Bajo el árbol por Angie Friki Black
Disclaimer: El universo de Inuyasha no me pertenece sino a Rumiko Takahashi.
Este fic participa del Reto "Rating y género al azar" del Foro "Retos"
Despiertas sin reconocer el lugar en donde estas. Tocas tu cabeza y parpadeas varias veces hasta que tus ojos se acostumbran a la penumbra que se cierne delante de ti.
Caminas dando círculos sin ir a ningún lugar en específico, todo a tu alrededor da vueltas haciendo que te sientas mareado. De repente un olor familiar para ti, y al mismo tiempo desagradable, llega a tu nariz como un golpe bajo.
Corres tan rápido como tus piernas te permiten, al ser mitad demonio puedes correr más rápido que los humando comunes, pero igual te sigue limitando tu parte humana. No recuerdas nada después de que un demonio con forma de araña atacara a tu grupo.
Llegas a un lugar con un ambiente tenso y frio; un gran árbol con forma de pino, —parecido al que te enseñó Kagome, para algo llamado navidad— delante de ti le da un aspecto macabro a ese lugar. Tus sentidos se agudizan cuando hueles que el olor es más fuerte debajo del árbol.
Te acercas cauteloso temiendo lo que puedas encontrar ahí. Primero encuentras una pequeña caja envuelta en un papel rojo brillante con un gran moño, lo desenvuelves despacio oyendo fácilmente el fuerte latido de tu corazón; ahogas una exclamación cuando encuentras un mechón de pelo de Shippo, un trozo del traje de Miroku, la cinta de pelo de Sango y la mochila amarilla de Kagome. Te preguntas que significan cuando un montón de imágenes y recuerdos llegan de golpe a ti. Tomas tu cabeza con fuerza y una silenciosa lágrima cae por tu mejilla. Ruegas por dentro que todo sea solo una pesadilla.
Un escalofrío te recorre la espalda cuando oyes una rama crujir detrás de ti. Te volteas con el corazón literalmente queriéndote salirse de tu pecho. Cuatro cuerpos se dirigen a ti a los cuales, aún con su forma visible, sabes que no son tus amigos. Aunque se parezcan mucho a tus amigos, no lo son. Esos cuerpos que se dirigen a ti son solo cuerpos sin alma, cuerpos vacíos, iguales a Kikyō.
Y entonces recuerdas, que hace cinco años atrás, en una lucha con Naraku, ellos murieron, la araña que recordabas antes era Naraku; recuerdas que no pudiste protegerlos y que simplemente no podías superar sus muertes, por lo que fuiste con una bruja e hiciste que tus amigos se convirtieran en cuerpos de huesos y barro, y que esa caja fue el único recuerdo que tienes de ellos.
Guardas las cosas en la caja nuevamente y la envuelves de nuevo con el moño, te volteas con una mirada vacía y nostálgica al igual que esos cuerpos que están frente a ti. Recuerdas una festividad de la que Kagome te comentó antes de la batalla con Naraku, la navidad.
—Feliz navidad, chicos —comentas sin mucho ánimo, a aquellos que alguna vez, estuvieron vivos.
