Disclaimer: HTF no me pertenece, el fic es sin motivos de lucro, HTF le pertenece a Mondo Media, sus creadores.

N/A: Sigo escribiendo tan pocas palabras /3. Pero al menos es el más largo xD, notas al final del fic.

¡Enjoy! (Siempre quise decir eso uvu)


Capítulo 3

-¿Crees que los mapaches son lindos? –Karen ladeó la cabeza sin entender a que se refería la rubia, enrolló uno de los mechones de su cabello en su dedo índice notalmente incómoda cuando la rubia le dirigió una mirada curiosa resaltando el ojo verde.

-C-Creo, ¿por qué la pregunta? –Agridulce negó con la cabeza mientras en sus labios aparecía una sonrisa tímida que terminó por suprimir cuando vio a Lifty hablando con Petunia.

Esta lucía molesta, Lifty estaba sonriente, Karen volteó lentamente y tragó duro teniendo presente que la rubia le gustaba Lifty- H-Hey, ¿Qué te parece si vamos al Starbucks?, d-digo, han abierto uno nuevo.

-Está bien. –Agridulce bajó la cabeza dejando que su flequillo cubriera sus ojos, Karen solo la jaló.

El camino al Starbucks fue silencioso, Karen no hacía más que ver a la rubia por el rabillo del ojo y esta se mantenía callada, sumergida en sus pensamientos.

Se preocupo en el momento en que la rubia chocó contra la puerta del Starbucks.

-O-Ops, que torpe he sido. –Karen podía notar que luchaba por no echarse a llorar, se sentía molesta de no poder ayudar a su segunda mejor amiga y aunque tuviera poco tiempo de conocerla, ya la considera su amiga, confiaba plenamente en ella y verla tan triste le molestaba.

-¡Ya ha sido bueno! –Exclamó la castaña frustrada- ¡Sé quién puede arreglar esto!, pero primero a pedir un frappucino, es que Nutty dijo que son muy buenos, de hecho… -Agridulce soltó una risita y Karen abrió los ojos exageradamente luego sonrió y comenzó a reír.

Entraron y se sentaron en una de las mesas- ¿Y bien, que quieres?, yo invito.

Karen juró haber visto brillos en los ojos de la rubia que fue corriendo hacia hacía la vitrina donde había toda clase de postres.

-¡Pido un té helado y un panquesito de moritas! –Karen asintió y fue hasta la caja.

-Exijo un té helado, un panquesito de moras y un frappucino de caramelo –Cerró los ojos entregando el dinero.

-¿Quiere agregarle chocolate y más caramelo por dos dólares? –La castaña abrió los ojos al escuchar la voz de Shifty y lo vio, con el uniforme de empleado y una mueca de disgusto junto a un notable sonrojo.

-Y-Yo, ah, sí, digo no, es que… sí, no espera no, agh, te odio! –Karen se fue frustrada y Shifty ahogó una risita.

Pasaron unos momentos en los que la castaña logró distraerse sin saber que Shifty la observaba, la gerente le palmeó la espalda- ¡Shifty, esta es la cuarta vez que te veo distraído!

-Perdón Aria, prometo que es la última vez –El peli-verde rodó los ojos y la mujer asintió y se fue.

-¡Un té helado, un panque de moras y un frappucino de caramelo para Karen! –Karen se sonrojó notablemente y bajó la cabeza dudando en si ir a recoger el pedido o pedirle a la rubia que lo hiciera.

Pasaron diez minutos en los que peleo con ella para tener el valor de ir, en los que Agridulce estuvo mirando la ventana.

-Oye, idiota, toma. No me hagas tener que venir a la próxima. –Shifty dejó todo en la mesa y se retiró.

-Creo que Shifty tiene un buen trasero. –Agridulce simuló una cámara en sus manos y comenzó a hacer ángulos al trasero del chico.

-¡Hey! –Karen le dio un manotazo e infló las mejillas con un rubor en estas- no lo creo, es plano, más que una tabla.

Agridulce se encogió de hombros y bebió de su té helado.

-¡No tiene buen trasero! –Karen se paró y se dirigió al peli-verde que atendía a una de las tantas chicas que había, suspiró decidida y apretó el trasero de aquel chico.

