No tengo perdón de los dioses ¿o sí? Lamento haberlos dejado plantados queridos lectores, termine mi periodo de exámenes pero tuve algunos problemas, escribía entre los recesos de clases y aun así llevaba poco. Pero bueno no más excusas ni bla, bla, bla, bla. Aquí les dejo el capítulo. Que lo disfruten.
P.D: Hoy aprenderán a parir una manzana sin usar cuchillo XD
Verte Otra Vez.
Astrid entro a su casa tan rápido que casi se aplasta los dedos con la puerta al cerrarla. Seguía teniendo un ligero sonrojo pero su sonrisa permanecía en su rostro, y hubiera seguido ahí si la voz de su madre no la hubiera la hubiera hecho reaccionar:
- Astrid ¿cariño eres tú?
- Ah… si mamá soy yo.- Astrid se dirigió a la cocina, de donde provenía la voz de su madre. Ella se encontraba preparando algo de café.
- ¿Cómo te fue en tu primera clase, amor?- pregunto su madre al ver a Astrid entrar a la cocina.
- Pues… bien, supongo.- trataba difícilmente de esconder su sonrisa pero no podía y esperaba que su madre no la notara. Se dirigió hacia la mesa donde su mare estaba sentada y se sirvió un vaso de agua.
- ¿Por qué estás muy sonriente?- pregunto su madre.
- Por nada… solo… me acorde de algo gracioso, es todo.- Astrid tomo un trago de agua para disimular su sonrisa.- ¿Dónde esta Tormenta?
- Está en tu habitación cariño, pero…- no le dio tiempo de preguntarle otra cosa a su hija; ella corrió hacia las escaleras para subir a su habitación, no sin antes tomar dos manzanas del frutero.
Una vez en el segundo piso; Astrid se dirigió a su cuarto y, en el pequeño asiento de su ventana, estaba recostada su pequeña cocker spaniel de 3 meses: Tormenta, aun con las manchas azules en su pelaje. Al darse cuenta que era Astrid se levantó y se dirijo hacia ella.
- Hola Tormenta, ya llegue, mira lo que te traje.- le dijo a su perrita mostrándome la manzana que tenía en la mano. Se sentó en su cama y Tormenta la siguió, o bueno lo intento, aún estaba muy chiquita para poder trepar a la cama de su dueña así que Astrid la subió junto a ella. Astrid empezó a comer su manzana e iba a partir la segunda que tenía para Tormenta, pero se dio cuenta de que no había traído un cuchillo por escapar de las preguntas de su madre.- Mira con atención Tormenta, te voy a enseñar cómo partir una manzana sin un cuchillo.
En ese momento Astrid puso la manzana de pie en la mesita de noche que tenía a un lado, puso su dedo índice en el medio de la manzana y comenzó a golpear su dedo encima esta con su otra mano. Después de unos 3 golpes la manzana se partió en dos (no exactamente claro), dejando unos pedazos en su diminutos en su mesa. Astrid partió la primera mitad en pedazos más pequeños para Tormenta, o al menos eso trato.
- Listo Tormenta, ahora te voy a bajar para que puedas comer la primera mitad.- estando ya abajo, Astrid le dio un pedazo de la manzana para que comiera.- Toma chica, disfrútala.
Astrid le dio otro mordisco a su manzana mientras que en su mente recordaba lo ocurrido esa tarde, bailar con Hipo fue algo maravilloso. No solo por el hecho de que había podido realizar los pasos sin equivocarse, sino porque se sentía a gusto en él. Aunque llevaba poco de conocerlo sabía que tenía algo especial, como por ejemplo: era muy amable con ella, muy buen bailarín (no estaba segura si en otros estilos, pero por lo menos, en el vals sí), su dona favorita era la misma que la suya. Definitivamente fue buena idea darle un beso en la mejilla.
Después de un rato, Astrid y Tormenta terminaron de comer sus respectivas manzanas, Astrid hizo algo de tarea (aunque fuera viernes quería adelantar un poco), tomo un baño y después ella le leyó el capítulo de un libro a Tormenta antes de dormir, como todas las noches.
