
Lo había logrado, había llegado sin que Nana se diera cuenta, y para cuando su pie derecho toco el primer escalón ya algo había llamado su atención. La voz molesta de sus padres.
─¿Padre? Se pregunto mentalmente llegando hasta la puerta del despacho
─¿Hace cuánto tiempo?
─Cuatro años.
─Mamá ─Pensó Rachel reconociendo sus voces
─¿Cuatro años? Me has visto la cara de idiota por cuatro años… ¿Cómo te atreves a decírmelo con tanta naturalidad? ─Reclamo ofuscado Hiram
─Te recuero Hiram que tu pediste la verdad y yo no quiero seguir mintiendo.
─¿Pero cómo fue posible Shelby? ¿Por qué? Si yo te lo he dado todo y a pesar de las circunstancias he cumplido mis votos, nadie más que tu desde que te conocí a compartido la cama conmigo, ¡Yo te he sido fiel!
─No comprendes Hiram. Siempre me fuiste infiel, tal vez no con otra persona pero si con tu trabajo, era el antes que yo, antes que tu familia.
─Es la escusa más patética que te he escuchado.
─Es igual de patética que nuestro matrimonio.
─Shelby… no ─Grito sorprendido por su respuesta
─¿No qué? No crees que por fin te este pidiendo el divorcio, que ya este harta de vivir en una mentira ─Comenzó a gritar ─Acéptalo Hiram, nuestro matrimonio hace muchos años fracaso
─Pero Shleby ─Intento entender ─¿Para qué quieres el divorcio Shelby? ¿Para irte a vivir un amor imposible?
─Tal vez sea imposible, pero tú lo has dicho, es amor.
─¿Y tus hijos? Ya has pensado en la familia que formamos juntos, en lo que les pasara a ellos a partir de ahora.
─Claro que he pensado en mis hijos. Pero no veo el problema en que ellos vivan con su madre y vean de ves en cuando a su padre. Después de todo no será una novedad.
─¡No! ¡Jamás te daré el divorcio!
─¿Por qué no?
─Porque no quiero perderte… ─Bajo la guardia. Se escuchaba afectado
─No compliques la situación Hiram…
─Tienes razón… ─Su voz se corto, guardo silencio por un momento e inhalo para poder hablar ─Déjame al menos pensarlo. Dame tiempo.
─¿Tiempo? Ya te he dado demasiado, yo no pienso seguir viviendo una mentira… asimilado de una buena vez.
─Yo… ─Por primera vez su padre parecía quebrantado. Estaba hecho pedazos igual que ella ─Lamento tanto que esto termine así. ─Escucho unos pasos acercarse y ella se despego un poco de la puerta ─ ¿Cuándo deseas comenzar con esto?
─Mañana mismo.
Ambos permanecieron en silencio y Rachel supuso que eso era todo. Camino rápidamente a su dormitorio para cerrar con llave y tirarse en su cama sin poder evitar dejar salir una lagrima... Primero Quinn, y ahora sus padres.
Por un lado estaba feliz de que su madre tuviera el valor de salir adelante sin miedo y aquella decisión que escucho en su voz, pero si escucho bien, había alguien más, había alguien además de ellos por los que ella estaba dispuesta a luchar…
─¿Quien?
Dolía. Duele…
─Y a pesar del dolor, me has dado un motivo para sonreír. Mamá
No lloro, pero sufrió.