-¡Q-Qué mierda!, ¡¿Tú?! –Shifty esta rojo, Agridulce comenzó a reír como idiota y Karen por primera vez, quiso que se la tragara la tierra.


Cuddles abrió los ojos, se encontraba echado en una cama de hospital, ladeó la cabeza sin entender preguntándose donde estaba, todo a su alrededor era blanco, podía escuchar el insoportable pitido de la máquina a su lado que mostraba sus signos vitales.

A su lado, en otra cama estaba Toothy, sonrió suavemente al notar que se encontraba bien, luego abrió los ojos como platos y acto seguido se paró de la cama arrodillándose frente a la cama de su novio.

Toothy tenía una venda que tapaba toda su vista, respiraba agitadamente.

-¿Cuddles? –Murmuró en un hilito de voz Toothy- ¿Eres Cuddles?

-Soy yo… -Cuddles acarició una de las manos de Toothy y comenzó a llorar- ¿Q-Qué paso, porque, que hice?

Toothy se quedó callado y se soltó comenzando a acariciar el rostro del rubio, limpió las lágrimas que ahora se deslizaban por las mejillas del rubio- Esto no fue tu culpa, no te preocupes.

-Era inevitable, o eras tú o era yo –Cuddles no entendía, solo sentía la opresión en su pecho al ver a Toothy de esa forma, tan débil, con esa venda cubriendo sus violetas ojos.

-N-No entiendo –Toothy negó con la cabeza- ve con Giggles, ella te necesita más que yo.

-¡No voy a irme, no voy a dejarte! –Cuddles se aferró al cuerpo de su novio, Toothy pasó sus brazos por la espalda de este acariciándola- Ve con ella, por favor.

Cuddles se separó lentamente y salió de la habitación buscando entre las otras a la peli-rosa.

Al encontrarla se llevó las manos a la cara, tapándola por completo, tenía las piernas amputadas en la cama contigua estaba Petunia sin un brazo.

-¡Gigg! –Corrió a abrazarla, Cuddles suspiró en su cuello causándole cosquillas a la peli-rosa que no tardó en abrazarlo como si su vida dependiera de ello- ¿Qué paso?

Giggles se negó a hablar de eso, al igual que Toothy, solo negó con la cabeza y apoyó su cabeza en el hombro de Cuddles.

-Me alegro de que estés bien. –Giggles sonrió dulcemente y Cuddles sintió que el corazón se le rompía- Ahora, vete, vete antes de que venga, volverá cuando sepa que seguimos vivos, o cuando termine con Flaky. Por favor, vete.

Cuddles no entendía, no quería dejar a Toothy, tampoco a Giggles.

Un grito desgarrador… ¡Toothy!

Cuddles la soltó y corrió hacía la habitación de su mejor amigo, sangre chorreando por todos lados, podía ver las tripas de su mejor amigo.

Despertó sudando frío, rastros de lágrimas y la respiración agitada.

-¡Toothy! –Tomó su celular de la mesita de noche a su lado y marcó el número de su mejor amigo- ¿Aló?, ¿Cuddles?, ¿Qué carajo haces despierto a las 4 de la mañana? –sintió alivio cuando escucho la molesta voz de su amigo.

-Quería saber si estabas bien, lo siento. –Toothy podía notar que el rubio había estado llorando, su voz lo delataba- ¿estás bien? –preguntó.

-Tengo miedo. –Confesó- ¿a qué? –volvió a preguntar el peli-morado.

-A perderte –Toothy se ruborizó y escondió su rostro bajo las sábanas- tuve una pesadilla –continuó el rubio al no tener respuesta de parte de su mejor amigo- tú estabas ciego y Giggles no tenía piernas

-Tú mismo lo dijiste, solo fue una pesadilla, puedo ver y te aseguro que Giggles puede caminar –sonrió- ¿más tranquilo? –Cuddles sonrió- sí.

-Ahora duérmete que dentro de unas horas hay escuela y estoy seguro de que no has hecho los deberes y seguro que has estado… -se quedó callado al escuchar la risita del rubio- Te amo, ¿lo sabes, no? –Toothy rió- lo sé, me voy, nos vemos Cudd.