Mientras tanto en el hogar de los Abadejo. Hipo había llegado a casa con una sonrisa, tal vez un poco más grande que la de Astrid, pero él no trataba de ocultarla. Con un "Mama ya estoy en casa" Hipo hizo notar su llegada. Se dirigió casi trotando a su habitación donde encontró a un pequeño gatito negro de 5 meses durmiendo en su cama:
- ¿Chimuelo, todavía no despiertas dormilón?- le dijo al gato que en ese preciso momento despertó. Chimuelo lo recibió con un tierno maullido, se estiro y fue directo con su dueño.
Hipo estaba en su escritorio supuestamente haciendo tarea, pero él no se dio cuenta de que, de un momento a otro dejo de escribirla y comenzó a escribir el nombre de Astrid. Y hubiera seguido así si Chimuelo no lo hubiera interrumpido con un maullido de hambre:
- Oh lo siento Chimuelo. No sé porque pero… no dejo de pensar en ella.- su gato ladeo la cabeza como si dijera: "¿De quién hablas? ¿¡A quién conociste!?". Hipo solo se limitó a reír.- Sé que tienes curiosidad por conocerla. Yo de verla otra vez. Pero tienes que esperar hasta mañana, como yo.
Hipo tomo a Chimuelo en sus manos y se dirigieron a la cocina para que le diera de comer. Allí se encontraba su mamá tomando café y leyendo un libro. Su cocina era más grande que la de Astrid, tenía muchas cosas y utensilios para cocinar; como si fuera sacada de un programa de cocina profesional, hasta tenían un horno de leña; esos que se usaban en la edad media o en Italia para preparar pizza y pan.
- Hola chicos ¿Ya bajaron a cenar? ¿O solo tu Chimuelo?- dijo Valka dirigiéndose a Hipo y a Chimuelo.
- Jajaja, no mamá, solo Chimuelo.- Hipo puso a su gatito en el suelo junto a su plato de comida, mientras el buscaba su alimento.
- Te tardaste un poco en ir a dejar a Astrid ¿Eh?
- Enserio no lo había notado.- dijo Hipo algo desinteresado pero nervioso, mientras servía el alimento de Chimuelo en su plato.
- ¿De qué tanto hablaron ustedes dos?- dijo Valka con voz de mamá curiosa.
- De nada interesante. Y tampoco hablamos mucho. Solo hablamos… como 5 minutos y ya.
- Si pero esa sonrisa no la traes por esos 5 minutos de habla ¿O sí?
¡BAM! Valka lo había atrapado. Y no es sorpresa alguna que lo haga, es su madre después de todo.
- Aahh… sonrisa ¿Cuál sonrisa? ¿De qué hablas?- ahora sí que estaba nervioso.
- ¡JA! No trates de negarlo Hipo te conozco perfectamente. Ahora dime qué te hizo esa sonrisa.
- Está bien. Pero promete que no te burlaras de mí.
- Prometido.
- Bien aquí voy. Ella… ella me beso… Pero en la mejilla no en los labios.- se apresuró a decir Hipo. No quería tener confusiones de ese tipo con su madre. Valka se río un poquito y luego hablo.
- Sabía que esto pasaría algún día.
- ¿De qué hablas, mamá?
- Oh de nada. Dejare que tu solo lo averigües.
- Hipo iba a objetar algo, pero Chimuelo le hizo unos maullidos indicándole que había acabado de comer, y era hora de dormir (al menos para él lo era).
- Bien Chimuelo, ya te escuche.
- Jajaja bien, ya váyanse a la cama los dos, mañana hay que preparar las cosas para la clase de baile ¿No es así, Hipo?
-Si mamá.- dijo Hipo de mala gana.- Buenas noches.
- Buenas noches, chicos.
Hipo tomo a Chimuelo del suelo y ambos se dirigieron a su cuarto. Dejo a Chimuelo en su cama para gato junto a un librero que tenía un montón de cosas para gato. Hipo tomo un baño y dibujó un par de cosas antes de ir a dormir.
Eran aproximadamente las 10:00 pm cuando ambos jóvenes decidieron irse a dormir. Astrid cerró su libro e Hipo su cuaderno de dibujo, antes de cerrar sus ojos se desearon un "Buenas Noches" que por alguna razón, aunque estuvieran algo a distancia, lograron escuchar (más bien sentir).
A la mañana siguiente, la alarma del teléfono de Astrid la hizo despertar a las 6 am con la canción "That's What You Get" de Paramore. Usualmente salía a correr por las mañanas de los sábados, pero este no. Decidió quedarse en cama hasta que fuera la hora de su clase, así la espera sería menor.
Por alguna razón Hipo hizo lo mismo. Solo que su alarma sonó a las 7:30 con la canción "Iridescent" de Linkin Park. A diferencia de Astrid, Hipo se levantaba los sábados temprano para experimentar en la cocina. Y la única razón de no haberlo hecho hoy era porque quería hacer que la espera de la clase fuera corta. Chimuelo se despertó poco después de que la alarme de Hipo sonó, y como casi todos en la mañana tenía necesidad de ir al baño. Desafortunadamente la puerta del baño de su dueño estaba cerrada, y la puerta del cuarto también y él sabía perfectamente que no podía hacer del baño fuera de su caja de arena, así que empezó a maullar; subió a la cama de Hipo y le maulló en la cara:
- Chimuelo, es muy temprano, vuelve a dormir.- realmente Hipo no pensaba levantarse.
Nop. Hipo no iba a levantarse para abrirle las puertas a Chimuelo. Estaba teniendo un bello sueño y no quería que nada lo despertara.
El pequeño gatito bajo de la cama y se dirigió a la puerta del cuarto, ahí empezó a maullar y rasguñar la puerta hasta que alguien pasara y la abriera. Para la buena suerte de Chimuelo, Valka ya estaba despierta y al escuchar al podre gatito abrió la puerta:
- Oh Chimuelo ¿Hipo no te quiso sacar otra vez?- le dijo al gatito tomándolo entre brazos, vio a Hipo aun en la cama pero decidió no molestarlo. Después le diría lo de su gato.- Vamos Chimuelo, puedes ir a tu caja del jardín.
Valka y Chimuelo bajaron a la planta inferior para que el pobre gatito hiciera sus necesidades y ella pudiera tomar un café.
Mientras en la casa de Astrid pasaba algo similar. Tormenta despertó aproximadamente a las 8:30 a.m. y sabía que si su dueña no se había levantado aún era porque, o estaba muy cansada, o simplemente quería seguir durmiendo; ella decidió no molestarla.
- Astrid, cariño, es hora de levantarse…- dijo su madre abriendo la puerta del cuarto, pero cuando se percató de que su hija seguía durmiendo pensó que se había quedado hasta tarde estudiando o haciendo tarea. Y la dejo dormir un rato más.
- Vamos Tormenta, dejemos a Astrid dormir.- susurro su madre.- Aprovecha que te saco para ir al baño, porque ya te conozco traviesa.
Ambos chicos durmieron placenteramente un rato más. Bueno, para ellos fue solo un rato pero en realidad se habían quedado dormidos y sus padres por alguna razón olvidaron por completo la clase. Así, cuando ambos chicos bajaron a desayunar se llevaron un gran susto:
- Hola mama, wow dormí bastante bien ayer.- dijo Astrid bostezado y sentándose en la mesa de la cocina para tomar un poco de jugo de naranja.
- Si me di cuenta cariño. Tuve que sacar a Tormenta para que hiciera sus necesidades afuera y no en tu cuarto.- le dijo su madre con un ligero tono de regaño.
- Jejeje perdón mama. No volverá a pasar, lo prometo.
- ¿Qué no te piensas vestir?
- ¿Vestir para qué? – entonces reacciono.- ¡¿Qué hora es mama?!
- Son las 12:45 pm.
- ¡¿Qué?! ¡Dormí todo el día! No puede ser, voy a llegar tarde.