-Buenos días Flaky, ¿Qué te trae por aquí?

-Y-Yo, h-he e-estado, t-teniendo p-pesadillas –confesó el pelirrojo, su cuerpo daba ligeros temblores, preocupando a Pop.

-¿De qué son tus pesadillas? –Pop temió que implicaran a Flippy- el campamento. –murmuró Flaky.

-Ah, sí, no te preocupes todo irá bien, tranquilo. –Pop le sonrió de forma reconfortante pero Flaky negó la cabeza- ¡Nos va a asesinar, tiene que creerme! –Flaky abrazó sus piernas y comenzó a balancearse.

-¡Flaky, él no está aquí, Flippy no está aquí! –Flaky negó con la cabeza, Pop lo abrazó palmeándole la espalda- tranquilízate, todo irá bien, solo no pienses en eso y trata de distraerte.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, nadie podía entenderlo, nadie sabía lo peligroso que podía llegar a ser Flippy, las cosas que él había tenido que soportar.

Flippy había llegado a torturarlo, violándolo múltiples veces, abusando de su pequeño cuerpo, manipulando su mente, causándole daño físico y uniendo cada parte que cortaba.

Podía ver como los asesinaba a todos y él intentaba salvarlos sin éxito, podía verlo en sus sueños, sentir cada tortura en carne propia, viviéndolo múltiples veces y aún así, no podía olvidarlo.

Aún así deseo poder confiar en Pop y creer que todo estaría bien.


-¡Buenos días chicos! –Russell dirigió su vista al asiento vacío de Flaky- ¿alguien sabe dónde está Flaky? –todos negaron.

-Bien, comenzando con las clase, ¿algún voluntario que desee leer su ensayo? –Splendid levantó la mano y Russell suspiró- ¿nadie más?, de acuerdo Splendid, léenos tu ensayo.

-¡Seré un súper héroe!, rescataré a las personas, niños, abuelitas, animales, soy el futuro del país.

Después de casi una hora escuchando a Splendid, Russell se hartó- ¡Ya está!, un súper héroe, recuérdenme, nunca volverles a dejar un trabajo así –pidió el peli-aqua.

-¡He venido a confesarme! –Lumpy entró con un gigantesco ramo de rosas, Russell se palmeó la frente- ay Dios, que te habré hecho.

-¡Russell, amor mío, en esta hora quería decirte que… esperen en lo que saco el papel. –Lumpy revisó su bolsillo y revisó el papelito- eres la persona con la que quiero pasar mi vida, el chico con el que… esperen un momento –Russell rodó los ojos.

Las chicas comenzaron a suspirar murmurando que Lumpy era el hombre más romántico, Shifty y Lifty se rieron como siempre.

-¡Y quiero hacerte el hombre más feliz del mundo! ¿O era planeta? –Susurró.

-mátenme, por favor.

-¡Eres el hombre más…bello que he visto en el planeta! ¿O era mundo?

-Mierda, así vamos a pasarnos toda la jornada escolar.

-¡A lo que iba, Russell te amo y quiero que seas mi…!

-Hablamos luego, ahora fuera de mi clase. –Russell frunció el ceño.

-Pero Russ, yo-

-¡Fuera! –Lumpy tiró las rosas en la basura y azotó la puerta detrás de él.

Todos le dirigieron miradas molestas al peli-aqua que se encogió en su asiento. Sabía que Lumpy estaba molesto pero planeaba arreglar las cosas con él luego, no era apropiado que se le confesara en horario escolar y menos en plena clase.

De alguna forma, se sintió feliz cuando de los labios del más alto se escuchó un "Russell te amo", podía haber dicho que sí pero se sentía ya de por sí avergonzado, por lo que Lumpy había dicho.

-Profesor, ¿le va a decir que sí al profesor Lumpy? –Russell tuvo un tic en el ojo.

-Quizás. –Desvió la mirada con un rubor en sus mejillas.


N/A: ¡Amo a Lumpy!, aunque sea un imbécil que mata a casi todos en la serie, pero bueno. Espero eso haya aclarado sus dudas, el capítulo se lo dedico a Lluvisna que ha estado dándome consejos e informándome, gracias por todo uvu.