Astrid salió disparada a su habitación para poder vestirse. Tomo lo primero que encontró en los cajones de su armario: Una camisa de cuadros azul con morado remangada (estilo ¾), unos shorts negros y sus converse de botín negro con blanco.
Astrid tomo su mochila y se salió lo más rápido que pudo de su casa.
En casa de Hipo.
Hipo, más vale que te levantes ya. No querrás que Astrid te vea en pijama ¿o sí?- grito su mama desde la planta baja de la casa.
- Ya voy mama.- Hipo seguía algo adormilado, no mucho considerando que durmió casi todo el día.- ¿Pues qué hora será para que mi mama diga eso?... ¡Por todos los dioses es tardísimo!- dijo el después de mirar el reloj que tenía en su mesita de noche. Se paró de la cama con un salto y se vistió con lo primero que encontró, al parecer su madre le había dejado ropa limpia la noche anterior, así que decidió ponérsela: Una camisa blanca con cuello en V, encima una camisa de cuadros verdes remangada y unos jeans azul marino.
Al estar listo bajo lo más rápido que pudo a la cocina, donde se encontraba su madre.
- Buenos días hijo. ¿Dormiste bien?
- ¿Mama… que hora… es?- pregunto Hipo entre jadeos.
- Son las… la una empunto. ¿Por qué?
- Enserio. Astrid ya debe de estar por llegar.- en ese preciso instante, el timbre de la casa sonó.- ¡Yo abro!
Hipo corrió a la puerta para poder abrirla, esperando que fuera la persona que esperaba. Y lo era.
- ¿Llego… tarde… a clase?- Astrid estaba jadeando, había corrido mucho para poder llegar.
- En realidad, llegas justo a tiempo. Pasa.-Hipo le dio una sonrisa de bienvenida a Astrid, que enseguida fue correspondida. Ambos entraron a la casa y se dirigieron al salón para poder empezar a practicar.
- Te vez cansada. ¿Dormiste hasta tarde ayer?- le pregunto Hipo a Astrid una vez en el salón.
- ¿Qué? No. Yo solo… llegue corriendo. Por eso estoy cansada, la verdad es… que me quede dormida y… bueno desperté hace como 15 minutos.- Astrid seguía algo candada, pero no mucho. Coloco sus cosas en la misma silla que el día anterior.
- ¿Enserio?
- Ja, si enserio.
- Pues si es una competencia yo gano.
- ¿Por qué?- pregunto Astrid sonriendo.
- Porque me acabo de levantar.- Hipo tenía una ridícula pose de victoria al decir eso, y Astrid solo rio ante el gesto.
- Jajaja no te creo.
- Créele Astrid, si se acaba de levantar.- dijo Valka al pasar por el salón para ver que hacían Hipo y Astrid.- Solo mira su cabello.
Astrid miro el cabello de Hipo pero no encontró mucha diferencia, tal vez estaba un poco despeinado aunque creyó que eso era normal en el chico.
- Yo lo veo igual que ayer.- respondió Astrid a Valka.
- Bueno también está el hecho de que nunca se peina.- dijo Valka riendo.
- Mama no era necesario que lo mencionaras.- Hipo volteo a ver a su mama y le dirijo una mirada de "enserio no era necesario".
- Jaja, de acuerdo. Bien, empiecen a practicar yo tengo que irme a cambiar.- les dijo Valka a ambos. Astrid no se había dado cuenta de que Valka traía una bata, pero no dijo nada.
- De acuerdo te esperamos mama.- dijo Hipo. Valka se dirijo a su habitación para cambiarse, dejando a los dos chicos solos.
-¿Tu mama también se acaba de levantar?- pregunto Astrid una vez que Valka subió las escaleras.
- No, en realidad ella se levantó a las 7 creo. Pero a veces le gusta estar en pijama todo el día.- respondió Hipo con una risita.
- Bueno no la culpo, a mí también me gusta estar en pijama casi todo el día.- Ambos rieron ante el comentario. Luego hubo un incómodo silencio.}
- ¿Quieres empezar ya?- pregunto Hipo tratando de romper el silencio.
- Claro.- dijo Astrid casi de inmediato.
Ambos chicos se dirigieron al centro del salón para empezar a practicar, pero cuando Astrid se dio cuenta de que Hipo iba por el control del reproductor lo detuvo sosteniéndolo del brazo.
- Espera Hipo.
- ¿Qué pasa?
- Podemos hacerlo sin música… como ayer… por favor.- el rostro de Astrid mostraba suplica, una a la que Hipo no podía resistirse.
- Ok, no pasa nada.
- Gracias.- Astrid sonrió. En algún momento Hipo había tomado la mano que Astrid tenía en su brazo para unirla con la suya, y al darse cuenta de esto ambos chicos se soltaron. Lo que fue algo tonto ya que tenían que volver a unirlas para bailar.
- ¿Te parece si empezamos donde nos quedamos ayer?- dijo Hipo con un pequeño sonrojo.
- Sí, me parece bien.- Astrid igual estaba algo sonrojada.
- Okay, empecemos.
Los dos tomaron la posición de baile inicial, la presentación. Después la posición de pareja, Hipo dio el primer paso seguido de Astrid y de un segundo a otro ambos estaban bailando perfectamente. Astrid miraba sus pies como el día anterior para procurar no equivocarse, estaba tan concentrada en no falla que no se dio cuenta de que Hipo la observaba.
- No tienes de que preocuparte, lo haces de maravilla.- le dijo Hipo a ella aun mirándola.
Astrid alzó la vista al escuchar su comentario y se encontró con los hermosos ojos verdes de Hipo viéndola fijamente. Parecía que aquellos ojos la hipnotizaban pues ya no podía dejar de mirarlos, pero no era la única; Hipo también parecía perdido en los ojos de Astrid ya que eran tan azules como el mar mismo. Su hubieran quedado así un buen rato pero la madre de Hipo bajo su habitación ya cambiada para ver el progreso que tenían.
- ¿Cómo van chicos?- pregunto Valka un al llegar la salón. Hipo y Astrid salieron de su transe y se separaron un poco, al parecer su distancia había disminuido en los últimos minutos.
- Bien mama, o al menos eso creo.- Hipo miro a su madre con algo de sonrojo en sus mejillas.
- Bueno… veo que ya se aprendieron el cuadro. Ahora me gustaría que intentáramos una de las vueltas que vamos a estar usando para la coreografía de la escuela.
- ¿Cuál es Valka?- pregunto Astrid curiosa.
- Ya verás Astrid.- Valka tenía una ligera sonrisa. Ciertamente estaba tramando algo.
Hipo esperaba que no fuera la vuelta que estaba pensando, y si lo es tendría que esforzarse para no morir en el intento.
Bien que les pareció. ¿Cuál creen ustedes que será la vuelta? Dejen reviews para decirme.
La verdad es que lamento muchísimo la tardanza, tuve algunos problemas personales y no me llegaba la inspiración para acabar el cap. Pero decidí que mi depresión no arruinara este fic. Otra cosa, esta historia pronto tendrá portada. Mi amiga Conshu (o Chelo como yo le digo) es la encargada de hacerlo. Ella y yo estamos pasando por un mal momento pero estoy segura que si nos animan yo podré escribir mejor y más rápido y ella podrá hacer un dibujo hermoso (como todos y todo lo que ella hace, cabe decir).
Aviso: les va a gustar (espero). Planeo hacer un fiction para Halloween y me gustaría que fuera un multi-crossover así que me encantaría que me dijeran que parejas les gustaría que aparecieran (Hiccstrid obligatorio). Aparte yo shipeo Jackunzel :3
Y otra cosa. Si Hipo tuviera una hermana de 7 años y el tuviera 17 ¿Cómo les gustaría que se llamara? De nuevo, idea para un fiction, pero estoy dejando que ustedes decidan el nombre Estaré dejando más avisos y novedades en mi biografía de fanfiction (estén pendientes)
Bien creo que eso es todo por el momento, espero que nos leamos pronto. Un beso a todos mis lectores de esta chica Divergente de fandoms XD Bye.
